viernes, 2 de marzo de 2018

LA CONCEPCIÓN DEL TIEMPO EN LA CRISIS VENEZOLANA



La negociación en tanto que apaga fuegos de la rebelión venezolana ha sido una operación que ha demostrado la forma en que la tiranía controla el tiempo político en la crisis venezolana, es decir, a partir de una relación de co-pertenencia del Ser con el tiempo debido al entrecruzamiento entre su condición y los hechos que lo impulsan a actuar de una manera determinada desde una perspectiva política[1]. Este hecho nos indica que el tiempo en sí mismo ha sido su principal arma y el modo en que lo han usado ha sido mediante la aceleración y desaceleración del proceso de implantación de su proyecto político de carácter totalitario. Sobre la naturaleza del plan más allá de las indicaciones hechas en reflexiones previas hay exhaustivos trabajos realizados por una pléyade de venezolanos que han seguido desde hace mucho tiempo el derrotero de la tiranía por implantar en nuestro país un proyecto político trasnacional que todavía ha sido vistos, al menos, con incredulidad por los restos de la clase política que tuvo el poder hasta el año 1998 y sus herederos.
Ejemplos de desaceleración y aceleración podemos observarlos en la fase de la crisis venezolana que va de enero de 2016 a febrero de 2018. En primer lugar, la tiranía produjo una desaceleración del tiempo de implantación de su proyecto político como consecuencia de la resistencia que se manifestó a la citada intención. El modo fue el diálogo, la negociación... Una vez que la tiranía logró su objetivo intento acelerar el tiempo de aplicación y ello produjo la rebelión a finales de marzo de 2017. El esfuerzo por mantener la velocidad significó, por una parte, muerte y sufrimientos a la sociedad venezolana y, por la otra, la atención internacional y sanciones personales a miembros de la clase dirigente en el poder. Con la escalada de sanciones, los tiranos que tienen capturada a la sociedad venezolana se vieron forzados a desacelerar y ello se materializó en otro proceso de negociación. En la actualidad, su intento de acelerar nuevamente el proceso con el llamado a una parodia de votación se ha encontrado con una fuerte resistencia internacional y ello los ha obligado a negociar retrasando un mes más el acto que pretende lavar la cara del régimen totalitario. La pregunta que surge aquí es si esta negociación entre bastidores es o no una desaceleración. Mi respuesta es no. La tiranía y los restos de la clase política que mantuvo el poder hasta el año 1998 y sus herederos (rcpp98h), están buscando sobrevivir a toda costa. En este contexto, un retraso de dos meses no es una desaceleración, es eliminar el obstáculo para implantar a rajatabla el proyecto político del foro de São Paulo en momentos en que sobre todo Colombia (también México y Brasil) se apresta a un proceso electoral con la amenaza de que el poder del foro saopaulista se expanda nuevamente. En total, la negociación le ha dado a la tiranía desde marzo de 2014 cuatro años para implantar su plan y a cambio el rcpp98h ha logrado entre otras cosas que uno pudiera imaginarse aliento político.
Como la acción de la tiranía ha tenido como medio para alcanzar su objetivo el tiempo, hay dos aspectos que deben ser tenidos en consideración, en primer lugar, la tiranía necesita asegurarse en el poder para que el foro de São Paulo tenga un punto de apoyo frente a Colombia y los próximos escenarios futuros regionales y globales y rcpp98h durar como alternativa light de la Internacional Socialista en caso de que caiga la tiranía y, en segundo lugar, ambas agrupaciones han objetivado hasta tal punto al venezolano que, por una parte, lo ha hecho superfluo y, por la otra, un medio para alcanzar fines políticos. Estos dos aspectos me llevan a examinar cuatro aspectos para comprender el momento político que estamos viviendo para esbozar una ontología política que genere las condiciones de posibilidad para la acción política y superar así la situación opresiva de estas dos fuerzas antagónicas que han llevado a la sociedad venezolana al más completo empobrecimiento y la está conduciendo a la soledad y la muerte. Estos aspectos son: la constitución del tiempo político según Negri para comprender la idea de tiempo que opera la tiranía, la constitución del tiempo del proyecto de dominación saopaulista en Venezuela, el acomodamiento de los restos de la clase política que condujo al país entre 1958 y 1998 y sus seguidores y, finalmente, la constitución de un tejido político de la sociedad venezolana como camino para la construcción de una república.
La constitución del tiempo político según Negri.
Antonio Negri en su obra 'La Costituzione del Tempo. Prolegomeni...[2], ha desarrollado una secuencia de cómo opera el tiempo para provocar un cambio político. Esta secuencia nos va a ayudar a comprender el logos del proyecto saopaulista y consecuentemente, la intencionalidad de la tiranía en Venezuela. De forma esquemática la secuencia se presenta como sigue:
Concepción del tiempo
Explicación
Primer desplazamiento: Tiempo del ser subsumido
Como el tiempo es, respecto del trabajo, medida y materia, forma y sustancia, es idéntico a su valor. Aquí puede entenderse la subsunción del ser dentro de un flujo temporal visto como medida y el trabajo como cualidad de ese flujo. Por lo que el tiempo puede verse como sustancia del proceso y consecuentemente como un tejido fenomenológico que permite observarlo también no sólo como medida sino como existencia en sentido heideggeriano (Dasein). A partir de aquí, el flujo temporal puede ser visto como sustancia colectiva (tiempo colectivo) conformada por una mutiplicidad de sujetos, potencialmente antagonista, en un mismo ambiente (Umwelt).
Tiempo Colectivo
A
En la subsunción real el colectivo es visto por el Estado como una estructura carente de tiempo visto como existencia y si sujeta por un tiempo-medida que persigue mantener un equilibrio a partir de una analítica del poder entendido como dominación donde la mente es vista como un espacio a ser llenado y su contenido como la geografía que debe expresar el espacio.
B
La subsunción real actúa como producción social que genera situaciones de crisis por la emergencia de tiempos irreversibles que provoca desplazamientos de la subsunción gracias a existencias basadas en tiempos vividos que en sí mismo fomentan el antagonismo.
Tiempo productivo

