domingo, 20 de julio de 2014

OPERACIÓN ESCORPIÓN: LA CRISIS DE LA CORBETA “CALDAS” EN UNA VISIÓN PROSPECTIVA




“El tiempo es un dulce compañero para quién sabe
aprovechar con cálculo la ocasión que él porta consigo.
Pero es un enemigo despiadado para aquellos
 que no reflexionan sobre la oportunidad”
Sertorio - Plutarco


El 09 de agosto de 1987 el Doctor Jaime Lusinchi, Presidente de Venezuela y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de Venezuela -oída la exposición del alto mando militar- consultó los poderes e instituciones públicas, las fuerzas vivas en general, informó a la nación sobre la crisis originada por el gobierno colombiano con la incursión de la corbeta "CALDAS". Los gestos y palabras del Presidente, durante los numerosos y agotadores encuentros y conversaciones relativas a la grave situación internacional y militar lucieron serenos, controlados, firmes, seguros y moderados[1]. Enterado de los pormenores de la situación táctica en el escenario de guerra naval, apoyó moral e institucionalmente, el esfuerzo y ampliación del nivel de alistamiento general militar, propiciando la unidad de todos los venezolanos en tan grave trance como ocurrió en los años 1952 y 1971[2]. El 17 de agosto las tensiones llegaron a su punto culminante. La corbeta incursora, luego de un proceso de escalada que involucró a aeronaves de combate de nuestra fuerza aérea y del pedido e intercesión del Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), Joao Baena Soares y del presidente de Argentina, Raúl Alfonsín, se retiró de nuestro espacio marítimo,  Bogotá transigió.

Ya el 19 de agosto el impase estaba solucionado. No fuimos a la guerra, pero la movilización y los pasos ordenados por el Jefe de Estado se cumplieron a cabalidad. El Presidente y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas obtuvo una victoria internacional contundente y un respaldo de los países latinoamericanos coherente. No se cortaron relaciones diplomáticas con Bogotá, ni se retiraron embajadores. La política externa se manejó, en ese momento, con gran altura, asesorada por venezolanos diplomáticos y militares, que demostraron alta talla moral e intelectual. Tuvimos un acto de guerra y Venezuela respondió aplicando los principios de proporcionalidad y de fuerza graduada que hizo que la crisis quedara enmarcada en la diplomacia naval[3], con una alto apoyo de medios aéreos, que permitió escalar de forma adecuada en el momento más intenso de la crisis[4].

Repensar la posibilidad de ocurrencia de una nueva crisis para que Colombia logre alcanzar sus pretensiones históricas en el Golfo de Venezuela[5] obliga a considerar una serie de hechos portadores de futuro que pueden ayudar a plantear escenarios potenciales que permitan facilitar el proceso de toma de decisiones a corto y mediano plazo. Al efecto, es conveniente tener presente los siguientes aspectos: en primer lugar, la situación político-estratégica a escala regional, en segundo lugar, el estado de las delimitaciones marítimas pendientes en el mar Caribe y sus implicaciones para Colombia, en tercer lugar, el desarrollo del poder marítimo y naval colombiano, en cuarto lugar, el estado del proceso de paz colombiano, y en quinto lugar, el debilitamiento económico del estado venezolano. El análisis de estos cinco aspectos podrían ayudarnos a construir un conjunto de escenarios a manejar para determinar los más deseables y los menos deseables teniendo presente la naturaleza de la crisis en sí y el objeto que persigue y del tiempo más probable para su desencadenamiento. En relación con la naturaleza es indagar si la crisis va significar la amenaza de empleo de la fuerza[6] (disuasión estratégica convencional) o el desarrollo de acciones violentas que puedan enmarcarse en diplomacia armada o guerra. Con respecto al objeto que se persigue es auscultar si tiene que ver con la apropiación directa mediante un acuerdo como el del año 1941 o la mediación de un tribunal internacional dentro del marco de una negociación internacional. Y con respecto a la fecha, es conveniente tener presente el período que va del 2017 al 2019[7] por razones obvias debido, entre otras cosas, al aniversario de la crisis del 87 y el probable desenlace pacífico de la guerra interna en Colombia.

1.-        Situación político estratégica.

Desde el punto de vista político estratégico han sucedido una serie de hechos con carga de futuro que le han dado dinamicidad al escenario geopolítico caribeño que inciden notoriamente en la relación colombo-venezolana desde una perspectiva marítima.  Estos hechos se han estado produciendo dentro de un contexto signado por los esfuerzos de las potencias marítimas tradicionales, en especial EE.UU y el Reino Unido de controlar el tráfico marítimo a escala global con el sistema de seguimiento de buques a largo alcance (Blanco, 2014) y el papel que ha estado jugando Cuba dentro del marco de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA). Los hechos con carga de futuro a los cuales nos hemos estado refiriendo son:

*  La ampliación del canal de Panamá.
*  El proyecto chino de apertura de un nuevo canal interoceánico en Nicaragua
*  La realización de un moderno puerto de aguas profundas en San Vicente y Cuba.
*  La delimitación de áreas marinas y submarinas en la fachada Atlántica.
*  Los proyectos de interconexión de infraestructura de transportes en Suramérica.
*  La autosuficiencia petrolera estadounidense a corto plazo.
*  Las acciones emprendidas por Venezuela en el período.

La ampliación del canal de Panamá va a generar un incremento del tráfico marítimo en la región. Este incremento sería aún mayor si se construye el canal nicaragüense como lo ha indicado un escrito de Reuters en fecha reciente[8]. El puerto de aguas profundas en San Vicente así como el de Mariel Cuba va a generar un cambio del sentido del tráfico. La maritimización de Cuba es un aspecto que es conveniente tenerlo en consideración debido a que este país se ha posicionado estratégicamente en los mecanismos de cooperación regional denominados ALBA y PETROCARIBE que le ha permitido involucrarse en todos los problemas de delimitación de áreas marinas y submarinas que Venezuela tiene pendiente[9] y a su vez está tratando de insertarse en la dinámica marítima que se va a producir en el Caribe luego del aumento del tráfico marítimo en condiciones ventajosas. Este juego en doble frente cubano los ha llevado a producir una división internacional del trabajo en la cuenca caribeña colocando a nuestro país en un papel secundario a pesar de la alta dependencia venezolana del tráfico marítimo. Sobre este tema es de mencionar que Venezuela dentro de los acuerdos con Cuba ha adquirido una flotilla de buques (cuatro hasta el momento)[10] cuyo propósito es conectar marítimamente con el Caribe insular y estos buques podrían fungir como complementadores del tráfico que va a ser direccionado desde San Vicente y Mariel. Estos hechos de suyo van a significar el aumento del tráfico marítimo en el espacio marítimo venezolano tanto en el mar Caribe como en el océano Atlántico y ello supone que debemos prepararnos para fortalecer los actos administrativos realizados y por realizar en nuestros espacios marítimos fronterizos y aumentar la capacidad de negociación jurídica y política teniendo presente las otras delimitaciones pendientes, en especial en la Zona Económica Exclusiva frente a las Antillas menores de origen anglosajón y en la fachada Atlántica meridional por la unidad geográfica generada por los países que forman parte del espacio y por la necesidad de generar circunstancias especiales dentro de un proceso de negociación internacional.


La unidad geográfica de este espacio caribeño se complemente por el papel que juega la Corte Internacional de Justicia de la Haya tanto en las sentencias realizadas en relación con Colombia y Nicaragua y con las sentencias que ha permitido la delimitación de áreas marinas y submarinas entre Barbados, Trinidad y Tobago, Surinam, Guyana[11] y la República Francesa[12]. Pero junto con estas tendencias se han abierto otros espacios de conflictos entre Costa Rica y Nicaragua por el canal chino aun a pesar de que en fecha reciente el gobierno nicaragüense anunció que el proyectado canal no se serviría del rio fronterizo[13] y entre Nicaragua y Colombia por el proceso de delimitación de áreas marinas y submarinas como consecuencia de la sentencia que definió la soberanía de esos dos países en los espacios marítimos. Estos hechos han obligado tanto a Nicaragua y a Colombia a aumentar su poder marítimo y naval. El primero con ayuda rusa y china y el segundo con ayuda estadounidense y alemana. Este esfuerzo en desarrollar el poder marítimo y naval tiene un importante significado para Venezuela debido a la alta dependencia del mar, en especial, si se considera la relación con China y los problemas fronterizos que mantiene con Colombia desde la perspectiva marítima y fluvial. Si bien, como ya hemos indicado, la disputa colombo-nicaragüense obligó a Colombia a congelar en cierta forma sus pretensiones en el Golfo de Venezuela y la red fluvial venezolana sobre todo después del año 2009[14], la presencia de otros actores extra-continentales le ha dado al escenario caribeño además de una nueva dinamicidad, un mayor grado de complejidad. En este contexto no se explica, por qué Venezuela le ha dado poco interés al desarrollo del poder naval (Servin Pont, 2014 y Blanco, 2014), cuando se avizora que el próximo escenario de confrontación grave para nuestro país va a ser nuevamente marítimo. 

