miércoles, 1 de abril de 2026

LHAMSUREN MUNKH-ERDENE: MÁS ALLÁ DEL TRATADO DE NOMADOLOGÍA DE DELEUZE Y GUATTARI


Lhamsuren Munkh-Erdene (2023) hizo una deconstrucción ontológica de cómo entendemos el poder político y la civilización en su obra The Nomadic Leviathan. A Critique of the Sinocentric Paradigm teniendo muy presente el pensamiento de Deleuze y Guattari. En esta obra este autor expresó que las organizaciones políticas del Asia Interior (como el imperio mongol) no fueron simples «confederaciones tribales», sino estados efectivos (leviatanes) con una sofisticación comparable o superior a los de la Europa moderna absolutista debido a que esas comunidades políticas nómadas crearon estructuras de mando, burocracia y ley que eran independientes de un espacio fijo, pero efectiva y absolutamente funcionales y soberanas. En este sentido observamos que el autor mongol partió de las categorías desarrolladas por Deleuze y Guattari en Mil mesetas, y por sobre todo de Ibn Jaldún a través de la fuente indirecta representada por el antropólogo ruso Anatoly Khazanov (1994) quien tradujo la dialéctica jalduniana del nómada y el sedentario a un lenguaje científico-social contemporáneo. Para comprender el pensamiento del autor mongol vamos, en primer lugar, a examinar las referencias deleuzoguattarianas de los gengiskánidas y de Ibn Jaldún, en segundo lugar, a analizar sucintamente el pensamiento de Jaldún, en tercer lugar, analizar la exégesis realizada por Khazanov de los pueblos nómadas y sedentarios y, en cuarto lugar, valorar críticamente la propuesta Munkh-Erdene.

1.- Deleuze y Guattari: los gengiskanidas y Jaldún

En Mil Mesetas Deleuze y Guattari (1980 [2008]) se apoyan de la palabra gengiskánidas (Gengis Khan y sus herederos) y de la obra de Ibn Jaldún para sustentar, en parte, su tesis de la máquina de guerra. Vamos a examinarlos sucintamente a continuación.

Con respecto a los mongoles Deleuze y Guattari (1980 [2008]) expresaron que ellos no buscaban ‘administrar’ la tierra en el sentido sedentario del término (estriar o estratificar el espacio con límites fijos, agricultura y ordenamiento), sino mantener el espacio liso de la estepa. Desde esta perspectiva los gengiskánidas representan una forma de «soberanía nómada» que no se asienta sobre la tierra, sino sobre el movimiento. Mencionan cómo el imperio mongol integró diversas religiones y técnicas sin intentar homogeneizarlas bajo una «Ley» estatal única, siempre y cuando se mantuviese el flujo de la máquina de guerra (págs. 361-434).

En relación con la obra de Jaldún, de acuerdo con el pensamiento de Deleuze y Guattari ya hemos hecho considerables análisis[1]. En Mil Mesetas la presencia de Jaldún se observa en el cuerpo del texto en dos oportunidades para explicar los conceptos de máquina de guerra y los conceptos de espacio liso y espacio estriado y en dos notas explicativas al pie para ampliar las referencias indicadas. Veámoslo a continuación. La primera está relacionada con la definición de la máquina de guerra nómada por: las familias o linajes, más el espíritu de cuerpo para indicar «que los cuerpos colectivos siempre tienen márgenes o minorías que reconstituyen equivalentes de máquina de guerra, bajo formas a veces inesperadas...» (pág., 372-373). Esto significa que un nómada, en el mundo de hoy, puede ser un ser que vive o puede vivir dentro de una u otra comunidad política y es capaz de provocar un cambio político desde el mismo momento que su existencia dentro de un orden dado amenaza su existencia. La primera nota explicativa está relacionada con la mención a los conceptos de Umrán (orden) y ‘asabiyyah (espíritu de cuerpo) con el fin de pensar ambos conceptos en el mundo contemporáneo (pág., 424). Indicamos que los puntos en común entre ‘asabiyyah y la solidaridad materializada en un espíritu de cuerpo está relacionada con la conjunción de tres factores: la competencia, la co-implicación entendida como complicidad y el reconocimiento. Creemos que el espíritu de cuerpo es la forma, la sustancia la constituye el lazo de sangre entendido de manera amplia, es decir, la que circula y la que se derrama.

