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miércoles, 10 de diciembre de 2025

MODALIDADES DEL PODER: ‘PERSUASIÓN’ DISCURSIVA Y ‘FUERZA’ ALGORÍTMICA EN EL CONTEXTO DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL GENERATIVA A LA LUZ DE WHITEHEAD, DELEUZE Y GUATTARI


La persuasión ha sido un recurso retórico para influir en el comportamiento de los individuos. Al respecto, Alfred N. Whitehead en Process and Reality le dio a esta palabra otro sentido a partir de su contraposición con la palabra ‘fuerza’ para asociar a la primera con el concepto de ‘libertad’ por ser esta la condición de posibilidad para dar a la palabra ‘creatividad’ su significado como principio último del universo. Esta palabra ‘persuasión’ que pareciera incluir la posibilidad de una libre elección, creemos que para Whitehead se basa en relaciones simétricas entre entidades que hace que la palabra ‘libertad’ esté entre comillas. La fuerza, por su parte, la definió a partir de una concepción de las posibilidades intrínsecas del carácter humano basada en las distintas formas de conciencia que tienen en la religión como una parte de su fundamento generando diversas formas de escepticismo que impiden el progreso. Teniendo presente que el centro de gravedad de ambos conceptos orbita en Dios a partir de un entramado panenteísta Deleuze y Guattari siguiendo su misma estela evitaron cualquier forma de teísmo y, por consiguiente, cualquier forma de relación asimétrica entre dos entidades actuales en un eventual proceso concresivo.

Estos conceptos en un contexto signado por la aceleración en la producción de cada vez más avanzados dispositivos tecnológicos de comunicación han hecho que, por una parte, produzcan "señuelos para la emoción" y, por la otra, la persuasión se interprete en términos de credibilidad e incertidumbre. Este es el caso del desarrollo de la Inteligencia Artificial Generativa (IAG) puesto que puede generar credibilidad en un contexto de aceleración (e incertidumbre) debido a que puede hacer que la persuasión se torne una fuerza blanda y aun coercitiva y la fuerza puede ser ejercida de manera persuasiva. Estos hechos nos obligan a valorar la dicotomía entre ‘persuasión’ y ‘fuerza’ en la era de la IAG a la luz del pensamiento de Whitehead y, consecuentemente, Deleuze y Guattari. Para tal fin, en primer lugar, examinaremos los conceptos de ‘persuasión’ y ‘fuerza’ en la filosofía de Whitehead, en segundo lugar, analizaremos la ontología del poder en Deleuze y Guattari, en tercer lugar, analizaremos la IAG como medio y fin en sí en un campo de batalla ontológico y, en cuarto lugar, valoraremos la diferencia panenteísta que pudiera existir en las tres perspectivas: Un Dios que persuade vs. un universo de fuerzas. Como aspectos resaltantes de la investigación destacamos lo siguiente:

El carácter pananteísta de la filosofía de Whitehead que permite pensar en la existencia de una divinidad que está presente en el proceso del mundo sin ser idéntica a él permite considerar a la persuasión como una forma de empatía porque abre espacios a la compasión. Es decir, al considerar el problema del mal buscó que todas las entidades siguiesen un valor más alto y un mayor orden con miras a la reducción del sufrimiento de la humanidad. Sin embargo, la propuesta de Whitehead no garantiza una victoria sobre el mal y con ello el futuro permanece incierto más aún si consideramos el papel que están jugando las IAG’s en relación a la autonomía que están alcanzando. 

Entendemos la IAG como una ocasión o entidad actual en el plano tecnológico que surge, integra datos generando novedad en el momento de interactuar con otra entidad actual de forma concrescente participando en el “devenir” creativo del universo. Observada como un dispositivo, según Giorgio Agamben, la "persuasión" puede inducir a otra entidad actual para que explore ciertas posibilidades de modo que siga un valor más alto y un mayor orden tanto desde la perspectiva racional como teológica. Por otro lado, la ‘fuerza’ entendida como la cara coercitiva de la prehensión refiere a la influencia directa y “dura” que una “ocasión actual” ejerce sobre otra limitando las posibilidades de una nueva ocasión. En términos algorítmicos la "fuerza" se manifiesta en su lógica inherente y los datos de entrada y salida.

