jueves, 31 de enero de 2013

IDEAS SOBRE LA TÁCTICA EN EL ÁMBITO NAVAL VENEZOLANO DE LUDWIG VERA ROJAS


Articulo publicado en el Correo de la Armada y en la revista Ambito Cívico MIlitar. El propósito del autor es fomentar la discusión de temas navales.



La idea es una producción de la razón en su intento por encontrar explicaciones a lo que ocurre, a lo que se observa y tales explicaciones surgen con la experiencia. La idea puede basarse en la sensación (lo que se percibe desde el exterior) o en la reflexión que genera información en nuestra mente (González, 2001). En este sentido, lo que se trata con este artículo es tomar como base teórica ideas sobre la táctica para que a través de un análisis hermenéutico se logre que el lector llegue a una idea de la táctica -sea por sensación o por reflexión-, que no pretende ser concepto sino una orientación del conocimiento y de la racionalidad al momento de pensar para el hacer, es decir, planificar y que en el caso de la Armada Bolivariana tal idea tenga sustento en la definición de táctica que plantea su Concepción Estratégica de febrero del 2008.

Táctica de flota, un texto que fue y sigue siendo referencia

A decir de Hughes (1986), a raíz de los grandes avances tecnológicos acaecidos en el siglo XX, algunos sistemas navales quedaron obsoletos como consecuencia de la innovación tecnológica. El almirante Hayward, quien escribió el prólogo del libro de Hughes afirma que “(…) tal como en la época de Nelson, todos los elementos tácticos deben combatir como equipos cohesionados, y las tácticas deben integrar en conjunto la mejor forma de acción posible a ser aplicada por unidades individuales” (P. xii). Esto implicaba -para este almirante- tomar en cuenta medios basados en tierra y en el espacio; sin embargo, más allá de los problemas para mantener y disponer de complejos sistemas de armas listos para el combate (adquisición, actualización, mantenimiento de sistemas  y el apresto militar apropiado), hay que tener conciencia de las lecciones que lo histórico puede brindar para servir cual “segundo violín”[1] ante cualquier necesidad.
En virtud de lo anterior, plantea interrogantes como: qué sería la profesión del marino de guerra si no fuese táctica, táctica y más táctica, pues, “nada inspira más excitación en el marino que la oportunidad de manifestar su conocimiento sobre el buque y los sistemas de armas para demostrar su potencial máximo de combate”. Estas palabras muestran la importancia que tiene para el marino de guerra el hacer en concreto como expresión de sus habilidades y destrezas.
Ahora bien, al relacionar esta perspectiva con la idea de táctica establecida en febrero del 2008  en la Concepción Estratégica de la Armada venezolana, se puede inferir que el empleo de medios -cualesquiera se tengan disponibles y sin limitaciones- está referido a la maniobra, y ésta debe requerir del toque innovador del hombre táctico para propiciar acciones dentro de un marco racional distinto al que el enemigo normalmente usa. Lo antes expuesto entrelaza los conceptos de estrategia y de táctica con la visión de Hughes; entrelazamiento que resulta coherente, concordante entre ideas sobre la táctica, por lo que resultan versiones compatibles del asunto.
También plantea Hughes “Cinco piedras angulares”, es decir, cinco aspectos cruciales acerca de la guerra en el mar, pues según este autor estos han afectado tanto de manera general como en lo particular las tácticas navales de acuerdo al análisis histórico que realiza en su libro. A continuación una síntesis de éstas piedras angulares, realizada por quien escribe para sus clases y conferencias.

El gráfico anterior plantea lo siguiente:
a.               El ser humano es lo más importante (Hughes, Ob. Cit.: P. 26), ya que la táctica es un asunto de la mente que la concibe y la ejecuta, en el que “debajo de la razón está la pasión y el daño mortal” (Ibídem), a lo que se le suma el caos que en el campo de batalla se produce. A raíz de esto es que se requiere del liderazgo y de otros aspectos que menciona como descriptores de una de las piedras (aspectos claves).
b.               La doctrina como guía de la táctica (Op. Cit.: P. 28-32). Sobre este aspecto plantea Hughes que la doctrina es una manera -en el ejercicio del comando- de controlar las fuerzas con la escritura antes de la acción militar. Aquí es claro que se refiere al pensar para hacer (planificar) en procura de unos objetivos físicos y efectos deseados que se les asocian (la acción que recae sobre lo físico y sus consecuencias); pensar para hacer que se plantea bajo una unidad de criterios, políticas y procedimientos que deben gobernar la acción en procura de garantía de éxito. Sin embargo, este autor considera que dos puntos importantes deben tenerse siempre presente: el primero, que la doctrina es vital y el segundo, que a pesar de ello no debe convertirse en un dogma.
En relación con esto último, Blanco (Op. Cit.: P. 196), expresa que hechos históricos y navales resultan ser casos en los que el manejo de medios se hizo partiendo de un enfoque centrado en la doctrina, entendida ésta “a partir de cómo el  hacer condicionaba el pensar en función de una conducta estratégica normativizada” en situaciones de conflictos que considera convencionales. Blanco explica que no siempre lo previsto en manuales -como medios de comunicación de la doctrina- y su aplicación rigurosa, va a producir el cambio de una situación según se desea; es decir, hay que tener presente que la doctrina no siempre es la mejor respuesta o la orientación correcta hacia la forma de acción que resuelve un problema militar-naval. Agrega que la doctrina puede predecir resultados cuando se opera “dentro del mismo lenguaje y bajo un mismo esquema de racionalidad” (Ibídem).
Lo importante de esta piedra angular -la doctrina- y que coincide con Blanco, es que “la doctrina es el procedimiento de operación estándar que el comandante creativo adapta a las exigencias del combate” (Hughes, Ob. Cit.: P. 31). En este caso, el de la visión de Hughes sobre la táctica, la creatividad está relacionada con la adaptación de la doctrina según la circunstancia, mientras que para la Armada Bolivariana según su Concepción Estratégica (Op. Cit.: P. 13), la creatividad está relacionada con ese ámbito que genera el concebir la estrategia como el “aprovechamiento deliberado” de circunstancias en un escenario dado, generando nuevos marcos de racionalidad”; lo que equivale a decir que es necesaria la creatividad para concebir el aprovechamiento de una oportunidad porque se obtiene una solución a partir de un enfoque distinto al del enemigo y que para Blanco es el real origen de la asimetría.
c.               Todo táctico debe dominar el conocimiento sobre los sistemas de armas de los que dispone como medios para el combate. Es razonable que esto también implique conocer los del enemigo -los medios del adversario- para determinar de la mejor manera posible sus capacidades; algo que es vital en la determinación de las Posibilidades del Enemigo (PEN), durante la fase de análisis de la situación del Planeamiento Naval Operativo.
d.               La historia naval revela que las batallas navales entre flotas son raras (Hughes, Ob. Cit.: P. 33), siendo más común el empleo de las flotas para operaciones de desembarco, soporte de operaciones en tierra (proyección del poder naval a tierra), y la protección del tráfico marítimo. Por esto, el objetivo final siempre está en tierra.
e.               Cómo la gran máxima de la táctica está “atacar efectivamente primero” (Op. Cit.: Pág.: 34-39). Ésta es más que un principio de la ofensiva (ataque); ella “debe ser considerada la verdadera esencia de una acción táctica de suceso[2] en el combate naval” (P. 35). Hughes explica que un ataque efectivo es el que produce una superior concentración de fuego sobre el enemigo, lo cual hay que hacerlo antes que el enemigo y mediante armas de mayor alcance, sacando ventaja con la maniobra o en una hábil sincronización sobre la base de una buena exploración. También expresa que lograr esto ha sido “enredo y queja” en todas las tácticas navales, es decir, no ha sido fácil (algo que Clausewitz denominó la neblina de la guerra).
En cuanto a los Principios de la Guerra, cabe plantear que un principio es una “idea fundamental que rige el pensamiento o la conducta”, pues, es razón fundamental sobre la cual procede (DRAE, 2002: en línea), y sobre estos Hughes expresa que presentan debilidades, por tanto:
a.               Los principios deben tener excepciones ya que muchos de ellos están en conflicto entre sí (concentración con economía de fuerza, seguridad con sorpresa, etc.), además, son pocas las listas de principios según la nación y su Fuerza Armada, que están en orden de prioridad.
b.               Normalmente estos están reducidos a una  “palabra clave”, como por ejemplo “concentración”, “seguridad”, entre otros; pero, una palabra no es un principio; éste es un “un enunciado de verdad general” (Ibídem).
c.               Los principios de la guerra, sin ser interpretados, no distinguen la estrategia de la táctica.
d.               Tampoco distinguen estos entre el combate terrestre y el naval.

La táctica desde el nivel de la Estrategia Operacional

Para Pertusio (Op. Cit.: P. 12), en el nivel táctico los procedimientos militares -de origen empírico- tienen cabida en un cien por ciento. Agrega también este autor que la formación de los oficiales es táctica (casi que exclusivamente), además, estos a lo largo de su carrera adquieren una cultura táctica con la que se desempeñan en su profesión[3].
Sobre este particular Vera (2009), expresa en su investigación doctoral que siendo la táctica -es decir, el hacer en concreto- lo que inicialmente ocupa el oficial y por un relativo largo tiempo, resulta que al planificar y hacerlo a los niveles estratégico-operacional y estratégico, tiende a entrar en especificidades en el plan que van más allá de lo que es necesario conocer por parte del comandante subalterno, a quien corresponde pensar tácticamente para ejecutar las acciones. Esta tendencia implica -en la praxis- poner limitaciones a los comandantes subordinados al momento de generar ideas, imaginar, considerar formas de acción para cumplir la misión del superior.
Cabe mencionar que Pertusio expresa -en concordancia con la postura de Hughes- que la evolución de los sistemas de armas se “mide sustancialmente en lo táctico, imponiendo nuevos procedimientos, modificando los existentes, o, cuando menos, invitando a su revisión” (Ibídem). A lo cual agrega que los nuevos sistemas de armas no impactan de la misma manera en la estrategia operacional y mucho menos en el nivel estratégico.
En relación con lo antes expuesto Pertusio (Op. Cit.), manifiesta que en el nivel táctico impera el comportamiento algorítmico, en virtud de lo cual quien planifica compara cuantitativamente los medios que dispone; pero, debiese incluir valoraciones cualitativas, las cuales abarcan un espectro muy amplio “que va desde la moral del combatiente a los aspectos de conservación de material y grado de complejidad  de los sistemas de armas” (P. 18), sin que se descuide la idoneidad y el adiestramiento. En este sentido, este autor afirma que “el comportamiento táctico es una especie de lenguaje que se corresponde con una combinación gramatical numérica y cualitativa” (Ibídem), a lo que agrega que los principios y modelos tácticos son formulados conforme a los resultados que da la experiencia, por lo que el comportamiento táctico adquiere así -en su estructura y diálogo- cierta rigidez condicionante.
Cabe señalar que el Comandante Operacional, quien es el superior del Comandante Táctico, “inventará una maniobra” (Ibídem) estratégica operacional (que a su vez deriva de una maniobra estratégica), que resulta la esencia de la estrategia operacional y expresa el despliegue inicial de fuerzas para el combate conforme a un plan. Esto lleva a preguntarse cómo se relaciona la estrategia operacional, como nivel intermedio, con la táctica.

La táctica en relación con la generación de nuevos marcos de racionalidad

Una “acción táctica” es una acción a ser llevada a cabo por una fuerza, grupo o unidad de acuerdo a una doctrina específica (Pertusio, Ob. Cit.: P. 32). Tal acción, en el marco de una operación, resulta ser un evento, y con ello se hace mención del espacio-tiempo como concepto en su aplicación en la guerra. Sobre este aspecto Blanco (Op. Cit.), acota que un evento es cualquier fenómeno que ocurre en el espacio-tiempo y éste define un cono de luz en ese espacio-tiempo representado matemáticamente en cuatro dimensiones; lo anterior, desde el punto de vista militar-operacional, el espacio y el tiempo se expresan en lo que se ha denominado “espacio de combate”, el cual, por cierto, ha tendido a hacerse global (P. 137).
Lo anterior implica que en lo táctico, es decir, en el hacer en concreto, en la acción específica que conseguirá un fin, el espacio-tiempo se manifiesta en la separación del espacio geográfico y del tiempo para maniobrar. Así, en una acción bélica, táctica, en la que ella junto a otras representan una operación y ésta, a su vez, a una maniobra operacional, la cual obedece -también, a su vez- a una maniobra estratégica, se impone que el espacio-tiempo tanto en lo estratégico como en lo operacional y táctico es todo totalmente delimitado, pues el espacio-tiempo está constreñido por la secuencia y la duración; es decir, se impone desde lo estratégico hacia lo táctico el orden[4] en que deben suceder los eventos, así como el tiempo horario en el que deben desarrollarse, lo que define el “espacio de combate”.
Partiendo de la interrogante -planteada por Blanco (Op. Cit.: P. 138)-, sobre “cómo entender al hombre tanto que generador de eventos”, equivale a considerar al ser humano en lo táctico como un generador de eventos; vale decir, el hombre táctico es un generador de eventos. Esto resulta congruente con lo afirmado por Blanco cuando expresa que “un evento (el hombre) es capaz de producir otros eventos para su conservación” (Op. Cit.: P. 143).
Aunado a lo anterior, el ritmo[5], la cadencia[6] y la duración [7] de un acto de guerra están condicionados en la actualidad a la posibilidad de controlar el espacio donde se pretende o permite doblegar la voluntad de un adversario mediante la liberación de la energía necesaria, donde el esfuerzo que conduzca al logro del objetivo de una guerra es limitado en virtud de la gran cantidad de medios que deben ser desplegados en un espacio específico (Blanco, Ob. Cit.: P. 156). Esto es parte del condicionamiento de todo acto, evento. Así se tiene que:
La liberación de energía está condicionada por la combinación de movimiento y armas de proyección y su propósito es destruir o dislocar la organización para el combate del adversario. De ahí expresiones como guerra de movimiento o guerra relámpago (…)
(…) el espacio de combate es la expresión de la delimitación de un espacio, donde en un tiempo determinado se va a liberar la cantidad de energía necesaria para provocar un cambio de circunstancias que facilite la obtención de un fin político mediante la destrucción de toda forma organizada de combate y ello puede implicar la destrucción del espacio que la contiene (Blanco, Ob. Cit.: P. 158).
Es a partir de lo anterior que se llega a la idea de táctica expresada en la Concepción Estratégica de la Armada (febrero 2008). Así, la mente es el primer espacio de combate que actúa y responde en función de los medios existentes. Tal espacio de maniobra es el mundo todo; mundo éste construido a partir de un sistema de referencias donde la comparación hace el juego entre el más y el menos[8]. De la mente la guerra se expande al espacio geográfico como trabajo y hacia el resto de los espacios abstractos como actos de coerción y destrucción (Blanco, Ob. Cit.: P. 159). Lo anterior ocurre al pensar para hacer, es decir, planificar.
Metaestrategia y metatáctica: reflexiones
Blanco (Op. Cit.: P. 174), explica  que las expresiones “estrategia” y “táctica” si bien tienen su origen en la Grecia antigua, fue en realidad a inicios del siglo XIX que pasaron a adquirir los significados que mantienen en la actualidad; significados que obedecen a los “modos de ser” -lo que implica los “modos de pensar y hacer”- de quienes habiéndolos instituidos habían perseguido alcanzar objetivos de diversa índole. Lo anterior para Blanco (Ibídem), es una evidencia de “un proceso de evolución e interiorización de conceptos en función de la historicidad del cómo estos han pasado a ser parte de las vivencias de quienes lo han aplicado históricamente”. Pero, sobre la base de lo expresado por Hardt y Negri (referidos en la Ob. Cit.), Blanco manifiesta que ambos conceptos pueden haber perdido su significación moderna y contemporánea. A continuación se presenta una síntesis del las reflexiones que hace este autor sobre el particular, reflexiones que tienen como fondo los cambios que ha sufrido la comunidad internacional y el contexto turbulento que caracteriza al mundo actual.
Fue en 1998 que en la Armada venezolana se concretó la primera Concepción Estratégica Naval a raíz de “inquietudes personales relacionadas con la esencia de la profesión naval” (Op. Cit.: P. 176). Los esfuerzos que esta concepción orientó permitieron que para el año 2000 fuese aprobado un Plan Estratégico de la Armada (PLESAR) para ser ejecutado en los siguientes diez años, que si bien para el año 1996 ya existía un plan estratégico, es este del 2000 el que se concibió a partir del cómo se concebía el accionar de la Armada y sus lineamientos estratégicos para tal fin a partir de una nueva carta magna que supone un cambio en las estructuras del Estado. Sin embargo, este PLESAR del 2000 se había planteado a partir de “la conservación de los medios navales existentes dentro de un escenario internacional que era discrepante con lo enunciado en los conceptos estratégicos naval y nacional” (Ibídem), así como discrepantes con los cambios políticos que ocurrieron en Venezuela a partir de 1999. Otro problema que subyacía en tales cambios fue que el país “pasó a ser un escenario de confrontación política en momentos en que se estaba operando también un cambio de la naturaleza de la guerra” (Ibídem).
Hechos ocurrieron en los años 2002, 2003 y 2004, en los que el gobierno logró victoria político-estratégicas que lo obligaron a instrumentar políticas y estrategias que permitieran generar una doctrina para la acción que facilitara la concreción de la defensa de la nación en cualquiera de sus formas y a partir de ello es que surge un Concepto Estratégico Militar (2004), un Concepto Estratégico de Defensa Integral (2004) y la Concepción estratégica Naval del 2005. También surgió una nueva Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional (2005), la cual se modificó en el 2008.
Sobre la base de los aspectos antes referidos y otros hechos, Blanco afirma que una evidencia de lo anterior es que “la estructura de defensa que se está instrumentando es para defender el territorio continental dejando en segundo plano el tema de los intereses marítimos” (Op. Cit.: P. 177). Lo anterior equivale a expresar que la importancia del mar para Venezuela como exportador de petróleo, entre otras cosas dependientes del mar, no es tal o no es coherente con la forma en que se está concibiendo la maniobra de defensa del territorio, que si bien -como afirma Hughes- el objetivo final siempre está en tierra, también resulta una afirmación el que cualquier proyección de fuerza sobre el territorio venezolano seguramente tendrá un componente naval, quizás, más que desde cualquier frontera terrestre.
Si bien lo antes descrito pareciese tener connotación estratégica, es decir, ser algo estratégico, el plano del hacer en concreto -el nivel táctico- no escapa de la influencia de lo antes descrito, ya que, por una parte, la mente es campo de batalla y con ello el modo de pensar y de hacer del hombre táctico resulta un objetivo físico sobre el cual habrá un efecto deseado y, por otra parte, lo que hace el hombre táctico supone que se derive de un plan definido a priori[9], en el que se plantea la maniobra estratégica, los objetivos estratégicos y se establece un espacio-tiempo para la acción (lo que se concibe a nivel estratégico condiciona al hombre-táctico)
Vera (Op. Cit.), en su estudio sobre la planificación en la Armada desde la perspectiva de la complejidad, plantea que ésta -la complejidad- se vive esencialmente en el análisis de la situación porque es precisamente allí que en el equipo de planificadores-investigadores se plantea una dialéctica que intenta describir la realidad en la cual y para la cual se planifica con el fin de lograr un cambio expresado en una misión (el efecto deseado -objetivo abstracto- que recae sobre un objetivo físico a través del cumplimiento de una tarea o acción). Ese proceso dialéctico puede tener resultados distintos en términos de planteamiento de Formas de Acción Propias (FAPs) para lograr el cambio y de selección de la mejor Forma de Acción que lo lograría.
Lo anterior plantea que al planificar, sea en el nivel que sea, durante el análisis de la situación o diagnóstico lo que ocurre es precisamente lo expresado por Blanco y que dio por resultado que como estrategia ésta sea definida como “el aprovechamiento deliberado de los acontecimientos ocurrentes en un escenario de actuación dado generando nuevos marcos de racionalidad” (Blanco, Ob. Cit.: P. 198).
Ahora bien, cómo sería la táctica desde una lógica compleja lo define Blanco a partir del significado original del término, que en griego estaba relacionado con “ordenar o poner en orden una cosa” y que en el ámbito militar era el arte o la técnica de formar, ordenar, disciplinar un ejército y desplazarlo en presencia del enemigo de manera efectiva en función de los fines de la guerra (Ibídem). A partir de lo anterior, si la estrategia es el arte de concebir nuevos marcos de racionalidad, entonces la táctica es a partir de ello “el uso de los medios en ese ámbito creativo donde no hay límites en el uso de dichos medios, ni límites de medios” (Op. Cit.: P. 199).
Ambas definiciones nos llevan a que la doctrina se entienda de manera más flexible; es decir, las técnicas establecidas para operar puedan dar cabida a nuevos usos de los medios y al empleo de nuevos medios en un esquema que también da cabida a la intuición; todo esto en el contexto de un marco referencial que es distinto al del enemigo y que, en consecuencia, saca a éste de un modelo o esquema de movimiento y de un espacio-tiempo distinto. Es aquí donde realmente está la asimetría.
Los conceptos anteriores son los que se manejan en la Concepción Estratégica de la Armada de febrero del 2008 (construyendo lo social). Lo que plantea el uso de ideas sobre estrategia y táctica que se enmarcan en un intento por conocer, desarrollar y asumir un nuevo pensamiento militar venezolano que se adapte a la realidad del Estado y del mundo.
En este sentido cabe preguntarse cómo generar nuevos marcos de racionalidad. Lo anterior implica pensar para hacer -planificar- a partir de improntas culturales distintas (diferenciadoras); pero, en esencia, distintas a las del enemigo, ya que en la práctica de lo que se trata es de dislocar el sistema de referencia de éste, tanto en lo estratégico como en lo táctico. El asunto es que la estrategia y la táctica son la misma cosa y éstas deben facilitar la movilidad y generar más movilidad a partir de una nueva subjetividad.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Armada Bolivariana: Concepción Estratégica de la Armada, febrero 2008 (Construyendo lo social). Comandancia General de la Armada Bolivariana. Caracas, febrero 2008.
Blanco, E. (2010): Espacio-tiempo y la guerra. Ensayos sobre política y estrategia marítima. Editorial Panapo. Caracas.
Comando Estratégico Operacional: Concepto Estratégico Militar para la Defensa Integral de la Nación. Ministerio del Poder Popular para la Defensa. Caracas, agosto 2011.
González, Juan Carlos (2004): Diccionario de Filosofía. Editorial EDAF, S.A. (2ª edición). Madrid.
Hughes, W. (1986): Táctica de flota, teoría y práctica. Instituto Naval de Publicaciones. Annapolis.
Real Academia Española (2001): Diccionario de la Lengua Española. Vigésima segunda edición. Disponible: http://buscon.rae.es/draeI/.
Pertusio, Roberto (2000): Estrategia Operacional. Instituto de Publicaciones Navales. Buenos Aires.
Vera, L. (2009): La planificación en la Armada venezolana desde la perspectiva del pensamiento complejo [Tesis doctoral]. Universidad Yacambú. Barquisimeto.



