1.- Introducción
Las principales
experiencias de guerra que tuvo la Marina de Guerra venezolana en la primera
parte del siglo XX se circunscribieron a dos situaciones que en su mayor parte
se solaparon por la dinámica de las circunstancias. Estas fueron: en primer
lugar, la guerra civil dentro de los marcos de las revoluciones Restauradora y
Libertadora entre los años 1899 y 1903, los bloqueos marítimos en el año 1902-1903
realizados por una coalición ítalo-germano-británica y del puerto de la Guaira
en el año 1908 por una fuerza naval neerlandesa. En segundo lugar, las otras
operaciones a gran escala que se realizarían en el país estuvieron relacionadas
con las acciones revolucionarias llevadas a cabo en el año 1929 en el occidente
del país (que se inició con la captura de la motonave estadounidense ‘Maracaibo’
en Curazao) y en el oriente del país (que se inició con la invasión del ‘Falke’
que condujo a un grupo de venezolanos a Cumaná y posteriormente al exilio)[1].
En este contexto, se
puede afirmar que la Armada venezolana en gran parte de la primera parte del
siglo XX fue una institución concebida, según Sánchez (1995), para realizar
además de operaciones de guardia costera donde demostró cierto grado de
eficacia (pág., 138)[2],
la de sostener el régimen político en condiciones limitadas. La necesidad de
disponer de una marina de guerra capaz de realizar no sólo actividades de
guardacostas sino de defensa naval se produjo, en primer lugar, por los
conflictos que se desencadenaron en Suramérica en la década de los años treinta
(la guerra por el cuadrilátero de Leticia y la guerra del Chaco) y, en segundo
lugar, por los problemas aduaneros que el país tuvo con EE.UU. a propósito de
la explotación petrolera[3].
En ese momento histórico no se consideró de manera evidente la importancia que
estaba adquiriendo el país por la explotación petrolera. A continuación, se
presenta un cuadro que muestra el listado de los buques con que contó la Marina
de Guerra venezolana entre el periodo pre-guerra y el año 1935. En este cuadro
se muestra el número de medios y los periodos en que estos estuvieron más o
menos disponibles operacionalmente.
|
Medios navales[4] |
Disponibilidad operacional |
|
Buque presidencial “Leandro” |
1938-1952 |
|
Cañonero “Miranda” |
1900-1942 |
|
Cañonero “Orinoco” |
1933-1942 |
|
Crucero “General Salom” |
1900-1942 y 1943-1952 |
|
Crucero “Mariscal
Sucre” [5] |
1911-1938 y 1940-1941 |
|
07 embarcaciones menores. Desplegadas en el río
Orinoco y Meta, así como en la estación de pilotaje de Maracaibo |
1932-1940 |
|
02 Remolcadores |
1915-1942 y 1943-1944 |
|
Vapor “Aragua” |
1917-1934 y 1935-1943 |
|
Vapor “Tacarigua” (Lago
de Valencia) |
1938-1940 |
|
Velero “Naricual” |
1931-1942 |
Como se puede observar, los
medios disponibles no eran suficientes para garantizar la defensa marítima del
territorio nacional. Según Pérez Lecuna (2000), esta capacidad era insignificante
si se tiene en consideración que la marina mercante nacional contaba para el
año 1940 con treinta y ocho embarcaciones de diversos tipos, las compañías
petroleras “operaban con más de cien buques de bandera venezolana y extranjera”
y la flota pesquera contaba con alrededor de cinco mil embarcaciones de
propulsión a vela y motor (pág., 479-480). Esta situación obligó al gobierno
nacional a negociar con el Reino de Italia un programa de desarrollo naval que
contempló inicialmente la adquisición de medios navales adaptados en el año
1937. Ellos se muestran a continuación:
|
Medios navales adquiridos en 1937 |
Disponibilidad operacional |
|
Cañonero “General Urdaneta” |
1939-1942 y 1943-1952 |
|
Cañonero “General Soublette” |
1939-1942 y 1943-1952 |
Junto con estos medios navales,
una misión técnica italiana vino a Venezuela para enseñar a los marinos
venezolanos la operación y manutención de los nuevos buques, se enviarían a
algunos venezolanos a formarse en Italia y Argentina para estar a la altura de
los nuevos retos y, se adquirieron lanchas italianas MAS para el Ministerio de
Fomento[6].
Este limitado esfuerzo se produjo en momentos en que existían vientos de guerra
en Europa y había una intensa guerra en Asia oriental.
