miércoles, 11 de julio de 2018

UNASUR, CODESUR Y LA CONSTRUCCIÓN DE UNA NUEVA VISIÓN DE SEGURIDAD REGIONAL A LA LUZ DE LA SITUACIÓN VENEZOLANA



Las crisis en las organizaciones creadas por el hombre se evidencian cuando estas se convierten en un fin en sí misma y se alejan de un propósito que les dio vida ubicado fuera o más allá de ellas. Claro que pueden darse casos de organizaciones que sean concebidas para que operen como un sistema cerrado, a pesar de su propósito, a menos que se presenten ciertas y determinadas circunstancias. Este fenómeno se llama corrupción puesto que es una alteración de su existencia misma por lo que o se hacen los ajustes necesarios para su conservación o se disuelve dando paso a nuevas estructuras[1].
Si consideramos que el presidente electo de Colombia ha planteado la necesidad de que su país abandone la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) podemos inferir que esa organización ha padecido una alteración que ha puesto sobre la mesa de discusión su viabilidad o no en función de su propósito constitutivo. Se han presentado de igual forma otros síntomas que expresan la crisis de esa organización como lo es la dificultad que se ha planteado en nombrar a un nuevo secretario general en momentos en que la gravedad de la situación política venezolana tiende a convertirse en un problema regional cada vez en creciente grado. Por ello vamos a examinar qué es UNASUR sobre todo en lo concerniente a sus objetivos, estructura e instancias, qué ha impedido su funcionamiento y cómo se puede usar esa estructura para destrabar la situación política regional con miras a la solución de la crisis venezolana.
UNASUR[2].
Esta es una organización conformada por todos los países suramericanos independientes cuyos antecedentes constitutivos se remontan al año 2004 y su creación formal al año 2008. Su sede está en Quito. Tiene como objetivo general
“…construir, de manera participativa y consensuada, un espacio de integración y unión en lo cultural, social, económico y político entre sus pueblos, otorgando prioridad al diálogo político, las políticas sociales, la educación, la energía, la infraestructura, el financiamiento y el medio ambiente, entre otros, con miras a eliminar la desigualdad socioeconómica, lograr la inclusión social y la participación ciudadana, fortalecer la democracia y reducir las asimetrías en el marco del fortalecimiento de la soberanía e independencia de los estados”.

y tiene veintiún objetivos específicos. Entre ellos se destacan por su relación con la seguridad: “La coordinación entre los organismos especializados…, para fortalecer la lucha contra el terrorismo, la corrupción, el problema mundial de las drogas, la trata de personas, el tráfico de armas…, el crimen organizado transnacional y otras amenazas, así como para el desarme, la no proliferación de armas nucleares y de destrucción masiva, y el desminado”, “El intercambio de información y de experiencias en materia de defensa” y “La cooperación para el fortalecimiento de la seguridad ciudadana”.
Tiene una estructura conformada por: El Consejo de Jefes de Estado y de Gobierno, el Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores, el Consejo de Delegados (ubicada en Cochabamba) y la Secretaría General (ubicada en Quito). Y posee otras instancias de las cuales nos interesa destacar el Centro de Estudios Estratégicos de Defensa (CEED - CDS) y el Consejo de Defensa Suramericano. El CEED-CDS fue creado en el año 2009 y tiene su sede, al igual que UNASUR, en Quito, Ecuador. Su propósito es “generar un pensamiento estratégico a nivel regional que ayude a la coordinación y armonización en materia de políticas de Defensa en Suramérica”. Entre sus objetivos específicos están: construir una visión común en materia de defensa, articular posiciones regionales en foros multilaterales sobre defensa, cooperar regionalmente en materia de defensa y apoyar acciones de desminado, prevención, mitigación y asistencia a víctimas de desastres naturales.
Junto con este Centro fue constituido también el Consejo de Defensa Suramericano (CODESUR) que se encarga de la instrumentación de “políticas de defensa en materia de cooperación militar, acciones humanitarias y operaciones de paz, industria y tecnología de la Defensa, formación y capacitación”. Además de los objetivos que tiene el centro se agrega la consolidación de una zona de paz suramericana. Si se considera que uno de los propósitos de UNASUR está relacionado con la seguridad ciudadana, la mitigación y asistencia a víctimas de desastres, estos (propósitos) pueden ser extendidos también al ámbito socio-político por ser una amenaza a la paz regional cuando la población sea afectada por una circunstancia excepcional. Pero a esto volveremos más adelante.
Esta organización una vez constituida se fue desarrollando progresivamente a pesar de los problemas políticos iniciales a raíz de la crisis fronteriza que afectó a Colombia, Ecuador y Venezuela, pero entró en una fase de decadencia prematura y progresiva a partir del año 2014 hasta su parálisis funcional actual.
SITUACIÓN ACTUAL DE UNASUR Y SU INSTANCIA MILITAR
Como ya indicamos en la introducción, la UNASUR ha estado confrontando problemas de funcionamiento que han llevado a que en abril del presente año, gran parte de sus Estados miembros (Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Paraguay y Perú) suspendieran su participación en el organismo debido a desacuerdos insalvables sobre su funcionamiento. Además de lo indicado en los días pasados se ha dado a conocer, además, la falta de recursos que padece esa organización así como otros problemas de naturaleza administrativa[3]. En la actualidad esta organización la preside Bolivia.
Teniendo esto presente, desde el punto de vista estructural, podemos decir que el Consejo de Jefes de Estado está inactivo y, por consiguiente, el Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores, el Consejo de Delegados podría operar en función de la existencia de estertores (Venezuela, Bolivia y en menor medida otros delegados que no han sido destituidos o relevados) y la Secretaría General que padece de problemas administrativos se encuentra, al parecer, paralizada burocráticamente. Las otras dos instancias, es decir, el CEED - CDS y el CODESUR por su naturaleza de ser instrumentos de la política deben haber seguido las mismas aguas que los Consejos. En esta situación es conveniente comparar esta estructura con los objetivos específicos que destaque previamente relativo a la seguridad debido a que pretendemos indicar que la instancia militar fue un obstáculo que limitó la concreción de los objetivos de esta organización. En el cuadro que se muestra a continuación se señala sintéticamente la estructura de UNASUR  con sus objetivos relativos a la seguridad y cómo se articula con las instancias de defensa. 