[1] Posibilidad alterna o que secunda
[2] Éxito.
[3] El hombre con experiencia en combate, en el hacer en concreto, en la ejecución de las acciones que conducen al logro de un objetivo según un plan, se hace en esencia “táctico”; lo que influirá en su pensar para hacer, especialmente cuando debe hacerlo estratégicamente.
[4] La secuencia.
[5] La velocidad en que suceden las acciones.
[6] La secuencia.
[7] El tiempo calendario en que ocurren las acciones.
[8] Lo que se asemeja, se aproxima a un modelo, patrón, norma o descripción que establece un deber ser o un ser.
[9] Un plan estratégico-militar, con una maniobra estratégica ya definida.

jueves, 3 de enero de 2013

ARGENTINA, URUGUAY, CHILE Y VENEZUELA: DIPLOMACIA NAVAL 1935-1945



        Introducción [1]<!--[endif]-->.

Kaldone Nweihed ha expresado que históricamente ha existido una atracción mutua entre Caracas y Buenos Aires. Esta atracción, según este autor, ha obedecido a consideraciones de orden geopolítico que se remontan al: 1.-) trato secundario que le dio España a estos dos polos  en relación con las principales fuentes de riquezas del continente en la época colonial y 2.-) por la visión continental del proceso colonizador sobre todo a partir del siglo XVIII que relegó al océano Atlántico, canal de comunicación entre la metrópoli y sus posesiones americanas (2000:379-388). Desde el punto de vista geopolítico, estas dos ciudades se caracterizaron por su desarrollo de cara al mar, produciendo una situación discordante entre los principales puntos de interés geoeconómico españoles creándose las condiciones para que fuesen estos dos lugares los centros de irradiación de los procesos revolucionarios que emanciparían a todo el continente del dominio ibérico. Esta atracción, según este autor, tuvo sus puntos culminantes en Guayaquil con la reunión de Bolívar y San Martín y con el apoyo venezolano a la república argentina durante la guerra por las Malvinas en 1982 (Ibíd.), sin embargo, además del apoyo argentino a la causa nacional durante el bloqueo anglo-germano-italiano del año 1902, no citado por este autor, hubo otro momento de atracción poco conocido entre el período 1936-1942 cuando ambos países (junto con otros países suramericanos como Chile, Uruguay y, en menor grado, Brasil) intentaron infructuosamente evitar que se concretara la hegemonía estadounidense en el continente tratando de preservar unos principios westfalianos encarnados en la independencia política, integridad territorial, no injerencia en los asuntos internos y libertad de los mares.

Motivos para evitar la injerencia estadounidense en la región se evidencia por la política intervencionista que instrumentó ese país en el Caribe y Centroamérica y por el papel que jugaron las empresas petroleras de ese país junto con las del Reino Unido y el Reino de los Países Bajos en la denominada Guerra del Chaco. Hasta el año 1935 los países de la región utilizarían el foro de la Sociedad de las Naciones como mecanismo de contrapeso a la política hegemonista estadounidense, pero la creciente pérdida de credibilidad de ese organismo demostrada en la propia guerra del Chaco yen los conflictos de Abisinia, Manchuria y España hizo que la clase dirigente suramericana considerara estrechar su relación con Europa, en especial con la Alemania nacionalsocialista y la Italia fascista, no sólo por el interés del contrapeso con respecto a EE.UU, también por la afinidad político-ideológica existente entre la mayoría de los países suramericanos y esos dos países europeos. Esta afinidad estaba relacionada con los principios westfalianos del estado nacional moderno que tanto Alemania e Italia, así como en todos los países suramericanos tuvo su centro neurálgico en el territorio.

Sin embargo, aunque en el inicio de la gesta independentista Argentina y Venezuela fueron dos países más o menos iguales, en la década de los años treinta del siglo XX existía una abismal diferencia en cuanto a grados de desarrollo, por lo que la batuta de las relaciones con Europa la tenía la Argentina y cada país seguía la partitura de acuerdo con sus intereses y sus capacidades. En este contexto, Venezuela tomó la iniciativa en el año 1935 de enviar el mejor de sus buques mercantes para que realizara una visita de carácter diplomático a Río de Janeiro, Montevideo, Buenos Aires y Santiago, con el fin de estrechar aún más los lazos de amistad y cooperación entre nuestro país y los países visitados, es decir, un gesto realizado para extender la cooperación diplomática a los ámbitos económico y militar. Sobre la visita a Brasil ya se hizo mención<!--[if !supportFootnotes]-->[2]<!--[endif]-->, falta destacar la naturaleza del intercambio naval entre Argentina, Chile, Uruguay y Venezuela, teniendo presente que estos países (con la excepción de Uruguay) mantuvieron estrechas relaciones con la Alemania Nacionalsocialista hasta casi el final de la Segunda Guerra Mundial. Así pues, el propósito de este trabajo es determinar cómo se expresó la neutralidad en los países antes mencionados usando al respecto las relaciones diplomáticas con Alemania, Italia y Japón dentro del marco de la lucha por mantener su soberanía  políticaentre los años 1935 y 1945. Para tal fin se va a hacer un análisis geopolítico para determinar las similitudes existentes entre Argentina y Venezuela, se va a analizar la naturaleza de las relaciones diplomáticas entre los tres países y su evolución entre los años 1935 y 1942, se va a analizar el impacto de las visitas navales realizadas en el período y se va a hacer una reflexión final sobre la trascendencia de las relaciones bilaterales. El esquema a seguir será el siguiente:

<!--[if !supportLists]-->·       <!--[endif]-->Análisis geoestratégico de la relación sureño-venezolana y sus implicaciones políticas dentro del contexto de la Segunda Guerra Mundial.
<!--[if !supportLists]-->·       <!--[endif]-->Análisis de las relaciones diplomático-navales de Alemania e Italia con los países del cono sur y sus implicaciones en Venezuela.
<!--[if !supportLists]-->·       <!--[endif]-->Análisis de las relaciones diplomáticas navales entre Venezuela y los países del cono sur y su relación con EE.UU.
<!--[if !supportLists]-->·       <!--[endif]-->Reflexión final.

El propósito de este trabajo es abrir a la comprensión la conducta estratégico-diplomática venezolana durante la Segunda Guerra Mundial a partir de la conducta estratégica asumida por Argentina, Uruguay y Chile en ese período histórico.

1.- Análisis geoestratégico de la relación sureño-venezolana y sus implicaciones políticas antes de la Segunda Guerra Mundial.

Según Nweihed la atracción de Caracas y Buenos Aires, como ya se mencionó, estaba dada por la geografía (2000:380-382). Pero más que la geografía era su orientación marítima . Esta orientación marítima contrastaba con la política continental con que se había producido la conquista y colonización española del continente debido a que las principales fuentes de riquezas estaban ubicadas en el hinterland de la región. Esto representó una paradoja debido a que la España marítima reprodujo lo que hizo en Europa en el continente americano, es decir, darle preeminencia a los asuntos continentales cuando la potencia del país se jugaba en los espacios marítimos. Pero esto no fue por una falta de visión estratégica por parte de la dirigencia española, al contrario, fue su interés en preservar su estatus hegemónico que al final del siglo XVII había producido un proceso de desgate que la limitó a cumplir con igualdad de objetivación los asuntos marítimos y continentales. El momento simbólico del ocaso de la hegemonía española en el mar se produjo en la batalla naval de las Dunas en 1639. El estatus hegemónico hizo que España priorizara en lo que conquistaría y preservaría y ello evidencia el por qué el resto de las potencias europeas obtuvo posesiones cercanas a los principales territorios españoles. Así pues cuando llegó la hora del ocaso español, el mar fue el espacio que favoreció el desarrollo del potencial centrípeto de los procesos revolucionarios y los dos lugares mejor ubicados para producir esa fuerza serían Caracas y Buenos Aires para Nweihed. Santiago a pesar de ser una ciudad costera su ubicación en el océano Pacífico la limitaba a ejercer influencia en la región. Algo parecido le ocurrió a Montevideo, ciudad estrechamente ligada a Buenos Aires.

A pesar de las ventajas de Caracas y Buenos Aires en relación con el resto de la región, también padecían desventajas. Su ubicación la hizo apetecible a otras potencias extra-continentales. Hasta la primera mitad del siglo XX Aruba, Curazao, Bonaire, Guyana, Trinidad y Malvinas fueron posesiones de europeos que en un momento de la historia intentaron proyectarse sobre territorio continental. Para el año 1935, Venezuela y Argentina aun se disputaban territorios con el Reino Unido.

Después de la gesta independentista, Venezuela, Argentina y Chile siguieron derroteros diferentes constituyendo el mar el medio de contacto. Así pues, los tres países mantuvieron cordiales relaciones diplomáticas, pero los procesos de intercambio entre todos estos países sólo se mantuvieron en el plano cultural. En la primera mitad del siglo XX estos intercambios se realizaron prácticamente en una sola vía dada la disparidad en los niveles de desarrollo de Venezuela con respecto a los países del cono sur. Se destaca al respecto la presencia formativa chilena que abarcó el plano militar y pedagógico<!--[if !supportFootnotes]-->[3]<!--[endif]-->.

A pesar de esta disparidad en cuanto a los niveles de desarrollo, en la década de los años treinta hubo una coincidencia de intereses en la región que favoreció la cooperación entre Venezuela y los países del cono sur. La causa fue la intervención estadounidense en Nicaragua y el papel que desempeñaron empresas de ese país (y otras anglosajones y holandesas) en la guerra del Chaco. Como ya se ha mencionado la afinidad político-ideológica de Venezuela con Alemania, Italia e incluso Japón<!--[if !supportFootnotes]-->[4]<!--[endif]-->, vamos a mencionar sucintamente cómo se manifestó la inestabilidad política en Argentina, Uruguay y Chile para entender los aspectos coincidentes y discrepantes de la cooperación regional.

a.- Argentina.

Argentina vivió un período de gran estabilidad política desde la segunda mitad del siglo XIX hasta que el fortalecimiento de los movimientos obreros propició el surgimiento de un movimiento militar que depuso del poder al presidente legalmente elegido, es decir, H. Yrigoyen en el año 1930, momentos en que la crisis financiera producto del Crack de 1929 tocó las puertas de la Argentina. Con la ruptura del orden constitucional hubo una seguidilla de gobiernos militares o de tutelaje militar que apelaron infructuosamente a la represión para sostenerse en el poder. En este contexto, en el año 1932 se reconoce a un grupo de oposición de tendencia nacionalista (la Legión Cívica Argentina), ideológicamente muy próxima al fascismo, como un medio de hacer contrapeso a grupos de izquierda descontentos por el camino seguido por el país después de la ruptura del orden legal (Bocanegra, 2011). El acercamiento se produjo por su carácter nacionalista (y revisionista desde el punto de vista geográfico), católico, anticomunista y antisemita. Consecuentemente, el acercamiento ideológico al nazismo se produjo por las mismas afinidades del fascismo con la excepción del catolicismo, sin embargo, estas organizaciones nacionalsocialistas, no fueron tan influyentes en la vida política argentina como se ha tratado de inculcar (Ibíd.). Para el año 1940 estas organizaciones alemanas serían proscritas, disueltas o asimiladas a otras organizaciones.

Desde el punto de vista internacional, la política argentina se caracterizó por la oposición a los intereses estadounidenses y sus aliados durante toda la década de los años treinta. En ese contexto se puede entender el acercamiento venezolano argentino de la década de los años treinta. El punto de inicio de este acercamiento dentro de este nuevo marco lo representaría la visita realizada por Buque Escuela “Presidente Sarmientos” a La Guaira en el año 1933 y del vapor “Bolívar” a Buenos Aires en el año 1935. Así pues, cuando se produjo la visita oficial venezolana, los marinos criollos observaron un país con gran potencial pero convulsionado políticamente por las fuertes tensiones políticas derivadas de los enfrentamientos entre izquierdistas y nacionalistas. Una situación similar viviría nuestro país en el año 1936 con la famosa huelga petrolera. Con el estallido de la guerra en el año 1939, Argentina, como sucedió en el resto del continente, no pudo mantener sus vínculos comerciales con Alemania e Italia y se vio obligada a circunscribir sus relaciones económicas a las potencias aliadas, en especial el Reino Unido.

b.- Chile.

La historia de Chile en muchos aspectos fue muy parecida a la Argentina, es decir, gozó de una importante estabilidad política desde finales del siglo XIX hasta la gran depresión que se inició en el año 1929. La diferencia con su vecino del sur fue el fuerte vínculo que mantuvo especialmente el ejército chileno con su homólogo del Reich alemán y las otras instituciones que lo suplantaron desde el fin de la Primera Guerra Mundial. Este vinculo se materializó en: (a) la significativa presencia de asesores alemanes en diferentes áreas del quehacer político nacional y (b) un conjunto de relaciones político-militares de tal envergadura que Chile contó con un observador militar cuando se produjo la invasión de Polonia en el año 1939 (Maldonado, 2005)<!--[if !supportFootnotes]-->[5]<!--[endif]-->. La crisis política, derivada de la situación económica tuvo su desencadenamiento en el denominado motín de la Escuadra del año 1931 ocasionado por la baja de salarios, una medida enmarcada dentro de los ajustes que tuvo que hacer el gobierno como consecuencia de la crisis financiera mundial. Este motín fue sofocado cruentamente sufriendo la Armada de Chile un proceso de reestructuración por todo el resto de la década de los años treinta del siglo pasado similar al padecido por la Marina de Guerra venezolana después del año 1912 que limitó su capacidad de negociación política dentro de dicha sociedad.

La aparición pública de los movimientos fascista (Acción Nacionalista de Chile), falangista (Falange Nacional)<!--[if !supportFootnotes]-->[6]<!--[endif]--> y nacionalsocialista (Movimiento Nacionalsocialista Chileno) se produjo al año siguiente y su propósito fue contener la actividad política de los movimientos de izquierda surgidos en el período. Estos grupos fueron posteriormente absorbidos por otras organizaciones políticas nativas chilenas. En relación con el nacionalsocialismo, éste provino directamente de la oficialidad del ejército que tuvo estrechos vínculos con personas provenientes de Alemania que hicieron vida en ese país tanto dentro de la institución militar como en lo que hoy en día se conoce como sociedad civil<!--[if !supportFootnotes]-->[7]<!--[endif]-->. A pesar de esta efervescencia política, el país pudo evitar el surgimiento de gobiernos militares al contrario de lo que sucedió en Argentina, Uruguay y Venezuela.

Desde el punto de vista internacional, Chile trató de mantener buenas relaciones con todos los países, en especial, EE.UU. y el Reino Unido a pesar de su privilegiada relación con Alemania. A partir del año 1938 el país logró estabilizar la situación social gracias al proceso de industrialización que se inició con apoyo estadounidense. Esta forma de proceder, le otorgaría una especial libertad de maniobra dada por su ubicación geográfica alejada de los principales focos de conflictos.

Así pues, cuando la misión pedagógica chilena se instaló en Caracas y los marinos venezolanos llegaron a Santiago en visita oficial<!--[if !supportFootnotes]-->[8]<!--[endif]-->, los venezolanos pudieron constatar de primera mano la naturaleza de la conflictividad político-social de ese país sureño y de cómo la clase dirigente logró mantener el control de las fuerzas políticas en pugna para garantizar un importante grado de gobierno en el seno de esa sociedad.

c.- Uruguay.

