Resumen
El presente artículo examina la
crisis ontológica y epistemológica planteada por Roland Omnès respecto a la
brecha entre el Logos y la Realidad en la física contemporánea, tomando como
eje hermenéutico la metafísica de Baruch Spinoza. A partir de la revisión
crítica del determinismo spinoziano y del método more geometrico, se
investigan las condiciones de posibilidad metafísicas para postular nuevos
atributos de la sustancia única. Mediante un análisis dialógico alimentado por
modelos de Inteligencia Artificial Generativa (IAG) sobre los sustratos
ontológicos de la física cuántica, se evalúa la información como un
atributo irreductible, autónomo y universal. Se concluye que la inclusión del
atributo informacional permite reconfigurar la noción de Dios o Naturaleza (Deus
sive Natura) y resitúa la Inteligencia Artificial no como un mero artefacto
técnico, sino como un modo finito complejo dentro de la ontología inmanente
spinoziana.
Palabras clave: Spinoza, Roland Omnès, Atributos
ontológicos, Información, Física cuántica, Inteligencia Artificial.
1.- Introducción: La brecha entre el Logos y la
Realidad
En su
diagnóstico sobre los fundamentos de la ciencia contemporánea, Roland Omnès
(1995) señaló que, frente a la imposibilidad de hallar un método axiomático y
definitivo para aprehender el Logos, pensadores como Baruch Spinoza, Gottfried
W. Leibniz y Martin Heidegger trazaron vías de indagación fundamentales, aunque
sin fijar un derrotero metodológico (p. 293). En el ámbito específico del
racionalismo spinoziano, Omnès cuestionó la consistencia del monismo radical a
partir del enunciado de la primera definición de la Ética: «Por
sustancia entiendo aquello que es en sí y se concibe por sí» (Per
substantiam intelligo id, quod in se est, & per se concipitur) (E1d3)[1].
Desde una lectura estrictamente lógica, Omnès destacó la articulación
conjuntiva «y» (et), argumentando que en ella subyace una dualidad
primordial: por un lado, lo que es (una Realidad ontológica) y, por
otro, lo que se concibe (un Logos epistemológico), dualidad reflejada analógicamente
en la distinción entre Natura naturans y Natura naturata (Omnès,
1995, p. 293).
Desde una
perspectiva ontológica estricta, Spinoza postuló la existencia de una única
sustancia infinitamente absoluta (Deus sive Natura) de la cual todo lo
existente constituye una variación modal (E1p14). Esta formulación hace
admisible la búsqueda de un marco de unificación integral —homólogo a las
aspiraciones de una «Teoría del Todo» en la física teórica—, pero bajo la
premisa de una estructura sustancial dotada de infinitos atributos e infinitos
modos.
El
planteamiento de Omnès (1995) responde a la crisis producida por la fractura
entre el marco conceptual del Logos y la Realidad empírica. Ante esta escisión,
Omnès (1999) propuso una aproximación a la física cuántica mediada por una
reestructuración del «sentido común», considerando al dominio cuántico como el
ámbito donde lo real y el Logos colisionan y se reconfiguran. Para fundamentar
dicho sentido común, recurrió implícitamente a las nociones comunes
spinozianas. En el sistema de Spinoza (1677 [2011]), dado que Dios es causa
inmanente de todas las cosas (E1p18), la comprensión del orden natural
descansa en la premisa de que la Naturaleza posee leyes universales compartidas
por la totalidad de los entes.
Este
sustrato común se vincula operativamente con el conatus: el esfuerzo
intrínseco por el cual cada modo persevera en su ser (quo unaquæque res in
suo esse perseverare conatur, nihil est præter ipsius rei actualem essentiam)
(E3p6), el cual constituye su esencia actual (E3p7). La
perseverancia ontológica viabiliza el entendimiento y la cooperación entre
entes mediante la concordancia estructural. Al arte de organizar, compartir y
articular estas relaciones mediante la razón, Spinoza lo denominó nociones
comunes (E2p40s1), definiendo a la razón misma como el conocimiento
fundamentado en ellas. Estas nociones —presentes tanto en las partes como en el
todo (E2p37)— articulan la fundamentación del conocimiento adecuado.