Como se observa en el cuadro hay una articulación entre las instancias políticas y la militar, pero el propósito se orienta a la ‘coordinación’, ‘intercambio’ y ‘cooperación’ desde el punto de vista político y la ‘construcción’, ‘cooperación’, ‘articulación’ y ‘apoyo’ en el plano militar. Colocar, en primer lugar, la palabra ‘construcción’ se debe a que se buscaba crear algo diferente en una región donde existía una conexión entre la estructura militar y la estructura productiva a diferencia del caso venezolano donde su estructura productiva basada en la extracción de petróleo estaba conectada con la estructura global de producción. Este aspecto es conveniente tenerlo en cuenta debido a que si bien la cooperación, el apoyo y la articulación se practicaron durante la existencia efectiva de UNASUR y CODESUR,  en la práctica estas actividades siempre se han producido a nivel regional. Dicho de otra manera, en el resto de la región, la institución militar obedecía a una cultura organizacional de naturaleza diferente a la institución militar venezolana.
La ‘construcción’ dependía de la profundización del modelo político de desarrollo en la región y ello no se logró ni siquiera en países como Brasil y Argentina donde se hicieron importantes esfuerzos para lograrlo. ¿Qué se quiere decir con ello? Que en esos países a pesar de la presión política y sus efectos en la estructura militar, no se logró permear ni penetrar ideológicamente dicha institución, con lo cual UNASUR y CODESUR actuaron como foros políticos de manera desarticulada desde sus orígenes y no fue capaz de construir una doctrina militar común de una característica ideológica ajena a la región que ahora se nos presenta como una ventaja desde la perspectiva regional. Esto nos lleva al último punto de nuestra exposición.
UNASUR-CODESUR como medios para destrabar la situación política regional con miras a la solución de la crisis venezolana
Con los cambios de gobierno en la región se produjo un realineamiento de la política con la actividad productiva y consecuentemente, con la institución militar en cada uno de los países donde se ha producido el cambio político. Es decir, si la cooperación, coordinación, apoyo, articulación han sido prácticas que podemos decir consuetudinarias entre las instituciones militares en el ámbito regional, incluso hasta en los momentos más críticos, UNASUR-CODESUR sólo declararon normativamente una práctica que se puede reproducir con o sin la existencia de esa organización. Estas acciones políticas, de alguna u otra manera se han estado ejecutando en los Estados fronterizos con Venezuela debido al tema de los ‘migrantes forzados’, a nivel regional en lo concerniente a “la lucha contra la corrupción, el problema de las drogas, la trata de personas [vistas como migrantes forzados]…, el crimen organizado transnacional y otras amenazas…”, y a escala continental y global en lo concerniente a la lucha contra el terrorismo, la corrupción, el problema mundial de las drogas,…, el tráfico de armas…, el crimen organizado transnacional y otras amenazas…”. La pregunta que surge, es ¿hasta qué punto esos temas son susceptibles de ser manejados militarmente?
Si se considera que la tiranía en Venezuela ha manejado esos temas junto con otros bajo el concepto de ‘guerra de cuarta generación’ que ha obligado a la clase dirigente a emplear a los militares en tareas que no son de su esencia constitutiva bajo el concepto de ‘defensa integral’ abarcando un conjunto de acciones militares y que van más allá de lo militar siguiendo los criterios establecidos por Qiao y Wang en ‘Unrestricted Warfare’[4], entonces UNASUR-CODESUR pueden ser usados para restablecer la paz y la seguridad regional siguiendo los mismos parámetros doctrinales venezolanos.
En esas circunstancias, el nombre de UNASUR y CODESUR puede ser usado como un medio para la “coordinación [en] la lucha contra el terrorismo, la corrupción, el problema mundial de las drogas, la trata de personas, el tráfico de armas…, el crimen organizado transnacional y otras amenazas,…” y “La cooperación para el fortalecimiento de la seguridad ciudadana”. Así pues, dada su parálisis institucional, cualquier Estado miembro podría invocarla y convocar a los miembros que no están incumpliendo (o apoyando el incumplimiento) con el propósito constitutivo de esa congregación política para promover la reestructuración del organismo y crear las condiciones de posibilidad para destrabar la situación política internacional en el ámbito regional dado el creciente potencial de desestabilización que produce la migración forzada de venezolanos por la situación socio-económica del país creada por causa políticas que han generado asimetrías socio-políticas que se evidencian, en primer lugar, en la creciente desigualdad económica, la exclusión social y la falta de participación ciudadana, en segundo lugar, en la interrupción del orden democrático y, en tercer lugar, en el debilitamiento de la soberanía e independencia del Estado al favorecer la injerencia de entidades extrarregionales en los asuntos internos venezolanos.
COROLARIO
En la consideración de esta propuesta hay que tener presente que la crisis nicaragüense se mantiene en un punto muerto, los mensajeros de la tiranía en Venezuela están haciendo público los escenarios de guerra que están manejando (quizás para tratar de mantener la cohesión dentro de sus filas) y presuntamente el representante del foro de São Paulo en Colombia pretende realizar una demostración de fuerza para reducir la capacidad de maniobra internacional del nuevo presidente colombiano. En cierta forma está en curso la Operación Escorpión desde el mismo momento que se evidencia que está en curso una maniobra cuyo propósito ganar tiempo mientras en México se produce el cambio de gobierno[5].


[1] Sobre la corrupción hemos adelantado un trabajo que puede ayudar a complementar lo aquí descrito. Ver al respecto: LA CORRUPCIÓN COMO ARMA DE DESTRUCCIÓN DEL ORDEN POLÍTICO EN VENEZUELA en: http://edgareblancocarrero.blogspot.com/2018/05/la-corrupcion-como-arma-de-destruccion.html
[2] Sobre esta organización ver: https://www.unasursg.org/es
[4] Ver al respecto: QIAO, L y WANG, X. (1999). Unrestricted Warfare. Beijing: PLA Literature and Arts Publishing House. [Documento en Línea]. Disponible: http://www.c4i.org/unrestricted.pdf
[5] Ver al respecto: “OPERACIÓN ESCORPIÓN: LA CRISIS DE LA CORBETA “CALDAS” EN UNA VISIÓN PROSPECTIVA” en http://edgareblancocarrero.blogspot.com/2014/07/operacion-escorpion-la-crisis-de-la.html

