Si consideramos que un modelo de teoría
política es una representación racional y atemporal de la realidad
social que puede servir para organizar el pensamiento, explicar fenómenos y, eventualmente,
predecir comportamientos dentro de una comunidad podemos sostener que la
indagación (historia) realizada por Tucidides (Tuc.) (423 a.C. [1984]) acerca
de gran parte de las Guerras del Peloponeso que para Giorgio Agamben
(2015) ha sido un referente para explicar el estado de guerra actual como una
guerra civil global[1] sirve para
obtener luces acerca de lo que se está viviendo en el mundo de hoy en relación
con la escalada del conflicto desencadenado en el Cercano Oriente en el año
2025 y la nueva fase que estamos presenciando desde el 28FEB2026[2].
En el año 2015 traté de hacer un análisis prospectivo del riesgo de que
ocurriese una grave crisis internacional teniendo como foco a Venezuela a raíz
de una serie de fricciones política que el país mantenía con Colombia dentro de
un contexto signado por una grave crisis interna, procesos migratorios que
generaron una máquina de guerra y una situación internacional que se estaba
enrareciendo, especialmente, el Cercano Oriente y Europa oriental[3].
En esa
oportunidad hice un examen sucinto de las Guerras del Peloponeso,
seguido de un análisis del enfrentamiento entre talasocracias y epirocracias
hasta la crisis de los misiles en Cuba en el año 1962 y finalmente realicé una
prospección en relación con Venezuela que se cumplió de manera más o menos
aproximada a partir del mes de septiembre de 2025 hasta el desenlace del
03ENE2026 debido a que no consideré la potencial relación que podía tener la
situación venezolana con el Cercano Oriente a pesar de la importancia de la
energía para garantizar la estabilidad de los mercados energéticos y
financieros globales.
Sin embargo,
si consideramos la situación actual en el Cercano Oriente podemos decir que la
llamada Guerra de los Doce Días fue el primer momento culminante del
conflicto, la crisis venezolana junto con el actual estado de cosas entre
Israel y EE.UU, por una parte, e Irán, por la otra, signado por un precario
alto del fuego se corresponde con un segundo momento, y el tercer momento se
está escribiendo actualmente (en el pasado correspondería con el desenlace - sobre
el cual Tucidides no escribió, pero si presenció – que tuvo como foco un
desastre militar y la pérdida de confianza que ello generó en Atenas).
En el año
2015 eso no lo consideré probable porque ni China ni Rusia podían desplegar fuerzas
navales considerables al mar Caribe para desafiar a la nominal potencia
hegemónica talasocrática en apoyo a Venezuela (o a Cuba), pero en relación con
Irán la situación es diferente. Esta diferencia que en el caso griego analizado
por Tucidides se corresponde con la campaña de Siracusa hasta la crisis de la
democracia ateniense nos permiten analizar de forma comparativa la oposición
entre la talasocracia estadounidense (Atenas) y las epirocracias iraní, rusa y
china (Esparta) aunque los roles en muchos casos están mezclados apoyándonos,
siguiendo a Romilly, en que Tucídides ejercitó una «objetividad dirigida» y un
control absoluto sobre los datos, subordinándolos a una jerarquía que buscó
transitar desde lo verdadero hacia lo «más verdadero»[4]. Para
ello vamos a examinar de forma comparativa el pasado y el presente considerando,
en primer lugar, el fantasma de los melesios para analizar la relación entre
países fuertes y débiles, en segundo lugar, el desastre militar teniendo como
imagen a la campaña de Siracusa, en tercer lugar, la crisis política a lo interno
de los contendientes y su impacto en el desarrollo del conflicto y, en cuarto
lugar, el proceso de establecimiento de la nueva estructura del orden
internacional.
1.- El
fantasma de los melesios
La política
arancelaria que instrumentó EE.UU. a inicios del año 2025 nos recuerda una de las
frases que Tucidides empleó en el discurso ateniense para justificar su
expansión política, es decir,
«… no hemos hecho nada extraordinario ni ajeno a la naturaleza humana si
hemos aceptado un imperio que se nos entregaba y no hemos renunciado a él,
sometiéndonos a los tres motivos más poderosos: el honor, el temor y el
interés; por otra parte, tampoco hemos sido los primeros en tomar una iniciativa
semejante, sino que siempre ha prevalecido la ley de que el más débil sea
oprimido por el más fuerte; creemos, además, que somos dignos de este imperio…»
(Tuc., I, 76)[5].
En el caso
estadounidense no observamos expansión sino el empleo de esa forma de realismo
como contención de un declive relativo. Esta forma de contención ha estado
acompañada, al parecer, por la aplicación de un concepto de maniobra que se
observaba como un redespliegue estratégico sobre el continente americano para asegurar
fuentes de recursos y líneas de comunicaciones. En este redespliegue se generaron
fricciones con varios países (Canadá y Dinamarca), se ejecutaron acciones
coercitivas (Venezuela) y se forzó al resto de países no alineados con sus
políticas a asumir una posición flexible (México y Cuba). Esto nos conduce a
los diálogos de Mitilene (III.35-50) y de
Melos (V. 85-116) para destacar cómo Tucidides mostró
el realismo político en la citada guerra.
