sábado, 1 de agosto de 2026

EL LEVIATÁN ALGORITMO: LA QUIEBRA DEL LIBERALISMO Y EL MITO DEL INDIVIDUO SOBERANO

 


Ver también: Nuevo Orden y nuevos leviatanes en https://youtu.be/xI08aYi_M4E?si=LKXn3WSAKZNcaqqM

Introducción

Presenciamos una fractura tectónica en la arquitectura del poder global. La transición actual no constituye una mera evolución digital, sino un cambio de paradigma en el que la asimetría de poder —que históricamente favoreció a las estructuras estatales encargadas de gestionar la seguridad a escala global— se ha debilitado severamente. Este fenómeno discurre en paralelo a la descomposición del hiperliberalismo de mercado, caracterizado por la fe ciega en una voluntad humana dotada de capacidades creadoras tradicionalmente atribuidas a la divinidad. En su lugar, emergen espacios económicamente compensados donde el Estado reasume un rol central en el control económico[1].

La liberación tecnológica, catalizada por un acceso democratizado a una potencia de cálculo sin precedentes, ha otorgado al individuo una paridad estratégica frente a un Estado incapaz de seguir el ritmo de la innovación (Davidson y Rees-Mogg, 1997). Este escenario impulsa dos dinámicas simultáneas: por un lado, la emergencia de los «nómadas digitales» (u individuos soberanos), concebidos por los autores citados como emprendedores de su propia soberanía; por el otro, la aparición de nuevos leviatanes orientados a reconfigurar la preservación del statu quo político. En este ecosistema, la responsabilidad económica se desplaza de la colectividad forzosa hacia la gestión autónoma mediante herramientas de encriptación que erigen fronteras lógicas allí donde las físicas perdieron eficacia. La capacidad estatal para capturar valor y actuar como garante exclusivo ha sido superada por la eficiencia de las soluciones privadas.

El presente trabajo examina a estos individuos soberanos en el marco de la emergencia de los nuevos leviatanes —nómadas y sedentarios— para ponderar el alcance real de la soberanía individual. Para ello, se abordará la mutación del estado de naturaleza, se evaluará la autonomía efectiva del individuo soberano y se analizará su proyección frente a la amenaza de los leviatanes nómadas.

1. Los nuevos leviatanes y la mutación del estado de naturaleza

La pretensión de una sociedad global gestionada de manera racional y tecnocrática ha cedido el paso al resurgimiento de nuevos leviatanes de índole autoritaria, ya sean sedentarios (Estados convencionales) o nómadas (articulaciones entre Estados y corporaciones). Este fenómeno remite a la célebre caracterización de Thomas Hobbes en Leviatán (1651 [1989]):

«Gracias al arte se crea ese gran Leviatán que llamamos república o Estado (en latín civitas), que no es sino un hombre artificial, aunque de mayor estatura y robustez que el natural, para cuya protección y defensa fue instituido; y en el cual la soberanía es un alma artificial que da vida y movimiento al cuerpo entero; los magistrados y otros funcionarios [...] nexos artificiales; la recompensa y el castigo [...] los nervios que hacen lo mismo en el cuerpo natural; la riqueza y la abundancia de todos los miembros particulares constituyen su potencia; la salus populi (la salvación del pueblo) son sus negocios; los consejeros [...] la memoria; la equidad y las leyes, una razón y una voluntad artificiales; la concordia, la salud; la sedición, la enfermedad; la guerra civil, la muerte. Por último, los convenios mediante los cuales las partes de este cuerpo político se crean, combinan y unen entre sí, aseméjanse a aquel fiat, o hagamos al hombre, pronunciado por Dios en la Creación».

