jueves, 1 de junio de 2017

EL NUEVO SER-MILITAR VENEZOLANO EN LA NUEVA VENEZUELA REPUBLICANA.


En Venezuela hay una discusión acerca del destino de los militares una vez se constituya la república. Esta discusión ha sido áspera sobre todo si se considera que tenemos más de dos meses en una protesta que ha escalado a una rebelión ciudadana luego de que se ha violentado de forma explícita el orden político y ha sido reprimida por miembros de la Fuerza Armada (FA) en colaboración con grupos policiales y paramilitares. El impedimento que han tenido los venezolanos para reconstituir el orden político, por consiguiente, han sido los militares que conforman la actual FA.
Así pues, esta discusión ha orbitado acerca de su utilidad, su papel en la historia venezolana, su rol actual y su futuro. Esta discusión no es nueva. Comenzó de forma tímida después del año 1992 y se acentuó después del año 2002 y consecuentemente después del año 2014. Los autores que en cierta forma han sido usados para dar fundamento a las discusiones han sido Samuel Huntington y Amos Perlmutter, entre otros. Por ello, vamos a examinar, en primer lugar, el análisis de Huntington-Perlmutter y sus implicaciones en Venezuela, en segundo lugar, hacia dónde apunta en la actualidad la discusión del ser-militar y, en tercer lugar, cuáles son sus implicaciones para una Venezuela republicana.
Lo militar y lo político desde la perspectiva de Huntington-Perlmutter.
Amos Perlmutter realizó una tipología del militar siguiendo al efecto el trabajo realizado por Huntington en el “Soldado y el Estado”. Para este autor, la profesión militar encarnada en el cuerpo de oficiales se consolidó con la creación de centros de formación de oficiales (Huntington, 1964). En el caso venezolano, esta profesión militar comenzó formalmente con la creación de la Academia Militar de Matemáticas y la Escuela Náutica entre los años 1810 y 1811 gracias a los auspicios de Lino de Clemente y se sistematizó cuando se adoptaron los principios doctrinarios napoleónicos del General P. Thiébault, en plena guerra de independencia.
Para Perlmutter, el militar moderno es corporativo (en cuanto a exclusividad), administrador (en cuanto a jerarquía) y profesional (en cuanto al sentido de su misión). Estos tres aspectos desembocan en lo que denominó mentalidad militar. Esta mentalidad se circunscribe a una ética que, en primer lugar, se sustenta en la creencia pesimista en la permanencia, irracionalidad, debilidad y maldad en la naturaleza humana, en segundo lugar, afirma la supremacía de la sociedad sobre el individuo y la necesidad de mantener un orden, una jerarquía y una división de sus funciones, en tercer lugar, acepta al Estado-nación como la forma más elevada de organización política dentro de contexto de riesgo permanente de guerra, en cuarto lugar, recalca la importancia del poder en las relaciones internacionales y, en quinto lugar, sostiene que la guerra es un instrumento de la política, que los militares son los servidores del Estado y que el control civil es esencial para el profesionalismo militar. Siguiendo a Huntington (1964) considera el empleo militar como un tipo especial de vocación basada en la capacidad, la responsabilidad y la organización.
La ética militar, en este sentido, tiende a ser colectivista, inclinada a la historia, orientada hacia el poder, nacionalista, militarista, pacifista e instrumentista en lo concerniente a cómo observa la profesión militar. Este ha sido el patrón estándar del Éthos del ser-militar, pero lo que va a marcar la diferencia es la relación con la política y el orden que la rige.
Esta relación con la política es la que, al final de cuentas, va a determinar su naturaleza. Al efecto Perlmutter desarrolló una tipología del militar que sirve para entender el giro que se produjo en el país año 2005 con lo que se denominó “Nueva doctrina militar venezolana”. Para este autor existen tres tipos de militares: el profesional, el pretoriano y el revolucionario. Esta tipología se fundamenta en unas características que se muestran en el siguiente cuadro:
Éthos
PROFESIONAL
PRETORIANO
REVOLUCIONARIO
Capacidad
Conocimiento específico basado en requisitos objetivos de competencia profesional elevada
El conocimiento profesional no se exige demasiado
Conocimiento profesional orientado hacia valores socio-políticos
Adhesión
Al Estado
A cualquiera de:
·         Nación
·         Partido
·         Institución militar
·         Estado
A la tendencia del partido
Corporativismo (Tipo de Autoridad)
Jerárquico, con cohesión orgánica, colectivo,  racional.
