jueves, 1 de junio de 2017

EL NUEVO SER-MILITAR VENEZOLANO EN LA NUEVA VENEZUELA REPUBLICANA.

En Venezuela hay una discusión acerca del destino de los militares una vez se constituya la república. Esta discusión ha sido áspera sobre todo si se considera que tenemos más de dos meses en una protesta que ha escalado a una rebelión ciudadana luego de que se ha violentado de forma explícita el orden político y ha sido reprimida por miembros de la Fuerza Armada (FA) en colaboración con grupos policiales y paramilitares. El impedimento que han tenido los venezolanos para reconstituir el orden político, por consiguiente, han sido los militares que conforman la actual FA.
Así pues, esta discusión ha orbitado acerca de su utilidad, su papel en la historia venezolana, su rol actual y su futuro. Esta discusión no es nueva. Comenzó de forma tímida después del año 1992 y se acentuó después del año 2002 y consecuentemente después del año 2014. Los autores que en cierta forma han sido usados para dar fundamento a las discusiones han sido Samuel Huntington y Amos Perlmutter, entre otros. Por ello, vamos a examinar, en primer lugar, el análisis de Huntington-Perlmutter y sus implicaciones en Venezuela, en segundo lugar, hacia dónde apunta en la actualidad la discusión del ser-militar y, en tercer lugar, cuáles son sus implicaciones para una Venezuela republicana.
Lo militar y lo político desde la perspectiva de Huntington-Perlmutter.
Amos Perlmutter realizó una tipología del militar siguiendo al efecto el trabajo realizado por Huntington en el “Soldado y el Estado”. Para este autor, la profesión militar encarnada en el cuerpo de oficiales se consolidó con la creación de centros de formación de oficiales (Huntington, 1964). En el caso venezolano, esta profesión militar comenzó formalmente con la creación de la Academia Militar de Matemáticas y la Escuela Náutica entre los años 1810 y 1811 gracias a los auspicios de Lino de Clemente y se sistematizó cuando se adoptaron los principios doctrinarios napoleónicos del General P. Thiébault, en plena guerra de independencia.
Para Perlmutter, el militar moderno es corporativo (en cuanto a exclusividad), administrador (en cuanto a jerarquía) y profesional (en cuanto al sentido de su misión). Estos tres aspectos desembocan en lo que denominó mentalidad militar. Esta mentalidad se circunscribe a una ética que, en primer lugar, se sustenta en la creencia pesimista en la permanencia, irracionalidad, debilidad y maldad en la naturaleza humana, en segundo lugar, afirma la supremacía de la sociedad sobre el individuo y la necesidad de mantener un orden, una jerarquía y una división de sus funciones, en tercer lugar, acepta al Estado-nación como la forma más elevada de organización política dentro de contexto de riesgo permanente de guerra, en cuarto lugar, recalca la importancia del poder en las relaciones internacionales y, en quinto lugar, sostiene que la guerra es un instrumento de la política, que los militares son los servidores del Estado y que el control civil es esencial para el profesionalismo militar. Siguiendo a Huntington (1964) considera el empleo militar como un tipo especial de vocación basada en la capacidad, la responsabilidad y la organización.
La ética militar, en este sentido, tiende a ser colectivista, inclinada a la historia, orientada hacia el poder, nacionalista, militarista, pacifista e instrumentista en lo concerniente a cómo observa la profesión militar. Este ha sido el patrón estándar del Éthos del ser-militar, pero lo que va a marcar la diferencia es la relación con la política y el orden que la rige.
Esta relación con la política es la que, al final de cuentas, va a determinar su naturaleza. Al efecto Perlmutter desarrolló una tipología del militar que sirve para entender el giro que se produjo en el país año 2005 con lo que se denominó “Nueva doctrina militar venezolana”. Para este autor existen tres tipos de militares: el profesional, el pretoriano y el revolucionario. Esta tipología se fundamenta en unas características que se muestran en el siguiente cuadro:
Éthos
PROFESIONAL
PRETORIANO
REVOLUCIONARIO
Capacidad
Conocimiento específico basado en requisitos objetivos de competencia profesional elevada
El conocimiento profesional no se exige demasiado
Conocimiento profesional orientado hacia valores socio-políticos
Adhesión
Al Estado
A cualquiera de:
·         Nación
·         Partido
·         Institución militar
·         Estado
A la tendencia del partido
Corporativismo (Tipo de Autoridad)
Jerárquico, con cohesión orgánica, colectivo,  racional.
Jerárquico, no cohesivo, colectivo, con subordinación variable
Antes y después de la revolución. Igualitario, flexible, influenciable
Reclutamiento
Limitado, universal sólo en tiempo de guerra
Limitado
Universal
Ideología
Conservadora
Tradicional, materialista,  pretoriana
Revolucionaria, según tendencia del partido
Disposición para intervenir en política
Baja
Permanente y continua
Elevada antes y durante la revolución; baja después de ella

Con este cuadro, cuando se habla de profesión militar se puede obtener una imagen de qué se entiende y cuál es el concepto de virtud que lo determina. Esta propuesta me sirvió en el año 2004 para explicar que, a pesar de los esfuerzos de profesionalización, las FA fue históricamente pretoriana[1]. Este pretorianismo que se remonta al año 1830 desembocó en la gestación de un partido político militar gracias a las aspiraciones de Juan Vicente Gómez de perpetuarse en el poder (Blanco, 2012). Este partido sufrió un proceso de minimización después del año 1945 y resurgió en el año 1992. A partir de ese momento la FA venezolana volvió a ser partidista e intervencionista.
Luego de los sucesos del año 2002, la clase dirigente del país realizó una reforma militar que buscó la profesionalización del militar mediante la vía revolucionaria. Si seguimos las categorías de Perlmutter se buscó formar un militar revolucionario porque se tuvo la idea de que este era más eficaz para la guerra y para una posterior re-profesionalización (Aguana, 2015). Pero, si seguimos el proceso que siguió la revolución rusa, esta orientación podía servir para la estabilización del país y la recuperación económica de acuerdo con los roles de la FA en lo concerniente a la participación activa para el desarrollo[2]. Sin embargo, el efecto fue contrario generó una mayor pretorización y degeneración de sus fundamentos institucionales. A esto se agrega el tutelaje cubano. La pretorización se observa en que la capacidad profesional se ha limitado a un tipo de guerra popular para el mantenimiento del orden político y no para garantizar la salvaguarda de los intereses del Estado. La degeneración se produjo, por una parte, por la adhesión a una ideología encarnada en un partido que está impulsando un proyecto político transnacional y por la otra, por el creciente cumplimiento de roles y actividades que no se corresponden con su naturaleza, sus funciones y sus capacidades formativas. Si observamos el cuadro de Perlmutter, la FA venezolana, de manera general, está en un punto intermedio entre el militar pretoriano y revolucionario, acepta el control civil encarnado en la actual tiranía, está fielmente adherida a un partido que se hace llamar revolucionario y trata de imponer o se ha hecho cómplice en el esfuerzo por la fuerza una ideología y un orden político que se sale de las prácticas estatuidas y de lo aceptado por la mayoría de la población venezolana desde el año 2007,
La idea de virtud de la FA venezolana actual, en este sentido, está enfocada a la preservación y profundización de la revolución. Al respecto, Edward N. Luttwak (1995) desarrolló una tesis que denominó Toward Post-Heroic Warfare que fue motivo de discusión en EE.UU., UK y Australia en el año 2012 debido a que reflexionó acerca de la baja proclividad de los países de Occidente en embarcarse en conflictos bélicos. Esta baja proclividad había fomentado el origen de empresas de seguridad como se puede observar actualmente en Irak y explica el surgimiento de cuerpos militares que podemos denominar para-estatales que indican cambios notorios en la naturaleza del conflicto. Esto nos coloca en el plano de la concepción del militar profesional puesto que sobre él pivotea el pensamiento de este autor anglosajón en el sentido que critica la postura de los Estados en esta fase histórica que algunos denominan postwestfaliana y permite entender el surgimiento de ese tipo de actividades comerciales relacionadas con la seguridad.
Ahora bien, cuando se habla en Venezuela de que hay que re-profesionalizar y re-institucionalizar a la FA se piensa, en el mejor de los casos, en el paradigma perlmutterano, pero este es un enfoque moderno basado en una concepción westfaliana del Estado en un contexto de cambios importantes en la estructura de relacionamiento de las entidades políticas a escala global por el surgimiento de nuevos entes de acuerdo con el derecho internacional que se ha evidenciado, por una parte, en el plano militar en la aparición de organizaciones privadas para la defensa y la seguridad y, por la otra, en la penalización por crímenes y terrorismo de individualidades que incluso están sujetas al dominio de un Estado. Esto nos coloca en la necesidad de examinar la ontología del ser militar actual en este escenario que muchos autores lo denominan postmoderno y que nos permite afirmar que un militar actual se encuentra en medio de dos planos cuya bisagra pareciera ser la post-heroicidad.
La ontología del ser militar actual.
Anders Sookermany (2013)[3] es un oficial noruego que ha realizado una serie de estudios acerca del ser-militar para un país que en circunstancias adversas fue arrastrado a un conflicto como lo fue la Segunda Guerra Mundial. Esta experiencia hizo que su país formara parte de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) hasta el presente. Pero en una realidad postwestfaliana se ha visto en la necesidad de pensar acerca de qué es ser-militar para su país dentro de un contexto postmoderno para proponer líneas de acción que le permitan a Noruega asegurar su supervivencia como comunidad política.
El contexto postmoderno es visto por este autor por la tendencia prevaleciente en la OTAN que apunta a la conformación de un cuerpo militar expedicionario altamente flexible, con un marco teórico de constitución que se fundamenta en la complejidad, el constructivismo y el contextualismo con el fin de dar respuestas eficaces a las situaciones conflictivas como las que ha tenido que dar cuenta sobre todo en Afganistán. Esto supone una visión holística, contextual y no escolástica y, en lo concerniente a la adquisición de habilidades militares se orienta a la incorporación de una potencia de acción desde el plano situacional y experiencial. De acuerdo con estas tendencias, desde una perspectiva ontológica, el militar postmoderno se ajusta a unas características como las que se indicará en el siguiente cuadro:
Características
Militar postmoderno
Paradigma militar
Habilidades y motivaciones a la de ser militar profesional de una comunidad experimentada
Visión epistémica
Fenomenológico, hermenéutico y socio-cultural (holístico e integrado)
Visión de la estructura de liderazgo
Descentralizada (basada en experiencia y habilidades)
Visión de la estructura organizacional
Configurativa (adaptativa), es decir, bajo constante desarrollo y formación flexible
Visión de la naturaleza humana y del cuerpo
Holística e integrada (vivencia-potencia-en-el-mundo)
Visión de la estructura de habilidades
Situacional y contextual (basada en la experiencia)
Visión del nivel de la estructura de habilidades
Experto
Visión de la comunidad militar
Profesional
Identidad
Militar profesional

