miércoles, 1 de octubre de 2014

WEBER, Max. Economía y Sociedad. Esbozo de Sociología Comprensiva. F.C.E. México. 1994. Pag. 1237. Edición original 1922




       
Interacción social
Relación Social
Encuentro accidental o fortuito…o puede que no suceda
Exige la existencia de una acción en cada uno de los elementos interactuales
Asumen el patrón: estimulo respuesta en su comportamiento
La acción responde a la característica motivación - fin
Cada uno es autónomo, punto/instante (relación)
Se desarrolla en un lapso y en un escenario. Medios y Condiciones

PODER Capacidad de un actor social de imponer su voluntad (objeto fundamental de estudio de la Política Internacional. Se ejerce a través de la coerción. El poder va a ser definido como la fuerza coercitiva que posee esta variable…en cada Estado…y va a definir la estructura de la comunidad internacional. Esta debería ser una poliarquía: multiplicidad de poderes que actúan independiente pero en realidad es una oligarquía porque una pequeña cantidad impone su voluntad al conjunto. El juego de la Política Internacional es el ejercicio del poder. Es la capacidad de imponer la voluntad de un actor a otro, la influencia o la autoridad son otra forma de imponer la voluntad, pero no son derivadas de la coercibilidad; el caso de la influencia es derivada del afecto, que se le puede tener a un ente, una persona; en el caso de la autoridad es derivada del respeto.

Las comunidades/ sociedades, tienen una estructura de acción más o menos deliberada y esta orientada por los valores que son susceptibles, que responden a estimulo de tipo cultural, o que responden a condiciones sociales y económicas existentes que constituyen el fin de su comportamiento tanto en política interna como en la externa….Ese conjunto de actores Internacionales conforman una comunidad primitiva (comunidad parapolítica): se define como una ausencia de una distinción funcional, entre los actores que la conforman, una falta de especialización; los actores son multi-especializados y hay ausencia de gobierno, es anárquica, pero no implica que sea desorganizada….En ese marco cada uno de los miembros lo que busca es la seguridad. Entendida la seguridad como su certidumbre para el logro de sus fines y esa certidumbre descansan en el poder de cada actor…y se entiende como su capacidad para imponer, controlar, tanto el entorno interno como el externo.

DOMINACIÓN:  Probabilidad de encontrar obediencia a un mandato de determinado contenido entre personas dadas; por disciplina debe entenderse la probabilidad de encontrar obediencia. (Max Weber pag.43)

RELACIÓN SOCIAL: debe entenderse una conducta plural - de varios - que, por el sentido que encierra, se presenta como recíprocamente referida, y orientándose por esa reciprocidad. La relación social consiste, pues, plena y exclusivamente, en la probabilidad de que se actuará socialmente en una forma (con sentido) indicable; siendo indiferente, por ahora, aquello en que la probabilidad descansa. (pag.  21)

La legitimidad de un orden puede estar garantizada:
I       De manera puramente íntima; y en este caso:
                1)     Puramente afectiva: por entrega sentimental
2)     Racional con arreglo a valores: por la creencia en su validez absoluta, en cuanto expresión de valores supremos generadores de deberes (morales, estéticos o de cualquier otra suerte).
3)     Religiosa: por la creencia de que de su observancia depende de la existencia de un bien de salvación.
II      También (o solamente) por la expectativa de determinada consecuencias externas; o sea, por una situación de intereses; pero por expectativas de un determinado género (pag 27)

        COMUNIDAD: Relación social que, cuando y en la medida en que la actitud en la acción social se inspira, en el sentimiento subjetivo (afectivo o tradicional) de los partícipes de constituir un todo.

        SOCIEDAD: Una relación social cuando y en la medida en que la actitud en la acción social se inspira en una compensación de intereses por motivos racionales (de fines o de valores) o también en una unión de intereses con igual motivación. La sociedad, de un modo típico, puede especialmente descansar (pero no únicamente) en un acuerdo o pacto racional, por declaración recíproca. Entonces la acción, cuando es racional, está orientada a) racionalmente con arreglo a valores: en méritos de la creencia en la propia vinculación; b) racionalmente con arreglo a fines: por la expectativa de la lealtad de la otra parte. (pag. 33)

        EMPRESA: Debe entenderse una acción que persigue fines de una determinada clase de un modo continuo. Y por asociación de empresas una sociedad con un cuadro administrativo continuamente activo en la prosecución de determinados fines

        INSTITUTO:       Debe entenderse una asociación  cuyas ordenaciones estatuidas han sido “otorgadas” y rigen de hecho (relativamente) con respecto a toda acción que con determinadas características dadas tenga lugar en el ámbito de su poder. (pag 42)

        ASOCIACIÓN DE DOMINACIÓN, es una asociación política cuando y en la medida en que su existencia y la validez de sus ordenaciones, dentro de un ámbito geográfico determinado, estén garantizados de un modo continuo por la amenaza y la aplicación de la fuerza física por parte de un cuadro administrativo.

        Existen tres tipos puros de dominación legítima. El fundamento primario de su legitimidad puede ser:

        1.     De carácter racional: que descansa en la creencia en la legalidad de las ordenaciones estatuidas y de los derechos de mando de los llamados por esas ordenaciones a ejercer autoridad (autoridad legal)

        2.     De Carácter Tradicional: que descansa en la creencia cotidiana en la santidad de las tradiciones  que rigieron desde lejanos tiempos y en la legitimidad de los señalados por esa tradición para ejercer la autoridad (autoridad tradicional)

        3.     De Carácter Carismática: que descansa en la entrega extracotidiana a la santidad, heroísmo o ejemplaridad de una persona y a las ordenaciones por ella creadas o reveladas (llamada) (autoridad carismática)

        En el caso de la autoridad legal se obedecen las ordenaciones impersonales y objetivas legalmente estatuidas y las personas por ellas designadas, en méritos estas de la legalidad formal de sus disposiciones dentro del circulo de su competencia. En el caso de la autoridad tradicional se obedece a la persona del señor llamado por la tradición y vinculado por ella (en su ámbito) por motivos de piedad (pietas), en el circulo de lo que es consuetudinario. En el caso de la autoridad carismática se obedece al caudillo carismáticamente calificado por razones de confianza personal en la revelación, heroicidad o ejemplaridad, dentro del círculo en que la fe en su carisma tiene validez. (172-173)

        LA DOMINACIÓN LEGAL CON ADMINISTRACIÓN BUROCRÁTICA

        La dominación legal descansa en la validez de las siguientes ideas, entrelazadas entre sí:

        1.     Que todo derecho, “pactado” u “otorgado”, puede ser estatuido de modo racional - racional con arreglo a fines  o racional con arreglo a valores (o ambas cosas) -, con la pretensión de ser respetado, por lo menos, por lo miembros de la asociación; y también regularmente por aquellas personas que dentro del ámbito de poder de la asociación (en las territoriales dentro de su dominio territorial) realicen acciones sociales o entren en relaciones sociales declaradas importantes por la asociación.

        2.     Que todo derecho según su esencia es un cosmos de reglas abstractas, por lo general estatuidas intencionalmente, que la judicatura implica la aplicación de esas reglas al caso concreto; y que la administración supone el cuidado racional de los intereses previstos por las ordenaciones de la asociación, dentro de los limites de las normas jurídicas y según principios señalables que tienen la aprobación o por lo menos carecen de la desaprobación de las ordenaciones de la asociación.

        3.     Que el soberano legal típico, la “la persona puesta a la cabeza”, en tanto que ordena y manda, obedece por su parte la orden de impersonal por el que orienta sus disposiciones. (172-174)

        El tipo más puro de dominación legal es aquel que se ejerce por medio de un cuadro administrativo burocrático. Sólo el dirigente de la asociación posee su posición de imperio, bien por apropiación, bien por elección o por designación de su predecesor. Pero sus facultades de mando son también “competencias” legales. La totalidad del cuadro administrativo se compone en el tipo más puro, de funcionarios individuales , los cuales:

        1)     Personalmente libres, se deben sólo a los deberes objetivos de sus cargos
        2)     En jerarquía administrativa rigurosa
        3)     Con competencias rigurosamente fijadas,
        4)     En virtud de un contrato, o sea (en principio) sobre la base de libre selección.
        5)     Calificación profesional que fundamenta su nombramiento - en el caso más racional: por medio de ciertas pruebas o del diploma que certifica su calificación -
        6)     Son retribuidos en dinero con sueldos fijos, con derecho a pensión las más de las veces; son revocables siempre a instancia a instancia del propio funcionario y en ciertas circunstancias pueden también ser revocados por parte del que manda; su retribución está graduada primeramente en relación con el rango jerárquico, luego según la responsabilidad del cargo y, en general, según el principio del “decoro estamental“.
        7)     Ejercen el cargo como su única o principal profesión
        8)     Tienen ante sí una “carrera”, o “perspectiva” de ascenso y avances por años de ejercicio, o por servicios o por ambas cosas, según juicio de sus superiores.
        9)     Trabajan con completa separación de los medios administrativos y sin apropiación del cargo.
        10)   Están sometidos a una rigurosa disciplina y vigilancia administrativa.

        La administración burocrática pura, o sea la administración burocrático - monocrática, atendida al expediente, es a tenor de toda experiencia a forma más racional de ejercer dominación, y lo es en los sentidos siguientes: en precisión, continuidad, disciplina, rigor y confianza; calculabilidad, por tanto para el soberano y los interesados; intensidad y extensión en el servicio; aplicabilidad formalmente universal a toda suerte de tareas; y susceptibilidad técnica de perfección para alcanzar el óptimo en sus resultados. El desarrollo de las formas modernas de asociaciones en toda clase de terrenos (Estado, iglesia, ejercito, partido, explotación económica, asociación de interesados, uniones, fundaciones y cualesquiera otras que pudieran citarse) coincide totalmente con el desarrollo e incremento creciente de la administración burocrática: su aparición es, por ejemplo, el germen del Estado moderno occidental. (pag 178)…El gran instrumento de la superioridad de la administración burocrática es este: el saber profesional especializado, cuyo carácter imprescindible está condicionado por los caracteres de la técnica y la economía modernas de producción de bienes, siendo completamente indiferente que tal producción sea en la forma capitalista o en la socialista.

        La administración burocrática significa: dominación gracias al saber; este representa su carácter racional fundamental y específico. Más allá de la situación de poder condicionada por el saber de la especialidad la burocracia (o el soberano al que ella sirve) tiene la tendencia a acrecentar aún más su poder por medio del saber de servicio o “depositado en el expediente”. El concepto de secreto profesional, no exclusivo pero sí específicamente burocrático - comparable, por ejemplo, al conocimiento de los secretos comerciales de una empresa frente al saber técnico - procede de este impulso de poderío.  Superior en saber a la burocracia, sólo es el interesado privado de una actividad lucrativa. Es decir, el empresario capitalista. Es realmente la única instancia inmune frente a la ineludibilidad de la dominación científico - racional de la burocracia. Todos los demás, en las asociaciones de masas, están irremisiblemente sometidos al imperio burocrático, en igual forma que la producción en masa lo está al dominio de las maquinas de precisión. (p. 179).

DOMINACIÓN TRADICIONAL
       
        Debe entenderse que una dominación, es tradicional cuando su legitimidad descansa en la santidad de ordenaciones y poderes de mando heredados de tiempos lejanos, “desde tiempos inmemoriales”, creyéndose en ella en méritos de esa santidad. El señor o los señores están determinados en virtud de reglas tradicionalmente recibidas. La “asociación de dominación”, en el caso más sencillo, es primariamente una “asociación de piedad” determinada por una comunidad de educación. El soberano no es un “superior” sino un señor personal, su cuadro administrativo no está constituido por funcionarios sino por un señor personal, los dominados no son miembros de la asociación sino: 1) compañeros tradicionales, súbditos. Las relaciones del cuadro administrativo para con el soberano no se determinan por el deber objetivo del cargo por la fidelidad personal del servidor. No se obedece a disposiciones estatuidas, sino a la persona llamada por la tradición o por el soberano tradicionalmente determinado: y los mandatos de esta persona son legítimos de dos maneras:
       
        a)     En parte por la fuerza de la tradición que señala inequívocamente el contenido de los ordenamientos, así como su amplitud y sentido tal como son creídos, y cuya conmoción por causa de una transgresión de los límites tradicionales podría ser peligrosa para la propia situación tradicional del imperante;

        b)     En parte por el arbitrio libre del señor, al cual la tradición le demarca el ámbito correspondiente.

        El imperante domina sin, o con cuadros administrativos. El cuadro administrativo típico puede ser reclutado de modo:

        a)     Tradicional, por lazos de piedad de los vinculados a señor: Perteneciente al linaje, Esclavos, Funcionarios domésticos, en particular “ministeriales”,  clientes, colonos, libertos.

        b)     Reclutamiento extra - patrimonial: Por relaciones personales de confianza (“favoritos” libres de toda clase), por pacto de fidelidad con el señor legitimado como tal (vasallos), funcionarios que entran libremente en la relación de piedad (pag. 181).

        La dominación tradicional opera sobre la naturaleza de la economía, por regla general, ante todo mediante un cierto fortalecimiento del sentir tradicional; con el máximo de rigor en las dominaciones patriarcales puras (y gerontocracias), las cuales no se apoyan en ningún cuadro administrativo propio  de los señores que puedan encontrarse en oposición con los demás miembros de la asociación, y que, por tanto dependen en su propia legitimidad en forma extrema de la observancia de la tradición. (p 190).

DOMINACIÓN CARISMÁTICA

        Debe entenderse por “carisma” la cualidad, que pasa por extraordinaria (condicionada mágicamente en su origen, lo mismo si se trata de profetas que de hechiceros, árbitros, jefes de cacería o caudillos militares), de una personalidad por cuya virtud se la considera en posesión de fuerzas sobrenaturales o sobrehumanas - o por lo menos específicamente extracotidiana y no asequibles para cualquier otro -, o como enviado de Dios, o como ejemplar y, en consecuencia, como jefe, caudillo, guía o líder. El modo como habría de valorarse “objetivamente” la cualidad en cuestión, sea desde un punto de vista ético, estético u otro cualquiera, es cosa del todo indiferente en lo que atañe a nuestro concepto pues lo que importa es cómo se valora “por los dominados” carismáticos, por los adeptos. (p 193).