domingo, 1 de julio de 2018

SEGURIDAD CIUDADANA Y ESTRATEGIA DEL ENJAMBRE




            En un ensayo pasado se trató sobre la ‘auctoritas situacional’. El objeto fue crear las condiciones de posibilidad de unir en un solo concepto flexibilidad, oportunidad, iniciativa y conducción en circunstancias imprevistas usando para ello un enfoque estratégico que permita la aplicación efectiva de una Estrategia del Enjambre[1]. La Estrategia del Enjambre es la expresión de un acto de defensa cuyo fin es crear las condiciones de posibilidad de establecer una república. El otro aspecto de la defensa es hacer viable los actos de defensa mediante la organización de la seguridad ciudadana desde los sujetos que pasarían a conformar la nueva ciudadanía.
Ya se sabe que desde el punto de vista de la estructura sobre la cual se debe ejercer la seguridad ciudadana se vive en un contexto de fragmentación institucional por la existencia de una estructura formal establecida en el año 1999 y otra estructura establecida por el Estado que incluye las comunas, la milicia, que no están establecida en la constitución y una policía nacional concebida con la intención gubernamental de implantar un modelo socialista de desarrollo a la sociedad venezolana a pesar de que la gran mayoría de la población no está conforme con ello. A la par de esta estructura operan otras dos: una que actúa de forma ilegal y/o a-legal, es decir, inmoral, un conjunto de organizaciones que constituyen lo que hemos definido como delincuencia organizada que ha hecho que la sociedad venezolana viva bajo riesgo permanente, y otra organización que se encuentra en statu nascendi que busca protegerse mediante el establecimiento de un nuevo orden.
Desde el enfoque estructural hay dos aspectos a tener en consideración, la organización y la estructura de acción. Sobre la primera ya hicimos mención. La estructura de acción parte del hecho de que la tiranía actúa como un atractor principal que condiciona la acción de estos grupos desde el mismo momento que posee un aparato de captura que le permite mantener en un equilibrio de poder a favor a cada uno de estos grupos que  tienen valores, intereses y culturas diferentes cuyas interacciones promueven la cooperación y/o el conflicto. La cooperación es lo que ha mantenido a la tiranía en el poder. Ahora el conflicto puede ser producido por un encuentro o un desencuentro no deseado o por un acontecimiento inesperado como ocurrió con la organización del operativo que terminó con la ejecución de Oscar Pérez y su grupo. Ahora, cómo funciona este aparato de captura. Ya es harto conocido que la tiranía ha instrumentado dispositivos para controlar a la población venezolana llevando a esta a condiciones de supervivencia. Cuando un venezolano se encuentra en el límite de sus fuerzas vitales recibe la ayuda del Estado y lo anula desde el punto de vista político. La manera más visible de cómo lo está logrando es gracias al papel que desempeñan los consejos comunales en la distribución de los CLAPS. Debido a este media la tiranía está logrando un alto grado de control social en el sentido que le está permitiendo conocer y penetrar en áreas que hasta el presente no había podido de las antiguas clases media y alta de la población. Esta penetración es el paso previo para expandir su grado de influencia y control debido a que puede atacar la propiedad privada y declarar de utilidad pública bienes muebles e inmuebles con una finalidad política. Como el consejo comunal actúa como un ariete, los otros grupos que orbitan en torno a la tiranía logran un espacio de maniobra.
Estado de naturaleza, multitud y línea de fuga.
La existencia de estos grupos que operan en función de sus intereses particulares dentro de un contexto de debilitamiento institucional plantea la necesidad a los ciudadanos de defender sus intereses vitales enmarcado en su espacio privado con el fin de que puedan perseverar en su propia existencia debido a que teóricamente podemos afirmar que estamos viviendo en un estado de naturaleza en sentido hobbesiano[2]. En el estado de naturaleza, cada ser, en su singularidad, busca preservar su derecho natural de existir y de perseverar en su propia existencia por sí mismo. En ese estado cada uno desconfía en el otro y ello explica la desconfianza en el otro y evidencia la rotura del equilibrio existente en la relación entre seguridad y libertad. En ese estado de naturaleza somos una multitud. Una multitud, puede ser vista como un conjunto de singularidades que operan en común capaces de re-politizar un espacio social a partir de la cooperación. Este es el aspecto constitutivo que interesa destacar considerando el interés de la tiranía de implantar una estructura comunal.
El modo en que es posible salir de este estado es estableciendo un camino de acción diferente, es decir, una especie de línea de fuga que facilite la cooperación desde una perspectiva spinozista y permita pensar en la constitución de una nueva república[3].
Una línea de fuga es un acto de superación que según Deleuze y Guattari[4], posee tres componentes que corresponden a tres grados de libertad: “libertad de movimiento, libertad de enunciado, libertad de deseo” que posibilita el despliegue de la creatividad, como marco de una dinámica trasformadora que podría producir “resultados diferentes en cada evento”. Esta creatividad parte de la existencia de un estado de indiscernibilidad que plantea la existencia de una situación contradictoria. El estado de indiscernibilidad es aquel donde “un ser que puede ser y, al mismo tiempo no es” se denomina, según Agamben, contingencia[5]. Así pues frente a la acción de la tiranía usando como ariete a los consejos comunales y la acción de otros grupos que actúan en función de sus intereses queda una especie de tercero incluido que puede dar paso a una estructura de cooperación que vaya más allá del entorno hostil en que nos encontramos.
Auctoritas Situacional, seguridad rizomática y Enjambre.
De ahí el papel que se le ha dado al concepto de auctoritas situacional ya en nuestro caso basado en una realidad descrita desde el punto de vista ontológico como insegura, pero ahora con el agregado de que esta autoridad debe operar con una voluntad orientada al futuro. Si se considera, por ejemplo, la organización y los mecanismos de alerta temprana que se han generado para reducir o evitar un delito en algunas comunidades del país, la autoridad situacional tendría como objeto evitar que se vulnere la seguridad de los miembros de una comunidad y/o que los co-participantes se conviertan en criminales. Para ello se hace necesario reducir la duda que limita la capacidad de acción mediante la construcción de conceptos operativos a partir del conocimiento del entorno físico y normativo.
La producción de un concepto en un sitio de acontecimiento que favorecerá una acción de seguridad debe poseer una episteme que permita la operacionalización. Esta episteme se producirá a partir de una relación social pudiéndose usar la expresión de epistemología social. Esta es entendida, según Goldman, como estudio del conocimiento en sociedad en lo referente a los patrones de producción, flujo, integración y uso de todas las formas del pensamiento comunicadas a través de todo el tejido social que en nuestro caso busca preservarlo, restablecerlo y producir su crecimiento[6].
El sitio de acontecimiento da un contorno geográfico a una situación de inseguridad dada, es decir, una calle, una cuadra, una urbanización, etc. Por ello es que hemos usado el concepto de rizoma, es decir, “un sistema a-centrado, no jerárquico y no significante, sin memoria organizadora o autómata central, definido únicamente por la circulación de estados” porque este describe una estructura que es capaz de ir más allá de una política estructurada proveniente de la tiranía y sus aliados ya que elimina su capacidad de ser un referente, de conducir y de influir a un conjunto de agentes sociales. El rizoma, es una estructura trans-apropiativa en el sentido que es producto de buenos encuentros por estar basados en la cooperación que generan un tipo de relación basada en la interdependencia y un fin común que se sustenta a su vez en la necesidad de crear o de mantener las condiciones de posibilidad de perseverar en la propia existencia.
Como la estructuración realizada por la tiranía apunta a la conformación de un espacio comunal, el rizoma entendido como otro tipo de relación social, es en sí otra forma de estructura que para el Estado puede ser caótica en la medida en que sea incapaz de aprehenderla[7]. Aquí es donde entra el concepto de Enjambre para indicar un tipo de organización generada de manera instantánea y simultánea de forma a-centrada, a-jerárquica y a-significante en función de una situación determinada por una situación de inseguridad.
La forma de organización entendida como Enjambre permite pensar en una seguridad ciudadana que podríamos denominar rizomática (seguridad rizomática). Históricamente, la instrumentación de una organización política constitutiva que puede ser vista como un rizoma es el caso del Cabildo Abierto[8], debido a que su origen no proviene históricamente de una entidad superior que actúe como referente y actúa en función de sus necesidades no en función de intereses basados en la implantación de proyectos ajenos. Sin embargo, esta estructura originaria ha sido capturada por el Estado. Por ello hay que buscar una manera de actuar fuera de esa estructura a un nivel más pequeño. Y esta creo que es la del condominio. Como el ‘condominio’ es un dominio común asentado en un espacio que expresa la existencia de una  propiedad privada que puede ser vista en un sentido amplio, este es el núcleo originario a partir del cual se puede recomponer un espacio político. Un condominio es una estructura administrativa de una pluralidad de propietarios que tiene como finalidad velar por el uso adecuado de las cosas comunes adoptando las medidas que fuere necesaria y el uso supone su conservación tanto en lo concerniente al propietario como de lo común permitiendo el establecimiento de una red de relaciones. Por ello podemos pensar en denominar esta acción como un Condominio Abierto porque se ajusta al concepto de rizoma.
Condominio Abierto y recomposición del espacio político
El Condominio Abierto preserva los atributos originales del Cabildo Abierto en el sentido que apunta a resguardar la seguridad de sus miembros en un nivel similar al que se originó el cabildo abierto que permite pensar que su estructura constitutiva se convierte en originaria motivado a que trasciende a cualquier forma de captura y permite a pequeña escala reproducir ese efecto de repolitización.
Para nuestros efectos, el Condominio Abierto puede ser visto como un Enjambre reproducido de manera artificial en la medida en que sea inducido a partir de un proceso de orientación y no de ideologización y en la medida en que pueda reproducirse a diversas escalas. El Enjambre, según Bonabeau, Dorigo y Theraulaz[9], se realiza mediante la estructuración de paredes de protección que hace que un cuerpo, en nuestro caso social, actúe como una plantilla que sostiene dichas paredes de defensa permitiendo, a su vez, la construcción de nuevos patrones de comportamiento de grupo gracias a una forma de comunicación basada en los cambios en un ambiente determinado. En nuestro caso, un cambio de ambiente puede estar generado por una situación de inseguridad que ocurre en un sitio de acontecimiento. Teniendo esto presente, la figura del Condominio Abierto, como expresión de un proceso de constitución de una estructura de seguridad rizomática a partir del concepto de multitud, para dar respuesta al estado de inseguridad en que nos encontramos puede ser vista como una respuesta eficaz debido a que, en primer lugar, nos reconecta con el pasado en un sentido histórico diferente, en segundo lugar, se ha observado una creciente actitud de la población para participar en asuntos públicos por la falta de representación y, en tercer lugar, es la forma en que se puede manifestar un enjambre conformado para la defensa de la propiedad, de la libertad y la creación de condiciones de posibilidad para perseverar en la propia existencia.
Así pues, la confluencia de esta que hemos considerado como institución originaria, una auctoritas situacional y una situación de inseguridad cuya cara más visible es la reducción del espacio privado, permite pensar la seguridad ciudadana desde una nueva perspectiva frente a la acción de los consejos comunales. Como la forma en que se puede producir esta confluencia es, como dijimos, mediante la cooperación, en la medida en que haya más agentes dispuestos a cooperar, en esa medida se conformarán rizomas cuyo acrecentamiento expresará, en diversas escalas, la forma en que se reconstituye desde lo privado un nuevo espacio público.
Como pensar un Condominio Abierto es pensar en un proceso constituyente en las condiciones construccionistas que se han indicado, hay que tener presente que esta institución es posible considerarla de forma pública desde el mismo momento que constituye un punto de equilibrio entre seguridad y libertad debido a que expresa el inicio de reconstrucción de un espacio político.
La forma de aplicación para hacer factible esta propuesta es mediante la inducción, es decir, la promoción desde arriba de la estructura política, para que la construcción se produzca desde debajo de forma autónoma. De ahí la importancia del proceso constituyente entendido como instancia superior de recomposición del espacio político de abajo hacia arriba teniendo como eje la protección del espacio privado. La gestión en sí misma sería la aplicación de una serie de principios organizacionales que se derivan de la misma génesis estructural, es decir, prácticas consuetudinarias, equilibrio estructural, adaptabilidad frente a las nuevas situaciones y concurrencia que permita preservar la horizontalidad que indica la a-centralidad, la a-jerarquía y la a-significancia.
Finalmente, queremos resaltar que el objeto de esta estructura de seguridad rizomática basada en el Enjambre no es combatir el delito, sino defender y mantener una organización social basada en el equilibrio entre propiedad, libertad y seguridad.