Este país fue igualmente afectado por la crisis iniciada en el año 1929 y vivió un periodo de inestabilidad similar al que padecieron la mayoría de los países de la región, pero a diferencia del caso chileno y argentino, la influencia y la ayuda económica británico-estadounidense fue lo suficientemente fuerte como para mantener neutralizado el país a pesar de la ayuda económica otorgada por Alemania<!--[if !supportFootnotes]-->[9]<!--[endif]-->. El punto de acercamiento con los regímenes totalitarios se produjo con la ruptura con la Unión Soviética y con España entre 1935 y 1936. Pero después de ese año se produjo un alejamiento debido a un entendimiento con los países anglosajones dentro del marco de la visita que hizo el presidente Roosevelt en el año 1936. Con este marco, los marinos venezolanos que visitarían Uruguay en el año 1935 observarían la misma conflictividad política que padecía toda la región. La diferencia fue que el fascismo y el nacionalsocialismo europeo no llegaron a tener el mismo poder que en Argentina y Chile a pesar de estar ese país sometido a gobiernos militares.

                   d.- Situación Geoestratégica y su evolución: 1935-1945.

En la cooperación regional se presentaron aspectos coincidentes que favorecieron la relación política y discrepantes que crearon tensiones entre los países, por tal motivo vamos a describir sucintamente las relaciones entre los países del cono sur y después vamos a analizar la conducta estratégica de la región como conjunto.

Desde el punto de vista bilateral, las relaciones políticas entre Uruguay, Argentina y Chile en el período estuvieron condicionadas en primer lugar por la rivalidad argentino-brasileña y en segundo lugar por la influencia que ejerció el fascismo y el nacionalsocialismo en la región. Sobre la rivalidad argentino-brasileña, esta se produjo por un manejo de percepciones realizado por EE.UU. para generar desconfianza y ganar así aliados en el continente. En este manejo de percepciones los estadounidenses se aprovecharían de las tendencias nacionalistas y totalitarias de la clase dirigente argentina, la debilidad estructural brasileña y del espíritu democrático existente en la sociedad uruguaya.

Con respecto a las relaciones chileno-argentinas, estas se caracterizaron por su carácter cooperativo en el período y se intensificarían con el estallido de la guerra. El punto culminante de esta relación fue la coincidencia política de mantener relaciones con los países del Eje después del ataque a la base norteamericana de Pearl Harbor. Las causas para el mantenimiento de la neutralidad además de la política intervencionista estadounidense en la guerra europea fue la percepción de que: a.-) la incapacidad estadounidense de proteger adecuadamente a la región, b.-) la posible victoria de los países del Eje, c.-) el mantenimiento de una relación de intercambio no preferenciales usando al respecto buques nacionales y, d.-) una opinión pública poco favorable a la guerra.

A escala regional, los elementos coincidentes se acrecentaron con: (1) la posición política más o menos uniforme en relación a la guerra civil española, (2) el alejamiento progresivo de la Sociedad de las Naciones, (3) la creciente relación política con Alemania e Italia y (4) la percepción creciente de que estallaría una nueva guerra en Europa<!--[if !supportFootnotes]-->[10]<!--[endif]-->. Dentro de este marco se realizó la Conferencia de Paz y Seguridad en Buenos Aires en el año 1935 y las realizadas en los años subsiguientes. Como instrumento diplomático, estas conferencias permitieron que los aspectos políticos coincidentes y discrepantes del hemisferio se trasladaran a dicho foro y permitió que a escala bilateral se desarrollara otro tipo de negociación donde el buque de guerra jugó un papel importante.

Así pues, el período 1935-1939 se caracterizó por los esfuerzos de Suramérica para aumentar su poder de negociación y garantizar un importante grado de libertad de maniobra política frente a EE.UU. y la misma Europa. Después del año 1939 hubo tres reuniones de consulta de cancilleres que marcaron el destino de la región durante el período de la guerra. Estas fueron: (1) la de Panamá que marcó el inicio de la neutralidad hemisférica, (2) la de la Habana que marcó el fin de la política de neutralidad estadounidense y el inicio de la neutralización de los países del continente y (3) la Río de Janeiro que marcó formalmente el inicio de la hegemonía continental estadounidense.

En Panamá en el año 1939 se adoptó una política de neutralidad hemisférica teniendo como referente la experiencia de la guerra de 1914. Sin embargo, esta neutralidad tenía basicamente dos interpretaciones: la estadounidense y brasileña enfocada en consideraciones de naturaleza económica y la hispano-parlante centrada en temas de índole político. En el año 1939 esta diferencia estuvo nuevamente presente pero en nuevas circunstancias, debido a: (1) en lo político, habían afinidades ideológico políticas más acentuadas, (2) la tecnología existente hacía prever que la guerra podía afectar al hemisferio de una manera más directa y (3) las medidas económicas adoptadas por el Reino Unido y Francia sobre contrabando de guerra y embargos comerciales, dentro de un contexto de crisis económica, afectaron notoriamente a los países suramericanos, en especial, a Argentina. Como el centro de gravedad de las medidas era material se explica que el enfasis de las resoluciones adoptadas en Panamá tuvieran un alto componente marítimo, es decir, se buscó mitigar las medidas anglofrancesas con una figura jurídica de dificil cumplimiento con el agravante de que favorecían a la causa aliada (O´Connell, 1975:28).

Con la conquista de Noruega y Dinamarca cambio notoriamente la situación estratégica debido a que Alemania había roto el bloqueo naval impuesto por el Reino Unido. La caida de Holanda, Belgica y Francia unos meses después acentuó aún más el cambio de la situación política debido a que Alemania tuvo desde ese entonces libre acceso al océano Atlántico. Con este cambio de circunstancias, las resoluciones adoptadas en Panamá en el año 1939 perdieron su efecto claramente a favor de la causa aliada debido a que: (1) las posesiones coloniales americanas de Francia y del Reino de los Países Bajos pasaron a ser foco del interés estratégico de los países beligerantes y de los países americanos, (2) Alemania podía perturbar el comercio marítimo británico no sólo en las adyacencias de las islas británicas, tambíen en los propios puertos de origen de los intercambios, y (3) EE.UU. comezó a apoyar de forma más directa la causa británica. Este fue el marco de la reunión de la Habana de julio de 1940.

La reunión de la Habana marcó el fin de la neutralidad estadounidense e hizo patente al resto de los países del hemisferio que mientras más durase la guerra más dificil iba a ser mantener la neutralidad. Para Uruguay la neutralización comenzó con la batalla del Río de la Plata. En Venezuela la neutralización se hizo evidente desde el mismo año 1940 cuando fue sometida a una intensa presión diplomática naval. La neutralización se expresó en estos dos países en que a pesar de mantenerse formalmente como países neutrales lo cual trajo importantes consecuencias políticas, en la práctica británicos y estadounidenses operaron sin ningún tipo de restricciones. Algo similar ocurrió con Suecia en relación con Alemania en el mismo período.

En el año 1941, EE.UU, se alejó aún más de la política de neutralidad cuando: (1) confiscó los bienes de Alemania, Italia y Japón en su territorio y exhortó, a cambio de beneficios, a que el resto de los países del hemisferio se sumaran a esta iniciativa, (2) la declaración conjunta británico-estadounidense conocida como la Carta Atlántica, (3) la Ley de Préstamos y Arriendos, y (4) la realización de actos de guerra mediante la protección de buques de uno de los países beligerantes. Con este marco, Brasil asumiría la conducta estratégica seguida durante la Primera Guerra Mundial al aceptar la instalación de bases estadounidenses y con ello iniciaría un camino que lo colocaría como un país no beligerante favoreciendo a la causa aliada de una forma tan abierta que se le hizo dificil seguir el camino de la neutralidad. Con esta actitud, Brasil recibiría cuantiosas ayudas económicas y militares que acelerarían su proceso de industrialización variando el equilibrio estratégico de la región.

Con esta situación estratégica, el ataque a Pearl Harbor no fue un acto de agresión contra un país americano. Fue la consecuencia del abandono progresivo de la neutralidad en contraposición a las políticas hemisféricas adoptadas en Panamá en el año 1939 y la Habana en el año 1940. Con este marco fue que se realizó la Reunión de Consulta de Río de Janeiro<!--[if !supportFootnotes]-->[11]<!--[endif]-->. Una reunión donde EE.UU. buscó que todos los paises de la región rompieran relaciones diplomáticas con Alemania, Italia y Japón. En ese foro, los paises que rompieron relaciones con los países del Eje fueron los países que estaban neutralizados, sin embargo, hubo otros que trataron de obtener alguna ventaja haciendo declarando la guerra a los enemigos de EE.UU. Argentina y Chile, como se sabe, lograron de forma hábil mantener relaciones políticas con los países del Eje como expresión soberana de la neutralidad con la esperanza de que la guerra terminase en el corto plazo debido a que las restricciones impuestas por la guerra habían disminuido sus capacidades de negociación a escala regional. La pregunta es ¿Por qué Argentina y Chile adoptaron esa conducta estratégica en ese momento aciago de la guerra? La respuesta es que estaban siguiendo unos criterios westafalianos que entraron en crisis en el Tratado de Paz de Versalles en el año 1919. En este contexto, si hay un cuetionamiento a la conducta estratégica seguida por estos dos países (y en menor medida Uruguay y Venezuela) esta debe buscarse en el fundamento westfaliano del estado nacional moderno, no con quién o qué tipo de relación mantuvo se con los países del Eje debido a que la guerra como se manifestó más claramente en Suramérica fue en el aspecto material, es decir, en el aseguramiento de la relación propiedad-estructura de la producción. Como veremos más adelante, con la guerra quedó derrotado el concepto de soberanía de raigambre westafaliana cuando los países de la región perdieron su capacidad política de mantener la neutralidad, pero tambien abrirá la posibilidad de entender la política de una manera diferente. 

2.- Las relaciones diplomático-navales venezolano- argentino-chilenas a la luz de los intereses de Alemania e Italia en la región.

Entre los años 1935 y 1940 la presencia naval germano-italiana en suramerica fue relativamente intensa y tuvo desde el punto de vista diplomático el propósito de afianzar las relaciones de amistad y comercio que existió antes de la Primera Guerra Mundial. El principal argumento esgrimido por Alemania en ese entonces fue la posición neutral asumida en especial, Venezuela, Uruguay, Argentina y Chile entre 1914 y 1918<!--[if !supportFootnotes]-->[12]<!--[endif]-->. Con respecto a Alemania, su presencia naval en Suramérica se hizo constante y periódica a partir del año 1935. Si bien, hasta el año 1936 esta presencia estuvo representada en el DKM “Karlsruhe” y el “Emden”, a partir de ese mismo año se producirían cambios notables en el quehacer político alemán en la región. Estos cambios se materializaría en: a.-) un aumento de las visitas de instrucción empleándose al efecto los SMS “Schleswig-Holstein” y “Schlesien” especialmente a Venezuela<!--[if !supportFootnotes]-->[13]<!--[endif]-->, b.-) se designarían agregados navales en países claves como Argentina y Chile, c.-) se incrementaría la presencia de instructores alemanes específicamente en Chile, y d.-) representantes de las industrias militares alemanas harían ofrecimientos de material bélico a los países con que mantenía una estrecha relación<!--[if !supportFootnotes]-->[14]<!--[endif]-->.

En el caso italiano hubo dos hechos que limitaron una presencia naval más activa en la región. Estos hechos fueron una endémica carencia de combustible para mover su flota y la invasión de Abisinia que orientó el esfuerzo de ese país para tratar de obtener una solución rápida. Sin embargo, el Reino de Italia: a.-) envió representantes de la Regia Marina para estrechar los lazos militares a la región, en especial, Argentina, Chile y Brasil, b.-) pudo mantener hasta el año 1940 la venta de material bélico naval, en especial a Argentina, Brasil y Venezuela y c.-) mantuvo instructores navales en Argentina, Brasil y Venezuela<!--[if !supportFootnotes]-->[15]<!--[endif]-->.  

Después del estallido de la guerra hasta el año 1942, la presencia naval italoalemana cambio de tono, es decir, asumió una naturaleza mixta. El carácter mixto se evidenció en el hecho que la dinámica de la guerra produjo restricciones a los buques alemanes y a los buques de los países suramericanos en el sentido que limitó su área de operaciones en un contexto de guerra comercial.

A partir del año 1942, se produjo en Suramérica un cambio de las relaciones diplomática en relación con Alemania, Italia y Japón. Se pasó a una relación más antagónica dado por el inicio del proceso de ruptura de relaciones diplomáticas y de declaraciones de guerra realizadas por la presión estadounidense. Venezuela rompería relaciones con Alemania a finales del año 1941 y Uruguay a inicios de 1942. Argentina y Chile lo harían en el año 1944. Argentina, Uruguay, Chile y Venezuela le declararían la guerra a Alemania entre febrero y marzo del año 1945.

A pesar que la diplomacia de manera general es manejada por el Estado como un todo, los aspectos técnicos de las formas de comunicación y de intercambio se dejaban a personal especializado. En este sentido es que puede entenderse cómo las ejércitos de Argentina y Chile y en especial el chileno comenzaron a recibir influencias de su contraparte alemana. Desde el punto de vista naval, es de destacar que la mayor influencia provenía del Reino Unido por razones históricas. A continuación se va a reseñar cómo evolucionó la relación de Italia y Alemania con Uruguay, Argentina y Chile para tratar de obtener elementos de comparación que nos muestre cómo se produjo la neutralización política de los países de la región como consecuencias de la guerra.

<!--[if !supportLists]-->a.    <!--[endif]-->Uruguay

La marina de guerra uruguaya de los años treinta era una institución que se encontraba en proceso de crecimiento. Desde el punto de vista diplomático, la principal relación de la armada de ese país era con sus grandes vecinos Argentina y Brasil. Con respecto a Alemania, este país fue visitado en el año 1935 por el DKM “Karlsruhe” del CN Lütjens. Montevideo fue el puerto que antecedió su entrada a Chile. Este país sería visitado también por el buque Escuela Brsileño “Almirante Saldanhaen el año 1941 y 1942, y por el ARA “Pueyrredón” en 1939. La visita del "Karlsruhe” sería la última visita de un buque de guerra alemán a este país antes de la llegada del Graff Spee. Por otra parte, Según Maldonado (2005), hasta el año 1939 Uruguay mostró interés en adquirir armas alemanas, pero no se conoce de adquisiciones militares provenientes de ese país en ese período ni durante la guerra.

Cuando la delegación venezolana arribo a Montevideo debió haber percibido una importante influencia francesa y anglosajona a pesar de los movimientos nazis existentes. La visita venezolana debió haber tenido en ese momento un carácter más protocolar en el sentido de hacer una deferencia al país dada su proximidad al destino final Buenos Aires. De ahí que sólo se menciona en los registros históricos, la ofrenda floral al busto del procer uruguayo “Artigas”<!--[if !supportFootnotes]-->[16]<!--[endif]-->

Con el estallido de la guerra, el país asumiría una posición neutral como lo hizo el resto de la región. Por este hecho quedó en el puerto de Montevideo el buque alemán “Tacoma”. La neutralidad uruguaya sería puesta a prueba con la batalla del Río de la Plata. Según Lettieri (2004), la Segunda Guerra Mundial llegó a Uruguay muy pronto de la mano de un mítico enfrentamiento, entre el acorazado de bolsillo “Graf Spee” y los cruceros británicos “Exeter”, “Ajax” y “Achilles”. Este hecho, junto con la operación NEULAND, marcaría para siempre el recuerdo de la guerra en América del Sur y demostraría a todos los gobiernos de la región que de alguna u otra forma serían arrastrados a un conflicto que comenzó siendo europeo y finalizaría siendo una conflagración mundial.

El Graf Spee, después de combate naval que le dejó averías de poca consideración y sin posibilidad de aprovisionarse de municiones y repuestos solicitó permiso a las autoridades uruguayas para dirigirse a Montevideo para evacuar a los heridos, hacer reparaciones de emergencia y cargar provisiones. Con este hecho, el gobierno uruguayo fue sometido a fuertes presiones por parte de Alemania por un lado y EE.UU y el Reino Unido por el otro, primero para impedir la entrada del buque y después para apurar su salida. Luego de una hábil campaña de desinformación desarrollada por el embajador británico en el país, el comandante del buque alemán, el CN H. Langsdorff, decidió sacrificar el navío y salvar a la tripulación que posteriormente sería internada en Argentina luego de ser trasladada por un mercante alemán. Tras este episodio, la clase dirigente uruguaya, de manera realista, acentuó su acercamiento al bando aliado y trató de obtener el mayor beneficio posible para el país de esa guerra.

Entre 1940 y 1941, la inteligencia de Estados Unidos e Inglaterra se movió en todos los ámbitos de la vida uruguaya para generar un ambiente favorable a la causa aliada desestabilizando a un gobierno que trató de mantener su política de neutralidad. Con la entrada en guerra de Italia y la ocupación de Dinamarca quedaron en el puerto de Montevideo los barcos italianos “Adamello” y “Fausto”, y los daneses “Isaura” y “Christian Sass”. Estos buques serían requisados dentro del marco de la política de confiscaciones lideradas por el gobierno estadounidense en el año 1941. El “Adamello”, al respecto fue nombrado “Montevideo” y el “Fausto” sería denominado “Maldonado”. De igual forma, el “Isaura” sería denominado “Rocha” y el  “Christian Sass” como “Colonia”.

Con la entrada en guerra de EE.UU. el gobierno uruguayo endureció sus relaciones diplomáticas con los países del Eje en concordancia con las resoluciones acordadas en la conferencia de Río de Janeiro, pero mantuvo su neutralidad. Veinte días después de la incursión alemana en el Golfo de Venezuela (08MAR1942), la M/N “Montevideo” navegando con la bandera uruguaya de forma visible por los costados, pero en completa oscuridad fue torpedeado y hundido al norte del mar Caribe por el submarino italiano “Fazzoli” ocasionando la muerte de gran parte de la tripulación<!--[if !supportFootnotes]-->[17]<!--[endif]-->. Cinco meses después de este naufragio (02AGO), fue torpedeado y hundido, también en aguas adyacentes al mar Caribe la M/N “Maldonado”, pero en este caso no se lamentaron pérdidas de vida humanas<!--[if !supportFootnotes]-->[18]<!--[endif]-->. Por causa de estos hechos, el gobierno uruguayo arrendaría varios de sus pocos buques mercantes al gobierno estadounidense. En este contexto, este país sería el primero que se beneficiaría de la Ley de Préstamos y Arriendos y sería después de Brasil el país que más le sacaría provecho a la relación con EE.UU. Al respecto recibiría en contraprestación un caza submarinos que denominarían “Maldonado”.

Luego de los incidentes ocurridos con los países del eje por el caso de los hundimientos, Uruguay tuvo que encarar la presión de un gobierno argentino que se resistía a mantener no sólo su neutralidad sino su relación con Alemania. El punto culminante de esta tensión estaría dado por la diplomacia intimidatoria que se materializó en una serie de maniobras navales nocturnas realizadas por la Armada Argentina que cesarían cuando la embajada estadounidense le aseguró al gobierno uruguayo el apoyo necesario en caso de que las circunstancias lo ameritasen (Dupuy Tindemann, 2008). Este hecho significó un mayor acercamiento a EE.UU. y Brasil que ya, para ese entonces, se había empeñado en la guerra en el frente europeo. Finalmente, el 14 de febrero de 1945, Uruguay,le declararía la guerra a Alemania y Japón y se adheriría a la organización las Naciones Unidas.

<!--[if !supportLists]-->b.    <!--[endif]-->Argentina.