        Sobre la validez del carisma decide el reconocimiento, - nacido de la entrega a la revelación, de la reverencia por el héroe, de  la confianza en el jefe - por parte de los dominados; reconocimiento que se mantiene por corroboración de las supuestas cualidades carismáticas - siempre originariamente por medio del prodigio. Ahora bien, el reconocimiento (en el carisma genuino) no es el fundamento de la legitimidad, sino un deber de los llamados, en méritos de la vocación y de la corroboración, a reconocer esa cualidad. Este “reconocimiento” es, psicológicamente, una entrega plenamente personal y llena de fe surgida del entusiasmo o de la indigencia y la esperanza. (p 194)

        Si falta de un modo permanente la corroboración, si el agraciado carismático parece abandonado de su Dios o de su fuerza mágica o heroica, le falla el éxito de modo duradero y, sobre todo, si su jefatura no aporta ningún bienestar a los dominados, entonces hay probabilidad de que su autoridad carismática se disipe. Este es el sentido genuinamente carismático del imperio “por la gracia de Dios”.

        La dominación carismática supone un proceso de comunización de carácter emotivo. El cuadro administrativo de los imperantes carismáticos no es ninguna burocracia y menos que nada una burocracia profesional. Su selección no tiene lugar ni desde puntos de vistas estamentales ni desde  los de la dependencia personal o patrimonial. Sino que es el elegido a su vez por cualidades carismáticas: al profeta corresponden los discípulos, al príncipe de la guerra el séquito, al jefe en general, los “hombres de confianza”. No hay ninguna colocación, ni destitución, ninguna carrera ni ascenso, sino sólo llamamiento por el señor según su propia inspiración fundada en la calificación carismática del evocado. No hay ninguna jerarquía, sino sólo intervenciones del jefe, de haber insuficiencia carismática del cuadro administrativo, bien en general, bien para un caso dado, y eventualmente cuando se le reclame. No existe jurisdicción ni competencias, pero tampoco apropiación de los poderes del cargo por privilegio, sino sólo de limitación espacial o a  determinados objetos del carisma y la misión. No hay sueldo ni prebenda alguna, sino que los discípulos y secuaces viven con el señor en comunismo de amor o camaradería por medios procurados por mecenas. No hay ninguna magistratura firmemente establecida, sino sólo misioneros comisionados carismáticamente con una misión, dentro del ámbito de la misión otorgada por el señor y de su propio carisma. No existe reglamento alguno, preceptos jurídicos abstractos, ni aplicación racional del derecho orientada por ellos, mas tampoco se dan arbitrios y sentencias orientados por precedentes tradicionales, sino que formalmente son lo decisivo las creaciones de derecho de caso en caso, originariamente  sólo juicios de Dios y revelaciones…El reconocimiento crea un deber en tanto que a una profecía no se le oponga otra concurrente con su pretensión a su vez de validez carismática, únicamente existe una lucha por el liderazgo.

        La dominación carismática se opone, igualmente, en cuanto fuera de lo común y extracotidiana, tanto a la dominación racional, especialmente la burocrática, como a la tradicional, especialmente la patriarcal y patrimonial o estamental. Ambas son formas de la dominación cotidiana, rutinaria - la carismática, (genuina) es específicamente lo contrario. La dominación burocrática es específicamente racional en el sentido de su vinculación a reglas discursivamente analizables; la carismática es específicamente irracional en el sentido a su extrañeza a toda regla. La dominación tradicional está ligada a los precedentes del pasado y en cuanto tal igualmente orientada por normas; la carismática subvierte el pasado (dentro de su esfera) y es en este sentido específicamente revolucionaria. No conoce ninguna apropiación del poder de mando, al modo de la propiedad de otros bienes, ni por los señores ni por poderes estamentales, sino que es legítima en tanto que el carisma personal “rige” por su corroboración; es decir, en tanto que encuentra reconocimiento, y “han menester de ella” los hombres de confianza, discípulos, séquito; y sólo por la duración de su confirmación carismática. (p. 195).

        El carisma puro es específicamente extraño a la economía. Constituye, donde aparece, una vocación en el sentido enfático del término: como “misión” o como “tarea” íntima. Desdeña y rechaza, en el tipo puro, la estimación económica de los dones graciosos como fuente de ingresos - lo que ciertamente ocurre más como pretensión que como hecho. NO es que el carisma renuncie siempre a la propiedad y al lucro…el héroe militar y su séquito; el imperante plebiscitario o el jefe carismático de partido buscan medios materiales para su poder; el primero, además se afana por el brillo material de su dominación para afianzar su prestigio de mando. Lo que todos desdeñan - en tanto que existe el tipo carismático genuino - es la economía racional o tradicional de cada día, el logro de ingresos regulares en virtud de una actividad económica dirigida a ello de un modo continuado. Las formas típicas de la cobertura de necesidades de carácter carismático son, de un lado, los mecenistas y las mendicantes, y, de otro lado, el botín y la extorsión violenta o (formalmente) pacífica. (p 196).

LA RUTINIZACIÓN DEL CARISMA

        En su forma genuina la dominación carismática es de carácter específicamente extraordinario y fuera de lo cotidiano, representando una relación social rigurosamente personal, unida a la validez carismática de cualidades personales  y de corroboración. En el caso de que no sea puramente efímera sino que tome el carácter de una relación duradera - “congregación de creyentes, comunidad de guerreros o de discípulos, o asociación de partido, o asociación política o hierocrática - la dominación carismática que, por decirlo así, solo nació en status nascendi, tiene que variar esencialmente su carácter: se racionaliza (legaliza) o tradicionaliza o ambas cosas en varios aspectos. Los motivos para ello son los siguientes:

        a.     El interés ideal o material de los prosélitos en la persistencia y permanente reanimación de la comunidad. 
        b.     El interés ideal más fuerte y el material todavía más intenso del cuadro administrativo: séquito, discípulos, hombres de confianza, en: continuar la existencia de la relación y esto de tal modo que quede cimentada su propia posición ideal y material sobre una base cotidiana duradera; externamente: restablecimiento de la existencia familiar o de una existencia saturada en lugar de las misiones extrañas del mundo apartadas de la familia y la economía. (p. 197).

        Un motivo impulsor de la rutinización del carisma es siempre, naturalmente la tendencia al afianzamiento; es decir, a la legitimación de las posiciones de mando y de las probabilidades económicas en beneficio del séquito y de los adeptos del caudillo. Otro es, sin embargo, la forzosidad objetiva de adaptación de las ordenaciones y del cuadro administrativo a las exigencias y condiciones normales y cotidianas de una administración. (p. 202).

        Feudo, significa: la apropiación de poderes y derechos de mando. Y en este sentido pueden ser apropiados como feudos: sólo poderes domésticos dentro de la propia hacienda, o poderes de mando dentro de la asociación política, pero sólo económicos (fiscales), o poderes políticos dentro de la misma. El enfeudamiento se produce en virtud de una investidura a cambio de servicios específicos, primariamente militares, pero también administrativos. La investidura tiene lugar en una forma muy específica. (p. 204).

        El fundamento de toda dominación, por consiguiente de toda obediencia, es una creencia: creencia en el prestigio del que manda o de los que mandan. Esta es raramente unívoca en absoluto. En el caso de la dominación legal nunca es puramente legal sino que la creencia de la legalidad se ha hecho un hábito y está, por tanto, tradicionalmente condicionada - la ruptura de la tradición puede aniquilarla. Y es también carismática en el sentido negativo: de que los fracasos notoriamente insistentes de todo gobierno en proceso de descomposición quiebran su prestigio y dejen maduros los tiempos para revoluciones carismáticas. Por consiguiente, para las monarquías son peligrosas las guerras perdidas, aquellas en que no se ha confirmado el carisma, y para las repúblicas lo son aquellas guerras triunfales que dejan aparecer como carismáticamente calificado al general victorioso.

        Han existido comunidades puramente tradicionales. Pero nunca absolutamente duraderas y - lo que también vale para la dominación burocrática - raramente sin una cima de naturaleza personalmente  carismático - hereditaria o carismático - objetivada.

        Dominaciones absolutamente carismáticas ( o sólo carismático - hereditarias) son igualmente raras. De una dominación carismática - como con Napoleón - pueden provenir directamente del más estricto burocratismo o toda suerte de organizaciones prebendarias y feudales. La terminología y la casuística en modo alguno pueden pretender ser exhaustivas y apresar en sus esquemas la realidad histórica…(p. 211)

        En todas las formas de dominación es vital para el mantenimiento de la obediencia el hecho de la existencia del cuadro administrativo y de su acción continua dirigida a la realización e imposición  de las ordenaciones. La existencia de esta acción es lo que se designa con la palabra ORGANIZACIÓN. Para ella, a su vez es decisiva la solidaridad (ideal o real) de intereses del cuadro administrativo con el soberano. En las relaciones del cuadro administrativo con el soberano rige esta ley: que el imperante, apoyado en esa solidaridad es más fuerte frente a los miembros individualmente considerados, pero más débil frente a todos ellos en conjunto. Se requiere sin embargo una socialización plenamente sujeta a plan del cuadro administrativo para que se pueda imponer ordenadamente y por tanto con éxito, ya la obstrucción, ya una acción consciente contra el imperante, ya la paralización de la acción de este. De igual modo, para todo aquel que quiera romper una dominación, se requiere la creación de un cuadro administrativo propio que haga posible su propia dominación, …En su grado más intenso aparece aquella solidaridad de intereses con el imperante allí donde la propia legitimidad y la garantía de provisión del cuadro administrativo depende de él. La posibilidad de los individuos de sustraerse a esa solidaridad es diferente según la estructura. Con la máxima dificultad en el caso de una separación plena de los medios administrativos, por consiguiente, en las dominaciones puramente patriarcales (apoyadas sólo en la tradición), en las puramente patrimoniales y en las puramente burocráticas (que sólo descansan en la existencia del reglamento). (p. 212).

        El carácter patrimonial de una burocracia se manifiesta en que ella se exige la constitución de una relación (de clientela) de sumisión personal. (p 213).

PARTIDOS

        Llamamos partidos a las formas de socialización que descansando en un reclutamiento (formalmente) libre, tienen como fin proporcionar poder a sus dirigentes dentro de una asociación y otorgar por ese medio a sus miembros activos determinadas probabilidades ideales o materiales (la realización de fines objetivos o el logro de ventajas personales o ambas cosas)…Lógicamente los partidos sólo son posibles dentro de una asociación, la dirección de la cual pretenden conquistar o influir; sin embargo, son posible las uniones de partidos de varias asociaciones y no raras.

        Los partidos pueden emplear toda clase de medios para el logro del poder. Estos significan siempre prácticamente, por consecuencia de su fundamento teóricamente voluntario, que la actividad de la política es una actividad de interesados…(p 229).

LA ECONOMÍA Y LOS DIVERSOS ORDENES
Orden jurídico y Orden económico

        Cuando se habla de derecho…debe tenerse en cuenta de un modo particularmente riguroso la distinción entre la consideración jurídica y la sociológica. La primera se pregunta lo que idealmente vale como derecho. Esto es: que significación o, que sentido normativo lógicamente correcto debe corresponder a una formación verbal que se presenta como norma jurídica. Por el contrario, la ultima se pregunta lo que de hecho ocurre en una comunidad en razón de que existe la probabilidad de que los hombres que participan en la actividad comunitaria, sobre todo aquellos que pueden influir considerablemente en esa actividad, consideren subjetivamente como valido un determinado orden y orienten por él su conducta practica.

        Orden económico a la distribución de poder de disposición efectivo sobre bienes y servicios económicos que se produce consensualmente según el modo de equilibrio de los intereses, y a la manera como esos bienes y servicios se emplean según el poder fáctico de disposición que descansa sobre consenso. (p. 251).

        Orden jurídico es cuando exista la perspectiva de aplicar cualquier medio coactivo, físico o psíquico, ejercido por un aparato coactivo, esto es, por una o varias personas que están dispuestas a manejarlo caso de que se presente la situación; cuando por tanto, existe una forma específica de socialización a los fines de la coacción jurídica. (p. 256).

ORDEN JURÍDICO, CONVENCIÓN Y COSTUMBRE

        ….Debemos suponer el hecho de que la actitud anímica interior hacia aquella regularidad lleve consigo inhibiciones sensibles contra las innovaciones y constituyen un apoyo muy fuerte para la creencia en su obligatoriedad.  Con este motivo… Cómo nacen en este mundo en que estamos adaptado a lo regular y a lo vigente las innovaciones cualquiera? …mediante cambios de las condiciones de vida externas. Pero estas no dan la menor garantía de que la respuesta no sea una decadencia de la vida en lugar de un nuevo orden; y, sobre todo, no constituyen en modo alguno la condición indispensable; en muchos casos de nuevos ordenes de gran alcance no es siquiera una condición cooperante. Sino que, según todas las experiencias de la etnología, la fuente más importante del nuevo orden parece ser la influencia de los individuos, quienes en virtud de vivencias “anormales” son capaces de influir sobre los demás. No hablamos aquí del modo como consecuencia de su “anormalidad”, nacen las vivencias que aparecen como nuevas, sino de la forma de su influencia. Estas influencias, que superan la inercia de lo acostumbrado, pueden tener lugar de distintos modos psicológicos. La primera consiste en despertar de pronto en el individuo influido la idea de una acción mediante medios eficacísimos  como algo que debe hacerse: inspiración de la conducta. La segunda consiste en que el influido, convive la propia conducta interior del que influye: endopatía, penetración simpática.  La forma del actuar, en virtud de esta mediación, puede ser de lo más diversa en cada caso en particular. Sin embargo muy a menudo nace una acción comunitaria de masa referida al que ejerce la influencia y a su vivencia, de la que puedan después desarrollarse consensos con el contenido correspondiente. Están adaptados a las condiciones externas de vida, pero las sobreviven. Las influencias de la endopatía y principalmente de la inspiración son las fuentes principales de la imposición de innovaciones efectivas, cuya práctica en forma regular pronto apoya el sentimiento de obligatoriedad del que eventualmente van acompañadas. Incluso el “sentimiento de obligatoriedad” puede presentarse a veces como cosa originaria y primaria en las innovaciones, particularmente como una parte psicológica constitutiva del inspirar. Conduce a confusión considerar la imitación de una nueva conducta como el fenómeno primario y fundamental para su difusión. …todo es de una importancia secundaria. (p.260).

