viernes, 1 de mayo de 2026

TUCIDIDES Y LA CRISIS DEL CERCANO ORIENTE 2025-2026


Si consideramos que un modelo de teoría política es una representación racional y atemporal de la realidad social que puede servir para organizar el pensamiento, explicar fenómenos y, eventualmente, predecir comportamientos dentro de una comunidad podemos sostener que la indagación (historia) realizada por Tucidides (Tuc.) (423 a.C. [1984]) acerca de gran parte de las Guerras del Peloponeso que para Giorgio Agamben (2015) ha sido un referente para explicar el estado de guerra actual como una guerra civil global[1] sirve para obtener luces acerca de lo que se está viviendo en el mundo de hoy en relación con la escalada del conflicto desencadenado en el Cercano Oriente en el año 2025 y la nueva fase que estamos presenciando desde el 28FEB2026[2]. En el año 2015 traté de hacer un análisis prospectivo del riesgo de que ocurriese una grave crisis internacional teniendo como foco a Venezuela a raíz de una serie de fricciones política que el país mantenía con Colombia dentro de un contexto signado por una grave crisis interna, procesos migratorios que generaron una máquina de guerra y una situación internacional que se estaba enrareciendo, especialmente, el Cercano Oriente y Europa oriental[3].

En esa oportunidad hice un examen sucinto de las Guerras del Peloponeso, seguido de un análisis del enfrentamiento entre talasocracias y epirocracias hasta la crisis de los misiles en Cuba en el año 1962 y finalmente realicé una prospección en relación con Venezuela que se cumplió de manera más o menos aproximada a partir del mes de septiembre de 2025 hasta el desenlace del 03ENE2026 debido a que no consideré la potencial relación que podía tener la situación venezolana con el Cercano Oriente a pesar de la importancia de la energía para garantizar la estabilidad de los mercados energéticos y financieros globales.

Sin embargo, si consideramos la situación actual en el Cercano Oriente podemos decir que la llamada Guerra de los Doce Días fue el primer momento culminante del conflicto, la crisis venezolana junto con el actual estado de cosas entre Israel y EE.UU, por una parte, e Irán, por la otra, signado por un precario alto del fuego se corresponde con un segundo momento, y el tercer momento se está escribiendo actualmente (en el pasado correspondería con el desenlace - sobre el cual Tucidides no escribió, pero si presenció – que tuvo como foco un desastre militar y la pérdida de confianza que ello generó en Atenas).

En el año 2015 eso no lo consideré probable porque ni China ni Rusia podían desplegar fuerzas navales considerables al mar Caribe para desafiar a la nominal potencia hegemónica talasocrática en apoyo a Venezuela (o a Cuba), pero en relación con Irán la situación es diferente. Esta diferencia que en el caso griego analizado por Tucidides se corresponde con la campaña de Siracusa hasta la crisis de la democracia ateniense nos permiten analizar de forma comparativa la oposición entre la talasocracia estadounidense (Atenas) y las epirocracias iraní, rusa y china (Esparta) aunque los roles en muchos casos están mezclados apoyándonos, siguiendo a Romilly, en que Tucídides ejercitó una «objetividad dirigida» y un control absoluto sobre los datos, subordinándolos a una jerarquía que buscó transitar desde lo verdadero hacia lo «más verdadero»[4]. Para ello vamos a examinar de forma comparativa el pasado y el presente considerando, en primer lugar, el fantasma de los melesios para analizar la relación entre países fuertes y débiles, en segundo lugar, el desastre militar teniendo como imagen a la campaña de Siracusa, en tercer lugar, la crisis política a lo interno de los contendientes y su impacto en el desarrollo del conflicto y, en cuarto lugar, el proceso de establecimiento de la nueva estructura del orden internacional.

1.- El fantasma de los melesios

La política arancelaria que instrumentó EE.UU. a inicios del año 2025 nos recuerda una de las frases que Tucidides empleó en el discurso ateniense para justificar su expansión política, es decir,

«… no hemos hecho nada extraordinario ni ajeno a la naturaleza humana si hemos aceptado un imperio que se nos entregaba y no hemos renunciado a él, sometiéndonos a los tres motivos más poderosos: el honor, el temor y el interés; por otra parte, tampoco hemos sido los primeros en tomar una iniciativa semejante, sino que siempre ha prevalecido la ley de que el más débil sea oprimido por el más fuerte; creemos, además, que somos dignos de este imperio…» (Tuc., I, 76)[5].

En el caso estadounidense no observamos expansión sino el empleo de esa forma de realismo como contención de un declive relativo. Esta forma de contención ha estado acompañada, al parecer, por la aplicación de un concepto de maniobra que se observaba como un redespliegue estratégico sobre el continente americano para asegurar fuentes de recursos y líneas de comunicaciones. En este redespliegue se generaron fricciones con varios países (Canadá y Dinamarca), se ejecutaron acciones coercitivas (Venezuela) y se forzó al resto de países no alineados con sus políticas a asumir una posición flexible (México y Cuba). Esto nos conduce a los diálogos de Mitilene (III.35-50) y de Melos (V. 85-116) para destacar cómo Tucidides mostró el realismo político en la citada guerra.

Con respecto a Mitilene el debate se produjo después de su fallido levantamiento contra Atenas después de cuatro años de enfrentamiento contra los espartanos y después de haber sufrido muchos daños y privaciones. La defección fue vista como una gran traición, frente a la cual debían decidir en cómo castigarla. Aquí se recrearon dos importantes discursos, el de Cleón y el de Diódoto. En primer lugar, hace su alegato Cleón argumentando que a los subordinados se les debe castigar con determinación:

«… Pensad, además, en los aliados: si imponéis las mismas penas a los que se rebelan forzados por nuestros enemigos y a aquellos que lo hacen voluntariamente, ¿quién creéis que dejará de rebelarse con un mínimo de pretexto, toda vez que en caso de éxito obtendrá la liberación y en caso de fracaso no sufrirá ningún daño irreparable?» (Tuc., III, 76).

El criterio empleado por Cleón, frente a la defección, fue la utilidad. Él entiende que cualquier determinación diferente a la muerte, no sólo será una muestra de pusilanimidad, sino que será hecho en vano, pues si los subordinados no ven que el daño por sublevarse es irreparable, se verán animados a hacerlo.

El criterio empleado por Diódoto en su discurso también fue la utilidad, pero en una dirección opuesta al pensamiento de Cleón. Diódoto consideró que para disminuir el número de rebeliones no era conveniente imponer la pena de muerte. Luego de hacer una exposición detallada de sus argumentos concluyó afirmando que el castigo severo es ineficaz, pero aquí no está en juego ninguna argumentación moral, sino los beneficios o perjuicios que podría traer para Atenas:

«… Aunque sean culpables, debemos fingir que no lo son, a fin de que el único elemento que todavía es nuestro aliado no se convierta en enemigo. Y pienso que para el mantenimiento del imperio es mucho más útil el hecho de que nosotros suframos de buen grado una injusticia que aniquilar con justicia a aquellos cuya destrucción no nos conviene» (Tuc., III, 89).

Su propuesta concreta, que al final fue aceptada, consistió en juzgar solamente a aquellos mitilenos involucrados en la rebelión sin perjudicar al resto. Si consideramos la posición de Europa Occidental como una defección en relación con la guerra contra Irán dentro de un contexto signado por su empeñamiento contra Rusia se entiende que la posición de EE.UU. va a ser la de mantener su alianza con Europa castigando sólo a aquellos países que se mostraron más rebeldes (España particularmente). Esto nos conduce al Diálogo de Melos donde los melesios tratan de defender, sin conseguirlo dada su debilidad estructural, su neutralidad ante los atenienses (V. 85-116).

Debemos recordar que Melos es una isla con muchos recursos y una ubicación estratégica importante, pero con una población poco inclinada a la lucha por lo que trató de mantenerse neutral en las primeras fases de la guerra. Por ello Atenas llegó a la citada isla con una importante fuerza naval y le propuso a los melesios dos opciones: la guerra y su destrucción o su rendición y el pago de tributos. Así, se inicia un diálogo en el que Atenas trató de convencer a los melesios de escoger la segunda opción, es decir, su salvación de los propios atenienses. En primera instancia, Tucídides, por boca de los atenienses, expresa la siguiente tesis realista siguiendo el método de los sofistas[6]:

«… porque vosotros habéis aprendido, igual que lo sabemos nosotros, que en las cuestiones humanas las razones de derecho intervienen cuando se parte de una igualdad de fuerzas, mientras que, en caso contrario, los más fuerte determinan lo posible y los débiles lo aceptan» (Tuc., V, 89).