La Armada Argentina de la década de los años treinta era una organización mestiza de alta disponibilidad operacional equipada con materiales provenientes de EE.UU., Italia, Reino Unido, Francia y en menor medida Alemania y estaba estructurada formativa y doctrinalmente con una fuerte influencia anglosajona, especialmente del Reino Unido y Estados Unidos. Para el año 1940, estaba catalogada como la octava armada a escala mundial. Este hecho en sí colocaba a esa armada como un formidable instrumento de negociación internacional y objeto de influencia extranjera. De igual forma, hay que tener presente que históricamente la actitud de los profesionales de la armada ha sido la de cumplir sus tareas específicas a pesar de las inclinaciones políticas del gobierno a que le ha tenido que servir. Por tal motivo, a pesar de las buenas relaciones que ese país sureño mantuvo con la Alemania de la república de Weimar, estas relaciones no trascenderían al componente naval como sí sucedió en el ejército. En el caso italiano a pesar de compartir material bélico con Argentina, lo cual significó la adopción de parte de su doctrina naval no hubo, en ese período, un activismo político por parte de la armada sureña. Quizás, en este sentido, recibiría influencia de una Regia Marina que mayoritariamente estaba más orientada a la defensa de los intereses del Estado que de una parcialidad política<!--[if !supportFootnotes]-->[19]<!--[endif]-->.
   
Para el año 1935 las relaciones argentino-alemanas desde el punto de vista naval se limitaron a los canales diplomáticos y su foco estuvo dirigido a la venta de armas. Los cargos de agregado naval fueron ocupados en Berlín por el CF E. Ceballos<!--[if !supportFootnotes]-->[20]<!--[endif]--> y en Buenos Aires por el CN D. Niebuhr quien a su vez fue concurrente en Chile y Uruguay<!--[if !supportFootnotes]-->[21]<!--[endif]-->. Un paso importante en las relaciones bilaterales se produjo en el año 1937 cuando se produjo un intercambio de visitas navales, es decir, cuando el SMS “Schlesien” visitó varios puertos argentinos y la División Acorazados de la Armada Argentina, compuesta por los acorazados “Moreno” y “Rivadavia” visitaron varios puertos alemanes (Luqui-Lagleyze, 2005). La visita argentina, que fue tratada como oficial, tuvo bastante resonancia en Alemania puesto que hasta el comandante argentino de la división naval fue recibido por el propio canciller alemán Adolfo Hitler. En Argentina por su parte, el SMS “Schlesien”, según Basti fue aprovechado para reconocimiento y verificación con miras a la realización de futuras operaciones (2009:119-120). Después de este evento, el foco de la relación naval entre ambos países estuvo orientado a la venta de armas hasta que con el estallido de la guerra se presentó el incidente del DKM “Graf Spee” cuyo desenlace culminó con el internamiento de la tripulación del acorazado de bolsillo alemán en territorio argentino<!--[if !supportFootnotes]-->[22]<!--[endif]-->.

Con respecto a la venta de material bélico es de destacar que Argentina antes de la guerra adquirió material naval alemán (y británico), pero no de la misma importancia del adquirido desde Italia. Durante la guerra, pudo hacer efectivo varios pedidos incluso durante el periodo bélico vía España, pero las necesidades de la guerra fueron limitando la misma capacidad alemana para vender armas a cualquier país.

En el caso italiano, como ya se indicó estuvo focalizado en la venta de medios navales, específicamente tres submarinos antes del estallido de la guerra, pero como la relación de estos dos países estuvo caracterizada por altibajos relacionados con las sanciones impuestas a Italia por la guerra de Abisinia promovidas por la propia representación Argentina, la influencia fascista en el país provendría de los oficiales del ejército que estudiarían en el citado país Mediterráneo. Entre ellos se destaca Juan Domingo Perón. A pesar de esta situación, de forma más o menos contemporánea a la visita que estaban realizando los acorazados argentinos a Alemania en el año 1937, el ARA “Presidente Sarmientos” visitaría el puerto de Nápoles y entre los visitantes distinguidos contaría con la presencia del príncipe Umberto di Savoia. Este sería la única visita enmarcada en las relaciones ítalo-argentina en el período. Hay que recordar que la regia marina militare italiana se encontraba empeñada en la guerra de Abisinia.

Así pues, cuando se produjo el encuentro entre la marina argentina y venezolana en el año 1935, el sustrato de la comunicación tuvo como plataforma común un nacionalismo en estado de ebullición. De ahí que el presidente argentino del momento, el general Justo le haya abierto las puertas a nuestro país en ayuda para la formación de personal militar y naval<!--[if !supportFootnotes]-->[23]<!--[endif]-->. De igual forma, la influencia europea que se pudo haber afectado la relación bilateral se pudo haber producido a partir del interés de compartir material bélico de un origen común. Desde el punto de vista cooperativo, la formación de oficiales navales venezolanos en Argentina en ese período facilitaría a largo plazo las relaciones políticas entre los dos países en momentos críticos de las relaciones bilaterales como la participación argentino-venezolana en la crisis de los misiles en Cuba en el año 1962<!--[if !supportFootnotes]-->[24]<!--[endif]-->. 

Esta no sería la primera crisis internacional donde participarían buques argentinos. En el año 1936, con el estallido de la guerra civil en España, el crucero “Veinticinco de mayo” y el torpedero “Tucumán” realizarían actividades humanitarias de avacuación de refugiados, ciudadanos argentinos y de personal diplomàtico de países suramericanos.

La visita oficial venezolana estuvo relacionada con la promoción del comercio, industria y agricultura venezolana y a su vez para el adiestramiento de cadetes de la escuela naval en lo que hoy se denomina Ejercicio de Buque Independiente. La misión comercial estuvo dirigida por el Sr. Domingo García representante de la Compañía Venezolana de Navegación y la misión naval estuvo comandada por el Capitán de Fragata Felipe Larrazabal. En Buenos Aires se develaría un busto del Libertador Simón Bolívar y como fruto de ese acercamiento, serían enviados a Argentina seis cadetes navales para su formación en ese país y el Teniente de Fragata Wolfgang Larrazabal participaría en el viaje de instrucción en el buque escuela ARA “Presidente Sarmientos” en el año 1937, después de que visitara el puerto de la Guaira<!--[if !supportFootnotes]-->[25]<!--[endif]-->.

Con el estallido de la guerra en Europa en el año 1939 Argentina se adhirió a la política de neutralidad acordada en el seno de las conferencias de seguridad americana relacionadas con el estallido de la guerra en Europa a pesar que las medidas económicas aliadas afectaron profundamente su economía. Ahora esta neutralidad se enmarcaba no sólo en mantener la política asumida por ese país en el año 1914, también los decisores políticos argentinos estimaron que Alemania tenía grandes posibilidades de vencer en esa nueva guerra. Las victorias militares germanas en los años 1939 y 1940 confirmaron esa creencia. Esta neutralidad sería puesta a prueba en el año 1940 cuando fue hundida por un U-Boot la M/N “Uruguay” de bandera argentina a 130 MN al norte de la costa española<!--[if !supportFootnotes]-->[26]<!--[endif]-->. Este incidente que fue resuelto en el ámbito diplomático fue un indicador de la fortaleza de la relación argentino-alemana.

Uno de los aspectos que se debería tener en consideración en la política de neutralidad argentina en el año 1941 podría ser la evaluación de su conducta estratégica a la luz de las abiertas políticas belicistas estadounidenses de apoyo directo a uno de los bandos enfrentados. A este respecto, más allá del germanofilismo del gobierno argentino se evidencia que lo que estaba planteado en el año 1941 era un importante antagonismo argentino-estadounidense donde el primero buscaba mantener la neutralidad y el segundo perseguía el involucramiento en la guerra arratrando con ello a toda la región.  En este contexto, la conducta estratégica de Argentina, al igual que Venezuela, fue mantener una posición que les permitiera resistir políticamente con la esperanza de que las armas del Eje decidieran la guerra sobre todo en el año 1942<!--[if !supportFootnotes]-->[27]<!--[endif]-->. Por supuesto que la politica de neutralidad argentina no era apoyada por todos los sectores de ese pais. Como en toda la region, una parte de ese pais apoyaba a los anglosajones y dado que EE.UU y el Reino Unido tenían una presencia que se sentía desde el mar, el gobierno argentino trató de acercarse prudentemente al gobierno estadounidense, pero el fruto de este acuerdo sólo fue visible en el ámbito económico.

Dentro de este juego de fuerzas fue que se produjo la visita del Guardacostas ARA “Pueyrredón” a la Guaira en el año 1941. Este buque realizó un crucero de instrucción con sesenta cadetes que lo llevó a Río de Janeiro, Bahía, Recife, Puerto Rico, Nueva Orleáns, La Habana, Puerto Limón, Colón, Cartagena, Aruba, La Guaira, Pernambuco y Santos. Su arribo a Argentina se produjo siete días después del ataque a Pearl Harbor. Según Pérez-Lecuna, este buque estuvo en la Guaira entre el 13 y 17NOV1941 (2000:548-549)<!--[if !supportFootnotes]-->[28]<!--[endif]--> y si se tiene presente que ese buque estuvo en Nueva Orleans el 07OCT se estima que ese crucero fue hecho a alta velocidad quizás por la circunstancia de guerra que vivía la humanidad en ese momento<!--[if !supportFootnotes]-->[29]<!--[endif]-->. Una observación superficial de la ruta seguida por el Crucero Guardacostas argentino evidencia el interés de ese país en el océano Atlántico meridional y en el mar Caribe, espacio que se constituiría en un área de operaciones navales desde el año 1942 hasta mediados del año 1944.

La entrada de EE.UU en la guerra fue el momento crucial de la politica de neutralidad continental debido a que los pasos que dio ese pais para participar en ese conflicto fueron suficientemente claros para la mayoria de paises del hemisferio. La pregunta que se plantea entonces es saber si algun pais estaba en condiciones de denunciar a los estadounidenses desde el momento en que la escalada fue lo suficientemente clara para forzar a la region a involucrarse en una guerra que no le era de su incunbencia. Esta situación podria explicar, en parte, la posición argentina. En parte porque este pais tambien estaba buscando su posicionamiento mundial.

Para el momento en que se produjo la declaración de las Naciones Unidas, el frente de guerra europeo y africano estaba estabilizado y en el extremo oriente las fuerzas militares japonesas avanzaban de forma indetenible en Oceanía y en el sudeste de asía. En este contexto, con las graves pérdidas navales sufridas por británicos y estadounidenses se hizo necesario reforzar las posesiones que aún resistían y ello produjo un desbalance de fuerzas en el océano Atlántico que sería aprovechado por Alemania e Italia. Con este escenario la clase dirigente argentina estimó que a pesar de la violación del territorio estadounidense por Japón, no se consideraban “las acciones de Alemania e Italia como actos de agresión o de amenaza al continente”<!--[if !supportFootnotes]-->[30]<!--[endif]--> y esta diferencia fue usada como argumento para mantener la neutralidad. Esta neutralidad fue apoyada por la clase dirigente en general y por el estamento militar dirigido, en ese momento, por el Almirante León Scasso, el marino que comandó la escuadra argentina en la visita oficial a la Alemania nacionalsocialista.

Cuando se produjo la Tercera Reunión de Consulta de ministros de Relaciones Exteriores en Río de Janeiro entre el 15 y el 28 de enero de 1942, en Venezuela se estaba negociando un acuerdo de defensa naval con EE.UU. en condiciones desventajosas porque significaría su neutralización efectiva en la esfera internacional una vez que se produjeron los primeros hundimientos de tanqueros en el Golfo de Venezuela. Teniendo presente esta diferencia entre neutralidad y neutralización la clase dirigente argentina (al igual que la chilena) optaría por tratar de preservar su independencia negándose al respecto a romper relaciones con Alemania e Italia.

Así como Venezuela tendría que lidiar diplomáticamente con EE.UU para mantener alguna forma de soberanía a partir del 16FEB1942 por la presencia de submarinos alemanes operando contra los intereses aliados en las adyacencias de nuestras costas, la clase dirigente argentina tendría que lidiar tanto con las potencias anglosajonas como con la resistencia dentro del propio país para mantener la neutralidad como expresión de la soberanía.  Las situaciones límites que colocaron en tensión a la sociedad argentina fueron: 1.-) el torpedeamiento del petrolero “Victoria” (17ABR) y el hundimiento del mercante “Río Tercero” (22JUN), ambos dirigiéndose a Nueva York<!--[if !supportFootnotes]-->[31]<!--[endif]-->, 2.-) el descubrimiento en la ciudad de La Plata de una red espionaje alemán que informaba sobre los embarques de alimentos a Gran Bretaña y 3.-) el descubrimiento por parte aliada de los esfuerzos argentinos por adquirir armas alemanas.

Los incidentes provocados por el hundimiento de buques argentinos fueron resueltos por vía diplomática. Ahora, el tema de las redes de inteligencia alemana y de la adquisición de material de guerra alemán, tienen una estrecha vinculación con las operaciones clandestinas realizadas por Alemania en el cono sur con la cooperación de la España nacionalista.

En las redes de inteligencia en argentina y las ventas de armas, España jugó un importante papel en el desarrollo de dicha relación. España (con el apoyo de Portugal) facilitó las transacciones comerciales entre esos dos países<!--[if !supportFootnotes]-->[32]<!--[endif]-->. El interés por la compra de armas estaba relacionado con: (1) el interés alemán en mantener las relaciones con Argentina y (2) el juego de percepciones sobre una hipotética guerra que se podría desencadenar en el cono sur generada entre las clases dirigentes argentina y brasileñas, esta ultima influida habilidosamente por la diplomacia estadounidense. Como se sabe, Brasil rompió relaciones diplomáticas con los países del eje una vez que se aseguró que recibiría ayuda militar estadounidense<!--[if !supportFootnotes]-->[33]<!--[endif]-->. Este hecho involucraría a Brasil directamente en la guerra y le permitiría equilibrar el balance estratégico de la región que era favorable a Argentina.

Además del costo que significó en el ámbito internacional asumir una posición de neutralidad, la situación política interna de ese país sureño comenzó a deteriorase a partir del año 1943 por lo que la clase dirigente y los grupos de poder trataron de mantener la conducta estratégica del país a ultranza. Hay que recordarse que para esa fecha, si bien, las fuerzas germano-italianas habían sido expulsadas de África, todavía tenían la iniciativa en el frente ruso, y los japoneses a pesar de fracasar en Guadalcanal sus fuerzas militares estaban avanzando hacia la India. Estos hechos evidencian que la nueva clase dirigente argentina todavía creía en la derrota de los aliados. Dentro de este marco se produjo la visita oficial del Buque Escuela español “Juan Sebastián Elcano”. Esta visita de cuatro días realizada entrando el mes de abril de 1943 se desarrolló dentro del marco de las estrechas relaciones existentes entre los dos países. Dos meses después de la misma, el periódico Acción Argentina denunciaría que ese buque serviría de vía de escape de un grupo de tripulantes del panzerschiff “Graf Spee”.

La posición internacional argentina quedó más comprometida a inicios de 1944 cuando un terremoto asoló una región del país y es descubierto un cónsul argentino realizando actividades de inteligencia a favor de los países del Eje. Este último hecho obligó a la clase dirigente argentina a romper relaciones con Alemania, Italia y Japón a inicios del año 1944 trayendo como consecuencia a su vez la caída del gobierno. Esta ruptura no significó el fin de las relaciones debido a que la nueva cúpula gobernante aún jugaba con la esperanza de que el resultado de la guerra aún podía beneficiar los intereses argentinos<!--[if !supportFootnotes]-->[34]<!--[endif]-->. Esta esperanza se iría desvaneciendo después de junio de 1944, por lo que el paso que dieron las relaciones entre esos dos países fue la preparación para la postguerra, es decir, la acogida de jerarcas del nacionalsocialismo que han destacado autores como Basti, Salinas, De Napoli y Goñí.

Los últimos actos  notorios de la armada argentina durante la guerra se circunscribirían a la aplicación de una diplomacia demostrativa de carácter intimidatorio frente a Uruguay y el establecimiento de una zona de vigilancia marítima entre el estuario de La Plata y el cabo de Hornos.

c.- Chile.

La Marina de Guerra chilena ha sido una importante institución militar a nivel suramericano a lo largo de su historia. A inicios de la década de los años treinta del siglo pasado contaba con un acorazado, el “Latorre” modernizado en el Reino Unido. Este medio indicaba de hecho la estatura estratégica de ese país en el ámbito marítimo<!--[if !supportFootnotes]-->[35]<!--[endif]-->. Sin embargo, el motín de la marinería y su posterior represión redujeron severamente la disponibilidad operacional de la marina y la principal preocupación de los mandos superiores fue en los años subsiguientes recuperar su apresto dentro de un contexto de crisis económica y una política internacional enraizada en el mantenimiento de una política de neutralidad que le reportó importantes beneficios en las primeras décadas del siglo XX. A pesar de su debilidad estructural la Armada de Chile todavía constituyó una excelente escuela para la formación de los nuevos oficiales de la Armada venezolana en ese período<!--[if !supportFootnotes]-->[36]<!--[endif]-->.

Por consiguiente, durante el resto de la década de los años treinta del siglo XX la marina de guerra chilena estuvo sometida a un intenso proceso de reestructuración que la limitó a desempeñar un importante rol diplomático como si se evidenció en el caso de la Marina de Brasil y la Armada Argentina. Como se sabe la marina de ese país al igual que la argentina y en menor medida la venezolana tenían una fuerte influencia inglesa<!--[if !supportFootnotes]-->[37]<!--[endif]-->, por lo que la relación con Alemania estuvo supeditada a las líneas políticas del gobierno y no a un contacto directo como si mantuvo el ejército chileno con su par alemán. A partir de este hecho se tiene que, al parecer, la principal relación de la marina de guerra alemana en Chile se produjo con el ejército y no con su contraparte debido a que su contraparte se encontraba dedicada a recuperar los estándares de operatividad que llegó a ostentar a principios de los años treinta. 

Con este marco, además de las visitas navales realizadas por buques argentinos, los puertos chilenos serían visitados por buques alemanes<!--[if !supportFootnotes]-->[38]<!--[endif]-->. Maldonado (2005) ha destacado la resonancia que tuvo en ese país del sur la visita de DKM “karlsruhe” a inicios del año 1935<!--[if !supportFootnotes]-->[39]<!--[endif]--> y SMS “Schlesien” en el año 1938<!--[if !supportFootnotes]-->[40]<!--[endif]-->. El último acto de la relación naval chileno-alemana constituiría la donación del velero “Priwall” que llegaría a cumplir funciones como buque escuela con el nombre de “Lautaro”.

La visita del DKM “Karlsruhe” a Valparaiso en el año 1935 fue realizada bajo el comandado en ese entonces por el Capitán de Navío G. Lütjens dentro del marco del cuarto crucero de representación que abarcó un importante número de puertos suramericanos. La resonancia de esta visita se debió a que: 1.-) se produjo dentro de un contexto signado por el estrechamiento de las relaciones chileno-alemanas y 2.-) se utilizó de forma propagandista el hecho que el comandante del buque tenía familiares que habían emigrado a ese país sureño. La visita del “Karlsruhe” fue recibida con entusiasmo principalmente por la oficialidad del ejército chileno destacando no sólo los vínculos entre los dos países, también el papel que le correspondía desempeñar a los alemanes que se encontraban fuera de la “madre patria” dentro del nuevo orden político que se había instaurado (Ibíd.). Con respecto a la presencia en Chile del oficial alemán es de destacar una interesante reseña publicada sobre el comandante del buque alemán que evidencia la naturaleza de la relación bi-nacional:

“Lütjens, durante su visita al puerto de Valparaíso en 1935, habría pronunciado algunas palabras en una reunión con oficiales chilenos, ocasión en que habría confesado que la razón fundamental por la cual él desde pequeño quiso ingresar a la marina alemana, se debió a la profunda admiración que sentía por su héroe de la niñez: Arturo Prat Chacón”.