A diferencia del soberano hobbesiano original, cuyo fin legítimo era mitigar el estado de naturaleza y garantizar la seguridad de los súbditos, los nuevos leviatanes operan como agentes activos de inseguridad, reintroduciendo a las sociedades en un estado de naturaleza virtual. Instrumentalizan la polarización y la manufactura de crisis para autolegitimarse, exigiendo no solo obediencia externa, sino la adhesión dogmática a proyectos de salvación secular e identitaria. Como señala John Gray (2024), el nuevo orden no persigue la paz social, sino la imposición de una uniformidad ideológica bajo el pretexto de la seguridad colectiva. Este escenario es el que llevó a Giorgio Agamben (2015) a conceptualizar nuestra era bajo la categoría de «guerra civil global»[2].

En el plano geopolítico, esta mutación deriva en la coexistencia conflictiva de grandes bloques estatales que han adaptado sus mecanismos de control a sus respectivas tradiciones históricas: China, Rusia y EE. UU. (junto a sus áreas de influencia), sumados a una Europa Occidental que evoca una reedición del Sacro Imperio Romano Germánico. El orden internacional ya no se articula mediante valores compartidos, sino a través de la competencia entre bloques económicamente compensados que justifican bajo teologías políticas la fragmentación del globo y el fortalecimiento de las estructuras autoritarias.

En Occidente, el auge de teologías como la woke o la mesiánica halla explicación en la tesis de Carl Schmitt (1938 [2008]): el Estado moderno perdió su capacidad para exigir el sacrificio supremo al despojarse de su dimensión mítica y neutralizarse mediante la separación entre la fe privada y la confesión pública. Esta neutralización técnica facilitó con el tiempo la captura del aparato estatal por parte de corporaciones privadas, abriendo la puerta a formas de dominación desterritorializada amplificadas por las tecnologías de la información. Se consolida así una transferencia de soberanía: del marco legal formal hacia quienes operan las infraestructuras intangibles del código algorítmico.

Gilles Deleuze (2006) anticipó este tránsito hacia las sociedades de control, donde las instituciones cerradas entran en crisis y son reemplazadas por mecanismos que modulan de forma continua y ultrarrápida los flujos de información. El individuo habita una inestabilidad permanente donde la formación, el trabajo y el consumo se prolongan en una red metaestable que dirige su existencia. En este entorno, la disolución de los límites entre lo público y lo privado fuerza una adaptación continua. De este contexto emerge una élite cognitiva que aspira a consolidarse como «individuo soberano» dentro de una automatización extrema. Hoy, dicha automatización está condicionada por ecosistemas de agentes autónomos de inteligencia artificial generativa que negocian y ejecutan transacciones de manera independiente, desafiando los marcos institucionales de la propiedad tradicional.

2. El Individuo Soberano

Para Davidson y Rees-Mogg (1997), la privacidad digital trascendió la categoría de derecho civil para convertirse en un blindaje técnico frente a la voracidad fiscal del Estado. La adopción masiva de la criptografía y los flujos financieros cifrados representan una amenaza existencial para las burocracias heredadas de la era industrial: la invisibilidad financiera erosiona la recaudación y subvierte la premisa de la soberanía, pues un Estado incapaz de auditar la renta pierde su facultad para gobernar mediante la coerción o la persuasión. Esta desintermediación coercitiva transforma al contribuyente en un agente nómada dotado de tres implicaciones estratégicas:

  • El Estado como proveedor de servicios: Pierde su estatus de «Señor Soberano» y pasa a competir como un ofertante más en un mercado de servicios gubernamentales.
  • Arbitraje jurisdiccional: La élite cognitiva traslada su residencia y patrimonio en función de la relación coste-beneficio, forzando a los gobiernos a adoptar una eficiencia de mercado.
  • Movilidad total del capital: Al volverse intangible y cifrada, la riqueza se insubordina a los mecanismos tradicionales de captura estatal.