        Pero la innovación naciente se halla más próxima a dar origen al consenso y finalmente, al derecho si su fuente fue una inspiración duradera o una endopatía intensiva. Entonces crea convención o en ciertas circunstancias, directamente un actuar coactivo de tipo consensual contra los que se resisten. Según toda experiencia histórica, siempre se desarrolla de la convención, de la aprobación o desaprobación del ambiente, si es fuerte la fe religiosa, la esperanza y la idea de que también los poderes suprasensibles premiarán o castigarán aquella conducta aprobada o desaprobada por el medio. O también el supuesto de que no sólo el participante inmediato, sino también los que los rodean tendrán que sufrir la venganza de aquellas fuerzas suprasensibles, por tanto, que por cada individuo o el aparato coactivo de la asociación debe reaccionar contra eso O la idea de los garantizadores especiales del orden, nacida de la observancia constante de una determinada forma de actuar…derecho consuetudinario a semejante norma prácticamente válida. O al fin la exigencia racionalmente pensada por parte de los interesados de que la obligación convencional o la misma obligación consuetudinaria, para asegurarla contra toda sacudida, se coloquen expresamente bajo garantía de un aparato coactivo, se conviertan, por lo tanto, en un derecho estatuido. Y sobre todo, el contenido de las reglas de conducta garantizadas solamente por la convención, dentro del campo de la distribución interna del poder entre los órganos de una asociación racional de tipo institucional, pasa cada vez más a la esfera de lo exigido y garantizado jurídicamente. Y finalmente, toda rebeldía contra la convención puede conducir a que el ambiente haga un uso gravoso contra el rebelde de los derechos subjetivos coactivamente garantizados. Entonces la regla convencional está de hecho apoyada indirectamente por medios coactivos.

        Llamaremos “grupos étnicos” a aquellos grupos humanos que, fundándose en la semejanza del habito exterior y de las costumbres, o de ambos a la vez, o en recuerdos de colonización y migración, abrigan una creencia subjetiva en una precedencia común, de tal suerte que la creencia es importante para la ampliación de las comunidades…El grupo étnico no es en si mismo una comunidad sino tan sólo un “momento” que facilita el proceso de comunización (p.318).

MERCADO

        Debe hablarse de un mercado tan pronto como concurren, aunque sólo sea de una parte, una pluralidad de interesados en el cambio y en las probabilidades de cambio…Fenómeno especifico del mercado: el regateo. (p. 493).

        La comunidad de mercado en cuanto tal, es la relación práctica de vida más impersonal en la que los hombres puedan entrar. No porque el mercado suponga una lucha entre los participes. Toda relación humana, incluso la más intima, hasta la entrega personal más incondicionada, es, en algún sentido, de un carácter relativo, y puede significar una lucha con el compañero, quizás para la salvación de su alma. Sino porque es específicamente objetivo, orientado exclusivamente por el interés en los bienes de cambio. Cuando el mercado se abandona a su propia legalidad, no repara más en la cosa, no en la persona, no conoce ninguna obligación de fraternidad ni de piedad, ninguna de las relaciones humanas originarias portadas por las comunidades de carácter personal. Todas ellas son obstáculos para el libre desarrollo para la mera comunidad de mercado y los intereses específicos del mercado; en cambio, estos son las tentaciones específicas para todas ellas. Intereses racionales de fin determinan los fenómenos del mercado en medida especialmente alta, y la legalidad racional, en particular la inviolabilidad formal de lo prometido, una vez es la cualidad que se espera que copartícipe en el cambio, y  que constituye el contenido de la ética del mercado que, en este respecto, inculca una concepción muy rigurosa: en los anales de la bolsa es casi inaudito que se rompa el convenio más incontrolado e improbable cerrado con la firma…El mercado, en plena contraposición a todas las otras comunidades, que siempre suponen confraternización personal y, casi siempre, parentesco de sangre, es, en sus raíces, extraño a toda confraternización. (p. 494).

ECONOMÍA Y DERECHO

        …La facultad de fallar una determinada causa, la de llamar a las armas o la de exigir en cualquier forma obediencia a ciertas personas, representan en tal hipótesis derechos subjetivos “adquiridos” y, eventualmente, pueden ser objeto de un negocio jurídico, una enajenación o una transmisión hereditaria, como lo es, verbigracia, la facultad de aprovechar un pedazo de tierra. El poder político no tiene en este caso una estructura jurídica de instituto, sino que se constituye mediante socializaciones y compromisos concretos entre los diferentes titulares y pretendientes de las facultades subjetivas de mando. El poder político de mando no difiere entonces esencialmente del que ejercen el señor de la casa - dominus - , el señor territorial o el corporal. En todos estos poderes descubrimos un rasgo común: el “patrimonialismo”. Todo lo que corresponde a nuestro derecho público constituye de acuerdo con aquella concepción y hasta donde la misma llega el objeto de un derecho subjetivo de los titulares concretos del poder, en la misma forma que una pretensión jurídica privada.

        Todo derecho se reduce a un fin de la administración: el gobiernoEn el sentido más amplio, el circulo de la administración pública encierra tres clases de tarea, a saber: creación de derecho, aplicación del mismo y lo que queda de la actividad de los institutos públicos después de separar aquellas dos esferas: el gobierno. El gobierno puede hallarse ligado a normas jurídicas y estar limitado por derechos subjetivos adquiridos. Esto es común al gobierno con la creación del derecho y la aplicación del mismo. Pero hay que distinguir: 1) Un aspecto positivo: el fundamento de legitimidad de sus atribuciones. El gobierno moderno se desenvuelve sobre la base de una competencia legítima que, desde el punto de vista jurídico, descansa en ultima instancia, en un poder concedido por las normas “constitucionales” del instituto estatal. Mas en esta sujeción al derecho vigente y limitación por derecho subjetivos adquiridos, encontramos también: 2) un aspecto negativo: los limites de su libertad de movimiento, con los que no pueden dejar de contar. Pero su esencia específica radica precisamente, en el aspecto positivo, en que no sólo tiene por objeto el respeto o la realización del derecho objetivo vigente porque vale como tal y sirve de fundamento a los derechos subjetivos adquiridos, sino también la realización de otros fines de índole material: políticos, morales, utilitarios, o de cualquier otra clase. Desde el punto de vista del gobierno, los particulares y sus intereses son, según el sentido jurídico, fundamentalmente objetos, no sujetos jurídicos. En el Estado moderno existe la aplicación del derecho y la administración (en el sentido de gobierno). Porque en el ámbito de la actividad judicial suele imponerse al juez actual, en parte por medio de normas jurídicas, en parte también doctrinalmente, la obligación de resolver las controversias de que conoce atendiendo a principios materiales: moralidad, equidad, conveniencia, etc. Y por otra parte, la organización del Estado en la actualidad concede al particular, que en principio sus intereses frente a la misma, medios que, formalmente al menos, son del mismo tipo que los que la aplicación del derecho implica. (p. 500-501).  

        El procedimiento expiatorio entre los clanes es ajeno en un principio a la distinción entre el delito que exige una venganza y la infracción jurídica condicionante del deber de reparación. Y cuando tal distinción se admite es sólo de forma rudimentaria. La distinción se explica atendiendo a dos peculiaridades del derecho y la coacción jurídica primitivos: 1) Toda injuria es un delito que exige una expiación, y ningún delito es algo más que una injuria que demanda una castigo; 2) Por otra parte, el mismo carácter de las consecuencias jurídicas de la “sentencia” y la “ejecución” tiende a evitar el establecimiento de una distinción entre sanciones civiles y penales. (p.503).

        De la venganza parte principalmente el camino que conduce en línea recta al establecimiento de un “proceso penal” sujeto a reglas y formas fijas (p. 506).

…La distinción entre ética y derecho no existe en la intención de esos factores de la formación del derecho, que permanecen totalmente alejados de todo tratamiento autónomo y jurídico profesional del derecho. Esto se aplica especialmente a la creación jurídica teocráticamente influida, con su combinación de exigencias éticas y preceptos jurídicos. (p. 604).

LAS COMUNIDADES POLÍTICAS

        Es aquella cuya acción consiste en que los partícipes se reservan la dominación ordenada en un ámbito y de la acción de los hombres situados en él de un modo permanente o sólo provisional, teniendo preparada para el caso la fuerza física, normalmente armada….,la disposición al empleo de la violencia se halla vinculada con la dominación de un ámbito determinado. Sin embargo, sólo existe una comunidad política específica cuando la comunidad no solo es meramente económica y por tanto, cuando posee ordenamientos que regulan cosas distintas de la posesión económica de bienes y de la prestación de servicios. (p. 661).

        El rango que modernamente disfrutan las asociaciones políticas se debe al prestigio que impone en el animo de sus componentes la creencia específica, muy extendida, en un especial carácter sagrado - la legitimidad de la acción comunitaria por ellas establecidas - inclusive y justamente cuando incluye en su seno la coacción física y el poder de disponer de la vida y de la muerte. Esto constituye el consenso específico entre sus miembros acerca de la legitimidad. Como ocurre efectivamente en la época moderna, esta creencia en la legitimidad específica de todas las acciones emprendidas por tal tipo de comunidad puede incrementar en tan gran medida, que sólo ciertas comunidades políticas - ESTADOS - se consideran como únicas capacitadas  para permitir o conceder una autorización para que las demás comunidades en general usen legítimamente la coacción física. Así, para el desempeño y ejercicio de este poder existe en las comunidades políticas enteramente desarrolladas un sistema de ordenaciones casuística a las que se atribuye tal legitimidad específica. Se trata del ordenamiento jurídico, cuya creación se atribuye en un modo exclusivo a la comunidad política, porque esta ha llegado, en efecto, a ejercer el monopolio consistente en dar vigor, mediante la coacción física, a tal sistema de normas. Esta preeminencia del ordenamiento jurídico garantizado por el poder político ha surgido y se ha desarrollado a través de un lento proceso, debido a que las demás comunidades que poseían poderes coactivos especiales han perdido, por efectos de los desplazamientos económicos y de organización, su poder sobre el individuo, de suerte que se han disuelto o, sometidas al yugo de las comunidades políticas, han visto su poder reducido o limitado por estas. Ello es debido también a que han ido brotando en las comunidades políticas nuevos intereses que ya no han encontrado lugar para manifestarse en las asociaciones particulares, y a que sólo las garantías racionalmente organizadas proporcionadas por las primeras han podido asegurar suficientemente un circulo cada vez más amplio de intereses, especialmente de intereses económicos. (p. 663).

        La idea de legitimidad (en lo concerniente a la coacción) aparece  casi siempre que una asociación territorial es atacada desde el exterior en la esfera tradicional de su dominio, y la totalidad de sus miembros toman las armas para su defensa mediante un llamamiento general. (p.664).

        Con la creciente pacificación y ampliación del mercado aparecen, pues, paralelamente: 1) la monopolización de la violencia legitima mediante la asociación política, que culmina en el concepto moderno del Estado en cuanto ultima fuente de toda legitimidad del poder físico; 2) la racionalización de las normas destinadas a su aplicación, que culmina en el concepto del orden jurídico legítimo. (p.667).

El prestigio del poder y las “grandes potencias”

        Todas las formas políticas son organizaciones de fuerza. Pero el modo y proporción en que se usa o se amenaza usarse la fuerza dirigida hacia fuera, contra otras organizaciones análogas, desempeña un papel específico en la estructura y el destino de las comunidades políticas No toda forma política es en igual medida expansiva, en el sentido que pretenda conseguir un poder dirigido hacia fuera; es decir un estado de preparación para obtener el poder político sobre otros dominios y comunidades, tanto en forma de anexión como de sumisión. Por lo tanto, las formas políticas son formas de poder dirigidas hacia fuera en distinta proporción. (p.668).

        Todo “poder” inherente a la forma política lleva en su seno una dinámica específica: puede constituir la base de una pretensión específica al prestigio por parte de sus miembros, pretensión que influye en su conducta exterior. La experiencia demuestra que las pretensiones de prestigio han ejercido siempre una influencia difícilmente apreciable, en general, imposible de determinar, pero bien perceptible en el origen de las guerras…también los intereses económicos naturales y universalmente existentes de las capas que se nutren del ejercicio del poder político. Tal aspiración al prestigio es un fenómeno extendido dentro de todas las estructuras específicas de poder y, por tanto, también de las políticas. (p.669).

        …Pues como el sentimiento de prestigio propende a fortalecer la creencia patética en la existencia real del propio poder, los específicamente interesados en la estructura política del poder están interesados en la estructura política de poder están inclinados a formular sistemáticamente este sentimiento. Las comunidades políticas que se presentan como portadoras del prestigio inherente al poder suelen llamarse actualmente “grandes potencias”. Dentro del conjunto de tales comunidades políticas, suele manifestar algunas, en tanto que grandes potencias, un interés encaminado a los procesos políticos y económicos de un gran circulo, que actualmente abarca casi siempre la entera superficie del planeta. (p.670).