[1] Ver al respecto: “AUCTORITAS SITUACIONAL, MULTITUD Y COLAPSO SISTÉMICO” en http://edgareblancocarrero.blogspot.com/2017/11/auctoritas-situacional-multitud-y.html . Sobre la Estrategia del Enjambre ver: “T. E. LAWRENCE Y LA ESTRATEGIA DEL ENJAMBRE” en http://edgareblancocarrero.blogspot.com/2018/01/t-e-lawrence-y-la-estrategia-del.html
[2] HOBBES, T. (1651/1989). Leviatán.  Madrid. (T.C. Mellizo). Alianza Editorial. 548 p.
[3] Spinoza, Ética demostrada… en SPINOZA, B. (1677/2011). Tutte le Opere. Milano. (T. M. Buslacchi, A. Dini, G.Durante, S. Follini y A. Sangiacomo). Editorial Bompiani. 2838 p.
[4] DELEUZE, G y GUATTARI, F. (1978). Kafka. Por una literatura menor. México. (T. J. Aguilar). Ediciones Era. 127 p.
[5] DELEUZE, G, AGAMBEN, G y PARDO, J. (2005). Preferiría no hacerlo. Bartleby el escribiente. 2º ed. Valencia (T. J. Pardo y J. Benítez). Pre-textos. 191 p.
[6] Ver al respecto una reflexión previa en: “COMENTARIOS SOBRE ‘LA EPISTEMOLOGIA SOCIAL’” en: http://edgareblancocarrero.blogspot.com/2015/12/comentarios-sobre-la-epistemologia.html
[7] DELEUZE, G y GUATTARI, F. (2008). Mil Mesetas. Capitalismo y Esquizofrenia. 8º éd. Valencia. (T. J. Vásquez y U. Larraceleta).  Editorial Pre-Textos. 522 p. Sobre el caos y el orden relacionado con la Estrategia del Enjambre ver: “CAOS, ORDEN Y ESTRATEGIA DEL ENJAMBRE” en http://edgareblancocarrero.blogspot.com/2018/06/caos-orden-y-estrategia-del-enjambre.html
[8] El cabildo, que etimológicamente proviene de la raíz latina capitullum, es una institución  que tiene sus antecedentes en la colonia y fue incorporado a la constitución de 1811 en nuestro país una vez se inició el proceso independentista. En este documento constitutivo, según Romero (2014) “se reconoció el derecho de los vecinos a solicitar por escrito una reunión con la Municipalidad respectiva para tratar temas de interés” como la seguridad, el cobro de impuestos, etc. Esta institución aparece en la primera Ley Orgánica del Régimen Municipal del año 1978, que establece la obligación del Concejo Municipal de realizar reuniones periódicas con los vecinos y posteriormente en la Constitución de 1999 que reconoce al Cabildo Abierto como un mecanismo de participación ciudadana. Después de este instrumento constitutivo se promulgó la Ley Orgánica del Poder Público Municipal, que reitera la necesidad de desarrollar el Cabildo Abierto en función de las necesidades de las poblaciones del municipio. En relación con Romero, ver: ROMERO, C (2014). “El cabildo abierto”. Caracas. Revista Politika UCAB N° 98. [Documento en Línea]. Disponible: http://politikaucab.net/2014/07/03/el-cabildo-abierto/
[9] BONABEAU, E, DORIGO, M y THERAULAZ, G. (1999). Swarm Intelligence: From Natural to Artificial Systems. New York, NY: Oxford University Press, Santa Fe Institute Studies in the Sciences of Complexity. 320 p.

