domingo, 12 de agosto de 2012

LOS ORIGENES DEL CONCEPTO DE PODER NAVAL EN VENEZUELA: ESTUDIO DE LA VIDA Y OBRA DE RAMÓN DIAZ.


UNA AMPLIACIÓN DE LO CONTENIDO EN ESTE ESCRITO SE ENCUENTRA EN EL LIBRO: "HISTORIA DE LA MARINA DE GUERRA DE VENEZUELA DE INICIOS DEL SIGLO XX: VIDA Y LEGADO DE RAMÓN DÍAZ"

El concepto de PODER NAVAL en Venezuela al parecer vio luz de la mano del entonces Teniente de Navío Ramón Díaz en el año 1908[1]. Para este marino, PODER NAVAL era sinónimo de Marina de Guerra, pero la expresión poder naval es una elaboración posterior de una discusión iniciada por el marino estadounidense Alfred T. Mahan después de la publicación de su principal obra Influencia del poder en el mar en la historia. Esta discusión se produjo porque en el texto de Mahan no se definió qué era lo civil y que era lo militar dentro de las fuentes de ese poder en el mar. Según Till los teóricos de la Marina Imperial alemana fueron los que acuñaron los conceptos de poder marítimo para referirse a lo “civil” y poder naval para referirse a lo “militar” en el mar[2].



Lo interesante a destacar aquí fue que ese concepto de PODER NAVAL apareció entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX cuando la Alemania del segundo Reich se abocó a una carrera para desarrollar su marina de guerra para poder asegurar su comercio marítimo y este concepto fue usado por un venezolano tan pronto como este salió a la luz en Europa con una intencionalidad político-estratégica.



Ramón Díaz en su ensayo conecta varias ideas para poder dar sustento a la necesidad de desarrollar el PODER NAVAL venezolano. Estas son las siguientes: 1.-) una justificación geo-económica a partir de la propuesta mahaniana[3], 2.-) una justificación republicana y de relaciones internacionales basada no sólo en la experiencia del bloqueo anglo-germano-italiano ocurrido tan sólo cinco años atrás, también de cómo el Japón, que sufrió una experiencia similar, pudo desarrollar su capacidad militar en el mar, y pudo asumir una posición de igualdad en el concierto de naciones luego de derrotar a los rusos en el extremo oriente, 3.-) unas ideas de modernidad y de civilización basadas en lo que por ellas era entendido en una época signada por el liberalismo y el imperialismo[4] y 4.-) la serie de medidas adoptadas por Cipriano Castro para el desarrollo del PODER NAVAL destacándose entre otras la aprobación de un Código de Marina que en la práctica rescató las reales ordenanzas navales españolas de la época anterior a la guerra de independencia.



         A partir de estas cuatro ideas generales se podría analizar este acontecimiento del pensamiento[5] que le permitió a este pensador naval justificar la necesidad de desarrollar una marina de guerra. Para ello se hace necesario tener presente la época en que fue concebido y en ello se observa lo siguiente: trazos páticos, es decir, el hecho del autor de haber pensado por sí mismo para forzar a pensar sobre algo determinado, trazos relacionales, con respecto al impacto de lo pensado en relación con otras necesidades del momento que pudieron haber generado fricción por su contenido, trazos dinámicos por el hecho de haberse deslizado sobre una visión del mundo proponiendo nuevas ideas, trazos normativos en la medida en que se trata de enfrentar lo que se considera bueno o malo y trazos existenciales en la medida en que ese pensamiento pudo o no inventar nuevas posibilidades de vida.



         Teniendo presente estos trazos hay que considerar que las ideas que le permiten a Díaz conceptuar el PODER NAVAL estaban contextualizadas en un marco signado por la estrecha relación entre Cipriano Castro y el Comandante de la Armada de ese entonces Román Delgado Chalbaud. Esta relación, que ha sido destacada por Bracho[6], se caracterizó por una serie de intrigas que se tejieron en el país para romperla afectando la implantación de medidas tendientes a generar una capacidad marítima y hacer del país una república soberana. Bajo esta premisa, la obra de Díaz se presenta como una exhortación estructurada que pivotea a partir de los halagos a un presidente de la república[7] que no está en ejercicio de su cargo y que sería definitivamente depuesto diez meses después para conminar a la sociedad venezolana para que se integre al desarrollo de la defensa naval en momentos en que una parte del país estaba siguiendo otro camino distinto a las iniciativas que comenzaron a sentar las bases de un PODER NAVAL venezolano. Pero esta exhortación la hace desechando en parte los conceptos geoeconómicos que estaban subyacentes en las reales ordenanzas navales que fueron rescatados en el código de marina de Castro al introducir ideas de carácter mahaniano. 



