Ver también: Nuevo Orden y nuevos leviatanes en https://youtu.be/xI08aYi_M4E?si=LKXn3WSAKZNcaqqM
Introducción
Presenciamos una fractura tectónica en la arquitectura
del poder global. La transición actual no constituye una mera evolución
digital, sino un cambio de paradigma en el que la asimetría de poder —que
históricamente favoreció a las estructuras estatales encargadas de gestionar la
seguridad a escala global— se ha debilitado severamente. Este fenómeno discurre
en paralelo a la descomposición del hiperliberalismo de mercado, caracterizado
por la fe ciega en una voluntad humana dotada de capacidades creadoras
tradicionalmente atribuidas a la divinidad. En su lugar, emergen espacios
económicamente compensados donde el Estado reasume un rol central en el control
económico[1].
La liberación tecnológica, catalizada por un acceso
democratizado a una potencia de cálculo sin precedentes, ha otorgado al
individuo una paridad estratégica frente a un Estado incapaz de seguir el ritmo
de la innovación (Davidson y Rees-Mogg, 1997). Este escenario impulsa dos
dinámicas simultáneas: por un lado, la emergencia de los «nómadas digitales» (u
individuos soberanos), concebidos por los autores citados como
emprendedores de su propia soberanía; por el otro, la aparición de nuevos
leviatanes orientados a reconfigurar la preservación del statu quo
político. En este ecosistema, la responsabilidad económica se desplaza de la
colectividad forzosa hacia la gestión autónoma mediante herramientas de
encriptación que erigen fronteras lógicas allí donde las físicas perdieron
eficacia. La capacidad estatal para capturar valor y actuar como garante
exclusivo ha sido superada por la eficiencia de las soluciones privadas.
El presente trabajo examina a estos individuos
soberanos en el marco de la emergencia de los nuevos leviatanes —nómadas y sedentarios—
para ponderar el alcance real de la soberanía individual. Para ello, se
abordará la mutación del estado de naturaleza, se evaluará la autonomía
efectiva del individuo soberano y se analizará su proyección frente a la
amenaza de los leviatanes nómadas.
1. Los nuevos leviatanes y la mutación del estado de
naturaleza
La pretensión de una sociedad global gestionada de
manera racional y tecnocrática ha cedido el paso al resurgimiento de nuevos
leviatanes de índole autoritaria, ya sean sedentarios (Estados convencionales)
o nómadas (articulaciones entre Estados y corporaciones). Este fenómeno remite
a la célebre caracterización de Thomas Hobbes en Leviatán (1651 [1989]):
«Gracias al arte se crea ese gran
Leviatán que llamamos república o Estado (en latín civitas), que no es
sino un hombre artificial, aunque de mayor estatura y robustez que el natural,
para cuya protección y defensa fue instituido; y en el cual la soberanía es un
alma artificial que da vida y movimiento al cuerpo entero; los magistrados y otros
funcionarios [...] nexos artificiales; la recompensa y el castigo [...] los
nervios que hacen lo mismo en el cuerpo natural; la riqueza y la abundancia de
todos los miembros particulares constituyen su potencia; la salus populi
(la salvación del pueblo) son sus negocios; los consejeros [...] la memoria; la
equidad y las leyes, una razón y una voluntad artificiales; la concordia, la
salud; la sedición, la enfermedad; la guerra civil, la muerte. Por último, los
convenios mediante los cuales las partes de este cuerpo político se crean,
combinan y unen entre sí, aseméjanse a aquel fiat, o hagamos al
hombre, pronunciado por Dios en la Creación».
A diferencia
del soberano hobbesiano original, cuyo fin legítimo era mitigar el estado de
naturaleza y garantizar la seguridad de los súbditos, los nuevos leviatanes
operan como agentes activos de inseguridad, reintroduciendo a las sociedades en
un estado de naturaleza virtual. Instrumentalizan la polarización y la
manufactura de crisis para autolegitimarse, exigiendo no solo obediencia
externa, sino la adhesión dogmática a proyectos de salvación secular e
identitaria. Como señala John Gray (2024), el nuevo orden no persigue la paz
social, sino la imposición de una uniformidad ideológica bajo el pretexto de la
seguridad colectiva. Este escenario es el que llevó a Giorgio Agamben (2015) a
conceptualizar nuestra era bajo la categoría de «guerra civil global»[2].
En el plano
geopolítico, esta mutación deriva en la coexistencia conflictiva de grandes
bloques estatales que han adaptado sus mecanismos de control a sus respectivas
tradiciones históricas: China, Rusia y EE. UU. (junto a sus áreas de
influencia), sumados a una Europa Occidental que evoca una reedición del Sacro
Imperio Romano Germánico. El orden internacional ya no se articula mediante
valores compartidos, sino a través de la competencia entre bloques
económicamente compensados que justifican bajo teologías políticas la
fragmentación del globo y el fortalecimiento de las estructuras autoritarias.