A partir de esta afirmación, los atenienses plantean una serie de argumentos basados en lo que le es útil. De ahí la expresión «Lo útil va de acuerdo con la seguridad de la Polis, mientras que practicar lo justo y lo honesto la expone a graves riesgos» (Tuc., V, 109). Esta afirmación no sólo busca mantener el poder, sino que persigue acrecentarlo, pues contar con mayor poder que el resto es el elemento principal para satisfacer las necesidades e intereses propios. Esta argumentación es ampliada por Tucídides cuando expresó lo siguiente:

«Pensamos… en lo tocante al mundo de los dioses y con certeza en el de los hombres, que siempre se tiene el mando, por una imperiosa ley de la naturaleza, cuando se es más fuerte. Y no somos nosotros quienes hemos instituido esta ley ni fuimos los primeros en aplicarla una vez establecida, si no que la recibimos cuando ya existía y la dejaremos en vigor para siempre habiéndonos limitado a aplicarla, convencidos de que tanto vosotros como cualquier otro pueblo harías lo mismo de encontrase en la misma situación de poder que nosotros» (Tuc., V, 105).

Este argumento, que circunscribe la ley natural a la afirmación de que el más fuerte tiende a mandar conducido por una necesidad universal, llevó a los melesios a seguir el camino de la guerra. El diálogo de los melesios constituye el epicentro de la tensión entre el realismo y la ética. Los atenienses rechazaron apelar a la justicia o a los dioses. Con ello quiso mostrar la incompatibilidad de la guerra y la justicia (II, 2001:128). Esto es lo que Romilly denominó la «Tesis Ateniense».

En el presente el papel de los melesios les correspondió seguirlo Venezuela e Irán, pero mientras el primero siguió el camino señalado por los estadounidenses para evitar la destrucción del orden produciendo un ‘entre’ dentro de un contexto de stasis (discordia), es decir, un nuevo compás de espera entre las aspiraciones de la población y los intereses partidistas, el segundo se preparó gracias a su milenaria experiencia para evitar el destino de los melesios. En el medio de la situación vivida por Venezuela e Irán se encuentran el conjunto de países ubicados entre Egipto, Turquía, Irán y Omán cuyos fundamentos han sido severamente afectados no sólo por la guerra actual sino por las condiciones en que se produjo su propia existencia política. Esto nos lleva a Siracusa.

2.- Siracusa 2.0

La segunda fase de la guerra en el Cercano Oriente fue producto de la influencia que ejerció el gobierno israelí sobre el gobierno estadounidense para producir un cambio de régimen en Irán bajo la creencia de que iba a ser realizado de forma rápida.

Si vamos al pasado, la segunda fase de las Guerras del Peloponeso (Libros VI al VIII) se enfocó en el análisis de la realización de una campaña naval ateniense para extender su poder al oeste del mar Mediterráneo y poner un dique al creciente poderío de Cartago en el mar y en el comercio (415-412 a.C.). En este sentido, creemos que China es para la Atenas talasocrática estadounidense la nueva Cartago, pero en condiciones diferentes. El obstáculo para que los atenienses lograran su objetivo lo representó Siracusa debido a que era una gran polis y poseía importantes recursos que podrían ayudar a Atenas sostener la guerra contra los espartanos y restaurar su posición hegemónica (Libros VI y VII). Esta fue la justificación de la campaña. En el golfo Pérsico el problema en sí no lo constituye sólo el tema del petróleo, sino también el de los petro-dólares y de las cadenas de producción que orbitan en torno a la energía.

Tucidides comenzó esta parte realizando una arqueología sobre el poderío de Sicilia, especialmente de Siracusa (VI. 1-59) y una reproducción del debate en Atenas sobre la necesidad de la expedición a Sicilia destacando la desmesura de los promotores de la campaña (Alcibíades) y la prudencia de mantener un status quo que favorecía a Atenas (Nicias). Lo interesante de este debate reconstruido por Tucidides es que en la actualidad observamos uno parecido en el proceso de negociación que se está llevando a cabo para evitar que la guerra en el golfo Pérsico escale una vez que ni EE.UU. ni Israel lograran alcanzar los objetivos que argumentaron al inicio de la guerra. Ese debate se está produciendo en el seno de EE.UU. y de los aliados de Irán, es decir, China y Rusia. El último acto de este debate se produjo entre las cabezas de gobierno entre EE.UU. y Rusia presagiándose que el conflicto se va a congelar. Sigamos con Siracusa.

Como Siracusa logró resistir los asaltos iniciales de las fuerzas atenienses comenzó a recibir ayuda de forma extensiva por parte de los espartanos que sirvieron para destruir la confianza sobre la cual descansaba el poder ateniense, es decir, su flota. Debemos tener presente que un Stratego era un ordenador del espacio para los fines de Atenas que podía usar la guerra para alcanzar sus propósitos. En el presente Siracusa está representada por Irán que ha sido capaz de resistir las embestidas de Occidente en el 2025 y 2026 logrando aumentar su poder de negociación con la ayuda de China, Rusia y podemos agregar Pakistán. La ayuda de China y Rusia sirvió para que Irán produjera importantes daños al despliegue estadounidense en el Golfo Pérsico, Israel e Irak a pesar del gran castigo sufrido.

En este caso ateniense las líneas logísticas se extendieron de forma significativa como le sucedió a Carlos XII, Napoleón y Hitler en Rusia por lo que se le hizo difícil recibir refuerzos de forma sostenida. Este hecho resultó en una derrota catastrófica. EE.UU. en la actualidad ha presentado problemas logísticos de gran envergadura y ha usado el bloqueo naval como un medio para ganar tiempo en espera que se desarrollen negociaciones satisfactorias que eviten que tenga que escalar en el conflicto con pocas probabilidades de éxito. Decimos ganar tiempo porque no sabemos acerca de la efectividad del bloqueo en un contexto en que los propios estadounidenses han reconocido que sus fuerzas navales han sufrido ataques iraníes sin saberse la naturaleza del resultado de estos ataques a no ser que el despliegue naval que se considere relevante que ha tenido que alejarse de las propias aguas del golfo para garantizar su seguridad.

Tucídides explicó cómo los siracusanos lograron prevalecer sobre los atenienses, por una parte, mediante una adaptación racional a las condiciones del terreno y un incremento progresivo de su confianza (rhome) y entusiasmo (prothumia) y, por la otra, exponiendo cuidadosamente cómo fue la interconexión entre la topografía, el armamento, la moral y la toma de decisiones. Este concepto que hoy en día se ubica en el plano de lo que se conoce como «guerra asimétrica» le ha permitido a Irán sostener sus acciones militares. En el pasado ello significó, en primer lugar, la destrucción de la fuerza naval ateniense y, en segundo lugar, la destrucción de la fuerza expedicionaria desembarcada y la muerte del propio Nicias.

En este sentido, la escalada ateniense condujo al desastre a pesar de que Esparta negoció con los siracusanos para minimizar los efectos de la derrota ateniense como quizás en el presente estarían haciendo rusos, chinos y pakistaníes. Debemos decir que Rusia y China, en este caso, han asumido el papel de Esparta para, por una parte, tratar de lograr un resultado satisfactorio para las partes en el conflicto garantizando la estabilidad del sistema internacional y, por la otra, que Irán no sea sometida a más castigo sin capacidad de respuesta. En todo caso se observa que Rusia está haciendo con Irán lo que EE.UU. está haciendo con Ucrania.

Como se observa en el proceso de negociación en curso EE.UU. está evitando un mayor costo militar considerando la necesidad de sostener el frente ucraniano. Israel, por su parte, está tratando de evitar el fin de las hostilidades por el alto costo que ha tenido que pagar en el plano social y militar. Ello incluye el estancamiento de las operaciones terrestres en el sur del Líbano.

Si tenemos presente que la guerra es un asunto de la política no tiene sentido un éxito militar y un fracaso político. En Siracusa los atenienses sufrieron una derrota militar que tuvo consecuencias políticas porque un Stratego era, a su vez, un militar y un político. En el presente, después de sesenta días de conflicto se observa que EE.UU. está tratando de evitar que el fracaso político se extienda al campo militar e Israel está tratando que EE.UU. se arriesgue en el plano militar para evitar consecuencias políticas. Por lo que se observa el fracaso de la acción militar israelí-estadounidense ha dado paso al tanteo, es decir, a la improvisación para tratar de conseguir un resultado político satisfactorio en condiciones desventajosas. El bloqueo naval, en este sentido, permite ganar tiempo en un corto plazo.