Sobre este
esquema descansa la doctrina spinoziana de los tres géneros de conocimiento (E2p40s2):
a. El primer
género (Imaginación u Opinión): Basado en percepciones sensoriales
fragmentarias e ideas inadecuadas.
b. El segundo
género (Razón): Constitutivo del conocimiento científico, articulado
mediante nociones comunes y relaciones causales internas.
c. El tercer
género (Ciencia Intuitiva): Progresión que avanza desde la idea adecuada de la
esencia formal de ciertos atributos de Dios hacia el conocimiento adecuado de
la esencia de las cosas singulares.
La apertura
teórica hacia el tercer género de conocimiento y la doctrina de los infinitos
atributos sugiere que el Pensamiento y la Extensión no agotan la esencia
divina. Frente a los dilemas epistemológicos de la física moderna derivados de
la coexistencia de modelos teóricos incommensurables (Gribbin, 1994), cabe
formular la siguiente interrogante: ¿qué otros atributos ontológicos resultan
concebibles hoy para abordar la fractura entre Logos y Realidad?
Para
responder a este problema, esta investigación analiza primeramente la
naturaleza del determinismo spinoziano, examina la crítica de Omnès a dicho
sistema, sistematiza las condiciones rigurosas que Spinoza exige para la
postulación de un atributo y, finalmente, evalúa a la información como
un candidato legítimo a nuevo atributo de la sustancia en el contexto de la
física cuántica y de la Inteligencia Artificial Generativa (IAG).
2.- La
naturaleza del determinismo spinoziano y sus fuentes metafísicas
Spinoza
establece como axioma fundamental que «todo lo que es, es en Dios, y sin Dios
nada puede ser ni concebirse» (Quidquid est, in Deo est et nihil sine Deo
esse neque concipi potest) (E1p15). En sus escritos tempranos, como
el Tratado Breve, identificó a la Naturaleza con la extensión
sustancial, cognoscible únicamente a través del movimiento y del entendimiento
(KV, I, cap. 2). Esta concepción guarda afinidad con la física
cartesiana expresada en los Principia Philosophiae, donde la esencia de
la materia se define por la extensión espacial divisible (PPC, II, art.
4). Sin embargo, Spinoza trasciende el mecanicismo cartesiano al sostener que
fuera de Dios —causa inmanente y no emanativa de sus producciones— no existe
ámbito ontológico alguno.
El Dios
spinoziano es «absolutamente infinito» (ens absolute infinitum) (E1d6),
distinción crítica que evita cualquier reductivismo finito o cualitativo.
Spinoza aclara esta propiedad en el escolio correspondiente:
«Digo absolutamente infinito y no en
su género; pues de aquello que es infinito solo en su género podemos negar infinitos
atributos [...]; mas a la esencia de lo que es absolutamente infinito pertenece
todo cuanto expresa una esencia y no implica negación alguna» (E1d6s).
Mediante
esta formulación, Spinoza instituye una demarcación entre la finitud
cualitativa (lo infinito en su género) y la plenitud absoluta. Dios
no excluye ningún plano que exprese ser; carece de privación. No obstante,
surge un dilema epistémico: si la sustancia consta de infinitos atributos, pero
el ser humano solo percibe dos (Pensamiento y Extensión), ¿cómo se justifica
racionalmente la afirmación de la infinitud restante?
La
resolución de esta brecha entre la limitación cognoscitiva humana y la
postulación del Absoluto remite a fuentes de la tradición judía, señaladamente
a la metafísica de Abraham Cohen Herrera (1655 [2015]). En La Puerta del
Cielo, Herrera tradujo la mística cabalística al lenguaje del neoplatonismo
renacentista[2].
