miércoles, 1 de abril de 2026

LHAMSUREN MUNKH-ERDENE: MÁS ALLÁ DEL TRATADO DE NOMADOLOGÍA DE DELEUZE Y GUATTARI


Lhamsuren Munkh-Erdene (2023) hizo una deconstrucción ontológica de cómo entendemos el poder político y la civilización en su obra The Nomadic Leviathan. A Critique of the Sinocentric Paradigm teniendo muy presente el pensamiento de Deleuze y Guattari. En esta obra este autor expresó que las organizaciones políticas del Asia Interior (como el imperio mongol) no fueron simples «confederaciones tribales», sino estados efectivos (leviatanes) con una sofisticación comparable o superior a los de la Europa moderna absolutista debido a que esas comunidades políticas nómadas crearon estructuras de mando, burocracia y ley que eran independientes de un espacio fijo, pero efectiva y absolutamente funcionales y soberanas. En este sentido observamos que el autor mongol partió de las categorías desarrolladas por Deleuze y Guattari en Mil mesetas, y por sobre todo de Ibn Jaldún a través de la fuente indirecta representada por el antropólogo ruso Anatoly Khazanov (1994) quien tradujo la dialéctica jalduniana del nómada y el sedentario a un lenguaje científico-social contemporáneo. Para comprender el pensamiento del autor mongol vamos, en primer lugar, a examinar las referencias deleuzoguattarianas de los gengiskánidas y de Ibn Jaldún, en segundo lugar, a analizar sucintamente el pensamiento de Jaldún, en tercer lugar, analizar la exégesis realizada por Khazanov de los pueblos nómadas y sedentarios y, en cuarto lugar, valorar críticamente la propuesta Munkh-Erdene.

1.- Deleuze y Guattari: los gengiskanidas y Jaldún

En Mil Mesetas Deleuze y Guattari (1980 [2008]) se apoyan de la palabra gengiskánidas (Gengis Khan y sus herederos) y de la obra de Ibn Jaldún para sustentar, en parte, su tesis de la máquina de guerra. Vamos a examinarlos sucintamente a continuación.

Con respecto a los mongoles Deleuze y Guattari (1980 [2008]) expresaron que ellos no buscaban ‘administrar’ la tierra en el sentido sedentario del término (estriar o estratificar el espacio con límites fijos, agricultura y ordenamiento), sino mantener el espacio liso de la estepa. Desde esta perspectiva los gengiskánidas representan una forma de «soberanía nómada» que no se asienta sobre la tierra, sino sobre el movimiento. Mencionan cómo el imperio mongol integró diversas religiones y técnicas sin intentar homogeneizarlas bajo una «Ley» estatal única, siempre y cuando se mantuviese el flujo de la máquina de guerra (págs. 361-434).

En relación con la obra de Jaldún, de acuerdo con el pensamiento de Deleuze y Guattari ya hemos hecho considerables análisis[1]. En Mil Mesetas la presencia de Jaldún se observa en el cuerpo del texto en dos oportunidades para explicar los conceptos de máquina de guerra y los conceptos de espacio liso y espacio estriado y en dos notas explicativas al pie para ampliar las referencias indicadas. Veámoslo a continuación. La primera está relacionada con la definición de la máquina de guerra nómada por: las familias o linajes, más el espíritu de cuerpo para indicar «que los cuerpos colectivos siempre tienen márgenes o minorías que reconstituyen equivalentes de máquina de guerra, bajo formas a veces inesperadas...» (pág., 372-373). Esto significa que un nómada, en el mundo de hoy, puede ser un ser que vive o puede vivir dentro de una u otra comunidad política y es capaz de provocar un cambio político desde el mismo momento que su existencia dentro de un orden dado amenaza su existencia. La primera nota explicativa está relacionada con la mención a los conceptos de Umrán (orden) y ‘asabiyyah (espíritu de cuerpo) con el fin de pensar ambos conceptos en el mundo contemporáneo (pág., 424). Indicamos que los puntos en común entre ‘asabiyyah y la solidaridad materializada en un espíritu de cuerpo está relacionada con la conjunción de tres factores: la competencia, la co-implicación entendida como complicidad y el reconocimiento. Creemos que el espíritu de cuerpo es la forma, la sustancia la constituye el lazo de sangre entendido de manera amplia, es decir, la que circula y la que se derrama.

La otra cita tiene que ver con la explicación de la oposición entre los espacios lisos y estriados para señalar sus combinaciones concretas y disimétricas que permiten comprender la relación entre las formas de vidas nómadas y sedentarias (pág., 489). Lo liso y lo estriado son formas de territorialización. Su oposición se expresa en des-territorialización y re-territorialización. Estos dos actos indican linealidad o circularidad en los modos de observar la historia. De igual forma en lo liso y lo estriado se evidencia cómo se produce la relación entre lo público y lo privado. En el espacio liso prevalece lo público y en el espacio estriado prevalece lo privado.

En la otra nota al pie explicativa Deleuze y Guattari señalan la coexistencia de estas dos formas de territorialización bajo el concepto de nomos entendido bajo la relación originaria entre distribución y repartición que posteriormente designará el principio de las leyes y del derecho y luego se identificará a las propias leyes (pág., 426).

Podemos afirmar que Deleuze y Guattari al apoyarse en el pensamiento jalduniano están pensando en un contexto de degeneración política, y están buscando crear las condiciones de posibilidad para adecuar lo social a lo político oponiendo la idea del ciclo histórico a la idea de la línea que pudiera indicar un fin de la historia y un nuevo renacimiento. El concepto de nómada es lo que les permite pensar en la desarticulación de la estructura que le da sentido a la línea temporal y el de máquina de guerra indica el cómo puede ser esta desarticulación producida. Pero la propuesta del ciclo deleuzoguattariano resultante deja un halo de incertidumbre porque no apunta hacia dónde se pudiera dirigir la nueva fase histórica. Nosotros creemos que indica una detención de la historia que se podría materializar en una oposición permanente. Esto nos conduce al pensamiento de Ibn Jaldún.

2.- Jaldún y la Muqaddinah

Abd Ar Rahman bin Muhammed Ibn Jaldún fue un político, historiador y filósofo magrebí que trató de crear una ciencia nueva que se preocupase de la reunión de los hombres en sociedad y el estudio de las causas y naturaleza de los acontecimientos que ahí acaecen.

Jaldún (1378 [2021]) fundamentó su pensamiento político desde tres perspectivas: jurídicas, teológicas y prácticas. En lo jurídico tendencialmente en el consenso y la utilidad común. Teológicamente aceptó la demostración racional de los dogmas de la fe desde una perspectiva práctica y, como tercer aspecto práctico, en la existencia de tres órdenes políticos: el ideal, el teológico y el racional regido por leyes humanas que solo proporciona felicidad en esta vida. Sobre este orden fue que dirigió Jaldún su esfuerzo intelectual para explicar la necesidad de reunirse en sociedad a partir de la relación familiar. Fue aquí donde desarrolló la distinción entre la vida nómada (beduina) caracterizada por la transitoriedad y la vida sedentaria (urbana) ubicada en las ciudades que busca la permanencia[2].

Estas formas de vida o de organización humana, que se corresponden con un tipo de orden dado según Jaldún, son sucesivas, es decir, la nómada (beduina) precede a la sedentaria o urbana y se impone de forma pasiva (por migración) o activa (por imposición). La nómada es esencialmente básica en el sentido que el hombre en este estadio piensa sólo en obtener lo necesario para la supervivencia. La sedentaria se corresponde con la inteligencia experimental y la inteligencia especulativa donde las necesidades vitales han sido resueltas. A través del concepto de Umrán, es decir, orden y acuerdo existente dentro de una comunidad con el fin de permanecer siendo-en-acto, Jaldún reconoce a ambas, es decir, los nómadas o beduinos y los sedentarios o urbanos como dos formas de civilización humana. Consecuentemente cuando estos chocan, según Jaldún, prevalece generalmente la nómada. Pero, en cierta forma ambos coexisten y se han complementado históricamente. Este hecho es para nosotros fundamental debido a la interpretación del concepto de nómada que en siglo XX será utilizado por Deleuze y Guattari.