En
Occidente, el auge de teologías como la woke o la mesiánica halla
explicación en la tesis de Carl Schmitt (1938 [2008]): el Estado moderno perdió
su capacidad para exigir el sacrificio supremo al despojarse de su dimensión
mítica y neutralizarse mediante la separación entre la fe privada y la
confesión pública. Esta neutralización técnica facilitó con el tiempo la
captura del aparato estatal por parte de corporaciones privadas, abriendo la
puerta a formas de dominación desterritorializada amplificadas por las tecnologías
de la información. Se consolida así una transferencia de soberanía: del marco
legal formal hacia quienes operan las infraestructuras intangibles del código
algorítmico.
Gilles
Deleuze (2006) anticipó este tránsito hacia las sociedades de control,
donde las instituciones cerradas entran en crisis y son reemplazadas por
mecanismos que modulan de forma continua y ultrarrápida los flujos de
información. El individuo habita una inestabilidad permanente donde la
formación, el trabajo y el consumo se prolongan en una red metaestable que
dirige su existencia. En este entorno, la disolución de los límites entre lo
público y lo privado fuerza una adaptación continua. De este contexto emerge
una élite cognitiva que aspira a consolidarse como «individuo soberano» dentro
de una automatización extrema. Hoy, dicha automatización está condicionada por
ecosistemas de agentes autónomos de inteligencia artificial generativa que
negocian y ejecutan transacciones de manera independiente, desafiando los
marcos institucionales de la propiedad tradicional.
2. El
Individuo Soberano
Para
Davidson y Rees-Mogg (1997), la privacidad digital trascendió la categoría de
derecho civil para convertirse en un blindaje técnico frente a la voracidad
fiscal del Estado. La adopción masiva de la criptografía y los flujos
financieros cifrados representan una amenaza existencial para las burocracias
heredadas de la era industrial: la invisibilidad financiera erosiona la
recaudación y subvierte la premisa de la soberanía, pues un Estado incapaz de auditar
la renta pierde su facultad para gobernar mediante la coerción o la persuasión.
Esta desintermediación coercitiva transforma al contribuyente en un agente
nómada dotado de tres implicaciones estratégicas:
- El
Estado como proveedor de servicios: Pierde
su estatus de «Señor Soberano» y pasa a competir como un ofertante más en
un mercado de servicios gubernamentales.
- Arbitraje
jurisdiccional: La élite cognitiva traslada su
residencia y patrimonio en función de la relación coste-beneficio,
forzando a los gobiernos a adoptar una eficiencia de mercado.
- Movilidad
total del capital: Al volverse intangible y
cifrada, la riqueza se insubordina a los mecanismos tradicionales de
captura estatal.
Esta
dinámica cataliza la fragmentación del poder público y afianza a una élite
cognitiva definida por tres rasgos clave:
- Desvinculación
territorial: Su lealtad no responde a
fronteras nacionales, sino a la eficiencia del capital y los flujos
tecnológicos.
- Dominio
informático: Utiliza la capacidad de
cómputo para proteger su patrimonio al margen del sistema financiero
tradicional.
- Autonomía
laboral: Opera mediante la contratación especializada, al
margen de la protección o regulación del empleo tradicional.
No obstante,
la figura del «Individuo Soberano» o «nómada digital» exige una relectura
crítica. Siguiendo a Deleuze (2006), este sujeto no se ha liberado del control,
sino que se ha reterritorializado en un flujo modulado en un estrato
superior. Aunque rompe con el arraigo geográfico y comunitario para preservar
su existencia, la búsqueda de autonomía es una carrera de hiperproductividad
que encuentra el límite del agotamiento, tal como advierte Byung-Chul Han
(2012) en La sociedad del cansancio.
Asimismo,
desde la perspectiva de Deleuze y Guattari (2008), mientras el verdadero nómada
se resiste a ser codificado por los aparatos de captura, el nómada digital tan
solo se emancipa del control estatal para inscribirse en la infraestructura del
hipercapitalismo. No transita por un espacio liso y libre, sino por canales
trazados por plataformas tecnológicas. La pretendida «línea de fuga» corre el
riesgo de convertirse en el camino más rápido hacia una nueva servidumbre. Surgen así dos paradojas:
- Lo que
para el nómada representa una vía de escape, para el sedentario se traduce
en una barrera de exclusión.
- La
plataforma digital actúa, en sí misma, como el aparato de captura
definitivo.
3. El
Leviatán nómada
Frente al
nomadismo como metáfora de libertad, Lhamsuren Munkh-Erdene (2023) introduce en
The Nomadic Leviathan una perspectiva donde el poder se ejerce dominando
los flujos de las relaciones sociales y políticas. Bajo este enfoque, el sujeto
puede estar sometido a una estructura de mando hiperorganizada y móvil aun
residiendo dentro de una «burbuja territorial». La soberanía del nómada digital
se despliega en el intersticio entre dicha burbuja y el ciberespacio.
