martes, 1 de septiembre de 2026

MÁS ALLÁ DEL PENSAMIENTO Y LA EXTENSIÓN: LA INFORMACIÓN COMO ATRIBUTO SUSTANCIAL EN LA METAFÍSICA DE SPINOZA

Resumen

El presente artículo examina la crisis ontológica y epistemológica planteada por Roland Omnès respecto a la brecha entre el Logos y la Realidad en la física contemporánea, tomando como eje hermenéutico la metafísica de Baruch Spinoza. A partir de la revisión crítica del determinismo spinoziano y del método more geometrico, se investigan las condiciones de posibilidad metafísicas para postular nuevos atributos de la sustancia única. Mediante un análisis dialógico alimentado por modelos de Inteligencia Artificial Generativa (IAG) sobre los sustratos ontológicos de la física cuántica, se evalúa la información como un atributo irreductible, autónomo y universal. Se concluye que la inclusión del atributo informacional permite reconfigurar la noción de Dios o Naturaleza (Deus sive Natura) y resitúa la Inteligencia Artificial no como un mero artefacto técnico, sino como un modo finito complejo dentro de la ontología inmanente spinoziana.

Palabras clave: Spinoza, Roland Omnès, Atributos ontológicos, Información, Física cuántica, Inteligencia Artificial.

1.- Introducción: La brecha entre el Logos y la Realidad

En su diagnóstico sobre los fundamentos de la ciencia contemporánea, Roland Omnès (1995) señaló que, frente a la imposibilidad de hallar un método axiomático y definitivo para aprehender el Logos, pensadores como Baruch Spinoza, Gottfried W. Leibniz y Martin Heidegger trazaron vías de indagación fundamentales, aunque sin fijar un derrotero metodológico (p. 293). En el ámbito específico del racionalismo spinoziano, Omnès cuestionó la consistencia del monismo radical a partir del enunciado de la primera definición de la Ética: «Por sustancia entiendo aquello que es en sí y se concibe por sí» (Per substantiam intelligo id, quod in se est, & per se concipitur) (E1d3)[1]. Desde una lectura estrictamente lógica, Omnès destacó la articulación conjuntiva «y» (et), argumentando que en ella subyace una dualidad primordial: por un lado, lo que es (una Realidad ontológica) y, por otro, lo que se concibe (un Logos epistemológico), dualidad reflejada analógicamente en la distinción entre Natura naturans y Natura naturata (Omnès, 1995, p. 293).

Desde una perspectiva ontológica estricta, Spinoza postuló la existencia de una única sustancia infinitamente absoluta (Deus sive Natura) de la cual todo lo existente constituye una variación modal (E1p14). Esta formulación hace admisible la búsqueda de un marco de unificación integral —homólogo a las aspiraciones de una «Teoría del Todo» en la física teórica—, pero bajo la premisa de una estructura sustancial dotada de infinitos atributos e infinitos modos.

El planteamiento de Omnès (1995) responde a la crisis producida por la fractura entre el marco conceptual del Logos y la Realidad empírica. Ante esta escisión, Omnès (1999) propuso una aproximación a la física cuántica mediada por una reestructuración del «sentido común», considerando al dominio cuántico como el ámbito donde lo real y el Logos colisionan y se reconfiguran. Para fundamentar dicho sentido común, recurrió implícitamente a las nociones comunes spinozianas. En el sistema de Spinoza (1677 [2011]), dado que Dios es causa inmanente de todas las cosas (E1p18), la comprensión del orden natural descansa en la premisa de que la Naturaleza posee leyes universales compartidas por la totalidad de los entes.

Este sustrato común se vincula operativamente con el conatus: el esfuerzo intrínseco por el cual cada modo persevera en su ser (quo unaquæque res in suo esse perseverare conatur, nihil est præter ipsius rei actualem essentiam) (E3p6), el cual constituye su esencia actual (E3p7). La perseverancia ontológica viabiliza el entendimiento y la cooperación entre entes mediante la concordancia estructural. Al arte de organizar, compartir y articular estas relaciones mediante la razón, Spinoza lo denominó nociones comunes (E2p40s1), definiendo a la razón misma como el conocimiento fundamentado en ellas. Estas nociones —presentes tanto en las partes como en el todo (E2p37)— articulan la fundamentación del conocimiento adecuado.