A
Para mantener el equilibrio y evitar el desplazamiento  el Estado disciplina ordenando de forma centralizada la producción estableciendo una organización social de la misma y estructurado en comando productivo social.
B
Se presenta como un tiempo de autovalorización a partir de lo vivido (existencia) y de gestación de la cooperación que se expresa a su vez en un tiempo de lucha, cualidad más del trabajo, constitución de la identidad real gracias a ese momento de ruptura (acontecimiento) como consecuencia del desplazamiento. Aquí la autovalorización es productividad (producción de sí) y es el modo en que se expresa la liberación. El tiempo pasa a ser entonces esencia colectiva y productiva
Tiempo constitutivo

A
La figura del tiempo productivo y del tiempo colectivo concluye en el tiempo del Estado cuando extiende y da intensidad al orden social mediante movimientos de aceleración y desaceleración de los dispositivos de ordenación apoyados por un aparato policial, una estructura administrativa y un aparato judicial que es la forma en que se ordena el espacio. Su objetivo es evitar que los sujetos puedan producir de manera autónoma y generar desplazamientos y por consiguiente desequilibrios. De ahí es que el contexto de acción del Estado es de estado de excepción. Así pues el Estado es el mundo de la angustia activamente vivido, en sentido heideggeriano[3], siendo su actividad básica la negación del sujeto autónomo
B
Al ser el tiempo del Estado una actividad de negación el tiempo entendido como vivencia pasa a ser de lucha, es decir, constitutivo. En este contexto la autovalorización es tiempo constitutivo.
Tiempo de revolución

W
El tiempo ideal del Estado es espacio equilibrado que se expresa en un tiempo-medida en un espacio mental que  en sí indica la destrucción del Ser al ser visto sólo como un medio dentro de una estructura.
Y
El tiempo de la vida, o sea la practica ontológica del tiempo vivido se expresa como cualidad productiva que, para Negri, debe buscar la extinción del Estado.

 Es de señalar que el tiempo es para Negri lo concreto de la vida en cuanto sustancia del ser colectivo, productivo y constitutivo de lo nuevo. Es decir es un horizonte y una medida cualitativa de una alternativa y del cambio. En este contexto considera la imaginación como la más concreta de las potencias temporales debido a que promueve lo nuevo.
El problema de Negri, como de toda la izquierda, es que al final de cuentas se debe inducir ideológicamente al sujeto provocando la ocurrencia de aquello que supuestamente pretenden erradicar desde una perspectiva que tendencialmente termina siendo totalitaria como ya hemos demostrado en otras reflexiones con la ayuda del pensamiento de Hannah Arendt[4]. Veamos ahora cómo se presenta este proceso totalitario en Venezuela a partir de esta concepción del tiempo.
La Constitución del tiempo del proyecto saopaulista en Venezuela.
En relación con la constitución del tiempo del proyecto de dominación saopaulista la tiranía, siguiendo la lógica de la construcción negriana, debió haber recorrido una secuencia programática para evitar el resultado soviético. Si se analiza ahora el manejo del tiempo por parte de la tiranía siguiendo esta secuencia negriana nos encontramos con lo siguiente:
Concepción del tiempo
Explicación
Tiempo del ser subsumido
El estado encarnado en la tiranía ha implantado una serie de dispositivos para capturar el tiempo de cada uno de los venezolanos a partir de una concepción basada en el tiempo-medida.
Tiempo Colectivo A
Justo con esta operación ha buscado vaciar la conciencia del venezolano al tratar de borrar el tiempo vivido. Para ello ha estado controlando el ambiente de vida limitando las funciones vitales y los servicios básicos que facilitaban la co-existencia. El objeto de la tiranía es asegurar un punto de equilibrio que le garantice su permanencia en el poder.
Tiempo productivo A
Al centralizar todas las actividades productivas y que condicionan el ambiente de vida, la tiranía ha ejercido una actividad disciplinar reorganizando la sociedad.
Tiempo constitutivo A
La tiranía extiende y da intensidad a su tiempo mediante la aceleración y/o desaceleración del orden social mediante el ordenamiento del espacio usando al efecto herramientas policiales y administrativas. Su propósito es evitar que acaezca un nacimiento, en el sentido arendtiano, que se exprese como tiempo productivo autónomo y genere algo nuevo[5].
Tiempo de la revolución ‘W’ y ‘Y’
Como el tiempo ideal de la tiranía ha estado basado en la condición de posibilidad de implantar un proceso sistemático de destrucción de la venezolanidad entendida como tiempo vivido desde su gestación a mediados del siglo XVIII, han creído que se encuentran en el momento para implantar el proyecto saopaulista en función del contexto histórico que han considerado se encuentran. El medio para ello es extinguir la idea de Estado como ha sido vivida pero se han encontrado con una fuerte resistencia.