Jerárquico, no cohesivo, colectivo, con subordinación variable
Antes y después de la revolución. Igualitario, flexible, influenciable
Reclutamiento
Limitado, universal sólo en tiempo de guerra
Limitado
Universal
Ideología
Conservadora
Tradicional, materialista,  pretoriana
Revolucionaria, según tendencia del partido
Disposición para intervenir en política
Baja
Permanente y continua
Elevada antes y durante la revolución; baja después de ella

Con este cuadro, cuando se habla de profesión militar se puede obtener una imagen de qué se entiende y cuál es el concepto de virtud que lo determina. Esta propuesta me sirvió en el año 2004 para explicar que, a pesar de los esfuerzos de profesionalización, las FA fue históricamente pretoriana[1]. Este pretorianismo que se remonta al año 1830 desembocó en la gestación de un partido político militar gracias a las aspiraciones de Juan Vicente Gómez de perpetuarse en el poder (Blanco, 2012). Este partido sufrió un proceso de minimización después del año 1945 y resurgió en el año 1992. A partir de ese momento la FA venezolana volvió a ser partidista e intervencionista.
Luego de los sucesos del año 2002, la clase dirigente del país realizó una reforma militar que buscó la profesionalización del militar mediante la vía revolucionaria. Si seguimos las categorías de Perlmutter se buscó formar un militar revolucionario porque se tuvo la idea de que este era más eficaz para la guerra y para una posterior re-profesionalización (Aguana, 2015). Pero, si seguimos el proceso que siguió la revolución rusa, esta orientación podía servir para la estabilización del país y la recuperación económica de acuerdo con los roles de la FA en lo concerniente a la participación activa para el desarrollo[2]. Sin embargo, el efecto fue contrario generó una mayor pretorización y degeneración de sus fundamentos institucionales. A esto se agrega el tutelaje cubano. La pretorización se observa en que la capacidad profesional se ha limitado a un tipo de guerra popular para el mantenimiento del orden político y no para garantizar la salvaguarda de los intereses del Estado. La degeneración se produjo, por una parte, por la adhesión a una ideología encarnada en un partido que está impulsando un proyecto político transnacional y por la otra, por el creciente cumplimiento de roles y actividades que no se corresponden con su naturaleza, sus funciones y sus capacidades formativas. Si observamos el cuadro de Perlmutter, la FA venezolana, de manera general, está en un punto intermedio entre el militar pretoriano y revolucionario, acepta el control civil encarnado en la actual tiranía, está fielmente adherida a un partido que se hace llamar revolucionario y trata de imponer o se ha hecho cómplice en el esfuerzo por la fuerza una ideología y un orden político que se sale de las prácticas estatuidas y de lo aceptado por la mayoría de la población venezolana desde el año 2007,
La idea de virtud de la FA venezolana actual, en este sentido, está enfocada a la preservación y profundización de la revolución. Al respecto, Edward N. Luttwak (1995) desarrolló una tesis que denominó Toward Post-Heroic Warfare que fue motivo de discusión en EE.UU., UK y Australia en el año 2012 debido a que reflexionó acerca de la baja proclividad de los países de Occidente en embarcarse en conflictos bélicos. Esta baja proclividad había fomentado el origen de empresas de seguridad como se puede observar actualmente en Irak y explica el surgimiento de cuerpos militares que podemos denominar para-estatales que indican cambios notorios en la naturaleza del conflicto. Esto nos coloca en el plano de la concepción del militar profesional puesto que sobre él pivotea el pensamiento de este autor anglosajón en el sentido que critica la postura de los Estados en esta fase histórica que algunos denominan postwestfaliana y permite entender el surgimiento de ese tipo de actividades comerciales relacionadas con la seguridad.