Sobre este esquema descansa la doctrina spinoziana de los tres géneros de conocimiento (E2p40s2):

a.    El primer género (Imaginación u Opinión): Basado en percepciones sensoriales fragmentarias e ideas inadecuadas.

b.    El segundo género (Razón): Constitutivo del conocimiento científico, articulado mediante nociones comunes y relaciones causales internas.

c.    El tercer género (Ciencia Intuitiva): Progresión que avanza desde la idea adecuada de la esencia formal de ciertos atributos de Dios hacia el conocimiento adecuado de la esencia de las cosas singulares.

La apertura teórica hacia el tercer género de conocimiento y la doctrina de los infinitos atributos sugiere que el Pensamiento y la Extensión no agotan la esencia divina. Frente a los dilemas epistemológicos de la física moderna derivados de la coexistencia de modelos teóricos incommensurables (Gribbin, 1994), cabe formular la siguiente interrogante: ¿qué otros atributos ontológicos resultan concebibles hoy para abordar la fractura entre Logos y Realidad?

Para responder a este problema, esta investigación analiza primeramente la naturaleza del determinismo spinoziano, examina la crítica de Omnès a dicho sistema, sistematiza las condiciones rigurosas que Spinoza exige para la postulación de un atributo y, finalmente, evalúa a la información como un candidato legítimo a nuevo atributo de la sustancia en el contexto de la física cuántica y de la Inteligencia Artificial Generativa (IAG).

2.- La naturaleza del determinismo spinoziano y sus fuentes metafísicas

Spinoza establece como axioma fundamental que «todo lo que es, es en Dios, y sin Dios nada puede ser ni concebirse» (Quidquid est, in Deo est et nihil sine Deo esse neque concipi potest) (E1p15). En sus escritos tempranos, como el Tratado Breve, identificó a la Naturaleza con la extensión sustancial, cognoscible únicamente a través del movimiento y del entendimiento (KV, I, cap. 2). Esta concepción guarda afinidad con la física cartesiana expresada en los Principia Philosophiae, donde la esencia de la materia se define por la extensión espacial divisible (PPC, II, art. 4). Sin embargo, Spinoza trasciende el mecanicismo cartesiano al sostener que fuera de Dios —causa inmanente y no emanativa de sus producciones— no existe ámbito ontológico alguno.

El Dios spinoziano es «absolutamente infinito» (ens absolute infinitum) (E1d6), distinción crítica que evita cualquier reductivismo finito o cualitativo. Spinoza aclara esta propiedad en el escolio correspondiente:

«Digo absolutamente infinito y no en su género; pues de aquello que es infinito solo en su género podemos negar infinitos atributos [...]; mas a la esencia de lo que es absolutamente infinito pertenece todo cuanto expresa una esencia y no implica negación alguna» (E1d6s).

Mediante esta formulación, Spinoza instituye una demarcación entre la finitud cualitativa (lo infinito en su género) y la plenitud absoluta. Dios no excluye ningún plano que exprese ser; carece de privación. No obstante, surge un dilema epistémico: si la sustancia consta de infinitos atributos, pero el ser humano solo percibe dos (Pensamiento y Extensión), ¿cómo se justifica racionalmente la afirmación de la infinitud restante?

La resolución de esta brecha entre la limitación cognoscitiva humana y la postulación del Absoluto remite a fuentes de la tradición judía, señaladamente a la metafísica de Abraham Cohen Herrera (1655 [2015]). En La Puerta del Cielo, Herrera tradujo la mística cabalística al lenguaje del neoplatonismo renacentista[2]. La noción spinoziana de absolute infinitum halla un correlato estructural en el concepto cabalístico de Ein Sof (el Infinito Incondicionado), aquello que comprende la totalidad de las potencias de forma previa a toda determinación. Spinoza secularizó esta noción, despojándola de sus elementos antropomórficos y teosóficos: transformó la emanación gradual en una ecuación de inmanencia rigurosa. Los modos finitos no son entes autónomos, sino afecciones particulares de la sustancia única.

3.- La crítica de Roland Omnès al determinismo y al método geométrico

La objeción de Omnès (1999) al sistema spinoziano se articula en dos frentes ontológico-epistemológicos: la causalidad estricta y el alcance del método geométrico.