Con respecto
a Mitilene el debate se produjo después de su fallido
levantamiento contra Atenas
después de cuatro años de enfrentamiento contra los espartanos y después de
haber sufrido muchos daños y privaciones. La defección fue vista como una gran
traición, frente a la cual debían decidir en cómo castigarla. Aquí se recrearon
dos importantes discursos, el de Cleón y el de Diódoto. En primer lugar, hace
su alegato Cleón argumentando que a los subordinados se les debe castigar con
determinación:
«… Pensad, además, en los aliados: si imponéis las mismas penas a los
que se rebelan forzados por nuestros enemigos y a aquellos que lo hacen
voluntariamente, ¿quién creéis que dejará de rebelarse con un mínimo de
pretexto, toda vez que en caso de éxito obtendrá la liberación y en caso de
fracaso no sufrirá ningún daño irreparable?» (Tuc., III, 76).
El criterio empleado por Cleón, frente a la defección,
fue la utilidad. Él entiende que cualquier determinación diferente a la muerte,
no sólo será una muestra de pusilanimidad, sino que será hecho en vano, pues si
los subordinados no ven que el daño por sublevarse es irreparable, se verán
animados a hacerlo.
El criterio empleado por Diódoto en su discurso
también fue la utilidad, pero en una dirección opuesta al pensamiento de Cleón.
Diódoto consideró que para disminuir el número de rebeliones no era conveniente
imponer la pena de muerte. Luego de hacer una exposición detallada de sus
argumentos concluyó afirmando que el castigo severo es ineficaz, pero aquí no
está en juego ninguna argumentación moral, sino los beneficios o perjuicios que
podría traer para Atenas:
«… Aunque sean culpables, debemos fingir que no lo son, a fin de que el
único elemento que todavía es nuestro aliado no se convierta en enemigo. Y
pienso que para el mantenimiento del imperio es mucho más útil el hecho de que
nosotros suframos de buen grado una injusticia que aniquilar con justicia a
aquellos cuya destrucción no nos conviene» (Tuc., III, 89).
Su propuesta concreta, que al final fue aceptada,
consistió en juzgar solamente a aquellos mitilenos involucrados en la rebelión sin
perjudicar al resto. Si consideramos la posición de Europa Occidental como una
defección en relación con la guerra contra Irán dentro de un contexto signado
por su empeñamiento contra Rusia se entiende que la posición de EE.UU. va a ser
la de mantener su alianza con Europa castigando sólo a aquellos países que se
mostraron más rebeldes (España particularmente). Esto nos conduce al Diálogo de
Melos donde los melesios tratan de defender,
sin conseguirlo dada su debilidad estructural, su neutralidad ante los atenienses
(V. 85-116).
Debemos recordar que Melos es una isla con muchos recursos
y una ubicación estratégica importante, pero con una población poco inclinada a
la lucha por lo que trató de mantenerse neutral en las primeras fases de la
guerra. Por ello Atenas llegó a la citada isla con una importante fuerza naval
y le propuso a los melesios dos opciones: la guerra y su destrucción o su rendición
y el pago de tributos. Así, se inicia un diálogo en el que Atenas trató de
convencer a los melesios de escoger la segunda opción, es decir, su salvación
de los propios atenienses. En primera instancia, Tucídides, por boca de los
atenienses, expresa la siguiente tesis realista siguiendo el método de los
sofistas[6]:
«… porque vosotros habéis aprendido, igual que lo sabemos nosotros, que
en las cuestiones humanas las razones de derecho intervienen cuando se parte de
una igualdad de fuerzas, mientras que, en caso contrario, los más fuerte
determinan lo posible y los débiles lo aceptan» (Tuc., V, 89).
A partir de esta afirmación, los atenienses plantean
una serie de argumentos basados en lo que le es útil. De ahí la expresión «Lo
útil va de acuerdo con la seguridad de la Polis, mientras que practicar lo
justo y lo honesto la expone a graves riesgos» (Tuc., V, 109). Esta afirmación no
sólo busca mantener el poder, sino que persigue acrecentarlo, pues contar con
mayor poder que el resto es el elemento principal para satisfacer las
necesidades e intereses propios. Esta argumentación es ampliada por Tucídides
cuando expresó lo siguiente:
«Pensamos… en lo tocante al mundo de los dioses y con certeza en el de
los hombres, que siempre se tiene el mando, por una imperiosa ley de la
naturaleza, cuando se es más fuerte. Y no somos nosotros quienes hemos
instituido esta ley ni fuimos los primeros en aplicarla una vez establecida, si
no que la recibimos cuando ya existía y la dejaremos en vigor para siempre
habiéndonos limitado a aplicarla, convencidos de que tanto vosotros como
cualquier otro pueblo harías lo mismo de encontrase en la misma situación de
poder que nosotros» (Tuc., V, 105).
Este argumento, que circunscribe la ley natural a la
afirmación de que el más fuerte tiende a mandar conducido por una necesidad
universal, llevó a los melesios a seguir el camino de la guerra. El diálogo
de los melesios constituye el epicentro de la tensión entre el realismo y la
ética. Los atenienses rechazaron apelar a la justicia o a los dioses. Con ello quiso mostrar la incompatibilidad de la
guerra y la justicia (II, 2001:128). Esto es lo que Romilly
denominó la «Tesis Ateniense».