El factor de cohesión social que estructura estas dos formas de civilización se fundamenta en tres elementos: la ‘asabiyyah, la religión y los lazos de parentesco. La ‘asabiyyah que entrelaza los afectos empujando a los hombres a la solidaridad. Este carácter es para el pensador magrebí la fuerza política importante para la formación de imperios y/o Estado. Si bien considera el parentesco importante para la formación de comunidades políticas, el ‘asabiyyah es el lazo que permite la conformación de un espíritu guerrero debido a que parte de un sentimiento de solidaridad por la generación de lazos de sangre que van más allá de lo meramente familiar. De igual forma, la religión tampoco es separable de la ‘asabiyyah, pero su papel es fortalecerla a partir del lazo de sangre. En relación con los lazos de parentesco señaló que el linaje era la forma más fuerte de conservación de una comunidad porque era en sí una forma de legitimación de la autoridad.

El pensamiento de Jaldún orbita en torno a las ideas del progreso y la ruina que nos permite introducir el tema de los ciclos históricos. Esta es, podemos afirmar, su objeto como una filosofía de la historia, es decir, tomando como eje el tiempo interpretar de forma sistemática el pasado, indicar el futuro y de esta manera apoyar la acción moral con un norte específico que debe apuntar al progreso. Con ello se puede afirmar que Jaldún fue un determinista absoluto, es decir, para él todo está determinado por Dios, en su infinitud, no por el hombre en su finitud, pero esta finitud, en un contexto de infinitud, hace que todo se presente de forma azarosa. Por ello habría que buscar alcanzar el saber de Dios para evitar ser sorprendidos por los acontecimientos.

En general, las sociedades nómadas y sedentarias coexisten y se complementan por lo que la tendencia es que una absorba a la otra en una suerte de relación recíproca que tiende a la circularidad, pero Jaldún consideró que en raros casos se regresa a una condición nómada sino más bien aparecen nuevos grupos surgidos a partir de la aparición de nuevas formas de relación social. Aun así, el sentido de la historia para el magrebí no es propiamente el del ciclo, es decir, cada reinicio del proceso histórico de un pueblo en relación al que le ha precedido significa un avance en relación con los procesos anteriores. Con ello se puede evidenciar en el autor norafricano a idea de progreso. Esto nos conduce al pensamiento del antropólogo ruso A. Khazanov.

3.- Khazanov: Los nómadas y el mundo exterior

La tesis central de Khazanov (1994) se fundamenta en la idea de que el nomadismo no es un sistema cerrado en la misma línea de Jaldún y Deleuze y Guattari. Al contrario, es una estructura política segmentada, fluida (formada por clanes) y flexible que depende de las sociedades sedentarias por ser una especialización económica incompleta. Desde esta perspectiva, según el autor, las grandes civilizaciones nómadas (como el de los mongoles o los de la península arábiga) surgieron como una reacción o adaptación al contacto con estados sedentarios poderosos para su supervivencia. Analizando críticamente el pensamiento de Ibn Jaldún se destacan tres aspectos que vamos a examinar sucintamente: en primer lugar, el reconocimiento de la «‘asabiyyah», en segundo lugar, la crítica al ciclo histórico y, en tercer lugar, la relación entre dependencia y autonomía.

Con respecto al reconocimiento de la «‘asabiyyah» («solidaridad de grupo») Khazanov consideró, al igual que Jaldún, que es la base sobre la cohesión social permitiéndole explicar cómo grupos numéricamente pequeños de nómadas pudieron someter a grandes civilizaciones sedentarios.

Con respecto a la crítica a la idea del ciclo histórico Khazanov tiende a ser menos ‘determinista’ que Jaldún debido a que mientras que el pensador magrebí el ciclo es casi una ley natural biológica, para Khazanov el destino de los nómadas depende de la economía y la política exterior. Es decir, muchos estados nómadas no se ‘ablandaron’ simplemente por el lujo, sino que fallaron porque su base económica (el comercio y el tributo de los sedentarios) se colapsó o cambió de manos. Sin embargo, creemos que la distancia entre Jaldún y Khazanov es aparente, las civilizaciones nómadas que se impusieron condujeron en ambos autores a un nuevo estadio civilizatorio.

Finalmente, en relación con la dependencia y la autonomía Khazanov se distancia de Jaldún en el sentido de que rechaza la idea de la «pureza» nómada debido a que, según él, los beduinos siempre dependieron de los intercambios urbanos para sobrevivir. Esta distinción nos obliga a examinar sucintamente los conceptos de identidad desde una ontología de la relación, de espacio desde la relación entre Deleuze, Guattari y Khazanov y la alteridad desde la perspectiva moderna y postmoderna.

La identidad desde la perspectiva ontológica de la relación rompe con la idea de la ‘esencia’ nómada. Es decir, Khazanov consideró que, si la identidad del nómada se define por su relación con el sedentario, entonces el nómada no “es” en aislamiento. Es decir, no existió un Gengis Khan sin una China o una Persia a la cual enfrentarse (y de la cual asimilarse). Sin embargo, el antropólogo ruso mantiene su cercanía con el magrebí en el sentido que analiza al nómada desde una perspectiva grupal. No considera a un individuo nómada en sí mismo como lo hicieron Deleuze y Guattari.

Con respecto al espacio Khazanov apoyándose en los conceptos deleuzoguattarianos de espacio liso y espacio estriado destacó la dependencia como carácter específico de la relación entre nómadas y sedentarios. En este sentido, el nómada se mueve en la apertura, pero su brújula siempre apunta hacia las ciudades en los bordes. Aquí se puede observar que el antropólogo ruso sigue a los autores franceses en la idea de que en estos bordes se puede pensar en líneas de fuga desde una perspectiva individual, que no observamos en Jaldún ni en el pensamiento de Munkh-Erdene.

En el plano de la modernidad Khazanov consideró el fin del nomadismo desde una perspectiva ética debido a que su dependencia con el mundo exterior hace que pierda su movilidad dentro de un contexto totalizador, es decir, su razón de ser. La movilidad es la principal herramienta de negociación política del nómada. Aquí Khazanov se distancia de Jaldún y de los autores franceses debido a que no asocia la movilidad con la movilidad social que es fuente para nuevos nomadismos y para el cambio. Es aquí donde observamos la influencia del antropólogo ruso en Munkh-Erdene. Por otra parte, considerando que el nomadismo es un intento de independencia que se logra a través de una dependencia extrema, lo postmoderno nos remite finalmente al Leviatán nómada.

4.- Munkh-Erdene y el Leviatán nómada

En el Leviatán nómada Munkh-Erdene (2023) expresó, a pesar de la tesis de Jaldún, que la dicotomía histórica entre nómadas y sedentarios es artificial por considerarla una estrategia política y tecnológica. De ahí su innovadora idea acerca del Leviatán móvil basada en la creencia de que el poder no se ejerce sobre la ‘tierra’, sino sobre ‘la gente’ a partir del dominio de los flujos determinados por la relaciones sociales y políticas, y no sobre el territorio desde el paradigma westfaliano.