Ahora bien, cuando se habla en Venezuela de que hay que re-profesionalizar y re-institucionalizar a la FA se piensa, en el mejor de los casos, en el paradigma perlmutterano, pero este es un enfoque moderno basado en una concepción westfaliana del Estado en un contexto de cambios importantes en la estructura de relacionamiento de las entidades políticas a escala global por el surgimiento de nuevos entes de acuerdo con el derecho internacional que se ha evidenciado, por una parte, en el plano militar en la aparición de organizaciones privadas para la defensa y la seguridad y, por la otra, en la penalización por crímenes y terrorismo de individualidades que incluso están sujetas al dominio de un Estado. Esto nos coloca en la necesidad de examinar la ontología del ser militar actual en este escenario que muchos autores lo denominan postmoderno y que nos permite afirmar que un militar actual se encuentra en medio de dos planos cuya bisagra pareciera ser la post-heroicidad.
La ontología del ser militar actual.
Anders Sookermany (2013)[3] es un oficial noruego que ha realizado una serie de estudios acerca del ser-militar para un país que en circunstancias adversas fue arrastrado a un conflicto como lo fue la Segunda Guerra Mundial. Esta experiencia hizo que su país formara parte de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) hasta el presente. Pero en una realidad postwestfaliana se ha visto en la necesidad de pensar acerca de qué es ser-militar para su país dentro de un contexto postmoderno para proponer líneas de acción que le permitan a Noruega asegurar su supervivencia como comunidad política.
El contexto postmoderno es visto por este autor por la tendencia prevaleciente en la OTAN que apunta a la conformación de un cuerpo militar expedicionario altamente flexible, con un marco teórico de constitución que se fundamenta en la complejidad, el constructivismo y el contextualismo con el fin de dar respuestas eficaces a las situaciones conflictivas como las que ha tenido que dar cuenta sobre todo en Afganistán. Esto supone una visión holística, contextual y no escolástica y, en lo concerniente a la adquisición de habilidades militares se orienta a la incorporación de una potencia de acción desde el plano situacional y experiencial. De acuerdo con estas tendencias, desde una perspectiva ontológica, el militar postmoderno se ajusta a unas características como las que se indicará en el siguiente cuadro:
Características
Militar postmoderno
Paradigma militar
Habilidades y motivaciones a la de ser militar profesional de una comunidad experimentada
Visión epistémica
Fenomenológico, hermenéutico y socio-cultural (holístico e integrado)
Visión de la estructura de liderazgo
Descentralizada (basada en experiencia y habilidades)
Visión de la estructura organizacional
Configurativa (adaptativa), es decir, bajo constante desarrollo y formación flexible
Visión de la naturaleza humana y del cuerpo
Holística e integrada (vivencia-potencia-en-el-mundo)
Visión de la estructura de habilidades
Situacional y contextual (basada en la experiencia)
Visión del nivel de la estructura de habilidades
Experto
Visión de la comunidad militar
Profesional
Identidad
Militar profesional

Para el pensador noruego este ser-militar-postmoderno, desde una perspectiva ontológica debe ser construido, debido a que la estructura del ser-militar de Occidente aun después de la guerra fría ha mantenido su naturaleza defensiva y cognoscitivamente moderna. Si tratamos de contrastar el cuadro de Perlmutter con el de Sookermany nos encontramos que hay solo tres ítems sobre el cual ambos pueden pivotear desde la perspectiva de la capacidad, es decir, “visión del nivel de la estructura de habilidades” (experto), “visión de la comunidad militar” (profesional) e “identidad” (militar profesional). El resto son derivaciones de la capacidad y/o relaciones con la política. Pero considera que dadas las particularidades de su país, no se ajusta a sus intereses políticos sobre todo en lo concerniente al despliegue de sus fuerzas militares más allá de su territorio (o de la estructura defensiva de la organización).