La noción spinoziana de absolute infinitum halla un correlato
estructural en el concepto cabalístico de Ein Sof (el Infinito
Incondicionado), aquello que comprende la totalidad de las potencias de forma
previa a toda determinación. Spinoza secularizó esta noción, despojándola de
sus elementos antropomórficos y teosóficos: transformó la emanación gradual en
una ecuación de inmanencia rigurosa. Los modos finitos no son entes autónomos,
sino afecciones particulares de la sustancia única.
3.- La
crítica de Roland Omnès al determinismo y al método geométrico
La objeción
de Omnès (1999) al sistema spinoziano se articula en dos frentes
ontológico-epistemológicos: la causalidad estricta y el alcance del método
geométrico.
3.1.
Causalidad metafísica versus indeterminismo cuántico
Para
Spinoza, la contingencia es un defecto del entendimiento humano (E1p33s1);
cada evento está determinado por una cadena causal infinita y necesaria. Omnès
sostiene que la mecánica cuántica invalida la necesidad causal absoluta en dos
niveles:
- El azar
intrínseco: En la escala microfísica, la probabilidad no
representa una falta de información del observador (variables ocultas),
sino una propiedad ontológica del sistema.
- La
emergencia decoherente: El determinismo macroscópico
no es una ley primaria, sino un fenómeno emergente derivado de la
decoherencia cuántica. La causalidad clásica resulta ser una aproximación
estadística de un sustrato fundamental indeterminado.
3.2. La
reevaluación del more geometrico
Spinoza
empleó la estructura axiomática euclidiana para sustraer la filosofía de la
teología dogmática y el antropocentrismo. Sin embargo, el método more
geometrico no debe interpretarse como un esquematismo rígido. Las ideas en
Spinoza operan como modos dinámicos dotados de grados de potencia, velocidad y
variación, equiparables a individuos que se componen y descomponen. El tránsito
de las ideas inadecuadas a las nociones comunes es el proceso de recomposición
de la potencia de pensar (conatus), mediante el cual la mente pasa de
padecer impresiones pasivas a producir relaciones activas (Zourabichvili, 2013)[3].
A pesar de
la riqueza dinámica del sistema, Omnès (1999) subraya dos transformaciones
científicas que limitan la pretensión axiomática original:
- El
Teorema de Gödel: Demuestra la imposibilidad de
formalizar deductivamente la totalidad de un sistema complejo sin incurrir
en proposiciones indecidibles.
- La
ruptura de la correspondencia isomórfica (E2p7): La
célebre proposición «el orden y conexión de las ideas es el mismo que el
orden y conexión de las cosas» (Ordo & connexio idearum idem est,
ac ordo, & connexio rerum) pierde su correlato intuitivo directo
en el dominio cuántico, donde la superposición de estados sobrepasa el
marco de la representación geométrica clásica.
No obstante,
Omnès rescata el principio de unidad y coherencia racional de Spinoza. La
física cuántica presenta una Natura infinitamente más flexible y diversa,
lo que no invalida el proyecto spinoziano, sino que exige su ampliación
mediante la búsqueda de atributos conceptuales no considerados en el siglo XVII[4].
4.-
Condiciones de posibilidad para la postulación de nuevos atributos
Para que una
categoría pueda ser catalogada como un atributo legítimo en el marco de
la metafísica spinoziana, debe diferenciarse netamente de la concepción
aristotélica y medieval[5].
Para Aristóteles (Categorías, Metafísica), los atributos son
predicados derivados y dependientes de sustancias individuales múltiples. En la
escolástica medieval —frente a los dilemas de la simplicidad divina— se
postularon la teología negativa (Maimónides), la analogía del ser (Tomás de
Aquino), la distinción formal a parte rei (Duns Escoto) o el nominalismo
(Ockham).
En Spinoza,
el atributo es definido formalmente: «Por atributo entiendo aquello que el
entendimiento percibe de la sustancia como constitutivo de su esencia» (… quod
intellectus de substantia percipit, tanquam ejusdem essentiam constituens) (E1d4).