Munkh-Erdene, desde esta perspectiva, nos está planteando la existencia de un Estado sin territorio lo cual se coloca en las antípodas del pensamiento deleuzoguattariano en su Tratado de Nomadología debido a que observa la propuesta de los autores franceses como idealista, es decir, como una fuerza “anti-Estado” (máquina de guerra) capaz de destruir un orden político. Según Munkh-Erdene un nómada puede estar inmerso, dentro de una realidad política, en una relación de mando y obediencia dentro de una máquina estatal móvil e híper-organizada que puede tener la misma orientación destructiva de ordenes sedentarios como nos lo indicó Jaldún y Deleuze y Guattari. En este sentido, Munkh-Erdene debió hacer una exégesis profunda del pensamiento de Jaldún (1378 [2021]) a pesar del importante esfuerzo realizado por Khazanov para darle una mayor consistencia a su novedoso planteamiento. Jaldún les otorgó a los nómadas el mismo estatus civilizacional que a los sedentarios por lo que la idea del Leviatán nómada tiene mucho sentido. Como indicamos el foco de atención del magrebí, como un hecho natural, fue la relación recíproca y antagónica entre ambas formas de vida. Por ello lo incluimos en este estudio porque le pudo haber dado una mayor profundidad a la crítica a Deleuze y Guattari.

En Mil Mesetas, Deleuze y Guattari (2008) expresaron que el nómada habita un «espacio liso», en oposición al sedentario que habita en el «espacio estriado» del Estado. A partir de esta idea expresaron que el nómada, como indicamos, se caracteriza por su exterioridad en relación con el Estado, su resistencia a ser capturado por el mismo y por una organización a-jerárquica, a-centrada y a-significante que denominaron «rizoma» que a su vez es fluida y cambiante. Munkh-Erdene (2023), a partir de la historia de los gengiskánidas criticó esta tesis por considerarla eurocéntrica, muy romántica y superficial debido a que a pesar de la estructura móvil del nómada hay orden. Para este autor mongol contemporáneo el nómada del Asia Interior no estaba «fuera» del Estado, al contrario, el imperio gengiskánida era un Estado totalitario que rígidamente estrió a la población bajo un sistema numérico, una burocracia militar y un código legal (la Yassa) que se aplicaba con una estricta disciplina. Sin embargo, si consideramos que el nómada postmoderno vive dentro de un Estado el «a fuera» tiene un sentido metafísico que hace a las tesis de los autores más convergentes.

Por otra parte, al definir al Estado solo como algo vinculado a la tierra y al sedentarismo, a diferencia de Deleuze y Guattari, la filosofía occidental «despoja» al nómada, según el autor mongol, de su capacidad de crear instituciones como si se observa en Jaldún. Los autores franceses usan al nómada como expresión de una metáfora de la libertad creativa. Munkh-Erdene nos enseña que el Leviatán necesita para existir sólo lealtad y mando por ser una estructura de dominación política masiva donde no hay escape y no necesita del territorio para ser-en-acto donde la libertad está restringida a solo aquello que no afecte la Yassa.

La importancia de esta tesis de Munkh-Erdene la encontramos en la analogía que podemos hacer con respecto a los movimientos migratorios usados como armas, es decir, como una máquina de guerra, y a las sociedades de control que el propio Deleuze (2006) visualizó en su post-scriptum en el mundo de hoy si consideramos a las corporaciones tecnológicas (Google, Amazon, Meta, Apple) como leviatanes móviles siguiendo la tesis de Munkh-Erdene y John Gray (2024).

En relación a la máquina de guerra entendemos la propuesta de Munkh-Erdene a partir del uso del concepto de nomadismo deleuzoguattariano desde una perspectiva que de alguna u otra manera nos sirvió para explicar, en el pasado reciente, el uso del desplazamiento de millones de personas como arma, es decir, como medio para producir daño tal como hemos observado de forma explícita en América y Europa[3]. Desde esta perspectiva nos colocamos, en esa oportunidad, conscientemente cercanos al nombre ‘nómada’ y alejados del concepto deleuzoguattariano. Y en el caso de Munkh-Erdene si bien nos mantuvimos alejados conceptualmente, estructuralmente nos acercamos en el sentido que el Leviatán Nómada de las migraciones forzadas, aunque fue más flexible que la gengiskánida y más rígida que la jaldúnica. En términos del concepto deleuzoguattariano de aparato de captura podemos decir que nuestra propuesta en el 2018, así como la de Munkh-Erdene y Deleuze y Guattari estuvieron cercanas.

Por otra parte, si aceptamos que el Leviatán es una estructura de mando sobre una población, entonces vivimos en la era del renacimiento de un Leviatán Nómada algorítmico en el ciberespacio que opera más allá de la capacidad de control de un Estado siguiendo leal y rígidamente a la «maquinaria» del nuevo Gran Khan por actuar en otro estrato. Un nómada, en este sentido, si bien puede establecer líneas de fuga para salirse del control de un orden territorial estatal, de acuerdo con Deleuze (2006), en realidad pasa a ser súbdito del nuevo Leviatán Nómada que posee, en primer lugar, una infraestructura hiper-rígida: Starlink, sistemas de pago (Visa/Stripe), y plataformas de trabajo (Upwork), en segundo lugar, una capacidad de controlar la movilidad por algoritmos y, en tercer lugar, los «Términos y Condiciones» constituyen el código de leyes que, como la Yassa mongol, se han convertido en nuestra Yassa digital que nos sigue en cualquier parte del mundo. En todo caso a partir de Munkh-Erdene (2023) podemos concluir lo siguiente:

·         El poder siempre tiende a la organización. No existe el «vacío de poder». Si escapas del Leviatán Territorial, puedes ser capturado por el Leviatán Nómada.

·         El Leviatán más poderoso no es el que te encierra en una celda, sino el que te permite moverte organizando simultáneamente tus movimientos.

A pesar de lo antes mencionado creemos que la verdadera grieta en la armadura del Leviatán Nómada es su dependencia de nuestra participación. El Leviatán Nómada es un parásito de la actividad humana. Si dejamos de «fluir» de la manera que él espera, el sistema entra en crisis. Esta es la gran enseñanza que podemos extraer del trabajo de Munkh-Erdene.

5.- Corolario

Podemos decir que la propuesta de Munkh-Erdene (2023) abre a la comprensión los fenómenos actuales de una manera amplia a partir de constructo teórico de Deleuze y Guattari, pero es muy asiática todavía para la comprensión de los fenómenos de flujos civilizacionales a escala global sobre todo cuando, por una parte, se ha usado la expresión gobierno de las migraciones y, por la otra, estamos viviendo en la actualidad un contraflujo conservador que está tratando de frenar esos procesos migratorios.

En el plano ciberespacial, la propuesta del pensador mongol enciende luces que ayudan a comprender de una manera más clara los fenómenos políticos que han generado el desarrollo acelerado de las tecnologías de información y comunicación.

En ambos casos, la obra de Munkh-Erdene (2023) como una perspectiva diferente y complementaria al pensamiento de Deleuze y Guattari y sus críticos sirve para ayudar a comprender el cambio de circunstancias que estamos viviendo en el mundo de hoy que en el caso de Jaldún estuvo marcado por la decadencia de un orden (nomos) civilizacional dado como se está observando en el presente.

Referencias consultadas

Blanco, E. (2018). «Ibn Jaldún y el impacto político de las migraciones: De Machiavelli a Deleuze y Guattari». Caracas. Festina Lente BG. Documento en línea: Disponible: https://edgareblancocarrero.blogspot.com/2018/12/ibn-jaldun-y-el-impacto-politico-de-las.html?m=0

Deleuze, Gilles y Guattari, Félix. (1980 [2008]). Mil Mesetas. Capitalismo y Esquizofrenia. 8º éd. Valencia. (T. J. Vásquez y U. Larraceleta).  Editorial Pre-Textos. 522 p.