        La NACIÓN es un concepto que, si se considera como unívoco, no puede nunca ser definido de acuerdo con las cualidades empíricas que le son atribuidas. Quienes lo utilizan le dan por lo pronto, el siguiente significado: la posesión por ciertos grupos humanos de un sentimiento específico de solidaridad frente a otros. Se trata pues de un concepto que pertenece a la esfera estimativa. Sin embargo, no hay acuerdo ni sobre la forma en que han de delimitarse tales grupos ni acerca de la acción comunitaria resultante de la mencionada solidaridad. (p.679)

DIVISIÓN DEL PODER EN LA COMUNIDAD: CLASES, ESTAMENTOS, PARTIDOS

        Todo ordenamiento jurídico (y no sólo el “estatal) influye directamente, en virtud de su estructura, sobre la distribución del poder dentro de la comunidad respectiva, y ello tanto si se trata del poder económico como de cualquier otro. Por poder se entiende aquí, de un modo general, la probabilidad que tiene un hombre o una agrupación de hombres, de imponer su propia voluntad en una acción comunitaria, inclusive contra la oposición de los demás miembros. Como es natural, el poder condicionado económicamente no se identifica con el poder en general. Más bien ocurre lo inverso: el origen del poder económico puede ser consecuencia de un poder ya existente por otros motivos. Por su parte, el poder no es ambicionado sólo para fines de enriquecimiento económico. Pues el poder inclusive el económico, puede ser valorado “por sí mismo”, y con gran frecuencia la aspiración a causa de él es motivada también por el honor social que produce. Pero no todo poder produce honor social. El orden jurídico puede garantizar tanto el poder como la existencia del honor. Llamaremos “orden social” a la forma en que se distribuye el honor social dentro de una comunidad entre grupos típicos pertenecientes a la misma.

        Ahora bien, los fenómenos de la distribución del poder dentro de una comunidad están representados por las clases, los estamentos y los partidos.

        Las clases representan solamente bases posibles (y frecuentes) de una acción comunitaria. Así se habla de clases cuando: 1) es común a cierto numero de hombres un componente causal específico de sus probabilidades de existencia, en tanto que, 2) tal componente está representado exclusivamente por intereses lucrativos y de posesión de bienes, 3) en las condiciones determinadas por el mercado (de bienes o de trabajo) (situación de clases). Constituye el hecho económico más elemental que la forma en que se halla distribuido el poder de posesión sobre bienes en el seno de una multiplicidad de hombres que se encuentran y compiten en el mercado con finalidades de cambio crea por sí misma probabilidades específicas de existencia. (p.683).

        La situación de clase significa, últimamente la posición ocupada en el mercado…son intereses unívocamente económicos, intereses vinculados a la existencia del mercado los que producen la clase. (p.684)

        Situación estamental es todo componente típico del destino vital humano condicionado por una estimación social específica - positiva o negativa - del “honor” adscrito a alguna cualidad común a muchas persona. Este honor puede también relacionarse con una situación de clase: las diferencias de clases pueden combinarse con las más diversas diferencias estamentales y la posesión de bienes en cuanto tal no es siempre suficiente, pero con extraordinaria frecuencia llega a tener a la larga importancia en el estamento. (p.687).

        Simplificando se puede decir: las clases se organizan según las relaciones de producción y de adquisición de bienes; los estamentos, según los principios de su consumo de bienes en las diversas formas específicas de su manera de vivir; consecuentemente los partidos políticos se mueven en la esfera del poder. Su acción está encaminada al poder social, es decir tienden a ejercer una influencia sobre una acción comunitaria, cualquiera que sea su contenido. En principio, puede haber partidos tanto en un club como en un Estado. En oposición a la acción comunitaria ejercida por las clases y por los estamentos, la acción comunitaria de los partidos contiene siempre una socialización. Pues va siempre dirigida a un fin metódicamente establecido, tanto si se trata de un fin objetivo - realización de un programa con propósitos ideales o materiales - como de un fin personal - prebendas, poder y como consecuencia de ello, honor para sus jefes y secuaces o todo esto a la vez.

        Por eso sólo pueden existir partidos dentro de comunidades de algún modo socializadas; es decir, de comunidades que poseen un ordenamiento racional y un aparato personal dispuesto a realizarlo. Pues la finalidad de los partidos consiste precisamente en influir sobre tal aparato y, allí donde sea posible, en componerlo de partidarios...Sus medios para alcanzar el poder pueden ser muy diversos, desde el empleo de la simple violencia hasta la propaganda y el sufragio por procedimientos rudos o delicados: dinero, influencia social, poder de la palabra, sugestión y grosero engaño, táctica más o menos hábil  de la obstrucción dentro de las asambleas parlamentarias . Su estructura sociológica es necesariamente muy diversa, y varía de acuerdo con la estructura de la acción comunitaria por cuya influencia lucha, de acuerdo, con la organización de la comunidad en clases o estamentos y, sobre todo, de acuerdo con la estructura de dominación que prevalece dentro de la misma. Pues para sus jefes se trata precisamente de hacerse con esta dominación (p.693).

DOMINACIÓN Y GOBIERNO. NATURALEZA Y LIMITES DEL
GOBIERNO DEMOCRÁTICO

        Toda dominación se manifiesta y funciona en forma de gobierno…El poder de mando, puede tener una modesta apariencia  y el jefe puede considerarse como un servidor de los dominados. Esto ocurre casi siempre en el llamado gobierno directamente  democrático. Se llama “democrático” por dos razones que no coinciden necesariamente: 1) porque se basa en la suposición de que todo el mundo está en principio igualmente calificado para la dirección de los asuntos comunes; 2) porque reduce a lo mínimo el alcance del poder de mando. En tal régimen, las funciones de gobierno se transmiten simplemente mediante un sistema de turnos…reservándose a los miembros de la comunidad todas las decisiones importantes y correspondiendo a los funcionarios sólo la preparación y ejecución de las disposiciones, así como la dirección de los asuntos corrientes de acuerdos con los derechos establecidos por la asamblea de los miembros. 

        Esta forma de gobierno tiene lugar normalmente en asociaciones que presentan las siguientes características: 1) limitación local, 2) limitación en el numero de participantes, 3) poca diferenciación en la posición social de los participantes. Además, presupone, 4) tareas relativamente simples y estables y, a pesar de ello, 5) una no escasa instrucción y practica en la determinación objetiva de los medios y fines apropiados. (p.701).

LOS TRES TIPOS PUROS DE DOMINACIÓN LEGÍTIMA.
       
        La dominación, o sea la probabilidad de hallar obediencia a un mandato determinado, puede fundarse en diversos motivos: puede depender directamente de una constelación de intereses, o sea de consideraciones utilitarias de ventajas e inconvenientes por parte del que obedece; o puede depender también de la mera costumbre, de la mera habituación a un comportamiento inveterado, o puede fundarse, por fin, en el puro afecto, en la mera inclinación personal del súbdito. Sin embargo, la dominación que sólo se fundara en tales móviles sería relativamente inestable. En las relaciones entre dominantes y dominados, en cambio, la dominación suele apoyarse interiormente en motivos jurídicos, en motivos de su “legitimidad”, de tal manera que la conmoción de esa creencia en la legitimidad suele, por lo regular, acarrear graves consecuencias..(p.706-707).

        La dominación legal en virtud del estatuto. Su tipo más puro es la dominación burocrática. Su idea básica es: que cualquier derecho puede crearse o modificarse por medio de un estatuto sancionado correctamente en cuanto a la forma. La asociación dominante es elegida o nombrada, y ella misma y todas sus partes son servicios. Un servicio (parcial) heterónomo y heterocéfalo suele designarse como autoridad. El equipo administrativo consta de funcionarios nombrados por el señor, y los subordinados son miembros de la asociación.

        Se obedece, no a la persona en virtud de su derecho propio sino a la regla estatuida, la cual establece al propio tiempo a quien y en que medida se deba obedecer. También el que ordena obedece, al emitir una orden, a una regla: a la ley o al reglamento de una norma formalmente abstracta. El tipo del que ordena es el superior, cuyo derecho de mando está legitimado por una regla estatuida, en el marco de una competencia concreta, cuya delimitación y especialización se funda en la utilidad objetiva y en las exigencias profesionales puestas a la actividad del funcionario. El tipo de funcionario es el funcionario profesional…Su administración es trabajo profesional en virtud del deber objetivo del cargo; su ideal es disponer…sin la menor influencia de motivos personales y sin influencias sentimentales de ninguna clase…(p. 707).

        La dominación Tradicional: en virtud de la creencia en la santidad de los ordenamientos y los poderes señoriales existentes desde siempre. Su tipo más puro es el del dominio patriarcal. La asociación de dominio es comunización; el tipo del que ordena es el señor, y los que obedecen son súbditos en tanto que el cuerpo administrativo lo forman los servidores. Se obedece a la persona en virtud de su dignidad propia, santificada por la tradición: por fidelidad. El contenido de las ordenes está ligado por la tradición, cuya violación desconsiderada por parte del señor pondría en entredicho la legitimidad de su propio dominio, basado exclusivamente en la santidad de aquellas.(p.709).

        Dominación carismática, en virtud de devoción afectiva a la persona del señor y a sus dotes sobrenaturales (carisma) y, en particular: facultades mágicas, revelaciones o heroísmo, poder intelectual u oratorio. Lo siempre nuevo, extracotidiano, lo nunca visto y la entrega emotiva que provocan constituyen aquí la fuente de devoción personal. Sus tipos más puro son el dominio del profeta, del héroe guerrero y del gran demagogo. La asociación de dominio es la comunización en la comunidad o en el séquito. El tipo del que manda es el caudillo. El tipo del que obedece es el apóstol. Se obedece exclusivamente al caudillo personalmente a causa de sus cualidades excepcionales, y no en virtud de su posición estatuida o de su dignidad tradicional (p.711).

ESENCIA, SUPUESTOS Y DESARROLLO DE LA DOMINACIÓN BUROCRÁTICA

        Rige el principio de las atribuciones oficiales fijas, ordenadas, por lo general, mediante reglas, leyes o disposiciones del reglamento administrativo; es decir, 1) Existe una firme distribución de las actividades metódicas - consideradas como deberes oficiales - necesarias para cumplir los fines de la organización burocrática. 2) Los poderes de mando necesarios para el cumplimiento de estos deberes se hallan igualmente determinados de un modo fijo, estando bien delimitados mediante normas los medios coactivos que le son asignados. 3) Para el cumplimiento regular y continuo de los deberes así distribuidos y para el ejercicio de los derechos correspondientes se toman las medidas necesarias con vistas al nombramiento de personas con aptitudes bien determinadas.

        Rige el principio de la jerarquía funcional y de la tramitación; es decir, un sistema firmemente organizado de mando y subordinación mutua de las autoridades mediante una inspección de las inferiores por las superiores, sistema que ofrece al dominado la posibilidad sólidamente regulada de apelar de una autoridad inferior a una instancia superior.

        La administración moderna se basa en documentos conservados…, y en el cuerpo de empleados subalternos y de escribientes de toda clase. El conjunto de los empleados que trabajan a las ordenes de un jefe junto con sus archivos de documentos y expedientes constituye un negociado…(p.717). La actividad burocrática …presupone normalmente un concienzudo aprendizaje profesional; su desempeño exige todo el rendimiento del funcionario sin detrimento de la circunstancia de que pueda estar bien determinado el tiempo que esté obligado a permanecer en la oficina cumpliendo sus deberes…

        La razón decisiva que explica el progreso de la organización burocrática ha sido siempre su superioridad técnica sobre cualquier otra organización. Un mecanismo burocrático perfectamente desarrollado actúa con relación a las demás organizaciones de la misma forma que una maquina con relación a los métodos mecánicos de fabricación. La precisión, la rapidez, la univocidad, la oficialidad, la continuidad, la discreción, la uniformidad, la rigurosa subordinación, el ahorro de fricciones y de costas y objetivas personales son infinitamente mayores en una administración severamente burocrática, y especialmente monocrática, servida por funcionarios especializados… (p.730-731). La estructura burocrática corre parejas con la concentración de los medios materiales en manos del jefe.

DOMINACIÓN PATRIARCAL Y PATRIMONIAL

        Entre los principios estructurales preburocráticos el más importante es el que se refiere a la estructura patriarcal de la dominación que se basa en la sumisión en virtud de una devoción rigurosamente personal. Su germen radica en la autoridad de un dominus dentro de una comunidad domestica. Su posición autoritaria personal tiene de común con la dominación burocrática puesta al servicio de fines objetivos la continuidad de su subsistencia, el carácter cotidiano. Además, ambos encuentran, en ultima instancia, su apoyo en la obediencia a normas por parte de los que están sometidos a un poder. Pero estas normas en la dominación patriarcal se basan en la tradición, en la creencia en el carácter inquebrantable de lo que ha sido siempre de una manera determinada.  La sumisión personal al señor es la que garantiza como legitimas las normas procedentes del mismo. En este caso, sólo el hecho y los limites de su poder proceden de normas que, aunque no han sido escritas, se han visto consagradas por la tradición (p.753).

        El sistema feudal crea existencias capaces de armarse a si mismas y de someterse a ejercicios militares profesionales, que encuentran en el honor del príncipe su propio honor, que hallan en la expansión de su poder la de estas probabilidades de proporcionar feudos a sus descendientes y en la conservación del dominio enteramente personal del príncipe ven el único fundamento de legitimidad de su propia posesión feudal (p. 817).

LA DOMINACIÓN CARISMÁTICA Y SU TRANSFORMACIÓN

        Tanto la estructura burocrática como la patriarcal son organizaciones entre cuyos rasgos más importantes figura la estabilidad. Por consiguiente, son en este sentido organizaciones corrientes. Especialmente el poder patriarcal arraiga en la satisfacción de las necesidades normales cotidianas y tiene con ello su campo de acción originario en la economía que pueden ser satisfechas con procedimientos normales y corrientes. El patriarca es    el caudillo natural de lo cotidiano. La estructura burocrática es así sólo su contrafigura traspuesta en la esfera racional. También ella es una organización permanente y, con su sistema de normas racionales, tiene por finalidad la satisfacción mediante procedimientos normales de las necesidades corrientes susceptibles de calculo. En cambio, la satisfacción de las necesidades situadas más allá de las exigencias planteadas por la cotidianeidad económica es, en principio, enteramente heterogénea; es decir está fundada carismáticamente (p.847).

        En oposición a toda especie de organización oficial burocrática, la estructura carismática no presenta ningún procedimiento ordenado para el nombramiento o sustitución; no conoce ninguna carrera, ningún ascenso, ningún sueldo, ninguna formación profesional del portador del carisma o de sus ayudantes, ninguna autoridad a la que se pueda apelar. Tampoco pueden asignársele jurisdicciones locales o competencias exclusivas. Y, finalmente, no existen instituciones independientes de las personas y del estado de su carisma puramente personal en la forma de magistraturas burocráticas. El carisma conoce solamente determinaciones internas y limites propios. El portador del carisma abraza el cometido que le ha sido asignado y exige obediencia y adhesión en virtud de su misión (p.848).