“Tuvimos el honor de conocerlo. Cuando en 1935 comandamos el Lynch; el Karlsruhe, de su mando acoderó cerca de nosotros, a la vista del Monumento de nuestro héroe máximo”.

“Allí llegó a rendir homenaje, depositando una alegórica corona con los colores de la Patria suya. Sobriedad y elocuencia encerraba ella, sencillamente laureles, lo que la Gloria destina a los caídos en la Epopeya”.

“Alto y recto; seco, sin sonrisas cortesanas de ocultas intenciones, de mirada franca, recta al Destino, sin flaquezas ni temores; todo un hombre; un soldado del mar infinito”.

“Cayó tras gloriosas hazañas no superadas”<!--[if !supportFootnotes]-->[41]<!--[endif]-->.

Así pues, cuando la delegación venezolana visitó Santiago en el año 1935, se encontró con una marina chilena en franco proceso de recuperación aunque disminuida políticamente. Se podría decir que, salvando las distancias, la marina de guerra chilena se encontraba en una situación similar a la marina de guerra venezolana después del año 1912. 

Con respecto a la visita del SMS “Schlesien” en el año 1938 es de mencionar que este buque hizo escala en Punta Arenas, Valdivia y Valparaíso. De igual forma, una nutrida representación alemana fue recibida en Santiago por oficiales del ejército y la fuerza aérea chilena (Maldonado, 2005).

Con el estallido de la guerra en el año 1939, Chile adoptó las decisiones aprobadas en el seno de las conferencias de seguridad americanas enmarcadas en el mantenimiento de una política de neutralidad, pero al igual que el resto de los países del continente, fue afectado por la interrupción de las relaciones comerciales. Sin embargo, a pesar de la fuerte influencia alemana la clase dirigente chilena, hizo grandes esfuerzos por: 1.-) mantener la política de neutralidad, 2.-) contener el nacionalsocialismo en ese país. Estos esfuerzos significaron un proceso de enfriamiento de las relaciones con Alemania y un foco de tensión con respecto a EE.UU. que fue resuelto de manera más o menos similar al caso venezolano.

El Almirante Martínez Busch afirmó que la actuación de la marina chilena en la Segunda Guerra Mundial se puede dividir en dos etapas (Toro, 2009). La primera comenzó con el estallido de la guerra en 1939 culminando en el año 1943 y se caracterizó por mantener una política de neutralidad y una relación convergente con EE.UU. La segunda etapa se inició en el año 1943 hasta el final de la guerra en el año 1945 y se caracterizó por la ruptura de relaciones con los países del Eje y la participación en la conferencia de San Francisco que marcó el inicio de la Organización de las Naciones Unidas.

Con el estallido de la guerra en el año 1939, Chile asumió una política de neutralidad siguiendo al respecto la misma actitud estratégica seguida por todos los países americanos. Sin embargo, después de nueve años de reestructuración, la marina de guerra se encontraba poco preparada tecnológicamente para asumir un rol disuasivo en el mantenimiento de la política de neutralidad. A esta situación se agregaba la falta de tripulantes para completar las dotaciones de los buques (Ibíd.)<!--[if !supportFootnotes]-->[42]<!--[endif]-->. Estando consciente de estas limitaciones el gobierno alemán donó a Chile, a mediados del año 1941, el velero “Priwall” que se había refugiado en Valparaíso en el año 1939 para cumplir funciones de buque escuela. Este buque bautizado como “Lautaro” sería enviado inmediatamente a EE.UU para reparaciones y llegaría a realizar cinco cruceros de instrucción y de transporte de carga (salitre) hacia México y EE.UU hasta que un incendio provocó su hundimiento en el año 1945<!--[if !supportFootnotes]-->[43]<!--[endif]-->.

Con la entrada en guerra de EE.UU. la clase dirigente chilena estimó que Japón podría intentar ejecutar operaciones navales para afectar los intereses estadounidenses relacionados con la provisión de minerales estratégicos (cobre) por lo que toda la costa chilena sería protegida de forma más o menos similar a las costas venezolanas en el mismo período<!--[if !supportFootnotes]-->[44]<!--[endif]-->. Para reducir la presión estadounidense, junto con esta medida, el gobierno abrió averiguaciones sobre las actividades pronazis en el país. Estas presiones se incrementarían cuando el 17MAR1942 fue hundido el buque mercante chileno “Toltén” frente a las costas de Nueva York dejando un solo superviviente (Pugh-Gillmore, 2010)<!--[if !supportFootnotes]-->[45]<!--[endif]-->. Este buque fue hundido en parecidas circunstancias al mercante Uruguayo “Montevideo”, es decir, estaba identificado con la bandera chilena por los costados del buque pero navegaba oscurecido<!--[if !supportFootnotes]-->[46]<!--[endif]-->.

La etapa de 1943 a 1945 se caracterizó por el hecho que se profundizó el alejamiento de Alemania a pesar de la fuerte resistencia interna e implicó la ruptura de relaciones diplomáticas. Este alejamiento se vio impulsado por el desvelamiento por parte de EE.UU de una rama de la red de inteligencia alemana que operaba en el país y culminaría con la declaración de guerra, requisito indispensable para ingresar en la Organización de las Naciones Unidas. 

<!--[if !supportLists]-->c.     <!--[endif]-->La relación naval argentino-chileno-germana: implicaciones para Venezuela.

La relación naval de Alemania con los países estudiados tuvo dos vías y se desarrolló en tres fases. Las vías fueron directas, es decir, la relación de Alemania con Argentina, Chile y Venezuela (y en menor grado uruguay)e indirecta realizada por intermedio de la ayuda española. Las fases fueron: 1.-) político-diplomática, 2.-) diplomático-operativo-clandestino y 3.-) operaciones clandestinas. La primera fase de la relación que se inició en el año 1935 y terminó en 1939 implicó el levantamiento de información de inteligencia en el plano estratégico, el establecimiento de contactos político-militares y el desarrollo y consolidación de una red de información y de apoyo logístico que ya existió de forma embrionaria desde la Primera Guerra Mundial en lo que se conoció como ettappendienst. En el siguiente cuadro se muestra cómo fue esta relación desde el punto de vista naval en Suramérica:

1935
1936
1937
1938
1939
Venezuela
SMS “Schleswig-Holstein”
ARA “Presidente Sarmientos”
SMS “Schlesien” y “Schleswig-Holstein”
Uruguay
DKM “Karlsruhe”
M/N “Bolívar”
--
--
--
--
Argentina
M/N “Bolívar”
--
SMS “Schlesien”
--
--
Chile
DKM “Karlsruhe”
Delegación de M/N “Bolívar”
--
SMS “Schlesien”
--
--

Como se puede observar, Venezuela y sus aguas fue un objeto de interés alemán durante el período en comparación con el resto de los países considerados e incluso con respecto al resto de la región (Blanco, 2011). Por su parte, la presencia naval de los países estudiados en países del Eje o afines en el período se muestra como sigue:

1935
1936
1937
1938
1939
Alemania


ARA “Moreno” y “Rivadavia”


Italia


ARA “Presidente Sarmientos”
FNV “Soublette” y “Urdaneta”

España

ARA “25 de Mayo” y “Tucumán”
ARA “25 de Mayo” y “Tucumán”
FNV “Soublette” y “Urdaneta”


De este cuadro se conveniente tener presente la reestructuración de la marina chilena y el proceso de modernización de la uruguaya. De igual forma llama la atención la visita realizada por buques venezolanos a España, específicamente las islas Canarias debido a que esa visita sucedió en plena guerra civil demostrandose con este hecho las inclinaciones del gobierno venezolano por la España nacionalista. En el caso argentino, aparte de los buques que realizaron tareas humanitarias en España se observa que trataron de evitar los puertos españoles por efecto de la misma guerra.

La segunda fase, se inició en 1939 y terminó en el año 1944 cuando cesaron las operaciones navales en el mar Caribe. Esta fase se caracterizó por el esfuerzo en lograr la mayor efectividad en las operaciones de perturbación del tráfico marítimo por intermedio de buques corsarios y de submarinos de países del Eje. Este período se puede dividir a su vez en dos, es decir, de 1939 a 1941 en que todos los países de la región fueron neutrales y entre 1942 y 1944, o sea, cuando la región fue progresivamente neutralizada. A continuación se muestra un cuadro sintético de cómo se manifestó la diplomacia en el mar en el período:

Diplomacia en el mar
1939
1940
1943
Venezuela 
Internamiento de mercantes alemanes
Incidente del “Alabama” y “Dentice”
<!--[if !supportLists]-->·   <!--[endif]-->Intento de destruir los buques internados en Puerto Cabello por parte de sus tripulaciones
<!--[if !supportLists]-->·   <!--[endif]-->Visita del ARA “Pueyrredon”
<!--[if !supportLists]-->·   <!--[endif]-->Visita del MB “Almirante Saldanha”
Hundimiento del “Monagas”, “Pedernales” y “Nueva Altagracia”
--
Argentina
<!--[if !supportLists]-->*<!--[endif]-->Internamiento de mercantes alemanes.
<!--[if !supportLists]-->*<!--[endif]-->Presencia del “Altmark” en apoyo a las operaciones del “Graf Spee”
<!--[if !supportLists]-->*<!--[endif]-->Internamiento de mercantes italianos.
<!--[if !supportLists]-->*<!--[endif]-->Hundimiento del “Uruguay”
Visita del MB “Almirante Saldanha”
Hundimiento del “Río Tercero” y averías al “Victoria”
Visita del BE “Juan Sebastián Elcano”
Uruguay 
<!--[if !supportLists]-->· <!--[endif]-->Hundimiento del DKM “Graf Spee”
<!--[if !supportLists]-->· <!--[endif]-->Internamiento de mercantes alemanes
<!--[if !supportLists]-->· <!--[endif]-->Visita del ARA “Pueyrredón”
Internamiento de mercantes italianos y daneses
<!--[if !supportLists]-->·     <!--[endif]-->Visita del MB “Almirante Saldanha”.
<!--[if !supportLists]-->· <!--[endif]-->Confiscaciones de buques mercantes del Eje
<!--[if !supportLists]-->· <!--[endif]-->Hundimiento del “Montevideo” y del “Maldonado”
<!--[if !supportLists]-->·  <!--[endif]-->Visita del MB “Almirante Saldanha”
--
Chile
Internamiento de mercantes alemanes
--
<!--[if !supportLists]-->·    <!--[endif]-->Donación del velero “Priwall”
<!--[if !supportLists]-->·   <!--[endif]-->Visita del MB “Almirante Saldanha”
<!--[if !supportLists]-->·   <!--[endif]-->Conficcaiones de buques mercantes del Eje.
<!--[if !supportLists]-->·  <!--[endif]-->Hundimiento del “Tolkén”.
<!--[if !supportLists]-->· <!--[endif]-->Visita del ARA “Pueyrredón”
<!--[if !supportLists]-->· <!--[endif]-->Visita del MB “Almirante Saldanha”
--

De este cuadro es importante destacar: 1.) La reducción de la diplomacia naval argentina a partir del año 1943, y 2.) Los internamientos de buques mercantes de países del Eje o países ocupados por el Eje y los casos de hundimiento de buques mercantes de países neutrales suramericanos por parte de países del Eje debido a que se presentan unas coincidencias notables que deben ser analizadas.

En relación a la reducción de la diplomacia naval argentina a partir del año 1943, es de tener presente que este país suramericano fue el único que tenía una capacidad de proyección naval de importancia, por lo que en cierta medida el objetivo estadounidense de neutralizar a ese país implicaba la neutralización de su armada y consecuentemente la reducción de la capacidad argentina de influir diplomáticamente por intermedio de su poder naval.

Como se recordará, el último crucero realizado por un buque de guerra argentino fuera del cono sur ocurrió en el año 1941 al contrario del realizado por el buque español “Juan Sebastián Elcano” en el año 1943. Este crucero realizado por el ARA “Pueyrredón” abarcó el mar Caribe y la costa brasileña y fue realizado de forma rápida, quizás para evitar riesgos de encuentros militares o de accidentes provocados que tuvieran consecuencia internacionales como el caso del USS “Maine” en el caso de la guerra hispano-americana. La pregunta que surge al respecto es ¿por qué disminuyó su actividad diplomática naval de forma ostensible por el resto de la guerra si fue catalogada como la 8° del mundo en ese período?

O´Donnell ha argumentado que el derecho de la guerra en el mar es básicamente un derecho concebido para respetar la bandera de los países neutrales. De los países que lograron mantenerse neutrales durante casi todo el período de la guerra, o sea, Chile, Suecia, Turquía, Irlanda, España y Portugal, Argentina fue el país que estuvo en mejores condiciones de mostrar su bandera en alta mar como expresión de soberanía, debido a que: 1.) no estaba limitada en cuanto a medios y tripulaciones como Chile, 2.) no se encontraba en una zona de guerra como los cuatro países europeos y asiáticos mencionados precedentemente y 3.) Tenía libertad de acceso al océano Atlántico y Pacífico<!--[if !supportFootnotes]-->[54]<!--[endif]-->. Es de suponer que cuando la guerra llegó a Suramérica en el año 1942 se produjo un repliegue argentino primeramente al cono sur y después a la defensa de sus costas debido a las mismas causas que limitaron la capacidad aeronaval venezolana en el período, es decir, la falta de repuestos esenciales para garantizar una alta disponibilidad operacional. Ello explica el porqué se refieren a la “enorme descapitalización” que se evidenció en no poder mantener el grado de actualización en material<!--[if !supportFootnotes]-->[55]<!--[endif]-->. Hay que tener presente que los principales buques de guerra argentino eran de origen italiano, inglés y estadounidense. De igual forma sería necesario reflexionar sobre otros posibles hechos que pudieron haber incidido en el repliegue naval argentino. Me atrevería a pensar en la doctrina naval y en la situación política interna.

Pensando en la doctrina naval siempre me ha llamado la atención que en nuestro país abundasen muchisimas versiones de las teorías estratégicas del Almirante francés Raul Castex. La edición de estas teorías estratégicas es de la Escuela de Guerra Naval argentina del año 1938. Como vamos a indicar más adelante, la Armada Argentina recibió asesoría estadounidense por esos años para la fundación y establecimiento de la Escuela de Guerra Naval como instituto de postgrado. Mi hipótesis es que antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial se produjo el inicio de un golpe de timón doctrinario en la Armada Argentina que tuvo consecuencias en la conducta estratégica del país en la medida en que fueron graduándose oficiales de ese instituto. A pesar de este golpe de timón, el pensamiento naval argetino entre 1935 y 1945 tuvo una importante influencia europea como lo demuestra las teorías de Castex por lo que la dirigencia naval intentó ubicarse, en una primera instancia, en un punto medio doctrinario entre la escuela inglesa y la escuela europea continental (ergo francesa), y en una segunda instancia el posicionamiento debió haber tenido un desplazamiento para ubicarse en un punto medio entre el pensamiento europeo, en general, y un pensamiento naval estadounidense de talante mahaniano. Este desplazamiento doctrinario dentro de un contexto de limitación en cuanto a disponibilidad operacional provocada por obsolecencia, dificultad de acceder a repuestos, etc., debe haber generado una actitud de prudencia en los mandos navales que se tradujo en un repliegue a la defensa de sus aguas cercanas<!--[if !supportFootnotes]-->[56]<!--[endif]-->.

En relación con la situación política interna del país pienso que Argentina estaba en camino de convertirse por vía pacífica en un polo de poder a escala mundial a diferencia de Japón que tuvo que alcanzarlo en una sangrienta guerra, pero después de la Primera Guerra Mundial, las potencias vencedoras estuvieron poco dispuestas a que se alterara el statu quo global y actuaron de manera conveniente para evitar que surgiera o se consolidara otro polo de poder global. Dentro de este contexto, si bien la sociedad argentina padecía de graves problemas de naturaleza estructural que favorecía el conflicto, la inestabilidad política de ese país tuvo: (1) causas externa generadas por la injerencia de otros países en los asuntos internos y (2) causas internas producto de la asertividad de una población educada y permeable a ideologías de diferente naturaleza. Así pues, con tanta agua que se ha llevado el río, es facil de juzgar de pronazista a unos regimenes políticos que actuaban de acuerdo con los mismos criterios westfalianos que había impuesto europa a todo el mundo. Creo que los gobiernos argentinos en ese aciago período actuaron de acuerdo con esos codigos, es decir, integridad territorial, independencia política, libertad de los mares, que la clase dirigente de ese país consideraron como válidos. El problema era que la validez de esos codigos desde su gestación fueron dudosos y la unica manera de darle vida era mediante la guerra, un camino que los iberoamericanos han sido reacios a seguir desde su constitución en Estados a no ser por la influencia de agentes externos que han operado de acuerdo a sus propios intereses. Si hay que hacer una crítica a la clase dirigente argentina de ese período, y suramericana en general, es que adoptaron unas ideas políticas importadas que significaron no sólo la exclusión de una gran parte de la población, tambien su proscripción y desaparición.

En estas circunstancias era casi imposible que la Armada Argentina como instumento diplomático del Estado pudiera haber tenido una participación más activa en la escena internacional.

Con respecto a los hundimientos de buques mercantes de los países neutrales, es decir, Venezuela, Argentina, Uruguay y Chile, se tiene lo siguiente: 

Buque hundido
Causa
Origen del buque
Navegaba en convoy junto buques de países beligerantes
--
“Victoria”
No fue reconocido
--
“Río Tercero”
No fue reconocido
--
“Uruguay”
Hizo un cambio de rumbo que lo hizo sospechoso
--
“Montevideo”
Navegaba oscurecido
Producto de una cuestionable confiscación
“Maldonado”
Navegaba oscurecido
Producto de una cuestionable confiscación
“Tolkén”
Navegaba oscurecido
Producto de una cuestionable confiscación

Las causas de hundimiento de estos buques, como se observa, daba lugar a que fuesen tratados como blancos militares. Por tal motivo estos hundimientos no fueron considerados casus belli, y en el caso de los buques argentinos, el gobierno alemán se comprometió a reparar el daño causado. Es probable que haya sido así en el caso chileno a no ser que la donación del “Priwall” haya hecho que la reparación no ocurriera<!--[if !supportFootnotes]-->[58]<!--[endif]-->. Llama la atención el hundimiento de los buques que fueron confiscados. Si a estos buques se le agregan: 1.-) los cinco hundimientos de buques mexicanos que por coincidencia fueron también confiscados a Alemania<!--[if !supportFootnotes]-->[59]<!--[endif]-->, y 2.-) el caso del mercante alemán “Durazzo” (bautizado como “Paparo”)<!--[if !supportFootnotes]-->[60]<!--[endif]--> que el gobierno venezolano confiscó sólo pudo hacer una navegación debido a que por radio Berlín se obtuvo conocimiento del movimiento del buque y las autoridades venezolanas temieron de que fuese hundido<!--[if !supportFootnotes]-->[61]<!--[endif]-->, se puede inferir que estas acciones puntuales contra el tráfico marítimo se llevaron a cabo gracias al papel desempeñado por las operaciones de inteligencia que se desarrollaron dentro del marco de la operación “NEULAND”.