Para el pensador noruego este ser-militar-postmoderno, desde una perspectiva ontológica debe ser construido, debido a que la estructura del ser-militar de Occidente aun después de la guerra fría ha mantenido su naturaleza defensiva y cognoscitivamente moderna. Si tratamos de contrastar el cuadro de Perlmutter con el de Sookermany nos encontramos que hay solo tres ítems sobre el cual ambos pueden pivotear desde la perspectiva de la capacidad, es decir, “visión del nivel de la estructura de habilidades” (experto), “visión de la comunidad militar” (profesional) e “identidad” (militar profesional). El resto son derivaciones de la capacidad y/o relaciones con la política. Pero considera que dadas las particularidades de su país, no se ajusta a sus intereses políticos sobre todo en lo concerniente al despliegue de sus fuerzas militares más allá de su territorio (o de la estructura defensiva de la organización).
En este sentido, Sookermany está pensando en un militar que pueda defender los intereses de su país y no lo pongan en contradicciones que lo coloquen en un plano post-heroico y postwestfaliano. Por supuesto, este estudio no considera los cambios que han acaecido en la comunidad internacional en estos tres últimos años, pero el planteamiento me resulta altamente pertinente debido a que es muy difícil pensar una FA en un país incapaz de producir sus medios para su subsistencia. Una FA en esas circunstancias está concebida para preservar un orden político como ha ocurrido en Venezuela al menos desde el momento en Juan Vicente Gómez reorganizó la FA nacional en el año 1913-14. Esto lo colocó en un plano post-heroico y postmoderno desde una perspectiva pretoriana, permitiendo explicar desde diferentes ángulos los avatares de las relaciones político-militares venezolanas en el siglo XX. Por supuesto que esto se contradice con posiciones tendientes a considerar a la FA como pre-moderna, pero, si se considera la crisis del estado-nación[4], como ha sido observada a todo lo largo del siglo XX e inicios del siglo XXI, lo que se observa es que la postmodernidad es un retorno a la realidad política anterior al surgimiento del estado-nación que permite usar el término ‘pre-moderno’. Este giro es el que permite entender la existencia de cuerpos militares leales a un partido, cuerpos paramilitares, así como los caudillos y los empresarios militares
Ahora, este militar post-heroico y postmoderno apunta al establecimiento y preservación de un orden global postwestfaliano que en los actuales momentos apunta a una configuración multipolar centrada en cuatro países. EE.UU., Rusia, China y el Reino Unido. Esta estructura en cierta forma preserva elementos westfalianos que orbitan de acuerdo con un logos basado en el libre comercio y la libertad de navegación extendida hoy al espacio aéreo y ultraterrestre y el espacio electromagnético.
El militar pretoriano y revolucionario, en esta configuración postmoderna, se corresponde con una estructura de acción no occidental y anti-westfaliana. Pero en ambos casos estamos hablando de un ser que forma parte de una estructura política que no produce sus medios para su propia existencia como se evidencia en la actual crisis que vive el país. Si es no-occidental y anti-westfaliana no es el problema. El problema es que una comunidad política debe ser capaz de producir sus medios de subsistencia y ser capaz de autosostenerse y ese no es el caso venezolano actual. Los venezolanos estamos secuestrados por una entidad anti-westfaliana representada por el Foro de São Paulo[5] que usa a los militares venezolanos como una fuerza de ocupación por seguir los dictámenes de un partido. Aquí es donde se evidencia que si era difícil definir al militar venezolano de acuerdo con las categorías antes mencionadas, hoy en día, dentro de un conflicto global que opone la visión post-westfaliana con otra anti-westfaliana es mucho más problemático. En esa confrontación global, la FA venezolana actual se comporta como una organización anti-natura y con una tendencia altamente autoinmunitaria y por consiguiente autodestructiva.
Con este marco referencial se puede afirmar que pensar el ser-militar venezolano en una nueva república debe considerar estos parámetros de análisis para producir un ser que se ajuste a la realidad constitutiva de la nueva comunidad política a construir y evitar repetir los errores del pasado. Veámoslo a continuación.
Implicaciones para una Venezuela republicana.
Venezuela debe ser refundada. Los militares no son especímenes injertados en la realidad social de un país. Son producto de una realidad histórica que los ha hecho post-heroicos y postmodernos. Ese ha sido la falla del país: haberlos mantenido como un ente aparte y no como expresión de las necesidades de la republica que ella define de acuerdo con su realidad. Los militares como miembros de la sociedad venezolana deben estar sujetos al control político de la república y ella debe determinar sus roles en cada momento de acuerdo con un diseño político. Con ello quiero decir que la asamblea nacional y otros entes deben cumplir su trabajo, es decir, elaborar el concepto estratégico nacional, determinar hipótesis de conflicto y definir el tipo y medios de la FA para acometer cualquier tipo de tareas.
Discutir si es necesaria o no una FA es un tema que debe ser sopesado fríamente, sobre todo si se considera que el país no tiene límites bien definidos, gran parte de su territorio se caracteriza por su baja densidad poblacional y por su inaccesibilidad y el conflicto sigue y seguirá siendo expresión de la política en la escena global como hemos estado observando.  
Pero hay que tener en cuenta lo siguiente:
·         Venezuela nunca ha considerado la conformación de cuerpos expedicionarios para operar fuera del país y si ha considerado el envío de fuerzas de paz.
·         Si analizamos el tipo de profesional militar, según Perlmutter, desde la perspectiva postmoderna, pudiéramos estar considerando un empresario de seguridad que no necesitará la república pudiéndose constituir en una amenaza.
·         Si analizamos al militar profesional desde la perspectiva que ha caracterizado el pensamiento político venezolano a lo largo de la historia vamos a mantener a un militar pretoriano con todas sus consecuencias nocivas.
·         Si se analiza al militar desde la perspectiva revolucionaria, o mejor dicho altamente politizada, vamos a tener en principio a un individuo armado que le bastará producir una ideología para hacerse con el poder para perjuicio de la sociedad. Eso fue lo que aconteció en el país en la segunda mitad del siglo pasado.
Con estos parámetros se podría pensar en definir qué es ser-militar en Venezuela en una nueva república y si este es necesario. Siguiendo los cuadros mostrados previamente podríamos visualizarlo de la siguiente manera:
Características
Militar postmoderno
Nuevo Militar venezolano
Paradigma militar
Habilidades y motivaciones a la de ser militar profesional de una comunidad experimentada
Habilidades y motivaciones a la de ser militar profesional republicano de una comunidad en proceso de desarrollo de sus capacidades productivas.
Visión epistémica
Fenomenológico, hermenéutico y socio-cultural (holístico e integrado)
Fenomenológico, hermenéutico y socio-cultural (holístico e integrado)
Visión de la estructura de liderazgo
Descentralizada (basada en experiencia y habilidades)
Mixta (centralizada y descentralizada) basada en experiencia, conocimiento y habilidades
Visión de la estructura organizacional
Configurativa (adaptativa), es decir, bajo constante desarrollo y formación flexible
Configurativa (adaptativa), es decir, bajo constante desarrollo y formación flexible
Visión de la naturaleza humana y del cuerpo
Holística e integrada (vivencia-potencia-en-el-mundo)
Holística e integrada (vivencia-potencia-en-el-mundo)
Visión de la estructura de habilidades
Situacional y contextual (basada en la experiencia)
Situacional y contextual (basada en la experiencia y el conocimiento)
Visión del nivel de la estructura de habilidades
Experto
Experto
Visión de la comunidad militar
Profesional
Profesional republicana
Identidad
Militar profesional
Militar profesional republicano