La derrota en Siracusa para Tucidides, por una parte, demostró que la victoria militar es, ante todo, una victoria de la inteligencia y la previsión sobre la improvisación y el deseo desmedido y, por la otra, sirvió para explicar, según Romilly (1997), cómo se desencadenó la crisis política en Atenas haciendo evidente la crisis moral que la afectaba después de Pericles quien había muerto en la primera fase de la guerra producto de una epidemia (pág., 142)[7].

Pericles representó para Tucídides el ideal del estadista cuya inteligencia superior le permitía guiar al pueblo con moderación y firmeza sin ceder a sus pasiones transitorias. Su estrategia de guerra naval era una obra maestra de la gnome: evitar la batalla decisiva contra la superioridad terrestre espartana (epirocracia) y confiar en el poder naval ateniense para sostener un conflicto de desgaste (talasocracia). Sin embargo, tras su fallecimiento, Atenas cae en manos de líderes que Romilly denomina ‘demagogos’, quienes utilizan la razón no para el bien público, sino para la satisfacción de ambiciones personales o el halago a la multitud. Esto nos conduce al examen de la crisis política.

3.- La crisis de la democracia talasocrática

En el parágrafo anterior introducimos el tema de la crisis ateniense producto no sólo de la pérdida de confianza tras la derrota en Siracusa, sino también por las ambiciones desmedidas (hybris) de sus dirigentes. En este sentido, el mesianismo y escatologismo presente en los discursos israelí-estadounidense remiten al episodio de la «mutilación de los Hermes», es decir, la mutilación de las estatuas de Hermes (Hermocópidas) (VI. 27-29) en la antesala de la campaña de Siracusa que representó un duro golpe al centro de la religiosidad popular ateniense porque se consideró un nefasto augurio que presagiaba el desastre de la expedición a Sicilia en un contexto signado por el hecho de que los atenienses estaban angustiados por el reinicio de las hostilidades. Esta gran profanación generó un estado de excepción y, por consiguiente, de «cacería de brujas» donde la mentira, la suspicacia y el resquemor de los que controlan los hilos del poder generaron un estado de terror que fomentaron la discordia en el mismo seno de la sociedad.

Si bien se ha hablado de los conflictos internos en Irán (e incluso en Rusia) en relación con el conflicto actual iraní más allá de la ola de destituciones que ha padecido la estructura de mando estadounidense[8] que recuerda la purga de los generales del este en el año 1941 cuando fracasó la operación Tifón que tenía como norte la conquista de Moscú se agrega: el tercer intento de atentar contra la vida del presidente de EE.UU del 25ABR2026[9], presuntos sabotajes (incendio en el portaviones “Gerard Ford”[10], incendio en la base de Fairford – UK[11]) o atentados de falsa bandera en refinerías y el uso generalizado de expresiones escatológicas referidas al apocalipsis o al empleo de «armas del juicio final», etc.

En Atenas, para Tucídides, según Jaeger (II, 2001), considerando estos aspectos religiosos expresó que era «una grave enfermedad política la degeneración de las luchas de partido en el interior del estado en una guerra de todos contra todos» (pág., 129). No ocurría lo mismo en las relaciones entre polis debido a que existían acuerdo que en caso de no ser respetados se recurría a la fuerza. Esto nos lleva, entonces, a los discursos mesiánicos y a la superstición que conducen al terror y al estado de excepción.

Como dijimos, siguiendo a Tucidides, sólo Pericles comprendió de forma clara el problema que se le planteaba a los atenienses en la guerra que se había desencadenado contra el Peloponeso debido a que su política consistió, por una parte, en una política que hacía que los atenienses fuesen capaces de morir para defender su modo de vida tal como se observó en el discurso fúnebre (Tuc., I, 113) y, por la otra, dicho ahora de una manera más amplia en una estrategia defensiva, es decir, «…no empeñarse en ninguna gran empresa, restaurar la flota, no tratar de extender el imperio durante la guerra y no sobrecargar al estado de un riesgo innecesario» (Tuc. II, 65, 9)[12]. Después de su muerte esta estrategia se fue debilitando por las ambiciones de sus sucesores y explica el desastre de Siracusa. Las causas estuvieron relacionadas con la ambición personal y el afán de riquezas a pesar del papel de contención que había jugado la religión antes de la campaña siciliana. La represión política rompió el dique de la contención dando vía libre a la expedición naval.

En el presente el mesianismo se está observando, dentro de un contexto signado por el agotamiento del modelo liberal que ha colocado la política como una relación entre medios y fines, que ha desaparecido la percepción de la existencia de igualdad de oportunidades en la medida en que se observa un mayor empobrecimiento en las sociedades que se agrava con la soledad no deseada y la muerte no esperada y, por consiguiente, se está buscando angustiosamente un camino para salir del derrotero a ese precipicio. De alguna u otra manera el discurso mesiánico está dirigido para reconducir a las poblaciones para canalizar el descontento generando falsas expectativas. La incapacidad de lograr un resultado por parte de las clases dirigentes estadounidense e israelíes ha convertido el discurso mesiánico en escatológico y por ello observamos que en la fase de la guerra iniciada el 28 de febrero las señales del fin de la contención de la iniquidad, entendida como una fuerza histórica y política que observamos en la Segunda Epístola a los Tesalonicenses (2:6-7) de San Pablo, no sólo dio paso a una escalada inicial que ha afectado a los no combatientes, sino también se comenzaron a usar armas de destrucción masiva considerándose incluso el empleo de armas nucleares tácticas para destruir las capacidades de enriquecimiento de uranio iraníes.

En este sentido, la destrucción de las estatuas de Hermes antes de la campaña de Sicilia puede ser observada como la destrucción del símbolo espiritual que mantenía el orden ateniense frente a la iniquidad que se expresa en una forma de anomia o de desmesura por la pérdida de su idea destino último por la disolución del derecho, la moral y la autoridad. Creemos que en el presente la anomia se observa en el agotamiento de los modelos políticos occidentales.

Creemos que si la civilización persa ha existido muchísimos siglos antes que Occidente la Epístola de San Pablo en el mundo de hoy no se refiere a los persas sino al propio Occidente. San Agustín al respecto, si bien confesó que no entendió su sentido, el tema del saqueo de Roma descrita en la Ciudad de Dios (412 y 426d. C.) casi un siglo después de que Eusebio de Cesárea proclamara con entusiasmo el inicio de la era cristiana indica que dicho proceso fue un tipo de ‘separación’ dentro de un contexto signado por la fragmentación que sufrió el imperio romano después de la desaparición de Constantino[13]. En ese entonces la contención se refirió a la separación de las formas de subjetividad que podrían amenazar la reunificación del imperio que estaban relacionadas, por una parte, con la subjetividad decadente que había fomentado la fragmentación y, por la otra, con las religiones orientales (zoroastrismo, maniqueísmo y budismo) que hacían más abismante la fragmentación.

Así como en Pericles observamos que la prudencia era la forma en que se expresaba la contención, el bloqueo naval estadounidense pareciera ser el último y precario freno de la contención debido a que, como veremos en el próximo parágrafo, hay otras fuerzas que están operando para implantar un nuevo orden hegemónico que considera como expresión de lo divino a lo tecno-científico, lo funcional, lo económico y lo mundano. La crisis de la democracia talasocrática, en este sentido, obedece a que no han entendido que el espacio de maniobra marítimo no es sólo el agua que facilita los desplazamientos sino más bien aquellos donde el hombre pueda construir nuevas plataformas que les permitan navegar en nuevos espacios y para ello es necesario que el sentido de trascendencia haga frente a la iniquidad y la prudencia ocupe de nuevo un rol capital en la política. La comprensión de esta situación es la que está haciendo que el orden internacional tienda a adquirir una nueva configuración.

4.- La estructura del orden internacional: el nomos a la búsqueda de un nuevo theos

Desde la perspectiva investigativa (histórica) Tucidides nos expuso desde la arqueología el origen de las polis para desembocar en las relaciones entre comunidades y la geopolítica identificando una tendencia constante hacia la acumulación de poder basada en la superioridad técnica y económica. Las Guerras del Peloponeso, en este sentido, fueron un conjunto de enfrentamientos que se produjeron entre Atenas y la denominada Liga de Delos y Esparta y la liga del Peloponeso que duraron alrededor de 28 años.