La actividad petrolera le
daba al país una creciente importancia estratégica que no fue suficientemente
valorada. Antes de la guerra, la producción nacional convirtió al país en el
segundo exportador mundial de petróleo[7].
Durante la guerra pasamos a ser el primero y este hecho no pasó por alto para
ninguno de los oponentes en la II Guerra Mundial. En el presente está
acaeciendo una guerra de alcance global y los recursos venezolanos han sido de
nuevo puestos en el escenario de conflicto, por lo que vamos a reflexionar
acerca de nuestras capacidades haciendo una analogía con el pasado[8].
Teniendo presente lo antes afirmado, se va a hacer una descripción y análisis
de las operaciones realizadas por la Marina de Guerra venezolana, en primer
lugar, entre septiembre de 1939 y febrero de 1942, en segundo lugar, entre
febrero de 1942 y el fin de la guerra y, en tercer lugar, se hará una reflexión
del futuro que se nos avecina a la luz del pasado vivido.
2.- Operaciones navales
venezolanas entre septiembre de 1939 y febrero de 1942
Venezuela en el mes de septiembre
del año 1939, en primer lugar, decretó el cierre del Golfo de Venezuela y el
mar territorial de tres millas náuticas y, en segundo lugar, se adhirió a la
declaración de neutralidad americana y como tal, adquirió la obligación de
vigilar la aplicación del acuerdo alcanzado en la Conferencia de Panamá en nuestros
espacios marítimos Caribe y Atlántico, más aún cuando dos de los países
beligerantes, es decir, el Reino Unido poseía territorios a menos de una milla
náutica de nuestras costas y la república francesa mantenía una gran actividad
marítima desde sus colonias en el área.
La neutralidad de acuerdo
con la visión estadounidense fue relativa debido a que estuvo dirigida a
favorecer a un bando en específico, es decir, a la coalición franco-británica.
La evidencia de esta afirmación se encuentra en el hecho de que con el
estallido de la guerra fueron abiertas oficinas británicas y francesas en
territorio estadounidense para la compra de armas. Así pues, Venezuela antes
del primero de septiembre de 1939 estaba débilmente armada y después de esa
fecha cualquier requerimiento que pudo haber hecho estuvo sujeto a las
necesidades político-militares de los beligerantes. En este escenario, la
aplicación de la declaración de neutralidad estaba sujeta a la capacidad
militar para enfrentar a los beligerantes (Reino Unido[9]
y Francia[10]) en caso
de que ambos países intentaran violarla de una manera explícita.
En este escenario, con el
estallido de la guerra, una apreciable cantidad de buques alemanes se
encontraban navegando alrededor del mundo y algunos específicamente en las
aguas cercanas a Venezuela. Cuando se aclaró la situación en relación a los
mercantes alemanes una vez que se internaron en puertos neutrales, la Marina de
Guerra venezolana pudo seguir cumpliendo sus funciones básicas de guardacostas
y pudo mostrar su bandera desde el punto de vista diplomático en unas
condiciones relativamente poco hostiles. Las nuevas situaciones contingentes
para la Marina de Guerra venezolana y para el país se presentarían cuando Italia
decidió involucrarse en la guerra.
La entrada en guerra por
parte de Italia planteó también la necesidad a los aliados franco-británicos de
neutralizar o capturar a los buques italianos que se encontrasen navegando y en
este contexto se circunscribe el incidente de las motonaves italianas Alabama y
Dentice con el crucero auxiliar francés Barfleur[11] ocurridos entre el 10 y
el 12 de junio de 1940 en aguas del golfo de Venezuela declaradas un año antes
como aguas interiores. En el incidente, según Pérez Lecuna (2000), además del
buque francés y los mercantes italianos estarían presentes el cañonero “Urdaneta”
y un remolcador (pág., 442). Las naves venezolanas serían enviadas a rescatar a
las tripulaciones de ambos buques italianos luego que el buque francés averiara
al primero y obligara a los comandantes de los dos (02) buques a vararlos en la
costa próxima al canal de entrada al lago de Maracaibo (Hernández, 2008). Estos
buques serían remolcados posteriormente a Maracaibo. Desde el punto de vista
diplomático naval, la acción del buque francés fue, según Cable (1977), un caso
de aplicación de la fuerza de manera definitoria porque hubo una agresión a la
soberanía de un país neutral (pág., 07)[12].