        En oposición a todo dominio patriarcal, el carisma puro es lo contrario a toda gestión económica ordenada; es justamente el poder antieconómico, también, y precisamente, cuando, como el héroe guerrero carismático, persigue la adquisición de bienes (p. 849). La situación de autoridad carismática es por su misma naturaleza inestable (p.850).

        Si tanto el poder carismático como el patriarcal se basan en la consagración personal y en la autoridad personal ejercida por los jefes naturales en oposición a los jefes establecidos de la organización burocrática, tal veneración y tal autoridad son en ambos casos muy distintas. El patriarca disfruta de ellas, lo mismo que el funcionario, en calidad de portador de disposiciones que no solamente han sido establecidas, como las leyes y reglamentos de la burocracia, con finalidades humanas, sino que desde tiempos inmemoriales ofrecen un carácter absolutamente válido. El portador del carisma las disfruta en virtud de una supuesta misión encarnada en su persona, misión que, si no siempre y de un modo absoluto, sí por lo menos en sus representaciones más altas, posee un carácter revolucionario, subversivo de valores, costumbres, leyes y tradición. Por inestable que sea la situación de un poder patriarcal en manos de su poder concreto, representa en todos los casos una estructura social de dominio que, en oposición a la estructura carismática procedente de las situaciones de urgencia y entusiasmo extraordinarios, se pone al servicio de lo cotidiano y, como lo cotidiano, permanece inalterable en su función a través de todos los cambios de personas y de ambiente. Ambas formas estructurales son accesibles a todas las esferas de la vida (p.853).

        La creación de un dominio carismático en el sentido puro es siempre el resultado de situaciones singularmente extremadas - especialmente de situaciones políticas o económicas, o psíquicas internas, sobre todo religiosas -, y se origina por una excitación común a un grupo de hombres, excitación surgida de lo extraordinario y tendiente a la consagración al heroísmo de cualquier clase que sea. Pero de aquí se desprende que la fuerza de una inquebrantable unidad y solidez, tanto por la fe del portador mismo y de sus discípulos en el carisma como por la de los adeptos en el valor de su miseria solo se dá en status nascendi.  Si el movimiento que ha arrancado a un grupo dirigido carismáticamente del círculo de lo cotidiano refluye otra vez en este ultimo, el puro dominio del carisma queda cuando menos refrenado, trasladado al campo de lo institucional y falseado. Entonces, es sometido a una mecanización, o es sustituido por principios enteramente diferentes o confundidos y combinado con ellos en las formas más diversas, de suerte que sólo la consideración teórica puede destacarlo como un componente de la realidad empírica.

        Por lo tanto, el dominio carismático puro es, en un sentido enteramente específico, algo instable, y todas sus alteraciones tienen, en ultima instancia, el mismo origen. Normalmente, el deseo del jefe mismo, en todas las ocasiones el de sus discípulos y casi siempre el anhelo de los adeptos carismáticamente dominados hacen que el carisma y la felicidad carismática de los dominados se transformen de una gracia libre exteriormente transitoria correspondiente a épocas y personas extraordinaria en posesión permanente de lo habitual y lo cotidiano. Pero con ello se transforma el carácter interno de la estructura. Tanto si el séquito carismático de un héroe guerrero da origen a un Estado, como si la comunidad carismática de un profeta, de un artista, de un filósofo, de un innovador ético o científico da origen a una iglesia, a una secta, a una academia, a una escuela, o si una agrupación carismáticamente dirigida con vista a una idea cultural produce un partido o un aparato de publicaciones periódicas, en todos estos casos la forma de existencia del carisma queda abandonada a las condiciones de lo cotidiano  y a los poderes que lo dominan, especialmente los intereses económicos (p.856-857) 

        Tan pronto como el dominio carismático pierde el carácter extremadamente emocional que lo caracteriza frente a la vinculación a la tradición propia de lo cotidiano, tan pronto como abandona su punto de apoyo puramente personal, la sumisión a lo tradicional no es, ciertamente, lo único posible, pero es, particularmente en periodos de escasa racionalización de la técnica vital, lo más probable y casi siempre lo inevitable. Ahora bien, con ello parece abandonarse y perderse definitivamente la naturaleza propia del carisma, y esto es lo que efectivamente ocurre en tanto que se considere su carácter eminentemente revolucionario. Pues de entonces en adelante se apoderan del carisma los intereses de todos los que disfrutan de poder social y económico y pretenden la legitimación de su posesión por medio de la derivación de una autoridad y un origen carismático y, consiguientemente sagrados. Así, de acuerdo con el autentico sentido, en vez de actuar revolucionariamente contra todo lo tradicional o contra todo lo que se basa en una adquisición legítima de derechos, el carisma influye justamente como el fundamento de los derechos adquiridos. Y precisamente en esta función tan ajena a su propio carácter se convierte en un elemento integrante de lo cotidiano. Pues la necesidad que con ello satisface es una necesidad enteramente universal. Y ante todo por una razón general (p. 858).

        El dominio carismático no es en modo alguno exclusivo de las primitivas fases de la evolución, así como en general, en tres tipos fundamentales de la estructura de dominación no quedan simplemente insertados de un modo sucesivo dentro de una línea evolutiva, sino que puede surgir simultáneamente en múltiples combinaciones. Pero lo cierto es que el destino del carisma queda pospuesto a medida que se desarrollan las organizaciones institucionales permanentes (p.867).

LA DISCIPLINA Y LA OBJETIVACIÓN DEL CARISMA

        La suerte del carisma suele ser por regla general que cede el paso a medida que se consolida la estructura permanente de la acción comunitaria a los poderes de la tradición o a la asociación racional. Considerando de modo general, su desaparición significa una disminución del alcance de la acción individual. Sin embargo, entre todas las fuerzas que hacen retroceder la acción individual, la más irresistible es un poder que, además del carisma personal, extermina la organización basada en el honor estamental o la transforma en un sentido racional. Este es el poder de la disciplina racional. Substancialmente no es sino la realización consecuentemente racionalizada, es decir, metódicamente ejercitada, precisa e incondicionalmente opuesta a toda critica, de una orden recibida así como la intima actitud exclusivamente encaminada a tal realización. A esta característica se añade otra: la uniformidad de la acción ordenada….Sólo mediante la disciplina se convierte la conservación del prestigio estamental y la estereotipación de su modo peculiar de vivir en algo que ha sido en gran medida consciente y racionalmente querido (p. 882).

        La disciplina en general - lo mismo que su forma más racional: la burocracia - es algo “objetivo” y se coloca con firme “objetividad” a la disposición de todo poder que se interese por ella y sepa establecerla (p. 882-883).

        La lucha llena de vicisitudes entre la  disciplina y el carisma individual tiene su clásico campo en la evolución de la estructura que adopta la táctica guerrera. En este sector se halla determinada, naturalmente, en cierta medida por motivos que se refieren meramente a la técnica bélica ( p. 884-885).

        En cuanto a la posibilidad de un desarrollo de la disciplina, la base económica en que descansaba la organización del ejército en cada caso no ha sido el único factor determinante, pero ha tenido una enorme importancia. Al contrario, influyó todavía más sobre su organización social y política el papel más o menos importante desempeñado por la disciplina como base de los ejércitos adiestrados….la disciplina guerrera puede coincidir con muy diversas condiciones económicas. De todos modos, suele tener muy diferentes consecuencias para la organización del Estado, de la economía y aun de la familia, pues un ejercito enteramente disciplinado era necesariamente en el pasado un “ejercito profesional”, constituyendo por tal motivo el modo de sustentar al guerrero el problema más importante. La forma originaria mediante la cual se constituyen tropas preparadas y entrenadas, capaces de disciplina, es el comunismo de guerreros…de una especie de cuartel…(p. 885-886).

        Por el contrario, todas las formas de organización militar descentralizada, de tipo feudal, suele implicar de modo general un debilitamiento de la disciplina…y un aumento de la importancia adscrita al heroísmo individual (p.887).

ORIGEN DEL ESTADO RACIONAL
  
        La lucha permanente, en forma pacífica o bélica, de los Estados nacionales en concurrencia por el poder creó para el moderno capitalismo occidental las mayores oportunidades. Cada Estado particular había de concurrir por el capital, no fijado residencia alguna, que le prescribía las condiciones bajo las cuales le ayudaría a adquirir poder. De la coalición necesaria del Estado nacional con el capital surgió la clase burguesa nacional…En consecuencia, es el Estado nacional a él ligado el que proporciona al capitalismo las oportunidades de subsistir; así, pues, mientras aquél no ceda el lugar a un estado universal, subsistirá también éste (p.1047). El Estado racional, el único en el que puede prosperar el capitalismo moderno. Se funda en la burocracia profesional y en el derecho racional.

        El Estado es aquella comunidad humana que en el interior de un determinado territorio reclama para sí (con éxito) el monopolio de la coacción física legítima. La política sería así la aspiración a la participación en el poder, o a la influencia sobre la distribución del poder, ya sea entre Estados o, en el interior de un Estado, entre los grupos humanos que comprende, lo cual corresponde también esencialmente al uso lingüístico…El que hace política aspira a poder: poder, ya sea como medio al servicio de otros fines - ideales o egoísta -, o poder “por el poder mismo”, o sea para gozar del sentimiento de prestigio que confiere (p. 1056-1057).

        El Estado, es una relación de dominio de hombres basada en el medio de la coacción legitima (es decir, considerada legitima). Así, pues para que subsista es menester que los hombres dominados se sometan a la autoridad de los que dominan en cada caso. Cuándo y por qué lo hagan, sólo puede comprenderse cuando se conocen los motivos internos de justificación y los medios externos en los que la dominación se apoya.

        Motivos de justificación interior, o sea motivos de legitimidad de una dominación hay tres en principio: la autoridad del pasado, de la costumbre consagrada por una validez inmemorial y por la actitud habitual de su observancia: es esta la dominación tradicional…Luego la autoridad del don de gracia personal extraordinario (carisma), o sea la devoción totalmente personal y la confianza personal en revelaciones, heroísmo y otras cualidades de caudillaje del individuo: dominación carismática tal como la ejerce el profeta o el príncipe guerrero escogido o el conductor plebiscitado, el gran demagogo o el jefe político de un partido. Y finalmente, la dominación en virtud de la legalidad, o sea en virtud de la creencia en la validez de un estamento legal y de la competencia objetiva fundada en reglas racionalmente creadas, es decir: disposición de obediencia en el cumplimiento de deberes conforme a estatuto; esta es la dominación tal como la ejercen el moderno servidor del Estado y todos aquellos elementos investidos de poder que en este aspecto se asemejan. Se comprende que en realidad, condicionan el sometimiento motivos muy poderosos de miedo y esperanza: temor de la venganza…del dueño del poder o esperanza de recompensa en el otro mundo o en este, al lado de otros intereses de la índole más diversa (p.1057).

        La devoción de los dominados al carisma puramente persona del caudillo tiene sus raíces en la idea de la vocación en su expresión suprema. La devoción al carisma del profeta o del caudillo en la guerra o del gran demagogo en la asamblea o el parlamento, significa que este pasa por el conductor interiormente llamado de los hombres, que estos no se le someten en virtud de costumbre o estatuto, sino porque creen en él (p.1057).

        Toda empresa de dominio que requiere una administración continua, necesita por una parte la actitud de obediencia en a actuación humana con respecto a aquellos que se dan por portadores del poder legítimo y, por otra parte, por medio de dicha obediencia, la disposición de aquellos elementos materiales eventualmente necesarios para el empleo físico de la coacción, es decir: el cuerpo administrativo personal y los medios materiales de administración.

        El cuerpo administrativo, que representa externamente a la empresa política de dominio lo mismo que a cualquier otra, no se halla ligado a la obediencia frente al detentador del poder por aquella  sola representación de la legitimidad, sino además por otros dos medios que apelan directamente al interés personal: retribución personal y honor social. Los feudos de los vasallos, las prebendas de los funcionarios patrimoniales y el sueldo de los modernos servidores del Estado, constituyen la paga, y el temor de perderla constituye el fundamento último y decisivo de la solidaridad del cuerpo de la administración con el soberano. Esto se aplica al caudillaje carismático, a saber: honor militar y botín para el séquito guerrero (p.1058).

LA EMPRESA ESTATAL DE DOMINIO COMO ADMINISTRACIÓN.
DIRECCIÓN POLÍTICA Y BUROCRACIA.

        En el Estado moderno, el verdadero dominio, que no consiste ni en los discursos parlamentarios ni en las proclamas de monarcas sino en el manejo diario de la administración, se encuentra necesariamente en manos de la burocracia, tanto militar como civil. Porque también el oficial moderno superior dirige las batallas desde su despacho (p.1060).

        Desde el punto de vista de la sociología, el Estado moderno es una “empresa”, con el mismo titulo de una fábrica: en esto consiste precisamente su rasgo histórico específico. Y se halla así mismo condicionada de modo homogéneo, en esta y en aquél, la relación de poder en el interior de la empresa…En ambos casos, la disposición de dichos medios está en manos de aquel poder al que el aparato de la burocracia (jueces, funcionarios, oficiales, capataces, empleados, etc.) obedece o a cuya llamada atiende; aquel aparato igualmente característico de todas aquellas formaciones y cuya existencia y función están ligadas indisolublemente, tanto como causa cuanto como efecto, a aquella “concentración de los medios materiales de explotación” o, lo que es más, cuya forma constituye socialización creciente significa hoy, inexorablemente burocratización creciente.    

        Pero también históricamente, el progreso hacia lo burocrático, hacia el Estado que juzga y administra asimismo conforme a un derecho estatuido y a reglamentos concebidos racionalmente, está en relación más intima con el desarrollo capitalista moderno. La empresa capitalista moderna descansa internamente ante todo en el cálculo. Necesita para su existencia una justicia y una administración cuyo funcionamiento puede calcularse racionalmente, por lo menos en principio, por normas fijas generales con tanta exactitud como puede calcularse el rendimiento probable de una maquina (p.1061-1062).

