viernes, 8 de abril de 2022

EL CRIPTOCONSERVADURISMO Y LA IDEOLOGÍA ENCUBIERTA

 


INTRODUCCIÓN

Con este ensayo se pretende hacer una síntesis de los capítulos 11 y 12 del libro Las Ciencias Sociales como forma de Brujería del Autor Stanislav Andreski[1] que tratan sobre el Criptoconservadurismo Promiscuo y la Ideología Encubierta por la Terminología. Posteriormente se intentará aplicar los conceptos emitidos por el autor en la Armada de Venezuela.

EL CRIPTOCONSERVADURISMO PROMISCUO

El criptoconservadurismo promiscuo consiste en la propagación del conservadurismo (entendido este como la adhesión ciega a lo ya hecho) de manera subrepticia por medio de proposiciones y definiciones carentes de valor científico. En las Ciencias Sociales, según el autor, esto se ha hecho evidente de forma notoria, aunque reconoce que “muchas de las ideas más importantes sobre la naturaleza de la sociedad humana surgieron de la disputa acerca de cómo hacer para mejorarla”. Estas disputas se han desarrollado entre reformistas y conservadores, siendo estos últimos los que al parecer han intentado evitar situaciones que pudieran afectar el precario equilibrio existente en las actuales comunidades políticas. De allí el nombre del capitulo. Este criptoconservadurismo se produce esencialmente por las siguientes razones:

§    Conciencia en la fragilidad de la sociedad humana, es decir, la posibilidad de describir situaciones o de hacer proposiciones para mejorar su situación pueden causar conflictos indeseables y por ese motivo optan por el mal conocido.

§    El intento de estar con todos a la vez. Ello es notorio en las Organizaciones Internacionales, donde en general se busca el consenso para afrontar problemas y para ello los interlocutores tratan de expresarse en un lenguaje que satisfaga a todas las representaciones que congregan a cualquier organización.

§    Así como en el caso anterior se buscaba “estar bien” con todos por la naturaleza específica de asegurar un mínimo de convivencia, hay otro caso que atañe más al individuo en el sentido de que este busca no generar problemas de alguna naturaleza como medio de asegurar su subsistencia. Los autores de tratados de matemática de la ex - Unión Soviética son un ejemplo de ello, pero junto con ellos la serie de sociólogos que hicieron trabajos sobre el tema en la década de los años sesenta y setenta.

Estas tres causas se pueden presentar juntas o separadas. La manera más recurrente en que se han evidenciado estas manifestaciones criptoconservadoras es a través del uso de “Tótem´s”, es decir, citar conceptos de otros autores para reforzar o asegurar sus posiciones políticas o ideológicas, siendo los más citados Karl Marx y Max Weber. Este uso de referencias previas es una manera de los autores de no comprometerse directamente con alguna tendencia manteniendo una especie de inocuidad en sus trabajos. El uso de Tótem evita la iniciativa y la creatividad asegurando posibilidades de supervivencia como experto, escritor, etc.

En la Armada de Venezuela el criptoconservadurismo se ha manifestado doctrinariamente en la estructura que ha mantenido la organización desde que se detuvo el plan de expansión naval que tuvo el país hasta los inicios de los años sesenta. Esta doctrina ha sido heredada de la Armada estadounidense. La influencia doctrinaria de Estados Unidos (ver gráfico) se hizo fuerte con las operaciones UNITAS realizadas para preparar al continente ante una agresión extracontinental, con la consolidación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca y con la creación de la Junta Interamericana de Defensa. Para entender la manera como esta influencia se ha hecho manifiesta hay que hacer mención sucinta de la Armada estadounidense.

La Armada estadounidense fue influida por un pensador nacido en ese país que prestó sus servicios en esa fuerza llegando hasta el grado de Contralmirante, este fue Alfred T. Mahan. Este Contralmirante publicó en el año 1891 un libro denominado “la Influencia del Poder Naval en la Historia” donde describió como Inglaterra había llegado a ser un gran país gracias a su Armada. Luego del éxito de ese libro este autor llegó a publicar otros trabajos de estrategia y táctica naval para fortalecer la tesis esgrimida en el libro previamente mencionado. Mahan expresó lo siguiente: “quien domine las principales rutas de comercio marítimo, dominará el mar y el comercio mundial y quien domine el mar domina al mundo”. La única manera de obtener este dominio es inutilizando al adversario mediante el confinamiento o la destrucción de su flota y para poner en practica este postulado se requería a su vez disponer de una poderosa fuerza naval no sólo que pueda lograr ese cometido sino también proteger a las líneas de comunicaciones marítimas propias.

Concebir una fuerza naval en esos términos implica una organización militar pura, es decir que no se dedique a otra tarea que desvíe los recursos existentes. En EE.UU.  el Servicio de Guardacostas, por ejemplo, concebido para la realización de tareas policiales, no depende de la Armada y solo queda subordinado a ella en época de conflicto, en época de paz o en periodos de turbulencia como el actual el servicio de guardacostas estadounidense es conducido por otros órganos fuera de la estructura militar[2].