Como el cañonero
venezolano compareció tiempo después y el objetivo francés, en ese entonces,
fue inutilizar los buques italianos y capturar eventualmente a las
tripulaciones, entonces se puede afirmar que la efectividad venezolana fue alta
debido a que pudo rescatar a las tripulaciones italianas y recuperar los buques
a pesar de la violación de la integridad territorial. Este hecho le permitió al
gobierno venezolano elevar una fuerte protesta al gobierno francés de Vichy el
16 de julio de 1940 en base a un decreto promulgado en el año 1939, sentando
las bases jurídicas de los derechos que históricamente Venezuela ha tenido
sobre esas aguas tal como lo ha señalado Javier Nieves-Croes (CEERI-UM,
2006:133-134)[13]. Estos
buques junto con otros alemanes serían incautados en el año 1941, según Pérez Lecuna
(2000), por el intento fallido que hicieron sus tripulaciones de inutilizarlos (Pág., 439). En esta oportunidad la Marina de Guerra venezolana
actuó de manera eficaz perdiéndose completamente uno solo de los buques
internados.
La salida de Francia y
del Reino de los Países Bajos del escenario de la guerra hizo que la dirigencia
política venezolana retornara a la política de neutralidad y, en consecuencia,
la Marina de Guerra venezolana se dedicó a la realización de sus actividades
normales de épocas de no-guerra por el resto del año 1940 y 1941. Sin embargo, el
hecho de que Alemania dispusiese desde 1940 de bases en el océano Atlántico
hizo que EE.UU. extendiera unilateralmente el área de vigilancia marítima
además de la instrumentación de otras medidas que beneficiaron al Reino Unido.
Para la Gran Bretaña la victoria alemana de 1940 hizo que comenzaran a
considerar a la flota de alta mar francesa como una amenaza. Su acotación
obedece al hecho de que las colonias francesas en el Caribe y Suramérica de
repente se encontraron en una precaria situación de neutralidad que en cierta
forma favorecía a Alemania, colocándose la región en un estado de guerra.
En el caso del Reino de
los Países Bajos la situación fue más complicada debido a que la división de
ese país significó que la monarquía continuase haciendo la guerra a Alemania
mientras que el nuevo gobierno en la metrópolis hacía lo contrario. Las Antillas
holandesas pasarían a ser ocupadas por el Reino Unido y posteriormente por
EE.UU., para evitar la posibilidad de una acción unilateral por parte de
Venezuela a pesar de que nuestro país no disponía de los medios necesarios para
ello. Por este motivo los neerlandeses habían destacado desde el año 1939 un destructor
y dos submarinos[14].
El estado de no-guerra se
interrumpió el 07 de diciembre de 1941 cuando el Imperio del Japón atacó la
base estadounidense de Pearl Harbor. Venezuela se adhirió a la carta de las
Naciones Unidas el 01ENE1942 y el 15ENE de ese año suscribió un polémico
acuerdo de defensa naval con EE.UU., pero trató de mantener su estatus de
neutralidad. Este acuerdo fue polémico debido a que fue originalmente rechazado
por el congreso y los hechos posteriores, como veremos seguidamente,
determinaron su ratificación con lo cual, el país quedó en la práctica
neutralizado. Por otra parte, este acuerdo hizo que se comenzaran a organizar,
en el lago de Maracaibo, convoyes de buques que fueron denominados “Mosquitos”.
El 16FEB1942 uno de estos convoyes formados por nueve buques fue atacado por el
submarino alemán U-502 del tipo VII C. El cañonero “Urdaneta”, que se
encontraba en el área y carecía de capacidad para la guerra antisubmarina se
limitó a rescatar a las víctimas (Farage, 2011). Aquí sería inutilizada la
motonave venezolana “Monagas”. En los días sucesivos fue hundida la motonave “Pedernales”.
Luego de este ataque el U-156 torpedeó a otros tres buques frente a Curazao y
bombardeó la refinería sufriendo ésta daños simbólicos. La respuesta estadounidense
fue ineficaz. Posteriormente el U-156 dejaría unos heridos de forma clandestina
en Martinica generando con ello un bloqueo naval por parte de EE.UU. y un
contrabloqueo alemán que cobraría posteriormente el torpedeamiento de media
decena de buques y la vida de sus respectivas tripulaciones. Este ataque fue
seguido por otro realizado cerca de Trinidad por los U-161 y el U-502 que fue
destinado seguidamente a esa área. El U-161 penetraría por el golfo de Paria y
hundiría dos mercantes frente a Puerto España.
