Lhamsuren Munkh-Erdene (2023) hizo una deconstrucción ontológica de cómo
entendemos el poder político y la civilización en su obra The Nomadic
Leviathan. A Critique of the Sinocentric Paradigm teniendo
muy presente el pensamiento de Deleuze y Guattari. En esta obra este autor expresó
que las organizaciones políticas del Asia Interior (como el imperio mongol) no
fueron simples «confederaciones tribales», sino estados efectivos (leviatanes)
con una sofisticación comparable o superior a los de la Europa moderna absolutista
debido a que esas comunidades políticas nómadas crearon estructuras de mando,
burocracia y ley que eran independientes de un espacio fijo, pero efectiva
y absolutamente funcionales y soberanas. En este sentido observamos que el
autor mongol partió de las categorías desarrolladas por Deleuze y Guattari en Mil
mesetas, y por sobre todo de Ibn Jaldún a través de la fuente indirecta
representada por el antropólogo ruso Anatoly Khazanov (1994) quien tradujo la
dialéctica jalduniana del nómada y el sedentario a un lenguaje
científico-social contemporáneo. Para comprender el pensamiento del autor
mongol vamos, en primer lugar, a examinar las referencias deleuzoguattarianas
de los gengiskánidas y de Ibn Jaldún, en segundo lugar, a analizar sucintamente
el pensamiento de Jaldún, en tercer lugar, analizar la exégesis realizada por
Khazanov de los pueblos nómadas y sedentarios y, en cuarto lugar, valorar
críticamente la propuesta Munkh-Erdene.
1.- Deleuze
y Guattari: los gengiskanidas y Jaldún
En Mil
Mesetas Deleuze y Guattari (1980 [2008]) se apoyan de la palabra gengiskánidas
(Gengis Khan y sus herederos) y de la obra de Ibn Jaldún para sustentar, en
parte, su tesis de la máquina de guerra. Vamos a examinarlos sucintamente a
continuación.
Con respecto
a los mongoles Deleuze y Guattari (1980 [2008]) expresaron que ellos no
buscaban ‘administrar’ la tierra en el sentido sedentario del término (estriar o
estratificar el espacio con límites fijos, agricultura y ordenamiento), sino mantener
el espacio liso de la estepa. Desde esta perspectiva los gengiskánidas
representan una forma de «soberanía nómada» que no se asienta sobre la tierra,
sino sobre el movimiento. Mencionan cómo el imperio mongol integró diversas
religiones y técnicas sin intentar homogeneizarlas bajo una «Ley» estatal
única, siempre y cuando se mantuviese el flujo de la máquina de guerra (págs.
361-434).
En relación
con la obra de Jaldún, de acuerdo con el pensamiento de Deleuze y Guattari ya
hemos hecho considerables análisis[1].
En Mil Mesetas la presencia de Jaldún se observa en el cuerpo del texto
en dos oportunidades para explicar los conceptos de máquina de guerra y los
conceptos de espacio liso y espacio estriado y en dos notas explicativas al pie
para ampliar las referencias indicadas. Veámoslo a continuación. La primera está
relacionada con la definición de la máquina de guerra nómada por: las familias
o linajes, más el espíritu de cuerpo para indicar «que los cuerpos colectivos
siempre tienen márgenes o minorías que reconstituyen equivalentes de máquina de
guerra, bajo formas a veces inesperadas...» (pág., 372-373). Esto significa que
un nómada, en el mundo de hoy, puede ser un ser que vive o puede vivir dentro
de una u otra comunidad política y es capaz de provocar un cambio político
desde el mismo momento que su existencia dentro de un orden dado amenaza su
existencia. La primera nota explicativa está relacionada con la mención a los
conceptos de Umrán (orden) y ‘asabiyyah (espíritu
de cuerpo) con el fin de pensar ambos conceptos en el mundo contemporáneo
(pág., 424). Indicamos que los puntos en común entre ‘asabiyyah y la
solidaridad materializada en un espíritu de cuerpo está relacionada con la
conjunción de tres factores: la competencia, la co-implicación entendida como
complicidad y el reconocimiento. Creemos que el espíritu de cuerpo es la forma,
la sustancia la constituye el lazo de sangre entendido de manera amplia, es
decir, la que circula y la que se derrama.