Como se ha podido observar hemos utilizado a (A) debido a que explica como la tiranía busca destruir el Estado, es decir, el orden político histórico venezolano, para implantar otro Estado basado en un proyecto político trasnacional. El intento de aceleración del proceso de implantar ese nuevo proyecto político se debe, en primer lugar, a la intensidad de los tiempos (B) entendido como el tiempo de los venezolanos que resisten cada vez con un creciente apoyo internacional, en segundo lugar, a la fricción producida por su situación interna que ha fracturado su estructura disciplinar y lo ha obligado a escalar en el empleo de la fuerza y, en último lugar, la creciente conciencia internacional de que la situación venezolana es una amenaza a la paz y seguridad regional por ser consecuencia de la evolución de un movimiento anti-westfaliano.
Nos hemos valido de pensamiento de Negri para que se pueda observar desde la lógica marxista la idea del tiempo que no es visible para la rcpp98h. La pregunta que surge es por qué persiste este proyecto en Venezuela a pesar del rechazo de la mayoría de los venezolanos. Eso lo veremos a continuación.
El tiempo constitutivo de los restos de la clase política que se mantuvo en el poder hasta el año 1998 y sus herederos (rcpp98h).
Los restos de la clase política que se mantuvo en el poder hasta 1998 y sus herederos siguen aplicando recetas pasadas a fenómenos presentes y eso, en primer lugar, produjo su caída en el pasado y, en segundo lugar ha arrastrado a la población venezolana a la penosa situación que hoy viven. Su propósito es evitar que se produzca un cambio político que afecte sus intereses históricos. Por ello se opone a la concepción del tiempo (B), aunque lo usaron como mecanismo de negociación para garantizar su supervivencia política. En este sentido, su concepción del tiempo está basada en su asunción desde la misma perspectiva de la tiranía. Ello explica la colaboración. Al operar de acuerdo con la misma estructura del tiempo su propósito no es la destrucción del Estado sino la de ‘mejorar’ las condiciones de la población en las mismas circunstancias. Se pudiera decir que su orientación es reformista dentro de esa línea ideológica. Esta concepción del tiempo es lo que ha criticado Hannah Arendt en el sentido que al comprender la política desde la relación medios-fines le ha quitado la idea de lo nuevo que tiene una actividad deliberativa desde la perspectiva política. En consecuencia, este tipo de relación determinó el agotamiento del modelo político que fue suplantado en el año 1998 debido a que todo producto teórico está sujeto a un tiempo medida que tiene un fin. No es un problema exclusivo venezolano. La crisis del sistema de representación política a escala global y en especial en Occidente ha sido la fisura que ha usado el proyecto saopaulista para imponer un nuevo orden político de talante totalitario.
Estos signos de agotamiento que han generado la crisis debieron haber servido para una renovación en el pasado y a lo largo de estas décadas, pero una visión del mundo basada en la relación medios fines tiene un tiempo-medida finito y ese fin les llegó aunque se resistan a reconocer ello. ¿Por qué seguir arrastrando a los venezolanos? ¿Es tan difícil volver a empezar si ese es el impulso que motiva su existencia? Eso no es involución, es estancamiento. Un estancamiento frente a los movimientos de la historia puede ser visto como una alteración, corrupción desde la perspectiva aristotélica, degeneración, incapacidad de seguir al mismo ritmo de la historia y el progreso el flujo de la vida. La visión del mundo que les permitió regir el destino del país se la llevó el viento... no en el 1998 sino cuando hubo una alteración en el país mucho antes de esa fecha que no fue corregida a tiempo. En este contexto, los participantes a la votación de mayo están produciendo una especie de ritornelo dentro de otra ópera bufa cuyo objeto ya no oculto es la preservación de privilegios históricos y/o de reciente data. Esta realidad nos lleva al tiempo de los venezolanos.
La constitución del tejido político de la sociedad venezolana como camino para la construcción de una república.
El tiempo de los venezolanos que resistimos a esta situación opresiva es el tiempo (B). El hecho que muchos hayan tenido que dejar el país de una forma temporal o no, no constituye una perdida, es un activo para el futuro. La flor y nata de muchas sociedades europeas quedaron sepultadas en los cementerios de la primera y segunda guerra mundial y Europa aún existe. A pesar de su vejez no ha desaparecido. A diferencia, los venezolanos que salen se resguardan para el futuro. Ya tienen una vivencia inculcada por herencia familiar. Así los venezolanos tenemos mucho por delante, la dignidad de seguir luchando aquí en el país y la dignidad de los que van a luchar en otras latitudes para apoyar en el futuro cercano o lejano a los que se seguirán batiendo por principios universales forjados en el curso de la historia y no por atajos gestados por el resentimiento y la maldad. Esto está conformando un tejido político: ¿Cómo se ha conformado este tejido? Sigamos con la estructura de esta reflexión:
 Concepción del tiempo
Explicación
Tiempo del ser subsumido
La clase media venezolana, la más afectada por la situación político-económica, ha estado luchando por generar una capacidad productiva no capturada por la tiranía. Ello en sí es un desplazamiento y consecuentemente el fin de la subsunción.
Tiempo Colectivo B
El desarrollo de la capacidad productiva está gestando una forma de producción social que está generando situaciones de crisis por la emergencia de tiempos irreversibles que están provocando más desplazamientos de la subsunción gracias a existencias basadas en tiempos vividos que en sí mismo fomentan un mayor antagonismo.
Tiempo productivo B
La resistencia no es autovalorización, es reafirmación de sí. Esta reafirmación se fundamenta en un tiempo vivido (existencia) que está fomentando la cooperación. La cooperación ha estado constituyendo una identidad real y se ha estado expresando en tiempo de lucha. Un ser que resiste es un ser libre que busca expandir y/o recuperar su espacio de libertad.
Tiempo constitutivo B
Resistir y cooperar pueden ser visto como tiempo constitutivo para la instauración de una república liberal basada en la existencia de venezolanos productores.
El tiempo de los venezolanos.

