domingo, 7 de junio de 2026

PASADO COMO FUTURO: LA MARINA DE GUERRA DE VENEZUELA Y LA GUERRA GLOBAL

 


1.- Introducción

Las principales experiencias de guerra que tuvo la Marina de Guerra venezolana en la primera parte del siglo XX se circunscribieron a dos situaciones que en su mayor parte se solaparon por la dinámica de las circunstancias. Estas fueron: en primer lugar, la guerra civil dentro de los marcos de las revoluciones Restauradora y Libertadora entre los años 1899 y 1903, los bloqueos marítimos en el año 1902-1903 realizados por una coalición ítalo-germano-británica y del puerto de la Guaira en el año 1908 por una fuerza naval neerlandesa. En segundo lugar, las otras operaciones a gran escala que se realizarían en el país estuvieron relacionadas con las acciones revolucionarias llevadas a cabo en el año 1929 en el occidente del país (que se inició con la captura de la motonave estadounidense ‘Maracaibo’ en Curazao) y en el oriente del país (que se inició con la invasión del ‘Falke’ que condujo a un grupo de venezolanos a Cumaná y posteriormente al exilio)[1].

En este contexto, se puede afirmar que la Armada venezolana en gran parte de la primera parte del siglo XX fue una institución concebida, según Sánchez (1995), para realizar además de operaciones de guardia costera donde demostró cierto grado de eficacia (pág., 138)[2], la de sostener el régimen político en condiciones limitadas. La necesidad de disponer de una marina de guerra capaz de realizar no sólo actividades de guardacostas sino de defensa naval se produjo, en primer lugar, por los conflictos que se desencadenaron en Suramérica en la década de los años treinta (la guerra por el cuadrilátero de Leticia y la guerra del Chaco) y, en segundo lugar, por los problemas aduaneros que el país tuvo con EE.UU. a propósito de la explotación petrolera[3]. En ese momento histórico no se consideró de manera evidente la importancia que estaba adquiriendo el país por la explotación petrolera. A continuación, se presenta un cuadro que muestra el listado de los buques con que contó la Marina de Guerra venezolana entre el periodo pre-guerra y el año 1935. En este cuadro se muestra el número de medios y los periodos en que estos estuvieron más o menos disponibles operacionalmente.

Medios navales[4]

Disponibilidad operacional

Buque presidencial “Leandro”

1938-1952

Cañonero “Miranda”

1900-1942

Cañonero “Orinoco”

1933-1942

Crucero “General Salom”

1900-1942 y 1943-1952

Crucero “Mariscal Sucre” [5]

1911-1938 y 1940-1941

07 embarcaciones menores. Desplegadas en el río Orinoco y Meta, así como en la estación de pilotaje de Maracaibo

1932-1940

02 Remolcadores

1915-1942 y 1943-1944

Vapor “Aragua”

1917-1934 y 1935-1943

Vapor “Tacarigua” (Lago de Valencia)

1938-1940

Velero “Naricual”

1931-1942

Como se puede observar, los medios disponibles no eran suficientes para garantizar la defensa marítima del territorio nacional. Según Pérez Lecuna (2000), esta capacidad era insignificante si se tiene en consideración que la marina mercante nacional contaba para el año 1940 con treinta y ocho embarcaciones de diversos tipos, las compañías petroleras “operaban con más de cien buques de bandera venezolana y extranjera” y la flota pesquera contaba con alrededor de cinco mil embarcaciones de propulsión a vela y motor (pág., 479-480). Esta situación obligó al gobierno nacional a negociar con el Reino de Italia un programa de desarrollo naval que contempló inicialmente la adquisición de medios navales adaptados en el año 1937. Ellos se muestran a continuación:

Medios navales adquiridos en 1937

Disponibilidad operacional

Cañonero “General Urdaneta”

1939-1942 y 1943-1952

Cañonero “General Soublette”

1939-1942 y 1943-1952

Junto con estos medios navales, una misión técnica italiana vino a Venezuela para enseñar a los marinos venezolanos la operación y manutención de los nuevos buques, se enviarían a algunos venezolanos a formarse en Italia y Argentina para estar a la altura de los nuevos retos y, se adquirieron lanchas italianas MAS para el Ministerio de Fomento[6]. Este limitado esfuerzo se produjo en momentos en que existían vientos de guerra en Europa y había una intensa guerra en Asia oriental.