En el ámbito fluvial, históricamente ha estado relacionado con la interconexión suramericana y su proyección marítima. Un proyecto a largo plazo que está tratando de desarrollar bajo los auspicios de La Iniciativa para la Integración de Infraestructura en Suramérica (IIRSA), sin embargo, en este esfuerzo es donde más se evidencia las tensiones geopolíticas de un espacio amazónico que ha sido declarado patrimonio de la humanidad y que los países de la región por diferentes caminos han tratado de integrar a sus espacios funcionales (Blanco, 2014). Estas tensiones han estado relacionadas por una parte, con el modelo de desarrollo que se pretende imponer para producir la integración supone que esta, la integración en sí, se ha constituido en la forma de expansión no violenta de los Estados con capacidades para ello, y por la otra, el interés colombiano de acceder por intermedio del rio Meta al río Orinoco y consecuentemente al Atlántico meridional. Si bien es cierto que Brasil jugó un importante papel de hegemónico de la región, su aspiración de ser reconocida como una potencia mundial la ha obligado a ceder frente a Francia espacio político en la Amazonia[15] a cambio de tecnología en un contexto de estancamiento económico. A pesar de ello, este país suramericano ha tratado de posicionarse en Guyana ante una eventual negociación internacional y ha apoyado a Cuba con importantes inversiones, entre las que se destaca, el puerto de Mariel.

La autosuficiencia estadounidense en el tema de los combustibles fósiles ha sido gracias al desarrollo de una nueva tecnología (fracking) que permite extraer la materia prima de pozos que ya han sido explotados. La ventaja estratégica que está alcanzando EE.UU. gracias a la nueva tecnología le ha servido para suplir su consumo interno, exportar el excedente, ejercer un mayor control del mercado energético mundial y sufrir menos efectos de crisis internacionales. También le ha para aumentar sus reservas estratégicas en previsión de potenciales conflictos. Este aspecto es conveniente tenerlo en cuenta debido a que ello va a significar una mayor capacidad de negociación de ese país en caso de que la región se convierta en un espacio de conflictos. Por lo demás, en este contexto asistiremos a un aumento de las acciones de control por este país en la cuenca del mar Caribe.

Rusia y China han estado conscientes de esta situación y el primero de estos países ha incrementado su presencia naval en el área, en primer lugar, como expresión de un esfuerzo de mostrar los nuevos intereses estratégicos de ese país en la región, especialmente en Cuba y Nicaragua, y para “mediar” en un hipotético escenario de confrontación chino-estadounidense[16], en condiciones de desventaja para el primero, debido a la lejanía del escenario Caribe para los chinos.

Para que se tenga una idea de la trama de relaciones estratégicas que se está produciendo en el Caribe, nos encontramos por una parte a China, Rusia, Cuba y Nicaragua y por la otra a EE.UU., Alemania y Colombia (y eventualmente Costa Rica) que se complementa con el apoyo que está brindando EE.UU a Colombia para derrotar la subversión interna, con una posición expectante, además, del Reino Unido (en relación con el Caribe Anglosajón y Guyana), el Reino de los Países Bajos (por sus intereses en Cuba y en las Antillas neerlandesas) y la república francesa (por su interés en ser considerado un país suramericano en relación con la Amazonia)[17]. Venezuela en este contexto, está considerado en el primer grupo, pero no como un actor, sino como un objeto de negociación con lo que van a tranzar los países antes mencionados.

El tema de la subversión en Colombia es un aspecto que también debe ser tenido en consideración por dos causas. En primer lugar, debido a que la crisis internacional que se generó en el año 2008 luego de la incursión colombiana en territorio ecuatoriano, que significó la muerte de un importante jefe guerrillero colombiano, generó una alineación estratégica entre Nicaragua, Ecuador y Venezuela a pesar de que la crisis representó un fait accompli desde el punto de vista político. En segundo lugar, debido a que en los actuales momentos se están celebrando en la Habana conversaciones de paz entre el gobierno y la guerrilla colombiana que ha abierto un compás de espera desde el punto de vista ideológico a la situación política regional y desde el punto de vista estratégico en función de intentar imponer un nuevo orden en la región.

El escenario de confrontación va a depender del resultado del proceso de paz colombiano y de cómo se produzca la transición cubana teniendo presente que la transición cubana va a depender de la estabilidad política venezolana. Esta última la analizaremos más adelante, pero, para nuestro examen aquí lo que nos interesa destacar es que la dinamicidad geopolítica del escenario se presenta como una variable cuyo comportamiento se visualiza como variante que dependerá de la capacidad cubana y venezolana de mantener un comportamiento constante.

2.-       Las delimitaciones marítimas en proceso en la cuenca del mar Caribe: implicaciones para Colombia.

Colombia aceptó la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de la Haya, para dirimir las controversias relativas a un sector del caribe occidental y salió perjudicada. Ahora hay dos litigios pendientes: uno relacionado con áreas marinas y submarinas con Nicaragua y otro entre Nicaragua y Costa Rica de la misma naturaleza pero con un trasfondo político-estratégico inicial relacionado con el canal chino a pesar de que en fecha reciente se retiró del pacto de Bogotá, instrumento por medio del cual se podía recurrir a la CIJ para resolver cualquier conflicto a través de medios pacíficos. En relación con el primer aspecto es de destacar que la posición colombiana en relación con Nicaragua es, en cierta forma la misma que ha mantenido Venezuela con respecto a Colombia, pero nosotros no aceptamos la jurisdicción de terceros. La única forma en que Venezuela sea compelida a aceptar la jurisdicción de terceros, es de acuerdo con la Carta de las Naciones Unidas si ocurre un hecho que pueda amenazar la paz y la seguridad internacional. El tema de isla de Aves, junto con el archipiélago de los Monjes conecta el problema de Colombia con los problemas de delimitación con el caribe anglófono. El caribe anglófono ha avanzado en la delimitación de áreas marinas y submarinas con ayuda de la CIJ, falta la delimitación de la plataforma continental extendida, pero ello no se ha podido lograr por el tema del Esequibo.

En relación con el Esequibo, Cuba ha estado jugando un papel que ha significado para nuestro país el debilitamiento de nuestra posición histórica, por lo que desde el punto de vista político-estratégico, Cuba está mediando en la relación Colombia-Venezuela. Esta mediación por si sola afecta aparentemente el triángulo conformado por Cuba, Guyana y Venezuela, pero como detrás de Guyana, así como del resto de países que conforman el caribe anglófono están empresas transnacionales británicas, canadiense y estadounidense, entonces se demuestra que en una situación de crisis, son otros actores quienes van a mediar en ese escenario. La manera de mediar va a ser destrabando la situación y ello pasa porque Venezuela acepte la jurisdicción de la Corte o una negociación internacional tipo conferencia de paz y en esa aceptación van a jugar un importante papel Cuba y China que intervendrán para salvaguardar sus intereses en perjuicio de la posición histórica venezolana en el Golfo de Venezuela y en el mar Caribe y en el Atlántico Meridional.

La forma en que se va a producir la negociación ya ha sido visualizada desde el año 2006 en lo que la escuela geopolítica de Durham ha denominado “Zona de Desarrollo Conjunto” una propuesta que nos recuerda la famosa tesis del condominio y podría afectar a nuestro país en el Golfo de Venezuela y en el Atlántico Meridional. En todo caso, en la medida en que evolucionen los procesos de delimitación que afecta a Nicaragua, Costa Rica y Colombia, en esa medida Colombia va a estar necesitada de lograr un éxito internacional.

En este contexto, es conveniente afirmar que el éxito para Colombia estaría determinado por obligar a Venezuela a negociar los límites marítimos con el concurso de terceros para preservar la paz y la seguridad internacional porque de ir a CIJ se encontraría con el problema de que las sentencias de la corte no generan costumbre jurídica y ello explica el creciente esfuerzo colombiano en aumentar su poder naval de modo de disponer de una herramienta de negociación que generen circunstancias especiales en una extensa área de operaciones. Así pues, el éxito o un nuevo fracaso en La Haya va a ser un hecho portador de futuro que constituirá una variable que va a forzar la acción política de ese país en otros escenarios marítimos, en especial, el Golfo de Venezuela.

3.-       El Desarrollo del poder marítimo y naval colombiano y su relación con Venezuela.

Podemos afirmar que Colombia ha sido limitada a actuar, desde el punto de vista naval, en relación con Venezuela si tomamos como referencia la crisis de la “CALDAS” y ha sido tomada por sorpresa en su litigio marítimo frente a Nicaragua. Estos dos hechos han obligado a Colombia a desarrollar sus capacidades marítimas con el fin de aumentar su poder de negociación dentro de un contexto de una posible escalada de conflicto a nivel binacional o a escala regional. Ello nos obliga a examinar como se ha exteriorizado la intención colombiana de desarrollar su poder marítimo y naval y qué ha hecho Venezuela.

a.       El desarrollo del poder marítimo y naval colombiano.