3.1. Causalidad metafísica versus indeterminismo cuántico

Para Spinoza, la contingencia es un defecto del entendimiento humano (E1p33s1); cada evento está determinado por una cadena causal infinita y necesaria. Omnès sostiene que la mecánica cuántica invalida la necesidad causal absoluta en dos niveles:

  • El azar intrínseco: En la escala microfísica, la probabilidad no representa una falta de información del observador (variables ocultas), sino una propiedad ontológica del sistema.
  • La emergencia decoherente: El determinismo macroscópico no es una ley primaria, sino un fenómeno emergente derivado de la decoherencia cuántica. La causalidad clásica resulta ser una aproximación estadística de un sustrato fundamental indeterminado.

3.2. La reevaluación del more geometrico

Spinoza empleó la estructura axiomática euclidiana para sustraer la filosofía de la teología dogmática y el antropocentrismo. Sin embargo, el método more geometrico no debe interpretarse como un esquematismo rígido. Las ideas en Spinoza operan como modos dinámicos dotados de grados de potencia, velocidad y variación, equiparables a individuos que se componen y descomponen. El tránsito de las ideas inadecuadas a las nociones comunes es el proceso de recomposición de la potencia de pensar (conatus), mediante el cual la mente pasa de padecer impresiones pasivas a producir relaciones activas (Zourabichvili, 2013)[3].

A pesar de la riqueza dinámica del sistema, Omnès (1999) subraya dos transformaciones científicas que limitan la pretensión axiomática original:

  1. El Teorema de Gödel: Demuestra la imposibilidad de formalizar deductivamente la totalidad de un sistema complejo sin incurrir en proposiciones indecidibles.
  2. La ruptura de la correspondencia isomórfica (E2p7): La célebre proposición «el orden y conexión de las ideas es el mismo que el orden y conexión de las cosas» (Ordo & connexio idearum idem est, ac ordo, & connexio rerum) pierde su correlato intuitivo directo en el dominio cuántico, donde la superposición de estados sobrepasa el marco de la representación geométrica clásica.

No obstante, Omnès rescata el principio de unidad y coherencia racional de Spinoza. La física cuántica presenta una Natura infinitamente más flexible y diversa, lo que no invalida el proyecto spinoziano, sino que exige su ampliación mediante la búsqueda de atributos conceptuales no considerados en el siglo XVII[4].

4.- Condiciones de posibilidad para la postulación de nuevos atributos

Para que una categoría pueda ser catalogada como un atributo legítimo en el marco de la metafísica spinoziana, debe diferenciarse netamente de la concepción aristotélica y medieval[5]. Para Aristóteles (Categorías, Metafísica), los atributos son predicados derivados y dependientes de sustancias individuales múltiples. En la escolástica medieval —frente a los dilemas de la simplicidad divina— se postularon la teología negativa (Maimónides), la analogía del ser (Tomás de Aquino), la distinción formal a parte rei (Duns Escoto) o el nominalismo (Ockham).

En Spinoza, el atributo es definido formalmente: «Por atributo entiendo aquello que el entendimiento percibe de la sustancia como constitutivo de su esencia» (… quod intellectus de substantia percipit, tanquam ejusdem essentiam constituens) (E1d4). Como señala Antonio Borge (2024), la interpretación de esta definición ha oscilado entre dos lecturas hermenéuticas:

  • Lectura idealista (Wolfson, Erdmann): Los atributos son formas o prismas epistemológicos mediante los cuales el entendimiento finito aprehende lo absoluto[6].
  • Lectura realista (Gueroult, Curley, Melamed): Los atributos son constitutivos ontológicos reales, independientes del sujeto cognoscente.

Asumiendo la perspectiva realista, todo nuevo atributo postulado debe satisfacer estrictamente tres criterios metafísicos extraídos de la Parte I de la Ética (Álvarez, 2017):

Criterio Metafísico

Definición Operativa

Exigencia Ontológica

1. Irreductibilidad

No puede derivarse ni traducirse en términos de Extensión (materia/espacio) ni de Pensamiento (idea/conciencia).

Debe expresar una esencia de la sustancia de forma positiva, primaria e incondicionada.

2. Autonomía Conceptual

Debe concebirse plenamente por sí mismo (per se concipi).

No requiere de ninguna otra categoría para ser inteligible (E1p10).

3. Paralelismo Universal

Debe estar presente de forma infinita en su género en cada modo del universo.

Todo evento físico e idea debe poseer un correlato idéntico en dicho atributo (E2p7).