En el presente el papel de los melesios les
correspondió seguirlo Venezuela e Irán, pero mientras el primero siguió el
camino señalado por los estadounidenses para evitar la destrucción del orden produciendo
un ‘entre’ dentro de un contexto de stasis (discordia), es decir, un nuevo
compás de espera entre las aspiraciones de la población y los intereses partidistas,
el segundo se preparó gracias a su milenaria experiencia para evitar el destino
de los melesios. En el medio de la situación vivida por Venezuela e Irán se encuentran
el conjunto de países ubicados entre Egipto, Turquía, Irán y Omán cuyos
fundamentos han sido severamente afectados no sólo por la guerra actual sino por
las condiciones en que se produjo su propia existencia política. Esto nos lleva
a Siracusa.
2.- Siracusa
2.0
La segunda fase de la
guerra en el Cercano Oriente fue producto de la influencia que ejerció el
gobierno israelí sobre el gobierno estadounidense para producir un cambio de régimen
en Irán bajo la creencia de que iba a ser realizado de forma rápida.
Si vamos al pasado, la
segunda fase de las Guerras del Peloponeso (Libros VI al VIII) se enfocó
en el análisis de la realización de una campaña naval ateniense para extender
su poder al oeste del mar Mediterráneo y poner un dique al creciente poderío de Cartago en el mar y en el
comercio (415-412 a.C.). En este sentido, creemos que China es para la Atenas
talasocrática estadounidense la nueva Cartago, pero en condiciones diferentes. El
obstáculo para que los atenienses lograran su objetivo lo representó Siracusa debido
a que era una gran polis y poseía importantes recursos que podrían ayudar a
Atenas sostener la guerra contra los espartanos y restaurar su posición
hegemónica (Libros VI y VII). Esta fue la justificación de la campaña. En el
golfo Pérsico el problema en sí no lo constituye sólo el tema del petróleo,
sino también el de los petro-dólares y de las cadenas de producción que orbitan
en torno a la energía.
Tucidides comenzó esta
parte realizando una arqueología sobre el poderío de Sicilia,
especialmente de Siracusa (VI. 1-59) y una reproducción del debate en Atenas
sobre la necesidad de la expedición a Sicilia destacando la desmesura de los
promotores de la campaña (Alcibíades) y la prudencia de mantener un status quo
que favorecía a Atenas (Nicias). Lo interesante de este debate reconstruido por
Tucidides es que en la actualidad observamos uno parecido en el proceso de
negociación que se está llevando a cabo para evitar que la guerra en el golfo
Pérsico escale una vez que ni EE.UU. ni Israel lograran alcanzar los objetivos
que argumentaron al inicio de la guerra. Ese debate se está produciendo en el
seno de EE.UU. y de los aliados de Irán, es decir, China y Rusia. El último
acto de este debate se produjo entre las cabezas de gobierno entre EE.UU. y
Rusia presagiándose que el conflicto se va a congelar. Sigamos con Siracusa.
Como Siracusa logró
resistir los asaltos iniciales de las fuerzas atenienses comenzó a recibir
ayuda de forma extensiva por parte de los espartanos que sirvieron para destruir
la confianza sobre la cual descansaba el poder ateniense, es decir, su flota. Debemos
tener presente que un Stratego era un ordenador del espacio para los fines de
Atenas que podía usar la guerra para alcanzar sus propósitos. En el presente
Siracusa está representada por Irán que ha sido capaz de resistir las embestidas
de Occidente en el 2025 y 2026 logrando aumentar su poder de negociación con la
ayuda de China, Rusia y podemos agregar Pakistán. La ayuda de China y Rusia
sirvió para que Irán produjera importantes daños al despliegue estadounidense
en el Golfo Pérsico, Israel e Irak a pesar del gran castigo sufrido.
En este caso ateniense
las líneas logísticas se extendieron de forma significativa como le sucedió a Carlos
XII, Napoleón y Hitler en Rusia por lo que se le hizo difícil recibir refuerzos
de forma sostenida. Este hecho resultó en una derrota catastrófica. EE.UU. en
la actualidad ha presentado problemas logísticos de gran envergadura y ha usado
el bloqueo naval como un medio para ganar tiempo en espera que se desarrollen
negociaciones satisfactorias que eviten que tenga que escalar en el conflicto con
pocas probabilidades de éxito. Decimos ganar tiempo porque no sabemos acerca de
la efectividad del bloqueo en un contexto en que los propios estadounidenses
han reconocido que sus fuerzas navales han sufrido ataques iraníes sin saberse
la naturaleza del resultado de estos ataques a no ser que el despliegue naval que
se considere relevante que ha tenido que alejarse de las propias aguas del
golfo para garantizar su seguridad.
Tucídides explicó cómo
los siracusanos lograron prevalecer sobre los atenienses, por una parte, mediante
una adaptación racional a las condiciones del terreno y un incremento progresivo
de su confianza (rhome) y entusiasmo (prothumia) y, por la otra, exponiendo cuidadosamente
cómo fue la interconexión entre la topografía, el armamento, la moral y la toma
de decisiones. Este concepto que hoy en día se ubica en el plano de lo que se
conoce como «guerra asimétrica» le ha permitido a Irán sostener sus acciones
militares. En el pasado ello significó, en primer lugar, la destrucción de la
fuerza naval ateniense y, en segundo lugar, la destrucción de la fuerza
expedicionaria desembarcada y la muerte del propio Nicias.