Deleuze, Gilles (2006). “Post-scriptum sobre las sociedades de control”. Polis Revista Latinoamericana N° 13. Documento en línea. Disponible: https://journals.openedition.org/polis/5509

Gray, J. (2024). Los nuevos leviatanes. Reflexiones tras el liberalismo. México. (T. A. Santos Mosquera). Editorial Sexto Piso. 221 p

Jaldún, Ibn. (1378 [2021]). Introducción a la historia universal (Al - Muqaddimah). (T.J. Feres). Editor digital: Titivillus. 1950 p

Khazanov, A. M. (1994). Nomads and the Outside World. Cambridge: Cambridge University Press.

Munkh-Erdene, Lhamsuren. (2023). The Nomadic Leviathan. A Critique of the Sinocentric Paradigm. Leiden. Editorial Brill. 542 p



[1] Ver al respecto: Blanco (2018).

[2] Ver también: Blanco (2018).

[3] Ver al respecto: Blanco (2018).

sábado, 7 de marzo de 2026

‘EDAKUNI’: MÁS ALLÁ DE LA COINCIDENCIA FONÉTICA EN INDIA, VENEZUELA Y JAPÓN

      Navegando en internet me topé por casualidad con un video que explica cómo los Yekuana construyen sus curiaras (Kudiyada o Ku-diada)[1]. Según ese video Kenú Kenú creó un Edakuni. Edakuni creó la primera curiara que llamó Kayaje. A los remos los llamó Edatuweni. Los Yekuana se hacen llamar Deyaruá que quiere decir ‘dueño y señor de la selva’. Pero observando otras fuentes no usaban las palabras ‘Kenú Kenú’, sino ‘Kushi-kushi’ (o Kuchi-kuchi)[2] con lo cual me he encontrado con variantes escritas de la fonética de un mismo ente. Junto con la palabra ‘Edakuni’ conseguí con otra voz yekuana, es decir, Edeñawadi que es el nombre de la esposa de Kamaso Wochi quien fue la llamada a plantar el árbol ‘Dodoima’.

La coincidencia fonética la consideramos el marco referencial debido a que la escritura sanscrita en la India es de alrededor del siglo III a.C. y ello significa que esa cultura se sostuvo a través de la tradición oral por más de un milenio, así como observamos en los Yekuana y en otras civilizaciones aborigen en Venezuela.

A este punto al considerar que los Yekuana ejecutan un rito inicial para talar el árbol para hacer la curiara me focalice en la palabra ‘Edakuni’, vamos a examinar qué denota esta palabra, después vamos a examinar si existen palabras fonéticamente semejantes en otras culturas y, finalmente, vamos a analizar el papel que juega la palabra ‘Edeñawadi[3] para comprender la conexión sagrada que pudiera existir con otras culturas.

Esta orientación arqueológica investigativa obedece a que desde la perspectiva de la explicación histórica estamos buscando un anclaje ontológico más firme que pueda estar a la par del pensamiento europeo de origen greco-romano. Por ello nos hemos apoyado, por una parte, en los criterios de Gilles Deleuze y Félix Guattari (2008) en lo concerniente al uso de la pareja de dioses védicos Mitra y Varuna, desde una perspectiva estructural y a-histórica, que le sirvió para demostrar la soberanía sagrada a partir del pensamiento del lingüista y antropólogo Georges Dumézil (1988) y, por la otra, la propuesta de Giorgio Agamben (2008) en el sentido de establecer un anclaje ontológico último que permita comprender al ser-venezolano como un campo de tensiones esencialmente históricas.

1.- Edakuni en voz Yekuana

Los Yekuana son un pueblo de filiación lingüística caribe que actualmente habita en las cuencas de los ríos del Escudo Guayanés entre Venezuela y Brasil luego de haberse replegado hacia la selva por el avance de los europeos. Se hacen llamar a sí mismo como So’to (‘Gente’ o ‘Seres humanos’). Para los Yekuana un So’to es aquel ser que posee un Edakuni, es decir, una fuente o “luz central” plena. En este contexto, el término Edakuni (o edajkuni) se produce en un mundo donde el lenguaje no es solo una herramienta de comunicación, sino un vehículo de poder espiritual y memoria ancestral. Esto nos permite comprender cómo fue el proceso que condujo a la primera curiara según su cosmogonía. Etimológicamente, Edakuni proviene de la raíz ‘eda-’ (que en ocasiones varía a ede- o edi- según el contexto fonético) está intrínsecamente ligada a dos campos semánticos que para ellos son uno solo: el centro físico (o receptáculo de la vida) y la percepción luminosa en el sentido de que edai refiere ‘ver’ y el sustantivo edano denota ‘luz’ o ‘claridad’. Se podría afirmar que ‘Eda’ denota “lo que brilla en el centro" o "la claridad interna”. Por su parte, la partícula ‘-kuni’ es un sufijo de “esencia posesiva” que tiene la función de indicar que algo "posee la cualidad de" o es “el dueño de” algo. Por lo tanto, al unirlo, Edakuni, se traduce etimológicamente como “el poseedor de la claridad interna” o “aquello que emana del centro”. Esta palabra tiene esencialmente tres usos que examinaremos a continuación.

En primer lugar, la palabra ‘Edakuni’ se asocia directamente con la identidad y la pertenencia, es decir, el Edakuni es el nombre propio que es observado como una parte esencial e intrínseca de un individuo que lo vincula con un linaje específico y lo conecta con sus antepasados. En la vida social se usa de forma restringida debido a que puede considerarse una falta de respeto o incluso una vulnerabilidad ante fuerzas espirituales negativas. Por ello en lugar de usar el Edakuni se refieran a las personas por su relación de parentesco para proteger la integridad espiritual del individuo. Esto hace que el nombre, como veremos, tienda a ser más estático y sagrado debido a que una vez que se establece el vínculo con un antepasado o un espíritu a través del nombre, este define la esencia de la persona para toda la vida. Es, en este sentido, un ancla que conecta al individuo con el linaje y el territorio.

En segundo lugar, Edakuni se usa también, desde la perspectiva toponímica, para reclamar un territorio ancestral. Por ello vimos en la introducción la relación de la palabra con la curiara y el río. Los Yekuana son conocidos como "la gente de la curiara" y su geografía está viva. El Edakuni de un lugar (un río, un cerro o un raudal) cuenta la historia de cómo ese sitio fue creado por Waanadi (el ser creador) o cómo fue transformado durante los tiempos míticos.

En tercer lugar, la palabra Edakuni está relacionada con el Watunnwa (el ciclo de cantos y narraciones ancestrales) que se invoca en los rituales de curación, en la construcción de una Atta (casa comunal)[4] y en la protección de los niños al nacer para asegurar que su alma esté anclada al mundo de los vivos. Aquí debemos tener presente que el ser humano tiene dos almas que expresa la existencia de los dos nombres: Por una parte, Edakuni “alma interna” que, como hemos dicho, es la chispa divina, la parte del ser que está conectada directamente con el Creador, Waanadi. Y, por la otra, Akato, es decir, “alma externa” o la sombra. Es la imagen que vemos reflejada en el agua o la silueta que proyectamos en el suelo. Es vulnerable y puede ser robada por entes maléficos (odoyos). Vamos a detenernos un momento aquí porque nos encontramos aquí la relación entre el ser y el no-ser debido a que las sombras tienen alma.

Las palabras Akato u odoyos, en este sentido, son vehículos que conectan el espíritu de los Jidiwa (sabios o chamanes) con los espíritus del más allá. Es un modo de actuar que implica, según Viveiros de Castro (2002), un modo de conocer. Conocer para los Yekuana es personificar. Ahora, conocer verdaderamente es, para ellos, lograr atribuir la interpretación de una observación de forma acertada y proporcional a un estado acontecimental o a predicados intencionales de algún agente.