Esta dinámica cataliza la fragmentación del poder público y afianza a una élite cognitiva definida por tres rasgos clave:

  • Desvinculación territorial: Su lealtad no responde a fronteras nacionales, sino a la eficiencia del capital y los flujos tecnológicos.
  • Dominio informático: Utiliza la capacidad de cómputo para proteger su patrimonio al margen del sistema financiero tradicional.
  • Autonomía laboral: Opera mediante la contratación especializada, al margen de la protección o regulación del empleo tradicional.

No obstante, la figura del «Individuo Soberano» o «nómada digital» exige una relectura crítica. Siguiendo a Deleuze (2006), este sujeto no se ha liberado del control, sino que se ha reterritorializado en un flujo modulado en un estrato superior. Aunque rompe con el arraigo geográfico y comunitario para preservar su existencia, la búsqueda de autonomía es una carrera de hiperproductividad que encuentra el límite del agotamiento, tal como advierte Byung-Chul Han (2012) en La sociedad del cansancio.

Asimismo, desde la perspectiva de Deleuze y Guattari (2008), mientras el verdadero nómada se resiste a ser codificado por los aparatos de captura, el nómada digital tan solo se emancipa del control estatal para inscribirse en la infraestructura del hipercapitalismo. No transita por un espacio liso y libre, sino por canales trazados por plataformas tecnológicas. La pretendida «línea de fuga» corre el riesgo de convertirse en el camino más rápido hacia una nueva servidumbre. Surgen así dos paradojas:

  • Lo que para el nómada representa una vía de escape, para el sedentario se traduce en una barrera de exclusión.
  • La plataforma digital actúa, en sí misma, como el aparato de captura definitivo.

3. El Leviatán nómada

Frente al nomadismo como metáfora de libertad, Lhamsuren Munkh-Erdene (2023) introduce en The Nomadic Leviathan una perspectiva donde el poder se ejerce dominando los flujos de las relaciones sociales y políticas. Bajo este enfoque, el sujeto puede estar sometido a una estructura de mando hiperorganizada y móvil aun residiendo dentro de una «burbuja territorial». La soberanía del nómada digital se despliega en el intersticio entre dicha burbuja y el ciberespacio.

Actualmente, la arquitectura criptográfica booleana permite trabajar desde Caracas, bancarizarse en Catar y alojar datos en Virginia. Sin embargo, el advenimiento de la computación cuántica vulnerará estos esquemas de cifrado, destruyendo la confianza técnica e instaurando nuevas formas de captura. Sin la garantía de una identidad e información inviolables, la libertad geográfica colapsa. El nomadismo digital, que exige una fe ciega en la red, enfrentará una crisis cuando el espacio virtual sea intervenido por sistemas de seguridad cuántica.

La física cuántica desafía las nociones tradicionales de espacio y tiempo. Mientras el nomadismo aprovecha la flexibilidad espacio-temporal, la computación cuántica permite estríar el espacio reduciendo la incertidumbre. Al sustituir el bit por el qubit, la certeza por la probabilidad, la secuencia lineal por la superposición y el aislamiento por el entrelazamiento, el paradigma del poder se vuelve probabilístico. El control ya no se ejerce prohibiendo, sino modulando los estados de superposición de la sociedad. En este entorno, la soberanía individual se reduce a una cuestión de velocidad e inmunidad matemática, marcando el paso del panóptico digital al panóptico cuántico.

A nivel estatal, la tecnología cuántica trasciende el cálculo masivo: permite simular sistemas complejos en tiempo real, modelar la biopolítica, predecir colapsos económicos e incluso reconstruir el historial digital de cualquier actor (soberanía retroactiva). Los Estados incapaces de desarrollar estas tecnologías quedarán reducidos a una condición de vasallaje frente a los nuevos leviatanes cuánticos.

4. Corolario: El modus vivendi en la penumbra del orden global

El tránsito hacia los nuevos leviatanes y la hegemonía del código algorítmico sitúan en crisis la soberanía individual. La reubicación del individuo en burbujas territoriales lo convierte en la vanguardia de un capital que modula y reconfigura constantemente el territorio. Esta condición se agrava en tanto la política deja de ser el arte de la prudencia —la reacción ponderada ante los hechos— para transformarse en una técnica de asimetría epistémica basada en la simulación predictiva y en la clausura de la libertad humana mediante la observación continua.