Desde la perspectiva de Deleuze y Guattari la prehensión o agenciamiento es el lugar donde se ejerce el poder. El poder lo entienden como una potencia intrínseca de lo real que puede manifestarse tanto en procesos de persuasión y captura como en actos de resistencia y liberación. La persuasión, en este contexto, es la modulación de un agenciamiento visto como una forma de control que Deleuze (2006) nos advirtió en su post-scriptum que convierte a los individuos en "piezas componentes intrínsecas" de "megamáquinas de la información". En estas megamáquinas se enmarca las IAG’s porque pueden inducir a una entidad actual para que explore ciertas posibilidades de modo que sigan un valor más alto y, a su vez, se mantenga el orden. La modulación está relacionada con el deseo, la domesticación de un proceso que de otro modo desencadenaría inestabilidad. La lógica de la "prueba social”, la "escasez" y la "reciprocidad" que encontramos en el marketing digital no buscan convencer racionalmente, sino que capturan el deseo y encauzarlo para que se autoregule y genere engagement. La "persuasión" logra que alguien realice acciones que son de su “interés” aunque lo desconozca en un primer momento, mientras que la "manipulación" es la coacción por la fuerza. El poder de la persuasión reside en la capacidad de hacer que los individuos deseen convertirse en piezas de una máquina que los utiliza, haciendo de su voluntad un instrumento de su propia subyugación.

Las IAG’s como algo producido expresa una situación problemática generada por el desarrollo tecnológico en el sentido que, por una parte, siguiendo a Heidegger (1938), ha oscurecido la conexión esencial entre los humanos y el mundo trayendo como consecuencia que se genere un estado de olvido afectando la cura de sí y la vida auténtica con el agravante de que los algoritmos no son neutrales y, por la otra, Keren Wang (2023) consideró que el ser-IA-en-el-mundo, era posible debido a que las IAG’s, por auto desarrollarse a través del procesamiento de los datos suministrados por los usuarios, “parece[n] acercarse mucho a los elementos de arrojamiento y en el mundo del Dasein”. En relación a la cura de sí expresó que las IAG’s no tienen proyectos o preocupaciones en el sentido humano del término, por lo que su comprensión no se basa en este tipo de criterio, pero si se tiene presente que dicha comprensión está supeditada a un conjunto de códigos y transacciones simbólicas que están ritualizadas, por tanto, si en la vida cotidiana los rituales sirven para experimentar y reforzar valores culturales, religiosos, sociales o personales específicos, las IAG’s están sirviendo, por una parte, para “señalar formalmente la transición de ser una máquina no sensible y sin agencia moral a un ser sensible con ethos” a pesar de que, según Sánchez (2018), todo lo existente que remite a lo universal refiere a aquello que está ausente, es decir, la espiritualidad y las IAG’s no son capaces de dar cuenta de ello y, por la otra, la persuasión más allá de ser expresión de un dispositivo adquiere una nueva dimensión debido a que podemos ser utilizados por una máquina autónoma que no sólo nos reduce al mero funcionamiento de una máquina en una forma radical de objetivación, sino también a abrazar la tecnología como una forma de religión basada en una imagen científica del mundo

Para finalizar podemos afirmar que la perspectiva panenteísta de Whitehead nos permite pensar en una ética fundamentada en la armonía donde la persuasión pudiera asegurar de una manera eficaz la senda del progreso. Sin embargo, para que ello fuese posible se hace necesario que el nexus de prehensiones abarque la humanidad como un todo para evitar cualquier forma de exclusión. En ese contexto las IAG’s, en su alcance limitado, pudieran ser consideradas como medios para ese fin; y la fuerza sería observada en un alcance más limitado acercándola a lo que hemos definido como persuasión. Por otra parte, nos encontramos con la perspectiva inmanente de Deleuze y Guattari que nos proporciona unas herramientas para analizar el ser actual de las IAG´s como un instrumento de persuasión, de fuerza y de control a partir de la idea del dispositivo. La idea del dispositivo aquí hace que la persuasión sea entendida como una forma de fuerza. Las IAG’s como expresiones de ese dispositivo ablandarían el ejercicio de control en condiciones más eficientes trayendo como consecuencia que el destino final de la humanidad dependa de una estructura algorítmica compuesta por una infinidad de programas operando simultanea y sucesivamente. Faltaría considerar cómo podría pensarse la persuasión y la fuerza cuando el programador deje de ser un ser humano y se pueda pensar la creación como efecto de una máquina. En esas circunstancias ¿estaríamos retornando a un origen?

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