La consecuencia inmediata
de estas acciones alemanas, además de la paralización del tráfico marítimo en
las costas de Venezuela, fue el artillamiento de todos los buques mercantes. De
igual forma, EE.UU., destacarían para el Caribe 24 naves antisubmarinas, 09
destructores, 32 embarcaciones menores, 02 barreminas y 02 escuadrones de
aeronaves antisubmarinas. Por su parte, el Reino Unido también destacaría una flotilla
aérea de torpederos y 10 naves antisubmarinas. Por su parte, la precisión de
los ataques de los submarinos alemanes frente a las costas de Venezuela se
debió a que desarrollaron un sistema conocido como Etappen Dienst (E-dienst) para
proveer de información y logística[15].
Como hemos indicado, la Marina de Guerra venezolana se encontraba cumpliendo
sus funciones de vigilancia, de apoyo logístico a los destacamentos ubicados en
el territorio insular y realizaría operaciones de búsqueda y rescate al inicio
de los ataques.
A partir de las acciones
alemanas, según Farage (2022), el mar Caribe se convertiría en un campo de
batalla naval por espacio de dos (02) años. Esto nos conduce al examen de las
operaciones navales subsiguientes.
3.- Operaciones de
la Marina de Guerra venezolana entre marzo de 1942 y mayo de 1945
Después del hundimiento
del MN “Monagas” el Caribe, de manera general, y en el Mar de Venezuela, de
forma particular, se convirtieron en una zona de guerra caracterizada por la
discontinuidad y ubicuidad del frente a defender y la limitada capacidad de los
estadounidenses para controlarlo de una manera razonable. Por ello, después del
ataque del 16FEB1942 EE.UU. instalarían baterías de defensa de costa de varios
calibres y se adiestró a oficiales del ejército venezolano en la defensa de
costas. Las más relevantes de estas baterías fueron: Las Piedras, Castillo
Libertador y Fortín Solano, Puerto La Cruz e Isla de Patos. Estas baterías
posteriormente serían complementadas con piezas de menor calibre que serían
ubicadas en otros puntos de la costa venezolana. Boca de Dragones y Boca de
Serpientes serían artilladas, minadas, se colocarían redes antisubmarinas, se
desplegarían dirigibles y se instalarían sensores acústicos para evitar la
penetración de U-Boot. Además, entre los años 1942 y 1943 serían
embarcados en buques estadounidenses o destinados a Panamá alrededor de media
centena más de oficiales venezolanos (Pérez Lecuna, 2000:741 y 790).
En ese periodo las
operaciones navales de defensa y ataque aliadas se concentrarían de forma
mayoritaria en las aguas cercanas a Trinidad. En cuanto a la ejecución de
acciones de defensa y ataque se recuerda especialmente, según Farage (2022), el
20JUL1942 cuando los U-BOOT U-202, U-564, U-68 y U-515 se desplegaron frente a
Trinidad teniendo lugar una batalla con las fuerzas de superficie
estadounidenses que duraría alrededor de diez días. Venezuela participaría con
dos escuadrillas de aviones que se dedicarían a acciones de patrullaje y
reconocimiento teniendo como bases Cachipo y Chaguaramas (Pérez Lecuna,
2000:713).
Entre los meses de
febrero y diciembre de 1942, la Blanquilla, Los Frailes, Los Testigos,
Pampatar, Porlamar, los Monjes, rio Caribe, fueron locaciones que albergaron
náufragos de diferentes nacionalidades y los buques de la marina de guerra nacional
fueron los que transportaron a esos supervivientes, junto con otros rescatados
directamente en el mar, para dejarlos en un puerto seguro en las costas
venezolanas[16]. De
igual forma, desaparecieron, por diferentes causas, una serie de pequeñas
embarcaciones en el área que abarca toda la península de Paria y Araya.
Según
Farage (2022) fueron tres (03) los U-Boot hundidos cerca de las aguas
venezolanas, es decir, el U-162 el 03SEP1942 al noreste de Trinidad, el U-156
el 08MAR1943 frente a Barbados logrando, los supervivientes, arribar a la costa
de Río Caribe y el U-615[17]
el 07AGO1943 en aguas cercanas a la isla La Blanquilla por aeronaves
estadounidenses[18].
En el
mismo año 1943, serían enviados hacia EE.UU. los cañoneros “General
Urdaneta” y “General Soublette” para dotarlos de capacidades para realizar
operaciones antisubmarinas[19].