Como se sabe, Colombia es un país de ríos paralelos y es un país que tiene una fachada caribeña y una fachada que da al océano pacífico. El hecho de ser un país de ríos paralelos la ha obligado a buscar por todos los medios el mecanismo que evite la disgregación total de su espacio que se ha acrecentado con la subversión armada que enfrenta ese país. La manera que históricamente han estimado los decisores colombianos que se puede solucionar esa vulnerabilidad es usando a Venezuela como medio para acceder al Atlántico Meridional por intermedio del rio Orinoco y del rio Negro y al lago de Maracaibo por intermedio del rio Catatumbo. Esta intencionalidad histórica como se evidencia es de naturaleza marítima que se complementa con el interés de ese país de acceder a aguas interiores en el Golfo de Venezuela para crear las condiciones de posibilidad de explotar los recursos vivos y no vivos que posee nuestro país. La causa de esta última afirmación se debe a que gran parte de la estabilidad económica que ha vivido Colombia en los últimos años obedece a la explotación de combustibles fósiles. Los esfuerzos actuales del gobierno colombiano apuntan a encarar “varios desafíos inmediatos para recuperar las altas tasas de crecimiento de la producción interrumpidas el año pasado” por lo que el futuro de la industria petrolera de ese país “está signado por la búsqueda del recurso en el fondo del mar, los nuevos desafíos ambientales de las tecnologías no convencionales” que supone el empleo del fracking, una tecnología de alto riesgo por su poder de generar terremotos[18] y la reorganización de la producción a escala nacional[19]. En este interés se circunscribe el riesgo de la repetición, en una nueva edición, de la crisis del “CALDAS” en el Golfo de Venezuela.

Frente a estas situaciones, Colombia también va a ser afectada por la dinámica que va a afectar al mar Caribe y en este sentido, Hernández (2011) ha señalado que “la ampliación del Canal de Panamá tendría consecuencias favorables para Colombia si los puertos del país crecen en infraestructura”. Ello incrementaría, según él, la dependencia del mar de ese país que en los actuales momentos se encuentra en alrededor del 68 % e insertaría aún más a una gran parte de la población de ese país a la racionalidad subyacente a un mundo globalizado[20]. Para tal fin, la principal preocupación de los colombianos ha sido, en primer lugar, el desarrollo de capacidades marítimas en el océano Pacífico de modo que sea posible a los buques de terceras banderas recalar también en aguas colombianas y, en segundo lugar, se está tratando de insertar a Cartagena de Indias como el tercer vértice de un triángulo marítimo comercial que tendría a Panamá como a Cuba como sus otros vértices (Ibíd.), pero para ello necesita garantizar un espacio de control marítimo que los coloca en colisión frente a Nicaragua sobre todo después de la sentencia que redujo su espacio marítimo en el mar Caribe[21]. El futuro incremento del tráfico marítimo gracias a la ampliación del canal de Panamá ha planteado una gran cantidad de expectativas que para Colombia se traduce en la necesidad de controlar el tráfico marítimo en sus aguas. Pero esta necesidad ha adquirido un importante grado de complejidad por la proyectada construcción del canal nicaragüense con ayuda china en relación a sus pretensiones marítimas en relación con Venezuela y la necesidad estadounidense de mantener el grado de control del tráfico marítimo en el área. Así pues, desde la perspectiva del poder marítimo colombiano, su foco de atención a maximizar las ganancias tanto en el océano Pacífico y el mar Caribe en relación con la ampliación del canal de Panamá y los obstáculos que debe sortear son Nicaragua y Venezuela. De ahí que el desarrollo de su poder naval esté relacionado, en primer lugar, con el interés de ejercer un mayor control naval en el área y, en segundo lugar, en fortalecer su relación con EE.UU para asegurar su apoyo político-estratégico. Este hecho va a convertir, por una parte, a las islas de San Andrés y Providencia en áreas estratégicas por su posibilidad de controlar el tráfico marítimo proveniente del proyectado canal nicaragüense y, por la otra, va a convertir a los espacios marítimos y fluviales en la frontera con Venezuela en áreas de tensión como consecuencia del interés de ejercer un mayor control como paso previo a una crisis y consecuentemente una escalada. Al efecto es conveniente observar el mapa donde se destaca la extensión de las líneas de jurisdicción marítima colombiana. Esto hace necesario echar una ojeada al desarrollo de su poder naval.


El desarrollo del poder naval colombiano se enmarca en lo que han denominado PLAN ORIÓN 1 y 2. Este es un plan de fortalecimiento de las capacidades navales, aeronavales, de guardacostas, fluviales, terrestres y de apoyo. Gracias a este plan, Colombia no sólo ha logrado aumentar sus capacidades marítimas (en lo concerniente a acciones antibuques, antisubmarinas y antiaérea) y fluviales, sino también ha logrado, y esto es quizás lo más importante, desarrollar una importante infraestructura para garantizar la disponibilidad operacional de sus medios actuales y por adquirir[22]. Es evidente -a través del plan y operación "ORION"- el trabajo paciente y coordinado de la armada de Colombia en recuperar y alistar su poder naval, y en particular, corregir aquellas debilidades en poder de fuego antisuperficie y antisubmarino, vividas durante la crisis de agosto 1987. La efectividad de este plan ha permitido que un importante número de unidades navales colombianas hayan participado en estos dos últimos años, en ejercicios UNITAS en el mar Caribe y RIMPAC en el océano Pacífico demostrando con ello un poder combatiente relativo superior en el campo naval como la dispuso, ese país, en la década de los años treinta del siglo pasado que nos obligó, de hecho a negociar el acuerdo del año 1941 en condiciones desventajosas (Bracho, 2010)[23].

Ahora bien, la orientación de este esfuerzo de desarrollo del poder naval colombiano, es de acuerdo con lo que indica su misión relacionada con la estrategia nacional contra el narcoterrorismo “CERRAR LOS ESPACIOS que los narcoterroristas han abierto en nuestros mares, ríos y costas para alimentar económicamente al terrorismo que afecta a la Nación” (ARC, 2013). Esta misión analizada a la luz de la relación con los EEUU coloca a Venezuela, al menos en el espacio fronterizo como un objetivo colombiano sobre todo si se tiene presente sus pretensiones históricas[24]. Esta misión tiene como foco una visión que tiene como norte el año 2019, fecha en que esperan haber “contribuido a la recuperación y consolidación de la paz y la seguridad democrática de los colombianos” así como también haber obtenido “la capacidad disuasiva y operacional necesaria para garantizar el uso legítimo de los espacios marítimo y fluvial del país”. Para tal fin se explica el Plan Estratégico de ese Estado y dentro de esa plan el PLAN ORIÓN, es decir, un plan que pretende “contribuir al logro de los objetivos políticos y militares que garanticen la vigencia de los intereses vitales de Colombia” (Ibíd.). Como se evidencia a la luz de lo que hemos indicado en la introducción, hay una fecha que difiere de nuestro planteamiento, es decir, 2017 vs. 2019, pero  como ya hemos indicado, hay una ventana de acción que abarca los años 2015 y 2019 si consideramos el proceso de paz colombiano, la transición en Cuba y la situación política venezolana. Estos hechos pueden hacer que se adelante el evento que hemos asociado a una repetición de la crisis del Caldas o que se produzca en el período indicado. En todo caso, para efectos de este estudio, el crecimiento del poder marítimo y naval colombiano es una invariante.

b.      El desarrollo del poder marítimo y naval venezolano.

Venezuela también ha tenido la intención de desarrollar su poder marítimo y naval, pero la retórica que ha expresado esta intención, desde al menos en estos últimos quince años, ha sido poco acompañada por los hechos para un país que tiene una alta dependencia de las comunicaciones marítimas. En este contexto, las acciones emprendidas directamente por Venezuela y que también constituyen hechos con carga de futuro han estado orientadas hacia dos direcciones: Una dirección apunta a la concepción del Estado como una entidad convencional reconocida por la comunidad internacional basada en el territorio. La otra dirección apunta a la implantación de un Estado comunal basado en concepciones marxistas fundadas en una materialidad dada por la capacidad productiva de la población y la complementariedad generada a partir de los intercambios de lo producido en un espacio determinado por el nuevo Estado (Blanco, 2014). De acuerdo con la concepción convencional estatal, ya hemos indicado en otro trabajo una serie de hechos portadores de futuro (Ibíd.). En esta oportunidad sólo nos referiremos a los siguientes:

*     El engrandecimiento de la flota mercante y en especial la flota petrolera.
*     La modernización del sistema portuario nacional.
*     La adquisición de buques guardacostas.
*     La adquisición de transportes multipropósitos.
*     El incremento de la producción de combustibles fósiles (petróleo y gas).

El crecimiento de la flota mercante petrolera está muy relacionado con la intención de incrementar de la producción petrolera con miras a satisfacer las necesidades energéticas de China, India y otros mercados[25]. Este interés tiene un gran impacto marítimo en lo concerniente al desarrollo de terminales, facilidades e industrias conexas que suponen el desarrollo de una importante capacidad industrial a mediano plazo de lo que sólo se ha podido constatar ha sido la instalación de plataformas costa afuera en el Atlántico meridional y en área correspondientes al proyecto “Mariscal Sucre”, pero sin conocerse el impacto en la economía venezolana. De igual forma, a pesar de los esfuerzos de modernización y de la ampliación de algunos puertos existentes entre los que se destaca el puerto de La Guaira[26], a la fecha los proyectos de desarrollo de puertos de aguas profundas en el oriente y occidente del país se han quedado sólo en la fase de proyectos. Ha sucedido igual con el sistema de puertos fluviales en el sur del país. Por otra parte, la adquisición de transportes multipropósito para conectar a Venezuela con las Antillas menores y mayores puede ser interpretado como un esfuerzo concebido para especializar al país en el trafico regional y local teniendo como foco el puerto cubano de Mariel, como ya hemos indicado, con lo cual, las potencialidades marítimas venezolanas se han estado subordinando a los intereses cubanos en una nueva división internacional del trabajo (Ibíd.).

