La vigencia del pensamiento de Nicholas Spykman (1942)
radica en la constatación de que la periferia costera eurasiática sigue siendo
el espacio de fricción preponderante en la geoestrategia global. Formulado
originalmente como una alternativa realista a la visión continentalista del Heartland
de Halford Mackinder —cuando Alemania controlaba Europa occidental y Japón
dominaba el litoral de Asia oriental—, el concepto de Rimland postulaba
que la llave del dominio mundial no se encontraba en el interior terrestre
aislado de Eurasia (hinterland), sino en su franja costera: densamente poblada,
económicamente dinámica y climáticamente templada.
Al contrastar la teoría con los conflictos históricos
y actuales en dicho espacio, se observa la siguiente evolución:
Segunda
Guerra Mundial
- Eje Europeo: Alemania ocupó Ucrania, se extendió hacia el
Cáucaso e intentó alinear a su bando a Irak e Irán, pivotando sobre la
Siria de Vichy.
- Eje Asiático: Japón avanzó hasta la frontera de la India y
ocupó los principales espacios costeros de China.
Guerra Fria y lo que va del siglo XXI
- Frente Oriental: La URSS mantuvo su hegemonía en Europa oriental
hasta 1989. Actualmente, Rusia mantiene un conflicto en Ucrania, engatillado
por la expansión de la OTAN al tratar de evitar un aumento de la escalada.
Esta alianza militar ha alcanzado geográficamente, el área de máxima
expansión alemana de la Segunda Guerra Mundial.
- Cercano Oriente: La región (desde Egipto hasta Irán y desde el
mar Mediterráneo al mar Arábigo) se consolidó como un espacio crónico de
conflicto y fractura (Cohen, 1980) debido a la aparición de un conjunto de
estados débiles sostenidos por el petróleo y las fuerzas armadas de
Occidente.
- Descolonización: El litoral desde Pakistán hasta Vietnam vivió un
profundo proceso de descolonización que erosionó la influencia occidental
directa.
El paso de la Segunda Guerra Mundial a la Guerra Fría
convirtió a los litorales eurasiáticos en el gran anillo periférico de
contención, un centro de gravedad mundial que conecta las profundidades del
continente (hinterland) con las grandes autopistas marítimas del globo.
Esta conversión convirtió a ese anillo en un espacio de tensión política desde
el proceso de descolonización permaneciendo tres puntos de ruptura: el primero
del Cercano Oriente, del que ya hemos hablado, el segundo está relacionado con
el mar de China, que involucra a todos los países ribereños, desde Taiwán hasta
Vietnam (incluyendo el estrecho de Malaca) y, el tercero por la rivalidad
nuclear entre India y Pakistán.
Hoy, este postulado geográfico spykmaniano atraviesa
una reconfiguración sistémica debido a la emergencia de China y la pérdida creciente
de control occidental en el Cercano Oriente. La competencia multidimensional
entre potencias marítimas y continentales —cuyas raíces conceptuales se
remontan a Tucídides (Blanco, 2026a)— ha transformado al Rimland en un teatro
dinámico donde las fronteras físicas convergen con flujos energéticos, cadenas
de suministro de alta tecnología e infraestructuras digitales que se ubican
tanto en el fondo del mar como en el espacio ultraterrestre.
A continuación, se examina el orden global actual a
partir de la teoría de Spykman mediante cuatro ejes: el retorno del Heartland,
la reingeniería del Rimland, su redimensión digital y la reformulación
de la Fortaleza América.
1. El retorno de Mackinder y la crisis del orden
liberal
La arquitectura de seguridad global atraviesa un
reordenamiento tectónico que valida las tesis de Mackinder y la actualización
de Spykman. Asistimos a la erosión de la hegemonía naval de la anglosfera
frente al pivote terrestre euroasiático, impulsada por nuevos desarrollos
tecnológicos. En este contexto, Irán se consolida como una potencia pivote
que utiliza su geografía como un multiplicador de fuerza asimétrica. Su alianza
con Rusia y China configura un bloque continental progresivamente inmune a las
estrategias tradicionales de contención marítima.
