sábado, 1 de agosto de 2026

EL LEVIATÁN ALGORITMO: LA QUIEBRA DEL LIBERALISMO Y EL MITO DEL INDIVIDUO SOBERANO

 


Ver también: Nuevo Orden y nuevos leviatanes en https://youtu.be/xI08aYi_M4E?si=LKXn3WSAKZNcaqqM

Introducción

Presenciamos una fractura tectónica en la arquitectura del poder global. La transición actual no constituye una mera evolución digital, sino un cambio de paradigma en el que la asimetría de poder —que históricamente favoreció a las estructuras estatales encargadas de gestionar la seguridad a escala global— se ha debilitado severamente. Este fenómeno discurre en paralelo a la descomposición del hiperliberalismo de mercado, caracterizado por la fe ciega en una voluntad humana dotada de capacidades creadoras tradicionalmente atribuidas a la divinidad. En su lugar, emergen espacios económicamente compensados donde el Estado reasume un rol central en el control económico[1].

La liberación tecnológica, catalizada por un acceso democratizado a una potencia de cálculo sin precedentes, ha otorgado al individuo una paridad estratégica frente a un Estado incapaz de seguir el ritmo de la innovación (Davidson y Rees-Mogg, 1997). Este escenario impulsa dos dinámicas simultáneas: por un lado, la emergencia de los «nómadas digitales» (u individuos soberanos), concebidos por los autores citados como emprendedores de su propia soberanía; por el otro, la aparición de nuevos leviatanes orientados a reconfigurar la preservación del statu quo político. En este ecosistema, la responsabilidad económica se desplaza de la colectividad forzosa hacia la gestión autónoma mediante herramientas de encriptación que erigen fronteras lógicas allí donde las físicas perdieron eficacia. La capacidad estatal para capturar valor y actuar como garante exclusivo ha sido superada por la eficiencia de las soluciones privadas.

El presente trabajo examina a estos individuos soberanos en el marco de la emergencia de los nuevos leviatanes —nómadas y sedentarios— para ponderar el alcance real de la soberanía individual. Para ello, se abordará la mutación del estado de naturaleza, se evaluará la autonomía efectiva del individuo soberano y se analizará su proyección frente a la amenaza de los leviatanes nómadas.

1. Los nuevos leviatanes y la mutación del estado de naturaleza

La pretensión de una sociedad global gestionada de manera racional y tecnocrática ha cedido el paso al resurgimiento de nuevos leviatanes de índole autoritaria, ya sean sedentarios (Estados convencionales) o nómadas (articulaciones entre Estados y corporaciones). Este fenómeno remite a la célebre caracterización de Thomas Hobbes en Leviatán (1651 [1989]):

«Gracias al arte se crea ese gran Leviatán que llamamos república o Estado (en latín civitas), que no es sino un hombre artificial, aunque de mayor estatura y robustez que el natural, para cuya protección y defensa fue instituido; y en el cual la soberanía es un alma artificial que da vida y movimiento al cuerpo entero; los magistrados y otros funcionarios [...] nexos artificiales; la recompensa y el castigo [...] los nervios que hacen lo mismo en el cuerpo natural; la riqueza y la abundancia de todos los miembros particulares constituyen su potencia; la salus populi (la salvación del pueblo) son sus negocios; los consejeros [...] la memoria; la equidad y las leyes, una razón y una voluntad artificiales; la concordia, la salud; la sedición, la enfermedad; la guerra civil, la muerte. Por último, los convenios mediante los cuales las partes de este cuerpo político se crean, combinan y unen entre sí, aseméjanse a aquel fiat, o hagamos al hombre, pronunciado por Dios en la Creación».

A diferencia del soberano hobbesiano original, cuyo fin legítimo era mitigar el estado de naturaleza y garantizar la seguridad de los súbditos, los nuevos leviatanes operan como agentes activos de inseguridad, reintroduciendo a las sociedades en un estado de naturaleza virtual. Instrumentalizan la polarización y la manufactura de crisis para autolegitimarse, exigiendo no solo obediencia externa, sino la adhesión dogmática a proyectos de salvación secular e identitaria. Como señala John Gray (2024), el nuevo orden no persigue la paz social, sino la imposición de una uniformidad ideológica bajo el pretexto de la seguridad colectiva. Este escenario es el que llevó a Giorgio Agamben (2015) a conceptualizar nuestra era bajo la categoría de «guerra civil global»[2].

En el plano geopolítico, esta mutación deriva en la coexistencia conflictiva de grandes bloques estatales que han adaptado sus mecanismos de control a sus respectivas tradiciones históricas: China, Rusia y EE. UU. (junto a sus áreas de influencia), sumados a una Europa Occidental que evoca una reedición del Sacro Imperio Romano Germánico. El orden internacional ya no se articula mediante valores compartidos, sino a través de la competencia entre bloques económicamente compensados que justifican bajo teologías políticas la fragmentación del globo y el fortalecimiento de las estructuras autoritarias.