En este sentido, la
escalada ateniense condujo al desastre a pesar de que Esparta negoció con los
siracusanos para minimizar los efectos de la derrota ateniense como quizás en
el presente estarían haciendo rusos, chinos y pakistaníes. Debemos decir que
Rusia y China, en este caso, han asumido el papel de Esparta para, por una
parte, tratar de lograr un resultado satisfactorio para las partes en el
conflicto garantizando la estabilidad del sistema internacional y, por la otra,
que Irán no sea sometida a más castigo sin capacidad de respuesta. En todo
caso se observa que Rusia está haciendo con Irán lo que EE.UU. está haciendo
con Ucrania.
Como se
observa en el proceso de negociación en curso EE.UU. está evitando un mayor
costo militar considerando la necesidad de sostener el frente ucraniano. Israel,
por su parte, está tratando de evitar el fin de las hostilidades por el alto
costo que ha tenido que pagar en el plano social y militar. Ello incluye el
estancamiento de las operaciones terrestres en el sur del Líbano.
Si tenemos
presente que la guerra es un asunto de la política no tiene sentido un éxito militar
y un fracaso político. En Siracusa los atenienses sufrieron una derrota militar
que tuvo consecuencias políticas porque un Stratego era, a su vez, un militar y
un político. En el presente, después de sesenta días de conflicto se observa
que EE.UU. está tratando de evitar que el fracaso político se extienda al campo
militar e Israel está tratando que EE.UU. se arriesgue en el plano militar para
evitar consecuencias políticas. Por lo que se observa el fracaso de la acción
militar israelí-estadounidense ha dado paso al tanteo, es decir, a la improvisación
para tratar de conseguir un resultado político satisfactorio en condiciones
desventajosas. El bloqueo naval, en este sentido, permite ganar tiempo en un
corto plazo.
La derrota en Siracusa
para Tucidides, por una parte, demostró que la victoria militar es, ante todo,
una victoria de la inteligencia y la previsión sobre la improvisación y el deseo
desmedido y, por la otra, sirvió para explicar, según Romilly (1997), cómo se desencadenó
la crisis política en Atenas haciendo evidente la crisis moral que la afectaba después
de Pericles quien había muerto en la primera fase de la guerra producto de una
epidemia (pág., 142)[7].
Pericles
representó para Tucídides el ideal del estadista cuya inteligencia superior le
permitía guiar al pueblo con moderación y firmeza sin ceder a sus pasiones
transitorias. Su estrategia de guerra naval era una obra maestra de
la gnome: evitar la batalla decisiva contra la superioridad
terrestre espartana (epirocracia) y confiar en el poder naval ateniense para
sostener un conflicto de desgaste (talasocracia). Sin embargo, tras su
fallecimiento, Atenas cae en manos de líderes que Romilly denomina ‘demagogos’,
quienes utilizan la razón no para el bien público, sino para la satisfacción de
ambiciones personales o el halago a la multitud. Esto nos conduce al examen de
la crisis política.
3.- La
crisis de la democracia talasocrática
En el
parágrafo anterior introducimos el tema de la crisis ateniense producto no sólo
de la pérdida de confianza tras la derrota en Siracusa, sino también por las
ambiciones desmedidas (hybris) de sus dirigentes. En este sentido, el mesianismo
y escatologismo presente en los discursos israelí-estadounidense remiten al episodio de la «mutilación de los Hermes», es decir, la
mutilación de las estatuas de Hermes (Hermocópidas)
(VI. 27-29) en la antesala de la campaña de Siracusa que representó un duro golpe al centro de la religiosidad popular ateniense
porque se consideró un nefasto augurio que presagiaba el desastre de la expedición
a Sicilia en un contexto signado por el hecho de que los atenienses estaban
angustiados por el reinicio de las hostilidades. Esta gran profanación generó
un estado de excepción y, por consiguiente, de «cacería de brujas» donde la
mentira, la suspicacia y el resquemor de los que controlan los hilos del poder
generaron un estado de terror que fomentaron la discordia en el mismo seno de
la sociedad.
Si bien se
ha hablado de los conflictos internos en Irán (e incluso en Rusia) en relación
con el conflicto actual iraní más allá de la ola de destituciones que ha
padecido la estructura de mando estadounidense[8]
que recuerda la purga de los generales del este en el año 1941 cuando fracasó
la operación Tifón que tenía como norte la conquista de Moscú se agrega: el tercer
intento de atentar contra la vida del presidente de EE.UU del 25ABR2026[9],
presuntos sabotajes (incendio en el portaviones “Gerard Ford”[10],
incendio en la base de Fairford – UK[11])
o atentados de falsa bandera en refinerías y el uso generalizado de expresiones
escatológicas referidas al apocalipsis o al empleo de «armas del juicio final»,
etc.
En Atenas, para Tucídides, según Jaeger (II, 2001), considerando
estos aspectos religiosos expresó que era «una grave enfermedad política la
degeneración de las luchas de partido en el interior del estado en una guerra
de todos contra todos» (pág., 129). No ocurría lo mismo en las relaciones entre
polis debido a que existían acuerdo que en caso de no ser respetados se
recurría a la fuerza. Esto nos lleva, entonces, a los discursos mesiánicos y
a la superstición que conducen al terror y al estado de excepción.