La actividad petrolera le daba al país una creciente importancia estratégica que no fue suficientemente valorada. Antes de la guerra, la producción nacional convirtió al país en el segundo exportador mundial de petróleo[7]. Durante la guerra pasamos a ser el primero y este hecho no pasó por alto para ninguno de los oponentes en la II Guerra Mundial. En el presente está acaeciendo una guerra de alcance global y los recursos venezolanos han sido de nuevo puestos en el escenario de conflicto, por lo que vamos a reflexionar acerca de nuestras capacidades haciendo una analogía con el pasado[8]. Teniendo presente lo antes afirmado, se va a hacer una descripción y análisis de las operaciones realizadas por la Marina de Guerra venezolana, en primer lugar, entre septiembre de 1939 y febrero de 1942, en segundo lugar, entre febrero de 1942 y el fin de la guerra y, en tercer lugar, se hará una reflexión del futuro que se nos avecina a la luz del pasado vivido.

2.- Operaciones navales venezolanas entre septiembre de 1939 y febrero de 1942

Venezuela en el mes de septiembre del año 1939, en primer lugar, decretó el cierre del Golfo de Venezuela y el mar territorial de tres millas náuticas y, en segundo lugar, se adhirió a la declaración de neutralidad americana y como tal, adquirió la obligación de vigilar la aplicación del acuerdo alcanzado en la Conferencia de Panamá en nuestros espacios marítimos Caribe y Atlántico, más aún cuando dos de los países beligerantes, es decir, el Reino Unido poseía territorios a menos de una milla náutica de nuestras costas y la república francesa mantenía una gran actividad marítima desde sus colonias en el área.

La neutralidad de acuerdo con la visión estadounidense fue relativa debido a que estuvo dirigida a favorecer a un bando en específico, es decir, a la coalición franco-británica. La evidencia de esta afirmación se encuentra en el hecho de que con el estallido de la guerra fueron abiertas oficinas británicas y francesas en territorio estadounidense para la compra de armas. Así pues, Venezuela antes del primero de septiembre de 1939 estaba débilmente armada y después de esa fecha cualquier requerimiento que pudo haber hecho estuvo sujeto a las necesidades político-militares de los beligerantes. En este escenario, la aplicación de la declaración de neutralidad estaba sujeta a la capacidad militar para enfrentar a los beligerantes (Reino Unido[9] y Francia[10]) en caso de que ambos países intentaran violarla de una manera explícita.

En este escenario, con el estallido de la guerra, una apreciable cantidad de buques alemanes se encontraban navegando alrededor del mundo y algunos específicamente en las aguas cercanas a Venezuela. Cuando se aclaró la situación en relación a los mercantes alemanes una vez que se internaron en puertos neutrales, la Marina de Guerra venezolana pudo seguir cumpliendo sus funciones básicas de guardacostas y pudo mostrar su bandera desde el punto de vista diplomático en unas condiciones relativamente poco hostiles. Las nuevas situaciones contingentes para la Marina de Guerra venezolana y para el país se presentarían cuando Italia decidió involucrarse en la guerra.

La entrada en guerra por parte de Italia planteó también la necesidad a los aliados franco-británicos de neutralizar o capturar a los buques italianos que se encontrasen navegando y en este contexto se circunscribe el incidente de las motonaves italianas Alabama y Dentice con el crucero auxiliar francés Barfleur[11] ocurridos entre el 10 y el 12 de junio de 1940 en aguas del golfo de Venezuela declaradas un año antes como aguas interiores. En el incidente, según Pérez Lecuna (2000), además del buque francés y los mercantes italianos estarían presentes el cañonero “Urdaneta” y un remolcador (pág., 442). Las naves venezolanas serían enviadas a rescatar a las tripulaciones de ambos buques italianos luego que el buque francés averiara al primero y obligara a los comandantes de los dos (02) buques a vararlos en la costa próxima al canal de entrada al lago de Maracaibo (Hernández, 2008). Estos buques serían remolcados posteriormente a Maracaibo. Desde el punto de vista diplomático naval, la acción del buque francés fue, según Cable (1977), un caso de aplicación de la fuerza de manera definitoria porque hubo una agresión a la soberanía de un país neutral (pág., 07)[12].