Qué significa lo mostrado. El nuevo ser-militar venezolano debe ser objeto de una amplia discusión política para establecer los criterios de utilidad de la república y dejen de ser un lastre necesario. El carácter republicano que se sugiere aquí en cada uno de los ítems apunta a que la defensa y la seguridad de la nación no dependan de un hombre sino de un concepto deducido y desarrollado de acuerdo con la nueva estructura normativa del Estado y de una capacidad productiva que esté en concordancia con las necesidades de la estructura política tal como podría pensarse desde la perspectiva noruega sin que se constituya un paradigma a ser seguido. Por supuesto todo esto debe ser discutido. Pero para pensar en todo ello se debe considerar que en el momento en que ocurra el cambio, todo el armamento que se encuentra en el país debe quedar asegurado tal que se indicó en un ensayo previo[6].
Reflexión Final
La FA nacional tal como se conoció convencionalmente hasta el presente no puede seguir existiendo. Pero las circunstancias que llevaron a esta situación no son la primera vez que ocurre en Venezuela. Desde Páez el país ha vivido un proceso de encapsulamiento militar significativo realizado convenientemente. Ello fue posible porque la FA no se ajustó a las necesidades de la comunidad política por la existencia de facciones que se gestaron desde el mismo momento en que surgió Venezuela como comunidad política con pretensiones de independencia. Esa es la realidad que estamos viviendo hoy en día. Ello ha ocurrido porque algunos entes políticos se han atrevido a considerar la FA como un fin y no un medio perjudicando a la totalidad de la comunidad política. Eso suena mal debido a que donde hay una FA hay una comunidad política indiferentemente del espacio que ocupe. El asunto clave es la autodefinición de la comunidad política porque ello es lo que va a concebir a la FA según sus necesidades. Eso es lo que la clase dirigente no consideró por seguir proyectos políticos transnacionales. Este hecho nos llevó al abismo en que nos encontramos y nos ha permitido pensar hoy en día en una salida republicana como debió haber sido en los orígenes de la Venezuela que hoy nos caracteriza.
Bibliografía Consultada
AGUANA, R. (2015). Ontología del Ser-Militar venezolano. Caracas. UMBV, Fondo editorial Hormiguero. 42 p.

ARENDT, H. (2004). Los Orígenes del Totalitarismo. 4° ed. Madrid. (T. G. Solana). Editorial Taurus. 618 p

BLANCO, E. (2004). Reflexiones sobre Estrategia marítima en la era de la Libertad de los mares. Caracas. Editorial Panapo. 376 p.

BLANCO, E. (2012). “La Regia Marina Militare Italiana y su Participación en la Concepción de una Estrategia de Defensa Marítima del Territorio Venezolano, 1935-1940”. Caracas. Revista de la Armada. CGA. [Documento en Línea]. Disponible: http://edgareblancocarrero.blogspot.com/2012/03/la-regia-marina-militare italiana-y-su.html.

HUNTINGTON, S. (1964). El Soldado y el Estado. Buenos Aires. Círculo Militar. 507 p.

LUTTWAK, E. (1995). “Toward Post-Heroic Warfare”. New York. Foreign Affairs. Pp 109-122 [Documento en Línea]. Disponible: https://www.foreignaffairs.com/articles/chechnya/1995-05-01/toward-post-heroic-warfare

PERLMUTTER, A (1982).  Lo Militar y lo Político en el Mundo Moderno. Madrid. Ediciones Ejército. 398 p.

RIVERO-BLANCO, R (Ed.). (2013). Historia de la marina de Guerra de Venezuela. Vida y legado del CC Ramón Díaz. Caracas. Ediciones del autor. 276 p.

SOOKERMANY, A. (2013). On Developing (Post)modern Soldiers. An Inquiry into Ontological and Epistemological Foundation of Skill-Acquisition in Age of Military Transformation. Oslo. University of Oslo. 214 p.

TIÉBAULT, P. (1818/1973). Manual General del Servicio de los Estados-Mayores Generales y Divisionarios en los Ejércitos. Caracas. Ministerio de la Defensa. Edición facsímil. 365 p.





[1] Ver al respecto: Blanco (2004).
[2] Ver al respecto: Blanco (2017). “Analogía entre la Revolución Rusa y el fin de la República Bolivariana de Venezuela: Escenarios Prospectivos”. Caracas. [Documento en Línea]. Disponible: http://edgareblancocarrero.blogspot.com/2017/05/analogia-entre-la-revolucion-rusa-y-el_43.html
[3] Esta autor fue considerado por el filósofo Wolfgang Gil en las discusiones que tuvimos acerca de la filosofía de la guerra.
[4] Ver al respecto: Arendt (2004).
[5] Ver al respecto: Blanco (2016). De la Tiranía a la Dictadura Comunal Soberana. Caracas. [Documento en línea]. Disponible: http://edgareblancocarrero.blogspot.com/2017/05/de-la-tirania-la-dictadura-comunal.html
[6] Ver al respecto: Blanco, E. (2017). “Empleo de la Fuerza y Transición Política: Hacia una Venezuela Republicana”. Caracas. [Documento en Línea]. Disponible: http://edgareblancocarrero.blogspot.com/2017/04/empleo-de-la-fuerza-y-transicion.html

jueves, 18 de mayo de 2017

DE LA TIRANÍA A LA DICTADURA COMUNAL SOBERANA.