        La importancia de los abogados en la política occidental a partir del advenimiento de los partidos nada tiene de casual. En efecto, el juego político de los partidos significa, precisamente, juego de elementos interesados. Y el llevar un asunto con eficacia en beneficio de los interesados es precisamente el cometido del abogado de profesión. En ello, este es superior a cualquier funcionario. Sin duda puede llevar con éxito, o sea técnicamente bien, una causa apoyada por argumentos lógicamente endebles, o sea en el sentido mala. Pero solamente él, también lleva con éxito una causa apoyada en argumentos lógicamente sólidos, o sea en este sentido una causa buena. En cambio, el funcionario en calidad de político convierte con demasiada frecuencia mediante una conducción técnicamente mala una causa buena en si bajo todos los aspectos en una causa mala (p. 1065).

        Hay dos maneras de hacer de la política una profesión. En efecto, se vive para la política o de la política. Esta oposición no es de modo alguna exclusiva. Por lo regular, antes bien, ambas cosas van junta... Por consiguiente, la distinción se refiere al aspecto económico. Desde este punto de vista vive de la política como profesión el que aspira a hacerse de ella una fuente permanente de ingresos y vive para la política aquel en quien no sucede tal cosa (p.1066).… los políticos profesionales no se ven directamente obligados a buscar para su actividad política una retribución, como ha de hacerlo obviamente el que carece de medios de fortuna propios. Y por otra parte tampoco significa, pej., que los políticos carentes de tales bienes tengan sólo o preponderantemente en vista sus intereses privados en la política, o que no piensen, o no piensen principalmente “en la causa”. Antes bien, para el hombre acaudalado, la preocupación por su seguridad económica constituye consciente o inconscientemente… un punto cardinal de su orientación vital. En cambio el idealismo totalmente desinteresado y sin prevenciones se encuentra, si no exclusiva sí por lo menos precisamente en las capas que, debido a la falta de bienes de fortuna, están por completo al margen de los círculos interesados en el mantenimiento del orden económico de una sociedad determinada, siendo esto así, en particular, en las épocas excepcionales, es decir: revolucionarias (p.1067)


domingo, 14 de septiembre de 2014

TEORÍA Y PRAXIS DE LA GUERRA EN EL MAR ENTRE 1914-1918 Y SU INFLUENCIA EN VENEZUELA



 Artículo publicado en: Boletín Histórico de la Sociedad de Historia y Geografía de Chile: http://boletinhistoricoshgchile.com/Boletin/Boletin18/Bol18Blanco.pdf 

             RESUMEN

El objeto del presente ensayo es examinar cómo las diferentes teorías sobre la guerra en el mar condicionaron las operaciones navales durante el período de la Primera Guerra Mundial y cómo estas se manifestaron en Venezuela antes, durante y después del citado conflicto bélico. Para tal fin se hará, en primer lugar, una análisis de las diferentes teorías que estuvieron en boga, en segundo lugar, cómo la praxis de la guerra en el mar obligó a revisar la teoría y, en tercer lugar, se examinará cómo la teoría y praxis de la guerra en el mar se manifestaron en Venezuela. Como de demostrará, a pesar de que la praxis de la guerra en el mar condicionó el pensamiento estratégico naval que se expresaría en el tipo de guerra desarrollado en la Segunda Guerra Mundial, en Venezuela se hizo muy poco para estar a la altura de una circunstancias determinada por el hecho de ser el primer productor mundial de combustibles fósiles.

 Descriptores

Teoría, praxis, guerra naval, poder marítimo y naval, Primera Guerra Mundial

 Introducción.

 La guerra en el mar entre los años 1914 y 1918 estuvo marcada por diferentes escuelas de pensamiento que definieron la naturaleza de los enfrentamientos que en ese conflicto se presentaron. Estas escuelas estuvieron representadas especialmente por la mahaniana, por la Jeune Ecole y otra intermedia, seguida principalmente por Francia e Italia que buscaba un equilibrio entre las necesidades derivadas del comercio marítimo y su ubicación geográfica. Por ello, nos hemos establecido como objetivo examinar la teoría y la praxis de la guerra en el mar en el período antes indicado para determinar cómo el pensar se correspondió con la realidad y cómo esta forma de pensar y hacer influyó en Venezuela, porque investigaciones recientes plasmadas en el libro Historia de la Marina de Guerra de Venezuela: Vida y legado del CC Ramón Díaz, se ha demostrado que estas escuelas de pensamiento estuvieron de alguna manera presentes en nuestro país aunque su impacto en el desarrollo del poder marítimo y naval venezolano no fue significativo desde el punto de vista político. Para tal fin vamos a indicar, en primer lugar, cuáles fueron las escuelas que influyeron desde un ángulo teórico, en segundo lugar, cómo ésta teoría se reflejó en la praxis desde la perspectiva de las operaciones navales y por ultimo indicaremos cómo esta teoría y praxis influyó en el pensar y hacer venezolano en la guerra en el mar considerando como punto pivote el combate naval de Río Hacha.

 1.      La teoría de la guerra naval.

 Hubo tres escuelas de pensamiento en el ámbito naval que marcaron la praxis de la guerra en el mar entre los años 1914 y 1918. La primera fue considerada como navalista pura y estuvo representada por el pensamiento de Alfred Mahan y Julian Corbett. La segunda, era una escuela que podríamos denominar continentalista pura estuvo representada por lo que se denominó la Jeune Ecole, y la tercera que podríamos denominar como mixta que consideraba ambos aspectos geográficos como una totalidad y estuvo representada por pensadores que reflexionaron sobre la guerra en el mar a partir de sus experiencias en la guerra como Castex, Wegener, Gross y Sechi. A continuación vamos a describir y analizar cada una de estas escuelas de pensamiento.

 a.-    Escuela navalista pura.



            Esta escuela se originó con el pensamiento de Alfred Mahan quien gracias al concepto de poder naval entendido modernamente como la capacidad de un Estado de auto-organizarse hacia el mar  (Blanco, 2004) generó una forma de hacer, basada en un método histórico, que sería seguida por algunos de los principales contendientes de la guerra, es decir, el Reino Unido, Alemania, Japón y Estados Unidos. De acuerdo con esta escuela la capacidad de autoorganización suponía el control del comercio marítimo a escala global y para ello era necesario que el Estado dispusiese de una fuerza naval que protegiera su tráfico marítimo y, a su vez, en caso de conflicto, destruyera la fuerza naval adversaria, en un combate decisivo, de modo que el tráfico marítimo enemigo estuviera a su merced (Ibíd.)[1]. Este último concepto estuvo enmarcado en lo que denominó dominio del mar (o comando del mar) que tendría importantes consecuencias en la planificación de la guerra por parte de los Estados que estuvieron necesitados de mantener una importante proyección marítima.

 Esta forma de pensar generó un importante proceso de crecimiento y estandarización de las principales marinas de guerra de todo el mundo. En Venezuela, el concepto de poder naval fue introducido por R. Díaz en el año 1908, dentro del marco de un proceso de desarrollo naval iniciado por Cipriano Castro[2], pero a diferencia de Mahan que describió una situación que se estaba produciendo en su país después de la guerra de secesión, en Venezuela, si seguimos los textos que aparecieron sobre Tsushima a partir de una traducción de un trabajo realizado por Rudolf von Labres[3], podemos señalar dos aspectos a tener en consideración: en primer lugar, este pensador estuvo interesado en cómo desarrollar un poder naval siguiendo al respecto las pautas establecidas por Mahan (1906:399)[4]. En segundo lugar, el análisis de la batalla de Tsushima, realizado por este autor austrohúngaro, nos indica que una concepción de la guerra basada en una batalla decisiva invitaba a examinar la estructura de la fuerza naval encargada de aplicar ese concepto y obligaba a estructurar una industria que facilitase el esfuerzo de desarrollo para crear las condiciones de posibilidad de librar eficazmente una acción decisiva en el mar como lo habían hecho los japoneses frente a los rusos en la citada batalla naval.


La solución a estos dos problemas fue pensada por Sir John Fisher, Primer Lord del Almirantazgo británico mediante la estandarización y el desarrollo de un poder que fuese capaz de enfrentar a la segunda y tercera armada más poderosa del mundo (Two power estándar). Esta práctica sería seguida por Alemania, EE.UU. y Japón, más no otros países como Francia, Austria-Hungría, Italia y Rusia, debido a consideraciones basadas en la geografía, que también afectarían el pensamiento naval británico y alemán durante la guerra iniciada en el año 1914. A tal efecto es conveniente destacar el pensamiento desarrollado por el escritor inglés Julian Corbett y el almirante alemán Wolfgang Wegener.

Corbett expresó en el año 1911 que la idea mahaniana de la batalla decisiva era correcta en un 90 % de posibilidades, por lo que su esfuerzo se dirigió el 10 % para dar respuesta por intermedio de un método filosófico al por qué un poder naval puede embarcarse en un conflicto limitado en tierra y a pesar de sus fortalezas, estas necesariamente no servirán en ciertos momentos y lugares, marcando la diferencia entre una paz victoriosa y desengancharse de un conflicto como aconteció en el caso estadounidense a propósito de Vietnam. La importancia del pensamiento de Corbett estriba en el hecho que a pesar de no considerar la importancia de otros desarrollos tecnológicos (como el submarino y las aeronaves), epistémicamente intentó considerar, por una parte, aspectos geográficos, logísticos y técnicos tomados de la obra de otro pensador de la guerra, Jomini y, por la otra, siguiendo una aproximación hermenéutica basada en los aspectos políticos y morales de la guerra por intermedio del pensamiento de Clausewitz (Widén, 2012)[5]. De este esfuerzo concluyó que materialmente era imposible alcanzar el dominio del mar, que la guerra debería tener un alcance limitado en función de la incapacidad de alcanzar ese dominio en términos absolutos, que una batalla decisiva no sólo era poco probable, también podría ser muy costosa de acuerdo con la naturaleza y el fin de la guerra y consideró dos aspectos derivados de estas afirmaciones, es decir, el concepto de fleet in being y el tema de las comunicaciones marítimas en lo concerniente al concepto de dominio del mar y la forma de alcanzarlo (Ibíd.).

En este sentido, estimó que como era imposible obtener el comando del mar, el tema central de la estrategia en el mar era alcanzar una importante libertad de maniobra sólo posible a través de las operaciones de bloqueo y del control de las aguas en que mayormente se desarrollaban las operaciones para mantener abiertas las líneas de comunicaciones. Esto no se observó en las operaciones navales que condujeron a Gallipoli si nos atenemos a la resistencia que realizaron las fuerzas germano-turcas en el mar y a las condiciones político-morales que obligaron al Reino Unido y a Francia a aceptar el alto número de pérdidas sufridas antes y durante el desembarco. Sin embargo, ello se observó claramente cuando se realizó el bloqueo a las costas de Venezuela en el año 1902, por el interés de impedir una respuesta naval como la que había realizado la marina de guerra venezolana en el incidente de Río Hacha.   

Wegener, por su parte, fue un oficial alemán que combatió en la gran guerra. De su experiencia del primer año comenzó a publicar en el año 1915 artículos críticos sobre la conducción de la guerra siendo oficial de estado mayor de la primera escuadra de batalla del almirante von Hipper[6]. En estos ensayos predica la necesidad de alejarse de una estrategia continental para ganar la guerra y enfocarse en concepto de guerra naval más integral que se alejara de los conceptos de batalla decisiva, en Alemania seguida bajo el enfoque de la teoría del riesgo calculado, la defensa de las aguas alemanas que encerraba al país a un enfoque costero y seguir una orientación basada en cómo usar la geografía para abrirse a los océanos del mundo. Posteriormente en su principal obra, La Estrategia Naval en la Guerra Mundial realizada en el año 1929, insiste en los postulados enunciados previamente. La importancia de su pensamiento basado en una concepción geográfica es que se le atribuyó una marcada influencia en el proceso decisorio que condujo a la invasión de Dinamarca y Noruega en el año 1940. Lo que si es cierto, es que la decisión hasta donde se conoce, estuvo condicionada a dos consideraciones: en primer lugar, limitar el alcance de un posible bloqueo naval inglés[7] y, en segundo lugar, según Lambert, extender el radio de acción de los U-Boot (Till, 1994:106)[8]. En todo caso, lo relevante para nosotros los venezolanos es que con la política marítima iniciada en el año 1903 se buscó solucionar infructuosamente el riesgo de un bloqueo intentando desarrollar al efecto una marina de alta mar, pero la visión continentalista subyacente en la crítica de Wegener no fue resuelta por Alemania en el año 1940 y quizás explica su pertinencia actual para un país con alta dependencia de las comunicaciones marítimas.


De estos tres pensadores, sólo Corbett y Wegener vivieron la gran guerra, pero sólo Wegener pudo reflexionar profundamente sobre esos acontecimientos desde el punto de vista naval por la desaparición física del pensador inglés en el año 1922. No obstante ello, la consideración geográfica presente en el pensamiento de estos autores contribuyó de alguna u otra forma a pensar la guerra en el mar desde una perspectiva costera, por lo que vamos a examinar esta línea de pensamiento.

b.    Escuela continentalista pura.


La segunda escuela de pensamiento fue de origen francés y se denominó Jeune Ecole. Esta escuela reconocida como continentalista preconizaba, de forma realista y particularista, que los grandes desarrollos tecnológicos alcanzados a finales del siglo XIX permitían que pequeñas embarcaciones pudiesen producir grandes daños a buques de grandes dimensiones por lo que era excesivamente costoso para un Estado plantearse un proceso de desarrollo naval cuyos resultados pudieran ser destruidos por un efectivo sistema de defensa marítima compuesto por artillería de costa, minas anti-buques, submarinos[9] y lanchas torpederas[10]. Los promotores de esta concepción de la guerra naval fueron primeramente el Almirante Aube, quien elaboró un análisis de fondo del carácter cambiante del contexto internacional y los medios disponibles  en La Guerre maritime et les ports français, el Comandante Z y H. Montéchant (Coutau-Bégarie, 1999:514). Para estos autores, los nuevos medios navales funcionaban como igualadores de potencia que combinados con la guerra de corso podían obligar a poder naval como el inglés a dispersar sus fuerzas.