Con respecto al crecimiento de la capacidad de vigilancia gracias a la adquisición de buques guardacostas se puede afirmar que es un hecho positivo[27], pero la disponibilidad operacional de estos buques va a estar condicionada a la infraestructura de mantenimiento y de servicios que como ya hemos indicado no ha crecido a la par del crecimiento del número de buques disponibles. Este aspecto es grave debido a que en un escenario futuro de gran tráfico y de problemas limítrofes con los países vecinos la presencia permanente es la que va a crear circunstancias especiales que ayudarán a reforzar los títulos de soberanía que poseemos en esos espacios. Esta vulnerabilidad es evidente en el caso de la fachada del Atlántico meridional, la Zona Económica Exclusiva adyacente a isla de Aves y las áreas marinas y submarinas que proyecta el Golfo de Venezuela. A esto se suma lo indicado por Serbin Pont (2014) en lo concerniente al cambio del concepto de defensa y el cambio de las hipótesis de conflicto. Este cambio ha reducido al poder naval venezolano solamente al cumplimiento de tareas de patrullaje marítimo que se van a complementar con los helicópteros Z-9 de producción china. En el cuadro que se presenta a continuación se evidencia de manera notoria esta reducción destacando que la capacidad misilística remanente en la Armada es la de los patrulleros de la clase “Constitución”[28].


En lo concerniente a la defensa naval, paradójicamente, a pesar de la alta dependencia de las comunicaciones marítimas y del potencial de recursos existentes en nuestras áreas marinas y submarinas, se va a reducir a la defensa de costa con la adquisición de un sistema de defensa de costas (Ibíd.), pero, como se sabe, un sistema de defensa de costa es poco idóneo para para un proceso de negociación marítima basado en la diplomacia naval y no se sabe a ciencia cierta su efectividad frente a una estrategia operacional basada en el Forward from the sea[29]. En vista de lo antes mencionado se puede afirmar que el esfuerzo de la clase dirigente por autoorganizarse hacia el mar ha estado muy por debajo de los planes elaborados y muy por debajo de las necesidades de la sociedad.

De acuerdo con la concepción comunal, los planes relacionados con el desarrollo del poder marítimo venezolano se circunscriben a la denominada  propuesta para la Gestión Bolivariana Socialista 2013-2019 (Plan de la Patria), es decir, “un programa de transición al socialismo y de radicalización de la democracia participativa y protagónica”. Este plan en su segundo gran objetivo persigue continuar la construcción del socialismo mediante la implantación de una nueva geometría del poder y la economía comunal que no se ha podido desarrollarse a pesar de su instrumentación en el año 2005 aproximadamente[30].


Desde la perspectiva marítima, la situación es más crítica en el nuevo Plan. El aspecto marítimo está sólo relacionado con la industria petrolera sin considerar la necesidad de desarrollar a la par nuestro poder marítimo como base para asegurar sustentabilidad al mismo plan (Ibíd.). Si se contrasta esta afirmación con las tendencias regionales en lo concerniente al canal de Panamá y el proyectado canal nicaragüense, el Puerto de aguas profundas de San Vicente y Mariel y además se agregan otros intereses marítimos como la necesidad de la presencia naval en las áreas en litigio y el mar de Venezuela así como el hecho que la economía venezolana se ha reducido a una economía de puertos, llama la atención la poca importancia que el proyecto socialista le da al tema. Desde esta perspectiva, se puede afirmar que para el Plan de la Patria socialista 2013-2019, con la excepción de las actividades petroleras, Venezuela es un país mediterráneo.

Este aspecto de suyo se presenta como grave debido a que históricamente, las crisis internacionales que ha enfrentado el país por el Golfo de Venezuela han sido porque ese espacio ha sido declarado de interés vital para la nación. Como se sabe, un interés vital es aquel querer racionalizado por medio del cual un país es capaz de ir a la guerra para obtenerlo, y en nuestro caso, para preservarlo (Blanco, 2004)[31].  El Golfo de Venezuela es de interés vital para el país porque por sus aguas circula una parte considerable de la producción petrolera nacional que representa en los actuales momento alrededor del 90 % de las exportaciones venezolanas, además de otros recursos vivos y no vivos que están siendo explotados. En la medida en que se mantenga esta dependencia de las comunicaciones marítimas y en la medida en que se intensifique la producción venezolana costa afuera de recursos no vivos y vivos, tal como lo ha declarado de forma reiterada la clase dirigente nacional[32], el espacio de extensión de la declaración de área de interés vital abarcará todo nuestro litoral marítimo y en especial donde se encuentran ubicados nuestros terminales petroleros.

Desde esta perspectiva llama la atención que para el socialismo venezolano, la confrontación está planteada en un escenario terrestre cuando las potenciales situaciones de conflicto capaces de causar mayor daño para el país se plantean en el escenario marítimo. Veamos cómo podría ser este escenario de confrontación

c.       El escenario de confrontación.

Hay un importante aspecto de la crisis del “CALDAS” que Aveledo (2011) ha destacado en lo concerniente a la participación de la Fuerza Aérea venezolana en esa crisis. De acuerdo a los testimonios recabado por este autor, había interés de los pilotos por lanzar bombas contra los incursores colombianos, pero reconocían que este acto era definitivo, un fait accompli que pudo haber desencadenado una guerra. Por ello agregó que con “respecto al posible hundimiento del buque al activarse el Teatro de Operaciones Naval debo suponer que con la alta capacidad de fuego de nuestra armada a través de nuestras fragatas y el complemento de nuestras patrulleras misilísticas es obvio suponer que esa era la vía más lógica para actuar en líneas generales contra la armada colombiana” (Ibíd.). Esta indicación se hace debido a que la posterior adquisición de misiles antibuque por parte de la aviación venezolana hizo que se creara la cultura de que la aviación por si sola podría acabar una crisis marítima. Este paradigma aún está presente en la nueva doctrina militar venezolana a pesar de que esta se ha orientado a manejar las hipótesis en función de unas fases que suponen una escalada.

Una escalada de conflicto implica también una desescalada. Si no se concreta la guerra, una crisis como la que se plantea en nuestro caso va quedar enmarcada en el escenario marítimo con desventajas para Venezuela debido a que ello la va a obligar a negociar todos los temas marítimos aun a pesar de la disposición de medios de defensa aérea y terrestre. La desventaja en nuestro caso va a estar determinada por el hecho que nuestros buques están en condiciones de desventaja en relación con los buques y submarinos colombianos y tanto la aviación así como el sistema de defensa de costa (si es adquirido) no se presentan como elementos para una negociación por la diferencia de lenguaje que está subyacente en un proceso de escalada. Ciertamente Venezuela ha adquirido una importante capacidad defensiva frente a amenazas aéreas como lo ha indicado Serbin Pont (2014), pero la efectividad de esa capacidad, al igual que la aviación, no es aplicable para el manejo de crisis a no ser que se esté en un contexto de escalada con reglas de enfrentamiento bien delimitadas como aconteció, por ejemplo, en la crisis de los misiles cubanos[33].

Así pues, una crisis que no desencadene en guerra, la confrontación va a ser marítima dentro de lo que se ha denominado diplomacia naval, si se llegase a la guerra esta va a tener como escenario los espacios marítimos y terrestres.

Desde la perspectiva terrestre, más allá de los equipamientos adquiridos por los dos países, lo que está en oposición son dos conceptos sobre la guerra. Mientras que Colombia está enfocada a la realización de una guerra irregular dentro de una estructura de fuerzas caracterizada por su naturaleza convencional dirigida a conducir conflictos de naturaleza limitada, en Venezuela se ha cambiado el concepto de defensa para le permitiría realizar una guerra basada en el concepto del pueblo en armas. Esta conceptualización está enfocada a la preparación del país, tal como lo señala Serbin Pont (2014) para una hipotética agresión proveniente de EE.UU con apoyo colombiano y de una resistencia interna a los cambios políticos de tendencia socialista. Aquí es donde se observa con más claridad que el concepto de defensa nacional venezolano está orientado a la defensa de un modelo político y no del país como un todo. Teniendo presente lo antes afirmado, la FABV es capaz de defender de manera eficaz el régimen político frente a una agresión externa, pero como el planteamiento estratégico expuesto de acuerdo con la trama de antagonismos a escala regional está dirigido a la ejecución de acciones de fuerza de alcance limitado en el escenario marítimo, la capacidad de la FABV es sumamente limitada para afrontar una crisis en el escenario marítimo. Como la mentalidad de la clase gobernante venezolana es actualmente epirocrática (e históricamente así lo ha sido) consideramos que el desbalance de poder combatiente relativo se va a ser una invariante que se va a mantener en el tiempo que hemos considerado para la construcción de escenarios.