         Las reales ordenanzas navales de Carlos III y Carlos IV fueron unos dispositivos concebidos para aplicar la ley en los mares adyacentes a los territorios españoles de ultramar en época de paz y en época de guerra. Los destinatarios de estas ordenanzas fueron las entidades administrativas coloniales que habían logrado una capacidad de autodefenderse[8]. Aplicar la ley en el mar en los dominios españoles significaba en cierta forma: 1.-) mantener una actividad económica regulada por la visión monopólica de la corona española y un comercio restringido a España y a los virreinatos de la Nueva España y Nueva Granada y 2.-) reprimir el contrabando inglés, holandés y francés en nuestras aguas. Así pues, rescatar estas ordenanzas en un código implicaba poseer una estructura similar a la colonial española en términos político-administrativos, pero esa no era la realidad del año 1903. En el año 1903, o mejor dicho desde el año 1811, el país comenzó a adoptar el  liberalismo económico y esta visión del mundo en el país entró en crisis por las guerras civiles que asolaron a Venezuela sobre todo a finales del siglo XIX. Si se observa las justificaciones europeas para bloquear nuestras costas a principios del siglo XX lo económico estaba presente en términos de deudas no pagadas, reparaciones por daños a la actividad económica extranjera en el país y otros problemas colaterales relacionados con territorio y uso de vías fluviales de comunicación que indicaban una ruptura de principios liberales relacionados con la confianza que debe existir para el comercio y el marco en que esta confianza debería producirse es decir, un laissez faire, un dejar hacer. En este contexto Díaz alaba a un presidente ausente e introduce un concepto que en cierta forma es afín al código de marina pero para que se haga efectivo se requiere de un cambio de la estructura del Estado[9].



         Partiendo de esta premisa, se plantea la necesidad de: Analizar el impacto de la introducción del concepto de PODER NAVAL teniendo presente la estructura del estado venezolano de la era castrista y gomecista. Para ello se haría necesario lo siguiente:



·         Estudiar la vida y obra de Ramón Díaz para entender como el liberalismo y el mahanismo fueron usados para introducir una propuesta de cambio político[10].



·         Analizar la obra PODER NAVAL de Ramón Díaz como un acontecimiento del pensamiento.



·         Analizar comparativamente el código de marina castrista con las ideas en boga sobre poder marítimo y poder naval.



·         Analizar la relación liberalismo y en cierta medida proteccionismo que prevaleció en las relaciones internacionales de esa época.



Esta estrategia de investigación podría ayudar no sólo a determinar la vigencia del pensamiento de Díaz no sólo en el pasado, también en el presente si se tiene en cuenta que, como lo señaló Julio Chacón Hernández "Venezuela, siempre ha tenido elementos que la consagran como un país con potencial marítimo. De ellos cabe destacar, el liderazgo para llevarla a ese máximo nivel de empleo de sus recursos y vías de comunicación internas, que protegidos por su elemento armado -El Poder Naval- ubiquen a nuestro país en el sitio que le corresponde entre las potencias marítimas del continente. El Teniente de Navío Ramón Díaz, en el año 1908, conceptuó magistralmente nuestro "PODER NAVAL", lo dejó escrito, en una comunidad naval de pocos testimonios documentales sobre estrategias y asuntos relacionados con el poder...”.



[1] Ver: Poder Naval en Revista Militar Naval N° 27 año III de enero 1908. Pp 17-20.
[2] Sobre el tema del Poder Marítimo ver: Chacón (1995). Poder Marítimo. Caracas. CGA. 129 p y publicado recientemente por la editorial Aleph y Blanco (2004) Reflexiones sobre estrategia marítima en la era de la libertad de los mares. Caracas. Panapo. 323 P.
[3] El rastro mahaniano del concepto de poder naval se evidencia en plantear la necesidad de un Estado de poseer una marina de guerra para ser “centinela de las costas y la garantía expansiva de su marina mercante”.
[4] Esta idea se observa en la expresión: “para no ser absorbido por el más fuerte y más civilizado”.
[5] Esta expresión “acontecimientos del pensamiento” fue usada por Deleuze y Guattari para ubicar epocalmente el advenimiento de un concepto dado a partir de los trazos diagramáticos del pensamiento del personaje conceptual que los trajo al mundo (1991/2009. O que é a Filosofia? Sao Paulo. Editora 34. 279 p.)
[6] Ver: (2010). Los Sueños Rotos. La Historia de los Delgado-Chalbaud. Caracas. IFE. 345 p.
[7] Estos halagos se observan en las expresiones: “A nuestro Heroico Presidente…”, “… el primero de todos los venezolanos, el Restaurador de Venezuela…” ,  “…egregio conductor…”  y “…sincero homenaje hacia el héroe Restaurador…” si bien esta forma pudiera ser de uso común en la época, las circunstancias del propio presidente indicaban otras realidades políticas que estarían fuera de su control y serían a la postre causantes del cambio político.
[8] Al respecto ver: Bracho (2006) La Defensa Marítima de la Capitanía General de Venezuela, 1783-1810. Caracas. INEAI. 275 p.
[9] Aquí habría que aclarar que después de la era castrista no se produjo un cambio a una visión liberal. Juan Vicente Gómez, su sucesor se apoyó de potencias extranjeras, específicamente el Reino de los Países Bajos y Estados Unidos, para asegurar su permanencia en el poder a cambio de concesiones petroleras, por lo que la osada propuesta de Ramón Díaz quedaría en el olvido.
[10] Sobre la vida y obra de Ramón Díaz ver la introducción que hace Bracho en (2012). Hombres de Hierro. Tomo I. Caracas. CGA y la intensa recopilación documental realizada por Ramón Rivero-Blanco.