 Esta escuela tendría una gran resistencia en las principales potencias marítimas de la época. Al efecto Castex expresó que “niega la importancia de la fuerza organizada y de la batalla de la cual depende su suerte, y profesa la extraña creencia de que el objetivo primordial en el mar no es, como en tierra, la destrucción del ejército principal enemigo” (1938:65-66). Además, agregó que es una forma de

 “… guerra de costa, encarada ofensiva y defensivamente, según un curioso método, ofensivamente, por medio de bombardeos y huyendo en seguida, bombardeos en los cuales se cifra una esperanza de una forma muy infantil, en los que se hace caso   omiso de la existencia de la flota enemiga; y defensivamente, constituirá la protección e invulnerabilidad del litoral, aseguradas con una dispersión de… fuerzas…” (Ibíd.)

 De acuerdo con este criterio, el tráfico marítimo se subordinaba a la defensa del territorio. Esta concepción de la guerra naval no fue asumida oficialmente por ningún país, no obstante, hay que hacer algunas precisiones: en primer lugar, algunas marinas como la italiana, la francesa, la japonesa, la rusa, la alemana y la británica experimentaron con estas nuevas ideas teniendo en consideración su geografía y sus enemigos potenciales. En segundo lugar, los países limitados para construir una armada como la de cualquier país de europa, consideraron esta manera de hacer la guerra. En el caso venezolano, a fines del siglo XIX, se adquirieron dos embarcaciones torpederas que participaron en el incidente de Río Hacha (Bracho en Rivero-Blanco, 2013) y después del año 1902, se implantó un sistema de artillería de defensa de costa (Hernández y Nieves-Croes en Farage, 2011), pero, gracias a investigaciones realizadas por Rivero-Blanco, Nieves-Croes y Bracho Palma, desde los años cincuenta del siglo XIX, pensadores venezolanos comenzaron a reflexionar sobre la defensa naval del territorio.

Si bien, los estudios estratégicos navales de este período están en proceso de elaboración por un destacado grupo de profesionales, es conveniente mencionar que en el período guzmancista se concibió un plan de defensa naval del territorio que evidencia que con la salida a la luz de las primeras ideas acerca de la defensa costera, la clase dirigente venezolana se interesó por ellas y para inicios de los años noventa de ese siglo hubo un proyecto de adquisición de medios navales de acuerdo con esas características. Ello explica, en primer lugar, la adquisición de los dos torpederos que participarían en el combate de Río Hacha que ya señalamos y, en segundo lugar, el esfuerzo emprendido por Delgado Chalbaud y Ramón Díaz para tratar de hacer que la Marina de Guerra venezolana dejara de ser una marina costera.

c.    La escuela de pensamiento mixto.

La tercera escuela de pensamiento surgió como consecuencia de una práctica consuetudinaria que sería sistematizada por Castex (1937), Sechi (1906) y Gross (1929). Esta escuela que puede ser considerada como mixta, representaba un punto intermedio entre la concepción navalista pura y continentalista pura a partir de la influencia que ejerce el mar sobre la tierra y la tierra sobre el mar, con lo cual el apoyo naval a tierra, la perturbación del tráfico marítimo adversario, la defensa de costa y la disposición de una importante fuerza naval que le permitiera al país diseñar maniobras navales de naturaleza estratégica para disponer de una gran capacidad de negociación, fueron sus ideas predominantes. En este contexto, para los tres autores antes mencionados, a pesar de la relación mar-tierra, el elemento principal de la guerra en el mar es el buque, por su capacidad de permanencia, su adaptabilidad y su capacidad para aplicar la fuerza graduada. Sin embargo, a pesar de la categorización, cada uno de los autores  mencionados (todos veteranos de guerra), tuvo una orientación que en cierta forma los diferenciaba como indicaremos a continuación.

Castex (I, 1938), siguiendo un método sintético basado en una concepción histórica y realista, se interesó por el equilibrio entre el mar y la tierra con foco en la concepción de una maniobra estratégica en el mar entendido como la acción para crear una situación favorable que posibilite el objetivo de la guerra. Este pensador, asumió una concepción dualista de la guerra en el mar a partir de la consideración de la guerra entre fuerzas organizadas con la guerra contra las comunicaciones marítimas, teniendo en cuenta el desarrollo de la aviación bajo el criterio de que el valor del espacio cambia en función de los medios disponibles. En este sentido concluyó luego de un examen exhaustivo de la historia que, en primer lugar, la misión de la fuerza organizada en el mar no se reduce a la búsqueda de la batalla decisiva, en segundo lugar, no es necesario provocar esta batalla y, en tercer lugar, la batalla en sí misma rara vez produce resultados decisivos (Coutau-Bégarie, 1999:549-550).

Otro de los aspectos que es importante destacar del pensamiento de este autor es relacionado que aquellos elementos que contribuyen al crecimiento de un poder marítimo y naval y aquellos que lo condicionan (Castex II, 1938). A este conjunto de aspectos los denominó servidumbres y las clasificó en positivas y negativas. Las positivas son todas aquellas que favorecen o ayudan al desarrollo del poder del Estado en el mar y las negativas son todas “aquellas que hay que atender y que son ajenas a la estrategia naval, pero que, no obstante ello, merecen ser consideradas seriamente” (Ibíd.:318).

G. Sechi, se enfocó por el equilibrio entre mar y tierra con énfasis en las operaciones conjuntas y en la guerra de costas debido a que la amenaza que consideró su país, Italia, se encontraba en el mar adriático, es decir, el imperio austrohúngaro. Por tal motivo, el foco de atención del pensamiento estratégico italiano estuvo centrado, en primer lugar, en las operaciones de bloqueo, como modo de asegurar el uso del mar en lo concerniente al tráfico marítimo y la realización de operaciones de apoyo a tierra, en segundo lugar, mediante la diplomacia naval para mostrar con la fuerza sus intereses frente a sus aliados sobre todo en relación con el imperio otomano y, en tercer lugar, la guerrilla naval con el empleo de los torpederos (MAS), aeronaves y medios de asalto, que le permitiría alcanzar notables éxitos sobre todo al final de la guerra (Ramoino, 2010:09). La importancia del pensamiento de este autor radicó en el hecho que en los albores del siglo XX concibió una marina de guerra equilibrada en contraposición al pensamiento dominante centrado en el desarrollo de una flota capaz de mostrar bandera en los mares del mundo. Un hecho que los venezolanos pudieron apreciar en el año 1903 con la participación de ese país en el bloqueo. Después de la guerra, su preocupación se dirigió a colocar a Italia dentro del marco de limitaciones establecidas en el Tratado de Washington que en la práctica representó el aumento del estatus de su país en relación a los otros poderes navales, es decir, Reino Unido, EE.UU., Japón y Francia.

Gross, seguidor del pensamiento de Corbett según Castex (1938) y Coutau-Bégarie (1999), se interesó por un equilibrio entre el mar y la tierra focalizado en el ataque al tráfico marítimo. La orientación de su pensamiento estuvo enmarcada en la posición desventajosa de su país, el exitoso papel que desempeñó el submarino en la pasada guerra, la consideración del mar como condición de posibilidad para el bienestar de su país y la derrota de 1918 que obligó a su país a ingeniárselas para mantener una adecuada presencia en los espacios marítimos a pesar de sus limitaciones. Este oficial alemán, después de la guerra, realizó una reflexión sobre los errores y aciertos de las operaciones navales alemanas durante la pasada guerra en su obra Doctrina de la guerra marítima según las enseñanzas de la Guerra Mundial. Allí comenzó afirmando que el objetivo de la guerra naval no es el dominio del mar sino el dominio de las comunicaciones marítimas, agregando además que la naturaleza de la guerra tenía un alcance limitado (1929:40). Como este dominio no era absoluto, se considera alcanzado cuando “el adversario no tiene posibilidad de atacar eficazmente – las - comunicaciones económicas y militares, ni de utilizar ni defender las propias” (Ibíd.:60). La causa de esta afirmación, la justifica el autor a partir del criterio que, el grado de dependencia de una nación de las líneas de comunicaciones marítimas constituye el núcleo fundamental para decidir la forma en que se conducirá la guerra en el mar. Como los Estados europeos se había hecho cada vez más dependientes del mar, Alemania debió, según su criterio, haber hecho un esfuerzo mayor en destruir la propiedad pública y privada enemiga debido a que es “uno de los resortes principales para quebrantar la resistencia del adversario…” (Ibíd.:56-57). En este contexto consideró un error, en primer lugar, no desarrollar antes de la guerra una escuadra capaz de perturbar el comercio (Ibíd.: 163), en segundo lugar, que la fuerza naval del pacífico comandada por el Almirante Graf Spee se dedicara a la objetivación militar de otros intereses estratégicos que no fuesen el comercio de la Entente y, en tercer lugar, que la Hochseeflotte confinada en el mar del Norte no hubiese hecho presión a la Grand Fleet británica para apoyar a los buques alemanes en la etapa crítica de agosto a diciembre de 1914. Para el pensador alemán, las hazañas de buques corsarios como el SMS “Emden” y SMS “Karlsruhe”, demostraron al mundo lo que se hubiese podido esperar del espíritu y de las cualidades de los marinos alemanes si la guerra de corso se hubiera extendido a todos los mares del globo” (Ibíd.:168). Como se sabe, el desarrollo de los submarinos llevarían la guerra de corso a nuevas circunstancias modificando con ello todo el pensamiento naval, pero Alemania perdería dos años para explotar de forma efectiva esa nueva arma.

Con la excepción de Sechi que tuvo posteriormente una importante participación en la política italiana antes del advenimiento del fascismo, la obra teórica de Castex y de Gross[11] fue consecuencia de sus reflexiones de una guerra en la que participaron de alguna u otra manera como oficiales de estado mayor (al igual que Wegener). Sechi participó en la denominada guerra di porto, la forma en que los italianos desarrollaron la guerra en el Adriático, Castex participó en las fuerzas navales francesas destacadas en el mar Mediterráneo y Gross estuvo a las ordenes de Hipper en el mar del Norte. Estas reflexiones fueron producto del hecho que la teoría fue desbordada por los acontecimientos, tal como veremos a continuación.

            Estas tres escuelas de pensamiento trascendieron la Primera Guerra Mundial a pesar de la revisión realizada por Castex, Wegener, Gross y Fioravanzo (en tanto que sucesor de Sechi y Bernotti) sobre todo en el teatro de operaciones del Pacífico entre 1941 y 1945, donde el pensamiento de Mahan fue predominante, pero como proceso de revisión a posteriori, es decir, lo que se puso en práctica en la Segunda Guerra Mundial a partir de la reflexión realizada es de destacar dos aspectos que revolucionarían la guerra en el mar: en primer lugar, la rudeltaktik desarrollada por Karl Dönitz en su obra Die U-Bootwaffe que pasó desapercibida, según Coutau-Bégarie (1999:519), en el mundo naval en el momento de su publicación[12] y el Tratado Naval de Washington de 1922 que favoreció el desarrollo del portaaviones, un arma que los japoneses lograron conocer sus ventajas al estallido de la guerra en el año 1914 y los británicos a propósito de Jutlandia. Estos dos hechos nos permiten explorar la proxis de las operaciones en la Gran Guerra.

2.      La praxis de la guerra en el mar: 1914-1918.

La guerra en el mar en el año 1914 sufrió los mismos avatares de la guerra terrestre. De una imagen operacional concebida como una guerra de movimientos terminó después de las batallas de las Malvinas y Coronel en el sur de Suramérica que significaron el sacrificio de hombres y buques británicos y alemanes, en una guerra de posiciones caracterizada por la ejecución de operaciones de bloqueo y contrabloqueo que expresaron el inmovilismo en ese escenario de operaciones (De la Sierra, 1984). Así pues, vamos a hacer un examen de cómo conceptos claves de la teoría se expresaron en la práctica de la guerra en el mar, esto es: en primer lugar, el concepto de dominio del mar y su relación con las acciones de bloqueo y la batalla decisiva, en segundo lugar, el ataque a las líneas de comunicaciones marítimas, en tercer lugar, el apoyo naval a tierra, en cuarto lugar, la guerrilla naval y, por último vamos a valorar cómo funcionó la visión continentalista, navalista pura y mixta.

En lo que se refiere a la aplicación del concepto mahaniano del dominio del mar que nos lleva a la acción de bloqueo y al combate decisivo es de destacar, que en la Gran Guerra se aplicaron operaciones de bloqueo (a distancia) y contrabloqueo en el mar del Norte en la relación Reino Unido y Alemania, en el mar Báltico contra los rusos, en el mar Adriático contra los austrohúngaros, en el mar Mediterráneo oriental contra los turcos y el mar Negro contra los rusos. Todas estas operaciones limitaron las operaciones navales de los países afectados, pero no la impidieron en un 100 % por lo que el 10 % indicado y estudiado por Corbett obligó a pensar más en un control que facilite el uso del mar por ser más realista en términos de medios y necesidades. Con respecto al concepto de batalla decisiva,  ésta se puso en práctica intencionalmente por el Reino Unido contra Alemania, primeramente en Dogger Bank y posteriormente en Jutlandia en el año 1916, pero a pesar de las graves pérdidas sufridas por ambos bandos, especialmente por los anglosajones, en el resto de la guerra no se planteó un combate de esa naturaleza, por lo que, como señaló Castex, en el mar, un combate decisivo no es necesario porque históricamente ha sido escaso.