4.-       El proceso de Paz colombiano.

En relación con Venezuela, Colombia tuvo su momento de más alta tensión en el año 2009-2010 con motivo de las denuncias colombianas sobre la presencia de guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en territorio venezolano y con la complacencia de la clase dirigente venezolana. Luego de esa crisis se ha producido un período de distensión que se ha logrado mantener por las conversaciones de Paz con la guerrilla que se desarrollan en la Habana. El acuerdo de paz en Colombia está supeditado a cuatro aspectos a tener en consideración: una nueva política agraria en las áreas rurales basada en el cooperativismo, la participación política de los guerrilleros desmovilizados dentro de un contexto de democracia participativa, el fin de las hostilidades y consecuentemente la desmovilización, la solución al problema de la producción y tráfico de drogas ilícitas que está conectado a la nueva política agraria y, por último el resarcimiento a las víctimas de la guerra que supone la construcción de la verdad[34].

Como se observa, de concretarse este acuerdo de paz se formalizaría el surgimiento de dos Colombia. Una parte de esta nueva Colombia va a obtener una mayor libertad de maniobra para actuar políticamente en el escenario internacional en función de sus prácticas históricas. La otra parte estaría conectada con Venezuela en lo que concierne al Plan de la Patria como veremos más adelante cuando abordemos el problema de la situación económica venezolana. El problema que presenta este proceso de paz ha sido la alta abstención que han tenido los últimos procesos electorales en ese país que refleja la crisis de la democracia liberal que afecta a Occidente como totalidad (Mouffe, 1999). Esta crisis de la democracia liberal en Occidente ha promovido el surgimiento de regímenes de derecha y de izquierda que expresan las dos caras de la misma moneda en lo que concierne al poder de mediar entre las necesidades y satisfacciones de las poblaciones que representan y ha promovido también el surgimiento de liderazgos carismáticos que han tendido al totalitarismo y al autoritarismo.

La alta abstención en las últimas elecciones colombianas expresan que la crisis política en ese país está relacionada tanto en lo que se entiende por democracia así como de lo que se entiende por virtud cívica que supone tanto derechos como deberes fundamentales. En este contexto, el proceso de paz se presenta para la clase dirigente de ese país como un medio para generar las condiciones de posibilidad para permanecer en el poder a partir de un cálculo de riesgo y para la FARC representa un medio que permita establecer una cabeza de puente político-ideológica que conecte con otros países de la región, en especial Venezuela, amparada en la crisis de representatividad que ha mostrado la clase dirigente colombiana. Desde esta perspectiva, de concretarse la paz en Colombia, el país se sumergiría en un periodo de inestabilidad política por la dificultad de la clase dirigente de asimilar ese nivel de complejidad dentro de sus instituciones. En este contexto, la libertad de maniobra que obtendría la clase dirigente colombiana sería temporal lo que la obligaría a obtener un éxito político significante a escala nacional o internacional que le de crédito político por un margen de tiempo suficiente para recomponer su capacidad de maniobra para asegurar su permanencia en el poder.

En caso de no concretarse el acuerdo de paz, la clase dirigente colombiana va a disponer de una ventana, por poco espacio de tiempo, para maniobrar a escala nacional e internacional debido a que se verá obligada a dirigir todos sus esfuerzos a atender su frente interno. El tiempo que habrá que esperar para saber si se lograrán los acuerdos de paz va a estar condicionado, en este contexto, por las próximas elecciones estadounidenses. Estas elecciones constituirán la fecha límite que le indicarán si se dispondrá de libertad de maniobra gracias al nuevo gobierno o se mantendrán las mismas condiciones. Por su parte, para la FARC, su capacidad de maniobra va a estar condicionada a la estabilidad cubana y venezolana en lo que concierne a la manutención del proceso de cambios con miras a la construcción del socialismo. Esto hace necesario examinar la situación económica venezolana y su impacto en la política, pero para nuestros efectos, la posibilidad o no de que se concrete un acuerdo de paz se presenta como una variante que nos puede indicar la ocurrencia del evento futuro que hemos estado analizando.

5.-       El debilitamiento económico venezolano y su impacto en el concepto de defensa actualmente vigente.

En un artículo publicado por la revista The Economist a finales del año 2011 expresaba que Venezuela iba en camino de un default económico que se iba a hacer patente después de las elecciones de octubre del año 2012. Las manifestaciones del deterioro económico se han hecho patentes de manera creciente después de abril del año 2013 y se han acentuado en el año 2014 debido al interés de la clase dirigente por mantener, en primer lugar, sus compromisos internacionales como un medio para mantener el apoyo externo al régimen político y, en segundo lugar, para continuar implantando un nuevo modelo de desarrollo que permita la construcción del socialismo a partir del establecimiento de un Estado comunal. Un Estado comunal, es una especie de síntesis entre una concepción política basada en el territorio con otra concepción materialista focalizada en el espacio de producción e intercambios. En esta síntesis los promotores de esta nueva concepción del Estado no han considerado las consecuencias que ello supone en lo que concierne, en primer lugar, al ejercicio de soberanía de unas comunidades productivas inexistentes o en el mejor de los casos en proceso de gestación con lo cual los conceptos venezolanos de frontera y límite se van a disolver en beneficio de una ideología que para poder subsistir va a tener que negar todos los postulados que justificaron su implantación y, en segundo lugar, a que la capacidad productiva nacional se ha reducido ostensiblemente desde que la clase dirigente estableció como objetivo cambiar de manera radical el modelo de desarrollo (Blanco, 2014).

La inestabilidad política que ha comenzado a vivir el país desde febrero de 2014 y las medidas adoptadas para su contención no ha significado un cambio de circunstancias en lo que a la implantación del modelo de desarrollo se refiere y este hecho va a agravar la inestabilidad política con importantes consecuencias transfronterizas por la necesidad de las comunas de apropiarse de cualquier capacidad productiva dentro de un contexto en que se pretende en las zonas rurales colombianas (y por consiguiente fronterizas) una nueva política agraria basada en el cooperativismo y la democracia participativa. Estos dos hechos se conectarían por la afinidad ideológica, la pregunta es cómo. La respuesta a esta interrogante está relacionada con el concepto de máquina de guerra, es decir, un vector que produce cortes, escisiones, uniones y mezclas, de las estructuras abstractas que configuran los espacios que tiene como fin “destruir la forma-Estado y la forma-ciudad con las que se enfrenta…” (2008:416-451). La máquina de Guerra que ha estado construyendo el Estado venezolano, de acuerdo con el criterio de Deleuze y Guattari no ha estado relacionada necesariamente con la reforma militar. En realidad la clase dirigente ha estado construyendo un dispositivo caracterizado por la estructuración de un aparato normativo que integra un conjunto de normas, específicamente la Ley Orgánica de Seguridad de la Nación, la Ley Orgánica de Comunas y el Plan de la Patria 2013-2019 que el gobierno convirtió en ley cuyo objeto ha sido darle un piso legal, no sólo al modelo de desarrollo que se quiere implantar, sino también a la acción política que se pretende realizar (Blanco, 2014).

Como se sabe, el Plan de la Patria contempla cinco grandes objetivos estratégicos que orbitan en torno en el “pleno desarrollo” de las capacidades  nacionales, para crear las condiciones “para el desarrollo de un modelo innovador, transformador y dinámico” y “construir un modelo productivo eco-socialista” a partir de la aceleración de la transición al modelo “económico productivo socialista” y de la “consolidación y expansión del poder popular a través… del autogobierno en poblaciones y territorios específicos conformados como Comunas…”[35]. Estos propósitos están orientados dentro del plan para impulsar “la Alianza Bolivariana…” con otros pueblos de América y la dinamización de “los nuevos espacios regionales…”. El método que han seguido para alcanzar este Estado comunal y que hoy en día está mencionado en el plan es la “metabolización” de la capacidad productiva. Esta consiste en descomponer la capacidad productiva existente en unidades de producción simples que favorezcan el cooperativismo y otras formas de organización productiva como ya se ha intentado hacer desde el año 2005. Como ya hemos indicado que la producción en el país se ha reducido, pareciera que el plan actual, aún a pesar de las medidas económicas adoptadas para frenar la crisis, persigue generar un vacío conformado por un conjunto de venezolanos que no producen dirigidos por un Estado benefactor dentro de un contexto de escasez que conecte con los productores que se beneficien en Colombia con la nueva política agraria (Ibíd.). En este contexto, la FABV debe defender el Plan y participar en su ejecución dentro de una perspectiva epirocrática. Ello explica la existencia de la milicia y de los grupos armados amparados por el Estado y expresa la forma en que se ha materializado el concepto de pueblo en armas y que en nuestro país se conoce como guerra popular de resistencia.