Como dijimos,
siguiendo a Tucidides, sólo Pericles
comprendió de forma clara el problema que se le planteaba a los atenienses en
la guerra que se había desencadenado contra el Peloponeso debido a que su política
consistió, por una parte, en una política que hacía que los atenienses fuesen
capaces de morir para defender su modo de vida tal como se observó en el
discurso fúnebre (Tuc., I, 113) y, por la otra, dicho ahora de una manera más
amplia en una estrategia defensiva, es decir, «…no empeñarse en ninguna gran
empresa, restaurar la flota, no tratar de extender el imperio durante la guerra
y no sobrecargar al estado de un riesgo innecesario» (Tuc. II, 65, 9)[12]. Después de su muerte
esta estrategia se fue debilitando por las ambiciones de sus sucesores y
explica el desastre de Siracusa. Las causas estuvieron relacionadas con la
ambición personal y el afán de riquezas a pesar del papel de contención que había
jugado la religión antes de la campaña siciliana. La represión política rompió
el dique de la contención dando vía libre a la expedición naval.
En el presente el mesianismo se está observando,
dentro de un contexto signado por el agotamiento del modelo liberal que ha
colocado la política como una relación entre medios y fines, que ha
desaparecido la percepción de la existencia de igualdad de oportunidades en la
medida en que se observa un mayor empobrecimiento en las sociedades que se
agrava con la soledad no deseada y la muerte no esperada y, por consiguiente,
se está buscando angustiosamente un camino para salir del derrotero a ese
precipicio. De alguna u otra manera el discurso mesiánico está dirigido para
reconducir a las poblaciones para canalizar el descontento generando falsas expectativas.
La incapacidad de lograr un resultado por parte de las clases dirigentes estadounidense
e israelíes ha convertido el discurso mesiánico en escatológico y por ello
observamos que en la fase de la guerra iniciada el 28 de febrero las señales
del fin de la contención de la iniquidad, entendida como una fuerza histórica y
política que observamos en la Segunda Epístola a los Tesalonicenses (2:6-7) de
San Pablo, no sólo dio paso a una escalada inicial que ha afectado a los no
combatientes, sino también se comenzaron a usar armas de destrucción masiva considerándose
incluso el empleo de armas nucleares tácticas para destruir las capacidades de
enriquecimiento de uranio iraníes.
En este sentido, la destrucción de las estatuas de
Hermes antes de la campaña de Sicilia puede ser observada como la destrucción
del símbolo espiritual que mantenía el orden
ateniense frente a la iniquidad que se expresa en una forma de anomia o de
desmesura por la pérdida de su idea destino último por la disolución del
derecho, la moral y la autoridad. Creemos que en el presente la anomia se
observa en el agotamiento de los modelos políticos occidentales.
Creemos que si la civilización persa ha existido muchísimos
siglos antes que Occidente la Epístola de San Pablo en el mundo de hoy no se
refiere a los persas sino al propio Occidente. San Agustín al respecto, si bien
confesó que no entendió su sentido, el tema del saqueo de Roma descrita en la Ciudad
de Dios (412 y 426d. C.) casi un siglo después de que Eusebio de Cesárea
proclamara con entusiasmo el inicio de la era cristiana indica que dicho
proceso fue un tipo de ‘separación’ dentro de un contexto signado por la fragmentación
que sufrió el imperio romano después de la desaparición de Constantino[13]. En ese entonces la
contención se refirió a la separación de las formas de subjetividad que podrían
amenazar la reunificación del imperio que estaban relacionadas, por una parte,
con la subjetividad decadente que había fomentado la fragmentación y, por la
otra, con las religiones orientales (zoroastrismo, maniqueísmo y budismo) que hacían
más abismante la fragmentación.
Así como en Pericles observamos que la prudencia era
la forma en que se expresaba la contención, el bloqueo naval estadounidense pareciera
ser el último y precario freno de la contención debido a que, como veremos en
el próximo parágrafo, hay otras fuerzas que están operando para implantar un
nuevo orden hegemónico que considera como expresión de lo divino a lo
tecno-científico, lo funcional, lo económico y lo mundano. La crisis de la
democracia talasocrática, en este sentido, obedece a que no han entendido que el
espacio de maniobra marítimo no es sólo el agua que facilita los desplazamientos
sino más bien aquellos donde el hombre pueda construir nuevas plataformas que
les permitan navegar en nuevos espacios y para ello es necesario que el sentido
de trascendencia haga frente a la iniquidad y la prudencia ocupe de nuevo un
rol capital en la política. La comprensión de esta situación es la que está
haciendo que el orden internacional tienda a adquirir una nueva configuración.
4.- La
estructura del orden internacional: el nomos a la búsqueda de un nuevo theos
Desde la
perspectiva investigativa (histórica) Tucidides nos expuso desde la arqueología
el origen de las polis para desembocar en las relaciones entre comunidades y la
geopolítica identificando una tendencia constante hacia la acumulación de poder
basada en la superioridad técnica y económica. Las Guerras del
Peloponeso, en este sentido, fueron un conjunto de enfrentamientos que se
produjeron entre Atenas y la denominada Liga de Delos y Esparta y la liga del
Peloponeso que duraron alrededor de 28 años.