domingo, 3 de junio de 2018

CAOS, ORDEN Y ESTRATEGIA DEL ENJAMBRE



Históricamente se ha opuesto el caos al cosmos para comprender la realidad. El cosmos se asocia con la totalidad de lo existente bajo una idea de orden regido por un nomos (νόμος) que tiene su correlato en el campo de la política. El caos (Χάος), por el contrario, refiere lo impredecible y se asocia con desorden. Por ejemplo Aristóteles llama σμήνος, enjambre, para indicar una situación caótica, un desorden, algo impredecible en una estructura lógica. La stasis (στάσις), que hoy se asocia con guerra civil (global), es consecuencia de una alteración del movimiento en una comunidad política que genera desorden (Agamben, 2015). Esta alteración generalmente está asociada con la detención del movimiento de evolución de una comunidad de acuerdo con la interpretación que hizo Rosales (1971/2018). Esta conceptualización me parece idónea si se considera la crítica que hizo Žižek (2006) al concepto de ‘cuerpo sin órganos’ de Deleuze y Guattari (2008)y sus consecuencias políticas teniendo como foco la revolución cultural china. Es decir, la creación de una estructura política fija dentro de un contexto de cambios que conspira contra la permanencia de un orden político dado el contexto de cambios en que nos encontramos en una escala global[1].
La alteración, o sea, la detención del movimiento genera discordia, desorden, enjambre, caos. Sin embargo, John de Salisbury citando a Virgilio le da al concepto de enjambre otra significación con consecuencias políticas. Según él las comunidades políticas deben comportarse como un enjambre con lo cual a esta palabra se le comenzó a dar otra significación en el sentido que se asoció con orden. La importancia de su mención es que cuando lo escribió, es decir, en la alta Edad Media no existía el Estado como convencionalmente lo conocemos hoy en día.
Como la guerra y el Estado surgieron simultáneamente siguiendo los postulados de Deleuze y Guattari (2008), podemos decir que en un duelo entre comunidades políticas lo que busca cada contendiente es generar desorden en la organización del adversario para facilitar la obtención de un fin político. Teniendo presente esta afirmación, vamos a examinar, en primer lugar, cómo se juega el caos y el orden en la guerra, en segundo lugar, como han evolucionado las formas de hacer la guerra hasta llegar a la concepción del enjambre, en tercer lugar, cómo una comunidad puede actuar como un enjambre para alcanzar un propósito político y, finalmente, el enjambre en la sociedad venezolana desde una perspectiva constitutiva. La finalidad es mostrar cómo actuando en enjambre se pueden crear las condiciones de posibilidad de construir una comunidad política republicana en concordancia con lo que he denominado Estrategia del Enjambre[2].
El caos y el orden en la guerra
Boyd (1976/2012) en Creation and Destruction trató de explicar el fenómeno bélico como un flujo de destrucción siguiendo al efecto el pensamiento científico. Él estableció unos patrones de acción en una situación de confrontación siguiendo al respecto, en primer lugar, el Teorema de Gödel, en segundo lugar, el principio de indeterminación o incertidumbre de Heisenberg y, en último lugar, la primera y segunda ley de la termodinámica. En relación con el Teorema de Gödel[3], hizo una diferenciación entre la consistencia de un concepto y la consistencia de un hacer, es decir, hizo un emparejamiento entre realidad observada y el concepto que describe esa realidad. Él creyó que si se asumía como resultado previo un esfuerzo de deducción (con fines destructivos o creativos) se podría obtener de forma no diferenciada una observación dentro de un contexto de experimentación. ¿Cómo podría aplicarse este teorema al conflicto? Si nos apoyamos en la expresión clausewitziana de que la guerra tiene su propia gramática, pero su lógica es la política, la política es un campo donde se puede establecer un criterio de verdad sin necesidad de hacer una demostración; la guerra (gramática), en este contexto, depende de un cúmulo de variables establecidas por la política donde es difícil establecer un criterio de verdad desde el punto de vista científico, que permita su demostración. Por último, la consistencia entre deducciones y razonamientos en un conflicto sólo es posible desde la política.
A partir de este teorema, siguiendo a Heisenberg, consideró que a nivel de partículas en un medio continuo, la distinción entre observador y lo observado comienza a desaparecer y el valor de incertidumbre representa la inhabilidad para determinar el carácter o naturaleza (consistencia) de un sistema dentro de sí. Los principios por los que se rige un medio continuo son: en primer lugar, conservación de la masa y de la cantidad de movimiento en el medio que ocupa y, en segundo lugar, la primera y segunda ley de la termodinámica. La primera y segunda ley de la termodinámica, están relacionadas con los principios de conservación y transformación de la energía
En estas circunstancias, el carácter y naturaleza de ese sistema (en nuestro caso las operaciones de guerra realizadas desde una perspectiva experimental en un teatro de operaciones) puede ser determinada (aunque no exactamente) desde el mismo momento que el valor de incertidumbre no oscurece la conducta del fenómeno observado de una manera general.
Según Boyd, siguiendo a Gödel, se puede determinar la consistencia de un sistema y por consiguiente su carácter y naturaleza en términos abstractos. Apoyándose entonces en Heisenberg y la segunda ley de la termodinámica consideró que cada esfuerzo por comprender la realidad nos expone a incertidumbre y a la generación de desorden. Tomados todos en conjunto, cada esfuerzo continuado y orientado hacia el interior de un sistema mejora el desarrollo de un concepto y, en este contexto, la incertidumbre y desorden generado por un sistema orientado al interior de otro puede ser desbalanceado desde afuera creando un nuevo sistema. La validez del pensamiento de este autor radica en que con este criterio es posible generar una parálisis estratégica para evitar que un sistema (adversario) produzca flujos de destrucción o un efectivo sistema de contención. En este sentido, la parálisis estratégica es un modo de acción que consiste en operar en un tiempo o ritmo mayor o menor que el del adversario para hacer aparecer nuestras acciones como impredecibles generando con ello incertidumbre y desorden. Un ejemplo del primer caso es la Blitzkrieg, aquí, desde una situación de certidumbre, los planificadores alemanes buscaron en 1940 generar caos en la estructura de defensa aliada mediante el desarrollo de la iniciativa de los combatientes y un conjunto de maniobras por medios mecanizados a un alto ritmo y cadencia que provocaron una parálisis que les impidió responder adecuadamente para contener el flujo. Del segundo, la teoría de la guerra prolongada. En este caso, a un bajo ritmo pero con una cadencia sostenida se fue erosionando el poder del Kuomintang por parte de las fuerzas maoístas hasta que la invasión japonesa produjo un cambio de circunstancias. En Vietnam también se aplicó este concepto.
En Venezuela, la tiranía ha generado caos y por tanto una parálisis estratégica que ha impedido que las fuerzas democráticas que luchan por recuperar la libertad puedan actuar convenientemente. Sólo basta recordar el conjunto de acaecimientos iniciales que condujeron al 11 de abril, al paro petrolero, a la intifada de 2014 y la rebelión de 2017. Por ello se puede afirmar que el orden de la tiranía es el caos de los venezolanos. Los venezolanos hemos aprendido a vivir caotizados y ese es ha sido el modo de resistencia. Pero la tiranía no soporta caos y ese es el reto que tenemos.
Generar un flujo bélico es entonces adecuar la relación de pérdida y aprovechamiento máximo de la energía de dicho flujo para reducir la fricción y vencer la resistencia que representa el sistema de contención o de contraflujo del adversario dentro de un contexto de acción recíproca. Así pues, generar caos es hacerlo desde una idea de orden. Este caos puede ser hecho desde afuera y desde adentro si seguimos el caso chino y vietnamita. El propósito es caotizar la estructura de acción y de información de un adversario, no caotizar mi mundo de vida porque este ya ha sido caotizado por el régimen porque me considera su enemigo.
Como mi mundo de vida es producto de una situación de co-existencia con otros vistos como partículas de un medio continuo, estas partículas desde una perspectiva sistémica pueden estar dispersas o concentradas. Este paso de lo disperso a lo concentrado es posible mediante un proceso de autoorganización sólo posible a través de la cooperación. La cooperación, entendida como táctica, se puede manifestar como un flujo bélico en un caso determinado con un alto nivel de efectividad. La idea es producir acciones que nos conviertan en atractores que faciliten la conformación de un flujo que permita a su vez la generación de un tejido social. Con esto podemos examinar la evolución de las formas de hacer la guerra.
La evolución de las formas de hacer la guerra: de la geometría euclidiana a la geometría no euclidiana