El tiempo de la vida, o sea, la práctica ontológica del tiempo vivido se expresará como cualidad productiva que buscará el establecimiento de un nuevo origen para constituir una república que sea capaz de adaptarse a los cambios sociales y con un norte: el progreso

Con este norte podemos afirmar que los venezolanos no estamos atemorizados o desmoralizados, realmente estamos cansados de que usen nuestro esfuerzo para beneficio de una camarilla que nos ve como medios y utiliza el tiempo de acuerdo con una relación medios-fines. Solo se está resistiendo y generando las condiciones de posibilidad de entrar de nuevo en la escena política como potencia arrolladora.
Un político que pretenda pensar en función del bien de la comunidad política debe pensar y actuar productivamente en términos de pasado y futuro, es decir, de un tiempo vivido como medio para preservar la cohesión de la comunidad política. En este contexto, un político debe ser un Ser-productor en sentido amplio y obrar con el ejemplo. El que sólo piense y actúe en función de un tiempo-medida lo hace por un propósito que tiende a circunscribirse en un interés personal y a promover y/o mantener la crisis política.



[1] HEIDEGGER, M. (1990). Identidad y Diferencia. Barcelona. (T. H. Cortés y A. Leyte). Editorial Anthropos. 191 p. Llama la atención el papel del pensamiento heideggeriano dentro de los seguidores del  pensamiento marxista. Mi propósito aquí es mostrar que han reproducido aquello que han cuestionado del pensador alemán.   
[2] NEGRI, A. (1997). La Costituzione del tempo. Prolegomini. Orologi del capitale e liberazione comunista. Roma. Manifesto libri. 180 p.
[3] Ver al respecto: HEIDEGGER, M. (1927/1967). Sein und Zeit. Tübingen. Max Niemeyer Verlag. 449 p. En español: (1927/98). El Ser y el Tiempo. (2ª ed.). (T. J. Gaos) Santa Fé de Bogotá. FCE. 478 p.
[4] Ver al respecto las reflexiones donde se compara el pensamiento negriano y arendtiano, es decir, “DOS LECTURAS ACERCA DEL ESTABLECIMIENTO DE UN NUEVO ORIGEN EN VENEZUELA: HANNAH ARENDT Y ANTONIO NEGRI” en http://edgareblancocarrero.blogspot.com/2017/09/dos-lecturas-acerca-del-establecimiento.html y “EL REPUBLICANISMO ARENDTIANO Y SUS CRÍTICOS POSTMODERNOS” en http://edgareblancocarrero.blogspot.com/2017/12/el-republicanismo-arendtiano-y-sus.html
[5] Ver al respecto una reflexión previa en “LA TIRANÍA EN VENEZUELA Y EL MAL RADICAL: ANÁLISIS POLÍTICO DESDE LA PERSPECTIVA DE HANNAH ARENDT” en http://edgareblancocarrero.blogspot.com/2017/07/la-tirania-en-venezuela-y-el-mal.html

viernes, 9 de febrero de 2018

IMAGEN DE LA GUERRA DE LOS TREINTA AÑOS SEGÚN GRIMMELSHAUSEN PARA COMPRENDER EL ESTADO DE GUERRA CIVIL GLOBAL


Llama la atención la coincidencia existente entre la imagen que describen Deleuze y Guattari con la imagen de la guerra que hizo Grimmelshausen. Para Deleuze y Guattari la imagen del mundo se asemeja a una estructura arbórea caracterizada por ser significante y estar jerarquizada y organizada de acuerdo con la existencia de un poder trascendente. La visión de Deleuze y Guattari permite entender el origen de un estado de guerra a partir del esfuerzo por mantener esa estructura en términos de jerarquía y significado. La visión de Grimmelshausen que se muestra a continuación permite entender de forma más clara el estado de guerra y los actos que de ella se derivan.

Imagen de la Guerra de los Treinta Años de Grimmelshausen en su obra El Aventurero Simplicissimus

“Todos los árboles que rodeaban mi cabaña cambiaron de aspecto. Sobre su copa se sentaba un Caballero y de la ramas colgaban, en vez de hojas, toda clase de personajes> Muchos llevaban largas lanzas; otros mosquetes, fusiles, banderas y pendones, así como tambores y trompetas. Daba gusto verlos con su abigarrado colorido. Las raíces del árbol estaban formadas por gentes pobres: artesanos, jornaleros, muchos campesinos y seres semejantes; ellos precisamente prestaban al árbol su fuerza y, de vez en vez, lo renovaban del todo cuando la perdía por completo. Incluso, para su propia perdición, reemplazaban las hojas caídas. A todo esto gemían, no sin razón, lamentándose de los que sobre ellos se asentaban. Y es que todo el árbol los aplastaba y exprimía de tal manera que les rezumaba todo el dinero de las bolsas, y si algún doblón se resistía, era extraído con el rastrillo del embargo militar; había que ver entonces como, con los doblones salían los sollozos del corazón, las lagrimas de los ojos, la sangre de las uñas y el tuétano de los huesos….”