La otra cita tiene que ver con la explicación de la oposición entre los espacios lisos y estriados para señalar sus combinaciones concretas y disimétricas que permiten comprender la relación entre las formas de vidas nómadas y sedentarias (pág., 489). Lo liso y lo estriado son formas de territorialización. Su oposición se expresa en des-territorialización y re-territorialización. Estos dos actos indican linealidad o circularidad en los modos de observar la historia. De igual forma en lo liso y lo estriado se evidencia cómo se produce la relación entre lo público y lo privado. En el espacio liso prevalece lo público y en el espacio estriado prevalece lo privado.

En la otra nota al pie explicativa Deleuze y Guattari señalan la coexistencia de estas dos formas de territorialización bajo el concepto de nomos entendido bajo la relación originaria entre distribución y repartición que posteriormente designará el principio de las leyes y del derecho y luego se identificará a las propias leyes (pág., 426).

Podemos afirmar que Deleuze y Guattari al apoyarse en el pensamiento jalduniano están pensando en un contexto de degeneración política, y están buscando crear las condiciones de posibilidad para adecuar lo social a lo político oponiendo la idea del ciclo histórico a la idea de la línea que pudiera indicar un fin de la historia y un nuevo renacimiento. El concepto de nómada es lo que les permite pensar en la desarticulación de la estructura que le da sentido a la línea temporal y el de máquina de guerra indica el cómo puede ser esta desarticulación producida. Pero la propuesta del ciclo deleuzoguattariano resultante deja un halo de incertidumbre porque no apunta hacia dónde se pudiera dirigir la nueva fase histórica. Nosotros creemos que indica una detención de la historia que se podría materializar en una oposición permanente. Esto nos conduce al pensamiento de Ibn Jaldún.

2.- Jaldún y la Muqaddinah

Abd Ar Rahman bin Muhammed Ibn Jaldún fue un político, historiador y filósofo magrebí que trató de crear una ciencia nueva que se preocupase de la reunión de los hombres en sociedad y el estudio de las causas y naturaleza de los acontecimientos que ahí acaecen.

Jaldún (1378 [2021]) fundamentó su pensamiento político desde tres perspectivas: jurídicas, teológicas y prácticas. En lo jurídico tendencialmente en el consenso y la utilidad común. Teológicamente aceptó la demostración racional de los dogmas de la fe desde una perspectiva práctica y, como tercer aspecto práctico, en la existencia de tres órdenes políticos: el ideal, el teológico y el racional regido por leyes humanas que solo proporciona felicidad en esta vida. Sobre este orden fue que dirigió Jaldún su esfuerzo intelectual para explicar la necesidad de reunirse en sociedad a partir de la relación familiar. Fue aquí donde desarrolló la distinción entre la vida nómada (beduina) caracterizada por la transitoriedad y la vida sedentaria (urbana) ubicada en las ciudades que busca la permanencia[2].

Estas formas de vida o de organización humana, que se corresponden con un tipo de orden dado según Jaldún, son sucesivas, es decir, la nómada (beduina) precede a la sedentaria o urbana y se impone de forma pasiva (por migración) o activa (por imposición). La nómada es esencialmente básica en el sentido que el hombre en este estadio piensa sólo en obtener lo necesario para la supervivencia. La sedentaria se corresponde con la inteligencia experimental y la inteligencia especulativa donde las necesidades vitales han sido resueltas. A través del concepto de Umrán, es decir, orden y acuerdo existente dentro de una comunidad con el fin de permanecer siendo-en-acto, Jaldún reconoce a ambas, es decir, los nómadas o beduinos y los sedentarios o urbanos como dos formas de civilización humana. Consecuentemente cuando estos chocan, según Jaldún, prevalece generalmente la nómada. Pero, en cierta forma ambos coexisten y se han complementado históricamente. Este hecho es para nosotros fundamental debido a la interpretación del concepto de nómada que en siglo XX será utilizado por Deleuze y Guattari.