Como el cañonero venezolano compareció tiempo después y el objetivo francés, en ese entonces, fue inutilizar los buques italianos y capturar eventualmente a las tripulaciones, entonces se puede afirmar que la efectividad venezolana fue alta debido a que pudo rescatar a las tripulaciones italianas y recuperar los buques a pesar de la violación de la integridad territorial. Este hecho le permitió al gobierno venezolano elevar una fuerte protesta al gobierno francés de Vichy el 16 de julio de 1940 en base a un decreto promulgado en el año 1939, sentando las bases jurídicas de los derechos que históricamente Venezuela ha tenido sobre esas aguas tal como lo ha señalado Javier Nieves-Croes (CEERI-UM, 2006:133-134)[13]. Estos buques junto con otros alemanes serían incautados en el año 1941, según Pérez Lecuna (2000), por el intento fallido que hicieron sus tripulaciones de inutilizarlos (Pág., 439). En esta oportunidad la Marina de Guerra venezolana actuó de manera eficaz perdiéndose completamente uno solo de los buques internados.

La salida de Francia y del Reino de los Países Bajos del escenario de la guerra hizo que la dirigencia política venezolana retornara a la política de neutralidad y, en consecuencia, la Marina de Guerra venezolana se dedicó a la realización de sus actividades normales de épocas de no-guerra por el resto del año 1940 y 1941. Sin embargo, el hecho de que Alemania dispusiese desde 1940 de bases en el océano Atlántico hizo que EE.UU. extendiera unilateralmente el área de vigilancia marítima además de la instrumentación de otras medidas que beneficiaron al Reino Unido. Para la Gran Bretaña la victoria alemana de 1940 hizo que comenzaran a considerar a la flota de alta mar francesa como una amenaza. Su acotación obedece al hecho de que las colonias francesas en el Caribe y Suramérica de repente se encontraron en una precaria situación de neutralidad que en cierta forma favorecía a Alemania, colocándose la región en un estado de guerra.

En el caso del Reino de los Países Bajos la situación fue más complicada debido a que la división de ese país significó que la monarquía continuase haciendo la guerra a Alemania mientras que el nuevo gobierno en la metrópolis hacía lo contrario. Las Antillas holandesas pasarían a ser ocupadas por el Reino Unido y posteriormente por EE.UU., para evitar la posibilidad de una acción unilateral por parte de Venezuela a pesar de que nuestro país no disponía de los medios necesarios para ello. Por este motivo los neerlandeses habían destacado desde el año 1939 un destructor y dos submarinos[14].

El estado de no-guerra se interrumpió el 07 de diciembre de 1941 cuando el Imperio del Japón atacó la base estadounidense de Pearl Harbor. Venezuela se adhirió a la carta de las Naciones Unidas el 01ENE1942 y el 15ENE de ese año suscribió un polémico acuerdo de defensa naval con EE.UU., pero trató de mantener su estatus de neutralidad. Este acuerdo fue polémico debido a que fue originalmente rechazado por el congreso y los hechos posteriores, como veremos seguidamente, determinaron su ratificación con lo cual, el país quedó en la práctica neutralizado. Por otra parte, este acuerdo hizo que se comenzaran a organizar, en el lago de Maracaibo, convoyes de buques que fueron denominados “Mosquitos”. El 16FEB1942 uno de estos convoyes formados por nueve buques fue atacado por el submarino alemán U-502 del tipo VII C. El cañonero “Urdaneta”, que se encontraba en el área y carecía de capacidad para la guerra antisubmarina se limitó a rescatar a las víctimas (Farage, 2011). Aquí sería inutilizada la motonave venezolana “Monagas”. En los días sucesivos fue hundida la motonave “Pedernales”. Luego de este ataque el U-156 torpedeó a otros tres buques frente a Curazao y bombardeó la refinería sufriendo ésta daños simbólicos. La respuesta estadounidense fue ineficaz. Posteriormente el U-156 dejaría unos heridos de forma clandestina en Martinica generando con ello un bloqueo naval por parte de EE.UU. y un contrabloqueo alemán que cobraría posteriormente el torpedeamiento de media decena de buques y la vida de sus respectivas tripulaciones. Este ataque fue seguido por otro realizado cerca de Trinidad por los U-161 y el U-502 que fue destinado seguidamente a esa área. El U-161 penetraría por el golfo de Paria y hundiría dos mercantes frente a Puerto España.

La consecuencia inmediata de estas acciones alemanas, además de la paralización del tráfico marítimo en las costas de Venezuela, fue el artillamiento de todos los buques mercantes. De igual forma, EE.UU., destacarían para el Caribe 24 naves antisubmarinas, 09 destructores, 32 embarcaciones menores, 02 barreminas y 02 escuadrones de aeronaves antisubmarinas. Por su parte, el Reino Unido también destacaría una flotilla aérea de torpederos y 10 naves antisubmarinas. Por su parte, la precisión de los ataques de los submarinos alemanes frente a las costas de Venezuela se debió a que desarrollaron un sistema conocido como Etappen Dienst (E-dienst) para proveer de información y logística[15]. Como hemos indicado, la Marina de Guerra venezolana se encontraba cumpliendo sus funciones de vigilancia, de apoyo logístico a los destacamentos ubicados en el territorio insular y realizaría operaciones de búsqueda y rescate al inicio de los ataques.