En Occidente, el auge de teologías como la woke o la mesiánica halla explicación en la tesis de Carl Schmitt (1938 [2008]): el Estado moderno perdió su capacidad para exigir el sacrificio supremo al despojarse de su dimensión mítica y neutralizarse mediante la separación entre la fe privada y la confesión pública. Esta neutralización técnica facilitó con el tiempo la captura del aparato estatal por parte de corporaciones privadas, abriendo la puerta a formas de dominación desterritorializada amplificadas por las tecnologías de la información. Se consolida así una transferencia de soberanía: del marco legal formal hacia quienes operan las infraestructuras intangibles del código algorítmico.

Gilles Deleuze (2006) anticipó este tránsito hacia las sociedades de control, donde las instituciones cerradas entran en crisis y son reemplazadas por mecanismos que modulan de forma continua y ultrarrápida los flujos de información. El individuo habita una inestabilidad permanente donde la formación, el trabajo y el consumo se prolongan en una red metaestable que dirige su existencia. En este entorno, la disolución de los límites entre lo público y lo privado fuerza una adaptación continua. De este contexto emerge una élite cognitiva que aspira a consolidarse como «individuo soberano» dentro de una automatización extrema. Hoy, dicha automatización está condicionada por ecosistemas de agentes autónomos de inteligencia artificial generativa que negocian y ejecutan transacciones de manera independiente, desafiando los marcos institucionales de la propiedad tradicional.

2. El Individuo Soberano

Para Davidson y Rees-Mogg (1997), la privacidad digital trascendió la categoría de derecho civil para convertirse en un blindaje técnico frente a la voracidad fiscal del Estado. La adopción masiva de la criptografía y los flujos financieros cifrados representan una amenaza existencial para las burocracias heredadas de la era industrial: la invisibilidad financiera erosiona la recaudación y subvierte la premisa de la soberanía, pues un Estado incapaz de auditar la renta pierde su facultad para gobernar mediante la coerción o la persuasión. Esta desintermediación coercitiva transforma al contribuyente en un agente nómada dotado de tres implicaciones estratégicas:

  • El Estado como proveedor de servicios: Pierde su estatus de «Señor Soberano» y pasa a competir como un ofertante más en un mercado de servicios gubernamentales.
  • Arbitraje jurisdiccional: La élite cognitiva traslada su residencia y patrimonio en función de la relación coste-beneficio, forzando a los gobiernos a adoptar una eficiencia de mercado.
  • Movilidad total del capital: Al volverse intangible y cifrada, la riqueza se insubordina a los mecanismos tradicionales de captura estatal.

Esta dinámica cataliza la fragmentación del poder público y afianza a una élite cognitiva definida por tres rasgos clave:

  • Desvinculación territorial: Su lealtad no responde a fronteras nacionales, sino a la eficiencia del capital y los flujos tecnológicos.
  • Dominio informático: Utiliza la capacidad de cómputo para proteger su patrimonio al margen del sistema financiero tradicional.
  • Autonomía laboral: Opera mediante la contratación especializada, al margen de la protección o regulación del empleo tradicional.

No obstante, la figura del «Individuo Soberano» o «nómada digital» exige una relectura crítica. Siguiendo a Deleuze (2006), este sujeto no se ha liberado del control, sino que se ha reterritorializado en un flujo modulado en un estrato superior. Aunque rompe con el arraigo geográfico y comunitario para preservar su existencia, la búsqueda de autonomía es una carrera de hiperproductividad que encuentra el límite del agotamiento, tal como advierte Byung-Chul Han (2012) en La sociedad del cansancio.

Asimismo, desde la perspectiva de Deleuze y Guattari (2008), mientras el verdadero nómada se resiste a ser codificado por los aparatos de captura, el nómada digital tan solo se emancipa del control estatal para inscribirse en la infraestructura del hipercapitalismo. No transita por un espacio liso y libre, sino por canales trazados por plataformas tecnológicas. La pretendida «línea de fuga» corre el riesgo de convertirse en el camino más rápido hacia una nueva servidumbre. Surgen así dos paradojas:

  • Lo que para el nómada representa una vía de escape, para el sedentario se traduce en una barrera de exclusión.
  • La plataforma digital actúa, en sí misma, como el aparato de captura definitivo.

3. El Leviatán nómada

Frente al nomadismo como metáfora de libertad, Lhamsuren Munkh-Erdene (2023) introduce en The Nomadic Leviathan una perspectiva donde el poder se ejerce dominando los flujos de las relaciones sociales y políticas. Bajo este enfoque, el sujeto puede estar sometido a una estructura de mando hiperorganizada y móvil aun residiendo dentro de una «burbuja territorial». La soberanía del nómada digital se despliega en el intersticio entre dicha burbuja y el ciberespacio.