Es
importante destacar que Venezuela mantuvo la neutralidad y, por tanto, los
buques no sufrieron ningún tipo de incidente durante la navegación. En este año, el país,
según Pérez Lecuna (2000), recibiría también dentro del marco de la ley de
Préstamos y Arriendos, cuatro (04) lanchas que serían utilizadas como
caza-submarinos (pág., 848). Así pues, para ese año las operaciones navales
venezolanas a pesar de las limitaciones en cuanto a medios se refieren,
abarcarían la vigilancia antisubmarina y se mantendrían de forma más
restringida en el apoyo a los destacamentos ubicados en todo el Caribe
venezolano y en el delta del río Orinoco, así como también, la realización de
operaciones de búsqueda y rescate con el concurso de la aviación militar
venezolana. Estas actividades se realizarían en un contexto en que las operaciones de U-Boot’s se comenzarían a desplazar focalmente al Atlántico
meridional (Orinoco y costas de las Guayanas) y en el Caribe se limitarían al
hostigamiento y dispersión del tráfico mercante aliado.
Para el año 1944 los
Cañoneros “General Urdaneta” y “General Soublette” estuvieron operando
nuevamente en las aguas jurisdiccionales venezolanas, es decir, en un periodo
en que los últimos U-Boot abandonarían el mar Caribe como área de operaciones.
Sin embargo, en este periodo ocurrirían dos (02) incidentes que involucrarían a
medios militares y navales estadounidenses y venezolanos. El primero fue el
cañoneo del cañonero “General Soublette” cuando navegaba por aguas venezolanas
en el Golfo de Paria realizado por las baterías de costas estadounidense
ubicadas en el lado trinitario (pág., 938-939) y el segundo cuando
cazabombarderos estadounidenses bombardearon por error la isla de Patos, lugar
que originalmente estuvo ocupado por la Infantería de Marina venezolana y en el
momento del incidente se encontraba ubicada la batería de defensa de Costas Nº
5 asignada al ejército venezolano[20]. Ambos incidentes
provocarían fricciones en las relaciones venezolano-estadounidenses, pero
ocurrirían cuando la balanza de la II GM estaba inclinada decisivamente al
bando aliado.
Venezuela entró
formalmente en la Segunda Guerra Mundial el 15 de febrero de 1945 en momentos
en que la ciudad de Dresde estaba siendo arrasada por los bombarderos
anglo-estadounidenses y la ciudad de Budapest caía en manos del ejército ruso y
rumano. La guerra submarina en ese entonces se circunscribía a un sector del
Atlántico norte y se visualizaba ya el empleo de los U-Boot para la realización
de otros tipos de actividades clandestinas.
Para finalizar, podemos
decir que las operaciones de la Marina de Guerra de Venezuela en la II Guerra
Mundial entre 1942 y 1944 fueron: en primer lugar, patrullaje en las aguas del
mar de Venezuela, en segundo lugar, búsqueda y salvamento (SAR), en tercer
lugar, traslado de supervivientes a sus puertos de origen y, en cuarto lugar,
apoyo logístico al despliegue defensivo insular. Este desempeño nos conduce al
presente y futuro inmediato.
4.- Pasado como futuro
En la
madrugada del 03 de enero de 2026 los venezolanos fuimos despertados para
decirnos que la guerra global había llegado a tierra firme. Ese día fue la resultante
de un proceso que comenzó a vivir el país desde la Segunda Guerra Mundial cuando
los submarinos alemanes, como examinamos, perturbaron el tráfico marítimo
frente a nuestras costas en condiciones en que no podíamos impedirlo a pesar de
que éramos neutrales. A diferencia del pasado, en la guerra global que estamos comenzando a vivir,
el país dispone de un conjunto de infraestructura energética ubicada en
nuestras costas y aguas adyacentes y un tráfico marítimo a ella relacionado que
la hacen vulnerables al tipo de guerra que se está desarrollando en Europa
oriental y el Cercano Oriente (terminales petroleros, sistemas de refinación,
infraestructuras de extracción costa afuera, plantas productoras de energía,
etc.)[21].
Este hecho permite establecer analogías con el pasado.
En primer lugar, nuestro
país, a pesar de su relación de dependencia con Europa y EE.UU., mantenía vínculos
más estrechos con los países del Eje. Esto comenzó a cambiar en el año 1940
cuando se produjo un cambio de circunstancias en Europa que hizo prever que la
guerra se extendería geográficamente. En el presente Venezuela mantenía vínculos
más estrechos con países fuera de la órbita de Occidente y eso empezó a cambiar
a partir del 03 de enero de 2026. En este sentido estamos surcando las aguas de
la transición en condiciones inciertas debido a la existencia de grupos de
irregulares que operan dentro del país que están conectados con otros grupos fuera
de la ley.