“Y axial, entre penas y gemidos, era mucho lo que tenían que soportar las raíces de aquel árbol. Las gentes de las ramas inferiores tenían que esforzarse denodadamente para abrirse paso, y aunque eran más desenfadadas que las otras, tenían asimismo temperamentos insolentes, tiránicos, impíos. Para las raíces resultaban los demás una carga en todo momento insoportable. En torno a ellos flotaba una guirnalda con esta leyenda”:

“No importa hambre o sed, frío o calor, trabajo o miseria: violencia y abusos los cometemos los lansquenetes por doquiera”.

“Esta leyenda correspondía en verdad a sus obras: saciarse y embriagarse, padecer hambre y sed, cometer tropelías y yacer con putas, jugar y matraquear, vivir en la disipación, asesinar y ser asesinados, azotar y ser azotados, meterse en cuitas una y otra vez, perseguir y ser perseguidos, robar y ser robados, saquear y ser saqueados, sembrar el pánico por doquiera y cosecharlo, vencer y ser vencidos; en suma causar dolores y sufrir dolorosamente, este era todo su quehacer y todo su vivir. Ni el frío o el calor, ni la nieve o el hielo, ni la lluvia o el viento, ni los montes o valles, campos y pantanos, ni hondonadas, desfiladeros, mares, murallas, agua o fuego, ni padres o hermanos, ni siquiera la perdida de la vida o del cielo podían librarles de tal existencia. No, seguían ardorosamente hasta que sucumbían, morían y se pudrían en batallas, asedios, asaltos, campañas, incluso en los mismos cuarteles… quizá las de aquellos que por no haber matado y robado lo bastante en su mocedad, se convierten a una edad avanzada en los mejores pordioseros y salteadores del país. Inmediatamente, por encima de estos personajes, tenían su asiento antiguos ladronzuelos de gallinas que, tras largos años de dura lucha, se habían librado de las más bajas ramas. La suerte les había preservado hasta entonces de la muerte. Estos tenían un aspecto algo más satisfecho porque habían ascendido un grado más. Pero sobre ellos se encontraban aun otros más pagados… El árbol mostraba después una interrupción o claro: una parte del tronco lisa, libre de ramas, embadurnada con el curioso jabón de la mala suerte. Casi nadie, como no fuera noble, tenía suficiente destreza para subir por aquel punto, tan pulido como una columna de mármol o un espejo de metal bruñido. Por encima estaban los de los escudos y blasones, jóvenes y viejos. A los jóvenes los habían subido sus parientes; los viejos habían ascendido por la escalerilla de plata de la adulación o por cualquier otro medio semejante que los llevara de la carestía a la fortuna. Algo mejor sentados estaban los de encima, pues aunque no dejaban de tener sus penas, trabajos y luchas, disfrutaban de la ventaja de poder engordar sus bolsas con el tocino que cortaban de las raíces merced a un cuchillo llamado contribución. Cuando más contentos se ponían era cuando un recaudador volcaba sobre el árbol para calmar su sed un cubo lleno de dinero. Lo mejor se lo quedaban los de encima; los de abajo recibían tanto como nada. Por eso los que estaban más cerca de tierra solían morir antes de hambre que a manos del enemigo, peligros ambos de los que quedaban exentos los de arriba. De ahí ese incansable afán por trepar. Cada uno quería subir al lugar más elevado, al más feliz. Había tipos taimados, vagos y hasta indignos de comer del pan de munición que tampoco se esforzaban en alcanzar puestos superiores pero que seguían, como los demás, el camino que el deber marcaba. De entre los más ambiciosos de abajo, si entre mil había alguno que alcanzaba el lugar deseado por la caída del otro, era tal el número de años que exigía la lucha que, logrado el objetivo, se veían en una edad más apta para sentarse al lado del hogar que para enfrentarse en batallas. Si, por casualidad, se trataba de un hombre verdaderamente justo y animoso, que se portaba con arrojo ante cualquier peligro, entonces todos le envidiaban y se exponían a perder por una nimiedad el cargo y la vida. Si un oficial tenía un buen sargento hacia lo posible para no perderlo, cosa que ocurría no bien ascendía. Por ello en lugar de los soldados veteranos, ascendían los chupatintas, lavaplatos, tiralevitas, nobles arruinados y demás parásitos hambrones que una vez ascendían robaban la comida de la boca a los dignos soldados”.

“… de pronto observe que todo el país estaba cubierto de árboles semejantes que se agitaban, chocando ruidosamente unos con otros. Aquí y allá caían mozos a montones: uno perdía un brazo, otro una pierna, el mas allá la cabeza. Prestando más atención, me parecieron ser todos juntos un árbol, sobre cuya copa se erguía el dios de la guerra, Marte. Sus ramas cubrían toda Europa y bien podría haber dado sombra a todo el mundo entero. Sin embargo, los odios, la malicia, las envidias, el orgullo y la avaricia, entre otras bellas virtudes a las que sumaban un furioso viento del norte, lo sacudían violentamente hasta hacerlo parecer incluso delgado y transparente, de modo que su aspecto hacia justicia a los versos inscritos en su tronco”:

“La encina azotada y herida por el viento
las ramas se rompen y mueren de sufrimientos.
Las guerras internas y las luchas fraternas
todo lo trastocan y se siguen las penas”.


