domingo, 30 de julio de 2017

TOLSTOI Y LA RESISTENCIA VENEZOLANA


Tolstoi fue un pacifista que vivió la experiencia de la guerra y un entusiasta defensor de la desobediencia civil contra cualquier forma de opresión. Me interesa destacar su relato de la vivencia de la sociedad rusa durante la invasión napoleónica de 1812 de la mano de uno de los personajes de su novela Guerra y Paz, el general Kutuzov por la cercanía que en la actualidad tenemos con Rusia por circunstancias contrarias. El punto culminante del drama ruso fue la defensa de Moscú. Pero los rusos no estaban en capacidad de derrotar al ejército francés. Aun así presentaron batalla en Borodino. El resultado de este enfrentamiento fue indeciso, pero ante la posibilidad de perder su fuerza organizada de combate decidió retirarse con sus medios de combate y abandonó la capital rusa. Las descripciones de la captura de la capital, signadas por un vacío que marca la inacción, el posterior saqueo e incendio de la ciudad fueron acaecimientos descritos de una manera que permite imaginar el caos que se produjo por ese acontecimiento: heridos, enfermos, fugitivos, hambrientos, pillaje, saqueos, represión y abusos de todos orden... Pero había que conservar la fuerza organizada de combate porque el acto de conservar la capacidad de hacer daño es una forma de producir daño.
Kutuzov salvó el resto de su fuerza de combate colocándola en una posición defensiva inexpugnable y se dedicó a esperar. Él comenzó a jugar con la fuerza y con el tiempo con el fin de lograr que se desgastara el invasor por no tener un resultado decisivo. El resto de la historia ya se sabe. En Venezuela la fuerza organizada de combate es la resistencia conformada por la multitud. No hay un general Kutuzov que guíe esa fuerza. La resistencia la guía la propia multitud bajo un plano de inmanencia signado por la intuición y la intención de destruir el tejido organizacional que sustenta a la tiranía. Por ello hay que conservar la fuerza organizada de combate representada por la resistencia y mantenerla unida y activa. El 30 de julio no es el fin de los venezolanos, después de horas de inacción, estamos presenciando el fin de la ‘república bolivariana de venezuela’.
La resistencia venezolana así como lo hicieron los rusos en el año 1812 debe mantener la unidad de propósito y actuar como un enjambre dentro de un marco continuado de desobediencia civil. En la medida en que sea una fuerza existente cohesionada en el tiempo por venir, va a ser una amenaza creciente a la tiranía debido a que solo disponen de la fuerza para mantenerse en el poder. Esta es la lección que nos ha enseñado el escritor ruso y podemos aplicar efectivamente. El 30 de julio no es el fin sino el inicio de otra forma de lucha a la cual se debe actuar de forma consciente reconociendo nuestras fortalezas y vulnerabilidades para decidir formas de acción que correspondan con nuestras capacidades.
Ya no se puede confinar a la multitud para que se comporte como un rebaño. Es el momento para que la multitud dirija ataques puntuales de forma multidimensional y omnidireccional para producir daños a los símbolos y la estructura organizacional de la represión de forma sostenida y a bajo costo.

Venezuela no se rinde…