En este sentido, Sookermany está pensando en un militar que pueda defender los intereses de su país y no lo pongan en contradicciones que lo coloquen en un plano post-heroico y postwestfaliano. Por supuesto, este estudio no considera los cambios que han acaecido en la comunidad internacional en estos tres últimos años, pero el planteamiento me resulta altamente pertinente debido a que es muy difícil pensar una FA en un país incapaz de producir sus medios para su subsistencia. Una FA en esas circunstancias está concebida para preservar un orden político como ha ocurrido en Venezuela al menos desde el momento en Juan Vicente Gómez reorganizó la FA nacional en el año 1913-14. Esto lo colocó en un plano post-heroico y postmoderno desde una perspectiva pretoriana, permitiendo explicar desde diferentes ángulos los avatares de las relaciones político-militares venezolanas en el siglo XX. Por supuesto que esto se contradice con posiciones tendientes a considerar a la FA como pre-moderna, pero, si se considera la crisis del estado-nación[4], como ha sido observada a todo lo largo del siglo XX e inicios del siglo XXI, lo que se observa es que la postmodernidad es un retorno a la realidad política anterior al surgimiento del estado-nación que permite usar el término ‘pre-moderno’. Este giro es el que permite entender la existencia de cuerpos militares leales a un partido, cuerpos paramilitares, así como los caudillos y los empresarios militares
Ahora, este militar post-heroico y postmoderno apunta al establecimiento y preservación de un orden global postwestfaliano que en los actuales momentos apunta a una configuración multipolar centrada en cuatro países. EE.UU., Rusia, China y el Reino Unido. Esta estructura en cierta forma preserva elementos westfalianos que orbitan de acuerdo con un logos basado en el libre comercio y la libertad de navegación extendida hoy al espacio aéreo y ultraterrestre y el espacio electromagnético.
El militar pretoriano y revolucionario, en esta configuración postmoderna, se corresponde con una estructura de acción no occidental y anti-westfaliana. Pero en ambos casos estamos hablando de un ser que forma parte de una estructura política que no produce sus medios para su propia existencia como se evidencia en la actual crisis que vive el país. Si es no-occidental y anti-westfaliana no es el problema. El problema es que una comunidad política debe ser capaz de producir sus medios de subsistencia y ser capaz de autosostenerse y ese no es el caso venezolano actual. Los venezolanos estamos secuestrados por una entidad anti-westfaliana representada por el Foro de São Paulo[5] que usa a los militares venezolanos como una fuerza de ocupación por seguir los dictámenes de un partido. Aquí es donde se evidencia que si era difícil definir al militar venezolano de acuerdo con las categorías antes mencionadas, hoy en día, dentro de un conflicto global que opone la visión post-westfaliana con otra anti-westfaliana es mucho más problemático. En esa confrontación global, la FA venezolana actual se comporta como una organización anti-natura y con una tendencia altamente autoinmunitaria y por consiguiente autodestructiva.
Con este marco referencial se puede afirmar que pensar el ser-militar venezolano en una nueva república debe considerar estos parámetros de análisis para producir un ser que se ajuste a la realidad constitutiva de la nueva comunidad política a construir y evitar repetir los errores del pasado. Veámoslo a continuación.
Implicaciones para una Venezuela republicana.
Venezuela debe ser refundada. Los militares no son especímenes injertados en la realidad social de un país. Son producto de una realidad histórica que los ha hecho post-heroicos y postmodernos. Ese ha sido la falla del país: haberlos mantenido como un ente aparte y no como expresión de las necesidades de la republica que ella define de acuerdo con su realidad. Los militares como miembros de la sociedad venezolana deben estar sujetos al control político de la república y ella debe determinar sus roles en cada momento de acuerdo con un diseño político. Con ello quiero decir que la asamblea nacional y otros entes deben cumplir su trabajo, es decir, elaborar el concepto estratégico nacional, determinar hipótesis de conflicto y definir el tipo y medios de la FA para acometer cualquier tipo de tareas.
Discutir si es necesaria o no una FA es un tema que debe ser sopesado fríamente, sobre todo si se considera que el país no tiene límites bien definidos, gran parte de su territorio se caracteriza por su baja densidad poblacional y por su inaccesibilidad y el conflicto sigue y seguirá siendo expresión de la política en la escena global como hemos estado observando.  
Pero hay que tener en cuenta lo siguiente:
·         Venezuela nunca ha considerado la conformación de cuerpos expedicionarios para operar fuera del país y si ha considerado el envío de fuerzas de paz.
·         Si analizamos el tipo de profesional militar, según Perlmutter, desde la perspectiva postmoderna, pudiéramos estar considerando un empresario de seguridad que no necesitará la república pudiéndose constituir en una amenaza.
·         Si analizamos al militar profesional desde la perspectiva que ha caracterizado el pensamiento político venezolano a lo largo de la historia vamos a mantener a un militar pretoriano con todas sus consecuencias nocivas.