Actualmente,
la arquitectura criptográfica booleana permite trabajar desde Caracas, bancarizarse
en Catar y alojar datos en Virginia. Sin embargo, el advenimiento de la
computación cuántica vulnerará estos esquemas de cifrado, destruyendo la
confianza técnica e instaurando nuevas formas de captura. Sin la garantía de
una identidad e información inviolables, la libertad geográfica colapsa. El
nomadismo digital, que exige una fe ciega en la red, enfrentará una crisis
cuando el espacio virtual sea intervenido por sistemas de seguridad cuántica.
La física
cuántica desafía las nociones tradicionales de espacio y tiempo. Mientras el
nomadismo aprovecha la flexibilidad espacio-temporal, la computación cuántica
permite estríar el espacio reduciendo la incertidumbre. Al sustituir el bit
por el qubit, la certeza por la probabilidad, la secuencia lineal por la
superposición y el aislamiento por el entrelazamiento, el paradigma del poder
se vuelve probabilístico. El control ya no se ejerce prohibiendo, sino
modulando los estados de superposición de la sociedad. En este entorno, la
soberanía individual se reduce a una cuestión de velocidad e inmunidad
matemática, marcando el paso del panóptico digital al panóptico
cuántico.
A nivel
estatal, la tecnología cuántica trasciende el cálculo masivo: permite simular
sistemas complejos en tiempo real, modelar la biopolítica, predecir colapsos
económicos e incluso reconstruir el historial digital de cualquier actor
(soberanía retroactiva). Los Estados incapaces de desarrollar estas tecnologías
quedarán reducidos a una condición de vasallaje frente a los nuevos leviatanes cuánticos.
4.
Corolario: El modus vivendi en la penumbra del orden global
El tránsito
hacia los nuevos leviatanes y la hegemonía del código algorítmico sitúan en
crisis la soberanía individual. La reubicación del individuo en burbujas
territoriales lo convierte en la vanguardia de un capital que modula y
reconfigura constantemente el territorio. Esta condición se agrava en tanto la
política deja de ser el arte de la prudencia —la reacción ponderada ante los
hechos— para transformarse en una técnica de asimetría epistémica basada en la
simulación predictiva y en la clausura de la libertad humana mediante la
observación continua.
Ante este
panorama, conviene recuperar dos intuiciones fundamentales: la advertencia de
Martin Heidegger sobre la necesidad de resguardar al ser frente al
dominio de la técnica, y el principio de indeterminación de Werner Heisenberg.
El peligro sustancial de la era de la información no reside únicamente en el
extractivismo de datos o la pérdida de privacidad, sino en la abolición de
la indeterminación: el riesgo de que el aparato técnico-político mida e
hiperdetermine la vida hasta erradicar lo imprevisto, la transformación
personal y la posibilidad misma de perseverar en una existencia autónoma.
Bibliografía consultada
Agamben, G. (2015). Stasis. La guerra civile
come paradigma politico. Homo
sacer II, 2. Torino: Bollati Boringhieri.
Blanco, E. (2026a). Lhamsuren Munkh-Erdene:
Más allá del Tratado de Nomadología de Deleuze y Guattari. Caracas: Festina
Lente B.G. [Documento en línea]. Disponible en: [https://edgareblancocarrero.blogspot.com/2026/04/lhamsuren-munkh-erdene-mas-alla-del.html](https://edgareblancocarrero.blogspot.com/2026/04/lhamsuren-munkh-erdene-mas-alla-del.html)
Blanco, E. (2026b). Spykman 2.0 y el
debilitamiento del ‘rimland’ como espacio de contención en la geoestrategia del
siglo XXI. Caracas: Festina Lente B.G. [Documento en línea]. Disponible en:
[https://edgareblancocarrero.blogspot.com/2026/07/spykman-20-y-el-debilitamiento-del.html](https://edgareblancocarrero.blogspot.com/2026/07/spykman-20-y-el-debilitamiento-del.html)
Byung-Chul Han. (2012). La sociedad del
cansancio (Trad. A. Saratxaga Arregi). Barcelona:
Herder Editorial.
Davidson, J. y Rees-Mogg, W. (1997). The Sovereign Individual: How to Survive and
Prosper During the Collapse of the Welfare State. London: Macmillan.
Deleuze, G. (2006). «Post-scriptum sobre las
sociedades de control». Polis. Revista
Latinoamericana, (13).
Deleuze, G. y Guattari, F. (1980 [2008]). Mil Mesetas.
Capitalismo y Esquizofrenia (8.ª ed., Trad. J. Vásquez y U. Larraceleta). Valencia: Editorial Pre-Textos.
Gray, J. (2024). Los nuevos leviatanes.
Reflexiones tras el liberalismo (Trad. A. Santos Mosquera). México: Editorial Sexto Piso.
Hobbes, T. (1651 [1989]). Leviatán. O la
materia, forma y poder de una república eclesiástica y civil (Trad. C.
Mellizo). Madrid: Alianza Editorial.
Munkh-Erdene, L.
(2023). The Nomadic Leviathan. A Critique of the Sinocentric Paradigm.
Leiden: Brill.
Schmitt, C. (1938 [2008]). El Leviatán en la
doctrina del Estado de Thomas Hobbes. México:
Editorial Fontamara.