Según este Stratego ateniense la guerra se desencadenó por el temor de Esparta de que la potencia ateniense de acrecentara de una manera tal que convirtiese a todo el mundo griego como sus vasallos. Esto es lo que se conoce como la «Trampa de Tucidides». La guerra fue una guerra civil caracterizada, según Agamben (2015), por la tendencia ateniense de hacer que la esfera privada subsumiese la esfera pública[14]. Si reformulamos esta idea de ‘trampa’ podríamos decir que la causa de la guerra global actual es «el temor de EE.UU. de que, por una parte, la potencia china se acrecentara de una manera sobresaliente y, por la otra, la recuperación rusa fuera tan efectiva que perdiese su papel hegemónico a escala mundial». En este temor Europa occidental que sufre un declive más prolongado (desde 1914) e Israel que aspira acrecentar su poder en el Cercano Oriente cumplen el rol de desestabilizadores en el proceso de reconfiguración del orden internacional porque tienen la percepción de que pueden perder la posibilidad de ocupar un papel preponderante en la nueva configuración.

En la reformulación de la «Trampa de Tucidides» la posición estadounidense es análoga a la hispánica en el siglo XVII en términos de la recomposición del orden global a partir de la relación tierra-mar. Es decir, en el mar España negó su uso hasta que sus fuerzas la hicieron incapaces de mantener el orden de Tordesillas. Ese fue un proceso de declive acumulativo que duró dos siglos hasta la Paz de Westfalia en 1648. En el año 1648 se consagró el principio de la libertad de los mares manteniéndose vigente hasta que entrara en vigencia la Convención de las Naciones Unidas sobre Derecho del Mar. En la actualidad está en jaque esta convención debida no sólo por el cierre del estrecho de Ormuz y la amenaza de cierre de Bab-el-Mandeb, sino también por el potencial establecimiento de regulaciones (tarifas de paso) debido a que puede emularse en otros estrechos.  En esta situación se evidencia con mayor fuerza la relación tierra-mar[15]. Pero esta tensión que considera el papel de los estrechos para la navegación marítima y el transporte de energía nos conduce a otro nomos más abstracto que el establecido en Tordesillas, es decir, al petro-dólar como sostén de una arquitectura financiera y del orden global que se mueve en un nuevo espacio que busca ser territorializado por los estados. La reciente salida de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de los Emiratos Árabes Unidos nos indican: en primer lugar, la relación recíproca entre finanzas y petróleo, en segundo lugar, el gran impacto que ha tenido la guerra en los emiratos del golfo Pérsico y, en tercer lugar, que el juego estratégico estadounidense va más allá del empantanamiento de la guerra en el golfo Pérsico. El foco estadounidense es el mantenimiento de la hegemonía con otros medios a los empleados hasta el año 2024. Desde esta perspectiva la visión estadounidense sobre los países árabes del golfo es la de utilidad máxima dentro de un contexto de perdidas producto del reordenamiento.

Si consideramos el dominio actual que ejerce EE.UU. sobre la industria petrolera venezolana y los desarrollos costa afuera en las áreas marinas y submarinas en la fachada Atlántica[16] nos encontramos frente a una potencial fragmentación de la OPEP (y OPEP plus) por la acción de los emiratos que expresan la naturaleza del proceso de reordenamiento global, es decir, estamos observando que EE.UU. está retornando, de forma explícita, al concepto de la ‘fortaleza América, que estuvo en boga en el año 1942 cuando la situación de la guerra en África y Asia oriental era desfavorable a los aliados[17]. En este sentido la posición internacional de Brasil es precaria, por lo que creemos que se repetirá algo parecido a la actitud estratégica que asumió ese país que lo indujo a alinearse a EE.UU. en la Segunda Guerra Mundial. El petro-dólar y su sostenimiento que constituye el marcador del poder hegemónico estadounidense es el schwerpunkt a dónde se ha desplazado la guerra actual.

A este punto de aplicación se ha llegado por dos vías después del cierre de Ormuz: el doble bloqueo que está en curso que es temporal por la limitación de medios estadounidenses y la afectación de las cadenas de suministro energética y alimentaria a escala global. A esto se agrega, por una parte, la focalización de los ataques ucranianos a la estructura de producción energética rusa a pesar de que EE.UU. había reducido las sanciones a ese país euro-asiático constituyen un indicador de ello. Y, por la otra, los potenciales ‘accidentes’ que podrían sufrir las infraestructuras petroleras en diversas partes del globo en el presente y en el futuro cercano. Pareciera que, en ambos casos, el objetivo abstracto apunta a la definición final entre unipolaridad y multipolaridad.  

La unipolaridad o la multipolaridad como expresión de la estructura internacional se está decidiendo en Ormuz en la condición de posibilidad de comerciar con otras monedas diferentes al dólar estadounidense, específicamente, el valor de cambio chino. Como se sabe la idea de la polaridad en el sistema internacional, desde una perspectiva analítica y académica, usa la bipolaridad Esparta-Atenas como modelo de estudio a partir de la oposición talasocracia-epirocracia en función de la relación de ambas polis con el espacio. La unipolaridad la entendemos como la prevalencia de lo privado sobre lo público y la multipolaridad como la prevalencia de lo público sobre lo privado. Desde esta perspectiva la maniobra estadounidense en función de la situación actual evidencia que el fin de su estrategia ha mantenido su talante unipolar tratando de seguir una vía indirecta debido al resultado desfavorable que ha tenido la guerra en Ucrania. El problema que se le presentó a la clase dirigente estadounidense e israelí fue que el cálculo de riesgo fue deficiente a pesar de las señales de la Guerra de los doce días. Esto nos conduce a la oposición talasocracia-epirocracia.

Si consideramos que Gilles Deleuze y Félix Guattari (1991 [2009]) asociaron el origen de la filosofía con la abstracción que empujo a los atenienses de la tierra al mar e hizo posible la victoria en la batalla de Salamina[18], la ‘abstracción’, es decir, la ‘separación’ (aphaireo) nos indica que la verdadera oposición está entre lo separado de la tierra y lo unido a ella o dicho de otra manera el gobierno de lo abstracto (aphair-o-cratos) y el gobierno de lo unido a tierra (o el agua) (hénos-cratos). La hybris es la desmesura que, conduciendo a los extremos, rompe el equilibrio que garantiza la trascendencia y contiene la iniquidad. Este es realmente el estado de cosas y el estado de ideas que caracteriza la recomposición del orden internacional.

4.- Escolio: prospectiva

Según Jaeger (II, 2001), Tucidides buscó establecer leyes universales y permanentes que fuesen útiles en términos de previsión «para todo aquel que quiera formarse un juicio adecuado y examinar de un modo objetivo lo que ha acaecido y lo que, de acuerdo con la naturaleza humana, ocurrirá ciertamente en el futuro, del mismo modo o de un modo análogo» (pág., 120-121). Teniendo esto presente, en el libro VIII Tucidides narró, como dijimos, parte de la tercera fase de la guerra que se inició con la victoria naval ateniense en Cicico y finalizó con el sitio de Atenas después de la catástrofe naval de Egospotamos. La palabra ‘catástrofe’ la entendemos aquí como un cambio súbito y repentino que puede tener diferentes lecturas en función de los protagonistas.

Cicico fue un punto de inflexión en las Guerras del Peloponeso porque colocó de nuevo la balanza en una posición de equilibrio entre la epirocracia y la talasocracia luego que los atenienses produjeron una derrota significativa a los espartanos, pero la crisis política ateniense que hizo que cayera, por un relativamente breve período. Pero una facción de esta democracia talasocrática no estuvo dispuesta a retornar al statu quo del inicio de la guerra a pesar de los esfuerzos diplomáticos espartanos y ello creo las condiciones de posibilidad para que Esparta solicitara la ayuda persa a fin de reconstituir su flota. Esta situación es la que se está viviendo actualmente en el Golfo Pérsico entre EE.UU. e Irán, es decir, en medio de un proceso de rearme se está tratando de negociar un fin de las hostilidades en un contexto signado por la existencia de facciones interesadas en romper el alto al fuego y continuar con las hostilidades.