Según este Stratego
ateniense la guerra se desencadenó por el temor de Esparta de que la potencia
ateniense de acrecentara de una manera tal que convirtiese a todo el mundo
griego como sus vasallos. Esto es lo que se conoce como la «Trampa de Tucidides».
La guerra fue una guerra civil
caracterizada, según Agamben (2015), por la tendencia ateniense de hacer que la
esfera privada subsumiese la esfera pública[14].
Si reformulamos esta idea de ‘trampa’ podríamos decir que la causa de la guerra
global actual es «el temor de EE.UU. de que, por una parte, la potencia china
se acrecentara de una manera sobresaliente y, por la otra, la recuperación rusa
fuera tan efectiva que perdiese su papel hegemónico a escala mundial». En este
temor Europa occidental que sufre un declive más prolongado (desde 1914) e
Israel que aspira acrecentar su poder en el Cercano Oriente cumplen el rol de desestabilizadores
en el proceso de reconfiguración del orden internacional porque tienen la percepción
de que pueden perder la posibilidad de ocupar un papel preponderante en la
nueva configuración.
En la reformulación de
la «Trampa de Tucidides» la posición estadounidense es análoga a la hispánica
en el siglo XVII en términos de la recomposición del orden global a partir de
la relación tierra-mar. Es decir, en el mar España negó su uso hasta que sus
fuerzas la hicieron incapaces de mantener el orden de Tordesillas. Ese fue un
proceso de declive acumulativo que duró dos siglos hasta la Paz de Westfalia en
1648. En el año 1648 se consagró el principio de la libertad de los mares manteniéndose
vigente hasta que entrara en vigencia la Convención de las Naciones Unidas
sobre Derecho del Mar. En la actualidad está en jaque esta convención debida no
sólo por el cierre del estrecho de Ormuz y la amenaza de cierre de Bab-el-Mandeb,
sino también por el potencial establecimiento de regulaciones (tarifas de paso)
debido a que puede emularse en otros estrechos. En esta situación se evidencia con mayor
fuerza la relación tierra-mar[15]. Pero esta tensión
que considera el papel de los estrechos para la navegación marítima y el
transporte de energía nos conduce a otro nomos más abstracto que el establecido
en Tordesillas, es decir, al petro-dólar como sostén de una arquitectura financiera
y del orden global que se mueve en un nuevo espacio que busca ser
territorializado por los estados. La reciente salida de la Organización de
Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de los Emiratos Árabes Unidos nos
indican: en primer lugar, la relación recíproca entre finanzas y petróleo, en
segundo lugar, el gran impacto que ha tenido la guerra en los emiratos del
golfo Pérsico y, en tercer lugar, que el juego estratégico estadounidense va
más allá del empantanamiento de la guerra en el golfo Pérsico. El foco
estadounidense es el mantenimiento de la hegemonía con otros medios a los
empleados hasta el año 2024. Desde esta perspectiva la visión estadounidense
sobre los países árabes del golfo es la de utilidad máxima dentro de un
contexto de perdidas producto del reordenamiento.
Si consideramos el dominio
actual que ejerce EE.UU. sobre la industria petrolera venezolana y los
desarrollos costa afuera en las áreas marinas y submarinas en la fachada
Atlántica[16] nos
encontramos frente a una potencial fragmentación de la OPEP (y OPEP plus) por
la acción de los emiratos que expresan la naturaleza del proceso de reordenamiento
global, es decir, estamos observando que EE.UU. está retornando, de forma explícita,
al concepto de la ‘fortaleza América, que estuvo en boga en el año 1942 cuando
la situación de la guerra en África y Asia oriental era desfavorable a los
aliados[17].
En este sentido la posición internacional de Brasil es precaria, por lo que
creemos que se repetirá algo parecido a la actitud estratégica que asumió ese
país que lo indujo a alinearse a EE.UU. en la Segunda Guerra Mundial. El petro-dólar
y su sostenimiento que constituye el marcador del poder hegemónico
estadounidense es el schwerpunkt a dónde se ha desplazado la guerra actual.
A este punto de
aplicación se ha llegado por dos vías después del cierre de Ormuz: el doble
bloqueo que está en curso que es temporal por la limitación de medios estadounidenses
y la afectación de las cadenas de suministro energética y alimentaria a escala global.
A esto se agrega, por una parte, la focalización de los ataques ucranianos a la
estructura de producción energética rusa a pesar de que EE.UU. había reducido
las sanciones a ese país euro-asiático constituyen un indicador de ello. Y, por
la otra, los potenciales ‘accidentes’ que podrían sufrir las infraestructuras
petroleras en diversas partes del globo en el presente y en el futuro cercano.
Pareciera que, en ambos casos, el objetivo abstracto apunta a la definición
final entre unipolaridad y multipolaridad.
La unipolaridad o la
multipolaridad como expresión de la estructura internacional se está decidiendo
en Ormuz en la condición de posibilidad de comerciar con otras monedas
diferentes al dólar estadounidense, específicamente, el valor de cambio chino.