Carl Schmitt tiene dos trabajos que dadas las circunstancias que vive Venezuela son dignos de tener en consideración. Pero hay que indicar qué circunstancias vive hoy mi país. El 13MAY fue declarado un estado de excepción que no ha sido observado en su justa dimensión debido que el país vive formalmente una situación excepcional desde principios del año 2015. Esta omisión obedece a que se ha percibido como una continuación de una realidad que estamos sufriendo de forma sostenida y creciente desde hace unos años. Pero la situación es diferente. Vivimos un contexto donde se pretende hacer un cambio de la constitución nacional para fines que no se corresponden con las aspiraciones generales de los venezolanos.
La Constitución Nacional aprobada en el año 1999 fue formalmente abolida en marzo del presente año. Para corregir el entuerto y aparentar algún atisbo de legalidad el tiránico régimen socialista ha apelado a la invocación de una Asamblea Constituyente donde no se tiene claro formalmente su propósito, pero esencialmente busca adecuar a Venezuela al régimen tiránico que actualmente la rige. Con esta introducción ahora podemos hablar de las obras del autor alemán citado. Carl Schmitt realizó dos obras que me interesan destacar en este momento: una es, Teología Política[1] la otra es La Dictadura[2]. Estas dos obras nos van a servir para entender el nuevo giro del régimen y cómo persigue su instrumentación.
Schmitt y el estado de excepción
Schmitt señaló en la página inicial de su obra Teología Política que un soberano es aquel que puede decretar un estado de excepción. Un soberano, según este criterio es aquel que puede ir más allá de los elementos constitutivos de una comunidad política para garantizar su preservación. Esto significa que ese soberano puede actuar más allá de la vida y la muerte de sus ciudadanos para preservar el orden político. Pero, en Venezuela, cuando hay más de cuatro decenas de ‘sacrificados’ no se está buscando preservar la comunidad política en su totalidad, sino la estructura de poder existente y para ello se busca imponer un nuevo orden político comunal para la supervivencia del régimen a pesar del rechazo de una inmensa mayoría de la población venezolana.
Como se sabe, Schmitt reflexionó acerca del estado de excepción al observar el estado de anomia en que se encontraba la república de Weimar. Él estimó que un liderazgo carismático como el de Adolfo Hitler era el necesario para reconstituir a Alemania y colocarla de nuevo en el primer plano europeo y de ahí la intención de su obra. Esta obra también ha sido usada en fecha reciente por otro autor contemporáneo, es decir, Ernesto Laclau, para justificar los liderazgos suramericanos de izquierda en la primera del siglo XXI, en especial en Argentina y Venezuela. De ahí se explica la unión de los extremos en nuestra realidad política y ello plantea una interrogante ¿Qué refiere ‘izquierda’ o ‘derecha’ cuando el objeto es perpetuarse en el poder? La respuesta es nada. El conflicto no es entre izquierda y derecha. Es otra cosa. Esto nos coloca en el segundo aspecto de nuestra argumentación, es decir, el de la dictadura soberana siguiendo los postulados del autor alemán[3].
Schmitt y la dictadura.
Según Schmitt, y de ello se hace eco Bobbio, la dictadura soberana fue una institución que se gestó en Europa a partir de la figura de la dictadura comicial establecida en la Roma republicana para atajar situaciones contingentes. Su carácter fue temporal y limitado. La nueva figura se gestaría en la revolución inglesa del siglo XVII y más específicamente en la revolución francesa del siglo XVIII. La Asamblea Nacional francesa asumió en varios momentos el papel de dictadura comicial para establecer un nuevo ordenamiento político. A partir de ese momento Schmitt llama a este acto ‘dictadura soberana’ por su poder para ‘dictar’ nuevas normas constitutivas para regir una comunidad política. Ello se observaría con más radicalidad en el proceso de establecimiento de la asamblea constituyente rusa del año 1918 a pesar de su existencia efímera. Después de ese momento, su nueva reencarnación se reprodujo en dos maneras: en los procesos de constitución de nuevos Estados después del año 1945 y en los hechos que sirvieron para preservar y reconstituir Estados ya existentes luego de una subversión inoculada extrarregionalmente por la izquierda global que usó a Cuba como instrumento para sus fines. Nos interesa destacar el segundo aspecto debido a que Venezuela no es producto de un proceso histórico acaecido en el siglo XX sino que es la resultante de un proceso que para mí se inició a mediados del siglo XVIII[4].
Venezuela gracias a que estaba firmemente constituida logró salir airosa de la guerra revolucionaria que le fue inoculada en la década de los años sesenta del siglo pasado en el sentido que el costo no fue oneroso. En el cono sur no ocurrió lo mismo. Pero en el cono sur del continente y en el surgimiento de nuevos Estados como consecuencia del proceso de descolonización ocurrido después de 1945, ambos conceptos, es decir, el de la autoridad carismática que declaraba el estado de excepción y el de la dictadura soberana fueron usados para crear un nuevo ordenamiento político que fuese capaz de excluir, cualquier situación o cualquier grupo que amenazara el nuevo ordenamiento que se pretendía instaurar. Mugabe en Zimbabue lo pudo lograr. Videla en Argentina enfrentó una fuertísima resistencia. Ello explica la importancia de la denominada Operación Cóndor. Ese es un tema que todavía mantiene abiertas venas en Suramérica. La paradoja es que esa estructura de coordinación que sirvió para la represión y las desapariciones forzadas está siendo usada por el Foro de São Paulo para ganar tiempo por dos vías en nuestro país: El Plan Zamora y la asamblea comunal constituyente. Su fin último apunta a tres cosas: las elecciones en Brasil en el año 2018 y la esperanza de esa agrupación de que José Ignacio ‘Lula’ da Silva retorne al poder, el cambio de la dirigencia política en Cuba previsto también para ese año y, por último, para que el proceso de paz colombiano adquiera la consistencia suficiente para que se sostenga en el tiempo.  
El Plan Zamora es la expresión de la falta absoluta de carisma dentro de una tiranía que usa el estado de excepción tal como lo pensaron Schmitt y Laclau para la preservación mediante la constitución de un nuevo orden político. De ahí se explica la nueva declaratoria del 13MAY. Esto nos lleva al tema de la dictadura comunal soberana.
De la dictadura comunal soberana y la ‘paz comunal’.
Se ha indicado que la nueva declaratoria de “estado de excepción y emergencia económica” es la continuación de lo que estamos viviendo desde el año 2016, pero el esfuerzo para “preservar el orden interno” que supone la introducción de ajustes que persiguen lograr ese fin luego de la invocación de un poder constituyente comunal no puede ser visto sino como el esfuerzo por articular pseudo-legalmente el estado de cosas con sus intenciones políticas. Por ello su intención apunta al establecimiento de “… medidas urgentes, contundentes, excepcionales y necesarias, para… preservar el orden interno,…”, agregando que “podrán ser restringidas las garantías constitucionales” para el logro de tal fin. Dentro de las medidas antes anunciadas se contempla el diseño y ejecución de “planes de seguridad… que hagan frente a las acciones desestabilizadoras que atenten contra la paz de la nación,…”. La ‘paz’ es el objeto de la asamblea comunal constituyente, tal como se puede escuchar en las campañas publicitarias, y en este contexto la comuna es el pivote sobre el cual se pretende instaurar el nuevo orden. Para darle sustentabilidad a esa intención se modificó la Ley Orgánica de Seguridad de la Nación en el año 2014 para incluir un artículo (artículo 59°) que permitiera la articulación entre fuerzas de seguridad y comunas tal como se indica a continuación:
“El Estado, a través del Ejecutivo Nacional creará un sistema de protección para la paz, en el cual se integren todos los Poderes Públicos del Estado, en todos los niveles políticos territoriales, con el pueblo organizado y las instancias de gobierno comunal, a  fin de promover y ejecutar un nuevo modo de planificación de política criminal y la consecución de los planes en materia de seguridad ciudadana contra amenazas externas e internas a la seguridad de la nación…”.[5]

La ‘paz comunal’ y el tiempo suficiente para asegurar los procesos en Colombia, Cuba y Brasil son los objetivos generales de la asamblea comunal constituyente. El tiempo es el centro de gravedad sobre el cual orbita dicha maniobra. Tiempo que Stalin dispuso entre 1921 y 1923 y que la tiranía no dispone[6]. Ello explica que el Plan Zamora haya pasado a una nueva fase al menos localmente. Se quiere reducir los focos mediante la realización de acciones ‘contundentes’ y mediante una estrategia de desgaste. El tema es que el tiempo depende de la cadencia, el ritmo y la duración. Las acciones contundentes indican dos cosas: que el régimen está en el límite de sus recursos y que a pesar de contar con la fuerza armada en su totalidad no hay garantías de que el ejército y la armada salgan a la calle a reprimir la protesta no violenta. Ello se observa claramente en que después de cuarenta días no se haya declarado el estado de conmoción interna y se observará en el uso creciente de grupos paramilitares para la represión.
Por ello para tener control del ritmo y la cadencia dentro de una duración que tiene fecha, la sociedad civil como un todo debe actuar como un enjambre de manera multidimensional y omnidireccionalmente a un ritmo creciente y una cadencia sostenida para producir un resultado. Estamos hablando de algo que ya existe. Una multitud venezolana.
Así pues, el estado pretende ganar tiempo suficiente para instituir una dictadura comunal soberana que legitime sus desviaciones políticas. Pero no es el régimen venezolano quien está maniobrando políticamente. Es la izquierda internacional encarnada en el Foro de São Paulo quién ha buscado mantener su espacio de maniobra. Ello se evidencia en la incapacidad de la OEA de concretar algún tipo de medida y de la aparición en escena del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas[7]. El caso es que el punto de aplicación del esfuerzo para lograr la restitución del orden constitucional y realizar un cambio político como aspira la sociedad venezolana desde una perspectiva republicana es el tiempo. Cualquier postergación realizada ingenua o deliberadamente, esperando unas elecciones para el año 2018, va a ser fatal por los venezolanos.
Reflexión final
El problema venezolano es expresión de la guerra civil global que se manifiesta en la lucha contra el Estado visto de la manera westfaliana, es decir, instituciones, territorio y población. En Venezuela ello es patente en lo que concierne a la destrucción de la estructura institucional, las amenazas territoriales vista por medio de dos vías: las que se ciernen en el Golfo de Venezuela y en el Atlántico meridional y el cambio del ordenamiento territorial a una nueva geometría del poder basada en la comuna y, finalmente, en el empobrecimiento de la población mediante la instauración de dispositivos biopolíticos.
En esta guerra civil global el conflicto se evidencia en la existencia de dos visiones antagónicas que dicho a la manera kantiana son entre cosmopolitismo y federalismo centrado en el concepto republicano. La constitución de una república es el único objeto que merece la continuación de la lucha…
   