La palabra posee componentes divinos debido a que, además de la conexión entre los dos mundos, tienen caracteres proféticos. Por este motivo los Yekuana hablaban y hablan poco ya que los Jidiwa eran los únicos que podían lograr que el uso de la palabra produjera el efecto a que está destinada. Con estas palabras pronunciadas por las personas adecuadas se podía, según Bracho (2019) “detener el tiempo y el río, petrificar los árboles” para lograr algo que fuese de beneficio para el grupo. Esto lo observaremos más adelante con el mito Marawaka. A estos Jidiwa se les denomina, según Bracho (2019), “gobernador o dueño de las palabras” puesto que, con ellas, dichas adecuadamente, se aseguraba el mantenimiento del orden existente desde todos los puntos de vista. Por el contrario, existen otros individuos que denominan “saco de palabras”, es decir, palabras vacías de contenido que denominan “La sombra de las Palabras” que podían ser perjudiciales cuando eran pronunciadas de forma inadecuada. Así pues, la pérdida del espíritu de la trascendencia se produce, según los Yekuana, cuando las palabras son vaciadas de divinidad.

‘Edakuni’ dentro de esta perspectiva es el ‘entre’ entre lo humano y el orden cósmico que en los vedas se entiende bajo el nombre de ‘Rta’.

Para finalizar, en la antropología contemporánea se considera que el nombre proviene del Watunnwa (el corpus mítico) y, por tanto, al ser un acto de recuperación histórica están predeterminados por la tradición y la historia de la creación. Para los Yekuana la palabra Edakuni es entonces la “Esencia Ontológica Universal” cuya raíz los sostiene en la tierra de sus ancestros y, por tanto, el nombre pasa a ser uno de los “soportes de la memoria”. Por tal motivo, se observa que ellos tienen una estructura social centralizada y ritualista, que hace que el conocimiento sea poder y deba ser resguardado. En este sentido, sin el Edakuni, el individuo está perdido en el cosmos, sin raíces ni destino. Esto nos conduce a la búsqueda de la existencia de esta palabra en otras culturas por su connotación ontológica y religiosa.

2.- Edakuni en otras culturas

Me encontré en la primera singladura con la palabra Edakuni en Japón y una variante fonética en la India, ‘Edaguni’. En ambos casos con aparentes orígenes y significados diferentes.

En la India, específicamente en el estado de Kerala (al sur del país), existe una localidad llamada ‘Edaguni’ (a veces transcrita como Edakuni debido a la fonética local como veremos más adelante). Hay que agregar que en las lenguas dravídicas (como el malayalam que se habla en Kerala) los nombres de lugares generalmente describen características geográficas. En el idioma malayalam, la raíz Eda o Edaykku (ഇട) significa "entre" o "en medio de". Es un prefijo muy común en nombres de lugares de la región (como Edappally o Edakkad). Por su parte, la raíz ‘Guni’ o ‘Kuni’ denota a una pequeña colina, depresión o terreno bajo. Así nos encontramos que el significado de Edaguni o Edakuni pudiera ser “El lugar en medio de las colinas”.

En Japón la palabra Edakuni (枝国) es de origen clánico y administrativo, nacido durante la era en la que las familias comenzaron a adoptar apellidos fijos. Al parecer, en la antigüedad la partícula "Kuni" (), refiere a provincias que así denominaban. Cuando una familia se mudaba de su provincia de origen para establecer una "rama" en un nuevo territorio, generalmente incorporaban el carácter de "rama" (Eda) y "país/provincia" (Kuni) con lo cual denotaba “Rama de la provincia” o “La rama de la nación”. El uso de la palabra Edakuni en Japón está asociado, por una parte, con los extensos territorios y fincas (shōen) que estaban bajo la jurisdicción directa del Monte Kōya (Osaka) y, por la otra, con la región sur como la prefectura de Yamaguchi, donde era común que los clanes locales usaran el sufijo -kuni para denotar su lealtad o posesión de tierras.

Hasta ahora encontramos aquí una coincidencia evolutiva lingüística paralela, pero como el origen de la inquietud en el caso Yekuana tiene una vertiente religiosa la siguiente singladura siguió esa orientación en el caso indio y japones considerando el papel que jugaron las migraciones en términos culturales y teniendo presente el budismo como vehículo cultural. Debemos tener presente que muchas palabras japonesas actuales tienen un origen indio con lo cual el tronco común, según la IA Gemini, se encuentra en el Sánscrito y Pali. Ya hemos dicho que el sufijo "-kuni" / "-ghuni", en Japón, Kuni (), significa provincia, país o tierra. En la India, especialmente en contextos religiosos o antiguos, existe la raíz “Guni” o “Guna”, que en sánscrito significa "cualidad", "virtud" o "atributo espiritual". Así pues, la palabra Eda-Kuni tiene una resonancia con términos budistas. Kerala, en este sentido, tiene una historia muy antigua de contacto con el budismo antes de que el hinduismo se volviera predominante allí y, por tanto, muchos nombres de lugares en Kerala que terminan en sonidos similares a "-kuni" o "-guni" eran antiguamente asentamientos o monasterios budistas. Si bien en Japón hubo un sincretismo[5] religioso hasta ahora observamos una coincidencia fonética potenciada por el hecho de que ambos idiomas (japonés y malayalam/sánscrito) utilizan sonidos muy similares para describir conceptos de pertenencia, tierra y origen que guardan reminiscencia con el Yekuana. Esto nos condujo a una nueva singladura.

En este nuevo derrotero dirigimos nuestras velas teniendo como norte una etimología espiritual y lingüística para determinar si es posible conectar los textos sagrados (Sutras) o el sánscrito y el budismo que conecte todos estos mundos. Encontramos, como veremos, una conexión a través de la filosofía del lenguaje y la estructura del cosmos.

En sánscrito existen los términos ‘Etad’ y ‘Guni’ por lo que podemos descomponer la sonoridad “Edakuni” bajo una nota religiosa india. Allí encontramos lo siguiente: En los textos sagrados como los Upanishads[6], la palabra ‘Etad’ (एतद्) significa ‘Esto’ o ‘Todo esto’ y se usa para referirse a la Realidad Suprema o al Brahman cuando el maestro de la ceremonia religiosa señala el universo y dice: Etad vai tat (“Esto es, en verdad, aquello”). Por su parte, Guni (गुणि) significa “Aquel que posee las cualidades” o “El poseedor de virtudes” y refiere a la divinidad o al alma que se manifiesta con atributos en el mundo físico como observamos en Yekuana. La combinación de ambas palabras significaría “El poseedor de las cualidades de todo esto (el universo)” con lo cual observamos una estructura metafísica que describe la unión entre la tierra y lo divino.

En el budismo existen las palabras ‘Eda’ (Ida) y ‘Kunda’ que están relacionadas también con lo esotérico (el budismo Shingon - la “Palabra Verdadera”)[7]. En las tradiciones yóguicas y budistas tántricas ‘Ida’ es uno de los canales energéticos principales del cuerpo (el canal lunar) y ‘Kunda’ refiere a un recipiente o estanque sagrado donde se hacen rituales de fuego. En ambas culturas hay un ritual común que en la India denominan ‘Homa’ y en Japón ‘Goma’ que consiste en quemar maderas sagradas en un recipiente. Ese recipiente se llama Kunda en sánscrito. La palabra Edakuni refiere, entonces, a un lugar destinado a estos fuegos sagrados (el "Sitio del Kunda"). Debemos tener presente aquí que en el proceso ritual de construcción de la curiara (Kudiyada o Ku-diada) Yekuana se usa el fuego para darle forma al receptáculo de los navegantes[8]. Así pues, en India, Japón y los Yekuana ‘Kunda’ refiere cosas sagradas que posee referencias botánicas y mitológicas que son importantes para los ritos, cultos y la purificación espiritual.