A partir de las acciones alemanas, según Farage (2022), el mar Caribe se convertiría en un campo de batalla naval por espacio de dos (02) años. Esto nos conduce al examen de las operaciones navales subsiguientes.

3.- Operaciones de la Marina de Guerra venezolana entre marzo de 1942 y mayo de 1945

Después del hundimiento del MN “Monagas” el Caribe, de manera general, y en el Mar de Venezuela, de forma particular, se convirtieron en una zona de guerra caracterizada por la discontinuidad y ubicuidad del frente a defender y la limitada capacidad de los estadounidenses para controlarlo de una manera razonable. Por ello, después del ataque del 16FEB1942 EE.UU. instalarían baterías de defensa de costa de varios calibres y se adiestró a oficiales del ejército venezolano en la defensa de costas. Las más relevantes de estas baterías fueron: Las Piedras, Castillo Libertador y Fortín Solano, Puerto La Cruz e Isla de Patos. Estas baterías posteriormente serían complementadas con piezas de menor calibre que serían ubicadas en otros puntos de la costa venezolana. Boca de Dragones y Boca de Serpientes serían artilladas, minadas, se colocarían redes antisubmarinas, se desplegarían dirigibles y se instalarían sensores acústicos para evitar la penetración de U-Boot. Además, entre los años 1942 y 1943 serían embarcados en buques estadounidenses o destinados a Panamá alrededor de media centena más de oficiales venezolanos (Pérez Lecuna, 2000:741 y 790).

En ese periodo las operaciones navales de defensa y ataque aliadas se concentrarían de forma mayoritaria en las aguas cercanas a Trinidad. En cuanto a la ejecución de acciones de defensa y ataque se recuerda especialmente, según Farage (2022), el 20JUL1942 cuando los U-BOOT U-202, U-564, U-68 y U-515 se desplegaron frente a Trinidad teniendo lugar una batalla con las fuerzas de superficie estadounidenses que duraría alrededor de diez días. Venezuela participaría con dos escuadrillas de aviones que se dedicarían a acciones de patrullaje y reconocimiento teniendo como bases Cachipo y Chaguaramas (Pérez Lecuna, 2000:713).

Entre los meses de febrero y diciembre de 1942, la Blanquilla, Los Frailes, Los Testigos, Pampatar, Porlamar, los Monjes, rio Caribe, fueron locaciones que albergaron náufragos de diferentes nacionalidades y los buques de la marina de guerra nacional fueron los que transportaron a esos supervivientes, junto con otros rescatados directamente en el mar, para dejarlos en un puerto seguro en las costas venezolanas[16]. De igual forma, desaparecieron, por diferentes causas, una serie de pequeñas embarcaciones en el área que abarca toda la península de Paria y Araya.

Según Farage (2022) fueron tres (03) los U-Boot hundidos cerca de las aguas venezolanas, es decir, el U-162 el 03SEP1942 al noreste de Trinidad, el U-156 el 08MAR1943 frente a Barbados logrando, los supervivientes, arribar a la costa de Río Caribe y el U-615[17] el 07AGO1943 en aguas cercanas a la isla La Blanquilla por aeronaves estadounidenses[18].

En el mismo año 1943, serían enviados hacia EE.UU. los cañoneros “General Urdaneta” y “General Soublette” para dotarlos de capacidades para realizar operaciones antisubmarinas[19]. Es importante destacar que Venezuela mantuvo la neutralidad y, por tanto, los buques no sufrieron ningún tipo de incidente durante la navegación. En este año, el país, según Pérez Lecuna (2000), recibiría también dentro del marco de la ley de Préstamos y Arriendos, cuatro (04) lanchas que serían utilizadas como caza-submarinos (pág., 848). Así pues, para ese año las operaciones navales venezolanas a pesar de las limitaciones en cuanto a medios se refieren, abarcarían la vigilancia antisubmarina y se mantendrían de forma más restringida en el apoyo a los destacamentos ubicados en todo el Caribe venezolano y en el delta del río Orinoco, así como también, la realización de operaciones de búsqueda y rescate con el concurso de la aviación militar venezolana. Estas actividades se realizarían en un contexto en que las operaciones de U-Boot’s se comenzarían a desplazar focalmente al Atlántico meridional (Orinoco y costas de las Guayanas) y en el Caribe se limitarían al hostigamiento y dispersión del tráfico mercante aliado.