El hundimientos de los buques uruguayos, mexicanos, chileno y venezolanos, y en general del resto de los países de la región, fueron la respuesta a la guerra comercial declarada en el año 1939 por los gobiernos franco-británico y en el año 1941 por las confiscaciones promovidas por EE.UU. Llama la atención las Reglas de Enfrentamiento adoptadas por los comandantes de los U-Boot en el Atlantico Occidental y el Mar Caribe debido a que, al parecer, fueron instrumentadas para retaliar un daño recibido de modo que aún así se mantuviera el statu quo de la neutralidad. Ellos podría explicar las razones por las cuales no serían hundidos ninguno de los buques de guerra venezolanos que participaron en operaciones de busqueda y salvamento ni de apoyo a las islas que bordean nuestro Mar de Venezuela. Asi pues, las operaciones navales alemanas en el Caribe fueron concebidas para evitar que se incumpliera el acuerdo naval venezolano-estadounidense debido a que su cumplimiento le ocasionaba más inconvenientes al mando aliado. El otro aspecto de estas reglas de enfrentamiento alemanas fue que, al parecer, se quiso evitar que los medios confiscados fuesen usados en perjuicio de los propios países del eje.

Sobre las operaciones de inteligencia llevadas a cabo por Alemania en la Segunda Guerra Mundial y le permitieron un alto grado de efectividad en las operaciones con U-Boot´s se puede afirmar que estas siguieron dos vías: una principal manejada propiamente por Alemania y otra auxiliar realizada con el apoyo de España. Con respecto a Alemania se puede afirmar que operaron varias redes en diferentes niveles: 1.-) Sicher Dienst (SD) en el plano político junto con el Instituto Iberoamericano de Berlín dirigido por el General von Faupel, 2.-) Abwehr, en el plano estratégico militar y 3.-) Etappendienst o como es más conocida E-Dienst en el plano operacional y táctico<!--[if !supportFootnotes]-->[62]<!--[endif]-->. El von Faupel ejerció influencia en el ámbito político básicamente, en especial Argentina y Chile. En este militar orbitaron la labor de influencia de los agregados militares alemanes en Suramérica y suramericanos (argentino y chileno) en Alemania. En Venezuela, la influencia de von Faupel no fue tan notoria a pesar de los esfuerzos políticos realizados por Alemania. El Abwehr y el E-Dienst, al parecer, operaron de forma cooperativa desde el mismo momento que el jefe de la inteligencia alemana era W. Canaris un oficial de la Armada que había sido condecorado por Juan Vicente Gómez en el año 1909 (Mueller, 2007:07). Este dato es clave para entender las operaciones de inteligencia alemana en Venezuela debido a que en 1914, al parecer, hubo una colaboración venezolana a los operaciones de corsarios alemanes<!--[if !supportFootnotes]-->[63]<!--[endif]-->, en el año 1917 la prensa estadounidense denunció la presencia de un espía alemán que estuvo a la orden del caudillo venezolano.

El Abwehr y la E-Dienst, tenían en España y en especial en las islas Canarias una importante base de aprovisionamiento. El ámbito de actuación era estratégico (logístico), operacional y táctico. La SD actuó de forma competitiva con respecto al Abwehr por las sospechas de conspiradorque existían sobre el jefe de la inteligencia alemana<!--[if !supportFootnotes]-->[64]<!--[endif]-->, pero actuó de forma cooperativa en relación al E-Dienst en el sentido que proveyó de inteligencia para las operaciones de U-Boot en el Caribe. La “cooperación española” sería, al parecer, el canal que facilitó este tipo de actividades.

La SD manejaba la “cooperación española” en lo político, estratégico y operacional. Desde el punto de vista estratégico, el gobierno alemán pretendió utilizar a España como pivote para incrementar su presencia en el continente americano. Esto explica su directa participación en la guerra civil. El status político pudo haber facilitado la relación con los grupos falangistas que operaron en América según Chace (1943/2011:160)<!--[if !supportFootnotes]-->[65]<!--[endif]--> y Leonard y Bratzel, (2007:120-121) gracias al apoyo de Iberoamérica (con la excepción de México) al levantamiento nacionalista. Este hecho fomentaría la aparición de movimientos falangistas en todo el continente. Con el estallido de la guerra en 1939, España se convertiría en la única vía de acceso de Suramérica con Europa y fue por esta vía que Argentina pudo recibir el poco material bélico que recibió de Alemania. Esto significa que además del canal diplomático hubo un canal marítimo de intercambio que no se rompió ni siquiera en los momentos más álgidos de la batalla del Atlántico, por lo que habría que profundizar sobre el papel que desempeñaron los buques mercantes españoles que operaron en el teatro de operaciones del Atlántico como buques neutrales desde 1939 hasta 1945.

Además de lo mencionado, España tenía su propio juego estratégico como país neutral en lo que el gobierno franquista denominó el rescate de la hispanidad y la construcción de una paz universal y duradera. La política de la hispanidad estaba fundamentada en el idioma y la religión<!--[if !supportFootnotes]-->[66]<!--[endif]-->. Desde la perspectiva diplomática, si bien hubo también un apoyo al gobierno alemán<!--[if !supportFootnotes]-->[67]<!--[endif]-->, el gobierno franquista se apoyó de los países católicos que lograron de alguna u otra forma mantenerse neutrales como Portugal, Argentina y Chile, desarrollando una intensa actividad tanto en Madrid como en América con ramificaciones en el Vaticano y Lisboa.

La España hasta el final de la Guerra de los Treinta Años (1618-1648) fue el defensor de la cristiandad, la guardiana de la iglesia católica apostólica romana. Con su decadencia perdió el poder de realizar esa tarea pero no perdió su espíritu. La caída de la monarquía y el ascenso de la republica en los años treinta del siglo pasado hizo que este de nuevo se despertara, claro con sus menguadas capacidades. Así pues, España intentó realizar un juego político que la hizo de nuevo  medio y fin del vaticano. Que significa esto. Según Franco para España hubo tres guerra mundiales entre 1939 y 1945. En Europa occidental era neutral (o sea una manera de decir que la guerra civil se había trasladado al extranjero)<!--[if !supportFootnotes]-->[68]<!--[endif]-->, en Asia estuvo a favor de EE.UU. y con respecto a la Unión Soviética estuvo en guerra primeramente como retaliación al apoyo dado a la república y para defender la cristiandad. Si se analiza el criterio franquista desde la perspectiva del vaticano se tiene lo siguiente:

Zona de guerra
España
Vaticano
Europa occidental
Neutrales
Neutrales
Unión Soviética
Enemigos
Japón
A favor de EE.UU.
defensa de la cristiandad

La neutralidad española era proporcional al apoyo que brindaron los republicanos en el exilio a la causa aliada. La neutralidad del vaticano estaba basada en el papel a que quedó reducido con el tratado de Letrán por lo que luego de la experiencia de la iglesia en la guerra civil española, el catolicismo necesitó de un instrumento que le ayudara a preservar la iglesia frente a las amenazas que estaban surgiendo en diferentes regiones del mundo. Ello explica entre otras cosas, el papel diplomático que asumió la iglesia católica en el período 1935-1945 y la relación iglesia-Estado en Suramérica en el mismo período.

Entre 1941 y 1943 hubo una completa armonía de intereses entre Alemania, España, Italia y el Vaticano que se reflejó de forma variable el continente. De forma variable en el sentido que entre gobiernos hubo posiciones más o menos diferentes que se diferenciaron también en las sociedades en su relación con el Estado y los Estados europeos antes mencionados. La armonía hispano-alemana se reflejó en una parte de la sociedad venezolana en la efectividad de los U-Boot en 1942. La armonía hispano-germano-vaticana se reflejó frente al Estado venezolano de forma particular y en la región de manera general, en la represión a los comunistas. Este aspecto representó el punto de concordancia de la región con EE.UU y se reflejaría a plenitud en la guerra fría.

Con respecto al Japón es de mencionar que muchos misioneros católicos españoles murieron en China y Filipinas, pero sería objeto de otro trabajo. Por lo demás, las acciones emprendidas por Alemania e Italia contra los países de la región, con la excepción de Brasil, fueron puntuales, realizadas para reparar un daño desde la perspectiva de la diplomacia naval tratando de evitar que los países salieran a motu proprio de su status de neutralidad. Teniendo esto presente, en la región hubo una coincidencia política que se reflejó en la conducta estratégica asumida durante la guerra, pero no hubo una influencia directa proveniente de Alemania e Italia que usando como canal a Argentina o Chile modificara o condicionara las decisiones políticas tomadas por la clase dirigente venezolana durante el período.

Desde el punto de vista marítimo hay que decir que si bien, España tuvo restricciones a la navegación desde el inicio de la guerra, logró mantener una importante actividad comunicacional. Las actividades españolas se llegarían a desarrollar en dos fases: 1.-) político-diplomática, y 2.-) diplomático-operativo-clandestino. La primera fase pudo haber sido de despliegue y desarrollo de redes logísticas y de información entre los años 1939 y 1941. La segunda fase, fue primeramente de información y apoyo logístico (1942) y después de información y puente para la evacuación de sujetos primeramente a su país de origen (1943) y posteriormente para refugiar en el continente americano a muchos individuos que en muchos casos serían acusados de crímenes de guerra (1944-1945+).

A partir de esta consideración, sobre la primera fase sólo se sabe que desde el estallido de la guerra civil muchos españoles abandonaron su país. De la segunda fase se tiene que buques españoles navegaron en aguas suramericanas durante toda la guerra a pesar de padecer un sinfín de restricciones por los controles marítimos que instrumentaron los aliados. Se destacan los siguientes hechos:

<!--[if !supportLists]-->a.    <!--[endif]-->Los buques españoles fueron usados para transportar inmigrantes españoles a América y alemanes a Europa según Sadner (1990). Este autor destacó el caso del «Magallanes». “Este barco español de pasajeros, …, realizó durante la guerra transportes de emigrantes en ambas direcciones sobre el Atlántico,…. Uno de estos transportes zarpó el 16 de febrero de 1943 de Puerto Barrios (Guatemala) con cerca de 360 mujeres y niños alemanes rumbo a Europa. El barco tuvo que hacer escala en Puerto España (Trinidad) y fue retenido del 23 al 27 de febrero, frente a … Chaguaramas, con encierro de los pasajeros en las cabinas y con control y confiscación parcial del equipaje, pero el 10 de marzo el «Magallanes» llegó a Lisboa”.
<!--[if !supportLists]-->b.    <!--[endif]-->La detención de ciudadanos españoles acusados de espías en Puerto España (Pérez-Lecuna, 2000:734).
<!--[if !supportLists]-->c.     <!--[endif]-->Según Pérez-Lecuna fueron reportados entre mayo y junio de 1942, cuatro mercantes españoles entre Aruba y tierra firma, destacándose el Sorrosa que se encontró fondeado entre cabo San Román y Punta Macolla. Todos haciendo presumiblemente labores de inteligencia y apoyo a U-Boot (2000:735).
<!--[if !supportLists]-->d.    <!--[endif]-->Los supervivientes del mercante “Montevideo” fueron trasladados a Uruguay en un buque español “Cabo de Hornos” de la línea Ybarra que zarpó de Puerto España.
<!--[if !supportLists]-->e.    <!--[endif]-->La línea Ybarra, o sea una red marítima de marinos mercantes y correos españoles y portugueses que operaba los mercantes Cabo de Hornos y Cabo de Buena Esperanza (Newton, 1998).

Según Newton (Ibíd.), desde el punto de vista operacional y en relación con el cono sur, la “ayuda” ibérica proveniente de los buques mercantes era lenta, incierta y al final de la guerra insegura. Si consideramos la estructura esbozada previamente de cómo operaba la “cooperación española” tiene sentido la afirmación realizada por el autor argentino.

De lo antes reseñado se deduce que la relación argentino-chileno-germano-italiana a pesar de su gran actividad influyó de manera poco significativa en Venezuela. Después de 1943, la relación de Venezuela con el cono sur se produciría por intermedio de terceros debido a la distorsión que produjo el desarrollo de la guerra en las relaciones bilaterales. Si es muy difícil mencionar: (1) sobre la existencia de bases auxiliares de la ettappendienst en el Caribe, (2) que las redes de inteligencia del abwehr y la SD fueron poco influyentes en la región y (3) que la información suministrada por Chace acerca de la operación de la falange española en el área no indica el enlace entre falangistas y U-Boot, habría que buscar una espontanea relación de falangistas y agentes alemanes en el área de operaciones cuya presencia se remonta al año 1909 y el intensivo estudio de área realizado antes de la guerra debido a que ello explicaría la ayuda prestada por algunos pescadores venezolanos (a oriente y occidente del país) al esfuerzo bélico alemán en el Caribe entre los años 1942 y 1943.

Como se sabe, la capacidad de maniobra de la España franquista se fue reduciendo en la medida en que se fue acercando el fin de la guerra. De hecho en 1945, la mayoría de los países de la región, con la excepción de Argentina, reconocieron como legitimo el gobierno español en el exilio. En este escenario pasaría a jugar un importante papel la diplomacia y en especial la diplomacia practicada por el Vaticano para minimizar el sufrimiento padecido por millones de refugiados.

4.- Análisis de las relaciones diplomáticas entre Venezuela y los países del cono sur frente a EE.UU.

Las relaciones diplomáticas entre Venezuela, Uruguay, Argentina y Chile con EE.UU. fueron complejas. La complejidad estuvo dada por el deseo de la clase dirigente de los países iberoamericanos antes mencionados de mantener su soberanía. Esta complejidad se reflejó en el carácter mixto de la relación, es decir, tuvo un carácter cooperativo y otro competitivo que tuvo varias etapas: la primera fue entre 1935 y 1939, la segunda entre 1939 y 1941 y la tercera fue entre 1942 y 1945. En la primera etapa, o sea entre 1935 y 1939, la relación desde el punto de vista cooperativo se observó en el plano económico y naval con tendencia a extenderse en el plano político. Desde el punto de vista competitivo a pesar de los esfuerzos estadounidenses enmarcados dentro de la política del buen vecino existieron elementos de fricción derivados de la guerra del Chaco que mantuvieron la desconfianza de los países de la región hacia el vecino del norte. En la segunda etapa, gracias a las Conferencias de Seguridad continental hubo una mayor tendencia a la cooperación, sin embargo, después de los incidentes navales del Graf Spee, Tacoma, Alabama y Dentice, en la región se comenzó a percibir que la neutralidad estaba operando a favor de uno de los bandos lo cual significaba en la practica una forma indirecta de neutralización. En la tercera fase la cooperación fue producto de un proceso de persuasión y coacción estadounidense donde los países suramericanos trataron de minimizar perdidas. El conflicto se presentó en la medida en que los países suramericanos resistieron manteniendo la figura de neutralidad aunque esta fuese sólo de manera formal frente a una realidad signada por los resultados que estaba produciendo la guerra.

Llama la atención que en esta relación mixta, la cooperación se presentó en el plano económico y naval, es decir, en el plano marítimo porque indica el valor que los estadounidenses le daban al buque de guerra y su relación con el transporte e intercambio comercial.  Este hecho indica que el principal interés estadounidense en el área estuvo relacionado con lo económico y de lo económico pasó a lo político. Ahora la conexión de lo “naval” y lo “económico” refleja algunos aspectos particulares de la relación de EE.UU con la región que es importante destacar. Esta cooperación varió con cada país y a pesar de que se hizo muy intensa tuvo un límite que reflejó las verdaderas realidades de los países en su relación con el mar. Eso hace que analicemos la relación de EE.UU. desde el punto de vista marítimo con los países estudiados para entender en su conjunto la realidad de estas relaciones.

<!--[if !supportLists]-->a.             <!--[endif]-->Uruguay

Este país buscó desde el año 1939 que todo el continente se alineara a EE.UU frente a la precepción de amenaza que representaba el fascismo y el nacionalsocialismo. La causa de esta conducta obedeció a que luego de haber neutralizado las tendencias totalitarias en el país se encontró en medio de las tensiones generadas por la rivalidad argentino-brasileña. Estas tensiones obligarían al país a procurarse una protección extraregional y consecuentemente un acercamiento a Brasil en la medida en que este último se fue involucrando en la guerra.

En el ámbito marítimo, Uruguay fue un proveedor de materias primas durante la guerra y desde el punto de vista naval, el papel desempeñado por la armada uruguaya frente a los buques que participaron en el combate naval del Río de la Plata le hizo comprender al gobierno de ese país su incapacidad para defender su soberanía en el mar. Estas circunstancias se hicieron más patentes en el año 1942 cuando fueron hundidos dos mercantes que habían sido requisados en el año 1941. Por estas circunstancias y la política exterior seguida por Argentina obligó al país a prestar más apoyo al bando aliado tratando de mantener en lo posible su política de neutralidad. El apoyo al bando aliado se materializó en el arrendamiento de buques mercantes para el sostenimiento del esfuerzo de guerra. En retribución, el país recibiría de EE.UU.: a.-) aeronaves para la exploración naval y b.-) un destructor con capacidad antisubmarina. Por parte uruguaya, sus unidades participarían en la protección de convoyes en la costa americana al final de la guerra<!--[if !supportFootnotes]-->[70]<!--[endif]-->.

<!--[if !supportLists]-->b.             <!--[endif]-->Argentina.

La relación de Argentina con EE.UU fue, como ya se mencionó de carácter mixto. El objeto del país suramericano fue mantener la neutralidad en la guerra y esto generó fuertes tensiones políticas que se acrecentaron a partir del año 1939 y finalizaron en el año 1944 cuando se produjo la ruptura en las relaciones germano-argentinas y la declaración de guerra en febrero del año 1945.

Sin embargo, desde el punto de vista marítimo-comercial y naval la situación fue muy diferente.  Desde el punto de vista marítimo-comercial Argentina se mantuvo como proveedor de materias primas incluso en el año 1944, período en que quedó aislada diplomáticamente por presiones estadounidenses. Desde el punto de vista naval, la relación tuvo dos etapas: 1.-) Período 1935-1941 y 2.-) Período 1942-1945.

Entre 1935 y 1941 e incluso de mucho antes existió una estrecha relación naval argentino-estadounidense. En el período considerado esta cooperación se evidenció en: 1.-) buques argentinos y estadounidenses integraron la fuerza de tarea 40T en apoyo de las víctimas de la guerra civil española, 2.-) visitas periódicas de buques estadounidenses, en especial, la realizada en 1936 por el USS “Indianapolis” que transportó al presidente F.D. Roosevelt a la Conferencia Panamericana para el mantenimiento de la Paz en Buenos Aires y en 1939 la fuerza de tarea naval que el CA H. Kimmel , 3.-) la organización de la Escuela de Guerra Naval argentina con ayuda estadounidense, 4.-) la adquisición y modernización de los acorazados “Moreno” y “Rivadavia”<!--[if !supportFootnotes]-->[71]<!--[endif]-->, y 5.-) la formación de aviadores navales y submarinistas (Roth, 2005)<!--[if !supportFootnotes]-->[72]<!--[endif]-->.