Aquí empezamos a encontrar algo más allá que una coincidencia fonética en relación con la palabra Edakuni es la Tierra de la Rama Sagrada (el significado japonés) y es el “Lugar entre las colinas sagradas” (el significado en la India). Ambas comparten una raíz conceptual: el lugar donde lo divino se manifiesta en la naturaleza. Ecos de este carácter sagrado lo vamos a encontrar en el mito Yekuana de Marawaka o Mará’huaka. Desde esta perspectiva, el “tronco común” no es solo fonético, sino algo que nos remite a una visión del mundo compartida que apunta a algo mucho más grande y sagrado que nos pudiera decir algo más.

Edakuni se presenta también como una vibración específica en la fonética de los mantras y los textos sagrados que une el sánscrito antiguo (India) con la liturgia budista esotérica (Japón). Dentro de este marco se destaca la palabra ‘Dakini’ (en sánscrito डाकिनी. En la India esta palabra estaba asociada con seres espirituales femeninos, guardianas de la sabiduría secreta, de la energía transformadora y ayuda, además, a la iluminación. En el sur de la India estas figuras están relacionadas con los lugares sagrados en la naturaleza (colinas, lugares ubicados en medio de ellas y cuevas). En Japón, por su parte, con la introducción del budismo esotérico, las Dakinis en un proceso sincrético adoptaron el nombre de ‘Dakini-ten’ (荼枳尼天), es decir, una deidad relacionada con la protección de la agricultura, la riqueza y la fecundidad. Ahora, si se le agrega el prefijo ‘E-’ que en sánscrito puede funcionar como un llamado o una dirección (‘Hacia’), la combinación ‘E-Dakini’ (Hacia la energía sagrada) suena semejante a Edakuni, pero que nosotros vamos a asociar con Edeñawadi que examinaremos en el próximo parágrafo.

De igual forma, en la India y Japón, específicamente en los cantos rítmicos sagrados Dharani, los sonidos individuales tienen significados propios: ‘E’ () denota el origen de todos los fenómenos, el estado de vacuidad del que nace la vida; ‘Da’ (दा) es la raíz de "Dar" o "Purificar" y; ‘Kuni’ (o Guni), como hemos visto, es “Cualidad” o “Virtud”. Si un monje antiguo cantara estos fonemas en un mantra el significado espiritual sería: “La purificación de las cualidades que nacen del origen”. ‘Edakuni’ en India y Japón tiene, entonces, un tronco común religioso que tiene su raíz en el sánscrito. Este hallazgo nos obligó a hacer otra singladura para precisar aquellos lugares sagrados en Kerala con ese nombre.

En el distrito de Thrissur se encuentra una población llamada Edakkuni (esta es la grafía más precisa en los registros locales según IA Gemini). Thrissur es conocida como la "Capital Cultural de Kerala" y es el corazón de la espiritualidad védica y budista antigua de la región. En ese lugar se encuentra el famoso templo Edakkuni Sri Durga Bhagavathy donde se le rinde culto a la diosa Durga (la energía femenina divina) que está relacionada con las Dakinis. En el contexto de este templo y su población, Edakkuni en la lengua local (malayalam) denota: Eda: "En medio" o "Interior" y Kuni: "Lugar bajo" o "Valle sagrado". En conjunto significa desde la perspectiva espiritual "El santuario en el centro del valle". El templo de Edakkuni es un centro de poder espiritual donde se realizan rituales de fuego y cánticos de mantras. Por otra parte, en Japón el Monte Kōya o Tronco de la Iluminación[9] es el Hon-i (el lugar de origen o base) que en la cosmología Shingon constituye el centro del Mandala del Reino del Útero. Su conexión con la realidad material concreta proviene de su relación con el concepto de Edakuni. Aquí los Edakuni refieren a las emanaciones de ese centro. Son tierras consagradas al Buda Mahavairocana a través de su representante, el templo Kongōbu-ji. Edakuni expresa la doctrina de la No-Dualidad (Advaya). El "Tronco" (el monasterio) proporciona el mérito espiritual y la protección ritual, mientras que las "Ramas" (las provincias subordinadas) proporcionan el sustento material que permite la continuidad del rito eterno.

A este punto se puede afirmar que la palabra ‘Edakuni’ expresa la confluencia de tres culturas que geográficamente son distantes. Así pues, tanto en la India como en Japón es una misma palabra que sirve para describir un “centro de energía en la tierra”. Cómo queda el mito Marawaca o Mará’huaka anteriormente nombrado. Esto nos obliga a volver sobre los Yekuana y en especial, el mito Marawaka para constatar que Marawaka es otro de esos centros.

2.- Edañawadi

Para examinar el mito Marawaka vamos a considerar el papel de Edeñawadi y la cestería Yekuana como preservadora de los mitos de esa civilización antigua.

Para el pueblo Yekuana el término Edeñawadi (o Ede-ñawadi) es fundamental por su relación con la salud, la naturaleza y la protección espiritual. Su significado puede ser observado desde dos ángulos de análisis: En primer lugar, es el nombre que recibe el espíritu del tabaco y, por extensión, el "doble" o la fuerza vital que se libera mediante el uso ritual de esta planta. Ello significa que, por una parte, actúa como un puente entre el mundo humano y el mundo espiritual de las divinidades y, por la otra, se usa para diagnosticar enfermedades, negociar con los espíritus de la selva o proteger a la comunidad. Y, en segundo lugar, es el guardián de la salud y la vida espiritual, es decir, Edeñawadi es, por una parte, un guardián que “limpia” el aire y el cuerpo y, por la otra, es invocado para extraer los “dardos invisibles” que causan algún tipo de malestar. Ahora bien, la relación de Edeñawadi con Edakuni no es solo lingüística, sino que define la estructura misma del universo y del alma de los Yekuana. Si descomponemos la palabra Edeñawadi, es decir, ‘Edeña’ y ‘wadi’ podemos pensar que esta última tiene una relación con la palabra ‘Waanadi’ que denota al Dios creador de los Yekuana. Así que ‘wadi’ tiene cercanía con ‘Waanadi’. Y ‘Edeña’ tiene una cercanía con la partícula ‘Eda’ que ya dijimos que está relacionada con “lo que brilla en el centro” o “la claridad interna”. Pudiéramos atrevernos a decir que es “la claridad interna que provee Waanadi”. Esto nos conduce a tres planos: el mítico, el onírico y el ritual debido a que nos va a permitir responder la pregunta ¿quién es Edañawadi?

En el plano mítico Edeñawadi es el “Dueño”, es decir, si consideramos que para los Yekuana el mundo fue creado por Waanadi, Edeñawadi es uno de los tres momentos de su manifestación que permanece en el mundo invisible, en el Kahuña (el cielo más alto). En este sentido es el “Dueño de las Sombras” o el “Dueño de las Imágenes”. Se relaciona con Edakuni en el hecho de que, por una parte, en la mitología del Watunnwa, Edeñawadi es quien posee los “nombres verdaderos” (Edakuni) de todas las cosas (plantas, animales, piedras, personas) y, por la otra, nada existe plenamente en el mundo Yekuana hasta que Edeñawadi le asigna su Edakuni. Así pues, cuando en la introducción dijimos que “Edakuni creó la primera curiara que llamó Kayaje”, estamos diciendo que el acto de nombrar es un acto de crear y si bien quien nombre es un ser divino que no es Edeñawadi, es decir, Kenú Kenú, veremos cómo esta divinidad cumple un rol dentro de la cosmogonía Yekuana.