El estrecho de Ormuz —confinado entre Irán y la
península de Musandam (Omán)— es uno de los puntos de estrangulamiento (chokepoint)
más sensibles de la economía global: por allí circula casi una quinta parte del
petróleo mundial y entre el 20% y 25% del gas natural licuado. El control o la
capacidad de perturbar estos corredores otorga a los Estados costeros una
influencia que excede su potencial militar bruto (Diesen, 2026), poniendo en
jaque el pilar del orden liberal de la "Libertad de Navegación". En
este ajedrez energético, la importancia estratégica de Venezuela para EE. UU.
radica en la necesidad de regular y asegurar los flujos energéticos
hemisféricos (Blanco, 2026b). Vamos a detenernos un momento. Según Romero (2026) Venezuela tiene una
importancia estratégica de primer orden para EE.UU. en relación con el actual
conflicto en el Golfo Pérsico debido a que ha cumplido un papel de amortiguador
de los precios del petróleo en función de la manutención del nivel de los
flujos. Creemos que antes del 03ENE2026, también nuestro país jugó un rol
parecido en relación con Rusia e Irán, en el sentido de que la reducción de la
producción venezolana desde la segunda década del siglo XXI sirvió para
mantener el precio del mismo, en beneficio de los países mencionados.
Teniendo esta situación presente, la geografía
restringida de Ormuz expone los límites del poderío militar naval convencional
frente a tácticas de guerra asimétrica (minas inteligentes, lanchas rápidas de
asalto, drones de bajo coste y misiles antibuque). Esta dinámica se extiende en
línea continua hacia el mar Rojo y el estrecho de Bab el-Mandeb, donde transita
el 12% del comercio marítimo mundial hacia el canal de Suez.
El Heartland Financiero y el Sistema de las "Tres
R"
El orden global liderado por EE. UU. se ha cimentado
históricamente en el petrodólar. Por ello, Ormuz es también el epicentro de la
batalla por la moneda de reserva global. Alterar el flujo físico en Ormuz
representa un ataque directo a la arquitectura financiera occidental basada en
la deuda, actuando como un arma de desapalancamiento forzoso (Petrova, 2026).
En el hinterland se está consolidando el
sistema de las Tres R (Rupias, Rublos y Renminbi), diseñado para operar
fuera del alcance del dólar marítimo. Esto traduce al plano financiero la tesis
de Karl Haushofer sobre el espacio económicamente compensado (Großraum).
Como señala Vera (2026): «Los conflictos contemporáneos se resuelven... por la
saturación o estrangulamiento de las cadenas de recursos básicos». Desde esta perspectiva,
Venezuela es el país pivote sobre el cual se está produciendo el
reordenamiento global a partir de la relación recíproca entre Heartland y
Rimland. En este sentido, como bien señaló Romero (2026), la ayuda a
Venezuela a propósito del terremoto del 24JUN2026 más allá de la empatía tiene
un trasfondo estratégico de primer orden. Ello explica, además, por qué el secretario
del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, haya afirmado el miércoles 24 de junio que
el dólar estadounidense será «la pieza central» del comercio en una eventual
«nueva Venezuela»[1].
A la incapacidad occidental para neutralizar a actores
como Hezbolá en el Líbano o a los hutíes en Yemen, se suma la pérdida de
control físico sobre recursos clave en el Donbás y el Sahel. Este escenario
explica, de forma más amplia, las tensiones en Irán a propósito del dominio del
Golfo Pérsico, la presión sostenida sobre Venezuela —agravada por el doble
terremoto del 24 de junio de 2026— y los focos de protesta en Bolivia (Diesen,
2026).