Pensar en términos militares puros prepara a una fuerza naval a la defensa o el ataque sin ningún tipo de perturbación. Desde el punto de vista de diseño, la Armada es un instrumento coercitivo que puede ser empleado en guerra para combatir al adversario y en paz para la diplomacia, o sea para disuadir al potencial adversario. Pero en un mundo cada vez más exigente en lo atinente al ejercicio de la autoridad (como consecuencia del aumento de los derechos y responsabilidades de los Estados en el mar) los Estados se han visto obligados a usar el único instrumento coercitivo en el mar, en otras tareas que van más allá de los aspectos militares puros como lo son las tareas policiales (represión de ilícitos, preservación de la vida humana, protección del medio ambiente, etc.). En la Armada de Venezuela, esta situación fue abordada creando un Comando de Guardacostas haciendo que existiesen dos Comandos operativos que disponen de buques militares. Así pues, con la creación del Comando de Guardacostas se hizo necesario establecer una doctrina que alejaba a los miembros de dicho comando de las tareas militares puras, generando tensiones en la organización.

De acuerdo a Mahan el poder marítimo de un Estado es la sumatoria de los intereses marítimos y el poder militar en el mar. En EE.UU. la Armada ha crecido debido a la necesidad de defender los intereses estadounidenses en cualquier parte del mundo, ello significa que primero se han generado los intereses y luego se han defendido. Los intereses marítimos se evidencian en el uso del mar como vía de comunicación y fuente de recursos, si no se usan los recursos hay que preservarlos y para ello se requiere de medios idóneos para asegurar dichos intereses. Usar los medios de defensa para cumplir todas las funciones disminuye las posibilidades de defender, pero hacer que crezca Guardacostas es percibida como la minimización de la defensa. El criptoconservadurismo en la Armada se ha evidenciado en el hecho que se le ha dado preeminencia al aspecto defensivo, trayendo como consecuencia que los medios de defensa cumplan todas sus funciones, reduciendo la disponibilidad operacional para la defensa, agravada aún más por la limitación en la asignación de recursos para asegurar un alto grado de alistamiento.

Los recortes presupuestarios consecuentemente han hecho que la distribución de recursos sea plenamente justificada y normalmente se alega la misión de acuerdo a la ley, o sea defensa de la integridad territorial, preservar la soberanía etc. El problema estriba ahora en que si los puntos del territorio que podrían provocar la defensa de la soberanía hasta el presente han sido el Golfo de Venezuela y la fachada Atlántica, y disponer de los medios para ello es necesario porque no se sabe cuando podría estallar un conflicto, el resto de los aproximadamente 700.000 Km2 requieren que haya un ejercicio de autoridad permanente (como ocurre en el Golfo de Venezuela) y disponer medios sofisticados de defensa para ejercer la autoridad en un espacio tan grande resulta oneroso.

Además de lo anteriormente expresado, con la Constitución Nacional aprobada en el año 1999, se planteó una discusión sobre el futuro de la Guardia Nacional debido a que se esperaba que ella cumpliese el papel de Policía Nacional[3] y al final de dicha discusión este componente preservó su condición militar dándole a la Aviación, Armada y el Ejercito la posibilidad de realizar tareas de policía administrativa e investigación penal. Pero junto con estas discusiones, se presentaron otras dentro de la Armada entre los defensores de las funciones policiales y los que pensaban que sólo había que cumplir tareas militares puras.  

Consecuentemente, la organización ha obrado de tal manera que se le han dado preeminencia a los aspectos militares puros que podrían asegurar eventualmente el cumplimiento del mandato constitucional en lo que concierne a la defensa militar. Aquí se evidencia el criptoconservadurismo debido a que los medios existentes se han justificado en función de una hipótesis de conflicto de carácter territorial (límites marítimos no definidos y recuperación del territorio esequibo) relacionados con la defensa y no en función de intereses marítimos relacionados con los espacios que están bajo soberanía y jurisdicción, puesto que la única manera de defender dichos espacios es conociéndolo y ejerciendo la autoridad y ello se logra controlando el espacio y no defendiéndolo.

Esta actitud conservadora es propia de las estructuras militares en términos corporativos[4], es decir, se busca preservar la institución manteniendo la cohesión interna, la disciplina y la visión que se tiene de la organización, no obstante ello, a pesar de haber disminuido la influencia que pudiera haber representado la actividad de guardacostas, que paradójicamente se ha realizado en el país desde la época de la colonia, la Armada al actuar bajo la visión militar pura tendrá que afrontar una serie de retos relativos a la manera como se está haciendo la guerra en la actualidad y en el futuro por venir.

Por otra parte, el conservadurismo al cual se ha hecho mención se acentuó por el hecho de que se le diese mayor preeminencia a la infantería de marina en perjuicio de la necesidad de hacer presencia en todas nuestras aguas soberanas y jurisdiccionales. Este desvío tuvo como imagen paradigmática la infantería de marina estadounidense y ello ha minimizado el papel de guardacostas y de la defensa naval a pesar de los grandes esfuerzos realizados para evitar esta caída.