En el plano onírico, Edeñawadi es el guardián de todas las sombras o dobles espirituales (Akati) del que ya hemos hecho mención. En este sentido, el Edakuni es la "llave" verbal para acceder a ese Akati. Cuando un niño nace y se le asigna su Edakuni, los ancianos están, en efecto, pidiendo permiso a Edeñawadi para "anclar" una sombra espiritual a ese cuerpo físico. Si pierdes tu nombre o si un enemigo lo usa mal, tu sombra (Akati) se desprende y vuelve al reino de Edeñawadi, lo que provoca la enfermedad o la muerte como también ya hemos mencionado.

En el plano ritual el entrelazamiento se vuelve práctico en la figura del Jidiwa cuando invoca los Edakuni para sanar. Es por esto que los Yekuana son tan celosos con sus nombres; revelar un Edakuni es dejar tu “sombra” expuesta ante el mundo invisible que Edeñawadi gobierna. A pesar de lo hasta aquí expresado hemos dicho en la introducción que Edeñawadi era la esposa de otro personaje mítico, es decir, Kamaso Kochi. Por tanto, vamos a hacer una exposición sucinta del mito para su posterior análisis

“… para comer hay que ir hasta la montaña Dodoima, está muy retirado de nosotros. Pensó en lo que podían hacer y entonces Kamaso Wochi envió a una mujer llamada Edeñawadi para que hablara con Kuchi sobre el inconveniente de haber sembrado el árbol de yuca en la montaña, ya que estando el árbol en su territorio (Oriente) solo los más cercanos a él podrían comer, pero los … que ocupaban territorio en el poniente, no lo podrían hacer fácilmente. Kuchi, que no era egoísta, le regaló a Edeñawadi una estaca de yuca para que la plantara en su territorio, pero le advirtió que debería sembrarla esa misma noche. Edeñawadi regresó a su territorio, pero como era lejano, le llegó la noche en un lugar llamado Uai-anti, (Auyan-tepuy), que es una zona de roca, pero para no desobedecer las orientaciones de Kuchi, tuvo que sembrar la estaca de yuca allí en Auyan-tepuy, y allí mismo se durmió. Mientras dormía soñaba con el gran árbol de yuca, pero su sorpresa fue tan grande que al despertarse se encontró con una matica de yuca muy débil que apenas había retoñado. Esa tierra rocosa no era buena para la siembra. Edeñawadi muy triste arrancó la matica para continuar su viaje… hasta que al fin logró llegar hasta las tierras de Kamaso Wochi, lugar de donde había salido, y le entregó la matica a Kamaso Wochi. Como allí había bastante gente, todos se reunieron con alegría y gritaban: Ya tendremos comida, ya habrá comida. Kamaso Wochi, que también era chamán, tomó la matica y cantó y sopló sobre ella. Luego durante la noche la sembró y pasó la noche esperando que creciera, pero al amanecer, solo había un retoño y no había producido ningún fruto. Kamaso Wochi explicó que esa tierra no era buena, y toda la gente regresó a sus casas muy triste a buscar lombrices de tierra para comer. La noticia corrió y así llegó a oídos de una mujer chamán llamada Maduñawe. Esta vino a hablar con Kamaso Wochi y le dijo que ella conocía el lugar donde había tierra negra, pero que esa tierra solo se encontraba en la región del Dwida (Duida), lugar intermedio a la región donde vivía Kuchi. Recomendó que tenían que sembrarla allá, y así lo decidieron. Se dirigieron hacia los territorios del Dwida y a través de un largo viaje, la matica fue plantada allá. Maduñawe la sembró en tierra Negra. Al amanecer, el árbol estaba altísimo. Maduñawe lo llamó Marawaka…” (Velásquez, 2022:47-48).

Como se puede observar el mito está relacionado con los bosques, la agricultura y el bienestar. Estamos hablando también de que cuando este gran árbol Dodoima fue cortado empezó a ser llamado tepuy o montaña Roraima, es decir, una montaña sagrada que permite el contacto con lo divino (Velásquez, 2022:46). Creemos que su constitución elevada similar en el caso indio permitía que el agua fluyese de forma canalizada con lo cual se preserva su estatus de templo y de la conexión de los creyentes. Si se considera que la expresión ‘Mahāvairocana Tantra’ (o Dainichi-kyo) en los sutras de la revelación están relacionados con la compasión y en cómo la iluminación se manifiesta en el mundo fenoménico, habría que examinar si más allá de lo fonético existe algún tipo de relación con la palabra ‘Marawaka’ debido a que al ser entendido como un tronco puede ser observado como un monasterio que remite a una teología de la sustentación, es decir, así como la yuca es el alimento base de los Yekuanas (y otras etnias aborigen en Venezuela), en Japón (y otros países orientales) es el arroz. Debemos tener presente que en el pensamiento de Kūkai el cultivo del arroz en un Edakuni es un acto litúrgico y los campesinos y administradores de esas tierras los considera parte de la familia del Buda que se sustentan en una “extensión” del jardín sagrado del Kōya con lo cual existe una protección ritual que asegura la armonía del cosmos local y una soberanía espiritual que también observamos en el mito fundacional Yekuana. Esto nos conduce a la palabra ‘Edañawadi’.

Edañawadi, en este sentido, la podríamos asociar aquí con las Dakinis y con la capacidad de visualización profunda, ‘Samadhi’, en India y Japón debido a que estamos hablando de un ser mítico que estaba tratando de resolver un problema de siembra. Ahora bien, sabemos que en estos dos países existen templos relacionados con la expresión Edakuni, en nuestro caso Yekuana los templos sagrados están relacionados con su artesanía. Dadas sus características iterativas las asociamos con los mantras.

La remisión a lo sagrado en esta singladura nos condujo de nuevo a los ‘mantras’. Un mantra es una palabra sagrada de origen sánscrito ("man" – mente - y "tra" - instrumento o liberación) que aparece en textos antiguos como el Rigveda y es común en el hinduismo y el budismo y más allá de ello los mándalas[10]. El mantra se repite rítmicamente para enfocar la mente, meditar y lograr estados de calma o iluminación. Para tal fin actúa como un “instrumento de la mente” para protegerla y guiarla, generando vibraciones que benefician cuerpo y espíritu, reduciendo estrés y promoviendo la conciencia plena. Los mándalas (círculo o centro en sanscrito) o la geometría de la Iluminación es un diseño que simboliza el cosmos y sirve como herramienta espiritual para la meditación, enfocando la mente, reduciendo el estrés y conectando con el yo interior, representando la totalidad y el universo de forma simbólica. En los Yekuana las iteraciones se observan, como dijimos, en su artesanía, especialmente sus cestas wajas o guapas, que tienen connotaciones sagradas e históricas que nos recuerdan los mándalas[11]. Su tejido constituye

“un reservorio de sabiduría, cultura y espiritualidad. En su mayoría son represen­taciones gráficas de los héroes culturales de su pasado mítico ... El tejido de la waja es una actividad diaria para el hombre… que representa un espacio de meditación sobre la naturaleza de la realidad, aun cuando simultáneamente se hable con los ancianos o se comparta una reunión y conversación del grupo familiar”[12].

Al respecto Alessandra Caputo (2018) expresó que la cestería, y en general, la artesanía de los Yekuana, constituyen prácticas estéticas que reproducen la memoria de Waanadi y reflejan el orden social, desde una perspectiva histórica, educando a los miembros de la comunidad sobre su entorno social, sobrenatural y natural (pág., 118). Esto es debido a que son “libros” tejidos donde se escribe, registra y enseña su historia. Tejer, para ellos, es una forma de meditación y educación. La forma circular de la cesta representa el mundo. Cuando un joven aprende a tejer, no solo está aprendiendo una técnica manual, está aprendiendo a “ordenar el mundo”. En este sentido, el Centro representa el origen, el lugar de donde se concibió a la humanidad y los Bordes representan las montañas que rodean el territorio Yekuana y los límites del universo conocido. Como se puede observar la cestería Yekuana está a medio camino entre los templos budistas indios y los clanes japoneses, pero su efectividad como medio de expresión de lo sagrado ha sido la misma que en las otras culturas.