2. La reingeniería del Rimland
La consolidación de la República Popular China como
superpotencia ha desplazado el eje geoestratégico del Atlántico Norte al
Indo-Pacífico, forzando a Occidente a estructurar una estrategia de contención
adaptativa o de "segunda generación" mediante dos vías:
- Minilaterales informales: Alianzas de disuasión militar dura, seguridad
económica e intercambio tecnológico (Japón, India, Reino Unido y
Australia). En este esquema, India juega un rol pivotante: resguarda su
frontera terrestre en los Himalayas frente a Pekín y coordina su presencia
en el océano Índico para controlar el estrecho de Malaca (Kumar, 2025).
- Corredores económicos alternativos: Proyectos de conectividad como el Corredor
Económico India-Medio Oriente-Europa (IMEC), diseñado para integrar al
subcontinente indio con el Golfo Pérsico y Europa mediante redes ferroviarias
y marítimas (Yuhang y Song, 2026). Esta infraestructura busca reparar el statu
quo del Rimland tras las fracturas derivadas del conflicto en el
Cercano Oriente iniciado a principios de 2026.
Frente a esto, Pekín despliega, desde hace una década,
la Iniciativa de la Franja y la Ruta, una síntesis perfecta entre
Mackinder y Spykman que busca dominar simultáneamente el interior de Eurasia y
sus litorales comerciales:
- La Franja (Terrestre): Penetra Asia Central con oleoductos y trenes de
alta velocidad, recreando la antigua Ruta de la Seda.
- La Ruta (Marítima): Desarrolla una red portuaria en el mar de China
Meridional, el golfo de Bengala y el océano Índico que asegura sus
importaciones críticas de crudo y dota al Estado de bases de doble uso
(civil-militar) (Yibuti).
Esta proyección china se complementa con el esfuerzo
de Rusia por reconstruir su propio espacio económico (Unión Económica
Euroasiática) para mitigar las sanciones occidentales. Además, el retroceso de
la capa de hielo ártica ha abierto la Ruta Marítima del Norte (NSR), un
corredor bajo control ruso que conecta los puertos polares con el Pacífico
Norte, evitando las conflictivas rutas meridionales. Como contraestrategia, la
OTAN ha intensificado el control del estrecho GIUK (Groenlandia-Islandia-Reino
Unido) y EE.UU. mantiene un firme interés geopolítico en Groenlandia para
asegurar la protección continental americana.
3. El Rimland en la era digital y la guerra
hipersónica
El desarrollo del ciberespacio, la inteligencia
artificial y las tecnologías de la información obligan a reformular el concepto
clásico de Spykman. La columna vertebral de la internet global depende de
cables submarinos de fibra óptica cuyos tendidos convergen en los mismos
cuellos de botella geográficos del Rimland físico: el estrecho de Malaca, el
mar Rojo, el estrecho de Ormuz y el canal de Suez. Una interrupción en estos
puntos paralizaría de inmediato los sistemas bancarios y las redes de mando
militar de Occidente. Reflejo de esto es que, en el marco de la guerra del
Cercano Oriente de 2026, Irán declaró los bancos de datos y las redes de fibra
óptica como objetivos militares legítimos.
Existe, además, un vacío regulatorio: la Convención de
las Naciones Unidas sobre Derecho del Mar (Convemar) carece de herramientas
específicas para prevenir la interferencia de cables en aguas internacionales,
un limbo legal explotado en operaciones encubiertas como acaeció con el
oleoducto Nord Stream 2. Una vulnerabilidad similar afecta al espacio
ultraterrestre debido a la militarización de la zona de transición (20-60 km de altura) entre el espacio aéreo soberano y el espacio exterior
libre.
La aparición de armas hipersónicas que operan
en la atmósfera superior (entre los 20 y 60 km de altura) ha alterado
radicalmente la física del poder. Por su velocidad absoluta y trayectoria
impredecible, estas armas han vuelto porosa y frágil la contención marítima
tradicional. El espacio físico del Rimland ya no ofrece seguridad por el mero
hecho de estar ocupado militarmente; el misil hipersónico ha
"licuado" la geografía desde una perspectiva vertical. Las fronteras
naturales, los estrechos y las cadenas de islas ya no son accidentes
geográficos defendibles con barcos o infantería, sino coordenadas vulnerables
dentro de un software de guía. Esto nos permite hablar de un nuevo Rimland
determinado por las órbitas de los satélites artificiales.