En relación con la lucha contra el tráfico marítimo es de mencionar que estás se enfocaron en el ataque a los puertos enemigos y al tráfico marítimo propiamente dicho. El primero ejecutado principalmente por la marina alemana con buques y dirigibles y turca únicamente con buques, contra puertos británicos y rusos y, el segundo realizado con el empleo de minas, buques corsarios y submarinos. Las minas usadas de manera ofensiva produjeron importantes daños, pero sólo limitaron el uso del mar desde la perspectiva del tráfico marítimo así como de las operaciones navales. Los buques corsarios principalmente alemanes operaron hasta principios del año 1915. Aquí son de destacar las acciones realizadas por el SMS “Karlsruhe”[13] y SMS “Dresden” porque contaron, de alguna u otra manera, con el apoyo logístico venezolano a partir de la instrumentación del  ettappendienst (Blanco en Rivero-Blanco, 2013). Por otra parte, los puntos de discrepancia de Wegener y Gross, con respecto a la forma en que condujo la guerra en el mar se produjo por el hecho que la escuadra del extremo oriente de von Spee no fue usada para perturbar el tráfico marítimo y aligerar así la presión en el mar del Norte. Las acciones contra el tráfico marítimo realizadas con submarinos lograron por poco que Alemania ganara la guerra por el daño que produjo al Reino Unido, pero ello significó la entrada en guerra de Estados Unidos trayendo como consecuencia que la estadística de hundimientos se inclinara en contra de ese país centroeuropeo. Para que se tenga una idea de la efectividad del arma submarina en esa guerra, se hundieron alrededor de 7,5 millones de toneladas netas de buques de la entente. En la guerra contra el tráfico marítimo, el Reino Unido, Francia y EE.UU se vieron forzados a rescatar la practicas de convoy utilizadas originalmente por la liga hanseática en el siglo XIII y por España en el siglo XVI para defenderse de los piratas (De la Sierra, 1984). De esta última dio cuenta T. Campanella en su Civitas solis, poetica idea Reipublicae philosophicae (Blanco, 2004).

El apoyo naval a tierra fue realizado por todos los contendientes, tanto desde el punto de vista estratégico como el caso alemán para aligerar la presión sobre el frente occidental en los años 1915 y 1916[14], como desde la perspectiva estratégico-operacional realizada especialmente por el Reino Unido y Francia en Gallipoli y Salónica (esta última con la participación italiana) (Blanco, 2014)[15], Japón en Tsingtao (Maita, 2011), Rusia en el mar Báltico y Negro y Austria-Hungría en el Adriático. En este tipo de operaciones es que se observa la relación recíproca de la tierra y el mar, según Castex y también por qué no Wegener y Gross. La diferencia entre estos pensadores es que mientras el francés partía del concepto de operación que al final de cuentas va a definir el empleo de la fuerza organizada, los alemanes consideraban la relación existente entre producción y guerra que conecta estratégicamente la guerra con la política. Desde esta perspectiva, para los pensadores navales alemanes, su objeto estaba relacionado en cómo el apoyo a tierra favorecía las operaciones navales para garantizar el uso del mar y para Castex, dependía del concepto de maniobra. Por supuesto que Castex también consideraría la necesidad de proteger el tráfico marítimo, como ya indicamos, pero el logos empleado por este autor partió de una manera más flexible de la relación medios-fines a diferencia de los pensadores germanos que la experiencia de la guerra submarina condicionaron su pensamiento estratégico por la desventajosa ubicación geográfica de su país con respecto a sus enemigos. En Venezuela, históricamente y de forma más acentuada durante el período gomecista, se usó a la Armada como un medio para favorecer las operaciones en tierra, pero dada la alta dependencia de sus comunicaciones marítimas sólo en el año 2007 se trató de generar la inquietud a nivel de la Escuela de Guerra Conjunta de cómo desde tierra se puede apoyar las operaciones navales para limitar las posibilidades de un bloqueo naval en nuevas condiciones, pero sin resultados prácticos desde el mismo momento que la Armada adoptó, en concordancia con las directrices proveniente de la clase dirigente del país, el concepto de guerra popular de resistencia abandonando, en consecuencia, sus funciones inherentes en caso de un hipotético conflicto.

Con respecto al accionar de los beligerantes bajo la concepción de la Jeune Ecole, es posible afirmar que la marina alemana aprovechó el éxito en el empleo de los submarinos e intensificó su uso a gran escala, primeramente contra los buques de guerra y posteriormente contra el tráfico marítimo de sus adversarios. Las minas usadas de manera defensiva fueron usadas ampliamente por todos los beligerantes obligando a instrumentar los bloqueos navales a distancia prudencial. La artillería de defensa de costa fue poco efectiva en las operaciones por su carácter fijo, ello se mostró patentemente en los bombardeos a las costas de Inglaterra y en Gallipoli. El empleo de lanchas torpederas merece una mención aparte, además de otro tipo de operaciones clandestinas realizadas en el mar Adriático. En lo que concierne a las lanchas torpederas italianas, estas en dos acciones espectaculares penetraron  primeramente en el puerto de Trieste y hundieron al acorazado Wien y posteriormente al Szent Istvan (Blanco, 2012 y Rivero-Blanco, 2014).

 En lo que respecta a acciones clandestinas fueron hundidos por acciones de sabotaje los acorazados italianos Benedetto Brin y Leonardo da Vinci (De la Sierra, 1984) y dos oficiales de la marina italiana lograron hundir al acorazado Viribus Uniti en el puerto de Pola con un torpedo italiano autopropulsado (Ibíd.). A pesar de lo significativo de estas acciones, es posible afirmar que ellas fueron posibles dentro de un marco operacional más complejo signado por las acciones de bloqueo y contrabloqueo realizadas por fuerzas organizadas. En este sentido, la crítica realizada por Castex mantuvo su vigencia hasta que los chinos en fecha reciente consideraron el empleo masivo de lanchas torpederas (proyecto C-14) en una posible acción anfibia contra sus costas. Esta concepción de la guerra es una evolución a posteriori de la Jeune Ecole y se diferencia es que su forma de acción está concebida bajo la idea del enjambre. Irán ha sido el país que ha perfeccionado está táctica sin abandonar el desarrollo de su flota de alta mar.

Como se puede observar de lo reseñado, la praxis desbordó la teoría debido a que la guerra al final de cuentas resultó ser un asunto de producción y destrucción que tuvo graves consecuencias si se considera, en primer lugar, las importantes pérdidas navales sufridas por los países de la Entente, sólo mitigadas por la entrada en guerra de EE.UU que alteró la estadística de hundimientos y, en segundo lugar, el agotamiento que impulsó a los marineros de las flotas, rusa, austrohúngara y alemana a que tomaran parte decisiva en los procesos revolucionarios que vivieron esos países obligándolos a abandonar la guerra. Así pues, hasta que se consolidó la comunidad internacional como hoy día se conoce a partir del reconocimiento de los Estados las guerras se podían perder en el mar pero se ganaban en tierra. Después que se consolidó la comunidad internacional, ha cambiado la formula, las guerras entre Estados se pierden y se ganan en el mar, las revoluciones podrían ganar en tierra.

3.      Influencia de la teoría y praxis de la guerra naval en Venezuela.

Como indicamos ya, el pensamiento naval puro venezolano formal tuvo de la mano de Ramón Díaz sus orígenes a pesar de las preocupaciones de varios pensadores que desde mediados del siglo XIX plantearon proyectos sobre la defensa naval del territorio. Si bien el pensamiento a finales del siglo XIX tuvo, al parecer, una fuerte influencia de la Jeune Ecole, si se tiene presente la disponibilidad de dos torpederos en el combate naval de Río, Hacha, el pensamiento naval de inicios del siglo XX fue mahaniano. Pero en nuestro caso estaba orientado a desarrollar un poder naval amparado en los desarrollos tecnológicos en la construcción de buques y en las técnicas de navegación como trataron de realizar Cipriano Castro y Román Delgado Chalbaud (Bracho, 2010). Como se sabe, este esfuerzo se detuvo cuando después del golpe de abril de 1913, Juan Vicente Gómez se estableció firmemente en el poder y rigió los destinos del país hasta el año de su muerte en el año 1935 evitando por todos los medios el desarrollo de cualquier institución que amenazara su dictadura. Como consecuencia de este hecho, la transición tecnológica en el ámbito marítimo en Venezuela se extendió hasta el año 1938, cuando la clase dirigente, luego de percatarse, en primer lugar, de la incapacidad de capturar al Falke en el año 1929, y, en segundo lugar, de las causas y consecuencias de los recientes conflictos acaecidos en la región como la guerra por el cuadrilátero de Leticia y la guerra del Chaco, comenzó a preocuparse del estado de las fuerzas militares y navales en relación con los países vecinos[16]. De ahí se explica las preocupaciones por modernizar la marina de guerra y los proyectos de defensa naval desarrollados con la ayuda italiana (Blanco, 2012 y Rivero-Blanco, 2014). Pero en ese momento, en nuestro país entraron en la palestra pública dos visiones del poder marítimo y del poder naval: la visión mahaniana y la propugnada por la Jeune Ecole, ambas dentro de un contexto en que el país se había hecho importante por la producción petrolera y se estaba haciendo cada vez más dependiente de las comunicaciones marítimas que hizo que el país se inclinara por un tiempo en lo que hemos denominado escuela de pensamiento mixto.

Desde la perspectiva tecnológica, la Marina de Guerra de Venezuela entre 1835 y 1935 fue fiel reflejo de la situación de transición tecnológica que afectó la guerra en el mar desde el inicio de la era del vapor y del acero. En Venezuela, si tomamos en consideración, en primer lugar, las políticas adoptadas para desarrollar un poder en el mar, en segundo lugar, la implantación de una infraestructura que marcó el inicio del desarrollo del poder marítimo venezolano, en tercer lugar, las armas utilizadas por los marinos venezolanos entre 1899 y 1938 y, en cuarto lugar, la divulgación de reflexiones relacionada con la política marítima que debería practicarse en el país para aumentar la efectividad del desarrollo marítimo venezolano realizadas por Díaz, podemos afirmar que al menos un sector de la sociedad venezolana estuvo a la par de las tendencias mundiales. Ha faltado que la política, como expresión de la sociedad, sea su fiel reflejo y no de una parcialidad que a todo lo largo del siglo XX y principios del XXI nos ha colocado como un país dependiente. En este sentido, la parcialidad política que ha afectado el desarrollo del poder naval venezolano se ha evidenciado en el monopolio de los sistemas de armas que en el pasado como en el presente, con la excepción de los torpederos veteranos de Río Hacha y los medios navales adquiridos entre los años cincuenta y ochenta del siglo pasado, lo ha tenido el ejército. 

En lo que respecta a la guerra en sí, a parte del periplo del SMS “Karlsruhe” en el mar caribe y el Atlántico meridional, Venezuela no tuvo otra participación en la guerra que la presencia de unos voluntarios que actuaron de forma representativa en ese conflicto (Blanco, 2014), por lo que, en cierta forma, fueron válidas las preocupaciones de Ramón Díaz en lo concerniente a la necesidad de formar al oficial naval venezolano para estar a la altura de un nuevo tipo de guerra que nos afectaría de manera directa y categórica entre los años 1942 y 1944.  

Si podemos hacer una conclusión general de todo lo expuesto, los dogmatismos, así como nos lo ha indicado Kuhn (2004), han impedido el desarrollo del conocimiento y así como un general alemán expresó que los errores en una guerra se corrigen en la próxima, los extremos teóricos prevalecientes antes de la guerra del 14 fueron convergiendo a un punto de equilibrio en lo que concierne a la teoría y a la praxis. Lástima que Venezuela, a cien años del estallido de la Gran Guerra, esté sumergida en un extremismo en lo que concierne al poder naval.


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[1] Ver también: Mahan (1890/2011)
[2] Ver al respecto: Blanco (Rivero-Blanco, 2013).
[3] Este autor austriaco elaboró un libro en el año 1903 denominado Politik und Seekrieg que llamó la atención de los pensadores españoles después de su desastrosa guerra contra EE.UU, en el año 1898. Después, este libro sería usado por los rusos para recompones su fuerza naval después de su derrota frente a los japoneses en el año 1905.
[4] Este trabajo fue obtenido gracias a las investigaciones realizadas por Ramón Rivero-Blanco.
[5] Ver también: Corbett (1911/2005).
[7] Sobre esta discusión, ver al respecto: Clemmesen (2010).
[8] Lambert expresó que los orígenes de la Batalla del Atlántico estuvo relacionado con la poca atención que le dio el Almirantazgo británico a la amenaza submarina en el año 1939 a pesar de los indicios que manejaron los diplomáticos británicos en Berlín antes de la guerra. al efecto agregó “A more direct warning came in April 1939; the Foreign Office advised First Sea Lord Admiral backhouse to read Admiral Wegener’s The Naval Strategy of the World War, then spoken of as Hitler’s Naval Bible. The british naval attaché in Berlin considered the book offered a clear warning that operations against Trondheim and Bergen would not be imposible” (Ibíd.). Ver también: Castex (1938).
[9] A pesar de existir antecedentes que se remontan al siglo XV en Corea y su defensa frente al Japón y en el siglo XIX en la guerra de secesión estadounidense, el submarino, en su nueva concepción, tendría su bautismo de fuego en el año 1914, por lo que antes de la guerra, las discusiones que se plantearon fueron teóricas y jurídicas en función de sus potencialidades.
[10] El empleo de lanchas torpederas fue favorablemente considerado por Colomb en sus escritos y en las conferencias dictadas en ese período (Castex, 1938:59).
[11] Este oficial alemán también estuvo a las órdenes de Hipper, por lo que tuvo una importante experiencia de combate.
[12] Al parecer fue publicada en el año 1940 según: http://www.booklooker.de/B%FCcher/Angebote/titel=Die+U-Bootwaffe&autor=Karl+D%F6nitz&sortOrder=preis_total aunque Coutau-Bégarie señala que fue en el año 1939.
[13] Sobre las acciones del SMS “Karlsruhe”, en un reportaje especial del año 1914 se relata las vivencias del cónsul venezolano, el Doctor Navarrete Serrano, a bordo primeramente del vapor “Bahía Blanca”, después en el vapor “van Dyck” y  posteriormente del vapor “Asunción”, antes que fuese echado a pique el segundo por el crucero alemán el 26OCT1914. Información obtenida gracias a la colaboración de Alfredo Schael.
[14] Desde el punto de vista estratégico es de destacar también que en  septiembre del año 1918 Alemania intentó usar su flota para aligerar de nuevo la presión en el frente occidental y la negativa de la marinería en salir de puerto fue el detonante de la revolución y del fin de la guerra. en las acciones antirevolucionarias realizadas por las fuerzas armadas alemanas participaría el venezolano Carlos Meyer Baldó (Blanco, 2014)
[15] En estas operaciones anfibias participaría el venezolano Ismael Urdaneta (Ibíd.)
[16] Ver al respecto: Blanco (Farage, 2011).