El factor de cohesión social que estructura estas dos formas de civilización se fundamenta en tres elementos: la ‘asabiyyah, la religión y los lazos de parentesco. La ‘asabiyyah que entrelaza los afectos empujando a los hombres a la solidaridad. Este carácter es para el pensador magrebí la fuerza política importante para la formación de imperios y/o Estado. Si bien considera el parentesco importante para la formación de comunidades políticas, el ‘asabiyyah es el lazo que permite la conformación de un espíritu guerrero debido a que parte de un sentimiento de solidaridad por la generación de lazos de sangre que van más allá de lo meramente familiar. De igual forma, la religión tampoco es separable de la ‘asabiyyah, pero su papel es fortalecerla a partir del lazo de sangre. En relación con los lazos de parentesco señaló que el linaje era la forma más fuerte de conservación de una comunidad porque era en sí una forma de legitimación de la autoridad.

El pensamiento de Jaldún orbita en torno a las ideas del progreso y la ruina que nos permite introducir el tema de los ciclos históricos. Esta es, podemos afirmar, su objeto como una filosofía de la historia, es decir, tomando como eje el tiempo interpretar de forma sistemática el pasado, indicar el futuro y de esta manera apoyar la acción moral con un norte específico que debe apuntar al progreso. Con ello se puede afirmar que Jaldún fue un determinista absoluto, es decir, para él todo está determinado por Dios, en su infinitud, no por el hombre en su finitud, pero esta finitud, en un contexto de infinitud, hace que todo se presente de forma azarosa. Por ello habría que buscar alcanzar el saber de Dios para evitar ser sorprendidos por los acontecimientos.

En general, las sociedades nómadas y sedentarias coexisten y se complementan por lo que la tendencia es que una absorba a la otra en una suerte de relación recíproca que tiende a la circularidad, pero Jaldún consideró que en raros casos se regresa a una condición nómada sino más bien aparecen nuevos grupos surgidos a partir de la aparición de nuevas formas de relación social. Aun así, el sentido de la historia para el magrebí no es propiamente el del ciclo, es decir, cada reinicio del proceso histórico de un pueblo en relación al que le ha precedido significa un avance en relación con los procesos anteriores. Con ello se puede evidenciar en el autor norafricano a idea de progreso. Esto nos conduce al pensamiento del antropólogo ruso A. Khazanov.

3.- Khazanov: Los nómadas y el mundo exterior

La tesis central de Khazanov (1994) se fundamenta en la idea de que el nomadismo no es un sistema cerrado en la misma línea de Jaldún y Deleuze y Guattari. Al contrario, es una estructura política segmentada, fluida (formada por clanes) y flexible que depende de las sociedades sedentarias por ser una especialización económica incompleta. Desde esta perspectiva, según el autor, las grandes civilizaciones nómadas (como el de los mongoles o los de la península arábiga) surgieron como una reacción o adaptación al contacto con estados sedentarios poderosos para su supervivencia. Analizando críticamente el pensamiento de Ibn Jaldún se destacan tres aspectos que vamos a examinar sucintamente: en primer lugar, el reconocimiento de la «‘asabiyyah», en segundo lugar, la crítica al ciclo histórico y, en tercer lugar, la relación entre dependencia y autonomía.

Con respecto al reconocimiento de la «‘asabiyyah» («solidaridad de grupo») Khazanov consideró, al igual que Jaldún, que es la base sobre la cohesión social permitiéndole explicar cómo grupos numéricamente pequeños de nómadas pudieron someter a grandes civilizaciones sedentarios.

Con respecto a la crítica a la idea del ciclo histórico Khazanov tiende a ser menos ‘determinista’ que Jaldún debido a que mientras que el pensador magrebí el ciclo es casi una ley natural biológica, para Khazanov el destino de los nómadas depende de la economía y la política exterior. Es decir, muchos estados nómadas no se ‘ablandaron’ simplemente por el lujo, sino que fallaron porque su base económica (el comercio y el tributo de los sedentarios) se colapsó o cambió de manos. Sin embargo, creemos que la distancia entre Jaldún y Khazanov es aparente, las civilizaciones nómadas que se impusieron condujeron en ambos autores a un nuevo estadio civilizatorio.