En el "Nuevo Rimland orbital", el poder no
pertenece a quien está físicamente en el lugar, sino a quien posee la
capacidad de negar el uso del espacio a gran distancia en un tiempo reducido.
4. La Fortaleza América
La Fortaleza América surge como la respuesta
psicológica y estratégica de EE. UU. ante el fin de su invulnerabilidad
histórica. El concepto nació en la Segunda Guerra Mundial, cuando el país buscó
alinear políticamente al hemisferio para asegurar el flujo de materias primas
desde el sur hacia el norte mediante proyectos de interconexión fluvial y
seguridad marítima en Iberoamérica. En el siglo XXI, este concepto debe
entenderse no como un muro físico, sino como una estructura filosófica y
operativa adaptada al Rimland orbital y a la guerra multidimensional.
Desde una perspectiva ontológica, la Fortaleza América
solo es viable si todos los habitantes del hemisferio son tratados como fines
en sí mismos y no como meros medios de una parcialidad estatal (asumimos el
imperativo categórico kantiano). Esto exige, por una parte, una nueva
organización de los estados y, por la otra, una nueva organización política
regional para responder coordinadamente ante las amenazas del entorno. Para tal
fin, es necesario eliminar los puntos de fricción hemisférica representados
por: México, Cuba, Venezuela y Bolivia. Eliminar, en este sentido, significa
que cada uno de los habitantes de los estados mencionados sean, a su vez, fines
en sí mismos, y medios, dentro de una estructura cooperativa.
Operativamente, la Fortaleza América debe proyectarse
en tres planos:
- El Domo Dorado (Plano orbital): Ante la amenaza hipersónica, la defensa debe
mirar hacia el "Rimland orbital" mediante redes satelitales
avanzadas capaces de vigilar el espacio intermedio que escapa al derecho
internacional.
- El Reajuste del Rimland (Defensa adelantada): Las potencias marítimas utilizarán la alta mar
no como un límite rígido, sino como un Limen (un umbral flexible de
conexión y vigilancia entre el mundo marítimo y el continental).
- La Resiliencia Continental (Base industrial y
autarquía): Inspirada
en la tesis de los espacios económicamente compensados (Ergänzungsräume)
de Haushofer, busca subordinar la racionalidad del libre mercado
globalista a la preservación política del bloque. En el contexto actual de
crisis liberal, esto se traduce en la práctica del friend-shoring
(socios de confianza), la exclusión de interferencias extrarregionales y
la gestión autónoma de las redes de datos, energía y transporte.
Para evitar que los Estados periféricos del continente
queden reducidos a meros proveedores de suministros, la potencia hegemónica
debe asegurar la estabilidad del orden mediante una auténtica integración
productiva y tecnológica, disolviendo las asimetrías de la soberanía
convencional en beneficio del bloque común. De lo contrario, ocurrirá un
colapso sistémico hemisférico.
5. Escolio: La prospectiva de la seguridad en un mundo
multipolar
El concepto de Rimland de Nicholas Spykman sigue
siendo el teatro geográfico preponderante en la disputa por la hegemonía
mundial, transmutado hoy en un sistema híbrido de conexiones digitales,
energéticas y espaciales a pesar de la actualización fáctica del concepto de
Heartland de Mackinder. En este sentido, una reingeniería del concepto de
Rimland debe considerar al mar y el espacio intermedio y ultraterrestre como
Limen siguiendo al efecto el concepto de espacios abstractos (Blanco, 2010).
Ello es debido a que para los tomadores de decisiones del siglo XXI, la
superioridad militar convencional basada en el control de las aguas está siendo
desafiada, por una parte, por los sistemas misilísticos y tecnológicos probados
en los conflictos recientes de Ucrania y el Cercano Oriente y, por la otra, por
la emergencia de nuevos valores de cambio que están afectando la economía
mundial.