La otra cita
tiene que ver con la explicación de la oposición entre los espacios lisos y
estriados para señalar sus combinaciones concretas y disimétricas que permiten
comprender la relación entre las formas de vidas nómadas y sedentarias (pág.,
489). Lo liso y lo estriado son formas de territorialización. Su oposición se
expresa en des-territorialización y re-territorialización. Estos dos actos
indican linealidad o circularidad en los modos de observar la historia. De
igual forma en lo liso y lo estriado se evidencia cómo se produce la relación
entre lo público y lo privado. En el espacio liso prevalece lo público y en el
espacio estriado prevalece lo privado.
En la otra
nota al pie explicativa Deleuze y Guattari señalan la coexistencia de estas dos
formas de territorialización bajo el concepto de nomos entendido bajo la
relación originaria entre distribución y repartición que posteriormente
designará el principio de las leyes y del derecho y luego se identificará a las
propias leyes (pág., 426).
Podemos afirmar
que Deleuze y Guattari al apoyarse en el pensamiento jalduniano están pensando
en un contexto de degeneración política, y están buscando crear las condiciones
de posibilidad para adecuar lo social a lo político oponiendo la idea del ciclo
histórico a la idea de la línea que pudiera indicar un fin de la historia y un
nuevo renacimiento. El concepto de nómada es lo que les permite pensar en la
desarticulación de la estructura que le da sentido a la línea temporal y el de
máquina de guerra indica el cómo puede ser esta desarticulación producida. Pero
la propuesta del ciclo deleuzoguattariano resultante deja un halo de
incertidumbre porque no apunta hacia dónde se pudiera dirigir la nueva fase
histórica. Nosotros creemos que indica una detención de la historia que se
podría materializar en una oposición permanente. Esto nos conduce al
pensamiento de Ibn Jaldún.
2.- Jaldún y
la Muqaddinah
Abd Ar
Rahman bin Muhammed Ibn Jaldún fue un político, historiador y filósofo magrebí
que trató de crear una ciencia nueva que se preocupase de la reunión de los
hombres en sociedad y el estudio de las causas y naturaleza de los
acontecimientos que ahí acaecen.
Jaldún (1378
[2021]) fundamentó su pensamiento político desde tres perspectivas: jurídicas,
teológicas y prácticas. En lo jurídico tendencialmente en el consenso y la
utilidad común. Teológicamente aceptó la demostración racional de los dogmas de
la fe desde una perspectiva práctica y, como tercer aspecto práctico, en la
existencia de tres órdenes políticos: el ideal, el teológico y el racional
regido por leyes humanas que solo proporciona felicidad en esta vida. Sobre
este orden fue que dirigió Jaldún su esfuerzo intelectual para explicar la
necesidad de reunirse en sociedad a partir de la relación familiar. Fue aquí
donde desarrolló la distinción entre la vida nómada (beduina) caracterizada por
la transitoriedad y la vida sedentaria (urbana) ubicada en las ciudades que busca
la permanencia[2].
Estas formas
de vida o de organización humana, que se corresponden con un tipo de orden dado
según Jaldún, son sucesivas, es decir, la nómada (beduina) precede a la
sedentaria o urbana y se impone de forma pasiva (por migración) o activa (por
imposición). La nómada es esencialmente básica en el sentido que el hombre en
este estadio piensa sólo en obtener lo necesario para la supervivencia. La
sedentaria se corresponde con la inteligencia experimental y la inteligencia
especulativa donde las necesidades vitales han sido resueltas. A través del
concepto de Umrán, es decir, orden y acuerdo existente dentro de una comunidad
con el fin de permanecer siendo-en-acto, Jaldún reconoce a ambas, es decir, los
nómadas o beduinos y los sedentarios o urbanos como dos formas de civilización
humana. Consecuentemente cuando estos chocan, según Jaldún, prevalece
generalmente la nómada. Pero, en cierta forma ambos coexisten y se han
complementado históricamente. Este hecho es para nosotros fundamental debido a
la interpretación del concepto de nómada que en siglo XX será utilizado por
Deleuze y Guattari.