Así pues, aunque el deterioro económico limite la capacidad de acción internacional del Estado venezolano y que la crisis económica agrave la situación social del país, el recurso que dispone la clase dirigente para garantizar su permanencia en el poder es la guerra popular de resistencia con el concurso de la FABV. En este contexto, el camino al socialismo es más importante que cualquier consideración de naturaleza marítima y/o territorial por lo que se puede intuir que la guerra revolucionaria, en un escenario extendido colombo-venezolano, es el arma absoluta del socialismo en la región para mantenerse en el poder. Como este es un escenario extremo y el socialismo en la región ha obrado por una acción a largo plazo, lo que se presenta para ellos como razonable es la negociación internacional dentro de un contexto de reformas económicas a fin de asegurar el mantenimiento en el poder hasta que se pueda continuar el camino al socialismo. En esta situación la posición tradicional de Venezuela podría ser sacrificada en aras de intereses transnacionales. Así pues, la continuación o no del deterioro económico es también una de las variables que podría o no el evento “CALDAS” que hemos estado considerando.

6.-       Análisis prospectivo.

De acuerdo con el examen realizado podemos señalar cinco variables que entran en juego para determinar las condiciones de ocurrencia de una nueva crisis como la de la “CALDAS” tomando como año referencial 2017. Estas variables las sintetizamos como sigue:

a.       La situación político-estratégica internacional se mantiene o no estable, es decir, mantiene su dinamicidad y la transición política.
b.      El proceso de delimitaciones de áreas marinas y submarinas promovidas por la CIJ (o el Tribunal de Hamburgo) en la cuenca del Caribe se mantiene o no como se ha venido llevando a cabo en tanto que afecte negativamente a Colombia.
c.       En cuanto al desarrollo del poder marítimo y naval en Colombia y Venezuela se mantiene, es decir, se mantiene la superioridad colombiana en cuanto al poder combatiente relativo.
d.      El proceso de paz colombiano concluye satisfactoriamente o no.
e.       Continua el deterioro económico venezolano propiciando o no la negociación internacional para evitar la desestabilización de la región.

De estas variables, podemos considerar como invariante la variable “c”, por las causas antes indicadas, y como variantes: “a”, “b”, “d” y “e”. Con estas variantes se pueden construir dieciséis escenarios que describiremos y analizaremos a continuación:

1.      Donde la situación político-estratégica mantiene su dinamicidad en términos de tendencia en el incremento del tráfico marítimo y de transición política tanto en Cuba como en Venezuela. Se mantiene el proceso de delimitaciones de áreas marinas y submarinas en la región promovidas por la CIJ (o el Tribunal de Hamburgo) afectando a Colombia. El proceso de paz colombiano concluye satisfactoriamente. Y por último, continúa el deterioro económico venezolano propiciando con ello inestabilidad regional. Este escenario tiene una alta posibilidad de ocurrencia. Para tal efecto habría que tener como momento de referencia las elecciones estadounidenses como ventana para desencadenar una nueva crisis, auspiciado por las tensiones políticas ruso-estadounidenses.
2.      Donde la situación político-estratégica mantiene su dinamicidad en términos de tendencia en el incremento del tráfico marítimo y de transición política tanto en Cuba como en Venezuela. Se mantiene el proceso de delimitaciones de áreas marinas y submarinas en la región promovidas por la CIJ (o el Tribunal de Hamburgo) afectando a Colombia. El proceso de paz colombiano concluye satisfactoriamente. Y por último, la economía venezolana se recupera evitándose con ello la inestabilidad a nivel regional. Este escenario es de poca probabilidad de ocurrencia debido a que si bien en el país se están realizando ajustes macroeconómicos de gran envergadura que recuerdan a los recomendados por el Fondo Monetario Internacional, la recuperación de la capacidad productiva nacional es un asunto que el gobierno venezolano no ha sido capaz de lograrlo a pesar de la importancia que le han dado al denominado Plan de la Patria. Además su baja ocurrencia no lograría impedir que se repita una nueva crisis en el Golfo de Venezuela.
3.      Donde la situación político-estratégica mantiene su dinamicidad en términos de tendencia en el incremento del tráfico marítimo y de transición política tanto en Cuba como en Venezuela. Se mantiene el proceso de delimitaciones de áreas marinas y submarinas en la región promovidas por la CIJ (o el Tribunal de Hamburgo) afectando a Colombia. El proceso de paz colombiano NO concluye satisfactoriamente. Y por último, continúa el deterioro económico venezolano propiciando con ello inestabilidad regional. Este escenario tiene una alta posibilidad de ocurrencia debido a que a las pretensiones del estado colombiano la desestabilización regional se produciría por la conexión de la crisis social venezolana con el problema político-social colombiano. En este caso la acción en el golfo se produciría debido a que habría una ventana de maniobra entre el fin de las conversaciones de paz y el inicio del nuevo gobierno estadounidense y motivado a que Colombia buscaría desencadenar una crisis regional para lograr la participación de otros actores.
4.      Donde la situación político-estratégica mantiene su dinamicidad en términos de tendencia en el incremento del tráfico marítimo y de transición política tanto en Cuba como en Venezuela. Se mantiene el proceso de delimitaciones de áreas marinas y submarinas en la región promovidas por la CIJ (o el Tribunal de Hamburgo) afectando a Colombia. El proceso de paz colombiano NO concluye satisfactoriamente. Y por último, se detiene y recupera la economía venezolana generando estabilidad en la región. Este escenario tiene poca probabilidad de ocurrencia debido a que la economía venezolana no le va a garantizar libertad de maniobra a la actual clase dirigente venezolana.
5.      Donde la situación político-estratégica mantiene su dinamicidad en términos de tendencia en el incremento del tráfico marítimo y de transición política tanto en Cuba como en Venezuela. NO se mantiene el proceso de delimitaciones de áreas marinas y submarinas en la región promovidas por la CIJ (o el Tribunal de Hamburgo) afectando a Colombia. El proceso de paz colombiano concluye satisfactoriamente. Y por último, continúa el deterioro económico venezolano propiciando con ello inestabilidad regional. Este escenario tiene una alta posibilidad de ocurrencia debido a que Colombia forzaría una crisis internacional para obligar a Venezuela a asistir a la CIJ o a una mesa de negociación internacional.
6.      Donde la situación político-estratégica mantiene su dinamicidad en términos de tendencia en el incremento del tráfico marítimo y de transición política tanto en Cuba como en Venezuela. No se mantiene el proceso de delimitaciones de áreas marinas y submarinas en la región promovidas por la CIJ (o el Tribunal de Hamburgo) afectando a Colombia. El proceso de paz colombiano concluye satisfactoriamente. Y por último, se detiene y se recupera la economía venezolana. Este escenario tiene baja posibilidad de ocurrencia por las indicaciones económicas que hemos señalado de Venezuela, aunque Colombia si podría forzar en cualquier caso la asistencia venezolana a la corte o a una mesa de negociación internacional.
7.      Donde la situación político-estratégica mantiene su dinamicidad en términos de tendencia en el incremento del tráfico marítimo y de transición política tanto en Cuba como en Venezuela. No se mantiene el proceso de delimitaciones de áreas marinas y submarinas en la región promovidas por la CIJ (o el Tribunal de Hamburgo) afectando a Colombia. El proceso de paz colombiano NO concluye satisfactoriamente. Y por último, continúa el deterioro económico venezolano propiciando con ello inestabilidad regional. Este escenario tiene una alta posibilidad de ocurrencia debido a que Colombia utilizaría una crisis en el Golfo de Venezuela para forzar la regionalización de la desestabilidad provocada por la crisis venezolana y el recrudecimiento de la guerra en Colombia.
8.      Donde la situación político-estratégica mantiene su dinamicidad en términos de tendencia en el incremento del tráfico marítimo y de transición política tanto en Cuba como en Venezuela. NO se mantiene el proceso de delimitaciones de áreas marinas y submarinas en la región promovidas por la CIJ (o el Tribunal de Hamburgo) afectando a Colombia. El proceso de paz colombiano NO concluye satisfactoriamente. Y por último, se recupera la economía venezolana evitando con ello inestabilidad regional. Este escenario sería el más favorable para los venezolanos si se lograra acelerar la transición política y si se lograse reactivar la producción, pero esta situación sólo colocaría a nuestro país a disponer de una mayor capacidad de maniobra para negociar, no evitaría la crisis regional.
9.      Donde la situación político-estratégica se estanca debido a que estaría afectado por la situación política en otras regiones del globo y NO se produce la transición política tanto en Cuba como en Venezuela. Se mantiene el proceso de delimitaciones de áreas marinas y submarinas en la región promovidas por la CIJ (o el Tribunal de Hamburgo) afectando a Colombia. El proceso de paz colombiano concluye satisfactoriamente. Y por último, continúa el deterioro económico venezolano propiciando con ello inestabilidad regional. Este escenario tiene una mediana posibilidad de ocurrencia si se considera la situación político-estratégica en otras regiones como el cercano oriente y el sudeste de Asia, por lo que las potencias extrarregionales con intereses en el área negociarían para evitar un mayor grado de inestabilidad. Esa negociación afectaría negativamente a Venezuela porque haría patente el hecho que nuestro país es objeto de las acciones de otros actores políticos.
10.  Donde la situación político-estratégica se estanca así como la transición política tanto en Cuba como en Venezuela. Se mantiene el proceso de delimitaciones de áreas marinas y submarinas en la región promovidas por la CIJ (o el Tribunal de Hamburgo) afectando a Colombia. El proceso de paz colombiano concluye satisfactoriamente. Y por último, se recupera la economía venezolana evitando la inestabilidad regional. Este escenario tiene una mediana posibilidad de ocurrencia debido a que ello ocurriría si se afectasen los suministros de petróleo a escala global. Este es el mejor escenario para la clase dirigente cubana y venezolana porque le daría más libertad de maniobra para fortalecer su proyecto político, pero obligaría a Colombia a destrabar el juego político. En este caso una incursión en el Golfo de Venezuela obligaría a nuestro país a escalar en términos políticos absolutos.
11.  Donde la situación político-estratégica se estanca así como la transición política tanto en Cuba como en Venezuela. Se mantiene el proceso de delimitaciones de áreas marinas y submarinas en la región promovidas por la CIJ (o el Tribunal de Hamburgo) afectando a Colombia. El proceso de paz colombiano NO concluye satisfactoriamente. Y por último, se mantiene el deterioro económico venezolano generando mayor inestabilidad regional. Este escenario tiene una mediana posibilidad de ocurrencia, pero sería en mejor escenario para que Colombia actúe amenazando con forzar una crisis regional y propiciando una negociación donde Venezuela sería severamente afectada.
12.  Donde la situación político-estratégica se estanca así como la transición política tanto en Cuba como en Venezuela. Se mantiene el proceso de delimitaciones de áreas marinas y submarinas en la región promovidas por la CIJ (o el Tribunal de Hamburgo) afectando a Colombia. El proceso de paz colombiano No concluye satisfactoriamente. Y por último, se recupera la economía venezolana evitando la inestabilidad regional. Este escenario tiene una mediana posibilidad de ocurrencia debido a que ello ocurriría si se afectasen los suministros de petróleo a escala global. Este es un buen escenario para la clase dirigente cubana y venezolana fuera del ámbito marítimo y el peor escenario para Colombia porque significará la intensificación de la guerra interna por lo que la clase dirigente de ese país buscaría ganar tiempo y una victoria política a escala internacional serviría para oxigenar el régimen.
13.  Donde la situación político-estratégica se estanca así como la transición política tanto en Cuba como en Venezuela. No se mantiene el proceso de delimitaciones de áreas marinas y submarinas en la región promovidas por la CIJ (o el Tribunal de Hamburgo) afectando a Colombia. El proceso de paz colombiano concluye satisfactoriamente. Y por último, se mantiene el deterioro de la economía venezolana generando la inestabilidad regional. Este escenario forzaría a la clase dirigente cubana y venezolana a destrabar la situación política regional y una crisis en el Golfo de Venezuela sería una oportunidad tanto para Colombia como para la clase dirigente cubana y venezolana para asegurar su permanencia en el poder.
14.  Donde la situación político-estratégica regional pierde su dinamicidad así como la transición política tanto en Cuba como en Venezuela. NO se mantiene el proceso de delimitaciones de áreas marinas y submarinas en la región promovidas por la CIJ (o el Tribunal de Hamburgo) afectando a Colombia. El proceso de paz colombiano concluye satisfactoriamente. Y por último, se recupera la economía venezolana evitando la inestabilidad regional. Este escenario, de mediana posibilidad de ocurrencia, es bueno para la clase dirigente cubana y venezolana desde el punto de vista continental y obligaría también a la clase dirigente colombiana a forzar una crisis marítima para mantenerse en el poder.
15.  Donde la situación político-estratégica se estanca así como la transición política tanto en Cuba como en Venezuela. No se mantiene el proceso de delimitaciones de áreas marinas y submarinas en la región promovidas por la CIJ (o el Tribunal de Hamburgo) afectando a Colombia. El proceso de paz colombiano NO concluye satisfactoriamente. Y por último, se mantiene el deterioro de la economía venezolana generando inestabilidad regional. Este escenario tiene una mediana posibilidad de ocurrencia debido a que ello ocurriría si NO se afectasen los suministros de petróleo a escala global. Este escenario forzaría a Colombia a generar una crisis para aprovecharse de la debilidad venezolana antes de que se produzca una conexión entre la guerra colombiana y la crisis venezolana de modo de forzar un arreglo regional.
16.  Donde la situación político-estratégica se estanca así como la transición política tanto en Cuba como en Venezuela. No se mantiene el proceso de delimitaciones de áreas marinas y submarinas en la región promovidas por la CIJ (o el Tribunal de Hamburgo) afectando a Colombia. El proceso de paz colombiano NO concluye satisfactoriamente. Y por último, se recupera la economía venezolana evitando la inestabilidad regional. Este escenario tiene una mediana posibilidad de ocurrencia debido a que ello ocurriría si se afectasen los suministros de petróleo a escala global. Este es un buen escenario para la clase dirigente cubana y venezolana a corto plazo desde el punto de vista continental, pero forzaría a Colombia a generar una crisis internacional antes de que disminuya su capacidad de negociación.