Ante este panorama, conviene recuperar dos intuiciones fundamentales: la advertencia de Martin Heidegger sobre la necesidad de resguardar al ser frente al dominio de la técnica, y el principio de indeterminación de Werner Heisenberg. El peligro sustancial de la era de la información no reside únicamente en el extractivismo de datos o la pérdida de privacidad, sino en la abolición de la indeterminación: el riesgo de que el aparato técnico-político mida e hiperdetermine la vida hasta erradicar lo imprevisto, la transformación personal y la posibilidad misma de perseverar en una existencia autónoma.

Bibliografía consultada

Agamben, G. (2015). Stasis. La guerra civile come paradigma politico. Homo sacer II, 2. Torino: Bollati Boringhieri.

Blanco, E. (2026a). Lhamsuren Munkh-Erdene: Más allá del Tratado de Nomadología de Deleuze y Guattari. Caracas: Festina Lente B.G. [Documento en línea]. Disponible en: [https://edgareblancocarrero.blogspot.com/2026/04/lhamsuren-munkh-erdene-mas-alla-del.html](https://edgareblancocarrero.blogspot.com/2026/04/lhamsuren-munkh-erdene-mas-alla-del.html)

Blanco, E. (2026b). Spykman 2.0 y el debilitamiento del ‘rimland’ como espacio de contención en la geoestrategia del siglo XXI. Caracas: Festina Lente B.G. [Documento en línea]. Disponible en: [https://edgareblancocarrero.blogspot.com/2026/07/spykman-20-y-el-debilitamiento-del.html](https://edgareblancocarrero.blogspot.com/2026/07/spykman-20-y-el-debilitamiento-del.html)

Byung-Chul Han. (2012). La sociedad del cansancio (Trad. A. Saratxaga Arregi). Barcelona: Herder Editorial.

Davidson, J. y Rees-Mogg, W. (1997). The Sovereign Individual: How to Survive and Prosper During the Collapse of the Welfare State. London: Macmillan.

Deleuze, G. (2006). «Post-scriptum sobre las sociedades de control». Polis. Revista Latinoamericana, (13).

Deleuze, G. y Guattari, F. (1980 [2008]). Mil Mesetas. Capitalismo y Esquizofrenia (8.ª ed., Trad. J. Vásquez y U. Larraceleta). Valencia: Editorial Pre-Textos.

Gray, J. (2024). Los nuevos leviatanes. Reflexiones tras el liberalismo (Trad. A. Santos Mosquera). México: Editorial Sexto Piso.

Hobbes, T. (1651 [1989]). Leviatán. O la materia, forma y poder de una república eclesiástica y civil (Trad. C. Mellizo). Madrid: Alianza Editorial.

Munkh-Erdene, L. (2023). The Nomadic Leviathan. A Critique of the Sinocentric Paradigm. Leiden: Brill.

Schmitt, C. (1938 [2008]). El Leviatán en la doctrina del Estado de Thomas Hobbes. México: Editorial Fontamara.

 



[1] Ver al respecto: Blanco (2026a).

[2] Ver al respecto: Blanco (2026b).

domingo, 26 de julio de 2026

LA JEUNE ÉCOLE Y LA ENCRUCIJADA NAVAL VENEZOLANA: LECCIONES DE LA GUERRA ASIMÉTRICA GLOBAL



Introducción

Históricamente, el alcance de la artillería determinó la soberanía de los Estados en el mar. La consolidación del mar territorial (MT) evolucionó desde las 3 millas náuticas (MN) tradicionales —vigentes entre los siglos XVII y XIX— hasta la consagración de las 12 MN en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR). Sin embargo, los conflictos recientes en Ucrania y el Cercano Oriente han configurado un cambio de circunstancias que escala la confrontación entre las potencias marítimas talasocráticas y las continentales epirocráticas. Por un lado, los Estados ribereños aspiran a extender su ordenamiento normativo más allá de las 12 MN; por el otro, el Rimland ha tendido a reducirse en perjuicio del poder naval hegemónico[1].