Esta relación naval que se intensificó entre los años 1939 y 1940 tuvo como propósito acercar a Argentina al bando aliado pero no obtuvo resultados como si ocurriría en el caso brasileño. Sin embargo, a pesar de las tensiones y de un periodo de interrupción, los asesores navales estadounidenses permanecieron en la Escuela de Guerra Naval, probablemente como un canal abierto de comunicación que permitiría que en el año 1945 la Armada argentina estableciera una línea de vigilancia entre el río de la Plata y el Cabo de Hornos. Ahora bien, cómo pudo haber influido la presencia estadounidense en la cuna del pensamiento estratégico naval argentino. Si tenemos presente que el concepto más relevante del pensamiento naval de la primera mitad del siglo XX estuvo signado por el criterio mahaniano de la batalla decisiva, la primera pregunta a responder es si hubo escuelas de pensamientos de otros países que siguieran ese criterio. Creo que los rusos, después de Tsushima, franceses después del estrecho de Los Santos, los españoles después de Trafalgar y los alemanes después de Jutlandia no deben haber considerado como válido ese concepto. El problema estratégico naval era otro. Pero si analizamos la guerra naval entre 1939 y 1941, los decisores navales argentinos deben haber reflexionado a cerca del papel: 1.-) del submarino en Scapa Flow (1939) y la campaña naval del Mar Mediterraneo (especialmente en 1941), 2.-) del avión en Taranto (1940) y Pearl Harbor (1941) y 3.-) la existencia de medios de detección y de puntería que facilitaron la caza del Graf Spee, del Bismarck y del desastre del Cabo Matapán. Estos elementos de análisis deben haber puesto en evidencia para los propios argentinos vulnerabilidades no consideradas en ningún escenario. Esas vulnerabilidades debieron haber sido puesta a la luz en los juegos de guerra en la Escuela de Guerra Naval conducidos con asesoramiento estadounidense y debieron haber influido en la conducta estratégica naval argentina. Después del año 1942, cuando se hizo patente el papel del portaviones en el Mar de Coral, Midway, Mar Mediterráneo y estrecho de Santa Cruz el concepto de batalla decisiva debe haber generado más prudencia en el empleo de los medios navales, prudencia que operaría a favor a los intereses estadounidenses desde el mismo momento que buscaban neutralizar a los países neutrales o colocarlos dentro de su esfera de influencia.

Teniendo presente esta argumentación, podríamos afirmar que la presencia estadounidense en la Escuela de Guerra Naval argentina sirvió como un instrumento indirecto de disuasión que contribuyó a neutralizar a un país ávido de información que le permitiera actuar en función de unos intereses basados en unos criterios westfalianos que en ese período ya habían quedado cuestionados. Con lo cual, se puede agregar que más allá de la lucha por la neutralización, lo que estaba en juego fue el aseguramiento de la hegemonía estadounidense en la región.

<!--[if !supportLists]-->c.              <!--[endif]-->Chile

Este país suramericano tuvo con EE.UU. una relación similar a la que Venezuela mantuvo con el país del norte con las siguientes diferencias: (1) sus instituciones marítimas y navales estuvieron más desarrolladas, y (2) no se empeñaron en operaciones navales durante la guerra dentro del plano de la diplomacia naval como sí lo hicieron los marinos venezolanos<!--[if !supportFootnotes]-->[73]<!--[endif]-->. Desde el punto de vista marítimo-comercial existía una estrecha relación desde el mismo momento que Chile proveía a EE.UU. de minerales estratégicos. Con la entrada del país del norte a la guerra, la clase dirigente chilena tomó medidas para proteger las minas e industrias de propiedad estadounidenses y asegurar el flujo de materiales estratégicos desde Chile, flujo del que por otra parte la economía chilena era muy dependiente. Esta política estaba condicionada al mantenimiento del estatus de neutralidad que había asumido el país desde el año 1939. Este hecho favorecería la instalación de baterías de defensa de costa estadounidenses en lugares de interés estratégico de la costa chilena usándose al respecto como pretexto la poco probable amenaza japonesa.

Desde el punto de vista naval, si bien la Armada chilena recibió en donación el velero alemán “Priwall”, este buque fue enviado a EE.UU. en el mismo año 1941 para ser reparado y modernizado quizás como un gesto de buena voluntad. Este buque con la denominación “Lautaro” se convertiría en el símbolo naval de las relaciones chileno-estadounidenses hasta su hundimiento en el año 1945. En el periodo de la guerra, como aconteció en el caso venezolano, varios oficiales chilenos serían embarcados en buques estadounidense y se convertirían en testigos presenciales de la guerra en el océano pacífico. 

<!--[if !supportLists]-->d.             <!--[endif]-->Implicaciones geopolíticas de la relación de los países de la región con EE.UU.

Como se puede observar de lo reseñado precedentemente la principal relación de EE.UU. en la región fue establecida con la República Argentina debido a las limitaciones de Venezuela, Uruguay y Chile<!--[if !supportFootnotes]-->[74]<!--[endif]-->, es decir, la relación con Argentina fue simétrica y con el resto de los países considerados fue asimétrica. ¿Qué significa esto? La geografía jugaba a favor de Argentina con lo cual EE.UU no podía actuar de manera directa para compeler a los argentinos. Por ello la simetría se evidenció en una maniobra indirecta: apoyó a los brasileños y uruguayos y aplicó el poder mediando entre las necesidades y satisfacciones de los intereses argentinos en el mar. Llama la atención que el canal de relación de los países de la región con EE.UU. se diese en el mar y tuviese a las armadas como interlocutores. Esta relación se comenzó a intensificar en el año 1939 con el aumento de la presencia de buques de guerra estadounidenses en Suramérica, en especial, en Venezuela y el norte de Brasil. La activación de la IV Flota en el año 1943, en este sentido, estuvo justificada por la presencia de buques estadounidenses, brasileños, cubanos, británicos y uruguayos trabajando en función de un mismo objetivo. La presencia de buques de guerra de los países que mantuvieron la neutralidad se observa en el siguiente cuadro:


1941
1942
1943
1944
1945
Argentina
ARA “Pueyrredón”
--
--
--
--
Uruguay
--
--
--
ROU “Maldonado”
--
Chile
ACH “Lautaro”
ACH “Lautaro”
ACH “Lautaro”
ACH “Lautaro”
--
Venezuela
--
--
FNV “Urdaneta” y “Soublette”
--
--

De este cuadro es de mencionar que los buques chileno, uruguayo y venezolanos fueron objeto de modernizaciones y/o cesiones por lo que las actividades diplomáticas o políticas realizadas fueron parte del esquema de negociación tácita y explicita que se manejaron en la relación. El ejemplo más notorio de lo tácito del proceso de negociación fue la iniciativa de los tripulantes del “Lautaro” de donar sangre para ayudar a las victimas del ataque japonés a Pearl Harbor.  Desde el punto de vista explicito se destaca el desfile naval realizado por los marinos venezolanos en Galveston en el año 1943 indicado por Rivero-Blanco.

Con la activación de la IV Flota en el año 1943 formalmente se estableció el control naval estadounidense en la región. Con las declaraciones de guerra a Alemania y Japón se impuso formalmente una hegemonía estadounidense que no fue cuestionada en casi medio siglo. Quizás la reciente reactivación de la IV Flota indica que por muchas y variadas razones, los estadounidenses han comenzado a perder su estatus hegemónico, con lo cual su propósito es asegurar esta hegemonía con un control naval apoyándose al respecto de un sistema normativo internacional basado en uno de los aspectos que demuestra, en la actualidad, el fin del principio de la neutralidad y por consiguiente de la soberanía en sentido westfaliano como lo es la “War on Terrorism”.

Pienso que los estadounidenses, y anglosajones, en general, han cabalgado en una cultura regional que se gestó cuando España tuvo que delegar  la defensa de sus dominios en la propia clase dirigente de la región a inicios del siglo XVIII. Estando en conocimiento de esta realidad estructural, los anglosajones han determinado que aunque es dificil ocupar y dominar el continente si se puede controlar desde el mar. En base a este criterio, la influencia naval anglosajona en Suramérica, como un todo, ha servido como un termómetro para medir las verdaderas capacidades de la región para ejercer algún tipo de influencia en el ámbito hemisférico, como global y las vulnerabilidades que hacen que sea posible la injerencia extranjera. Así pues, los países que le han dado la espalda al mar han sido menos influyentes y objeto de injerencias externas y los que medianamente le han dado la espalda se encuentran en una situación intermedia. Los países que le han dado la espalda al mar y si embargo aparentan algún tipo de autonomía deben haber sido objeto de algún tipo de negociación que lo ha convertido en una especie de instrumento a si sea en sentido negativo de alguna potencia extrarregional. La clase dirigente argentina debió haber sopesado algún tipo similar de consideraciones y la neutralización de ese país (asi como la del resto de los países de la región que lucharon por la neutralidad) debe considerarse como una forma de derrota en un tipo nuevo de guerra que se haría más patente con el estallido de la guerra fría.

5.- Reflexión final.

En la década de los años treinta del siglo pasado hubo una confluencia de interéses entre los países Suramericanos que facilitó la cooperación. Con este escenario el Estado venezolano se valió de la diplomacia naval (con los escasos medios existentes) para darle más fuerza a este espíritu de cooperación cuyo objeto se centró a garantizar una serie de principios que desde el siglo XVII determinaron la existencia de los Estados nacionales y su relación con otros Estados. Esta confluencia se produjo por la resistencia que hicieron la clase dirigente de los países de la región al interés estadounidense de erigirse como potencia hegemónica hemisférica. Las medidas que, en general, adoptaron los países de la región además de la cooperación fue fortalecer su relación política y militar con los únicos países capitalistas de Europa que habían podido salir de la crisis que los había afectado desde el fin de la Primera Guerra Mundial, es decir, Alemania e Italia. la “cooperación” y el “fortalecimiento” de las relaciones se expresó en el mar con el aumento de los intercambios económicos y en las visitas oficiales y no oficiales de buques de guerra. La guerra del año 1939 interrumpió esta relación y el único camino que pudieron seguir Venezuela, Argentina, Uruguay y Chile fue el de mantener una política de neutralidad que ya les había dado resultado en la guerra de 1914.

Entre los años 1939 y 1942 se produjo un intenso proceso de negociación caracterizado por la existencia de un tipo de relación de los países de la región (en especial Venezuela, Argentina, Chile y Uruguay) con respecto a EE.UU. con aspectos cooperativos y antagónicos que se manifestaron en la aplicacción de la neutralidad en relación con la guerra. El aspecto cooperativo se produjo en las resoluciones adoptadas en Panamá en el año 1939. El aspecto antagónico se produjo cuando se hizo claro que la clase dirigente estadounidense estaba interesada en participar en la guerra.

La apuesta de la mayoría de los dirigentes de los países suramericanos fue que la guerra fuese de corta duración debido a que en la medida en que pasara el tiempo perderían su poder de negociación internacional. Por ello el año culminante de la guerra fue el año 1942, período en que: (1) se extendió la guerra a aguas suramericanas y caribeñas y (2) cuando se produjo el punto de detención del avance de las fuerzas del Eje en todos los frentes de guerra. La Reunión de Consulta de Río de Janeiro fue en el hemisferio el momento culminante de la guerra porque colocó a las clases dirigentes de los países suramericanos ante el dilema de decidir entre mantener la soberanía que significaba mantener la neutralidad y aceptar los dictámenes estadounidenses. La mayoría de los países iberoamericanos aceptaron dichos dictámenes. Se resistieron Venezuela, Uruguay, Argentina y Chile. Uruguay fue neutralizada dentro del marco del combate del Río de la Plata en 1939. A Venezuela le tocó su turno entre los años 1940 y 1942 después de que una sistemática e intensa presencia naval estadounidense fue acompañada por la celebración de un acuerdo de defensa naval a inicios de 1942, sin embargo, es de destacar que en nuestro caso no hubo una conexión sureña en lo concerniente a las relaciones que mantuvimos en ese entonces con Alemania e Italia. Argentina y Chile serían neutralizados entre los años 1943 y 1944. Se destaca el caso argentino debido a su importante poder naval en relación a los países que estaban en guerra. Argentina fue neutralizada primeramente en el mar antes que la presión política hiciese efecto en su clase dirigente. Una vez que los mandos navales argentinos tuvieron la certeza de que no podrían operar navalmente con la misma eficacia con que lo estaban haciendo los países beligerantes en acciones de combate comenzaron a replegarse a sus aguas costeras.

Hubo un paralelismo entre Suecia y Alemania en relación con EE.UU. y Suramérica. la diferencia fue que mientras los suecos fueron aumentando su capacidad militar para fortalecer su neutralidad, en el caso suramericano, se fue debilitando en la medida en que EE.UU. solo suministraba material de su interés y Suramérica estaba incapacitada para proveerse de sus propios medios de defensa. Así pues, Suecia, uno de los países que ayudó a construir el orden westfaliano en el siglo XVII logró mantener las ganancias obtenidas en ese entonces en un contexto internacional que demostró la precariedad del mismo.

La lucha por mantener la soberanía política por intermedio de la neutralidad quedaría relativizada cuando: (1) se supo de los horrores de los campos de concentración y la política de extermino aplicada por el regimen nazi y (2) cuando se inició el enfrentamiento este-oeste. Pero con estos hechos se ocultó el problema esencial que estaban enfrentando los paises suramericanos y en cierta medida todos los Estados en general: el orden imperante, es decir, el orden estatal westafaliano no se correpondia con las nececidades de la población y así como en Europa, Asia y África la guerra fue la cara de este orden, en Suramérica fue la represión. Los suramericanos, antes de copiar modelos foráneos deberían pensar en la riqueza cultural de la región y construir en base a nuestras propias experiencias, nuestros propios modelos políticos. En este contexto, los surmericanos que en el año 1935 promovieron la cooperación regional debieron haber extendido la cooperación al ámbito naval y económico y ello significaba en el pasado lanzarse a la conquista del mar. También en el presente…

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<!--[if !supportFootnotes]-->[1]<!--[endif]--> Gran parte de este trabajo fue posible realizarse gracias a las pesquisas realizadas por Ramón Rivero-Blanco en el Archivo General de la Nación.
<!--[if !supportFootnotes]-->[2]<!--[endif]--> Ver: Blanco (2012). “Diplomacia Naval brasileño-venezolana…”
<!--[if !supportFootnotes]-->[3]<!--[endif]--> Según Cunill-Grau, además del papel que jugó Samuel Mac Gill en la vida política y militar venezolana, operó en el país una misión pedagógica chilena que funcionó entre los años 1936 y 1940. Su principal labor fue la fundación del Instituto Pedagógico de Caracas, así como el Instituto Cultural Chileno-Venezolano (Nweihed, 2000: 462-463). Es de destacar que en Chile, los institutos pedagógicos fueron fundados por especialistas alemanes en el año 1889 (Farías, 2000). Para conoce sobre las relaciones de Venezuela con Uruguay y Argentina, ver: Fonseca (Ibíd.:427-440) y Arcaya (Ibíd.:402-410).

<!--[if !supportFootnotes]-->[4]<!--[endif]--> Ver: Blanco (2011). La Diplomacia Naval: El Caso de los Linienschiff SMS "Schleswig-Holstein" y del SMS “Schlesien” y su Relación con Venezuela: 1936-1944, (2012). “La Regia Marina Militare Italiana y su participación en la Concepción de una Estrategia de Defensa Marítima del Territorio Venezolano, 1935-1940” y  (2012). El Japón, la Geografía y la Política en el Pensamiento Estratégico de Ramón Díaz”.