En segundo lugar, había
una disputa territorial en el golfo de Paria por la isla de Patos que concluyó
en el año 1942 con un tratado entre Venezuela y el Reino Unido. En el presente
Venezuela tiene la aspiración de recuperar el territorio Esequibo en un proceso
que se sigue en la Corte Internacional de Justicia. En ambos casos el centro de
gravedad ha estado representado por recursos energéticos. En el pasado el
resultado fue favorable a nuestro país porque, en la práctica, fue una relación
entre estados. En el presente y el futuro cercano la situación no está clara
porque el país está lidiando contra varias empresas transnacionales que están
usando, en este caso, a la República Federativa de Guyana para satisfacer sus
intereses.
En tercer lugar, el
resultado de la guerra entre 1939-1945 tuvo un alto componente industrial que
en ese entonces tenía EE.UU. y, en menor medida, el Reino Unido que reservó
sólo a los combatientes los recursos necesarios para ganar la guerra. Nuestro
país no contó con esos recursos porque fue neutral. En ese contexto recibió una
ayuda marginal y limitada a la defensa de la infraestructura que vinculaba a
Venezuela con EE.UU. Ese no es el caso en los actuales momentos. Si bien EE.UU.
está a la vanguardia de la innovación, ya no dispone del potencial industrial
que tenía en el pasado y eso hace que los medios que pueda producir sean aún
inmensos, pero más limitados. Esto significa que, si Venezuela contó en el
pasado con medios limitados para preservar la neutralidad, en el presente va a
contar con severas restricciones para proteger la infraestructura que le puede
brindar a los venezolanos un razonable grado de aceptabilidad en sus
condiciones de vida. Por ello se afirma categóricamente que ningún país en la
región estuvo preparado para afrontar la guerra submarina entre 1942 y 1944.
Como se sabe, la balanza de la guerra se inclinó al lado de los aliados cuando
la producción y la innovación superaron el número de las pérdidas sufridas.
Así como en el año 1942,
cuando los submarinos alemanes hicieron acto de presencia en nuestras costas, se
produjeron severas limitaciones para el normal funcionamiento del país, desde
el 03 de enero de 2026 estamos en circunstancias más complejas debido a que
poseemos severas limitaciones estructurales que restringen el normal
funcionamiento del país que se pueden agravar de un momento a otro sobre todo
cuando Europa se ha establecido como horizonte para la guerra el año 2030. Por
tanto, el país debe prepararse para un escenario de operaciones de guerra en
nuestros espacios marítimos y costeros en una mayor escala. Esto tiene
implicaciones políticas, estratégicas, logísticas (productivas) y operacionales
que expondremos sucintamente a continuación.
En lo político, Venezuela,
al igual que en el pasado, está viviendo una transición que tiene implicaciones
en términos de gobernabilidad y de territorialidad dentro de un contexto
conflictivo global. Con respecto a la gobernabilidad, el país sigue viviendo en
circunstancias en que la soberanía no reside en sus ciudadanos y una (o varias)
clases políticas tiene el control de los recursos económicos del Estado. En el
plano territorial, en el pasado hubo un proceso que condujo al Tratado del
Golfo de Paria (1942) en condiciones favorables para Venezuela en un contexto
en que el Reino Unido estaba sufriendo importantes reveses militares y
necesitaba asegurar recursos energéticos. En el presente el conflicto con la
República Federativa de Guyana por el territorio Esequibo, y su proyección hacia
el Atlántico, apunta a la negociación en concordancia con el Acuerdo de Ginebra
con el inconveniente de que las empresas transnacionales que extraen petróleo
costa afuera van a gestionar la producción bajo la figura del desarrollo
conjunto. Eso hay que evitarlo. Esta negociación se producirá, como hemos dicho
en otra parte, después de que la Corte Internacional de Justicia ratifique el
Laudo de Paris, corrigiendo los excesos que tuvo en el pasado[22].