En el caso ateniense prevaleció el partido guerrerista y ello le sirvió para derrotar de nuevo a la flota espartana en Arginusa, sin embargo, como no pudieron destruir toda la flota espartana como en Cicico se produjo una nueva crisis política que significó la ejecución de los estrategos navales más competentes para defender Atenas. Con este escenario, los espartanos decidieron atacar las fuentes de suministros atenienses y estos últimos se vieron en la necesidad de movilizar su flota sin sus jefes experimentados. La resultante fue el desastre naval de Egospotamos y la rendición de Atenas después de un año de sitio[19].

En el presente, para que no se extiendan las perdidas estadounidenses a la flota se ha instrumentado un bloqueo naval que, como dijimos, opera, por una parte, fuera del alcance de los misiles iranies y, por la otra, alejada de sus fuentes de abastecimiento. La fricción que esta situación genera coloca en desventaja a la posición estadounidense. Creemos que el alto mando estadounidense está tratando de evitar la reedición de Egospotamos, pero no ha podido evitar la reedición de la crisis política en que se encuentra sumido su país, que cada día que pase se van a conectar la guerra en Ucrania con la guerra en el Cercano Oriente y que el fracaso de la operación militar israelí en el Líbano va a hacer que el alto al fuego allí sea temporal al menos hasta la cumbre en Beijing si logra materializarse debido a que la posición política de los promotores de la guerra en Israel cada día se hace más precaria.

Prospectivamente intuimos que la guerra en el Cercano Oriente se va a congelar y su reanudación va a depender de la capacidad de Occidente de sostener el frente ucraniano. En todo caso, después del 28 de febrero de 2026 la humanidad ha vivido una cambio súbito y repentino que no han percibido aun de manera consciente.

 



[1] Ver: Agamben, G. (2015). Stasis. La guerra civile come paradigma político. Homo sacer II, 2. Torino. Bollati Boringhieri. 83 p.

[2] Esta obra con pretensión de ser científica y realizada de forma estilista, fue organizada posteriormente en ocho libros. En el primero libro el autor hizo un recorrido por la historia primitiva y reciente de Grecia, para entender las causas del conflicto y los pretextos que originaron guerra. Allí explica también su método. En los demás relata cronológicamente los hechos de la guerra. Se reconoce que generalmente la guerra tuvo tres períodos: el primero conocido como Arquidámico (Libros II al V), el segundo que comprende la expedición de Siracusa hasta la recuperación ateniense en la batalla naval de Cicico. La narración se interrumpe en los acontecimientos del año 411-410 y fue continuada por otros autores. Ver al respecto: Tucidide. (423 a.C. [1984]). Guerra del Peloponneso. (4ª ed.). (T. Ezio Sabino) Milano: Garzanti, 604 p.

[3] Blanco, E. (2016). Talasocracia vs. Epirocracia ¿las dos caras de la guerra civil global? Reflexión acerca de Venezuela y Cuba y la crisis de los misiles de 1962 en una visión prospectiva. Caracas. Festina Lente BG. Documento en línea. Disponible: https://edgareblancocarrero.blogspot.com/2015/10/talasocracia-vs-epirocracia-las-dos.html

[4] Romilly, Jacqueline. (2013). Tucidides: Historia y Razón. Madrid. (T. J. Terré Alonso). Editorial Gredos.  288 p

[5] Ver también: Romilly (1997:74).

[6] Ver al respecto: Jaeger. W. (2001). Paideia: los ideales de la cultura griega. Tomos I al III. México. (T. J. Xiral). Fondo de Cultura Económica y Blanco, E. (2025). Los sofistas, Tucidides y el sentido común. Caracas. Festina Lente BG. Documento en línea. Disponible: https://edgareblancocarrero.blogspot.com/2025/08/los-sofistas-tucidides-y-el-sentido.html

[7] Romilly, J de (1997). Los grandes sofistas en la Atenas de Pericles. Barcelona. (T. P. Giralt). Editorial Seix Barral. 250 p.

[8] Ver: “Crisis en la Casa Blanca: Las renuncias y despidos que golpean a Trump” en: https://www.almaplus.tv/noticias/42163/crisis-en-la-casa-blanca--las-renuncias-y-despidos-que-golpe , “El Pentágono obliga a dimitir al jefe del Estado Mayor del Ejército de EE.UU. en medio de las dudas por la guerra contra Irán” en: https://www.bbc.com/mundo/articles/cg735p9jnkpo , “Destituyen al secretario de Marina de EEUU tras meses de disputas en el Pentágono” en: https://www.elmundo.es/internacional/2026/04/23/69e9b3ece9cf4a59098b4570.html

[9] Ver: “Intento de atentado contra Trump, en directo: quién es el sospechoso, evacuación del presidente de EE.UU. y última hora hoy” en: https://www.abc.es/internacional/intento-atentado-trump-directo-sospechoso-evacuacion-presidente-20260426105003-di.html

[10] Ver: “Un incendio en un portaaviones estadounidense duró horas, según los marineros” en: https://www.nytimes.com/es/2026/03/17/espanol/estados-unidos/portaaviones-uss-gerald-ford-incendio-iran.html

[11] Ver: Major fire at British air base used by US to strike Iran en: https://www.telegraph.co.uk/news/2026/04/26/raf-fairford-us-airbase-used-iran-war-erupts-fire/

[12] Ver también: Jaeger (II, 2001, pág., 133).

[13] Ver al respecto: Blanco, E. (2020). La restauración de la última Roma y la nueva subjetividad. Consideraciones sobre el futuro visto como pasado. Caracas. Festina Lente BG. Documento en línea. Disponible: https://edgareblancocarrero.blogspot.com/2020/11/la-restauracion-de-la-ultima-roma-y-la.html

[14] Según Agamben (2015), ‘Stasis’ en la Grecia Clásica significaba guerra civil. Esta expresión proviene de la palabra ‘istemi’, es decir, levantarse.

[15] Ver al respecto: Aron (1989) y Blanco, E. (2004). Reflexiones sobre Estrategia marítima en la Era de la Libertad de los Mares. Caracas. Editorial Panapo. 376 p

[16] Si tenemos presente que en este mes de mayo se va a reanudar el pleito jurídico planteado por la República Federativa de Guyana cada vez se observa, como dijimos, que las empresas transnacionales van a jugar un importante papel para el desarrollo conjunto de ese espacio y la solución de ese diferendo tenderá a satisfacer tanto a Venezuela como a Guyana.

[17] Sobre esta situación hice una presentación en el Foro “Multilateralidad, Geopolítica y Soberanía en Venezuela en el nuevo orden mundial” en FACES -UCV en octubre de 2026. El nombre de esta presentación fue: “Geopolítica y Prospectiva 2030-2035: Fin del Katechon y revelación del Nuevo Mundo”.

[18] Deleuze, G y Guattari, F. (1991 [2009]). Qu’est-ce que la Philosophie? París. Editorial Minuit. 206 p.

[19] Ver al respecto: Blanco, E. (2025). Filosofía e Historia: Heródoto, Tucidides y Polibio. Caracas. Festina Lente BG. Documento en línea. Disponible: https://edgareblancocarrero.blogspot.com/2026/04/filosofia-e-historia-herodoto-tucidides.html

miércoles, 15 de abril de 2026

FILOSOFÍA E HISTORIA: HERÓDOTO, TUCIDIDES Y POLIBIO

  


Introducción

La Grecia clásica, en el siglo V a.C., es considerada el espacio donde se originó la historiografía, es decir, el estudio de las obras de los historiadores, sus métodos, sus fuentes, sus enfoques teóricos y las tendencias a lo largo del tiempo. Heródoto y Tucídides son sus principales referentes de este inicio debido a que se plantearon preguntas como: ¿qué mueve al mundo? ¿El destino, los dioses o la ambición descarnada del hombre? Por ello vamos a examinar la obra de estos dos autores y finalizaremos analizando cómo la influencia griega permeó la cultura romana.

Heródoto (Siglo V a.C.): El Padre de la Historia en Occidente y la Indagación

Heródoto de Halicarnaso es reconocido como el referente fundamental para la escritura de la historia en la tradición occidental debido a que su obra fue un evento epistemológico fundamental en la transición del pensamiento mítico al pensamiento racional[1]. Es tradicionalmente llamado el «Padre de la Historia» porque su obra es la primera indagación en prosa extensa y estructurada de las acciones humanas con fines de esclarecer un hecho o un evento determinado. Heródoto tuvo como objetivos, expresados en el proemio, en primer lugar, evitar que las obras humanas se desvanezcan con el tiempo y explicar la razón o causa (aitía) del conflicto entre griegos y bárbaros y, en segundo lugar, mostrar que las vidas de las civilizaciones están sujeta a ciclos: muchas polis que en el pasado fueron poderosas han caído, y las que son grandes en su tiempo antes fueron insignificantes. Estos objetivos nos indican en sí el sentido de la investigación herodotiana.