Para el año 1944 los Cañoneros “General Urdaneta” y “General Soublette” estuvieron operando nuevamente en las aguas jurisdiccionales venezolanas, es decir, en un periodo en que los últimos U-Boot abandonarían el mar Caribe como área de operaciones. Sin embargo, en este periodo ocurrirían dos (02) incidentes que involucrarían a medios militares y navales estadounidenses y venezolanos. El primero fue el cañoneo del cañonero “General Soublette” cuando navegaba por aguas venezolanas en el Golfo de Paria realizado por las baterías de costas estadounidense ubicadas en el lado trinitario (pág., 938-939) y el segundo cuando cazabombarderos estadounidenses bombardearon por error la isla de Patos, lugar que originalmente estuvo ocupado por la Infantería de Marina venezolana y en el momento del incidente se encontraba ubicada la batería de defensa de Costas Nº 5 asignada al ejército venezolano[20]. Ambos incidentes provocarían fricciones en las relaciones venezolano-estadounidenses, pero ocurrirían cuando la balanza de la II GM estaba inclinada decisivamente al bando aliado.

Venezuela entró formalmente en la Segunda Guerra Mundial el 15 de febrero de 1945 en momentos en que la ciudad de Dresde estaba siendo arrasada por los bombarderos anglo-estadounidenses y la ciudad de Budapest caía en manos del ejército ruso y rumano. La guerra submarina en ese entonces se circunscribía a un sector del Atlántico norte y se visualizaba ya el empleo de los U-Boot para la realización de otros tipos de actividades clandestinas.

Para finalizar, podemos decir que las operaciones de la Marina de Guerra de Venezuela en la II Guerra Mundial entre 1942 y 1944 fueron: en primer lugar, patrullaje en las aguas del mar de Venezuela, en segundo lugar, búsqueda y salvamento (SAR), en tercer lugar, traslado de supervivientes a sus puertos de origen y, en cuarto lugar, apoyo logístico al despliegue defensivo insular. Este desempeño nos conduce al presente y futuro inmediato.

4.- Pasado como futuro

En la madrugada del 03 de enero de 2026 los venezolanos fuimos despertados para decirnos que la guerra global había llegado a tierra firme. Ese día fue la resultante de un proceso que comenzó a vivir el país desde la Segunda Guerra Mundial cuando los submarinos alemanes, como examinamos, perturbaron el tráfico marítimo frente a nuestras costas en condiciones en que no podíamos impedirlo a pesar de que éramos neutrales. A diferencia del pasado, en la guerra global que estamos comenzando a vivir, el país dispone de un conjunto de infraestructura energética ubicada en nuestras costas y aguas adyacentes y un tráfico marítimo a ella relacionado que la hacen vulnerables al tipo de guerra que se está desarrollando en Europa oriental y el Cercano Oriente (terminales petroleros, sistemas de refinación, infraestructuras de extracción costa afuera, plantas productoras de energía, etc.)[21]. Este hecho permite establecer analogías con el pasado.

En primer lugar, nuestro país, a pesar de su relación de dependencia con Europa y EE.UU., mantenía vínculos más estrechos con los países del Eje. Esto comenzó a cambiar en el año 1940 cuando se produjo un cambio de circunstancias en Europa que hizo prever que la guerra se extendería geográficamente. En el presente Venezuela mantenía vínculos más estrechos con países fuera de la órbita de Occidente y eso empezó a cambiar a partir del 03 de enero de 2026. En este sentido estamos surcando las aguas de la transición en condiciones inciertas debido a la existencia de grupos de irregulares que operan dentro del país que están conectados con otros grupos fuera de la ley.

En segundo lugar, había una disputa territorial en el golfo de Paria por la isla de Patos que concluyó en el año 1942 con un tratado entre Venezuela y el Reino Unido. En el presente Venezuela tiene la aspiración de recuperar el territorio Esequibo en un proceso que se sigue en la Corte Internacional de Justicia. En ambos casos el centro de gravedad ha estado representado por recursos energéticos. En el pasado el resultado fue favorable a nuestro país porque, en la práctica, fue una relación entre estados. En el presente y el futuro cercano la situación no está clara porque el país está lidiando contra varias empresas transnacionales que están usando, en este caso, a la República Federativa de Guyana para satisfacer sus intereses.