Como se puede observar, todos los escenarios son negativos para los venezolanos, el objeto que explica su consideración es saber las condiciones de posibilidad de crear una capacidad de negociación que pueda hacer que el país pueda encarar en mejores condiciones los retos por venir. Estos escenarios son de alta, mediana y baja probabilidad de ocurrencia, tal como fueron recopilados a continuación:

Alta
01, 03, 05, 07
Mediana
09, 10, 11, 12, 14, 15, 16
Baja
02, 04, 06

La baja probabilidad de ocurrencia de los escenarios “02”, “04” y “06” está condicionada a causas económicas. Esta situación que podría mejorar la situación venezolana también dificultaría la transición política, por ello se ha considerado como excluyentes. La mediana probabilidad de ocurrencia en lo que concierne a los escenarios “09”, “10”, “11”, “12”, “14”, “15” y “16” forzarían a Colombia a actuar para evitar perder su ventaja estratégica y consecuentemente ello significaría que tanto la clase dirigente cubana y venezolana dispondrían  de mayor capacidad de maniobra en el tiempo que tendría como consecuencia la desestabilización de la región. Los escenarios “01”, “03”, “05” y “07”, son los más beneficiosos para Colombia porque le permitiría generar una crisis dentro del plano de la diplomacia naval para alcanzar sus objetivos políticos marítimos sin generar una situación de guerra. Nos interesa destacar, ahora los escenarios “08” y “13”.

El escenario “08” como hemos indicado depende de la rapidez de la transición política nacional y consecuentemente de la reactivación de la producción favorecida por un clima internacional favorable económicamente por el aumento del precio del petróleo. Pero en este escenario los venezolanos precisarían de un aliado internacional diferente de los actores regionales y extrarregionales que están en el juego estratégico en el área que le permita al país actuar como un sujeto y no como un objeto de las relaciones internacionales. El escenario “13” depende de la inconformidad colombiana, venezolana y cubana. Sería como la consecuencia de un acuerdo tácito para destrabar la situación estratégica como último recurso mediante la crisis.

Además de lo antes indicado, es de destacar que Cuba, Venezuela y Nicaragua apuestan a la cooperación en lo marítimo desde el punto de vista comercial y al antagonismo desde el punto de vista continental. Pero Nicaragua considera que esta cooperación es posible en la medida en que se resuelvan los principales elementos de conflictividad en el mar. Por su parte Colombia apuesta a los antagonismos en el mar y a la cooperación desde el punto de vista continental. Aquí se evidencia con más claridad la amenaza que se cierne sobre los venezolanos debido a que su clase dirigente apostaría por la negociación marítima a pesar de la vulnerabilidad generada por la dependencia de las comunicaciones y de la extracción de recursos en áreas marinas y submarinas sin importar sus consecuencias a largo plazo.

7.-       Reflexión final.

ORION, en literatura griega aparece como un gran cazador. Para agosto de 1987 la fuerza naval venezolana dispuso medios para la detección y poder de fuego contra amenazas de superficie y submarinas, suficientemente disuasivas ante el poder naval de Colombia. Por tanto, el poder combatiente relativo de ese país debe ser revisado por el almirantazgo de la armada venezolana, para garantizar la soberanía en un área vital del país, como lo es, EL GOLFO DE VENEZUELA. Así pues, como ORION tuvo su ESCORPIÓN, la OPERACIÓN ESCORPIÓN es una poción reflexiva para evitar que acontezcan situaciones que puedan afectar el equilibrio estratégico en la región mediante la modificación o alteración de las variables existentes o la inclusión de nuevas variables en la región. 
Construir escenarios es una tarea muy subjetiva y poco significante para una comunidad dada si es hecha por una sola persona. Tengo que agradecer a un grupo de colaboradores que le dieron intersubjetividad a este trabajo compartiendo unos buenos cafés en el salón de los espejos… el tiempo ayudará a su perfeccionamiento….

7.-       Bibliografía consultada.