Su obra se basó en la ‘indagación’ (‘historia’, un término jónico que denotaba descripción e investigación) realizada como un antropólogo que intentó comprender por qué griegos y aqueménidas se enfrentaron trascendió la política para arribar a una especie de fisiología de la cultura. Un aspecto distintivo de su enfoque era su propósito didáctico. Tanto Heródoto como Tucídides atribuían gran importancia a dotar de sentido al pasado para el público, funcionalizando los eventos históricos a través de modelos poéticos preexistentes como los de Homero. Heródoto, después de describir la historia, geografía y costumbres de los pueblos ‘bárbaros’ de Oriente centrado en el Imperio aqueménida (también egipcios, escitas, lidios) buscaba exponer las causas de las guerras entre griegos y ‘bárbaros’ desde la revuelta jónica hasta la victoria final griega, con el objetivo de salvaguardar las hazañas de ambos del olvido. El hilo conductor es el ascenso del poder persa y su inevitable colisión con el mundo griego. Heródoto explora temas como: en primer lugar, la ‘fatalidad’ que remite a la idea de la fortuna (tiempo cíclico), es decir, hoy estás arriba, mañana abajo, por lo que no hay un progreso lineal, sino una compensación constante, en segundo lugar, el peligro de la ‘desmesura’ (hybris) que remite a una justicia cósmica que se produce cuando un orden acumula demasiado poder o riqueza y, en tercer lugar, la importancia de la libertad griega frente a la autocracia persa. Desde esta perspectiva, en Heródoto está la idea de un cosmos observado a partir de un equilibrio moral. Por tanto, se puede afirmar que, para él, la historia es una lección ética.

Su método, es decir, el cómo de la investigación, incluía un enfoque comparativo etnográfico que incorporaba aspectos económicos, políticos, sociales y culturales de los pueblos objeto de estudio. Para él, la verdad de la indagación (historia) reside en la suma de todas las perspectivas humanas. Este método se fundamentaba en los conocimientos adquiridos durante sus viajes de estudio, así como en la corroboración de pruebas y la observación de supervivencias del pasado en su presente. Es decir, se basaba en tres momentos: Autopsía, Akoé y Gnome. El primero es la autopsía (visión directa), mediante la cual el autor viajó por Egipto, Mesopotamia, Escitia y otras regiones para observar y verificar por sí mismo (opsis) monumentos, geografías y costumbres. El segundo es la akoé (audición o testimonio oral de primera o segunda mano), que consiste en la recopilación de relatos de diversas fuentes, reconociendo siempre su subjetividad y, en ocasiones, presentando versiones contradictorias de un mismo hecho logrando con ello, por una parte, un importante grado de imparcialidad y, por la otra, que el lector ejerza su propio juicio. El tercero es la gnome (juicio o reflexión), el filtro racional a través del cual el historiador analiza la verosimilitud de lo oído y lo visto, proponiendo explicaciones basadas en la analogía y la probabilidad.

Al crear un continuum de eventos humanos logró ordenar el pasado en torno a una temporalidad humana, diferenciándose de los ciclos atemporales o circulares del mito o la leyenda. A pesar de su esfuerzo en no se desprende de la apelación a la intervención divina, los oráculos o el castigo del destino. La divinidad en Heródoto actúa, en general, como un principio de retribución cósmica (tisis) que castiga el exceso humano, pero el desencadenante de dicha retribución es siempre una acción mortal. Vamos a destacar ahora algunos aspectos de su obra en concordancia con la línea discursiva empleada en el mundo pre-griego.

En primer lugar, el Libro II de las Historias, dedicado íntegramente a Egipto, Heródoto observa con admiración la civilización egipcia, reconociendo en ella una antigüedad y una sofisticación que obligan a los griegos a reconsiderar su propia posición en el mundo. Al describir costumbres que son el reverso exacto de las griegas —como la escritura, los ritos religiosos o las funciones de género—, Heródoto introduce la noción de que la cultura es una construcción de nomoi (leyes o costumbres) específicos de cada pueblo. En este sentido tomó la famosa cita de Píndaro: «la costumbre es rey de todos» para desarrollar su tesis sobre el relativismo cultural. El autor ilustra esta tesis mediante el experimento de Darío con los griegos y los calatias: mientras que los primeros se horrorizan ante la idea de comerse a sus padres muertos, los segundos se escandalizan por la práctica griega de quemarlos. Para Heródoto, no existe una medida universal de corrección en las costumbres, ya que cada pueblo considera las suyas como las mejores con lo cual su orientación tuvo importantes implicaciones éticas. Su interés ha sido comprender, como un mediador hermenéutico, la coherencia interna de cada nomos.

En segundo lugar, establece ejemplos donde destaca el tema de la desmesura. El primero relacionado con el exceso de prosperidad del rey lidio Creso en el dialogo que sostuvo con Solón (Libro I): «nadie puede ser llamado dichoso mientras siga vivo, pues la divinidad es envidiosa y perturbadora y la fortuna puede cambiar en un instante». La caída posterior de Creso ante Ciro el Grande confirmó la advertencia de Solón. El segundo, relacionado con la cadena de Hybris y Tisis: El ciclo comienza con el koros (saciedad o exceso de bienes), que conduce a la hybris (desmesura o insolencia orgullosa). El sujeto, cegado por su propio poder (ate), comete una transgresión que rompe el equilibrio de la justicia (díke). Finalmente, tisis (castigo o retribución) interviene para restaurar el orden perdido. Este esquema se aplica a la fracasada expedición de Jerjes contra Grecia. Su derrota no fue solo el resultado de la superioridad táctica griega, sino la manifestación de una ley superior que prohíbe al hombre extender su dominio más allá de lo natural.

En tercer lugar, la teoría política (Libro III) relacionada con las formas de gobierno. Es decir, el debate atribuido a Ótanes, Megabizo y Darío a cerca de la Isonomía, Oligarquía y Monarquía:

  1. Defensa de la Isonomía (Ótanes): Ótanes ataca la monarquía basándose en el efecto corruptor del poder absoluto. Argumenta que incluso el hombre más virtuoso, al no tener que rendir cuentas, se desvía de su norma natural y cae en la soberbia y la envidia. En su lugar, propone el gobierno de los ciudadanos o isonomía (igualdad de derechos políticos), donde los cargos se sortean, los gobernantes rinden cuentas y las decisiones se toman en asamblea.
  2. Defensa de la aristocracia (Megabizo): Megabizo coincide en la crítica a la tiranía, pero rechaza la democracia, calificándola como el gobierno de una "multitud inepta e insolente". Propone la aristocracia como el gobierno de los mejores hombres, asumiendo que de los mejores saldrán las mejores decisiones.   
  3. Defensa de la Monarquía (Darío): Darío refuta ambas posiciones argumentando que la aristocracia genera rivalidades feroces por el poder y que la democracia conduce inevitablemente a la corrupción, lo que obliga a la aparición de un líder fuerte que restaure el orden. Sostiene que la monarquía es el sistema más eficaz para mantener el secreto de estado y la estabilidad del pueblo.   

La elección final de la monarquía por parte de los persas sirve a Heródoto para explicar la naturaleza autocrática del Imperio persa frente a la libertad griega, pero los argumentos de Ótanes permanecen como el fundamento intelectual de la democracia ateniense que el autor tanto admira.

En cuarto lugar, Heródoto propuso una tesis provocadora: la libertad es el motor de la excelencia humana y la eficacia militar. Este vínculo entre sistema político y carácter ético es una de las reflexiones más duraderas de su obra y nos permite hablar de Identidad y libertad. En relación con la identidad en el Libro VII, se incluye una conversación entre Jerjes y el exiliado espartano Demarato resume esta dialéctica. Cuando Jerjes pregunta cómo un puñado de griegos podrá resistir a su inmenso ejército, Demarato responde que los griegos, aunque libres, tienen un dueño al que temen más de lo que los persas temen al Gran Rey: la Ley (Nomos). Esta subordinación voluntaria a la ley racional frente a la obediencia ciega a un autócrata es lo que define, según Heródoto, la superioridad moral de los griegos. Desde esta perspectiva, el conflicto no fue solo geopolítico, sino un choque de valores fundamentales: la libertad (eleuthería) frente al poder absoluto.