[1] Schmitt, C. (2009). Teología Política. Madrid. (T.F. Conde y J. Navarro). Editorial Trotta. 180 p.
[2] Schmitt, C. (1985). La Dictadura. Desde los comienzos del pensamiento moderno de la soberanía hasta la lucha de clases proletaria. Madrid. (T. J. Díaz). Alianza Editorial. 339 p.
[3] Ver también: Bobbio, N (1989). Democracy and Dictatorship. The Nature and Limits of State
Power. Minneapolis. (T. P. Kennealy). University of Minnesota Press- 270 p
[4] Sobre este tema, ver al respecto: (2015) “Los Ataques Ingleses a las Costas De Venezuela entre 1739-1743 y los Orígenes de la Venezolanidad”. Caracas. [Documento en Línea]. Disponible:  http://edgareblancocarrero.blogspot.com/2015/01/los-ataques-ingleses-las-costas-de.html
[5] Ver al respecto: Blanco, E. (2016). “Consideraciones Generales para una Política de Seguridad y Defensa en una Venezuela Republicana”. caracas. [Documento en Línea]. Disponible: http://edgareblancocarrero.blogspot.com/2016/03/consideraciones-generales-para-una.html
[6] Ver al respecto: Blanco, E. (2017). “Analogía entre la Revolución Rusa y el fin de la República Bolivariana de Venezuela: Escenarios Prospectivos”. Caracas. [Documento en Línea]. Disponible: http://edgareblancocarrero.blogspot.com/2017/05/analogia-entre-la-revolucion-rusa-y-el_43.html
[7] Hay que recordar que una situación que amenace la paz y la seguridad internacional puede forzar a Venezuela a un tribunal. En eso hay coincidencia de intereses entre China y EE.UU. en la fachada Atlántica venezolana y en lo concerniente a la explotación de combustibles fósiles al norte de América del sur entre empresas petroleras transnacionales estadounidenses, británicas, rusas y chinas. También hay elementos para una negociación internacional en lo que concierne al arco minero: ver al respecto: Blanco, E. (2016). “Venezuela y la geopolítica del Brexit”. Caracas. [Documento en Línea]. Disponible: http://edgareblancocarrero.blogspot.com/2016/07/venezuela-y-la-geopolitica-del-brexit.html

martes, 2 de mayo de 2017

ANALOGÍA ENTRE LA REVOLUCIÓN RUSA Y EL FIN DE LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA: ESCENARIOS PROSPECTIVOS


Para mí es muy difícil hablar, en estos momentos, de ruptura del orden constitucional en Venezuela. Creo que esta se produjo en diciembre del año 2012 cuando fueron “jubilados” un grupo de jueces del Tribunal Supremo de Justicia y se tomó la firma autógrafa del difunto presidente para garantizar la supervivencia del régimen mientras se preparaba informativamente su ausencia del cargo. Lo que ha ocurrido entre marzo e inicios de mayo de 2017 es la continuación del proceso.
Como se sabe, para los detentores del poder, estamos en guerra y su manifestación es económica. Esta guerra es de alcance global dentro del marco de la lucha que se está haciendo al capitalismo y al imperio. Para ellos esta guerra empezó en el año 2008 con la crisis crediticia estadounidense que alcanzó connotaciones globales. La guerra en Libia y en Siria fueron momentos de dicho proceso. Pero el retorno del partido republicano al poder a fines del año 2016 junto con el surgimiento de otros movimientos “nacionalistas” sobre todo en Europa y Turquía, se ha pasado a una nueva fase histórica para el régimen venezolano que los ha colocado en una situación crítica. La crisis financiera y los cambios en la economía global afectaron, a la baja, el precio del petróleo dejando a Venezuela sin recursos. Esto se produjo dentro del contexto de un creciente descontento del régimen que no ha sabido ser aprovechado por los remanentes de la clase política que rigió el país hasta el año 1998.
Ello me permite hacer un análisis comparativo de las fases iniciales de la revolución rusa y el curso seguido por el régimen político venezolano para tratar de comprender el camino que están siguiendo y proponer líneas de acción que permitan capear el huracán en que nos encontramos. Por ello, vamos a describir sucintamente las fases del proceso revolucionario ruso desde octubre de 1917 hasta el año 1937, luego vamos a determinar las semejanzas con Venezuela y, finalmente, vamos a establecer variables que permitan hacer una prospectiva que nos permita tomar medidas de carácter estratégico frente a los escenarios que tendremos que enfrentar.  
Descripción del proceso revolucionario ruso.
Lo que se conoce como revolución rusa comenzó de manera definitiva con la secuencia de fracasos militares de Rusia durante la Primera Guerra Mundial y la incapacidad de sus dirigentes para reorganizar el país frente a las circunstancias[1]. Lenin, en este contexto, fue un injerto alemán para acabar la guerra en el frente del este[2]. A continuación se muestra lo que ocurrió con la caída del Zar:

Con este cuadro hemos querido mostrar sucintamente el proceso revolucionario ruso[3]. Lo decimos en este sentido debido a que creemos que este terminó sólo cuando Stalin logró estabilizarse en el poder después de la purga del año 1937. Sin embargo, como este proceso fue producto de una serie de desconocimientos e irrespetos a sus propios postulados políticos, se puede inferir fácilmente que la causa de su caída cincuenta años después del inicio de la purga fue por el alto nivel de inconsistencias que tuvo su ideología y su praxis política.
Análisis comparativo con la situación venezolana.
Hacer una comparación del proceso revolucionario ruso con el camino seguido por el régimen venezolano es complicado. Por ello vamos a establecer unas semejanzas para determinar lo diferente y poder visualizar así, por ambos caminos, unas líneas de acción. Para ello vamos a seguir la numeración de la serie de acaecimientos ocurridos en la Rusia revolucionaria
1-        En Venezuela la toma del poder por los seguidores de Fidel Castro (castristas) se concreta en diciembre de 2012.
2 y 3 - Se convoca unas elecciones en abril y los castrista la pierden y deciden quedarse en el poder.
4- El gobierno flexibiliza su posición frente a las reclamaciones en relación con la fachada Atlántica frente a Guyana y las empresas transnacionales. Este espacio marítimo es el centro de gravedad de la reclamación del territorio Esequibo. En Colombia entre los meses de febrero y marzo han ocurrido incidentes fronterizos que han motivado el despliegue de fuerzas militares que evidencian la existencia de problemas territoriales.
5- En el país el conflicto civil (2014) se expresó abiertamente a la par de que se profundizaba el desastre económico. El régimen logra sobrevivir por divisiones internas dentro de la Meza de la Unidad (MUD) que impidieron el establecimiento de una estrategia consistente.
6- Se militariza la economía (2015) luego de la crisis del contrabando fronterizo y se decreta la emergencia económica (2016) sin lograr la reactivación de la producción.
Aquí es conveniente destacar que, a diferencia del proceso ruso, el gobierno perdió catastróficamente las elecciones legislativas en DIC2015. De ahí que el régimen convoca el congreso de las comunas a inicios del año 2016 y comienza a instrumentar medidas para neutralizar la Asamblea Nacional.
De igual forma, el gobierno no logra activar la economía y comienza un desmontaje de todo el aparato productivo nacional mediante la venta de activos, otorgando concesiones para la explotación minera e instrumentando medidas judiciales que en la práctica anulan la Asamblea Nacional. Estos hechos provocaron la alarma internacional y el aumento de las presiones políticas hacia Venezuela. En el presente vivimos en un estado de excepción y las medidas que está adoptando el régimen son para garantizar su existencia bajo la idea de una amenaza a la revolución y el propósito de instaurar un régimen socialista que no está establecido en la Constitución Nacional. Todo ello mediante la organización comunal. Esto es importante para comprender los puntos 8, 9 y 11.
7 - 10 El jefe del régimen político venezolano convocó una Asamblea Constituyente en Venezuela siguiendo el formato soviético mediante un proceso de aceleración de los tiempos históricos de acuerdo con su visión de la historia.
Faltó mencionar, en relación con la cronología rusa, los puntos ‘8’, es decir, la activación de la asamblea constituyente y su aprobación así como la aprobación de una nueva constitución ‘9’, la purga dentro del partido y ‘11’, lo relativo a la purga militar.
Con este recuento, es de tener presente que el régimen, en un esfuerzo desesperado, está convocando una asamblea constituyente comunal. Para ello se va a valer del uso de la lealtad a los jefes como herramienta de separación y exclusión a pesar de la magnitud del daño que han realizado al país. Todo ello para purgar el partido y el estamento militar y así asegurar su permanencia en el poder. Sin embargo, si observamos la estabilidad soviética entre 1921 y 1936, es de mencionar que esta se produjo por la recuperación económica del país en un contexto de recuperación de la economía global de postguerra, es decir, en poco más de una década se crearon las condiciones para la instauración de un nuevo modelo de producción económica con una participación extranjera privada controlada. El juego de la dirigencia venezolana, entonces, ha apuntado a repetir ese esquema sin éxito, pero se produjo una aceleración del tiempo que le impide actuar de una manera más elaborada. La única respuesta a esta situación de improductividad ha sido el control de precios tal como se pudo oír en la cadena oficial del día 01MAY2017.
Siempre pensé que iba a ser difícil acabar con el adjetivo ‘bolivariano’, pero el régimen actual le puso los días finales a la República ‘Bolivariana’ de Venezuela. Veamos ahora qué escenarios enfrentamos.
Prospectiva de la situación venezolana.
El régimen, teniendo presente la experiencia rusa, cree que las circunstancias venezolanas no son tan graves a las que vivieron los eurasiáticos, por ello estiman que van a poder hacer ese cambio contando con el hecho de que la preocupación internacional está enfocada a Siria y Corea del Norte y la situación fronteriza está relativamente estabilizada. Pero en el primer caso hay una conexión con ambos países. Por una parte, con Siria es directa y con Corea del Norte es indirecta aun por intermedio de Cuba. Por la otra, el principal antagonista, EEUU ha realizado una diplomacia coercitiva contra ambos países con ánimo de no llegar a una guerra a gran escala mientras desarrolla una estrategia global. La preocupación de este último país es China y la reciente reunión en Florida puede ser vista como un punto de inflexión que, en sí, marca un reordenamiento de sus intereses globales. Con seguridad estamos en ese tablero como objeto a pesar de que la dirigencia del país trata de actuar como la Cuba de la crisis de los misiles, es decir, como sujeto. Eso nos afecta a nosotros los venezolanos y nos lleva al segundo caso.
Desde el punto de vista petrolero hay un entendimiento entre esos dos países (EEUU y China) con Guyana en la fachada Atlántica venezolana. Eso es lo que la flexibilidad estratégica del régimen con Guyana constituye para nosotros una amenaza territorial y marítima debido a que estarían negociando espacio por tiempo para consolidar su proyecto político. En la otra frontera, la Occidental a pesar de la aparente tranquilidad se está enfrente a otro régimen inestable donde se está produciendo una desmovilización armada inefectiva dentro de un contexto donde la dirigencia de la FARC está obteniendo un grado de legalidad política a costa de los colombianos. El gobierno colombiano puede considerar la situación venezolana como una oportunidad para fortalecer el frente interno y lograr la integración política de los jefes de la FARC a la sociedad colombiana mediante concesiones territoriales venezolanas en el golfo de Venezuela y en la frontera fluvial. Esto sería un intento fraudulento. Su ocurrencia o no ya fue analizada en la "Operación Escorpión"[4]. Nosotros aquí consideramos que es altamente posible. Para el régimen venezolano seria la oportunidad para purgar la Fuerzas Armadas Nacionales (FAN). La purga política se produciría por la adhesión o no a la constituyente comunal y a los posteriores dictámenes del partido. En el Caribe, a falta de información se considera a Cuba como críticamente estable puesto que la posibilidad de un cambio de la situación actual puede ser inicio de inestabilidad. En el sur, a pesar de los problemas brasileños internos la situación se evidencia como estable
Teniendo presente lo antes indicado podemos suponer que la constitución que el régimen quiere implantar ya está confeccionada y lo que va a hacer es usar la inestabilidad política generada por la inmensa mayoría de los venezolanos para hacer la purga dentro del partido y dentro de la FAN como medida a ultranza que le permita sobrevivir a la crisis. Si se incluye la oposición política al régimen tenemos tres variables variantes que dan ocho escenarios posibles como se muestra a continuación:
Variables.
Invariante: Mantenimiento de la tensión actual internacional, de la presión guyanesa y de la inestabilidad colombiana.
Variantes
·         Oposición activa y unida.
·         Purga militar.
·         Purga en el partido

Escenarios posibles.
1 - Donde la oposición se mantiene activa y unida, se hace la purga militar y dentro del partido que en la práctica significara la instauración del nuevo orden comunal. Este escenario sería muy desgastante para el país y el costo para ambos antagonistas muy alto. Peor para el régimen.
2 y 3 - Donde la oposición se mantiene activa y unida pero el régimen no logra purgar eficazmente a la potencial disidencia interna y significa que el cambio no puede concretarse como lo planificaron los miembros del regimen.
4 - Donde se mantiene activa y unida la oposición y el régimen no podrá purgar su estructura. Esto significa el fin del régimen.
5 - Donde se desactiva o desune la oposición y se logra hacer la purga en todos los ámbitos. Este es el escenario ideal del régimen.
6 y 7 – Donde se desactiva o desune la oposición y se produce la purga de manera secuencia más o menos semejante a la realizada por Stalin. Este escenario favorece al régimen.
8 - Donde se desactiva o desune la oposición y no se produce ninguna purga lo cual representaría un estado de sedición y conspiración permanente.
Es muy difícil señalar que es lo mejor para los venezolanos. Todos los escenarios son muy costosos. El escenario ‘4’ es el que para mí a donde debe dirigirse la oposición para la restitución del orden constitucional roto de la manera más rápida posible. Pero este es un ejercicio intelectual atropellado realizado en medio de la tormenta. Cualquiera de los escenarios de desmovilización de la oposición es malo. El escenario ‘1’ es el más probable. Si los tiempos se acelerasen sería bueno, pero nosotros no controlamos los tiempos y las situaciones dolorosas no tienen tiempo. Esperemos a ver cómo evolucionan los acontecimientos.
Reflexión Final.
Vivimos horas difíciles. Hay que demostrar que estamos en completo desacuerdo con este nuevo engaño llamado Asamblea Nacional Constituyente Comunal. Estas demostraciones deben ser sostenidas. Con la inteligencia necesaria para hacer el esfuerzo sostenido en el tiempo suficiente para que se produzca el quiebre. Creo que debemos ir después que se reconstituya el orden constitucional de 1999, tal como lo señalé antes[5], a un referéndum para decidir el nuevo camino del país y luego ir a una Asamblea Constituyente para fundamentar y construir la concordia. No hay que quedarse con las manos cruzadas, pero hay que hacer una economía de esfuerzos. Como empezamos hablando de la historia rusa, me viene a la mente la imagen del general Kutuzov descrito en la obra Guerra y Paz de Tolstoi: es la imagen de un individuo sabio que fue capaz de reconocer sus debilidades y aplicar una economía de esfuerzo que condujo el país a la liberación. Nosotros hoy día no tenemos un jefe. Que bien. Pero todos podemos actuar como Kutuzov…   







[1] Ver al respecto: Blanco, E. (2014). “Los venezolanos y la Primera Guerra Mundial”. Bogotá. Conferencia presentada en el  Congreso internacional: América Latina y los 100 años de la Primera Guerra Mundial. [Documento en Línea]. Disponible: http://edgareblancocarrero.blogspot.com/2014/05/los-venezolanos-y-la-primera-guerra.html
[2] Ver al respecto: Fitzpatrick, S. (2012). La Revolución Rusa. Buenos Aires. Siglo XXI editores. 237 p
[3] Ver al respecto: Kinder, H y Hilgemann, W. (1988). Atlas Histórico Mundial. De la Revolución Francesa a nuestros días. Madrid. (T. C. Martín y A. Dieterich). Editorial Istmo. 311 p
[4] Ver al respecto: Ver al respecto: Blanco (2014). Operación Escorpión: La Crisis de la Corbeta “Caldas” en una Visión Prospectiva. Caracas. [Documento en Línea].  http://edgareblancocarrero.blogspot.com/2014/07/operacion-escorpion-la-crisis-de-la.html
[5] Ver al respecto: Blanco, E. (2017). Empleo de la Fuerza y Transición Política: Hacia una Venezuela Republicana. Caracas. [Documento en Línea]. Disponible: http://edgareblancocarrero.blogspot.com/2017/04/empleo-de-la-fuerza-y-transicion.html

miércoles, 12 de abril de 2017

EMPLEO DE LA FUERZA Y TRANSICIÓN POLÍTICA: HACIA UNA VENEZUELA REPUBLICANA.