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[1] Tal como lo ha testificado el General de División Abelardo Galeano Vera, en ese entonces Comandante de Operaciones Aéreas y otros oficiales de la Armada.
[2] Sobre esta crisis, como muy bien ha señalado Javier Nieves-Croes, se tiene muy poca información debido a que coincidió con el proceso que condujo al protocolo de Puerto España y la pacificación interna del país. Su gravedad fue de tal magnitud que favoreció la modernización de las Fuerzas Armadas Nacionales.
[3] Ver al respecto: Blanco (2004).
[4] En relación con la participación de la aviación militar en la crisis es de destacar que se inició con el envío, por parte del Comandante de Operaciones Aéreas Gral. Div. A. Galeano, de cuatro F16 al Golfo de Venezuela. Al respecto se recomiendan los testimonios recabados por el Dr. J. Aveledo.
[5] Hay que recordar que en el año 2022 se cumplirán 70 años de la crisis del archipiélago de Los Monjes, en el 2019 se cumplen 200 años de la batalla de Boyacá y en el año 2017 se cumplirán 30 años de la crisis del “CALDAS”.
[6] Ver al respecto: Bracho (2010).
[7] Hay que tener presente que el 20 de agosto de 2017 se cumplirán 280 años de la creación del virreinato de Santa Fe o Granada; el 7 de agosto de 2019 se cumplirán doscientos años de la gesta histórica de Boyacá para Colombia y como ya indicamos, en el 2022 se cumplirán 70 años de la crisis del archipiélago de Los Monjes y en el año 2017 se cumplirán 30 años de la crisis del Caldas.
[8] Según esta fuente el canal tendrá entre 230 mts. y 520 mts. de ancho y 27,6 mts. de profundidad (Reuters, 07JUL2014).
[9] La injerencia cubana en los problemas de delimitaciones de áreas marinas y submarinas pendientes se encuentra enmarcada en las negociaciones de paz colombiana que se están llevando a cabo en la Habana.
[10] Está proyectada la construcción de otros cuatro buques de esas mismas características en Cuba con apoyo neerlandés.
[11] En relación con este país, es conveniente destacar el papel que ha jugado Cuba en su disputa por el territorio Esequibo frente a Venezuela. Estimamos que la relación Cuba-Guyana ha condicionado las pretensiones históricas venezolanas en ese espacio y la ha colocado en posición de desventaja en un escenario de negociación internacional.
[12] Hasta el presente, ya se ha producido la delimitación de áreas marinas y submarinas hasta la Zona Económica Exclusiva entre Barbados y Trinidad y Tobago, entre Guyana y Surinam y entre Surinam y la República Francesa. Como se sabe, este espacio es rico en recursos pesqueros de los cuales históricamente (circunstancias especiales) los pescadores venezolanos se han aprovechado y se estima que existen altas posibilidades de existencia de recursos no vivos en el suelo y el subsuelo explotables hasta 300 millas náuticas de la costa continental e insular. Este último aspecto ha sido el foco de interés de los países que bordean la región, pero este interés ha sido promovido por empresas transnacionales, especialmente petroleras que han usado a los países interesados (en especial, Trinidad y Tobago, Barbados y Guyana como cabezas de turco para tener acceso a los potenciales recursos allí existentes. La expresión cabeza de turco obedece los territorios que fueron ex - colonias británicas están operando como pivote para la satisfacción de intereses económicos de empresas transnacionales dentro de lo que ya hemos indicado como colonialidad del poder (Blanco, 2014).
[13] Esta disputa fue conocida por la Corte Internacional de Justicia. Ver al respecto Fuentes (2013)
[14] Es de destacar que Nieves-Croes, como miembro de la comisión de negociación, hizo abortar en el año 2009 un proyecto de acuerdo de delimitación que lesionaba los intereses marítimos venezolanos. Ver al respecto: Reyes (2009). “Venezuela abandona posición histórica frente al Golfo". Caracas. En El Universalhttp://www.soberania.org/Articulos/articulo_4852.htm
[15] Colombia y Perú lo han hecho en relación con EE.UU.
[16] Desde el punto de vista histórico, los pensadores geopolíticos venezolanos (De Nogales, Llovera y Fernández) alertaron sobre el papel ascendiente de China como factor desencadenante del próximo conflicto mundial desde una perspectiva estatal. Ver al respecto: Blanco (2014).
[17] En relación con el Reino de los Países Bajos, el Reino Unido y Francia, también observaremos un incremento de las acciones de control en la cuenca del caribe que nos va a afectar directa e indirectamente.
[18] El empleo del fracking en Colombia en un mismo sistema sismológico que comprende a Venezuela convertiría al occidente de nuestro país en un área inestable desde el punto de vista geológico.
[19] Ver al respecto: Ahumada y Morales (2013).  
[20] Con esta ampliación aproximadamente el 06 % del comercio mundial pasará por esa ruta incrementando su importancia estratégica. De igual forma, el carbón colombiano es el principal producto de exportación que cruza por el Canal de Panamá, seguido por los aceites crudos de petróleo y la hulla térmica. Los principales destinos de estos productos son Chile y China. La ampliación, por supuesto, hará mucho más rentable la exportación de este mineral para Colombia.
[21] Llama la atención el desarrollo del poder marítimo cubano a expensas de Venezuela debido a que eso supone un cambio de su modelo de desarrollo que ya está siendo previsto en el entorno internacional.
[22] Uno de los esfuerzos más importantes en el desarrollo del poder naval colombiano ha sido el incremento del arma submarina. En la actualidad Colombia dispone de cuatro submarinos, dos oceánicos y dos para operaciones costeras, idóneos para operar en las aguas poco profundas del Golfo de Venezuela. Ver al respecto: http://subnacho.blogspot.com/2014/05/fuentes-del-sector-han-establecido-que.html En esta página se indica el estado del mantenimiento mayor de los submarinos colombianos, pero lo cierto es que al menos dos operaron en la operación UNITAS del año 2013.
[23] Ver al respecto: página FB “Historia Naval de Venezuela en imágenes”.
[24] Ver al respecto: ARC (2013).
[26] En fecha reciente, el Ministro del Poder Popular de Transporte Aéreo y Acuático resaltó el proceso de modernización que se lleva a cabo en el puerto de la Guaira. De acuerdo con sus afirmaciones, el citado puerto va a ser capaz de recibir, al mismo tiempo dos buques portacontenedores postpanamax. Este puerto, junto con la modernización del puerto de Puerto cabello para el 2018 tiene como foco satisfacer las necesidades de intercambio para “las zonas económicas como PetroCaribe, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba) y el Mercado Común del Sur (Mercosur)”, con lo cual las operaciones de trasbordo que se estaban haciendo en puertos extranjeros se harán ahora desde Venezuela para alimentar de esa carga a las islas de todo el Caribe y a Suramérica”. El tema es que con los puertos de aguas profundas de Mariel, San Vicente, Cartagena  y el propio Panamá, cómo se va a producir la sustitución de los transbordo en un contexto de amplia competencia incluso en relación con el puerto cubano.  Ver al respecto: http://ojopelao.com/ampliacion-del-puerto-de-la-guaira-lo-convertira-en-el-mas-moderno-del-continente-14-otos-y-video/
[27] Se ha proyectado la construcción de dos más en Cuba con tecnología neerlandesa. Ver al respecto: http://www.venezueladefensa.com/2013/10/armada-de-venezuela-recibe-el-buque-de.html
[28] Ver al respecto la página FB “Historia naval en Imágenes”
[29] En la guerra del Líbano del año 2006 fue averiada gravemente una fragata israelí con un misil lanzado desde tierra, pero ello no redujo la efectividad del bloqueo naval. El bloqueo naval, como es en sí un acto de guerra, queda fuera de lo que hemos denominado diplomacia naval. Ver al respecto: http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/international/newsid_5182000/5182114.stm
[30] Ver al respecto: Blanco (2014).
[31] Ver también: Fuerza Armada Nacional Bolivariana. “Material de Apoyo. Geopolítica Venezolana”. [Documento en línea]. Disponible: http://www.edugn.mil.ve/documentaciones/materias/geopoliticavenezolana
[32] En especial el campo gigante de gas Perla, del proyecto Rafael Urdaneta, en el Golfo de Venezuela y el desarrollo del campo Dragón 4, del proyecto Mariscal Sucre, en las costas del estado Sucre. Ver al respecto: http://www.avn.info.ve/contenido/desarrollo-costa-afuera-ubicar%C3%A1-venezuela-como-potencia-gas%C3%ADfera-mundial ,  http://www.pdvsa.com/index.php?tpl=interface.sp/design/readmenu.tpl.html&newsid_obj_id=9545&newsid_temas=16  y http://www.revistamene.com/nuevo/index.php?option=com_content&task=view&id=161&Itemid=1
[33] Ver al respecto: Margolles (2012).
[35] La comuna, de acuerdo con el artículo 5 de la Ley Orgánica de Comunas es “un espacio socialista… definida por la integración de comunidades vecinas con una memoria histórica compartida, rasgos culturales, usos y costumbres, que se reconocen en el territorio que ocupan y en las actividades productivas que le sirven de sustento, y sobre el cual ejercen principios de soberanía y participación protagónica como expresión del Poder Popular, en concordancia con un régimen de producción social y el modelo de desarrollo endógeno y sustentable, contemplado en el Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación”.