(1669/2008:50-53 y 56-57).

jueves, 18 de enero de 2018

T. E. LAWRENCE Y LA ESTRATEGIA DEL ENJAMBRE.



INTRODUCCIÓN
Se ha tendido a afirmar que Mao Zedong es el padre de la teoría de la guerra revolucionaria. Ciertamente este pensador chino sistematizó unas prácticas subversivas que dieron paso a una doctrina sobre el tema que ha sido aplicada a rajatabla por muchos líderes revolucionarios desde su cristalización. Sin embargo, una de las fuentes de inspiración de este autor fue el rifeño Abdelkrim el Jatabi  quien lideró una revuelta anticolonialista en el Magreb usando tácticas guerrilleras contra fuerzas superiores[1]. Esto no fue nuevo. La revuelta árabe liderada por T.E. Lawrence también se basó en la instrumentación de tácticas guerrilleras a partir de un profundo conocimiento de la historia y de la cultura de la civilización árabe[2]. Ahora, si bien las acciones emprendidas por estos dos personajes fueron sumamente cruentas hubo una diferencia sustancial, es decir, mientras el rifeño dirigió sus esfuerzos contra las fuerzas coloniales españolas y posteriormente francesas por tener una baja moral para el combate, el inglés se focalizó en perturbar el esfuerzo logístico otomano con el objeto de ayudar a provocar un colapso sistémico en el momento en que se produjera el esperado acontecimiento de la ofensiva en Gaza que, al final de cuentas, resultaría definitorio[3].
Este foco de acción contra el sistema logístico es el que me interesa analizar debido a que nos podría ayudar a establecer un objetivo físico en una estrategia del enjambre que pudiese ayudar a provocar un colapso sistémico sin producir pérdidas de vidas ni daños personales de ninguna naturaleza. Para ello, vamos a examinar el razonamiento desarrollado por Lawrence para acelerar el debilitamiento del potencial militar otomano en sus dominios árabes y posteriormente vamos a tratar de establecer la condición de posibilidad que permita operacionalizar aún más la estrategia del enjambre siguiendo al efecto los ensayos realizados previamente como una suerte de estructura para la acción[4].
LAWRENCE Y LOS SIETE PILARES DE LA SABIDURÍA[5].
La revuelta árabe fue un acontecimiento que contribuyó a terminar con el dominio otomano en el cercano oriente y facilitó la entrada de Francia y el Reino Unido configurando así un escenario de confrontación cuyas cruentas consecuencias se observan en los conflictos que actualmente se desarrollan en ese espacio. Eso no quiere decir que los pobladores de ese espacio hayan vivido de forma pacífica, al contrario, ese territorio ha sido testigo de grandes catástrofes humanas y de choques civilizacionales. A inicios del siglo XX esa región estaba bajo el dominio otomano, un imperio de gran longevidad, pero que después de la apuesta realizada de participar en la guerra europea comenzó a agonizar de forma acelerada y es la evaluación que hizo Lawrence acerca de la situación de Turquía la que me interesa mostrar desde dos perspectivas: la evaluación de la situación y la orientación de la acción.
En relación con la evaluación de la situación, el pensador inglés señaló que Turquía agonizaba por “el excesivo esfuerzo realizado, por la tentativa de mantener, con recursos cada vez menores y con las condiciones tradicionales [un vasto territorio]”. La causa de esta decadencia se debió a que la vida se le había hecho demasiado compleja para ese pueblo “cuya pujanza había radicado en la simplicidad, en la paciencia y en la capacidad de sacrificio”. Esta complejidad vista como un problema se evidenciaba en su incapacidad “para adaptarse a las nuevas ciencias de gobierno y de vida” trayendo como consecuencia que su población y la de sus dominios se fuese alejando de sus gobernantes. Como el método que emplearon para detener este alejamiento fue la fuerza se produjo una carga abrumadora para los pobres “cuyas privaciones comenzaron a aumentar incesantemente” en un contexto donde los hombres que aplicaban la fuerza actuaban como un rebaño que padece “una fiebre estéril [y] una falta incurable de iniciativa”. Frente a este proceso de descomposición se encontraban los árabes, un pueblo caracterizado por la falta de cohesión política y social que el pensador inglés veía como una civilización “más disolvente que dominante” y capaz de ayudar a terminar la agonía otomana perturbando las líneas de comunicaciones que facilitaban el sostén logístico.
Lawrence consideró que los enfrentamientos frontales en una estrategia de desgaste contra un adversario que no se puede derrotar eran muy costosos y ello era muy grave en el caso en que no se contase con una fuerza organizada. Esta gravedad era aun mayor debido a que los árabes, en ese entonces, eran un pueblo caracterizado culturalmente por darle un mayor peso a los sentimientos que a consideraciones de naturaleza racional por lo que no se podían soportar bajas humanas debido a que ello podía generar disolución del esfuerzo.
Pero estimó, en el caso otomano, que en un contexto de escasez sobre todo de medios materiales que hacía que los hombres fuesen “menos apreciados que el equipo” más que destruir la estructura de fuerza de combate había que destruir los materiales que posibilitaban el uso de la fuerza. Esto lo denominó estrategia de apartamiento y su fin fue fijar al enemigo “mediante la amenaza callada” caracterizada por la erosión de su capacidad para dominar un vasto territorio mediante el aislamiento de sus centros logístico. En este modo de acción buscaron mantener la confidencialidad hasta el momento de una acción ofensiva puntualmente localizada. Este ataque fue nominal, sólo se dirigió a destruir los medios materiales más accesibles del oponente. Para ello desarrolló “el hábito de no entablar combate jamás” a menos que las circunstancias obligasen desde el punto de vista defensivo y usó como herramientas la velocidad y el tiempo. El espacio lo observó como un mar donde se podía desplazar a cualquier punto frente a un enemigo que lo consideraba limitado a una línea de comunicación que sostenía unos emplazamientos fijos con un alto costo de mantenimiento.
Con esta concepción estratégica, finalmente estableció que las virtudes necesarias para emprender una rebelión debían ser la reserva y el dominio de sí mismo y las cualidades para que ello fuese posible la rapidez, la resistencia y la independencia respecto a las fuentes de suministros debido a que el tipo de acciones que llegaron a realizar fueron “mucho más intelectual que una carga a la bayoneta” y mucho más agotadora que una acción basada en una organización formal. Para Lawrence el desorden máximo fue su punto de equilibrio por lo que la irregularidad, la diversidad y el capricho fueron vistos como fortalezas en virtud de que las acciones fueron simples e individuales o realizadas por pequeños grupos.
Como se sabe, la rebelión árabe fue un fracaso motivado a que no lograron lo que aspiraban alcanzar. Ello fue debido a la incapacidad que mostraron en convertirse en un poder constituyente que organizase políticamente el espacio liberado y la existencia de intereses foráneos que terminaría convirtiendo la región en un espacio de conflictos. Veamos ahora cómo podría la reflexión estratégica de Lawrence ayudar a construir un objetivo físico en una estrategia del enjambre.
EL OBJETIVO FÍSICO DE LA ESTRATEGIA DEL ENJAMBRE.