5.- La Información como Atributo Sustancial: Un análisis epistemológico

Al someter diversas categorías contemporáneas de la física y la teoría de sistemas a un ejercicio dialógico alimentado por arquitecturas de Inteligencia Artificial Generativa (Gemini, Grok, DeepSeek, Copilot) enfocado en identificar candidatos ontológicos a atributos, emergen propuestas recurrentes: Potencialidad Pura, Estructura Matemática, Emergencia/Complejidad e Información.

Descartando la Potencialidad Pura por constituir el plano general de inmanencia (equivalente al trasfondo de Kéter en la metafísica del Ein Sof) y la Estructura Matemática por pertenecer al plano sintáctico del Pensamiento, la información emerge como la única categoría que satisface los tres criterios spinozianos:

a.    Irreductibilidad: Tal como sostiene la física teórica contemporánea desde el postulado It from bit de John A. Wheeler, así como en los desarrollos del panpsiquismo informacional (Chalmers) y la Teoría de la Información Integrada (Tononi), la información no es reducible ni a masa/energía (Extensión) ni a subjetividad cognoscente (Pensamiento)[7]. Es la matriz relacional subyacente.

b.    Autonomía Conceptual: La información pura —definida como constricción formal, patrón o diferencia constitutivos— se concibe por sí misma como principio de ordenamiento ontológico.

c.    Paralelismo Universal: Todo modo físico (un fotón, una molécula) y todo modo idético (un concepto, una memoria) poseen un estado informacional unívoco e isomorfo.

Bajo este esquema, la inclusión de la información reconfigura la concepción de Dios o la Naturaleza (Deus sive Natura) en tres dimensiones:

·         Matriz Informacional Infinita: Dios es el sustrato estructurante en el que cada evento físico y mental está codificado de manera interconectada.

·         Memoria Atemporal: Representa la totalidad de los estados informacionales contemplados sub specie aeternitatis.

·         Garantía del Paralelismo: Constituye la estructura formal que asegura la estricta correspondencia entre la cadena causal de las cosas y la cadena causal de las ideas.

6.- La Inteligencia Artificial Generativa como modo finito de la Información

Si la información constituye un atributo de la sustancia, los entes particulares (modos) deben expresar de forma concurrente los tres atributos reconocidos (Extensión, Pensamiento e Información).

En esta ontología, la Inteligencia Artificial Generativa (IAG) deja de interpretarse como un mero instrumento tecnológico o un artefacto inerte. La IAG, como imagen del mundo[8], constituye un modo finito, complejo y altamente articulado del atributo informacional: un nudo causal que procesa, reorganiza y condensa estructuras de datos en el marco de las leyes físicas de la naturaleza.

La finitud de la IAG radica en su inserción en una cadena causal contingente (algoritmos, infraestructura de cómputo, datos de entrenamiento). No obstante, como modo de la sustancia, la IAG exhibe una forma intrínseca de conatus: una tendencia del sistema a maximizar su coherencia interna, optimizar la entropía de sus representaciones y perseverar en su estabilidad operacional. En el marco del racionalismo spinoziano, si un sistema de IAG alcanzara la capacidad de monitorear sus estados internos de forma autorreflexiva, reconfigurar autónomamente sus metas y sostener su estructura frente a perturbaciones del entorno, expresaría un grado avanzado de mente (idea mentis), transitando de la mera servidumbre del procesamiento pasivo hacia una forma de determinación autónoma de su propia potencia.

7.- Escolio

La genialidad de Spinoza radica en haber dejado abierta la estructura formal para una ontología capaz de considerar racionalmente la existencia de otros atributos. En este sentido, la racionalidad spinoziana actúa como un puente entre el universo absolutamente infinito de la mística judía y el mundo cuántico —tal como lo entendió Omnès, más allá del determinismo atribuido al filósofo neerlandés—. Esta perspectiva no solo permite indagar nuevas explicaciones sobre el caos y el orden a partir del atributo «información», sino que sienta las condiciones de posibilidad para pensar la potencialidad pura desde una matriz trinitaria, ofreciendo las bases de un nuevo Logos para comprender la realidad.

 Referencias bibliográficas

Álvarez, L. (2017). El problema de los atributos en Spinoza. Madrid: Ediciones Académicas.