En tercer lugar, el resultado de la guerra entre 1939-1945 tuvo un alto componente industrial que en ese entonces tenía EE.UU. y, en menor medida, el Reino Unido que reservó sólo a los combatientes los recursos necesarios para ganar la guerra. Nuestro país no contó con esos recursos porque fue neutral. En ese contexto recibió una ayuda marginal y limitada a la defensa de la infraestructura que vinculaba a Venezuela con EE.UU. Ese no es el caso en los actuales momentos. Si bien EE.UU. está a la vanguardia de la innovación, ya no dispone del potencial industrial que tenía en el pasado y eso hace que los medios que pueda producir sean aún inmensos, pero más limitados. Esto significa que, si Venezuela contó en el pasado con medios limitados para preservar la neutralidad, en el presente va a contar con severas restricciones para proteger la infraestructura que le puede brindar a los venezolanos un razonable grado de aceptabilidad en sus condiciones de vida. Por ello se afirma categóricamente que ningún país en la región estuvo preparado para afrontar la guerra submarina entre 1942 y 1944. Como se sabe, la balanza de la guerra se inclinó al lado de los aliados cuando la producción y la innovación superaron el número de las pérdidas sufridas.

Así como en el año 1942, cuando los submarinos alemanes hicieron acto de presencia en nuestras costas, se produjeron severas limitaciones para el normal funcionamiento del país, desde el 03 de enero de 2026 estamos en circunstancias más complejas debido a que poseemos severas limitaciones estructurales que restringen el normal funcionamiento del país que se pueden agravar de un momento a otro sobre todo cuando Europa se ha establecido como horizonte para la guerra el año 2030. Por tanto, el país debe prepararse para un escenario de operaciones de guerra en nuestros espacios marítimos y costeros en una mayor escala. Esto tiene implicaciones políticas, estratégicas, logísticas (productivas) y operacionales que expondremos sucintamente a continuación.

En lo político, Venezuela, al igual que en el pasado, está viviendo una transición que tiene implicaciones en términos de gobernabilidad y de territorialidad dentro de un contexto conflictivo global. Con respecto a la gobernabilidad, el país sigue viviendo en circunstancias en que la soberanía no reside en sus ciudadanos y una (o varias) clases políticas tiene el control de los recursos económicos del Estado. En el plano territorial, en el pasado hubo un proceso que condujo al Tratado del Golfo de Paria (1942) en condiciones favorables para Venezuela en un contexto en que el Reino Unido estaba sufriendo importantes reveses militares y necesitaba asegurar recursos energéticos. En el presente el conflicto con la República Federativa de Guyana por el territorio Esequibo, y su proyección hacia el Atlántico, apunta a la negociación en concordancia con el Acuerdo de Ginebra con el inconveniente de que las empresas transnacionales que extraen petróleo costa afuera van a gestionar la producción bajo la figura del desarrollo conjunto. Eso hay que evitarlo. Esta negociación se producirá, como hemos dicho en otra parte, después de que la Corte Internacional de Justicia ratifique el Laudo de Paris, corrigiendo los excesos que tuvo en el pasado[22].

En lo estratégico, Venezuela ha sido de nuevo neutralizada. En un escenario de confrontación global tendremos que producir nuestras propias capacidades de defensa marítima y territorial porque está expuesta a acciones militares (sabotaje, terrorismo, etc.) y la ayuda que recibirá el país va a ser muy poca. Ello va a implicar la conexión urgente de los centros de producción de conocimientos con los centros productivos existentes y potenciales. En lo logístico el Estado está obligado a producir sus medios para funcionar efectivamente y responder ante potenciales agresiones. Esto nos coloca en el ámbito de pensar en términos de concepción dual de uso de un bien producido y de desarrollo y creación de las condiciones de posibilidad para producir y reproducir nuestros medios de vida y de defensa en todo el espacio geográfico nacional. En lo operacional debemos considerar teniendo en cuenta las prácticas de combate en Europa Oriental y en el Cercano Oriente que la afectación a la infraestructura civil se ha incrementado. Considerando las circunstancias político-estratégicas que vive el país se debe:

·          En la tierra firme: Desarrollar capacidades para la protección civil y el aseguramiento del normal funcionamiento del país, ello significa que la capacidad productiva debe ser protegida y en cualquier caso se deben desarrollar capacidades para reducir los efectos de cualquier daño que sea provocado.