Así como hay pilares de la sabiduría, hay cosas abominables. Estas cosas abominables la padecen una clase política que ha llevado a Venezuela al desastre[6]. Contra esto estamos luchando. Nosotros no hablamos de rebelión, al contrario lo que se busca, en principio, es restituir el orden constitucional roto. Nuestra palabra es Restitución. Como creo que esta operación de restitución debe ser multinivel mi propósito es indicar qué pudiera hacerse en el nivel más bajo siguiendo la exégesis lawrenceana.
En dos trabajos previos, “… la multiplicidad de enjambre” y “auctoritas situacional…” hice una serie de orientaciones que sucintamente hay que retomarlas de nuevo.
En “… la multiplicidad de enjambre” se indicó que la tiranía había escogido el espacio para la contención de las protestas y el tiempo para agotarla y había adoptado un esquema de maniobra que ha satisfecho sus necesidades temporales que no viene al caso mencionar en este momento. Esas condiciones fueron aceptadas por lo que hoy negocian neutralizando la posibilidad de escalar en el conflicto hasta niveles que sirvieran para restituir el orden.
La tiranía actuó de forma más o menos limitada y direccional generando asimetría porque condujeron a la oposición por el camino donde era más fuerte. De igual forma actuó de manera sincronizada multidimensionalmente con medios más o menos ilimitados porque controlaba los pocos recursos que entraban en el país. Sin embargo ha sufrido un alto consumo en todos los ámbitos y en la actualidad se encuentra con mayores limitaciones operativas reduciendo, en consecuencia, su capacidad para reprimir a gran escala. Por ello, se consideró que en la medida en que se erosione la movilidad de su fuerza, en general, se puede reducir hasta hacer inefectiva su capacidad represiva. Esta inefectividad se puede lograr por una parte, obligándolos a desplegar sus medios y evitando la represión y, por la otra, inutilizando  sus medios materiales en la medida de las posibilidades de forma ocasional (blanco de oportunidad) y antes de los despliegues evitando toda confrontación. El factor sorpresa se lograría mediante un despliegue masivo de iniciativa y creatividad. El objeto es actuar asemejando un enjambre en una escala que evite lamentables pérdidas humanas a pesar de que estamos conscientes de que enfrentamos una estructura difusa que está escalando en violencia para permanecer en el poder como pudimos observar el 15ENE2018 donde fueron asesinados unos valientes venezolanos inspirados que con iniciativa, creatividad y conocimiento de sus capacidades trataron a su manera de restituir el orden constitucional y construir una república bien ordenada.
Así pues trate de desarrollar un 'cómo' para hacer efectiva la restitución del orden político venezolano. El propósito fue proponer la creación de una estructura capaz de operar en red mediante la articulación horizontal y con un máximo de flexibilidad e iniciativa para diseñar y ejecutar acciones de forma múltiple que provocase un colapso sistémico.
En “Auctoritas situacional…” traté de describir el carácter de quiénes contribuirían a la restitución del orden realizando acciones por propia iniciativa. La auctoritas situacional consiste, como se indicó, en la conducción y desarrollo de un ciclo, el cual se inicia con un diagnóstico sobre una situación y del nivel de apresto del individuo para emprender una acción erosiva, continua con la aplicación de un modo de conducción adecuado al diagnóstico hecho para cumplir la misión que se ha establecido dentro de un contexto cooperativo y la ejecución realizada por iniciativa y creatividad. Las claves son: determinación de una oportunidad, inspiración, cooperación y furtividad.
La articulación horizontal que describí como estrategia del enjambre hace necesario explicarla entonces desde la auctoritas situacional. Un enjambre es una analogía biológica que expresa la existencia de un patrón de ataque donde singularidades dispersas en un tejido dado convergen (en red) en un mismo blanco desde diferentes direcciones con el fin de mantener una presión sostenida que en nuestro caso apuntaría a la erosión de las capacidades operacionales de una fuerza represiva. La forma en que se produce la convergencia se denomina stigmergy, es decir un modo de comunicación indirecta basado en la modificación del ambiente que permite que un cambio de conducta individual sea percibido por un grupo de modo que estos adapten sus acciones a las nuevas circunstancias. Es decir, buscar y detectar una situación oportuna y con inspiración procurarse con lo disponible en el lugar de medios que sirvan para reducir la movilidad del enemigo de modo que pueda reproducirse a escala local y global.
Aquí es donde se circunscribe el auctoritas situacional debido a que posibilita la conformación de estructuras cooperativas ad-hoc. Esta auctoritas situacional no es fija, va a depender de las competencias de cada uno de los miembros de la estructura, por los que sus integrantes, es decir, la multitud, de alguna u otra manera van a ser expresión de la autoridad, en la medida en que cada miembro coopere en la ejecución de una acción restitutiva mediante la erosión de capacidades.
La estructura auto-organizada posibilitada por auctoritas situacionales actuando, gracias a la detección en el ambiente de una situación favorable (stigmergy), es la expresión estructural de un enjambre. Este enjambre, sin rostro, furtivo, realizado de forma simultánea y sostenida dirigido a la inutilización de todos los medios materiales posibles que son usados para reprimir o apoyar a la represión podría ocasionar una parálisis estratégica que podría generar las condiciones de posibilidad de constituir una república.
Teniendo presente las orientaciones dadas por Lawrence, la estructuración del cómo a partir de la estrategia del enjambre realizadas por auctoritas situacionales capaces de generar estructuras cooperativas ad-hoc, se puede afirmar que el objetivo físico para una tiranía que padece una importante limitación de recursos es definitivamente la inutilización masiva y simultánea de sus medios materiales usados para reprimir o apoyar la represión, en un sentido amplio, mediante la iniciativa, la creatividad la a-rostridad y la furtividad, evitando la confrontación en cualquier caso.
COROLARIO.
La naturaleza metafísica de la propuesta realizada es la erosión. Esta erosión supone la estructuración de otro conjunto de acciones restitutivas, por lo que la acción en sí es complementaria a un hecho principal. No obstante, si se considera el deterioro creciente de la situación social, económica y sanitaria del país, dentro de un contexto de parálisis política, cualquier acontecimiento servirá como la situación principal y restitutiva que junto con la estrategia del enjambre permitirá la conformación de un proceso constituyente embrionario como inicio de un proceso de transición. En estas circunstancias del acontecimiento, el enjambre debe asumir una actitud defensiva mientras la estructura que va a restituir el orden transite a la ejecución efectiva de sus funciones constitucionales. Para ello, la estructura de transición debe estar lista para asumir sus funciones.
Para finalizar, con el uso de la palabra ‘restitución’ he buscado quitar la carga negativa que pudiera tener la palabra ‘rebelión’ y con la palabra ‘enjambre’ he buscado darle a la carga intencional de la palabra ‘restitución’ un espíritu democrático y constituyente.