EXPOSICIÓN.
Pensar en una transición política en Venezuela una vez que se restituya el orden constitucional con la existencia de diversos grupos armados que operan paralelamente[1] y en conjunto[2] con la Fuerza Armada Nacional y otros órganos de seguridad del Estado es sumamente complejo. Ello por diversas causas: En primer lugar debido a que el régimen político actual del país está cabalgando sobre dos modelos, uno establecido en el año 1999 y otro que se quiere implantar con la denominada ley Plan de la Patria, con lo cual pueden aplicar la violencia como acto de restitución y/o como forma de desobediencia dentro de una situación excepcional. En ambos casos usando para ello a los grupos armados militares y civiles que logren mantener cohesionados. En segundo lugar, si se reflexiona acerca de experiencias históricas del pasado y del pasado reciente en Venezuela (1945, 1958 y 2002) y en la Europa oriental (1989 y 1991) va a ocurrir un proceso de disolución de la fuerza militar que va a colocar en ventaja a los grupos armados paralelos en lo concerniente al empleo de la fuerza. En tercer lugar, la dirigencia política que aspira a llenar el vacío que se produzca al inicio de la transición ha ponderado estas situaciones y busca mantenerse como opositor porque obtiene ventajas políticas inmediatas y mediatas en ese estado de cosas o inconscientemente aspira a reeditar prácticas políticas del pasado anterior a 1998 una vez obtengan el poder sin considerar los cambios que ha tenido la sociedad venezolana en las últimas décadas. Y, en cuarto lugar, la población venezolana, que aspira a un cambio político, no ha alcanzado el grado de autoorganización necesaria para actuar como multitud con el fin de crear las condiciones de posibilidad de recuperar y expandir sus espacios de libertad como un modo de perseverar en su propia existencia en mejores condiciones a motu propio.
Por ello, antes de indicar algunos lineamientos político-estratégicos a tener en consideración teniendo presente que el antagonismo actualmente presente tiene ribetes schmittianos, y por lo tanto absolutos, vamos a examinar cada uno de los cuatros elementos antes indicados.
Con respecto a la intención del régimen político de implantar un modelo de desarrollo socialista de acuerdo con el Plan de la Patria es conveniente considerar, más allá de las dificultades que se han encontrado para su realización efectiva, que ello depende de la estabilidad y fortaleza de la relación que mantenga el régimen político venezolano con Cuba y con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Como se sabe, Cuba se encuentra en una fase de transición crítica y la FARC se encuentra en un relativo proceso de desmovilización y desarme debido a que su potencial ofensivo fue sacado de Colombia en un contexto signado por la deslegitimización del régimen político legal colombiano. En la reflexión denominada “Operación Escorpión”[3] se manejaron un conjunto de escenarios derivados de la precariedad colombo-cubano-venezolana que se traduce en inestabilidad y apuntaba a que se presentase una alta posibilidad de que se desencadenase una crisis internacional grave iniciada por Venezuela o por Colombia o por ambos países para fortalecer su posición interna[4]. Los conatos de esa crisis ya se han presentado en los últimos incidentes fronterizos acaecidos en marzo del presente año 2017. Pero hay otro aspecto que está apareciendo y fue señalado convenientemente[5]. Es la invocación a la “llaneridad” realizada por el jefe del régimen político venezolano, como parte del proceso de des-esencialización del gentilicio venezolano, debido a que podría observarse esta declaración como el preludio de la constitución de una máquina de guerra, conformada por los grupos armados tanto colombiano y venezolano que operan en la frontera de ambos países[6]. La constitución de esa máquina de guerra buscaría destruir efectivamente a la forma Estado tal como tradicionalmente se conoce al norte de América del sur. Hay que tener presente que el Plan de la Patria está estrechamente relacionado con el acuerdo de paz firmado recientemente en Colombia en lo concerniente al status fronterizo y la conformación de una estructura de producción y unas nuevas relaciones económicas basadas en la conformación de una nueva superestructura política[7].
En relación con la Fuerza Armada Nacional (FAN) es conveniente mencionar la importancia de su estructura y su conexión política una vez que se produjo la fractura del monopolio de la fuerza al crear el cuerpo de milicias y cuerpos armados paramilitares para la defensa del orden político. La estructuración de la FAN en Regiones Estratégicas (REDI), Zonas Operativas (ZODI), Áreas de Defensa (ADI) y otras de menor entidad bajo el mando directo del Comando Estratégico Operacional[8] a donde a su vez se encuentran las milicias y los cuerpos armados paramilitares expresan varios aspectos a tener en consideración: en primer lugar, la existencia de una doble estructura de comando, una militar convencional y otra política dispuesta para que en caso de fallar la militar funcione de manera efectiva. En segundo lugar, la naturaleza de la estructura organizacional militar es fractal y centralizada. La fractalidad viene dada porque la naturaleza del todo de la organización político-militar se replica en todos los niveles de la estructura militar, la centralidad viene dada por el hecho que puede ser dirigida de forma militar y/o político desde el más alto nivel de decisión. ¿Qué significa ello? En caso de invasión es altamente efectiva para mantener núcleos de resistencia aunque esta no es la situación que pueda presentarse. Por el contrario si es para responder a una crisis interna garantiza la reagrupación de fuerzas de una manera eficaz. Si se tiene, por ejemplo, la ocurrencia de un escenario similar al del 11ABR2002 la dirección política puede tener un control de los grupos armados con la finalidad de actuar de forma eficaz en caso de necesidad. Si la FAN no es capaz de actuar de forma eficaz en una circunstancia excepcional, la milicia y los grupos armados paramilitares pueden actuar obedeciendo al comando central político, por sustitución, y enlazar con los otros grupos armados que operan en la frontera del país. La incapacidad de la FAN obedece a la rigidez de la estructura normativa que la rige a pesar de actuar bajo el régimen constitucional y el determinado por el Plan de la Patria. La zona de sombra evidenciada en el espacio de no intersección de ambos proyectos políticos es el espacio donde se va a evidenciar la parálisis.
La posible ineficacia de la FAN en una circunstancia excepcional de esa naturaleza nos lleva al tercer y último aspecto del problema: si la FAN tiene el control de las armas de la república y administra el empleo de la fuerza para los fines del Estado, la principal preocupación de los conductores de una transición política es asegurar que mantenga de forma excluyente el control de las armas y que los militares actúen no en función de una parcialidad política sino en beneficio de los venezolanos tal como se indica en la Constitución Nacional. Ello supone la neutralización de todos los grupos armados que estén al margen de la constitución.
Con respecto a la incapacidad de la dirigencia política de pensar y actuar en función de la construcción de un nuevo proyecto de país, es de mencionar que si bien, al parecer, dada la ruptura del orden constitucional actual han adquirido conciencia de que el problema del país no son solo elecciones siguiendo el criterio que ha prevalecido en el país desde el año 1999, sino reconstruir la república entonces hay unos aspectos que deben tener en cuenta para hacer ello posible: en primer lugar, que asistir a elecciones en las condiciones actuales es convertirse en rehén (incluyendo a la población) de fuerzas que van más allá de sus capacidades como las indicadas en los párrafos anteriores, ello supone incapacidad para ejercer la conducción administrativa de gobierno. En segundo lugar, que la forma de hacer política tanto desde la perspectiva puntofijista como en las condiciones actuales no han servido para dar respuestas a los cambios sociales que ha vivido el país desde la segunda mitad del siglo XX. Volver al pasado o mantener las prácticas del presente sería catastrófico para los venezolanos y para hacer viable cualquier forma de conducción política. Cuando me refiero a ‘volver al pasado’ no lo digo en términos de rentismo, sino a la práctica política que se expresa en desconexión entre prácticas políticas partidistas y la población en general. Esa desconexión ha impedido que los venezolanos hayamos superado la crisis que nos afecta desde el año 1989 y fue la que produjo el dialogo que desmovilizó a la población a finales de octubre de 2016. Todos estos aspectos indican que los canales de participación política no están relacionados con los partidos exclusivamente, sino en la estructura que permite que haya participación. Ello de forma coloquial se traduce en lo siguiente: no se le pueda dar más cheques en blanco a los políticos para que actúen en función de conveniencias partidistas. Ello significa dos cosas: debe haber una estructura política que disminuya el libre albedrío de la representación y en esa misma estructura debe haber otro medio que garantice la cohesión social de la comunidad política venezolana como un todo.
Finalmente, la constitución de la multitud como fase previa de un proceso constituyente es de tener presente que a nivel de opinión pública se habla de polarización, pero creo que si esta existe es una polarización de las minorías y eso no es polarización. Eso es otra cosa. Si la gran mayoría del país no quiere seguir sufriendo este régimen y no quiere que regrese el pasado por ser causa de los padecimientos presentes, entonces aquí en Venezuela no hay polarización sino una estructura de manipulación que ha impedido que la política se ajuste al grado de desarrollo y complejidad que ha alcanzado la sociedad venezolana. La manipulación se evidencia en el uso indiscriminado de la palabra ‘pueblo’ que coarta cualquier iniciativa política reproduciendo, en consecuencia, practicas del pasado. La palabra ‘pueblo’ tiene muchos significados, en cambio la palabra multitud no y, en Venezuela, en un contexto signado por la destrucción de la república, en primer lugar, la palabra ‘pueblo’ sirve para identificar facciones, no para reunificar a los venezolanos, por ello me parece tendencioso su uso, así como la palabra ‘llaneridad’ y, en segundo lugar, la palabra ‘multitud’ puede ayudar a reconstituir la república en condiciones verdaderamente democráticas porque indica el estado de inseguridad en todos los órdenes que estamos viviendo por el debilitamiento y casi extinción de la imperfecta estructura funcional que mantuvo, de forma precaria, la gobernabilidad en el país desde mediados del siglo XX.
Como se puede observar el foco de atención de esta reflexión ha orbitado en torno al poder y la fuerza y su relación con la seguridad y la inseguridad política. Ahora voy a tratar de dar una respuesta estratégica a partir del concepto de ‘centro de gravedad’ o ‘punto de aplicación’.
LINEAMIENTOS ESTRATÉGICOS
Con respecto a la intención de implantar un modelo de desarrollo no contemplado en la constitución se hace necesario mantener al régimen en el estado de ilegalidad y de ilegitimidad de modo que la pretensión de usar la fuerza para imponer su designio le produzca más daño que beneficio. Han habido muchas voces que han planteado la necesidad de instaurar un gobierno de transición, llamado de unidad nacional, que pueda tomar medidas drásticas para crear las condiciones necesarias para reconstituir la república. Pero no estamos en el año 1945, ni 1958 que permita hacer cambios políticos sin contar con la capacidad de emplear la fuerza para garantizar el orden. Tampoco la situación que vive y va a vivir el país es similar a la de Venezuela en 1998 porque la FAN era la única estructura que aún se mantenía en pie, ni de la Europa oriental en el año 1989 debido a que los Estados de la cortina de hierro tenían el monopolio de la fuerza. Esto lo aprendió la izquierda internacional.
De ahí la existencia de los grupos paramilitares. Y nuestra realidad es muy diferente a la de Siria e Irak, países donde existen diferentes grupos étnicos y religiosos que están en conflicto desde que entraron en guerra civil e incluso mucho antes. Venezuela es diferente. Hay, al margen de la FAN dos grupos armados minoritarios más o menos cohesionados que tienen una importante capacidad de emplear la fuerza y hay una estructura fractal militar que orgánicamente está centralizada pero que políticamente puede actuar de forma descentralizada que puede revertir por la fuerza un cambio político que esté al margen o no de la Constitución Nacional. Este hecho nos coloca en la posición de exponer cuál es el centro de gravedad que debe considerar la conducción política del país para poder conducir una transición de la manera menos cruenta posible.
Hay autores que han señalado que dadas las circunstancias el centro de gravedad puede ser la capital o el jefe que cohesiona la acción política. En Venezuela no está ocurriendo eso. El centro de gravedad está representado por la legalidad y legitimidad. Eso fue lo que perdió el régimen político venezolano. Solo les queda el poder y la fuerza. Por ello, pensar una transición política bajo un gobierno de unidad que instrumente un conjunto de medidas para reconstituir la república sería inefectivo sin contar con la fuerza necesaria para ello. Un cambio político sin la legalidad y la legitimidad lograda y sobretodo mantenida de forma consistente puede activar a los grupos armados que no se sometan al nuevo estado de cosas y eso es lo que hay que desactivar urgentemente con la finalidad de que cualquier defensa de la nueva república se pueda hacer con bases firmes. No he hecho mención al aspecto económico del problema, pero creo que el sufrimiento de la población que adquiere productos médicos, alimenticios y de otra índole a precio dolarizado ya ha vivido y está viviendo gran parte del trauma social, lo que queda es liberalizar los canales de comunicación para que cada venezolano pueda desarrollar sus capacidades productivas. Por ello mi foco estuvo centrado en la capacidad de coacción y de hacer daño que se deriva del poder y la fuerza.  
En este caso opera la fragmentación de la estructura fractal actual solo posible mediante la restitución de la conducción operativa al ejército, a la armada, a la aviación y a la Guardia Nacional y la ejecución de operaciones conjuntas y/o combinadas siguiendo al efecto una estructura matricial tal como existe en el mundo no socialista.
Creo que un gobierno de transición debe considerar este hecho. Un nuevo pacto de Punto Fijo supone la exclusión y la repetición de la subversión armada de los sesenta en peores condiciones. Por ello, creo que para conjurar esta amenaza que socave la legalidad y la legitimidad debe ser sometido a escrutinio nacional acerca de si se quiere seguir con el modelo de desarrollo actual o se reconstituye la república en un proceso constituyente que tenga facultades legislativas y ejecutivas hasta que se logre enrumbar al país con la fuerza suficiente para ir neutralizando a los grupos que se mantengan irredentos.
Ello significaría seguir esta secuencia
·         Que se restituyan los mecanismos constitucionales para hacer efectiva la consulta nacional, se ejecuten las medidas de emergencia para mitigar los sufrimientos de la población, se reestructure a la FAN para que cumpla con las normas establecidas en la Constitución Nacional (lo cual supone una fragmentación de la estructura fractal) preservando al efecto todos los pertrechos militares que son de la república y, por último, se deroguen todas las leyes que no estén en concordancia con la Constitución Nacional. La rapidez con que se tomen estas medidas va a ser crucial.
·         Que se realice una consulta nacional mediante referéndum con una observación internacional que garantice la pulcritud del proceso.
·         Si la multitud ampliamente mayoritaria vota a favor del cambio de modelo, que se instaure una asamblea constituyente con capacidades legislativas y ejecutivas que refunden la república.
·         Que el poder constituyente de forma gradual se convierta en poder constituido manteniendo la capacidad de observar las diferencias entre orden político y cambios sociales.
En la nueva república de Venezuela, el legislativo con una estructura de representación que sí responda a las necesidades de la sociedad, debe tener primacía sobre el resto de los poderes públicos, porque ello evidenciará verdaderamente el talante republicano y democrático del nuevo país.