Antes de comenzar a examinar las formas de hacer la guerra es conveniente acotar que estas han sido vistas como la oposición entre nómadas y sedentarios lo cual supone la existencia de agrupamientos basados en formas de producción determinadas[4]. Con ello se puede afirmar que las formas de la guerra están relacionadas con las formas de ordenamiento político y las formas de producción. Esta acotación obedece a que hoy en día estamos viviendo cambios sociales con consecuencias políticas debido al cambio de las formas de producción, en nuestro caso signadas por la inteligencia artificial (IA), la robótica y las tecnologías digitales de información y comunicación (TIC). Byung-Chul Han (2014), al respecto, ha señalado la dificultad de congregar a individuos aislados en una red con una finalidad política debido a que ellos viven en una soledad que impide la reunión y la cooperación de forma sostenida gracias a las TIC. Eso lo ha llamado como enjambre en la era digital que está conformado por individuos aislados que padecen de la incapacidad de decir ‘nosotros’. Y se “diferencia de la masa debido a que en él no es inherente a ninguna alma, a ningún espíritu que tiene la virtud de ser congregadora y unificante que puede, a su vez, generar poder”. A los enjambres digitales les falta esta decisión y su inestabilidad le impide desarrollar energías políticas. Sólo se precipitan sobre entidades determinadas, para comprometerlas o convertirlas en blanco de ataque cuando perciben una amenaza. Esto es lo que nos interesa destacar debido a que nos permite ubicarnos en el plano de la guerra.
Keegan en su estudio de los modos de hacer la guerra a lo largo de la historia se ha apoyado en el análisis de la forma en que la etnia yãnomãmi hace la guerra. Su propósito fue obtener pistas sobre cómo se produce una agresión en grupo que permita el uso de la palabra “guerra”. Al efecto este autor usó la palabra raid para indicar cómo esta agresión se produce. Esta acción (o raid) es un flujo deliberado que produce daño. Después de aquí la evolución de esta forma de confrontación pasó por el desarrollo de fortificaciones, luego siguió con el desarrollo de las armas de proyección, posteriormente continuó con el desarrollo de la organización de la logística y el apoyo y, finalmente, con la aparición de las armas de fuego. Podemos agregar además las armas de destrucción masiva, la modificación climática y cualquier medio para producir daño y reducir la capacidad de maniobra de una entidad política como, por ejemplo, la ira puesto que puede ser vista como arma ofensiva para producir daño, es decir, para producir cambios políticos.
De manera simultánea a la idea evolutiva de estas formas de producir daño, Arquilla y Rundfeld (2000) indicaron que las formas de combatir han sido producto de un proceso evolutivo que ha tenido cuatro etapas: en primer lugar, “melee” o mezcla producida por grupos que se enfrentan sin ningún tipo de organización aparente como hemos mencionado en el caso yãnomãmi, en segundo lugar, el choque de masas como el tipo de combate que se desarrolló hasta la I GM siguiendo un orden geométrico euclidiano similar al que hubo en Arbelas, Cannas, Lepanto, Trafalgar, Ayacucho o Marne, etc.; en tercer lugar, la maniobra tipo Blitzkrieg, como comenzó a realizarse desde la II GM desde la perspectiva operacional; y por último, el enjambre, básicamente el tipo de acciones que comenzaron a realizarse para responder a las operaciones subversivas ejecutadas por movimientos de liberación pero que puede ser observada en las tácticas de manadas de lobos realizadas por los U-Boot en la batalla del Atlántico o en los ataques aéreos realizados contra portaaviones en el teatro de operaciones del océano Pacífico.
Esta última forma de combate evidenció un cambio en los dispositivos de combate desde una perspectiva espacial que expresa efectivamente el paso de una concepción geométrica euclidiana a otra no euclidiana. La constatación empírica de este cambio en importante grupos de combate se observó en el dispositivo empleado por la Royal Navy en la guerra de las Malvinas, pero un análisis más detallados de la estructura de ataque empleada por EE.UU. (y Francia y UK) por una parte y Rusia, por la otra, en Siria obedecen a una concepción espacial completamente diferente a como se entendían las operaciones militares donde la geometría está condicionado por un espacio curvo, es decir, el planeta tierra hasta al menos la órbita L2 se ha convertido en un espacio de combate.
Así pues, el término enjambre establece una analogía biológica con los movimientos de avispas, hormigas y lobos” que hoy en día se basan en el empleo combinado de alta tecnología de comando y control para dar a unidades de combate específicas una ventaja importante sobre un enemigo, provocando caos desde una posición de certidumbre con el fin de generar parálisis estratégica u operacional. Esta forma de combate, entendida como un flujo generado por la acción simultánea se caracteriza por ser relativamente de corta duración y realizado siguiendo unos principios básicos como son: tecnología, movilidad, oportunidad y el conocimiento del ambiente donde se desarrolla la acción.
Dicho de otra manera, es un patrón de ataque donde unidades dispersas en una red convergen en un mismo blanco desde diferentes direcciones a fin de mantener una presión sostenida generando caos en un adversario desde la creación de una forma de orden aunque sea de corta duración. En este modo de acción se busca evitar la simetría o la asimetría debido a que constituyen una condición de desventaja porque permite la comparación. Ello explica la idea de a-rostridad o enmascaramiento que he hecho mención en otras reflexiones[5].
Sobre la forma de comunicación que permite la congregación en una red es lo que se ha denominado stigmergy sobre lo que ya hemos hecho mención[6]. Sus principios, es decir, lo que permita que se constituya en red son: horizonte compartido e intercambio de acontecimientos y afectos. Estos son los elementos característicos en una red que creemos necesario considerar para la constitución de un medio continuo, desde la perspectiva social, que facilite a su vez la constitución de una nueva república debido a que permite hablar de democracia y cosa pública desde una perspectiva horizontal siguiendo el orden de la naturaleza.
Enjambre y constitución republicana
Hay dos visiones de las sociedades que podrían tener una o más consecuencias políticas: la de la re-tribalización[7] y la del enjambre.
Con respecto a la primera visión, Redondo citando un texto de Bartlett coincide en que el “exceso de información y conectividad ha fomentado un modo divisivo de política tribal emocional, en la que la lealtad al grupo y la ira desbancan a la razón y el compromiso” debido a que el resultado político puede conducir al populismo. El tribalismo lo entiende como identificación con un grupo en función de carencias o cualidades  determinadas. En esta identificación, “la defensa de los ideales deja de tener argumentos razonados para recurrir al dogma aprehendido por la agrupación por intermedio de una incesante repetición”. El populismo, por su parte, puede ser visto de dos maneras diferentes como ‘ideología y comportamiento de los políticos que defienden demagógicamente los intereses de las clases populares’ y como ‘la puesta en marcha de procedimientos democráticos antielitistas, capaces de incorporar a la vida política a las masas populares que se habían sentido excluidas en etapas anteriores’. Teniendo presente la experiencia venezolana, me interesa destacar que el acto de incorporación de las masas ha tendido a convertir a estas en rebaño de una ideología, por lo que podemos definir el populismo como el procedimiento de convertir en rebaño a una población mediante un dispositivo que contiene elementos ideológicos y totalitarios.
Vista así las cosas según Bartlett citado por Redondo, el populismo se apoya del ciberespacio por la facilidad de transmitir mensajes caracterizados por su capacidad para remover las emociones y los sentimientos generando así una especie de flujo que es direccionado para destruir cualquier forma de oposición al orden totalitario. Así pues, las TIC en el mundo de hoy no solo tiene la capacidad de ampliar los mensajes populistas y de propagarlos rápidamente a donde se desea, sino también, se comporta como un magnificador de las llamadas para agrupar a la gente y removerlas íntimamente con el fin de conseguir unos propósitos acordes con la ideología que apuntan al mantenimiento de ese orden político. Por lo que considera que gracias a las TIC está cambiando la naturaleza de la política y de cómo actuamos como seres-políticos. Y finaliza afirmando que,
“Esto supone que haya una fragmentación de las identidades hasta ahora estables,…, para ser sustituidas por unidades más pequeñas de personas que piensan igual o de modo similar. Estamos asistiendo a una re-tribalización que supone una auténtica amenaza para nuestras democracias, básicamente porque tiene el efecto de magnificar las pequeñas diferencias existentes entre nosotros y transformarlas en enormes abismos insalvables”.