Con lo antes indicado no podemos finalizar de forma conclusiva esta pesquisa debido a que la coincidencia fonética nos condujo a una coincidencia de naturaleza sagrada que hace necesario investigar mucho mas para tratar de conocer qué más une a estas tres civilizaciones y por qué. De hecho, las filosofías vedānta y budista que remiten al concepto de la nada ha sido abordada en otra investigación y aquí se le da una fundamentación más sólida para desplegar nuevas velas para llegar a un puerto seguro[13].

4.- Escolio

En orden hicimos mención a India, Yekuana y Japón en ese orden, pero nos preguntamos: ¿Es ese el orden? Caputo (2018) expresó que las sociedades orales como la Yekuana han demostrado ser más flexibles al cambio de lo que se ha creído. Pero su permanencia, en los límites en que ahora se encuentra ha sido posible porque se replegó en la selva para resistir la influencia externa. Ello no sólo la alejó de algunos de sus lugares sagrados, también le ha permitido adaptarse a los acontecimientos e incluir en sus ‘libros’ los momentos históricos trascendentales junto a los relatos fundacionales (pág., 127-128). En todo caso las coincidencias que hemos encontrado con respecto a Kerala, Yamaguchi y los Yekuana podría hacer que lo lejano se haga cercano más allá del auge de las tecnologías de información y comunicación actualmente disponible.

Otras referencias documentales

Agamben, G. (2008). Signatura Rerum. Sobre el Método. Buenos Aires. (T.F. Costa y M. Ruvituso). Editora Adriana Hidalgo. 162 p.

Blanco, E. (2025). “Nihilismo, Martin Heidegger, la Escuela de Kioto y la Filosofía del Organismo: Una Lectura Caraqueña”. Caracas. Festina Lente B.G y Open Horizon. Documento en línea: Disponible: https://www.openhorizons.org/nihilism-martin-heidegger-the-kyoto-school-and-process-philosophy-dr-edgar-blanco-carrero.html y https://edgareblancocarrero.blogspot.com/2025/06/nihilismo-martin-heidegger-la-escuela.html

Blanco, E. (2019). Prólogo a la obra Muana Ïmajana (El Alma de la Sombra) de Jairo Bracho. Caracas. Documento en línea. Disponible: https://edgareblancocarrero.blogspot.com/2019/11/muana-imajana.html

Caputo Jaffe, Alessandra. (2018). “Entretejidos ye’kuana: oralidad, mito, artesanía”. Antípoda. Revista de Antropología y Arqueología 31: pp 109-130. https://doi.org/10.7440/antipoda31.2018.06

Deleuze, G y Guattari, F. (2008). Mil Mesetas. Capitalismo y Esquizofrenia. 8º éd. Valencia. (T. J. Vásquez y U. Larraceleta).  Editorial Pre-Textos. 522 p.

Dumézil, G. (1988). Mitra-Varuna. An Essay on Two Indo-European Representations of Sovereignty. New York. Zone Books. 189 p.

Heisig, J. (2013). Filósofos de la Nada. Un Ensayo sobre la Escuela de Kioto. Barcelona. Editorial Herder. 409 p.

Moore, Ch. (org.) (1944[1978]). Filosofia: Oriente, Ocidente. São Paulo. (T. A. Soares dos Santos). Editorial Cultrix – EDUSP. 348 p

Pandit Satyakam Vidyalankar (2005). The Holy Vedas. A Golden Treasury. New Delhi. Clarion Books. 546 p

Torres, D. y Bermúdez, B. (2008). Curiara y cesta Yekuana. Caracas. Editorial El perro y la rana.  66 p. Documento en línea. Disponible: http://www.elperroylarana.gob.ve/wp-content/uploads/2017/08/curiara_y_cesta_yekuana.pdf

Velásquez, R. (2022). Mitos de creación de la cuenca del Orinoco. Caracas. Fundación Editorial El perro y la rana. 152 p. Documento en línea. Disponible: http://www.elperroylarana.gob.ve/wp-content/uploads/2022/11/Mitos-de-creaci%C3%B3n-DIGITAL.pdf

Viveiros de Castro, E. (2002). A Inconstância da Alma Selvagem. São Paulo. Editorial Cosac Naify. 549 p

 



[2] Velásquez (2022:45).

[3] Vamos a decir aquí también que podría asociarse esta palabra ‘Edeñawadi’ con la palabra ‘Edelweiss’ (“blanco noble”) el nombre de una planta que denota ‘dedicación’.

[4] Vivir en una Atta construida bajo la guía de un Edakuni es, para un Yekuana, vivir "dentro de la protección de Dios".

[5] Ver al respecto: Moore (1944[1978]).

[6] Ver al respecto: Anónimo. (400 a. C. [2015]). Los Upanishads. Buenos Aires. (T. J. Abeleira). Editorial‎ Penguin. 272 p. Documento en línea. Disponible: https://www.sociedadteosoficaba.org.ar/panel/materiales/11_27_02Upanishads%20-%20Anonimo.pdf

[7] Para un filósofo del Shingon, la "fuente" no es solo un libro de papel, sino la vibración misma de la realidad a pesar de que, según Heisig (2013), la orientación de esta filosofía tendía al laicismo (pág., 21). Ver al respecto los tratados filosóficos de Kūkai (Kōbō-Daishi). Para él el Shingon tiene varias características: En primer lugar, los seis elementos (tierra, agua, fuego, aire, espacio y conciencia) son la esencia tanto del Buda como de los seres humanos, permitiendo la unión inmediata. En segundo lugar, el lenguaje no solo describe la realidad, sino que es la realidad. Cada sonido es una vibración del Buda. Y, en tercer lugar, el esoterismo es la comunicación directa del Buda desde su propio estado de meditación. Finalmente, el Shingon sostiene que la verdad más profunda no se puede leer, debe ser transmitida de maestro a discípulo de forma ininterrumpida desde Mahavairocana. Ver al respecto Heisig (2013).

[8] Ver al respecto: Torres y Bermúdez (2008:19-21).

[9] El monte Kōya está situado en un valle rodeado de los ocho picos de la montaña del mismo nombre, junto al pueblo de Kōya, en un lugar que se creía sembrado de lotos. Esto nos recuerda al valle rodeado de montañas en Kerala.

[10] Ver al respecto: Pandit Satyakam Vidyalankar (2005).

[11] “Nuestras cestas se ven muchas veces adornadas con las formas de aquéllos que en el principio estuvieron aquí con nosotros. Son nuestros antepasados, los mensajeros de Waanadi que trajeron saber a la gente. Nuestros padres tejen en las cestas sus figuras para mantener viva esa memoria. En las cestas está nuestra historia, nuestras creencias. Las cestas son un tributo sagrado a todo aquello que ha hecho y hace posible nuestro alimento. Por eso, entre nosotros los Yekuana, sólo aquel que es excelente maestro hacedor de cestas, sabio conocedor de Watunna, apreciado y respetado por todos, gracias a su buen juicio y saber, puede ser nuestro jefe” (pág., 48-49).

[12] Ver al respecto: Fundación Empresas Polar. “La cestería Ye´kwana en la artesanía indígena”. Documento en línea. Disponible: https://bibliofep.fundacionempresaspolar.org/media/1280499/es_ciencia_13_i_cesteria_ye_kwana.pdf

[13] Ver al respecto: Blanco (2025).