[1] Aquí nos referimos a los grupos armados colombianos y venezolanos que están operando en la frontera tal como ha sido suficientemente reseñado por los medios de comunicación independientes. También a los grupos armados conocidos como colectivos capaces de emprender una guerrilla urbana en caso de que lo consideren necesario.
[2] En lo concerniente a los cambios que sufrió la Ley Orgánica de Seguridad de la Nación. Ver al respecto: Blanco (2016). Consideraciones Generales para una Política de Seguridad y Defensa en una Venezuela Republicana. Caracas. [Documento en Línea]  http://edgareblancocarrero.blogspot.com/2016/03/consideraciones-generales-para-una.html
[3] Ver al respecto: Blanco (2014). Operación Escorpión: La Crisis de la Corbeta “Caldas” en una Visión Prospectiva. Caracas. [Documento en Línea].  http://edgareblancocarrero.blogspot.com/2014/07/operacion-escorpion-la-crisis-de-la.html
[4] En el caso cubano, además de vivir el mismo régimen de restricciones del pasado por el agravamiento de la crisis venezolana, la reconfiguración del orden global a una estructura multipolar los ha colocado aparentemente en una situación de desventaja por las tendencias políticas del actual gobierno estadounidense.
[5] Ver al respecto: Blanco (2013). Venezuela y su Historicidad Marítima: Pasado, Presente y Futuro. Caracas. [Documento en Línea]. http://edgareblancocarrero.blogspot.com/2013/12/venezuela-y-su-historicidad-maritima.html  
[6] Alguien debió haber pensado re-editar la efímera república de Casanare con los grupos armados existentes.
[7] Para que se tenga una idea de lo indicado, ver al respecto: “FARC cita a quince alcaldes en la Goajira para que le rindan cuentas”, en: [Documento en Línea]. Disponible: https://twitter.com/Webinfomil/status/850456628726042625  y https://twitter.com/Webinfomil/status/852189092687355907
[8] Esta estructura mantiene a la par una conexión política con la integración de las regiones de desarrollo integral.