Estas unidades más pequeñas es lo que nos ha permitido en pensar en el Enjambre. Veamos ahora lo que piensa Byung-Chul Han.
Byung-Chul Han (2014), por su parte, ha señalado que los individuos en la era digital se configuran a veces como multitudes inteligentes dentro de un enjambre. Pero estas multitudes, como hemos señalado, son muy fugaces e inestables, como los “rebaños” debido a su volatilidad. Pero no consideró la existencia de un plano de inmanencia basado en ese horizonte compartido e intercambio de acontecimientos y afectos.
Si creemos, como él señala, que en la era digital no es posible la confianza por quedar obsoleta ante informaciones fácilmente disponibles, la conexión digital ha pasado a ser una especie de ‘panóptico’ en sentido benthamiano[8] para explicar la creciente instrumentación de dispositivos de control. Con lo cual, es posible pensar a la sociedad actual desde una perspectiva global como una especie de estado de naturaleza por el nivel de caos existente pero contralada por un dispositivo. Desde esta perspectiva el orden del instrumentador del dispositivo (panóptico) es el caos de la sociedad. Con el control la principal exigencia de la sociedad es transparencia.
Sin embargo, este autor agrega dos aspectos a tener en consideración: en primer lugar, que en este panóptico digital ha comenzado a desaparecer la diferencia entre el controlador (Big Brother) y los seres que integran las sociedades y, en segundo lugar, que se ha producido un cambio de paradigma, es decir, se ha pasado a una sociedad que él denomina psicopolítica de la transparencia. La psicopolítica, con ayuda del panóptico digital, está en condiciones de leer pensamientos y de controlarlos pudiendo intervenir en los procesos psicológicos desde el mismo momento que es capaz de vigilar, controlar y mover a los hombres no desde fuera, sino desde su mismo ser pudiendo desarrollar rasgos totalitarios.
Pero Byung-Chul Han no desarrolló la capacidad que tienen los mismos individuos de una sociedad de vigilarse y de vigilar al Big Brother. Esta capacidad que me permitió introducir el concepto de estado de naturaleza puede conducir a una estructura totalitaria y convertir un enjambre en un rebaño o generar una nueva estructura política desde el mismo momento que, la marca de un principio de autoridad a partir de un cambio de estado de individuos que poseen un horizonte compartido y pueden intercambiar acontecimientos y afectos (stigmergy). Este es el momento en que podemos afirmar que estamos en una situación constitutiva en el sentido que se puede generar un nuevo orden político. La posibilidad de controlarse por falta de confianza es la base para establecer un horizonte compartido que facilita la cooperación y la generación de confianza en un nuevo sentido gracias a una experiencia común aunque sea instantánea. Un panal no es permanente, una vez que cumple su objetivo da paso a otro tipo de organización en un movimiento que es un devenir. Esto no lleva al caso venezolano.
Enjambre y sociedad venezolana.
Desde que comenzó a instrumentarse el gobierno electrónico en el país, por la acción de un tercer Estado que forma parte de un proyecto político internacional (Foro de São Paulo), los venezolanos hemos entrado al mundo digital. Esto no significa que la era de la sociedad de la información no haya hecho que muchos venezolanos hayan entrado a ese mundo mucho antes, por el contrario, nosotros hemos de alguna u otra manera estado en la cresta de la ola de la era de la información, con lo cual se puede hablar de la existencia de dos niveles de control. Las TIC han dividido a los venezolanos en pasivos y activos. Todos los venezolanos estamos controlados pasivamente por el Estado desde el punto de vista electrónico, pero no desde el punto de vista psicopolítico. Su modo de proceder apunta a la generación de miedo con el fin de empujar a los venezolanos a la soledad como medio de control.
La actividad o no actividad es la que escapa del control del Estado aunque ello no significa que exista otro nivel de control superior generado por los creadores de las TIC. En este caso es una ventaja. La actividad o no actividad puede ser digital o no. La actividad digital puede ser parcialmente controlada por el Estado y la actividad no digital no puede ser controlada por el Estado. En esta parcialidad y la incapacidad de controlar las actividades no digitales es donde el Estado busca actuar con el fin de evitar que se generen situaciones caóticas que puedan amenazar su existencia. En este espacio de no control por parte del Estado no existe el caos sino una forma de orden que es el orden social desde el punto de vista histórico. En ese espacio el Estado ha buscado ejercer un mayor grado de control por otros medios convencionales: espionaje, infiltración, etc., pero hasta ahora no ha podido efectivamente lograrlo debido a que la sociedad venezolana ha podido resistir el caos generado por la tiranía y esta capacidad de resistencia se le ha revertido a la tiranía en su contra porque ha tenido un efecto erosivo en su estructura represiva y de control y se ha reducido su capacidad de acción política a pesar del avance de su proyecto totalitario. Este es el espacio de maniobra de la sociedad venezolana dentro de una estrategia del enjambre. Desde aquí se puede desbalancear desde adentro produciendo  incertidumbre y desorden a partir de la impredictibilidad creando las condiciones de posibilidad de crear un nuevo sistema al generar una parálisis estratégica.
El modo de acción para producir esta parálisis estratégica en la era digital ha sido mediante la creación artificial de sistemas intuitivos. Lo que nosotros creemos es que el horizonte compartido y la posibilidad de intercambiar acontecimientos y afectos es un plano de inmanencia natural de carácter intuitivo que facilita la ejecución de acciones tácticas individuales masivas y dañinas contra la tiranía con consecuencias estratégicas. Sólo hace falta desplegar la iniciativa.
Bibliografía Consultada