La realidad contemporánea del poder global se define,
entonces, por cuatro dinámicas:
- La competencia directa entre rutas marítimas
occidentales y la densa red terrestre euroasiática de oleoductos y
ferrocarriles.
- La crisis del derecho del mar ante la reducción
práctica de los espacios fuera de la jurisdicción estatal.
- La urgencia de regular jurídicamente la zona gris
entre el espacio aéreo y el ultraterrestre.
- La consolidación de un Heartland Financiero
fundamentado en valores de cambio alternativos al dólar.
En este nuevo tablero, la Fortaleza América no puede
configurarse como un búnker aislado, sino como una red productiva regional
integrada y simétrica, cuyo blindaje estratégico descanse en la resiliencia
tecnológica compartida y en la estabilidad política y republicana en todo el
hemisferio.
Referencias consultadas
Blanco, E. (2026a). Tucídides y la crisis del Cercano Oriente 2025-2026.
Caracas: Festina Lente B.G. [Documento en línea]. Disponible en: [https://edgareblancocarrero.blogspot.com/2026/05/tucidides-y-la-crisis-del-cercano.html](https://edgareblancocarrero.blogspot.com/2026/05/tucidides-y-la-crisis-del-cercano.html)
Blanco, E. (2026b). Pasado como futuro: La Marina de Guerra de Venezuela y la
Guerra Global. Caracas: Festina Lente BG. [Documento en línea]. Disponible
en: [https://edgareblancocarrero.blogspot.com/2026/06/pasado-como-futuro-la-marina-de-guerra.html](https://edgareblancocarrero.blogspot.com/2026/06/pasado-como-futuro-la-marina-de-guerra.html)
Blanco, E. (2010). Espacio-tiempo
y la guerra. Reflexiones sobre política y estrategia marítima. Caracas.
Editorial Panapo. 276 p.
Cohen, S. B. (1980). Geografía y Política en un Mundo Dividido. Madrid:
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Diesen, G. (2026). Lawrence
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Haushofer, K. (2025). "Karl Haushofer". En: Enciclopedia del Nuevo Mundo.
Disponible en: [https://www.newworldencyclopedia.org/p/index.php?title=Karl_Haushofer&oldid=1157500](https://www.newworldencyclopedia.org/p/index.php?title=Karl_Haushofer&oldid=1157500)
Kant, I. (1785 [1999]).
Fundamentación de la Metafísica de las Costumbres (Ed. bilingüe, Trad.
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National Security Strategies. ShodhPatra: International Journal of Science and
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Golfo Pérsico no decide por relatos: decide por flujos. Una lectura estructural
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Yuhang D. y Song W. (2026). "Re-engineering
the rimland: geopolitical tradition, strategic reconfiguration and the United
States' Indo-Pacific strategy". International Affairs, 102(3), pp.
971–994. [https://doi.org/10.1093/ia/iiag038]
(https://doi.org/10.1093/ia/iiag038)
[1] Ver: Banca y Negocios (2026). Scott Bessent: dólar estadounidense
será "pieza central" del comercio de Venezuela. Documento en
línea. Disponible: https://www.bancaynegocios.com/scott-bessent-dolar-estadounidense-sera-pieza-central-del-comercio-de-venezuela/

Como siempre, el extraordinario Edgar, brindándonos un magnífico ensayo, al cual me permito agregar una nota en el punto 2. La reingenieria del Rimland, que se refiere a la transformación de China en una potencia marítima, por ahora regional, que se manifiesta por la creación de una Marina de Guerra moderna, acompañada por una poderosa Infantería de Marina expedicionaria, que, por ahora, viene construyendo bases navales en islas artificiales en varios arrecifes en el mar de China Meridional, para extender su soberanía en el Mar de China Meridional, invadiendo las Zonas Económicas de Vietnam, Indonesia, Malasia, Brunei, Filipinas y Taiwan.
ResponderEliminarMuchisimas gracias por la acotación. Las islas artificiales son una poderosa herramienta que tambien está desafiando al derecho del mar
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