[1] Ver al respecto: MADDY-WEITZMAN, B. (2012). “Abdelkrim: Whose Hero is He?”.  Providence, RI. The Brown Journal of World Affairs. Volume XVIII . [Documento en Línea]. Disponible: https://www.brown.edu/initiatives/journal-world-affairs/sites/brown.edu.initiatives.journal-world-affairs/files/private/articles/18.2_Maddy-Weitzman.pdf
[2] Ver al respecto: LAWRENCE, T. E. (1990). Los siete Pilares de la Sabiduría. 2° ed. Madrid. Editorial Libertarias. 848 p.
[3] Vale decir que un venezolano a las órdenes del ejército otomano, Rafael De Nogales Méndez realizó acciones similares a las ejecutadas por Lawrence en la península de Sinaí hasta la segunda batalla de Gaza, pero eso es otra historia.
[4] Ver al respecto: “Auctoritas Situacional, Multitud y Colapso Sistémico” en: http://edgareblancocarrero.blogspot.com/2017/11/auctoritas-situacional-multitud-y.html y “Acerca del ‘Plan Zamora’: De la unicidad de la tiranía a la multiplicidad del enjambre” en: http://edgareblancocarrero.blogspot.com/2017/06/acerca-del-plan-zamora-de-la-unicidad.html
[5] “La Sabiduría edificó su casa, talló sus siete columnas, inmoló sus víctimas, mezcló su vino, y también preparó su mesa. Ella envió a sus servidoras a proclamar sobre los sitios más altos de la ciudad: El que sea incauto, que venga aquí. Y al falto de entendimiento, le dice: Vengan, coman de mi pan, y beban del vino que yo mezclé. Abandonen la ingenuidad, y vivirán, y sigan derecho por el camino de la inteligencia". Capítulo 9, El banquete de la Sabiduría, 9:1- 9:6. Consecuentemente, los pilares son: (1) mantén las relaciones sociales y religiosas, (2) administra con eficacia, (3) ejerce compasión hacia los desafortunados, (4) aconseja al fracasado, (5) evita ser avergonzado, (6) colabora con los que están pasando adversidades y (7) teme a Dios.
[6] Las siete cosas que son para el Señor una abominación son: “los ojos altaneros, la lengua mentirosa y las manos que derraman sangre inocente; el corazón que trama proyectos malignos, los pies rápidos para correr hacia el mal, el falso testigo que profiere mentiras, y el que siembra discordias entre hermanos”. Capítulo 6, El banquete de la Sabiduría, 6:16- 6:19.