<!--[if !supportFootnotes]-->[5]<!--[endif]-->Este fue el caso del My (Ej.) Escobar Moreira (Maldonado, 2005). Al respecto hay que recordar también que durante la ocupación de los Sudetes hubo un oficial venezolano. Fue el caso del Cap (Ej.) José J. Jiménez  (Pérez-Lecuna, 2000:230).
<!--[if !supportFootnotes]-->[6]<!--[endif]--> La presencia política de la España nacionalista fue muy fuerte en el país, pero no fue visible en el campo militar.
<!--[if !supportFootnotes]-->[7]<!--[endif]--> De acuerdo con Maldonado (2005) en esta participación política se ubica el origen del corporativismo en las instituciones militares chilenas.
<!--[if !supportFootnotes]-->[8]<!--[endif]--> La visita oficial realizada por los marinos venezolanos a Chile en las postrimerías del año 1935 fue contemporánea con la visita realizada por el SMS “Karlsruhe” a Valparaiso. Un hecho que fue muy destacado por los medios políticos y sociales chilenos de época (Maldonado, 2005). 
<!--[if !supportFootnotes]-->[9]<!--[endif]--> Gracias a la ayuda financiera alemana, en el año 1937 comenzó la construcción de la represa hidroeléctrica del Paso de los Toros (Río Negro) que fue durante algún tiempo el lago artificial más grande de Sudamérica
<!--[if !supportFootnotes]-->[10]<!--[endif]--> Al respecto es interesante el informe enviado por el Dr Vetancourt Aristeguieta al Ministro de Guerra y marina el 23MAY1935. Según este informe, además del acto de reocupación de la renania por parte de Alemania que había alertado a Francia, menciona que había 25 millones de desempleados en toda Europa y la unica manera de evitar una revolución social “las formidables sociedades capitalistas alemanas, inglesas, italianas y francesas que fabrican materiales de guerra están poniendose de acuerdo para preparar la próxima conflagración”. Según este diplomático venezolano la solución para evitar una revolución social era convertir a cada hombre en un pequeño propietario y puso como ejemplo los esfuerzos que estaba realizando Mussolini en Italia en ese sentido.
<!--[if !supportFootnotes]-->[11]<!--[endif]--> Este también fue el foro donde se puso fin a la guerra ecuatoriano-peruana. Un foco de tensión que había que eliminar para evitar que se complicara la situación estratégica global en momentos en que los aliados se estaban en retirada en todos los frentes de combate.
<!--[if !supportFootnotes]-->[12]<!--[endif]--> Ver: Blanco (2011). “La Diplomacia Naval: El Caso de los Linienschiff SMS "Schleswig-Holstein"  y del SMS “Schlesien” y su relación con Venezuela: 1936-1944”.
<!--[if !supportFootnotes]-->[13]<!--[endif]--> Estos buques visitarían el país entre los años 1936 y 1939 de la forma siguiente: SMS “Schleswig-Holstein, 1936-1937 y 1939; SMS “Schlesien” 1936 (no tocó puerto pero navegó frente a nuestras costas entre Trinidad y Curazao) y 1939. Ver al respecto: Blanco (2011). “La Diplomacia Naval: el caso de los Linienschiff…”.
<!--[if !supportFootnotes]-->[14]<!--[endif]--> Japón haría tambien importantes ofrecimientos de ventas de armas, en especial a Venezuela, en el año 1937. Como se recordará, ese país asiático estaba en guerra con China y había sido objeto de sanciones económicas por parte de EE.UU.
<!--[if !supportFootnotes]-->[15]<!--[endif]--> Ver: Blanco (2012) “La Regia Marina Militare Italiana y su participación en la Concepción de una Estrategia de Defensa Marítima del Territorio Venezolano, 1935-1940” y Rivero-Blanco (2012).
<!--[if !supportFootnotes]-->[16]<!--[endif]--> Ver al respecto: Ofc MRE 1834 del 16DIC1935.
<!--[if !supportFootnotes]-->[17]<!--[endif]--> Los sobrevivientes serían transportados a Montevideo desde Puerto España a bordo del buque español “Cabo de Hornos”. Si se tiene presente que Pérez-Lecuna reseñó la detención de espías españoles en Trinidad, llama la atención la importante y activa presencia española en la región en ese año crítico de la guerra. por otra parte el Gobierno uruguayo incautó al mercante alemán “Tacoma” para reparar la pérdida del “Montevideo”. El “Tacoma” fue uno de los buques que actuó como nave auxiliar del “Graf Spee” y colaboró en la evacuación de la tripulación del acorazado de bolsillo a Buenos Aires (Dupuy Tidemann, 2008) y posteriormente funcionaría como buque escuela de la armada nacional uruguaya. Ver: http://www.armada.mil.uy/general/historia/2-guerra-mundial.html.
<!--[if !supportFootnotes]-->[18]<!--[endif]--> El comandante del buque, el Capitán Mario Gianbruno sería capturado por el comandante del U-Boot, el CC K. Neitzel y gracias a las gestiones del gobierno suizo retornaría a su país un tiempo después. Fuente: La República (2012).
<!--[if !supportFootnotes]-->[19]<!--[endif]--> Luqui-Lagleyze (2005) ha sido enfático en afirmar que la relación naval e incluso la presencia de oficiales navales argentino pro-alemanes fue muy baja.
<!--[if !supportFootnotes]-->[20]<!--[endif]--> Este oficial, que según Luqui-Lagleyze (2005) era retirado, permaneció en el cargo hasta la ruptura de relaciones diplomáticas argentino-alemanas llegando a acumular una importante experiencia de la situación militar alemana en todo el periodo bélico.  
<!--[if !supportFootnotes]-->[21]<!--[endif]--> Este oficial alemán, que también era retirado al momento de asumir sus funciones fue representante en la región de empresas de armamento alemanas y tendría una importante participación en la vida política argentino-chilena desde el período pre-bélico hasta la ruptura de relaciones diplomáticas. Su actividad en la región se asocia a la vasta operación de redes de inteligencia alemana en el área.
<!--[if !supportFootnotes]-->[22]<!--[endif]--> Este incidente demostró la poca efectividad de la zona de seguridad americana. De igual forma, luego de la operación que llevó a la tripulación a Argentina por buques de la misma nacionalidad fueron internados en concordancia con la Convención de la Haya de 1899 (Art. 10), pero esta medida se relajó de tal manera que muchos tripulantes llegaron a ejecutar actividades políticas y operaciones clandestinas en el propio territorio argentino.
<!--[if !supportFootnotes]-->[23]<!--[endif]--> Oficio N° 176 del 03FEB1936 de la Cancillería venezolana al Ministro de la Defensa y el oficio N° 240 del 06FEB1936 dirigido por el Ministro de la Defensa venezolano al Ministro de Relaciones Exteriores. Documento obtenido gracias a las investigaciones que ha emprendido Ramón Rivero-Blanco en el Archivo General de la Nación.
<!--[if !supportFootnotes]-->[24]<!--[endif]--> Según Carlos Hernández, Venezuela había roto relaciones diplomáticas con Argentina en el año 1962 dentro del marco de la aplicación de la doctrina Betancourt consistente en no mantener relaciones políticas con un país gobernado por un régimen de facto. 
<!--[if !supportFootnotes]-->[25]<!--[endif]--> El crucero de instrucción realizado por este buque se inició el 02MAY1937 y finalizó el 16DICde ese mismo año. Según Pérez (2006:27-28) este crucero sería alrededor de todo el mundo y entre los puertos donde se menciona anécdotas del viaje se destaca Estambul. También visitaría Nápoles, ver: http://foto.alleanza-monarchica.com/principe-umberto-savoia-a-bordo-della-nave-da-guerra-argentina-presidente-sarmientos-napoli. Entre otros logros obtenidos en esa visita se tiene: a.-) adquisición de un lote de ganado equino para el ejército y la armada (Pérez-Lecuna, 2000:38) y b.-) seis cadetes navales serían admitidos en la Escuela Naval Militar de Río Santiago (Bracho, 2011:115).
<!--[if !supportFootnotes]-->[26]<!--[endif]--> Este buque mercante argentino se dirigía a Bélgica, pero con la ofensiva alemana desencadenada el 10MAY1940, el comandante del buque decidió dirigir el buque a Irlanda. El argumento alemán fue que se presentó la sospecha del puerto escogido y del destino final de la carga. La nota del Reich negaba carácter intencional a la medida adoptada, manifestando que “las fuerzas navales alemanas tienen el mayor interés en que se mantenga y se cultiven esmeradamente las tradicionales relaciones amistosas entre ellas y las marinas de guerra y mercante argentinas”. El gobierno argentino aceptaría las explicaciones con la esperanza que después de la guerra se aclarase convenientemente el asunto. Ver al respecto:  http://www.argentina-rree.com/home_nueva.htm.
<!--[if !supportFootnotes]-->[27]<!--[endif]--> Ver: Blanco (2012). “la diplomacia naval estadounidense…”
<!--[if !supportFootnotes]-->[28]<!--[endif]--> Ver también: Crucero Acorazado “Pueyrredón” en www.histamar.com.ar En ese período el buque escuela brasileño “Almirante Saldanha” haría un viaje de instrucción donde tambien visitaría puertos argentinos. Ver: www.naviosbrasileiros.com.br.

<!--[if !supportFootnotes]-->[29]<!--[endif]--> Ver también: (2010). “Historia argentina: Carrera naval entre Argentina y Chile, 1890-1905 (Parte 11)”.  

<!--[if !supportFootnotes]-->[31]<!--[endif]--> Ver: http://uboat.net/allies/merchants/1836.html Estos buques fueron identificados como no argentinos por encontrarse navegando en condiciones de oscurecimiento para evitar ser identificados.
<!--[if !supportFootnotes]-->[32]<!--[endif]--> Salinas y De Napoli (2002) han afirmado que hubo submarinos alemanes que arribaron a Argentina durante la guerra como portadores de un intercambio simbólico, pero Newton (1998) las ha negado. En todo caso, todos estos autores están tratando de obtener y confirmar una importante cantidad de información proveniente de la tradición oral y eso requiere de mucho tiempo. La mayor parte de las adquisiciones fueron para dotar al ejército argentino sobre todo de cañones antiaéreos.
<!--[if !supportFootnotes]-->[33]<!--[endif]--> Ver al respecto: Blanco (2012) “la Diplomacia naval Brasileño-venezolana…”
<!--[if !supportFootnotes]-->[34]<!--[endif]--> Para inicios del año 1944, los alemanes aún combatían en territorio ruso, el frente italiano se había estabilizado alrededor de Montecasino, al igual que el teatro de operaciones del océano pacífico. Claro hay que recordar también que los aliados se encontraban en los preparativos de las grandes ofensivas que le darían a la guerra el resultado por todos conocidos.
<!--[if !supportFootnotes]-->[35]<!--[endif]--> El motín que afectó la Armada chilena en el año 1931 fue sofocado mediante el empleo de la fuerza. Al efecto. La flota sufrió un severo bombardeo aeroterrestre que inutilizó gran parte de los buques de la escuadra. Quizás ello explica el énfasis que mostraron argentinos y chilenos en adquirir artillería antiaérea en los años que antecedieron a la Segunda Guerra Mundial.
<!--[if !supportFootnotes]-->[36]<!--[endif]--> Al efecto, fueron enviados a la Escuela Naval chilena en el año 1938 los cadetes venezolanos: G. Quintero, P. Miliani, A. Lara, A. Eljuri, L. García y J. Cuevas. Estos cadetes regresaron al país en el año 1940 (Pérez-Lecuna, 2000:226).  Según Bracho, sólo fue un cadete naval a Chile (2011:115). De todas maneras se evidencia que hubo un interés común y una voluntad para la cooperación.
<!--[if !supportFootnotes]-->[37]<!--[endif]--> Esta influencia era tal que los chilenos contaron con una misión naval permanente en Londres desde antes de la Primera Guerra Mundial. Tal vez, este hecho serviría como escusas para establecer como causa del motín la influencia inglesa y para justificar la relación con Alemania.
<!--[if !supportFootnotes]-->[38]<!--[endif]--> La visita realizada por los marinos venezolanos en el año 1935 sería realizada por tierra y desde Buenos Aires.
<!--[if !supportFootnotes]-->[39]<!--[endif]--> En ese año el DKM “Emden” visitaría Venezuela. Ver (Blanco, 2011).
<!--[if !supportFootnotes]-->[40]<!--[endif]--> En ese crucero el SMS “Schlesien” no pasó por Venezuela. Lo haría el SMS “Schleswig-Holstein”. Ver: Blanco (2011).
<!--[if !supportFootnotes]-->[41]<!--[endif]--> Ver al respecto: Alviña, A. (1941/2000). Llama la atención que la publicación original se produjo casi inmediatamente después del hundimiento del acorazado “Bismark” lo cual evidencia que incluso en el plano de las comunicaciones existía una estrecha relación entre los dos países a pesar de los avatares de la guerra.
<!--[if !supportFootnotes]-->[42]<!--[endif]--> El acorazado “Latorre” permaneció en reparaciones durante toda la guerra.
<!--[if !supportFootnotes]-->[43]<!--[endif]--> Farias (2012) reseña, citando otras fuentes, que sobre este velero se tejieron varias leyendas. Por una parte afirmó que estos viajes fueron interpretados como un acto inamistoso hacia Alemania por chilenos proalemanes y agrega que «El Almirante Von Rintelen,…, nos habla de los "puros" o de las lapiceras estilográficas que eran arrojadas por los saboteadores en las bodegas de los barcos que partían desde los puertos de los Estados Unidos. Estos puros o estilográficas contenían dos ácidos que, separados por un disco de cobre, lo corroían lentamente y se encendían como la llama de un soplete cuando entraban en contacto.», por lo que da a entender que este desastre fue producto de un acto deliberado. De igual forma, Farías también señala que estando el buque en EE.UU. y como reacción al ataque contra Pearl Harbour y a la incorporación de los Estados Unidos a la guerra, «la dotación entera se presentó voluntaria para donar sangre a los bancos correspondientes, enviándose el personal por grupos. Este gesto fue muy bien recibido por las autoridades y público en general, impuesto por los periódicos, especialmente tratándose de un buque neutral»
<!--[if !supportFootnotes]-->[44]<!--[endif]--> Como se sabe, la doctrina naval japonesa no contemplaba la realización de operaciones corsarias o de perturbación del tráfico marítimo. Sin embargo, los jefes navales japoneses concibieron la realización de un ataque para destruir el canal de Panamá que fue abortado cuando ese país se rindió después de los ataques con bombas nucleares en agosto de 1945. 
<!--[if !supportFootnotes]-->[45]<!--[endif]--> Este buque era originalmente de bandera danesa y había sido requisado por Chile junto con los buques “Priwall”, “Lotta”, “Helga”, “Frida”, “Laila” y “Selma” en el año 1941, luego de que la iniciativa estadounidense de confiscar los buques mercantes de los países del Eje que se encontraban internados en puertos americanos fuese seguida por la mayoría de países del hemisferio.
<!--[if !supportFootnotes]-->[46]<!--[endif]--> Este buque sería hundido por el U-404 de Otto von Bulow
<!--[if !supportFootnotes]-->[47]<!--[endif]--> Sobre Brasil es de destacar que fue visitado por DKM “Karslruhe” y por SMS “Schlesien”. Para más ver: Blanco (2012). “La Diplomacia naval brasileño-venezolana…”
<!--[if !supportFootnotes]-->[48]<!--[endif]--> ver al respecto: Ofc MRE 2639 del 04NOV1935
<!--[if !supportFootnotes]-->[49]<!--[endif]--> Este buque no tocó puertos venezolanos pero navegó por las aguas del mar de Venezuela. Ver al respecto: Ofc enviado por el viceconsul venezolano en Aruba el 13ABR1935.
<!--[if !supportFootnotes]-->[50]<!--[endif]--> El SMS “Schlesien” no visitó a Venezuela en esa oportunidad, pero si navegó frente a nuestras costas debido a que de Puerto España se dirigió a Curazao.
<!--[if !supportFootnotes]-->[51]<!--[endif]--> Entre 1935 y 1937 el Buque Escuela argentino “Presidente Sarmientos” realizó tres cruceros de instrucción pero hasta el presente no se ha podido obtener información de los países visitados.
<!--[if !supportFootnotes]-->[52]<!--[endif]--> En este año fue hundido un mercante brasileño en el mar Mediterráneo. Ver al respecto: Blanco (2012). “La Diplomacia naval brasileño-venezolana…”
<!--[if !supportFootnotes]-->[53]<!--[endif]--> Colombia también sufriría la acción de los U-Boot. En este sentido, dos de sus goletas serían hundidas, pero no se sabe en detalle las circunstancias.
<!--[if !supportFootnotes]-->[54]<!--[endif]--> De los países mencionados es de destacar el caso sueco. Este país a pesar de ser neutral alquiló una parte apreciable de su flota mercante al Reino Unido lo cual explica que durante la guerra haya perdido alrededor de setenta buques, pero además de suministrar minerales estratégicos a Alemania también permitió el paso de soldados alemanes a Noruega en 1940 y a Finlandia entre 1941 y 1942. Además Suecia participó de forma indirecta en la guerra ruso-finlandesa y ciudadanos de ese país se enrolaron voluntariamente en las Waffen SS. Con estos hechos se puede afirmar que el país más que neutral estuvo neutralizado en los primeros años de la guerra por lo que su conducta estratégica fue la de resistir cediendo de forma más o menos equitativa. Sin embargo, durante la misma guerra se empeñó en un programa de rearme que le permitió a partir del año 1943 actuar más como un país neutral que neutralizado.
<!--[if !supportFootnotes]-->[55]<!--[endif]--> Ver al respecto:  http://www.histarmar.com.ar/IndiceARA-SiglosXXyXXI.htm. por citar un ejemplo de lo afirmado, Ramón Rivero-Blanco ha confirmado que durante el proceso de modernización de los cañoneros “Urdaneta” y “Soublette” en EE.UU. durante el año 1943 se le tuvo que cambiar los cañones italianos por otros estadounidenses de menor calibre por falta de munición. Si a este hecho se le agrega que el Reino Unido estaba muy empeñado en la guerra y que los norteamericano presionaron por diferentes vías a los países de la región para lograr su objetivo político, es muy probable que estos hechos hubiesen hecho mella en la disponibilidad operacional de la Armada Argentina.
<!--[if !supportFootnotes]-->[56]<!--[endif]--> Un análisis comparativo y superficial del repliegue naval argentino desde el punto de vista doctrinario se puede observar en la conducta operacional de la Armada francesa cuando se produjo la operación “Torch”. La marina de guerra francesa a pesar de mantener una diplomacia armada después de Mers-el-Kebir en 1940 se replegó a la defensa de sus costas. Con la invasión anglo-estadounidense, el alto mando naval francés no se planteó una batalla naval decisiva sino una defensa conjunta con las fuerzas de tierra y aire de sus terrirorios coloniales amenazados, por lo que en el caso argentino pudo haber operado ese criterio sobre todo después del año 1942 cuando el aislamiento internacional se presentó en su horizonte político.
<!--[if !supportFootnotes]-->[57]<!--[endif]--> En el caso venezolano hubo otros dos buques hundidos aunque muy poco mencionados: estos fueron el “Pedernales” y el “Nueva Altagracia”. El primero fue hundido cuando se dirigía a las Antillas Holandesas y el segundo fue hundido sin causas aparente al oriente del país, quizás como represalia a las operaciones que estaban efectuando los buques de guerra estadounidenses y británicos desde Guanta. Ver al respecto: Blanco (2011) y Pérez-Lecuna (2000:657).
<!--[if !supportFootnotes]-->[58]<!--[endif]--> Los escritos chilenos sobre el caso se enfocan en las pérdidas de vidas y por esta vía es que Pugh-Gillmore ha encontrado lagunas sobre el tratamiento de ese caso.
<!--[if !supportFootnotes]-->[60]<!--[endif]--> Ver: Pérez-Lecuna (2000:737).
<!--[if !supportFootnotes]-->[61]<!--[endif]--> Ver: Pérez-Lecuna (2000:736).
<!--[if !supportFootnotes]-->[62]<!--[endif]--> Según Newton (1998), La red de espionaje de la Abwehr  no tenía contacto directo con los U-Boot en altamar. En vez, de acuerdo con los procedimientos de inteligencia alemanes, se enviaba la información de inteligencia naviera a Alemania por medios electrónicos (cable, radio comercial o clandestina) y allí era transferida al personal de planeamiento táctico de operaciones, y desde allí a los submarinos en altamar.
<!--[if !supportFootnotes]-->[63]<!--[endif]--> Ver: Blanco (2011). “La diplomacia Naval alemana…”
<!--[if !supportFootnotes]-->[64]<!--[endif]--> Sobre el E-Dienst existe bastante información en internet, en especial la relacionada con el caso argentino. También ver: Blanco (2010) “Submarinos alemanes…”.
<!--[if !supportFootnotes]-->[65]<!--[endif]--> Según Chase, en Venezuela operarían cientos de agentes falangistas  que le darían un valioso apoyo a los U-Boot´s durante el año 1942-1943 (1943/2011:207). Este apoyo se realizaría por diferentes vías desde la costa. ver al respecto: Pérez-Lecuna (2000:736-737).
<!--[if !supportFootnotes]-->[66]<!--[endif]--> En Buenos Aires una comisión del congreso denunció cómo estos grupos falangistas operaban en ese país. respecto: http://www.argentina-rree.com/home_nueva.htm
<!--[if !supportFootnotes]-->[67]<!--[endif]--> La colaboración en Madrid consistió en la transmisión de información a oficiales de Sicher Dienst (SD) de hechos importantes ocurridos en Sudamérica y contenido de las conversaciones con representantes diplomáticos en el área. Ver al respecto: http://www.argentina-rree.com/home_nueva.htm
<!--[if !supportFootnotes]-->[68]<!--[endif]--> Así como España “colaboró” con el esfuerzo bélico del eje, muchos republicanos exiliados sirvieron en labores de espionaje y encuadrados en unidades militares combatientes. En relación con el espionaje se destaca al respecto el caso de Juan Pujol, mejor conocido como “Garbo” que  jugó un papel fundamental en la ejecución de la operación “Overlord” y terminó sus días en Choroní quizás tratando de obtener información acerca de nazis refugiados en territorio venezolano. Con respecto a los combatientes es de mencionar que hubo un grupo de españoles que estuvo encuadrado en el 8° Ejército Británico, específicamente en la legión Extranjera francesa.
<!--[if !supportFootnotes]-->[69]<!--[endif]--> En el año 2008 tuve la oportunidad de presenciar un oficio religioso en la basílica de San Pedro en Roma y me impresionó oír en la homilía la amenaza que representaba el comunismo en el mundo usándose como ejemplo la experiencia de la guerra civil española.
<!--[if !supportFootnotes]-->[71]<!--[endif]--> Argentina adquirió también antes de la guerra medios navales británicos y alemanes, estos últimos de menor porte.
<!--[if !supportFootnotes]-->[72]<!--[endif]--> Hubo oficiales argentinos que incluso participarían en operaciones de protección de convoyes en aeronaves y submarinos estadounidenses en la Primera Guerra Mundial (Ibíd.).
<!--[if !supportFootnotes]-->[73]<!--[endif]--> Ver al respecto: Blanco (Farage, 2011).
<!--[if !supportFootnotes]-->[74]<!--[endif]--> Como Brasil aceptó de forma abierta la ayuda estadounidense, sus medios militares quedaron directamente subordinados a EE.UU por lo que la relación se hizo desigual aunque por decisión soberana de la clase dirigente brasileña.