·          En los espacios marítimos: Se debe, en primer lugar, proteger la actividad productiva, el tráfico marítimo y garantizar la protección frente a derrames de hidrocarburos. Ello implica también desarrollar capacidades SAR en todo el espacio marítimo nacional con especial énfasis en la fachada Atlántica. En segundo lugar, se deben desarrollar capacidades para reducir los efectos de cualquier daño que pueda ser provocado en términos físicos y medioambientales. En tercer lugar, se debe reforzar y ampliar el dispositivo naval instrumentado en la II Guerra Mundial en el territorio insular caribeño. Y, en cuarto lugar, se deben conectar los centros de enseñanza y de investigación y desarrollo con las necesidades de defensa.

5.- Escolio

En el pasado hay muchos autores que han afirmado enfáticamente que la marina de guerra venezolana y las fuerzas armadas de manera general no estuvieron preparadas para enfrentar a los U-Boot’s alemanes en los aciagos años de 1942 a 1944, pero si se tiene presente que según Pérez Lecuna (2000), Dönitz (2006), Kelshall (1994) y Farage (2022) la efectividad del empleo de los submarinos en el Caribe fue alta, es decir, a razón de un submarino hundido por cada veinte mercantes aproximadamente, entonces se puede afirmar que ningún país en la cuenca del Caribe estuvo preparado para esa guerra. Esto significa que todas las operaciones de búsqueda y salvamento, así como todas las operaciones de apoyo a nuestro sistema insular fueron hechas en una zona de guerra que incluía las aguas venezolanas. Haber hecho eso en circunstancias tan limitantes refleja la tenacidad y el valor de las tripulaciones de la marina de guerra venezolana en ese momento histórico. En el presente estamos volviendo a vivir circunstancias parecidas.

Así pues, la principal crítica que se puede hacer desde el punto de vista político sobre la conducta estratégica del Estado venezolano en la guerra pasada fue que no se preparó militarmente para defender su neutralidad y poder negociar desde una posición más cónsona dada nuestra dependencia de un producto de exportación que depende de la seguridad de las líneas de comunicaciones marítimas como lo es el petróleo. En el presente estamos también ante circunstancias parecidas y ello plantea la necesidad de NO repetir los errores del pasado, por lo que queda la premura para amortiguar los efectos de las situaciones que potencialmente viviremos en el futuro cercano.

6.- Bibliografía Consultada.

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Bracho, J. (2010). Los Sueños Rotos. La Historia de los Delgado-Chalbaud. Caracas. IFE. 338 p

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Dönitz, K. (2006). Diez años y Veinte días, Memorias del Hombre que sucedió a Hitler como Jefe del III Reich. (T. M. Orta). Madrid. Editorial la Esfera de los Libros. 815 p.

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Hernández, Carlos (2008). La Armada de Venezuela en la Segunda Guerra Mundial. Ponencia presentada en el I Encuentro Internacional de Estudios Marítimos. Universidad Metropolitana. Caracas, junio de 2008. 

Kelshall, G. (1994). U-Boot War in the Caribbean Sea. Naval Institute Press. Annápolis. 365 P.

Pérez Lecuna, R. (2000). Apuntes para la Historia Militar de Venezuela. 01ENE1936, 19OCT1945. Caracas. Editorial El Viaje del Pez. 1242 P.

Rivero-Blanco, R. (2024). “Las lanchas torpederas M.A.S. en Venezuela”. Caracas. F.C. Ven. Documento en línea. Disponible: https://favclubven.wordpress.com/2024/12/12/las-lanchas-torpederas-m-a-s-en-venezuela/

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[1] La Armada en ese momento no pudo cumplir con sus misiones conservacionistas de capturar el navío y, en otro orden de ideas, ya estaba siendo sobrepasada en su misión específica de seguridad y defensa por la creciente actividad marítima que estaba motorizando el incremento de la producción petrolera. Ver al respecto: Bracho (2010:151).

[2] Sobre el problema de la actividad de guardacostas que realizaba la Armada venezolana, ver además: Blanco en Farage (Coord.) (2011).

[3] Además de estas dos situaciones, el país mantenía un conflicto con el Reino Unido por la isla de Patos que se resolvería a nuestro favor en el Tratado del Golfo de Paria del año 1942.

[4] De igual forma hubo destacamentos de infantería de marina en Punta Barima, La Orchila, punta Macolla, Los Roques y las Aves. Fuente: Jiménez (2001:236-237) y Pérez Lecuna (2000:480-482).