El factor de
cohesión social que estructura estas dos formas de civilización se fundamenta
en tres elementos: la ‘asabiyyah, la religión y los lazos de parentesco. La
‘asabiyyah que entrelaza los afectos empujando a los hombres a la solidaridad.
Este carácter es para el pensador magrebí la fuerza política importante para la
formación de imperios y/o Estado. Si bien considera el parentesco importante
para la formación de comunidades políticas, el ‘asabiyyah es el lazo que
permite la conformación de un espíritu guerrero debido a que parte de un sentimiento
de solidaridad por la generación de lazos de sangre que van más allá de lo
meramente familiar. De igual forma, la religión tampoco es separable de la
‘asabiyyah, pero su papel es fortalecerla a partir del lazo de sangre. En
relación con los lazos de parentesco señaló que el linaje era la forma más
fuerte de conservación de una comunidad porque era en sí una forma de
legitimación de la autoridad.
El
pensamiento de Jaldún orbita en torno a las ideas del progreso y la ruina que nos
permite introducir el tema de los ciclos históricos. Esta es, podemos afirmar, su
objeto como una filosofía de la historia, es decir, tomando como eje el tiempo
interpretar de forma sistemática el pasado, indicar el futuro y de esta manera
apoyar la acción moral con un norte específico que debe apuntar al progreso. Con
ello se puede afirmar que Jaldún fue un determinista absoluto, es decir, para
él todo está determinado por Dios, en su infinitud, no por el hombre en su
finitud, pero esta finitud, en un contexto de infinitud, hace que todo se
presente de forma azarosa. Por ello habría que buscar alcanzar el saber de Dios
para evitar ser sorprendidos por los acontecimientos.
En general,
las sociedades nómadas y sedentarias coexisten y se complementan por lo que la
tendencia es que una absorba a la otra en una suerte de relación recíproca que
tiende a la circularidad, pero Jaldún consideró que en raros casos se regresa a
una condición nómada sino más bien aparecen nuevos grupos surgidos a partir de
la aparición de nuevas formas de relación social. Aun así, el sentido de la
historia para el magrebí no es propiamente el del ciclo, es decir, cada
reinicio del proceso histórico de un pueblo en relación al que le ha precedido
significa un avance en relación con los procesos anteriores. Con ello se puede
evidenciar en el autor norafricano a idea de progreso. Esto nos conduce al
pensamiento del antropólogo ruso A. Khazanov.
3.- Khazanov:
Los nómadas y el mundo exterior
La tesis
central de Khazanov (1994) se fundamenta en la idea de que el nomadismo no es
un sistema cerrado en la misma línea de Jaldún y Deleuze y Guattari. Al
contrario, es una estructura política segmentada, fluida (formada por clanes) y
flexible que depende de las sociedades sedentarias por ser una especialización
económica incompleta. Desde esta perspectiva, según el autor, las grandes civilizaciones
nómadas (como el de los mongoles o los de la península arábiga) surgieron como
una reacción o adaptación al contacto con estados sedentarios poderosos
para su supervivencia. Analizando críticamente el pensamiento de Ibn Jaldún se
destacan tres aspectos que vamos a examinar sucintamente: en primer lugar, el reconocimiento
de la «‘asabiyyah», en segundo lugar, la crítica al ciclo histórico y, en
tercer lugar, la relación entre dependencia y autonomía.
Con respecto
al reconocimiento de la «‘asabiyyah» («solidaridad
de grupo») Khazanov consideró, al igual que Jaldún, que es la base sobre la cohesión
social permitiéndole explicar cómo grupos numéricamente pequeños de nómadas
pudieron someter a grandes civilizaciones sedentarios.
Con respecto
a la crítica a la idea del ciclo histórico Khazanov tiende a ser menos ‘determinista’
que Jaldún debido a que mientras que el pensador magrebí el ciclo es casi una
ley natural biológica, para Khazanov el destino de los nómadas depende de la economía
y la política exterior. Es decir, muchos estados nómadas no se ‘ablandaron’
simplemente por el lujo, sino que fallaron porque su base económica (el
comercio y el tributo de los sedentarios) se colapsó o cambió de manos. Sin
embargo, creemos que la distancia entre Jaldún y Khazanov es aparente, las
civilizaciones nómadas que se impusieron condujeron en ambos autores a un nuevo
estadio civilizatorio.