Para finalizar, las Historias de Heródoto son, por una parte, un tratado sobre la moderación (sophrosyne) y el reconocimiento de nuestra común vulnerabilidad ante los giros de la fortuna y, por la otra, nos invita a mirar el mundo como un escenario abierto donde la memoria, la cultura y la ética se entrelazan para dar forma al destino de nuestra especie.

Tucídides (Siglo V a.C.): historia, relaciones internacionales y geopolítica

Con Tucídides la historia deja de ser un drama moral para convertirse en un estudio de la conducta humana[2]. Él presentó su obra como el análisis de un período crucial del mundo griego buscando desocultar los aspectos permanentes de las relaciones humanas en lugar de lo meramente contingente. Su metodología, fundamentada en la prophasis frente a las justificaciones oficiales, hereda principios de la escuela hipocrática, como la deducción de causas mediante observación e inducción, basada en la experiencia y el raciocinio. Distinguía claramente entre aitía (la causa profunda) y prophasis (los pretextos o motivos ocasionales). En este sentido, su historia es lineal, rigurosa y tendencialmente pesimista. Ello se resume en la siguiente frase: «el fuerte hace lo que puede y el débil sufre lo que debe». Por este motivo se le asocia con el realismo político y la Ananke (Necesidad) puesto que, para él, los dioses no intervienen en los sucesos humanos. Los motores de los hechos humanos son tres: el miedo, el honor y el interés observados como necesidades de nuestra condición humana. La guerra no ocurre por un castigo divino, sino por la lógica del poder (el famoso «Dilema de Tucídides»: el temor de Esparta de que el acrecentamiento del poder de Atenas los convirtiera a todos en vasallos.

La obra de este autor fue considerada como histórica en el sentido actual del término porque hizo un análisis crítico del pasado reciente, pero en un momento de su investigación comenzó a analizar el presente que estaba viviendo en las condiciones en que estaba acaeciendo los acontecimientos. Su estudio a posteriori por otros autores catalogó dicha obra como histórica.

El programa de Tucídides enfatizaba la búsqueda de la mayor objetividad posible para acercarse a la realidad de lo sucedido. En la narración de los hechos, se basó en la selección de los mejores testigos para realizar una crítica profunda y en la selección de aquellos eventos que consideraba relevantes para el objetivo de su obra. Según Romilly, Tucídides ejerce una «objetividad dirigida» y un control absoluto sobre los datos, subordinándolos a una jerarquía que busca transitar desde lo verdadero hacia lo «más verdadero»[3]. Esta orientación es, como dijimos, la manifestación de una nueva ciencia del hombre que nacía en el siglo V a.C. en Atenas[4]. Respecto a los discursos, aunque eran imaginados, reelaborados y estilizados por el autor, funcionaban como un sistema de argumentación y reflejaban el ambiente intelectual dominado por la retórica y los sofistas de su tiempo. La obra también se caracteriza por la contextualización del tema principal a través de excursos como la “Arqueología”, que servía para hacer comprensible el presente a través del pasado.

Además de ello, el sistema filosófico que Romilly descubre en Tucídides se articula en torno a la tríada conceptual de gnome (inteligencia), logos (discurso) y ergon (hecho). En este esquema, el pensamiento humano es el antecedente necesario de la acción. La gnome es la facultad que permite a líderes como Pericles o Temístocles comprender una situación histórica compleja y tomar decisiones que maximicen el beneficio de la polis. Sin embargo, la razón no opera en el vacío; se manifiesta a través del logos, el discurso racional que busca persuadir y justificar la acción ante la asamblea o la fuerza armada. Estos discursos funcionan como una «aritmética de argumentos» donde se contrastan dos procesos de razonamiento opuestos, cuya validez se decide finalmente en el terreno de los hechos, el ergon. La relación entre el plan (gnome) y el resultado (ergon) es el laboratorio donde el historiador prueba la solidez de su ciencia política. La inteligencia humana, no obstante, se enfrenta permanentemente a la tykhe (fortuna o azar), aquel elemento de imprevisibilidad que puede desbaratar el plan más elaborado. Para Tucídides, según Romilly, la excelencia política reside en minimizar el impacto de la tykhe mediante la disciplina y el cálculo racional, aunque reconoce que el azar siempre guarda una cuota de incertidumbre en los asuntos humanos. 

Desde la perspectiva investigativa (histórica) Tucidides nos habla desde la arqueología para desembocar en las relaciones entre comunidades y la geopolítica. Arqueológicamente Tucídides traza la evolución de Grecia desde el nomadismo primitivo hasta la hegemonía de Atenas, identificando una tendencia constante hacia la acumulación de poder basada en la superioridad técnica y económica. Este proceso puede ser entendido bajo el prisma de la evolución positiva y progreso en la civilización. Pero también nos muestra la crisis a través de la stasis o discordia como fermentos de la guerra civil. Tucídides destacó a través de la guerra civil en Corcira (Libro III) cómo, en tiempos de conflicto extremo, la moralidad se invierte y el propio lenguaje pierde la estabilidad de su significado. Esta «patología del poder» demuestra que, cuando el tejido social se desgarra, la inteligencia humana deja de servir a la previsión constructiva y se convierte en un instrumento para la traición y la venganza. Entonces también encontramos en Tucidides la idea del ciclo.

En el plano de las relaciones interestatales Atenas justifica su imperio, no Tudidides que se inclinó por la moderación, mediante lo que Romilly denomina la «Tesis Ateniense», articulada en el discurso de sus embajadores en Esparta: el dominio de los fuertes sobre los débiles es una ley universal impulsada por los tres motores antes mencionados. En este sentido, Tucídides documenta cómo las ciudades aliadas de Atenas solo se rebelan cuando perciben una debilidad en la potencia hegemónica, lo que indica que el sistema se mantiene por el «silencio del miedo» y no por el consentimiento. Las expresiones más claras de esta actitud están relacionadas con el dialogo de los melios (Libro V). El diálogo de los melios constituye el epicentro de la tensión entre el realismo y la ética. Los atenienses rechazan apelar a la justicia o a los dioses, afirmando que el derecho solo existe entre iguales en poder, mientras que en otros casos los fuertes imponen su voluntad y los débiles sufren las consecuencias: «En política lo útil está de acuerdo con la seguridad del Estado, mientras que practica lo justo y lo honesto lo expone a graves riesgos». Este dialogo se ubica justo antes de la expedición a Sicilia para señalar la hybris (arrogancia) de Atenas. Romilly, aunque reconoce la dureza del pasaje, tiende a defender la fe de Tucídides en la razón. Estas circunstancias nos remiten a la operación naval en Siracusa y a la geopolítica.

Pericles representó para Tucídides el ideal del estadista cuya inteligencia superior le permitía guiar al pueblo con moderación y firmeza, sin ceder a sus pasiones transitorias. Su estrategia de guerra naval era una obra maestra de la gnome: evitar la batalla campal contra la superioridad terrestre espartana (epirocracia) y confiar en el poder naval ateniense para sostener un conflicto de desgaste (talasocracia). Sin embargo, tras su fallecimiento, Atenas cae en manos de líderes que Romilly denomina ‘demagogos’, quienes utilizan la razón no para el bien público, sino para la satisfacción de ambiciones personales o el halago a la multitud. Alcibíades, en este sentido, encarna la ruptura definitiva entre la inteligencia y la moderación llevando a Atenas a la desastrosa aventura siciliana por el mero deseo de gloria personal. 

Tucídides realizó un análisis magistral del asedio de Siracusa (Libros VI y VII) para demostrar cual fue la lógica interna de las operaciones militares. Este análisis es una exposición cuidadosamente orquestada sobre la interconexión entre la topografía, el armamento, la moral y la toma de decisiones. Tucídides enfatiza cómo los siracusanos logran prevalecer sobre los atenienses mediante una adaptación racional a las condiciones del terreno y un incremento progresivo de su confianza (rhome) y entusiasmo (prothumia). Este análisis demuestra que, para Tucídides, la victoria militar es, ante todo, una victoria de la inteligencia y la previsión sobre la improvisación y el deseo desmedido.