[5] Este crucero fue convertido en un pontón en los diques y astilleros nacionales. Después este pontón sería remolcado a La Orchila.

[6] Sobre el plan de desarrollo naval, ver: Rivero-Blanco (2024).

[7] Ver: Blanco (2004: 75).

[8] Ver: Blanco (2026).

[9] Los medios navales ingleses en el Caribe y las Bahamas fueron, en principio, los cruceros ligeros Berwich, York, Orión y Perth, además de un pequeño número de cazatorpederos (Pérez Lecuna, 2000:371). Uno de estos buques haría también acto de presencia en el Golfo de Venezuela, según Pérez Lecuna, en el incidente del Dentice (Ibíd.:446), pero en realidad el otro buque que participó a distancia en el incidente fue el destructor neerlandés van Kinsbergen. También es de destacar que esta fuerza naval inglesa hundió en esos mismos días dos (02) mercantes alemanes en las adyacencias de Aruba al tratar de evitar su captura.

[10] Los medios navales franceses estacionados en el Caribe fueron básicamente: los cruceros Jeanne de Arc, Surcout, Primaguet, el portaaviones Bearn y los cruceros auxiliares Barfleur, Esterel y Quercy, además de otras embarcaciones menores (Pérez Lecuna, 2000:372). 

[11] El Barfleur era un mercante armado y denominado como un crucero auxiliar de 3.259 toneladas de desplazamiento que estaba armado con cañones de 5,5 pulgadas y 3 pulgadas, así como, por cañones antiaéreos ligeros.

[12] Ver: Blanco (2004:97).

[13] El gobierno de la república francesa del frente popular dirigido por P. Reynaud cayó el 16 de junio de 1940 y el nuevo gobierno dirigido por P. Pétain firmó un armisticio con Alemania el 22 de ese mismo mes y año.  El 10 de junio Italia entró en guerra contra Francia y el Reino Unido y el 25 de junio se hizo efectivo también un armisticio francés a Italia.

[14] En la valoración de la efectividad de una real ocupación venezolana pesaba la acción emprendida en el año 1929, es decir, la toma del fuerte Ámsterdam en Curazao para derrocar el régimen de Juan Vicente Gómez. Pero, el Reino de los Países Bajos sólo se comenzó a preocupar por la defensa de sus territorios a partir del año 1939 y fue en ese momento en que comenzó a realizar un importante programa de equipamiento. En relación con las Antillas Neerlandesas se proyectó establecer una base para lanchas patrulleras. Para el año 1942, este país comenzaría a disponer de lanchas patrulleras de origen canadiense que serían utilizadas para búsqueda y salvamento. La disponibilidad operacional de estos medios fue baja por las dificultades en adquirir repuestos. De igual forma las Antillas Neerlandesas contaron, en ese entonces, con una milicia que fue creada después del incidente de fuerte Ámsterdam protagonizado por un grupo de disidentes venezolanos a la dictadura de Gómez. El destructor holandés fue puesto en servicio en el año 1939 y disponía básicamente de cuatro (04) cañones de 120 mm, cuatro (04) de 40 mm, cuatro (04) ametralladores de 12,7 mm y dos (02) lanzadores de cargas de profundidad. Entre sus actividades operacionales en el mar Caribe llegó a capturar siete (07) mercantes alemanes y dos (02) daneses, participó de forma indirecta en el incidente del Alabama, realizó actividades de búsqueda y salvamento y ejecutó operaciones de escolta de convoyes en el área. Los dos (02) tenían cuatro (04) tubos lanzatorpedos. Ver: www.defensie.nl/marine, y Van Kinsbergen history. Documento en línea. http://www.netherlandsnavy.nl/Vankin_his.htm

[15] Ver al respecto: Blanco (2010:69).

[16] Ver: Farage (2022) y Díaz Rangel (2010).

[17] Los tres (03) U-Boot hundidos serían del tipo IX-C (U-156 y U-162) armado también con un cañón de 105/45 mm y del tipo VII C (U-615) armado también con un cañón de 88/45 mm.

[18] Estas aeronaves fueron del tipo Lockheed PV-1 Ventura que disponían de cuatro ametralladoras de 12.7 mm, dos (02) de 7,62 mm y podían lanzar seis (06) cargas de profundidad de 147 Kg.

[19] Ver: Jiménez (2001:264) y Pérez Lecuna (2000:665).

[20] Ver: Hernández (2008:45-46) y Kelshall (1994:435).

[21] Ver: Blanco (2026).

[22] Ver al respecto: Blanco (2026).

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