En lo estratégico,
Venezuela ha sido de nuevo neutralizada. En un escenario de confrontación
global tendremos que producir nuestras propias capacidades de defensa marítima
y territorial porque está expuesta a acciones militares (sabotaje, terrorismo,
etc.) y la ayuda que recibirá el país va a ser muy poca. Ello va a implicar la
conexión urgente de los centros de producción de conocimientos con los centros
productivos existentes y potenciales. En lo logístico el Estado está obligado a
producir sus medios para funcionar efectivamente y responder ante potenciales
agresiones. Esto nos coloca en el ámbito de pensar en términos de concepción
dual de uso de un bien producido y de desarrollo
y creación de las condiciones de posibilidad para producir y reproducir
nuestros medios de vida y de defensa en todo el espacio geográfico nacional. En lo operacional debemos
considerar teniendo en cuenta las prácticas de combate en Europa Oriental y en
el Cercano Oriente que la afectación a la infraestructura civil se ha
incrementado. Considerando las circunstancias político-estratégicas que vive el
país se debe:
·
En la tierra firme: Desarrollar capacidades para la protección
civil y el aseguramiento del normal funcionamiento del país, ello significa que
la capacidad productiva debe ser protegida y en cualquier caso se deben desarrollar capacidades para reducir los efectos
de cualquier daño que sea provocado.
·
En los espacios marítimos: Se debe, en primer lugar,
proteger la actividad productiva, el tráfico marítimo y garantizar la
protección frente a derrames de hidrocarburos. Ello implica también desarrollar
capacidades SAR en todo el espacio marítimo nacional con especial énfasis en la
fachada Atlántica. En segundo lugar, se deben desarrollar capacidades para
reducir los efectos de cualquier daño que pueda ser provocado en términos físicos
y medioambientales. En tercer lugar, se debe reforzar y ampliar el dispositivo
naval instrumentado en la II Guerra Mundial en el territorio insular caribeño. Y,
en cuarto lugar, se deben conectar los centros de enseñanza y de investigación
y desarrollo con las necesidades de defensa.
5.- Escolio
En
el pasado hay muchos autores que han afirmado enfáticamente que la marina de guerra venezolana
y las fuerzas armadas de manera general no estuvieron preparadas para enfrentar
a los U-Boot’s alemanes en los aciagos años de 1942 a 1944, pero si se tiene
presente que según Pérez Lecuna (2000), Dönitz (2006), Kelshall (1994) y Farage
(2022) la efectividad del empleo de los submarinos en el Caribe fue alta, es
decir, a razón de un submarino hundido por cada veinte mercantes
aproximadamente, entonces se puede afirmar que ningún país en la cuenca del
Caribe estuvo preparado para esa guerra. Esto significa que todas las
operaciones de búsqueda y salvamento, así como todas las operaciones de apoyo a
nuestro sistema insular fueron hechas en una zona de guerra que incluía las
aguas venezolanas. Haber hecho eso en circunstancias tan limitantes refleja la
tenacidad y el valor de las tripulaciones de la marina de guerra venezolana en
ese momento histórico. En el presente estamos volviendo a vivir circunstancias
parecidas.
Así pues, la principal
crítica que se puede hacer desde el punto de vista político sobre la conducta estratégica
del Estado venezolano en la guerra pasada fue que no se preparó militarmente
para defender su neutralidad y poder negociar desde una posición más cónsona
dada nuestra dependencia de un producto de exportación que depende de la
seguridad de las líneas de comunicaciones marítimas como lo es el petróleo. En
el presente estamos también ante circunstancias parecidas y ello plantea la
necesidad de NO repetir los errores del pasado, por lo que queda la premura
para amortiguar los efectos de las situaciones que potencialmente viviremos en
el futuro cercano.
6.- Bibliografía Consultada.
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[1] La Armada en ese momento
no pudo cumplir con sus misiones conservacionistas de capturar el navío y, en
otro orden de ideas, ya estaba siendo sobrepasada en su misión específica de
seguridad y defensa por la creciente actividad marítima que estaba motorizando
el incremento de la producción petrolera. Ver al respecto: Bracho (2010:151).
[2] Sobre el problema de la
actividad de guardacostas que realizaba la Armada venezolana, ver además:
Blanco en Farage (Coord.) (2011).
[3] Además de estas dos
situaciones, el país mantenía un conflicto con el Reino Unido por la isla de
Patos que se resolvería a nuestro favor en el Tratado del Golfo de Paria del
año 1942.
[4] De igual forma hubo
destacamentos de infantería de marina en Punta Barima, La Orchila, punta
Macolla, Los Roques y las Aves. Fuente: Jiménez (2001:236-237) y Pérez Lecuna
(2000:480-482).
[5] Este crucero fue
convertido en un pontón en los diques y astilleros nacionales. Después este
pontón sería remolcado a La Orchila.