En relación con la geopolítica la vigencia de las categorías tucidídeas se observan, en primer lugar, en la estructura del sistema internacional y la oposición a partir de la relación con el espacio y, en segundo lugar, a través del concepto de la «Trampa de Tucídides». Este marco sugiere que la guerra se tornó ‘inevitable’ no por una voluntad maligna, sino por el miedo estructural que genera el cambio en el equilibrio de poder. Con respecto a la estructura, la idea de polaridad en el sistema internacional usa la bipolaridad Esparta-Atenas como modelo a partir de la oposición talasocracia-epirocracia en función de la relación de ambas polis con el espacio[5]. En relación con la ‘trampa’ el riesgo de desencadenar una guerra por parte de una potencia en declive para detenerlo es un riesgo grave como lo corroboraron los propios espartanos al final de la guerra. Esta actitud vista como modelo permite explicar el estallido de la primera guerra mundial y la actual guerra en el Cercano Oriente. Esto nos permite hacer unas comparaciones con Heródoto.

En general Tucídides tradicionalmente ha sido visto como el historiador más ‘científico’ y riguroso que Heródoto. Sin embargo, Heródoto posee una visión antropológica más amplia y compleja de la que comúnmente se le reconoce. Mientras que Tucídides busca las leyes inmutables de la naturaleza humana basadas en el poder, el interés y el miedo para predecir comportamientos futuros, Heródoto se interesa por la contingencia, la diversidad de las culturas y la influencia de lo divino en los asuntos humanos bajo la premisa que la verdad histórica no se agota en el análisis de las estructuras de poder, sino que requiere la comprensión de la mentalidad, la religión y el mito que dan sentido a la vida de los pueblos: los seres humanos no solo nos movemos por intereses racionales de poder, sino también por historias, mitos y una sed de significado que trasciende la lógica militar. Tucídides nos enseña cómo funciona el mundo; Heródoto nos recuerda por qué vale la pena vivir en él, a pesar de su inevitable tragedia.

La Historiografía Romana: Anales, Biografías y el Valor Moral

La historiografía romana, influenciada por sus predecesores griegos desarrolló sus propias características con un fuerte énfasis en lo artístico, moral y político.

En Roma, la historiografía se consolidó como un género literario que narraba los hechos históricos desde una perspectiva artística. Se caracterizaba por la inclusión de descripciones detalladas de países, costumbres y el carácter de los personajes como observamos en Heródoto, así como discursos intercalados (reales o ficticios) y comentarios del autor que revelaban su visión de los acontecimientos como observamos en Tucidides. Este desarrollo se enmarcó en una preocupación por la supuesta decadencia de los mores maiorum (costumbres de los antepasados) y la admiración por la grandeza de los tiempos pretéritos. La historiografía romana buscaba extraer modelos (exempla) para la conducta individual y colectiva como observamos en Tito Livio.

Los orígenes de la historiografía romana se encuentran en los secos Annales pontificum, registros concisos de los sucesos más importantes acaecidos durante cada consulado. Los primeros intentos de historiadores romanos, como Quinto Fabio Píctor y Lucio Cincio Alimento, se sirvieron de la lengua griega, reflejando la difusión del helenismo y cumpliendo una función diplomática y propagandística. En este sentido, Polibio y Plutarco, a pesar de ser griegos, jugaron un papel destacable.

Con el tiempo, se desarrollaron formas más elaboradas, incluyendo biografías, como la extensa obra De viris illustribus de Cornelio Nepote, que contenía las vidas de grandes hombres de Roma y Grecia. Julio César, en sus propios relatos, narró hechos que le afectaban directamente, demostrando un gran valor literario y una exquisita pureza lingüística. Salustio, por su parte, escribió sobre historia contemporánea con una clara intención moralizadora, como en sus obras sobre la Conjuración de Catilina y la Guerra de Jugurta. Tito Livio compuso una magna obra dedicada a las glorias de Roma. Finalmente, Tácito concibió la historia como un ‘drama’, poniendo un fuerte énfasis en la psicología de los personajes y utilizando la comparación entre la depravación romana y la austeridad de los ‘bárbaros’ para fines moralizadores y políticos.

La emergencia de la historiografía griega y romana representó una profunda transformación en la concepción del conocimiento del pasado. Heródoto marcó un giro del mito hacia la historia como ‘indagación’ y «búsqueda de la verdad basada en la prueba». Tucídides profundizó esta racionalización con su método de causas y síntomas, y su uso de la arqueología y la retórica para comprender el presente a través de una explicación racional del pasado. La historiografía romana, aunque con un fuerte componente moral y propagandístico, también se alejó de la mera narración mítica para registrar y analizar eventos, incluso si su propósito era extraer ejemplos a seguir de conductas específicas. Este proceso no fue solo una evolución de la narrativa, sino también, como en el caso griego, una revolución epistemológica que sentó las bases para la historia como una forma de conocimiento distinta y racional, separada de la poesía y el mito, aunque aún con propósitos didácticos y morales como lo observamos en la India y Egipto. Este cambio de paradigma, de ‘creer’ a ‘indagar’, constituye el primer paso crucial en una genealogía de los métodos de explicación histórica. En este sentido, se destaca el pensamiento de Polibio de Megalópolis (c. 208-125 a.C.) porque nos conduce a las aguas de la política en los mismos términos que observamos en Heródoto.

Polibio desarrolló una obra que nos ha llegado de forma incompleta donde trató de explicar cómo Roma logró dominar el mundo mediterráneo en un lapso de 53 años (220-167 a.C.) entrelazando y unificando los acontecimientos de todo el mundo conocido a través de las conquistas romanas. En su metodología buscó encontrar las causas y consecuencias de los acontecimientos desde una perspectiva utilitaria (historia pragmática), es decir, aprender de los errores del pasado para tomar decisiones políticas y militares futuras. Su análisis de la constitución romana (Libro VI) es su contribución más importante a la ciencia política. Basándose en Aristóteles, describe un ciclo de degeneración de las formas de gobierno (la anaciclosis) y describe cómo Roma se hizo estable por un largo periodo debido a su constitución mixta que integra elementos de: Monarquía (Cónsules), Aristocracia (Senado) y Democracia (Asambleas Populares) a pesar de que también estuvo sujeta a la ley biológica y cósmica de decadencia.

La metodología de Polibio se caracterizó por su rigurosidad. En ella defendió la importancia de la experiencia personal en asuntos militares y políticos para poder escribir una historia precisa, algo que él poseía como líder de la Liga Aquea y como rehén en Roma (donde accedió a influyentes círculos romanos, como el de Escipión). En este sentido, abogó por la sobriedad y concisión en el lenguaje, rechazando el estilo retórico y florido de su época, en favor de un enfoque racional y claro a pesar de que se le criticó por su pro-romanismo y falta de neutralidad y por su determinismo en relación con los ciclos históricos.

Por último, hablaremos de Flavio Josefo (Yosef ben Matityahu) debido a que es fundamental para el estudio de la historia judía del siglo I d.C. y del contexto del cristianismo primitivo. Sus escritos son una fuente importante, junto con la Biblia, para comprender la historia y la geografía de Judea en el siglo I d. C., porque proporciona un contexto histórico valioso para la interpretación de algunos evangelios del Nuevo Testamento, a pesar de su establecimiento varios siglos después, especialmente, al mencionar figuras como los Herodes, Poncio Pilato, Juan el Bautista y, de forma controvertida, a Jesucristo, por lo que es la principal fuente sobre la historia judía de la época puesto que explica el fin del Segundo Templo y el surgimiento del cristianismo.

 



[1] Heródoto de Halicarnaso (430 a.C. [1981]). Historia. Obra completa. Madrid. (T. C. Schrader). Editorial Gredos.

[2] Tucidide. (423 a.C. [1984]). Guerra del Peloponneso. (4ª ed.). (T. Ezio Sabino) Milano: Garzanti, 604 p.

[3] Romilly, Jacqueline. (2013). Tucidides: Historia y Razón. Madrid. (T. J. Terré Alonso). Editorial Gredos.  288 p

[4] Blanco, E. (2025). Los Sofistas, Tucidides y el Sentido Común. Caracas. Festina Lente BG. Documento en línea. Disponible: https://edgareblancocarrero.blogspot.com/2025/08/los-sofistas-tucidides-y-el-sentido.html

[5] Aron, R. (1989). Paz y Guerra entre las Naciones. (8ª ed.) (T. L. Cuervo). Madrid. Alianza. 895 p. Ver Tambien: Blanco, E. (2016). Talasocracia vs. Epirocracia ¿las dos caras de la guerra civil global? Reflexión acerca de Venezuela y Cuba y la crisis de los misiles de 1962 en una visión prospectiva. Caracas. Festina Lente BG. Documento en línea. Disponible: https://edgareblancocarrero.blogspot.com/2015/10/talasocracia-vs-epirocracia-las-dos.html