Este cambio doctrinal responde a la colisión de tres lógicas existenciales y estratégicas catalizadas por la alta tecnología aplicada a los espacios terrestre y marítimo:

  • Resistencia asimétrica (continentalista): Encarnada por actores como Irán y Ucrania.
  • Supremacía tecnológica automatizada (navalista): Liderada por Estados Unidos e Israel.
  • Lógica sintética: Representada por Rusia, que integra dialécticamente la masa terrestre con el dominio marítimo.

Este panorama exige un análisis crítico sobre el resurgimiento de la Jeune École. La drástica reducción de costos en la defensa naval territorial y el incremento en la efectividad espacio-tiempo-tecnología otorgan a esta escuela de pensamiento un renovado aire de juventud.

Originada en la Francia de finales del siglo XIX, la Jeune École preconizaba que los avances tecnológicos permitían a embarcaciones ligeras causar daños irreparables a grandes buques de guerra. Argumentaba que resultaba excesivamente costoso para un Estado desarrollar una marina convencional cuando esta podía ser destruida o neutralizada por un sistema defensivo compuesto por artillería de costa, minas antibuque, submarinos y lanchas torpederas, o bien por tácticas de dispersión, saturación y alejamiento del teatro operacional[2].

Bajo este paradigma, el tráfico marítimo quedaba subordinado a la defensa del territorio. Aunque esta doctrina no fue asumida formalmente en su totalidad por ningún país, dejó dos huellas indelebles:

  1. Potencias como Italia, Francia, Japón, Rusia, Alemania y Gran Bretaña experimentaron con sus postulados adaptándolos a su geografía y amenazas inmediatas.
  2. Estados con capacidades limitadas para proyectar una armada convencional de aguas azules —como Venezuela— hallaron en ella un modelo viable para enfrentar a potencias mayores.

1. Patrones observados en la guerra en el mar (2022–2026)

La evolución tecnológica de la guerra naval reciente refleja una dimensión táctica y operacional estructurada en seis ejes complementarios:

  • Memento Audere Semper (La Xª MAS remota)[3]: Ucrania ha reeditado la doctrina táctica de medios ligeros de la Regia Marina italiana, empleando aeronaves y embarcaciones no tripuladas (drones navales/aéreos) para negar el uso del mar Negro y del mar Caspio a la flota rusa.
  • La geografía de lo invisible (La cueva y el enjambre): La defensa iraní emplea la geología como blindaje natural. Al resguardar su «flota ligera» en instalaciones subterráneas de granito, reduce la efectividad de la vigilancia satelital y el poder aéreo, convirtiendo el relieve geográfico en un sistema disuasivo oculto.
  • La racionalidad de la moderación (El bisturí y el silencio): Basada en la filosofía del «dolor calibrado», el poder no se ejerce mediante la destrucción masiva, sino mediante la capacidad de absorber castigo mientras se interrumpe estratégicamente el tráfico marítimo en chokepoints como el estrecho de Ormuz y Bab-el-Mandeb.
  • La aritmética del agotamiento (Saturación por enjambre): La saturación masiva con drones de bajo costo fuerza el colapso operativo defensivo del adversario. Se impone una asimetría económica: vectores económicos obligan al consumo de interceptores finitos y altamente costosos[4].
  • La automatización de la respuesta (El contra-bisturí digital): La respuesta de EE.UU. adopta la táctica de enjambre pero potenciada por Inteligencia Artificial Generativa (IAG). Mediante proyectos como el dron Locust y plataformas autónomas suicidas, se busca automatizar el combate para deshumanizar la línea de fuego y neutralizar las defensas costeras rivales[5].
  • Dilatación del espacio y compresión del tiempo: La proyección de fuego asistida por redes satelitales ha expandido las áreas operacionales a escala global (desde Novorossiysk, en el mar Negro, el mar Caspio y el Mediterráneo, hasta el mar Rojo y Diego García, en el océano Índico).