[6] Sobre el plan de
desarrollo naval, ver: Rivero-Blanco (2024).
[7] Ver: Blanco (2004: 75).
[8] Ver: Blanco (2026).
[9] Los medios navales
ingleses en el Caribe y las Bahamas fueron, en principio, los cruceros ligeros
Berwich, York, Orión y Perth, además de un pequeño número de cazatorpederos (Pérez
Lecuna, 2000:371). Uno de estos buques haría también acto de presencia en el
Golfo de Venezuela, según Pérez Lecuna, en el incidente del Dentice
(Ibíd.:446), pero en realidad el otro buque que participó a distancia en el
incidente fue el destructor neerlandés van Kinsbergen. También es de destacar
que esta fuerza naval inglesa hundió en esos mismos días dos (02) mercantes
alemanes en las adyacencias de Aruba al tratar de evitar su captura.
[10] Los medios navales
franceses estacionados en el Caribe fueron básicamente: los cruceros Jeanne de
Arc, Surcout, Primaguet, el portaaviones Bearn y los cruceros auxiliares
Barfleur, Esterel y Quercy, además de otras embarcaciones menores (Pérez Lecuna,
2000:372).
[11] El Barfleur era un mercante armado y denominado como un crucero
auxiliar de 3.259 toneladas de desplazamiento que estaba armado con cañones de
5,5 pulgadas y 3 pulgadas, así como, por cañones antiaéreos ligeros.
[12] Ver: Blanco (2004:97).
[13] El gobierno de la república
francesa del frente popular dirigido por P. Reynaud cayó el 16 de junio de 1940
y el nuevo gobierno dirigido por P. Pétain firmó un armisticio con Alemania el
22 de ese mismo mes y año. El 10 de
junio Italia entró en guerra contra Francia y el Reino Unido y el 25 de junio
se hizo efectivo también un armisticio francés a Italia.
[14] En la valoración de la
efectividad de una real ocupación venezolana pesaba la acción emprendida en el
año 1929, es decir, la toma del fuerte Ámsterdam en Curazao para derrocar el
régimen de Juan Vicente Gómez. Pero, el Reino de los Países Bajos sólo se
comenzó a preocupar por la defensa de sus territorios a partir del año 1939 y
fue en ese momento en que comenzó a realizar un importante programa de
equipamiento. En relación con las Antillas Neerlandesas se proyectó establecer
una base para lanchas patrulleras. Para el año 1942, este país comenzaría a
disponer de lanchas patrulleras de origen canadiense que serían utilizadas para
búsqueda y salvamento. La disponibilidad operacional de estos medios fue baja
por las dificultades en adquirir repuestos. De igual forma las Antillas
Neerlandesas contaron, en ese entonces, con una milicia que fue creada después
del incidente de fuerte Ámsterdam protagonizado por un grupo de disidentes
venezolanos a la dictadura de Gómez. El destructor holandés fue puesto en
servicio en el año 1939 y disponía básicamente de cuatro (04) cañones de 120
mm, cuatro (04) de 40 mm, cuatro (04) ametralladores de 12,7 mm y dos (02)
lanzadores de cargas de profundidad. Entre sus actividades operacionales en el
mar Caribe llegó a capturar siete (07) mercantes alemanes y dos (02) daneses,
participó de forma indirecta en el incidente del Alabama, realizó actividades
de búsqueda y salvamento y ejecutó operaciones de escolta de convoyes en el
área. Los dos (02) tenían cuatro (04) tubos lanzatorpedos. Ver: www.defensie.nl/marine, y
Van Kinsbergen history. Documento en línea. http://www.netherlandsnavy.nl/Vankin_his.htm
[15] Ver al respecto: Blanco (2010:69).
[16] Ver: Farage (2022) y Díaz Rangel
(2010).
[17] Los tres (03) U-Boot
hundidos serían del tipo IX-C (U-156 y U-162) armado también con un cañón de
105/45 mm y del tipo VII C (U-615) armado también con un cañón de 88/45 mm.
[18] Estas aeronaves fueron del
tipo Lockheed PV-1 Ventura que
disponían de cuatro ametralladoras de 12.7 mm, dos (02) de 7,62 mm y podían
lanzar seis (06) cargas de profundidad de 147 Kg.
[19] Ver: Jiménez
(2001:264) y Pérez Lecuna (2000:665).
[20]
Ver: Hernández (2008:45-46) y Kelshall (1994:435).
[21] Ver: Blanco
(2026).
[22]
Ver al respecto: Blanco (2026).
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