LA IDEOLOGÍA ENCUBIERTA POR LA TERMINOLOGÍA



La ideología encubierta por la terminología es el uso de expresiones para probar o desaprobar conceptos apoyados o combatidos por quienes lo pronuncian. Cuando las intenciones cognoscitivas son mezcladas con intenciones propagandísticas el problema de tratar de develar la ideología parece ser más complicado.

En la Armada la ideología encubierta se evidencia en el uso de los conceptos de seguridad y defensa que están presentes en la Constitución Nacional[5], con lo cual este componente se adhirió conceptualmente, por una parte, al sistema mahaniano de una Armada centrada en las tareas militares puras a pesar de la disminución de sus capacidades de defensa y, por la otra, al desarrollo de una infantería de marina a imagen y semejanza estadounidense sin que la armada dispusiera de capacidades de proyección marítima ni de defensa. La seguridad es entendida como un estado de certidumbre para lograr fines y la defensa como actos a los cuales se responde ante una agresión o amenaza con ella en un momento determinado.

En este caso el problema es que dentro de la concepción mahaniana, la Armada es un elemento del poder marítimo que permite la defensa de los intereses del Estado en cualquier lugar del planeta y la defensa de la integridad territorial, la soberanía y la independencia política, confinan a la Armada a un espacio que eventualmente podría ser defendido con otros instrumentos gracias a las bondades que otorga la tecnología. En este contexto la ideología encubierta se encuentra representada, por una parte, por el paradigma mahaniano-defensa que apunta a una visión conservadora discutida dentro y fuera de la Armada que más que ayudar a preservarla la ha estancado y, por la otra, ha seguido el paradigma de la proyección marítima dentro de una doctrina de guerra de resistencia (proyección-resistencia) sin disponer de capacidades para hacerla. Es decir, mientras las Armadas se han expandido a nivel internacional, la Armada venezolana ha tendido a reducirse.

La Armada dejó de ser una dependencia del Ejercito en la primera década del siglo XX como consecuencia del bloqueo que sufrió el país entre diciembre de 1902 y marzo de 1903 (impuesto por Gran Bretaña, Alemania e Italia), y de las exitosas operaciones que realizó en 1903 que permitieron poner fin a los focos rebeldes de la revolución Libertadora. Luego de una serie de altibajos esta institución obtuvo la autonomía funcional y presupuestaria en 1958, durante la Junta de Gobierno que se instauró después de la caída del gobierno del General Pérez Jiménez.

La influencia estadounidense en la Armada Nacional se hizo más directa cuando la Guerra Fría se asentó en el continente y luego que terminó no pudo desarrollar suficientemente capacidades adaptativas que le permitieran afrontar los retos que han representado los cambios políticos ocurridos a partir del año 1998, constituyendo los paradigmas mahaniano-defensa y proyección-resistencia medio que han favorecido su control desde el punto de vista político. En EE.UU. el paradigma mahaniano ha evolucionado hacia una idea de control que preserva algunos de sus conceptos y desecha otros puesto que para ellos ya no hay amenazas marítimas serias. Para Venezuela el paradigma mahaniano y de proyección dentro de una doctrina de guerra de resistencia contrariamente apunta a la minimización de su fuerza naval y no a su crecimiento a pesar de los graves problemas que ha presentado el país en la fachada Atlántica y en el mar de Venezuela. 

COROLARIO

El criptoconsevadurismo es una manera de encubrir mediante conceptos carentes de rigor científico realidades que parecieran estar por encima de las capacidades de los hombres para cambiarlas para el bien común. Según el autor en la sociología ello pareciera ser un hecho recurrente. Por otra parte, la ideología encubierta es una manera de operacionalizar este criptoconservadurismo mediante el reforzamiento de aquellos conceptos que permiten a los individuos aferrarse a lo ya existente bajo la quimérica idea de evitar “males mayores” y preservando con ello un status quo asimétrico que más que preservar la institución la ha colocado ante un desafío al que sólo la tradición podrá dar respuesta.



[1] ANDRESKI, Stanislav. (1973) Las Ciencias Sociales como forma de Brujería. Madrid. Editorial Taurus. 1973. P. 175-210

[2] No obstante, hay que destacar que con la lucha contra el trafico de drogas, la Armada estadounidense ha sido obligada también a la ejecución de tareas policiales.

[3] De acuerdo con la Constitución Nacional, además de existir una Guardia Nacional encargada de preservar el orden interno, se prevé la creación de un cuerpo uniformado de Policía Nacional.

[4] Perlmutter, Amos. (1982). Lo Militar y lo Político en el Mundo Moderno. Madrid. Ediciones Ejercito. 398 p.

[5] Estas tareas están referidas a lo policial y al desarrollo del país, establecidas en la Constitución Nacional aprobada en el año 1999.