Finalmente, en relación con la dependencia y la autonomía Khazanov se distancia de Jaldún en el sentido de que rechaza la idea de la «pureza» nómada debido a que, según él, los beduinos siempre dependieron de los intercambios urbanos para sobrevivir. Esta distinción nos obliga a examinar sucintamente los conceptos de identidad desde una ontología de la relación, de espacio desde la relación entre Deleuze, Guattari y Khazanov y la alteridad desde la perspectiva moderna y postmoderna.

La identidad desde la perspectiva ontológica de la relación rompe con la idea de la ‘esencia’ nómada. Es decir, Khazanov consideró que, si la identidad del nómada se define por su relación con el sedentario, entonces el nómada no “es” en aislamiento. Es decir, no existió un Gengis Khan sin una China o una Persia a la cual enfrentarse (y de la cual asimilarse). Sin embargo, el antropólogo ruso mantiene su cercanía con el magrebí en el sentido que analiza al nómada desde una perspectiva grupal. No considera a un individuo nómada en sí mismo como lo hicieron Deleuze y Guattari.

Con respecto al espacio Khazanov apoyándose en los conceptos deleuzoguattarianos de espacio liso y espacio estriado destacó la dependencia como carácter específico de la relación entre nómadas y sedentarios. En este sentido, el nómada se mueve en la apertura, pero su brújula siempre apunta hacia las ciudades en los bordes. Aquí se puede observar que el antropólogo ruso sigue a los autores franceses en la idea de que en estos bordes se puede pensar en líneas de fuga desde una perspectiva individual, que no observamos en Jaldún ni en el pensamiento de Munkh-Erdene.

En el plano de la modernidad Khazanov consideró el fin del nomadismo desde una perspectiva ética debido a que su dependencia con el mundo exterior hace que pierda su movilidad dentro de un contexto totalizador, es decir, su razón de ser. La movilidad es la principal herramienta de negociación política del nómada. Aquí Khazanov se distancia de Jaldún y de los autores franceses debido a que no asocia la movilidad con la movilidad social que es fuente para nuevos nomadismos y para el cambio. Es aquí donde observamos la influencia del antropólogo ruso en Munkh-Erdene. Por otra parte, considerando que el nomadismo es un intento de independencia que se logra a través de una dependencia extrema, lo postmoderno nos remite finalmente al Leviatán nómada.

4.- Munkh-Erdene y el Leviatán nómada

En el Leviatán nómada Munkh-Erdene (2023) expresó, a pesar de la tesis de Jaldún, que la dicotomía histórica entre nómadas y sedentarios es artificial por considerarla una estrategia política y tecnológica. De ahí su innovadora idea acerca del Leviatán móvil basada en la creencia de que el poder no se ejerce sobre la ‘tierra’, sino sobre ‘la gente’ a partir del dominio de los flujos determinados por la relaciones sociales y políticas, y no sobre el territorio desde el paradigma westfaliano.

Munkh-Erdene, desde esta perspectiva, nos está planteando la existencia de un Estado sin territorio lo cual se coloca en las antípodas del pensamiento deleuzoguattariano en su Tratado de Nomadología debido a que observa la propuesta de los autores franceses como idealista, es decir, como una fuerza “anti-Estado” (máquina de guerra) capaz de destruir un orden político. Según Munkh-Erdene un nómada puede estar inmerso, dentro de una realidad política, en una relación de mando y obediencia dentro de una máquina estatal móvil e híper-organizada que puede tener la misma orientación destructiva de ordenes sedentarios como nos lo indicó Jaldún y Deleuze y Guattari. En este sentido, Munkh-Erdene debió hacer una exégesis profunda del pensamiento de Jaldún (1378 [2021]) a pesar del importante esfuerzo realizado por Khazanov para darle una mayor consistencia a su novedoso planteamiento. Jaldún les otorgó a los nómadas el mismo estatus civilizacional que a los sedentarios por lo que la idea del Leviatán nómada tiene mucho sentido. Como indicamos el foco de atención del magrebí, como un hecho natural, fue la relación recíproca y antagónica entre ambas formas de vida. Por ello lo incluimos en este estudio porque le pudo haber dado una mayor profundidad a la crítica a Deleuze y Guattari.