De acuerdo con nuestro criterio, entre 2022 y 2026 hemos presenciado la transición decisiva de los sistemas remotos hacia sistemas autónomos guiados por IAG, tornando viable y letal la doctrina de la Jeune École.

En el mar Negro, Ucrania aplicó misiles antibuque y tácticas de enjambre para negar el espacio marítimo, si bien Rusia conserva un grado relevante de control operativo. En el Cercano Oriente (Mediterráneo, mar Rojo, Pérsico y Arábigo), la combinación de misiles costeros, minas, lanchas rápidas y drones ha puesto en disputa el control de los estrechos, alterando severamente la economía global. Pese a las pérdidas materiales, la estrategia asimétrica ha permitido a actores como Irán compensar desventajas tecnológicas mediante un dispositivo geológico y geográfico favorable, reteniendo poder de negociación.

2. Análisis de la relación tierra-mar en la era de las armas navales autónomas

A comienzos del siglo XXI, Hervé Coutau-Bégarie (2010) planteó la deconstrucción del pensamiento naval, reduciéndolo a la diplomacia coercitiva dada la ambigüedad jurídica de los espacios acuáticos internacionales. Para el autor, las plataformas navales eran extensiones soberanas móviles que operaban en espacios abstractos perpetuando jerarquías asimétricas. Sin embargo, los escenarios actuales plantean un interrogante central: ¿Hasta qué punto sigue siendo una plataforma convencional de guerra el «mejor embajador» en un entorno dominado por el ciberespacio, la IAG, los drones asimétricos y los misiles hipersónicos?

Este dilema se aborda desde cuatro dimensiones:

a)     La relación Tierra-Mar y la reconfiguración del Rimland

El espacio no es un escenario neutro, sino un agente activo que condiciona la estrategia humana. La dialéctica entre contención y expansión se ha redimensionado mediante el ciberespacio, la IAG y el dominio satelital, haciendo permeable la geografía y debilitando la contención tradicional. Los Estados han perdido su carácter monolítico frente a la emergencia de nuevos actores, volviendo insostenible la geoestrategia rígida del Rimland sin una dimensión ética y humana.

b)     La mutación de la guerra convencional

Tal como señaló Clausewitz, la guerra muta según las circunstancias de cada enfrentamiento. Las grandes plataformas navales (portaviones, destructores) siguen representando símbolos de presencia y proyección de poder, pero su extrema vulnerabilidad ante armas de alta precisión y bajo costo las aleja progresivamente de las zonas de operaciones directas.

c)     Deshumanización y la «Guerra de Algoritmos»

El paso de tácticas de enjambre guiadas por humanos a sistemas autónomos dirigidos por IAG elimina factores como el miedo, la fatiga y el error operativo. Esto desafía la noción clausewitziana de la guerra como choque de voluntades humanas y genera un riesgo existencial de escalada incontrolada por degradación perceptual en los mandos. Además, la neutralización de cadenas de suministro diluye la frontera entre combatientes y no combatientes.

d)    Asimetría absoluta: Geografía vs. Técnica

Existe un choque ontológico entre quienes conciben la guerra como un «problema técnico» (potencias tecnológicas) y quienes la viven como un «estado existencial» (actores asimétricos). Siguiendo a Raymond Aron (1993), la gran potencia pierde si no gana de forma categórica; el actor asimétrico vence con solo no perder y hacer correr el reloj. La fricción se convierte así en una herramienta geopolítica calculada. Frente a la física clásica de la maquinaria militar convencional, la renovada Jeune École opera bajo el principio de incertidumbre de la mecánica cuántica.