Finalmente,
en relación con la dependencia y la autonomía Khazanov se distancia de Jaldún
en el sentido de que rechaza la idea de la «pureza» nómada debido a que, según
él, los beduinos siempre dependieron de los intercambios urbanos para
sobrevivir. Esta distinción nos obliga a examinar sucintamente los conceptos de
identidad desde una ontología de la relación, de espacio desde
la relación entre Deleuze, Guattari y Khazanov y la alteridad desde la
perspectiva moderna y postmoderna.
La identidad
desde la perspectiva ontológica de la relación rompe con la idea de la ‘esencia’
nómada. Es decir, Khazanov consideró que, si la
identidad del nómada se define por su relación con el sedentario, entonces el
nómada no “es” en aislamiento. Es decir, no existió un Gengis Khan sin una
China o una Persia a la cual enfrentarse (y de la cual asimilarse). Sin
embargo, el antropólogo ruso mantiene su cercanía con el magrebí en el sentido
que analiza al nómada desde una perspectiva grupal. No considera a un individuo
nómada en sí mismo como lo hicieron Deleuze y Guattari.
Con respecto
al espacio Khazanov apoyándose en los conceptos deleuzoguattarianos de espacio liso
y espacio estriado destacó la dependencia como carácter específico de la
relación entre nómadas y sedentarios. En este sentido, el nómada se mueve en la
apertura, pero su brújula siempre apunta hacia las ciudades en los bordes. Aquí
se puede observar que el antropólogo ruso sigue a los autores franceses en la
idea de que en estos bordes se puede pensar en líneas de fuga desde una
perspectiva individual, que no observamos en Jaldún ni en el pensamiento de Munkh-Erdene.
En el plano
de la modernidad Khazanov consideró el fin del nomadismo desde una perspectiva ética
debido a que su dependencia con el mundo exterior hace que pierda su movilidad
dentro de un contexto totalizador, es decir, su razón de ser. La movilidad es
la principal herramienta de negociación política del nómada. Aquí Khazanov se
distancia de Jaldún y de los autores franceses debido a que no asocia la
movilidad con la movilidad social que es fuente para nuevos nomadismos y para
el cambio. Es aquí donde observamos la influencia del antropólogo ruso en Munkh-Erdene.
Por otra parte, considerando que el nomadismo es un intento de independencia
que se logra a través de una dependencia extrema, lo postmoderno nos remite finalmente
al Leviatán nómada.
4.- Munkh-Erdene y el Leviatán nómada
En el Leviatán nómada Munkh-Erdene (2023) expresó,
a pesar de la tesis de Jaldún, que la dicotomía histórica entre nómadas y
sedentarios es artificial por considerarla una estrategia política y
tecnológica. De ahí su innovadora idea acerca del Leviatán móvil basada en la
creencia de que el poder no se ejerce sobre la ‘tierra’, sino sobre ‘la gente’
a partir del dominio de los flujos determinados por la relaciones sociales y
políticas, y no sobre el territorio desde el paradigma westfaliano.
Munkh-Erdene, desde esta perspectiva, nos está
planteando la existencia de un Estado sin territorio lo cual se coloca en las antípodas
del pensamiento deleuzoguattariano en su Tratado de Nomadología debido a
que observa la propuesta de los autores franceses como idealista, es decir, como
una fuerza “anti-Estado” (máquina de guerra) capaz de destruir un orden
político. Según Munkh-Erdene un nómada puede estar inmerso, dentro de una
realidad política, en una relación de mando y obediencia dentro de una máquina
estatal móvil e híper-organizada que puede tener la
misma orientación destructiva de ordenes sedentarios como nos lo indicó Jaldún
y Deleuze y Guattari. En este sentido, Munkh-Erdene debió hacer una exégesis profunda
del pensamiento de Jaldún (1378 [2021]) a pesar del importante esfuerzo
realizado por Khazanov para darle una mayor consistencia a su novedoso
planteamiento. Jaldún les otorgó a los nómadas el mismo estatus civilizacional
que a los sedentarios por lo que la idea del Leviatán nómada tiene mucho
sentido. Como indicamos el foco de atención del magrebí, como un hecho natural,
fue la relación recíproca y antagónica entre ambas formas de vida. Por ello lo
incluimos en este estudio porque le pudo haber dado una mayor profundidad a la crítica
a Deleuze y Guattari.