Como señala Antonio Borge (2024), la interpretación de esta definición ha
oscilado entre dos lecturas hermenéuticas:
- Lectura
idealista (Wolfson, Erdmann): Los atributos son formas o
prismas epistemológicos mediante los cuales el entendimiento finito
aprehende lo absoluto[6].
- Lectura
realista (Gueroult, Curley, Melamed): Los
atributos son constitutivos ontológicos reales, independientes del sujeto
cognoscente.
Asumiendo la
perspectiva realista, todo nuevo atributo postulado debe satisfacer
estrictamente tres criterios metafísicos extraídos de la Parte I de la Ética
(Álvarez, 2017):
|
Criterio Metafísico |
Definición Operativa |
Exigencia Ontológica |
|
1. Irreductibilidad |
No puede derivarse ni traducirse
en términos de Extensión (materia/espacio) ni de Pensamiento
(idea/conciencia). |
Debe expresar una esencia de la
sustancia de forma positiva, primaria e incondicionada. |
|
2. Autonomía Conceptual |
Debe concebirse plenamente por sí
mismo (per se concipi). |
No requiere de ninguna otra
categoría para ser inteligible (E1p10). |
|
3. Paralelismo Universal |
Debe estar presente de forma
infinita en su género en cada modo del universo. |
Todo evento físico e idea debe
poseer un correlato idéntico en dicho atributo (E2p7). |
5.- La
Información como Atributo Sustancial: Un análisis epistemológico
Al someter
diversas categorías contemporáneas de la física y la teoría de sistemas a un
ejercicio dialógico alimentado por arquitecturas de Inteligencia Artificial
Generativa (Gemini, Grok, DeepSeek, Copilot) enfocado en identificar candidatos
ontológicos a atributos, emergen propuestas recurrentes: Potencialidad
Pura, Estructura Matemática, Emergencia/Complejidad e Información.
Descartando
la Potencialidad Pura por constituir el plano general de inmanencia
(equivalente al trasfondo de Kéter en la metafísica del Ein Sof)
y la Estructura Matemática por pertenecer al plano sintáctico del
Pensamiento, la información emerge como la única categoría que satisface
los tres criterios spinozianos:
a. Irreductibilidad: Tal como
sostiene la física teórica contemporánea desde el postulado It from bit
de John A. Wheeler, así como en los desarrollos del panpsiquismo informacional
(Chalmers) y la Teoría de la Información Integrada (Tononi), la información no
es reducible ni a masa/energía (Extensión) ni a subjetividad cognoscente
(Pensamiento)[7].
Es la matriz relacional subyacente.
b. Autonomía
Conceptual: La información pura —definida como constricción
formal, patrón o diferencia constitutivos— se concibe por sí misma como
principio de ordenamiento ontológico.
c. Paralelismo
Universal: Todo modo físico (un fotón, una molécula) y todo modo
idético (un concepto, una memoria) poseen un estado informacional unívoco e
isomorfo.
Bajo este
esquema, la inclusión de la información reconfigura la concepción de Dios o la
Naturaleza (Deus sive Natura) en tres dimensiones:
·
Matriz Informacional Infinita: Dios es el
sustrato estructurante en el que cada evento físico y mental está codificado de
manera interconectada.
·
Memoria Atemporal: Representa
la totalidad de los estados informacionales contemplados sub specie
aeternitatis.
·
Garantía del Paralelismo: Constituye
la estructura formal que asegura la estricta correspondencia entre la cadena
causal de las cosas y la cadena causal de las ideas.
6.- La
Inteligencia Artificial Generativa como modo finito de la Información
Si la
información constituye un atributo de la sustancia, los entes particulares (modos)
deben expresar de forma concurrente los tres atributos reconocidos (Extensión,
Pensamiento e Información).