3. El impacto sobre el Nomos de la Tierra y el Derecho del Mar

El resurgimiento de la Jeune École la transformó de una doctrina defensiva local a un pilar de la estrategia global. En el mar Negro ha forzado la denegación de acceso, mientras que en el estrecho de Ormuz ha desafiado los intentos occidentales de imponer un control operativo absoluto[6].

Como consecuencia, el principio de la libertad de los mares se calcula hoy en la volatilidad de los seguros marítimos, la cotización del barril de crudo y el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense. El orden legal internacional experimenta una crisis ontológica: el sistema multilateral de 1945 ha cedido ante el retorno del uso de la fuerza (Diálogo de los Melios de Tucídides)[7] o el estado de naturaleza hobbesiano.

El Régimen Jurídico de los Estrechos (Parte III CONVEMAR)

La Convención de las Naciones Unidas sobre Derecho del Mar (CONVEMAR) (1982) se redactó bajo premisas de libre navegación. Sin embargo, al extender el mar territorial (MT) a 12 MN, más de 100 estrechos estratégicos quedaron sumergidos bajo la jurisdicción de los Estados ribereños. El Artículo 34° reconoce la soberanía del Estado ribereño, pero la vacía de contenido práctico al imponer el Paso en Tránsito (imposibilidad de suspender el tráfico), convirtiendo a los estrechos en "no-lugares" diseñados para el flujo comercial y militar global.

Tipo de Estrecho

Régimen Jurídico Aplicable

Ejemplo Geográfico

Regulados por convenios específicos

Régimen del convenio particular

Convención de Montreux 1936 (Estrechos turcos)

Entre Alta Mar / ZEE y Alta Mar / ZEE

Paso en Tránsito

Gibraltar, Magallanes, Ormuz, Bab-el-Mandeb

Entre Alta Mar / ZEE y Mar Territorial

Paso Inocente

Dependiente del puerto de destino

Entre una Isla y Territorio Continental

Paso Inocente

Pasajes insulares con ruta alternativa de Alta Mar

El conflicto surge cuando potencias no ratificantes o en disputas abiertas (como EE.UU. e Irán) chocan en el estrecho de Ormuz. La figura del «paso sumergido», además, otorga una ventaja operativa a las potencias navales que los Estados ribereños desafían progresivamente mediante la Jeune École.

Infraestructura Submarina

A raíz del sabotaje del gasoducto Nord Stream y los cortes de cables de fibra óptica en el mar Rojo y el mar del Norte, el lecho marino ha quedado expuesto como el talón de Aquiles de la globalización. Bajo los Artículos 56° y 79° de la CONVEMAR, el Estado ribereño posee derechos soberanos sobre los recursos naturales en su ZEE, pero carece de jurisdicción policial plena sobre infraestructuras transnacionales. El empleo de buques «fantasma» y vehículos subacuáticos no tripulados sitúa el sabotaje en la zona gris de la diplomacia naval coercitiva.

4. Escolio: La encrucijada de la defensa naval del territorio venezolano

La guerra moderna ha evolucionado desde una confrontación de voluntades hacia un choque de sistemas de saturación basada en la alta tecnología. En este entorno de alta incertidumbre, la doctrina de defensa militar de Venezuela se halla en una encrucijada estratégica.

Históricamente, la doctrina de la «guerra popular prolongada» en Venezuela se enfocó en el ámbito terrestre, omitiendo prácticamente la proyección defensiva de sus aguas jurisdiccionales e insulares. La diplomacia coercitiva aplicada por potencias extranjeras entre 2025 y 2026 evidenció una desconexión doctrinal: conceptualmente, los planificadores militares actuaron bajo la premisa de un país mediterráneo, a pesar de la crítica dependencia de las líneas de comunicación marítimas. Mientras actores como Irán desarrollaron una estrategia basada en la Jeune École adaptada a su realidad geológica, en la doctrina local prevaleció una inercia cognitiva.