En Mil Mesetas, Deleuze y Guattari (2008) expresaron que el nómada habita un «espacio liso», en oposición al sedentario que habita en el «espacio estriado» del Estado. A partir de esta idea expresaron que el nómada, como indicamos, se caracteriza por su exterioridad en relación con el Estado, su resistencia a ser capturado por el mismo y por una organización a-jerárquica, a-centrada y a-significante que denominaron «rizoma» que a su vez es fluida y cambiante. Munkh-Erdene (2023), a partir de la historia de los gengiskánidas criticó esta tesis por considerarla eurocéntrica, muy romántica y superficial debido a que a pesar de la estructura móvil del nómada hay orden. Para este autor mongol contemporáneo el nómada del Asia Interior no estaba «fuera» del Estado, al contrario, el imperio gengiskánida era un Estado totalitario que rígidamente estrió a la población bajo un sistema numérico, una burocracia militar y un código legal (la Yassa) que se aplicaba con una estricta disciplina. Sin embargo, si consideramos que el nómada postmoderno vive dentro de un Estado el «a fuera» tiene un sentido metafísico que hace a las tesis de los autores más convergentes.

Por otra parte, al definir al Estado solo como algo vinculado a la tierra y al sedentarismo, a diferencia de Deleuze y Guattari, la filosofía occidental «despoja» al nómada, según el autor mongol, de su capacidad de crear instituciones como si se observa en Jaldún. Los autores franceses usan al nómada como expresión de una metáfora de la libertad creativa. Munkh-Erdene nos enseña que el Leviatán necesita para existir sólo lealtad y mando por ser una estructura de dominación política masiva donde no hay escape y no necesita del territorio para ser-en-acto donde la libertad está restringida a solo aquello que no afecte la Yassa.

La importancia de esta tesis de Munkh-Erdene la encontramos en la analogía que podemos hacer con respecto a los movimientos migratorios usados como armas, es decir, como una máquina de guerra, y a las sociedades de control que el propio Deleuze (2006) visualizó en su post-scriptum en el mundo de hoy si consideramos a las corporaciones tecnológicas (Google, Amazon, Meta, Apple) como leviatanes móviles siguiendo la tesis de Munkh-Erdene y John Gray (2024).

En relación a la máquina de guerra entendemos la propuesta de Munkh-Erdene a partir del uso del concepto de nomadismo deleuzoguattariano desde una perspectiva que de alguna u otra manera nos sirvió para explicar, en el pasado reciente, el uso del desplazamiento de millones de personas como arma, es decir, como medio para producir daño tal como hemos observado de forma explícita en América y Europa[3]. Desde esta perspectiva nos colocamos, en esa oportunidad, conscientemente cercanos al nombre ‘nómada’ y alejados del concepto deleuzoguattariano. Y en el caso de Munkh-Erdene si bien nos mantuvimos alejados conceptualmente, estructuralmente nos acercamos en el sentido que el Leviatán Nómada de las migraciones forzadas, aunque fue más flexible que la gengiskánida y más rígida que la jaldúnica. En términos del concepto deleuzoguattariano de aparato de captura podemos decir que nuestra propuesta en el 2018, así como la de Munkh-Erdene y Deleuze y Guattari estuvieron cercanas.