Como se sabe la idea de la polaridad en el sistema internacional,
desde una perspectiva analítica y académica, usa la bipolaridad Esparta-Atenas
como modelo de estudio a partir de la oposición talasocracia-epirocracia en
función de la relación de ambas polis con el espacio. La unipolaridad la
entendemos como la prevalencia de lo privado sobre lo público y la
multipolaridad como la prevalencia de lo público sobre lo privado. Desde esta
perspectiva la maniobra estadounidense en función de la situación actual
evidencia que el fin de su estrategia ha mantenido su talante unipolar tratando
de seguir una vía indirecta debido al resultado desfavorable que ha tenido la
guerra en Ucrania. El problema que se le presentó a la clase dirigente
estadounidense e israelí fue que el cálculo de riesgo fue deficiente a pesar de
las señales de la Guerra de los doce días. Esto nos conduce a la oposición
talasocracia-epirocracia.
Si
consideramos que Gilles Deleuze y Félix Guattari (1991 [2009]) asociaron el
origen de la filosofía con la abstracción que empujo a los atenienses de la
tierra al mar e hizo posible la victoria en la batalla de Salamina[18],
la ‘abstracción’, es decir, la ‘separación’ (aphaireo) nos indica que la
verdadera oposición está entre lo separado de la tierra y lo unido a ella o
dicho de otra manera el gobierno de lo abstracto (aphair-o-cratos) y el
gobierno de lo unido a tierra (o el agua) (hénos-cratos). La hybris es la
desmesura que, conduciendo a los extremos, rompe el equilibrio que garantiza la
trascendencia y contiene la iniquidad. Este es realmente el estado de cosas y
el estado de ideas que caracteriza la recomposición del orden internacional.
4.- Escolio:
prospectiva
Según Jaeger (II, 2001), Tucidides buscó establecer
leyes universales y permanentes que fuesen útiles en términos de previsión «para
todo aquel que quiera formarse un juicio adecuado y examinar de un modo
objetivo lo que ha acaecido y lo que, de acuerdo con la naturaleza humana,
ocurrirá ciertamente en el futuro, del mismo modo o de un modo análogo» (pág., 120-121).
Teniendo esto presente, en el libro VIII Tucidides narró, como
dijimos, parte de la tercera fase de la guerra que se inició con la victoria naval
ateniense en Cicico y finalizó con el sitio de Atenas después de la catástrofe
naval de Egospotamos. La palabra ‘catástrofe’ la entendemos aquí como un cambio
súbito y repentino que puede tener diferentes lecturas en función de los
protagonistas.
Cicico fue un punto de
inflexión en las Guerras del Peloponeso porque colocó de nuevo la balanza
en una posición de equilibrio entre la epirocracia
y la talasocracia luego que los
atenienses produjeron una derrota significativa a los espartanos, pero la
crisis política ateniense que hizo que cayera, por un relativamente breve
período. Pero una facción de esta democracia talasocrática no estuvo dispuesta
a retornar al statu quo del inicio de
la guerra a pesar de los esfuerzos diplomáticos espartanos y ello creo las condiciones
de posibilidad para que Esparta solicitara la ayuda persa a fin de reconstituir
su flota. Esta situación es la que se está viviendo actualmente en el Golfo
Pérsico entre EE.UU. e Irán, es decir, en medio de un proceso de rearme se está
tratando de negociar un fin de las hostilidades en un contexto signado por la
existencia de facciones interesadas en romper el alto al fuego y continuar con
las hostilidades.
En el caso ateniense
prevaleció el partido guerrerista y ello le sirvió para derrotar de nuevo a la
flota espartana en Arginusa, sin embargo, como no pudieron destruir toda la
flota espartana como en Cicico se produjo una nueva crisis política que
significó la ejecución de los estrategos navales más competentes para defender
Atenas. Con este escenario, los espartanos decidieron atacar las fuentes de
suministros atenienses y estos últimos se vieron en la necesidad de movilizar
su flota sin sus jefes experimentados. La resultante fue el desastre naval de
Egospotamos y la rendición de Atenas después de un año de sitio[19].
En el presente, para
que no se extiendan las perdidas estadounidenses a la flota se ha instrumentado
un bloqueo naval que, como dijimos, opera, por una parte, fuera del alcance de
los misiles iranies y, por la otra, alejada de sus fuentes de abastecimiento. La
fricción que esta situación genera coloca en desventaja a la posición
estadounidense. Creemos que el alto mando estadounidense está tratando de
evitar la reedición de Egospotamos, pero no ha podido evitar la reedición de la
crisis política en que se encuentra sumido su país, que cada día que pase se
van a conectar la guerra en Ucrania con la guerra en el Cercano Oriente y que
el fracaso de la operación militar israelí en el Líbano va a hacer que el alto
al fuego allí sea temporal al menos hasta la cumbre en Beijing si logra
materializarse debido a que la posición política de los promotores de la guerra
en Israel cada día se hace más precaria.
Prospectivamente intuimos
que la guerra en el Cercano Oriente se va a congelar y su reanudación va a
depender de la capacidad de Occidente de sostener el frente ucraniano. En todo
caso, después del 28 de febrero de 2026 la humanidad ha vivido una cambio
súbito y repentino que no han percibido aun de manera consciente.
[1] Ver: Agamben, G. (2015). Stasis. La guerra civile come paradigma
político. Homo sacer II, 2. Torino. Bollati Boringhieri. 83 p.