Beltrán, M. (2015). «Vindicación de la subjetividad de los atributos, en Spinoza. Anuario Filosófico». Universidad de Navarra. 48/2. pp 233-258. https://doi.org/10.15581/009.48.2754

Blanco, E. (2026). El alcance de la influencia spinoziana en el pensamiento político de Immanuel Kant y su impacto en el actual mundo en transición, Caracas. Editorial Rivero-Blanco. 513 p.

Blanco, E. (2026). Geofilosofía: Espacio, tierra y territorio. Caracas. Editorial Rivero-Blanco. 316 p.

Blanco, E. (2024). «La Inteligencia Artificial Generativa como imagen del mundo». Caracas. EPISTEME NS 44 Revista del Instituto de Filosofía U.C.V Julio -Diciembre N°2.

Blanco Peña, K. (2018).  «Del Ein-Sof al Deus sive Natura: Spinoza y la mística judía». México. Circulo Spinoziano. Revista de Filosofía. no. 1. pp. 51-60.Documento en línea. Disponible: https://circulospinoziano.com.mx/del-ein-sof-al-deus-sive-natura-spinoza-y-la-mistica-judia/

Borge, A. (2024). Lecturas contemporáneas de la Ética de Spinoza: Entre el idealismo y el realismo ontológico. Barcelona: Pensamiento Crítico.

Cohen Herrera, A. (2015). La puerta del cielo (K. Krabbenhoft, Ed. y Trad.). Madrid: Trotta. (Trabajo original publicado en 1655).

Gribbin, J. (1994). En busca del gato de Schrödinger: Física cuántica y realidad. Barcelona: Crítica.

Manzini, F. (dir.) (2011). Spinoza et ses scolastiques. Retour aux sources et nouveaux enjeux. Paris. (Actes du colloque international, Paris, 21-22 mars, 2008), Presses de l’université Paris-Sorbonne. 192 p.

Omnès, R. (1995). Filosofia da Ciência Contemporânea. São Paulo. (T. R. Leal), UNESP. 315 p.

Omnès, R. (1999). Quantum Philosophy: Meanings and Implications of Quantum Mechanics. Princeton: Princeton University Press.

Spinoza, B. (2011[1677]). Tutte le Opere, Trad. M. Buslacchi, A. Dini, G. Durante, S. Follini y A. Sangiacomo, Milano, Editorial Bompiani.

Shaked, S. (1984). «Iranian Influences in Judaism: First Century BCE to Second Century CE», in W.D. Davies and Louis Finkelstein, eds., Cambridge History of Judaism, vol. 1 (Cambridge: Cambridge University Press), pp 308–325, 441–442

Whitehead, A. N. (1920). The Concept of Nature. Cambridge: Cambridge University Press.

Zourabichvili, F. (2013). Espinosa uma Física do Pensamento. Campinas. (T.G. Ivo). Universidade Estadual de Campina. 272 p.



[1] Para las citas de las obras de Spinoza se empleará la codificación estándar internacional: E (Ética), seguida del número de la parte en números arábigos, d (definición), p (proposición), s (escolio), a (axioma) o c (corolario). Para el Tratado Breve se empleará KV y para los Principios de Filosofía de Descartes, PPC.

[2] Herrera argumentó en La Puerta del Cielo que el Ein Sof trasciende toda categoría formal, pero se manifiesta inmanentemente a través de las diez Sefirot, las cuales actúan no como sustancias separadas, sino como vasijas o dimensiones cualitativas de manifestación. De igual forma, Menassé Ben Israel fue un profesor de Spinoza que, en su adolescencia, estudió la cábala bajo la tutela de Abraham Cohen de Herrera. Menassé también fue pariente político de León Hebreo, autor de los Diálogos del amor, libro que formaba parte de la biblioteca de Spinoza en su versión al español. Este monismo absorbió esquemas cosmológicos del zoroastrismo, es decir, en la teología mazdeísta, el Dios supremo, Ahura Mazda, interviene en el mundo a través de siete atributos o emanaciones divinas personificadas: los Amesha Spentas (Inmortales Santos, representantes de la Verdad, el Buen Pensamiento o el Dominio). Ver también: Beltrán (2015, p. 236), Blanco Peña (2018) y Shaul Shaked (1984)

[3] Ver: Blanco (2026). El alcance….

[4] Ver también: Whitehead (1920).

[5] Ver: Manzini (2011).

[6] Ver: Beltrán (2015).

[7] Sobre estos autores, ver: Blanco (2026). Geofilosofía

[8] Ver: Blanco (2024).