Actualmente, la arquitectura criptográfica booleana permite trabajar desde Caracas, bancarizarse en Catar y alojar datos en Virginia. Sin embargo, el advenimiento de la computación cuántica vulnerará estos esquemas de cifrado, destruyendo la confianza técnica e instaurando nuevas formas de captura. Sin la garantía de una identidad e información inviolables, la libertad geográfica colapsa. El nomadismo digital, que exige una fe ciega en la red, enfrentará una crisis cuando el espacio virtual sea intervenido por sistemas de seguridad cuántica.

La física cuántica desafía las nociones tradicionales de espacio y tiempo. Mientras el nomadismo aprovecha la flexibilidad espacio-temporal, la computación cuántica permite estríar el espacio reduciendo la incertidumbre. Al sustituir el bit por el qubit, la certeza por la probabilidad, la secuencia lineal por la superposición y el aislamiento por el entrelazamiento, el paradigma del poder se vuelve probabilístico. El control ya no se ejerce prohibiendo, sino modulando los estados de superposición de la sociedad. En este entorno, la soberanía individual se reduce a una cuestión de velocidad e inmunidad matemática, marcando el paso del panóptico digital al panóptico cuántico.

A nivel estatal, la tecnología cuántica trasciende el cálculo masivo: permite simular sistemas complejos en tiempo real, modelar la biopolítica, predecir colapsos económicos e incluso reconstruir el historial digital de cualquier actor (soberanía retroactiva). Los Estados incapaces de desarrollar estas tecnologías quedarán reducidos a una condición de vasallaje frente a los nuevos leviatanes cuánticos.

4. Corolario: El modus vivendi en la penumbra del orden global

El tránsito hacia los nuevos leviatanes y la hegemonía del código algorítmico sitúan en crisis la soberanía individual. La reubicación del individuo en burbujas territoriales lo convierte en la vanguardia de un capital que modula y reconfigura constantemente el territorio. Esta condición se agrava en tanto la política deja de ser el arte de la prudencia —la reacción ponderada ante los hechos— para transformarse en una técnica de asimetría epistémica basada en la simulación predictiva y en la clausura de la libertad humana mediante la observación continua.

Ante este panorama, conviene recuperar dos intuiciones fundamentales: la advertencia de Martin Heidegger sobre la necesidad de resguardar al ser frente al dominio de la técnica, y el principio de indeterminación de Werner Heisenberg. El peligro sustancial de la era de la información no reside únicamente en el extractivismo de datos o la pérdida de privacidad, sino en la abolición de la indeterminación: el riesgo de que el aparato técnico-político mida e hiperdetermine la vida hasta erradicar lo imprevisto, la transformación personal y la posibilidad misma de perseverar en una existencia autónoma.

Bibliografía consultada

Agamben, G. (2015). Stasis. La guerra civile come paradigma politico. Homo sacer II, 2. Torino: Bollati Boringhieri.

Blanco, E. (2026a). Lhamsuren Munkh-Erdene: Más allá del Tratado de Nomadología de Deleuze y Guattari. Caracas: Festina Lente B.G. [Documento en línea]. Disponible en: [https://edgareblancocarrero.blogspot.com/2026/04/lhamsuren-munkh-erdene-mas-alla-del.html](https://edgareblancocarrero.blogspot.com/2026/04/lhamsuren-munkh-erdene-mas-alla-del.html)

Blanco, E. (2026b). Spykman 2.0 y el debilitamiento del ‘rimland’ como espacio de contención en la geoestrategia del siglo XXI. Caracas: Festina Lente B.G. [Documento en línea]. Disponible en: [https://edgareblancocarrero.blogspot.com/2026/07/spykman-20-y-el-debilitamiento-del.html](https://edgareblancocarrero.blogspot.com/2026/07/spykman-20-y-el-debilitamiento-del.html)

Byung-Chul Han. (2012). La sociedad del cansancio (Trad. A. Saratxaga Arregi). Barcelona: Herder Editorial.

Davidson, J. y Rees-Mogg, W. (1997). The Sovereign Individual: How to Survive and Prosper During the Collapse of the Welfare State. London: Macmillan.

Deleuze, G. (2006). «Post-scriptum sobre las sociedades de control». Polis. Revista Latinoamericana, (13).

Deleuze, G. y Guattari, F. (1980 [2008]). Mil Mesetas. Capitalismo y Esquizofrenia (8.ª ed., Trad. J. Vásquez y U. Larraceleta). Valencia: Editorial Pre-Textos.

Gray, J. (2024). Los nuevos leviatanes. Reflexiones tras el liberalismo (Trad. A. Santos Mosquera). México: Editorial Sexto Piso.

Hobbes, T. (1651 [1989]). Leviatán. O la materia, forma y poder de una república eclesiástica y civil (Trad. C. Mellizo). Madrid: Alianza Editorial.

Munkh-Erdene, L. (2023). The Nomadic Leviathan. A Critique of the Sinocentric Paradigm. Leiden: Brill.

Schmitt, C. (1938 [2008]). El Leviatán en la doctrina del Estado de Thomas Hobbes. México: Editorial Fontamara.

 



[1] Ver al respecto: Blanco (2026a).

[2] Ver al respecto: Blanco (2026b).

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