En Mil Mesetas, Deleuze y Guattari (2008)
expresaron que el nómada habita un «espacio liso», en oposición al sedentario
que habita en el «espacio estriado» del Estado. A partir de esta idea
expresaron que el nómada, como indicamos, se caracteriza por su exterioridad en
relación con el Estado, su resistencia a ser capturado por el mismo y por una
organización a-jerárquica, a-centrada y a-significante que denominaron «rizoma»
que a su vez es fluida y cambiante. Munkh-Erdene (2023),
a partir de la historia de los gengiskánidas criticó esta
tesis por considerarla eurocéntrica, muy romántica y superficial debido
a que a pesar de la estructura móvil del nómada hay orden. Para
este autor mongol contemporáneo el nómada del Asia Interior no estaba «fuera» del
Estado, al contrario, el imperio gengiskánida era un Estado totalitario
que rígidamente estrió a la población bajo un sistema numérico, una burocracia
militar y un código legal (la Yassa) que se aplicaba con una estricta disciplina.
Sin embargo, si consideramos que el nómada postmoderno vive dentro de un Estado
el «a fuera» tiene un sentido metafísico que hace a las tesis de los autores más
convergentes.
Por otra parte, al definir al Estado solo como algo
vinculado a la tierra y al sedentarismo, a diferencia de Deleuze y Guattari, la
filosofía occidental «despoja» al nómada, según el autor mongol, de su
capacidad de crear instituciones como si se observa en Jaldún. Los autores
franceses usan al nómada como expresión de una metáfora de la libertad creativa.
Munkh-Erdene nos enseña que el Leviatán necesita para
existir sólo lealtad y mando por ser una estructura de dominación
política masiva donde no hay escape y no necesita del territorio para ser-en-acto
donde la libertad está restringida a solo aquello que no afecte la Yassa.
La importancia de esta tesis de Munkh-Erdene la
encontramos en la analogía que podemos hacer con respecto a los movimientos
migratorios usados como armas, es decir, como una máquina de guerra, y a las
sociedades de control que el propio Deleuze (2006) visualizó
en su post-scriptum en el mundo de hoy si consideramos a las
corporaciones tecnológicas (Google, Amazon, Meta, Apple) como leviatanes
móviles siguiendo la tesis de Munkh-Erdene y John Gray (2024).
En relación
a la máquina de guerra entendemos la propuesta de Munkh-Erdene
a partir del uso del concepto de nomadismo deleuzoguattariano desde una
perspectiva que de alguna u otra manera nos sirvió para explicar, en el pasado
reciente, el uso del desplazamiento de millones de personas como arma, es
decir, como medio para producir daño tal como hemos observado de forma explícita
en América y Europa[3]. Desde esta
perspectiva nos colocamos, en esa oportunidad, conscientemente cercanos al
nombre ‘nómada’ y alejados del concepto deleuzoguattariano. Y en el caso de Munkh-Erdene
si bien nos mantuvimos alejados conceptualmente, estructuralmente nos acercamos
en el sentido que el Leviatán Nómada de las migraciones forzadas, aunque
fue más flexible que la gengiskánida y más rígida que la jaldúnica. En términos
del concepto deleuzoguattariano de aparato de captura podemos decir que
nuestra propuesta en el 2018, así como la de Munkh-Erdene y Deleuze y Guattari estuvieron
cercanas.