AGAMBEN, G. (2015). Stasis. La guerra civile come paradigma político. Homo sacer II, 2. Torino. Bollati Boringhieri. 83 p.

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BLANCO, E. (2016). Ontología de la Guerra. Crítica del concepto de guerra en las obras de Hardt y Negri. Caracas. Editorial Rivero-Blanco. 452 p.

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ROSALES, A. (1971/2018). Dynamis y Energeia. Caracas. Editorial Apuntes Filosóficos. 124 p.

ŽIŽEK, S. (2006). Órganos Sin Cuerpo. Sobre Deleuze y consecuencias. Valencia (T. A. Cuspinera). Editorial Pre-Textos. 245 p.



[1] Un Cuerpo sin Órganos es una estructura, sin orden, sin jerarquías, donde “lo que hace de órganos… se distribuye según fenómenos de masa,… bajo la forma de multiplicidades moleculares” (Deleuze y Guattari, 2008). Sobre el Cuerpo sin Órganos, Žižek (2006) ha expresado que la visión de revolución ha partido de la idea de que paradigmáticamente se ha pensado revolucionar algo que está estable, pero se plantea la interrogante acerca de ¿cómo es posible realizar una revolución en un contexto de constantes cambios…” .
[2] Ver al respecto: “T. E. LAWRENCE Y LA ESTRATEGIA DEL ENJAMBRE” en http://edgareblancocarrero.blogspot.com/2018/01/t-e-lawrence-y-la-estrategia-del.html .
[3] Este autor alertó sobre las limitaciones en el tratamiento del problema de la verdad en el proceso que se llevó a cabo para unificar las ciencias al indicar, en primer lugar, que no todo lo verdadero es demostrable, en segundo lugar, no había cálculo que supliera la semántica (hay lenguaje donde lo que se puede deducir es verdadero) y, en tercer lugar, la consistencia entre deducciones y razonamientos, en términos aristotélicos, sólo podría obtenerse si se especifica en qué lógica se está trabajando.
[4] Para una mayor explicación de estos aspectos, ver: Blanco (2016). Ontología de la Guerra. crítica a los conceptos de guerra en las obras de Hardt y Negri.
[5] Ver al respecto: “AUCTORITAS SITUACIONAL, MULTITUD Y COLAPSO SISTÉMICO” en: http://edgareblancocarrero.blogspot.com/2017/11/auctoritas-situacional-multitud-y.html
[6] Ibíd.
[7] Articulo posteado por Yurimia Blanco.
[8] Ver al respecto: Foucault, M. (1979). Jeremías Bentham. El Panóptico. El Ojo del Poder. Madrid. Editorial La Piqueta. 149 p. https://iedimagen.files.wordpress.com/2012/02/bentham-jeremy-el-panoptico-1791.pdf