[2] Esta obra con pretensión de ser científica y realizada de forma
estilista, fue organizada posteriormente en ocho libros. En el primero libro el
autor hizo un recorrido por la historia primitiva y reciente de Grecia, para
entender las causas del conflicto y los pretextos que originaron guerra. Allí
explica también su método. En los demás relata cronológicamente los hechos de
la guerra. Se reconoce que generalmente la guerra tuvo tres períodos: el
primero conocido como Arquidámico (Libros II al V), el segundo que comprende la
expedición de Siracusa hasta la recuperación ateniense en la batalla naval de
Cicico. La narración se interrumpe en los acontecimientos del año 411-410 y fue
continuada por otros autores. Ver al respecto: Tucidide. (423 a.C. [1984]). Guerra
del Peloponneso. (4ª ed.). (T. Ezio Sabino) Milano: Garzanti, 604 p.
[3] Blanco, E.
(2016). Talasocracia vs. Epirocracia ¿las dos caras de la guerra civil
global? Reflexión acerca de Venezuela y Cuba y la crisis de los misiles de 1962
en una visión prospectiva. Caracas. Festina Lente BG. Documento en línea.
Disponible: https://edgareblancocarrero.blogspot.com/2015/10/talasocracia-vs-epirocracia-las-dos.html
[4] Romilly,
Jacqueline. (2013). Tucidides: Historia y Razón. Madrid. (T. J. Terré
Alonso). Editorial Gredos. 288 p
[5] Ver
también: Romilly (1997:74).
[6] Ver al respecto: Jaeger. W. (2001). Paideia: los ideales de la
cultura griega. Tomos I al III. México. (T. J. Xiral). Fondo de Cultura
Económica y Blanco, E. (2025). Los sofistas, Tucidides y el sentido común.
Caracas. Festina Lente BG. Documento en línea. Disponible: https://edgareblancocarrero.blogspot.com/2025/08/los-sofistas-tucidides-y-el-sentido.html
[7] Romilly, J de (1997). Los grandes sofistas en la Atenas de
Pericles. Barcelona. (T. P. Giralt). Editorial Seix Barral. 250 p.
[8] Ver: “Crisis en la Casa Blanca: Las renuncias y despidos que golpean
a Trump” en: https://www.almaplus.tv/noticias/42163/crisis-en-la-casa-blanca--las-renuncias-y-despidos-que-golpe
, “El Pentágono obliga a dimitir al jefe del Estado Mayor del Ejército de
EE.UU. en medio de las dudas por la guerra contra Irán” en: https://www.bbc.com/mundo/articles/cg735p9jnkpo
, “Destituyen al secretario de Marina de EEUU tras meses de disputas en el
Pentágono” en: https://www.elmundo.es/internacional/2026/04/23/69e9b3ece9cf4a59098b4570.html
[9] Ver: “Intento de atentado contra Trump, en directo: quién es el
sospechoso, evacuación del presidente de EE.UU. y última hora hoy” en: https://www.abc.es/internacional/intento-atentado-trump-directo-sospechoso-evacuacion-presidente-20260426105003-di.html
[10] Ver: “Un
incendio en un portaaviones estadounidense duró horas, según los marineros” en:
https://www.nytimes.com/es/2026/03/17/espanol/estados-unidos/portaaviones-uss-gerald-ford-incendio-iran.html
[11] Ver: Major fire at British air
base used by US to strike Iran en: https://www.telegraph.co.uk/news/2026/04/26/raf-fairford-us-airbase-used-iran-war-erupts-fire/
[12] Ver también: Jaeger (II, 2001, pág.,
133).
[13] Ver al respecto: Blanco, E. (2020). La restauración de la última
Roma y la nueva subjetividad. Consideraciones sobre el futuro visto como pasado.
Caracas. Festina Lente BG. Documento en línea. Disponible: https://edgareblancocarrero.blogspot.com/2020/11/la-restauracion-de-la-ultima-roma-y-la.html
[14] Según
Agamben (2015), ‘Stasis’ en la Grecia Clásica significaba guerra civil. Esta
expresión proviene de la palabra ‘istemi’, es decir, levantarse.
[15] Ver al
respecto: Aron (1989) y Blanco, E. (2004). Reflexiones sobre Estrategia marítima en la
Era de la Libertad de los Mares.
Caracas. Editorial Panapo. 376 p
[16] Si tenemos presente que en este mes de mayo se va a reanudar el pleito
jurídico planteado por la República Federativa de Guyana cada vez se observa,
como dijimos, que las empresas transnacionales van a jugar un importante papel
para el desarrollo conjunto de ese espacio y la solución de ese diferendo
tenderá a satisfacer tanto a Venezuela como a Guyana.
[17] Sobre esta situación hice una presentación en el Foro “Multilateralidad,
Geopolítica y Soberanía en Venezuela en el nuevo orden mundial” en FACES -UCV
en octubre de 2026. El nombre de esta presentación fue: “Geopolítica y
Prospectiva 2030-2035: Fin del Katechon y revelación del Nuevo Mundo”.
[18] Deleuze, G y Guattari, F. (1991 [2009]). Qu’est-ce que la
Philosophie? París. Editorial Minuit. 206 p.
[19] Ver al respecto: Blanco, E. (2025). Filosofía e Historia:
Heródoto, Tucidides y Polibio. Caracas. Festina Lente BG. Documento en
línea. Disponible: https://edgareblancocarrero.blogspot.com/2026/04/filosofia-e-historia-herodoto-tucidides.html