Aunque Venezuela incorporó plataformas navales ligeras de tecnología iraní pensadas para tácticas de enjambre, su empleo no ha respondido a esa lógica operacional, sino a paradigmas tradicionales de defensa costera derivados de propuestas italianas de la década de 1930.

Esta falla doctrinal responde a lo que Takeshi Yoro denomina ceguera cognitiva: la inercia voluntaria que lleva a una organización o Estado a aferrarse al dogma en lugar de adaptar sus capacidades a la realidad objetiva. La consolidación de una Marina de Guerra venezolana funcionalmente autónoma y orientada a la asimetría tecnológica es una tarea urgente para salvaguardar los intereses vitales del país en la compleja realidad marítima del siglo XXI[8].

Referencias Consultadas

Aron, R. (1993). Pensar la Guerra, Clausewitz. I La Edad Europea, II La Edad Planetaria. Madrid: Ministerio de Defensa.

Blanco, E. (2014). De la guerra y la paz: una perspectiva hermenéutica. Madrid: Editorial Académica Española. 375 p.

Coutau-Bégarie, H. (2010). Le meilleur des ambassadeurs: théorie et pratique de la diplomatie navale. Paris. Économica. 388 p.

Yoro, T. (2026). El muro de la ignorancia: Qué nos impide comprender el mundo que nos rodea. Madrid. (T. J. González Sánchez). Editorial Taurus. 200 p .



[1] Blanco, E. (2026b). Spykman 2.0 y el debilitamiento del ‘rimland’ como espacio de contención en la geoestrategia del siglo XXI. Caracas: Festina Lente B.G. [Documento en línea]. Disponible en: [https://edgareblancocarrero.blogspot.com/2026/07/spykman-20-y-el-debilitamiento-del.html](https://edgareblancocarrero.blogspot.com/2026/07/spykman-20-y-el-debilitamiento-del.html)

[2] Blanco, E. (2014). Teoría y praxis de la guerra en el mar entre 1914-1918, y su influencia en Venezuela. Santiago.  Boletín Histórico de la Sociedad de Historia y Geografía de Chile. Documento en línea. Disponible: https://edgareblancocarrero.blogspot.com/2014/09/teoria-y-praxis-de-la-guerra-en-el-mar.html

[3] La Xª MAS (Decima Flottiglia Mezzi d’Assalto) fue una unidad de combate italiana que tuvo un notable desempeño en la Segunda Guerra Mundial empleando medios ligeros para la realización de acciones de sabotaje.

[4] Flashpoint global (2026). El ejército de EE. UU. acaba de hacer algo una locura contra los escondites costeros de Irán. Documento en línea. Disponible: https://www.youtube.com/watch?v=1vsf-_IYmqI

[5] The Prime Brief. (2026). La nueva arma que Irán no vio venir acaba de hacer algo ENORME. Documento en línea. Disponible: https://www.youtube.com/watch?v=u8QdyldoDII

[6] Jiang, Xueqin. (2026). Irán Atacó Petroleros, Pero No Cerró Ormuz: El Mensaje Oculto de su Nuevo Líder. Documento en línea. Disponible: https://www.youtube.com/watch?v=iVKmYbRJSJ8

[7] Blanco, E. (2026 c). Tucidides y la crisis del Cercano Oriente: 2025-2026. Caracas. Festina Lente BG. Documento en línea. Disponible: https://edgareblancocarrero.blogspot.com/2026/05/tucidides-y-la-crisis-del-cercano.html

[8] Blanco, E. (2026a) Pasado como futuro: La Marina de Guerra de Venezuela y la guerra global. Caracas. Festina Lente BG. Documento en línea. Disponible: https://edgareblancocarrero.blogspot.com/2026/06/pasado-como-futuro-la-marina-de-guerra.html