Por otra
parte, si aceptamos que el Leviatán es una estructura de mando sobre una
población, entonces vivimos en la era del renacimiento de un Leviatán Nómada
algorítmico en el ciberespacio que opera más allá de la capacidad de control de
un Estado siguiendo leal y rígidamente a la «maquinaria» del nuevo Gran Khan
por actuar en otro estrato. Un nómada, en este sentido,
si bien puede establecer líneas de fuga para salirse del control de un orden
territorial estatal, de acuerdo con Deleuze (2006), en realidad pasa a ser súbdito
del nuevo Leviatán Nómada que posee, en primer lugar, una infraestructura
hiper-rígida: Starlink, sistemas de pago (Visa/Stripe), y plataformas de
trabajo (Upwork), en segundo lugar, una capacidad de controlar la movilidad por
algoritmos y, en tercer lugar, los «Términos y Condiciones» constituyen el código
de leyes que, como la Yassa mongol, se han convertido en nuestra Yassa
digital que nos sigue en cualquier parte del mundo. En todo caso a partir
de Munkh-Erdene (2023) podemos concluir lo siguiente:
·
El poder siempre tiende a la organización. No existe
el «vacío de poder». Si escapas del Leviatán Territorial, puedes ser
capturado por el Leviatán Nómada.
·
El Leviatán más poderoso no es el que te encierra en
una celda, sino el que te permite moverte organizando simultáneamente tus
movimientos.
A pesar de lo antes mencionado creemos que la
verdadera grieta en la armadura del Leviatán Nómada es su dependencia de
nuestra participación. El Leviatán Nómada es un parásito de la actividad
humana. Si dejamos de «fluir» de la manera que él espera, el sistema entra en
crisis. Esta es la gran enseñanza que podemos extraer del trabajo de Munkh-Erdene.
5.-
Corolario
Podemos
decir que la propuesta de Munkh-Erdene (2023) abre
a la comprensión los fenómenos actuales de una manera amplia a partir de
constructo teórico de Deleuze y Guattari, pero es muy asiática todavía para la
comprensión de los fenómenos de flujos civilizacionales a escala global sobre
todo cuando, por una parte, se ha usado la expresión gobierno de las
migraciones y, por la otra, estamos viviendo en la actualidad un contraflujo
conservador que está tratando de frenar esos procesos migratorios.
En el plano
ciberespacial, la propuesta del pensador mongol enciende luces que ayudan a
comprender de una manera más clara los fenómenos políticos que han generado el
desarrollo acelerado de las tecnologías de información y comunicación.
En ambos
casos, la obra de Munkh-Erdene (2023) como una perspectiva diferente y
complementaria al pensamiento de Deleuze y Guattari y sus críticos sirve para
ayudar a comprender el cambio de circunstancias que estamos viviendo en el
mundo de hoy que en el caso de Jaldún estuvo marcado por la decadencia de un
orden (nomos) civilizacional dado como se está observando en el presente.
Referencias consultadas
Blanco, E. (2018). «Ibn Jaldún y el
impacto político de las migraciones: De Machiavelli a Deleuze y Guattari».
Caracas. Festina Lente BG. Documento en línea: Disponible: https://edgareblancocarrero.blogspot.com/2018/12/ibn-jaldun-y-el-impacto-politico-de-las.html?m=0
Deleuze, Gilles y Guattari, Félix. (1980
[2008]). Mil Mesetas. Capitalismo y Esquizofrenia. 8º éd. Valencia. (T.
J. Vásquez y U. Larraceleta). Editorial
Pre-Textos. 522 p.
Deleuze, Gilles (2006).
“Post-scriptum sobre las sociedades de control”. Polis Revista Latinoamericana
N° 13. Documento en línea. Disponible:
https://journals.openedition.org/polis/5509
Gray, J. (2024). Los nuevos
leviatanes. Reflexiones tras el liberalismo. México. (T. A. Santos
Mosquera). Editorial Sexto Piso. 221 p
Jaldún, Ibn. (1378
[2021]). Introducción a la historia universal (Al - Muqaddimah).
(T.J. Feres). Editor digital: Titivillus. 1950 p
Khazanov, A. M. (1994). Nomads and the Outside World.
Cambridge:
Cambridge University Press.
Munkh-Erdene, Lhamsuren. (2023). The Nomadic Leviathan. A Critique of the
Sinocentric Paradigm. Leiden. Editorial Brill. 542 p
