miércoles, 12 de agosto de 2026

DIALÉCTICA DE LA ILUSTRACIÓN

 


Gustavo Sosa Larrazabal

Libro escrito por Max Horkheimer y Theodor W. Adorno durante la Segunda Guerra Mundial y publicado originalmente en 1944; una versión revisada apareció en 1947. Es una obra fundamental de la Escuela de Frankfurt, y su tesis central puede expresarse de manera sencilla: La razón, que debía liberar al ser humano, puede convertirse en un mecanismo de dominación cuando se transforma en razón puramente instrumental.

Horkheimer y Adorno parten de una pregunta inquietante: ¿cómo fue posible que una civilización que había alcanzado un enorme desarrollo científico, tecnológico y racional produjera al mismo tiempo el nazismo, el fascismo, la guerra mundial y Auschwitz? La respuesta que desarrollan es que existe una contradicción interna en la Ilustración.

La Ilustración pretendía liberar al hombre del miedo, de la superstición y de la ignorancia mediante la razón. El ser humano empezó a comprender y dominar la naturaleza mediante la ciencia. Pero, según los autores, esa razón fue transformándose progresivamente en una herramienta para calcular, controlar y dominar, en lugar de preguntarse por el bien, la justicia o el propósito de la acción.

Así aparece lo que llaman razón instrumental: lo importante deja de ser “¿qué debemos hacer?” y pasa a ser “¿cuál es el medio más eficaz para conseguirlo?”. El problema es que una sociedad puede llegar a ser extraordinariamente racional en sus medios y profundamente irracional en sus fines.

Por ejemplo, una administración puede organizar de manera extremadamente eficiente un sistema de transporte, producción o burocracia. Pero la eficiencia no nos dice si aquello que estamos haciendo es justo o moral.

Ese razonamiento conduce a una de las ideas más fuertes del libro: la racionalidad técnica puede ponerse al servicio de la dominación. La tecnología, la burocracia, la organización industrial y hasta la ciencia pueden ser utilizadas para emancipar al hombre, pero también para controlarlo.

Para Horkheimer y Adorno existe una paradoja histórica: el hombre ilustrado quería destruir los mitos porque consideraba que estos explicaban el mundo mediante el miedo y la superstición. Sin embargo, al intentar dominar completamente la naturaleza, termina creando nuevas formas de sometimiento. Por eso sostienen que la Ilustración puede regresar al mito que pretendía superar. En otras palabras:

Mito → miedo → búsqueda de dominio → razón → dominio racional → nuevo mito.

La humanidad sustituye la superstición por una racionalidad que puede terminar convirtiéndose en otra forma de sometimiento.

Uno de los capítulos más conocidos del libro es “La industria cultural: Ilustración como engaño de masas”.

Aquí Horkheimer y Adorno sostienen que la cultura moderna —cine, radio, música popular, entretenimiento, etc.— se convierte progresivamente en una industria. La cultura deja de ser únicamente una expresión artística y pasa a producirse como cualquier otra mercancía. El resultado, según ellos, es que el entretenimiento puede convertirse en un mecanismo de conformismo social: las personas consumen productos aparentemente diferentes, pero estructurados según fórmulas repetitivas que reducen su capacidad crítica. Esta parte resulta sorprendentemente actual si pensamos en la televisión, la publicidad, las redes sociales, los algoritmos y el entretenimiento digital.

La conclusión que la sociedad puede controlarse sin utilizar la fuerza es probablemente una de las ideas más interesantes del libro. Puede conseguirse mediante el entretenimiento, el consumo, el conformismo, la publicidad, la repetición de ideas, la estandarización cultural y la presión social. La dominación puede resultar más eficaz cuando el individuo cree que está actuando libremente.

La gran paradoja del libro podría resumirse así: La humanidad desarrolló la razón para liberarse del miedo y de la dominación, pero una razón reducida a instrumento de poder puede convertirse ella misma en un instrumento de dominación. Sin embargo, hay algo importante que suele perderse cuando se resume el libro: Horkheimer y Adorno no están simplemente rechazando la razón ni proponiendo regresar a la ignorancia o al pasado. Su propósito es hacer que la razón sea autocrítica. Quieren una razón capaz de preguntarse no solamente cómo conseguir algo, sino también para qué, con qué consecuencias y si aquello es justo. Dicho fuerte y claro, la Dialéctica de la Ilustración sostiene que el progreso científico, económico y tecnológico no garantiza por sí mismo una sociedad libre y justa; sin una razón crítica y moral, el progreso puede proporcionar medios cada vez más eficaces para ejercer la dominación.

 

 

 

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