Por otra parte, si aceptamos que el Leviatán es una estructura de mando sobre una población, entonces vivimos en la era del renacimiento de un Leviatán Nómada algorítmico en el ciberespacio que opera más allá de la capacidad de control de un Estado siguiendo leal y rígidamente a la «maquinaria» del nuevo Gran Khan por actuar en otro estrato. Un nómada, en este sentido, si bien puede establecer líneas de fuga para salirse del control de un orden territorial estatal, de acuerdo con Deleuze (2006), en realidad pasa a ser súbdito del nuevo Leviatán Nómada que posee, en primer lugar, una infraestructura hiper-rígida: Starlink, sistemas de pago (Visa/Stripe), y plataformas de trabajo (Upwork), en segundo lugar, una capacidad de controlar la movilidad por algoritmos y, en tercer lugar, los «Términos y Condiciones» constituyen el código de leyes que, como la Yassa mongol, se han convertido en nuestra Yassa digital que nos sigue en cualquier parte del mundo. En todo caso a partir de Munkh-Erdene (2023) podemos concluir lo siguiente:

·         El poder siempre tiende a la organización. No existe el «vacío de poder». Si escapas del Leviatán Territorial, puedes ser capturado por el Leviatán Nómada.

·         El Leviatán más poderoso no es el que te encierra en una celda, sino el que te permite moverte organizando simultáneamente tus movimientos.

A pesar de lo antes mencionado creemos que la verdadera grieta en la armadura del Leviatán Nómada es su dependencia de nuestra participación. El Leviatán Nómada es un parásito de la actividad humana. Si dejamos de «fluir» de la manera que él espera, el sistema entra en crisis. Esta es la gran enseñanza que podemos extraer del trabajo de Munkh-Erdene.

5.- Corolario

Podemos decir que la propuesta de Munkh-Erdene (2023) abre a la comprensión los fenómenos actuales de una manera amplia a partir de constructo teórico de Deleuze y Guattari, pero es muy asiática todavía para la comprensión de los fenómenos de flujos civilizacionales a escala global sobre todo cuando, por una parte, se ha usado la expresión gobierno de las migraciones y, por la otra, estamos viviendo en la actualidad un contraflujo conservador que está tratando de frenar esos procesos migratorios.

En el plano ciberespacial, la propuesta del pensador mongol enciende luces que ayudan a comprender de una manera más clara los fenómenos políticos que han generado el desarrollo acelerado de las tecnologías de información y comunicación.

En ambos casos, la obra de Munkh-Erdene (2023) como una perspectiva diferente y complementaria al pensamiento de Deleuze y Guattari y sus críticos sirve para ayudar a comprender el cambio de circunstancias que estamos viviendo en el mundo de hoy que en el caso de Jaldún estuvo marcado por la decadencia de un orden (nomos) civilizacional dado como se está observando en el presente.

Referencias consultadas

Blanco, E. (2018). «Ibn Jaldún y el impacto político de las migraciones: De Machiavelli a Deleuze y Guattari». Caracas. Festina Lente BG. Documento en línea: Disponible: https://edgareblancocarrero.blogspot.com/2018/12/ibn-jaldun-y-el-impacto-politico-de-las.html?m=0

Deleuze, Gilles y Guattari, Félix. (1980 [2008]). Mil Mesetas. Capitalismo y Esquizofrenia. 8º éd. Valencia. (T. J. Vásquez y U. Larraceleta).  Editorial Pre-Textos. 522 p.

Deleuze, Gilles (2006). “Post-scriptum sobre las sociedades de control”. Polis Revista Latinoamericana N° 13. Documento en línea. Disponible: https://journals.openedition.org/polis/5509

Gray, J. (2024). Los nuevos leviatanes. Reflexiones tras el liberalismo. México. (T. A. Santos Mosquera). Editorial Sexto Piso. 221 p

Jaldún, Ibn. (1378 [2021]). Introducción a la historia universal (Al - Muqaddimah). (T.J. Feres). Editor digital: Titivillus. 1950 p

Khazanov, A. M. (1994). Nomads and the Outside World. Cambridge: Cambridge University Press.

Munkh-Erdene, Lhamsuren. (2023). The Nomadic Leviathan. A Critique of the Sinocentric Paradigm. Leiden. Editorial Brill. 542 p



[1] Ver al respecto: Blanco (2018).

[2] Ver también: Blanco (2018).

[3] Ver al respecto: Blanco (2018).

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