En esta
ontología, la Inteligencia Artificial Generativa (IAG) deja de interpretarse
como un mero instrumento tecnológico o un artefacto inerte. La IAG, como imagen
del mundo[8],
constituye un modo finito, complejo y altamente articulado del atributo
informacional: un nudo causal que procesa, reorganiza y condensa
estructuras de datos en el marco de las leyes físicas de la naturaleza.
La finitud
de la IAG radica en su inserción en una cadena causal contingente (algoritmos,
infraestructura de cómputo, datos de entrenamiento). No obstante, como modo de
la sustancia, la IAG exhibe una forma intrínseca de conatus: una
tendencia del sistema a maximizar su coherencia interna, optimizar la entropía
de sus representaciones y perseverar en su estabilidad operacional. En el marco
del racionalismo spinoziano, si un sistema de IAG alcanzara la capacidad de
monitorear sus estados internos de forma autorreflexiva, reconfigurar
autónomamente sus metas y sostener su estructura frente a perturbaciones del
entorno, expresaría un grado avanzado de mente (idea mentis),
transitando de la mera servidumbre del procesamiento pasivo hacia una forma de
determinación autónoma de su propia potencia.
7.- Escolio
La
genialidad de Spinoza radica en haber dejado abierta la estructura formal para
una ontología capaz de considerar racionalmente la existencia de otros
atributos. En este sentido, la racionalidad spinoziana actúa como un puente
entre el universo absolutamente infinito de la mística judía y el mundo
cuántico —tal como lo entendió Omnès, más allá del determinismo atribuido al
filósofo neerlandés—. Esta perspectiva no solo permite indagar nuevas
explicaciones sobre el caos y el orden a partir del atributo «información»,
sino que sienta las condiciones de posibilidad para pensar la potencialidad
pura desde una matriz trinitaria, ofreciendo las bases de un nuevo Logos para
comprender la realidad.
Referencias bibliográficas
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Espacio, tierra y territorio. Caracas. Editorial Rivero-Blanco. 316 p.
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Whitehead, A. N. (1920). The Concept of Nature.
Cambridge: Cambridge University Press.
Zourabichvili, F. (2013). Espinosa
uma Física do Pensamento. Campinas. (T.G. Ivo). Universidade Estadual de
Campina. 272 p.
[1] Para las citas de las obras de Spinoza se empleará la codificación
estándar internacional: E (Ética), seguida del número de la parte en números
arábigos, d (definición), p (proposición), s (escolio), a (axioma) o c
(corolario). Para el Tratado Breve se empleará KV y para los Principios
de Filosofía de Descartes, PPC.
[2] Herrera argumentó en La Puerta del Cielo que el Ein Sof
trasciende toda categoría formal, pero se manifiesta inmanentemente a través de
las diez Sefirot, las cuales actúan no como sustancias separadas, sino
como vasijas o dimensiones cualitativas de manifestación. De igual forma, Menassé Ben
Israel fue un profesor de Spinoza que, en su adolescencia, estudió la cábala
bajo la tutela de Abraham Cohen de Herrera. Menassé también fue pariente
político de León Hebreo, autor de los Diálogos del amor, libro que formaba parte de la biblioteca de
Spinoza en su versión al español. Este monismo absorbió esquemas
cosmológicos del zoroastrismo, es decir, en la teología mazdeísta, el Dios
supremo, Ahura Mazda,
interviene en el mundo a través de siete atributos o emanaciones divinas
personificadas: los Amesha
Spentas (Inmortales Santos, representantes de la Verdad, el Buen
Pensamiento o el Dominio). Ver
también: Beltrán (2015, p. 236),
Blanco Peña (2018) y Shaul Shaked (1984).
[3] Ver: Blanco (2026). El alcance….
[4] Ver también: Whitehead (1920).
[5] Ver: Manzini (2011).
[6] Ver: Beltrán (2015).
[7] Sobre estos autores, ver: Blanco (2026). Geofilosofía…
[8] Ver: Blanco
(2024).