·         Si se analiza al militar desde la perspectiva revolucionaria, o mejor dicho altamente politizada, vamos a tener en principio a un individuo armado que le bastará producir una ideología para hacerse con el poder para perjuicio de la sociedad. Eso fue lo que aconteció en el país en la segunda mitad del siglo pasado.
Con estos parámetros se podría pensar en definir qué es ser-militar en Venezuela en una nueva república y si este es necesario. Siguiendo los cuadros mostrados previamente podríamos visualizarlo de la siguiente manera:
Características
Militar postmoderno
Nuevo Militar venezolano
Paradigma militar
Habilidades y motivaciones a la de ser militar profesional de una comunidad experimentada
Habilidades y motivaciones a la de ser militar profesional republicano de una comunidad en proceso de desarrollo de sus capacidades productivas.
Visión epistémica
Fenomenológico, hermenéutico y socio-cultural (holístico e integrado)
Fenomenológico, hermenéutico y socio-cultural (holístico e integrado)
Visión de la estructura de liderazgo
Descentralizada (basada en experiencia y habilidades)
Mixta (centralizada y descentralizada) basada en experiencia, conocimiento y habilidades
Visión de la estructura organizacional
Configurativa (adaptativa), es decir, bajo constante desarrollo y formación flexible
Configurativa (adaptativa), es decir, bajo constante desarrollo y formación flexible
Visión de la naturaleza humana y del cuerpo
Holística e integrada (vivencia-potencia-en-el-mundo)
Holística e integrada (vivencia-potencia-en-el-mundo)
Visión de la estructura de habilidades
Situacional y contextual (basada en la experiencia)
Situacional y contextual (basada en la experiencia y el conocimiento)
Visión del nivel de la estructura de habilidades
Experto
Experto
Visión de la comunidad militar
Profesional
Profesional republicana
Identidad
Militar profesional
Militar profesional republicano

Qué significa lo mostrado. El nuevo ser-militar venezolano debe ser objeto de una amplia discusión política para establecer los criterios de utilidad de la república y dejen de ser un lastre necesario. El carácter republicano que se sugiere aquí en cada uno de los ítems apunta a que la defensa y la seguridad de la nación no dependan de un hombre sino de un concepto deducido y desarrollado de acuerdo con la nueva estructura normativa del Estado y de una capacidad productiva que esté en concordancia con las necesidades de la estructura política tal como podría pensarse desde la perspectiva noruega sin que se constituya un paradigma a ser seguido. Por supuesto todo esto debe ser discutido. Pero para pensar en todo ello se debe considerar que en el momento en que ocurra el cambio, todo el armamento que se encuentra en el país debe quedar asegurado tal que se indicó en un ensayo previo[6].
Reflexión Final
La FA nacional tal como se conoció convencionalmente hasta el presente no puede seguir existiendo. Pero las circunstancias que llevaron a esta situación no son la primera vez que ocurre en Venezuela. Desde Páez el país ha vivido un proceso de encapsulamiento militar significativo realizado convenientemente. Ello fue posible porque la FA no se ajustó a las necesidades de la comunidad política por la existencia de facciones que se gestaron desde el mismo momento en que surgió Venezuela como comunidad política con pretensiones de independencia. Esa es la realidad que estamos viviendo hoy en día. Ello ha ocurrido porque algunos entes políticos se han atrevido a considerar la FA como un fin y no un medio perjudicando a la totalidad de la comunidad política. Eso suena mal debido a que donde hay una FA hay una comunidad política indiferentemente del espacio que ocupe. El asunto clave es la autodefinición de la comunidad política porque ello es lo que va a concebir a la FA según sus necesidades. Eso es lo que la clase dirigente no consideró por seguir proyectos políticos transnacionales. Este hecho nos llevó al abismo en que nos encontramos y nos ha permitido pensar hoy en día en una salida republicana como debió haber sido en los orígenes de la Venezuela que hoy nos caracteriza.
Bibliografía Consultada
AGUANA, R. (2015). Ontología del Ser-Militar venezolano. Caracas. UMBV, Fondo editorial Hormiguero. 42 p.

ARENDT, H. (2004). Los Orígenes del Totalitarismo. 4° ed. Madrid. (T. G. Solana). Editorial Taurus. 618 p

BLANCO, E. (2004). Reflexiones sobre Estrategia marítima en la era de la Libertad de los mares. Caracas. Editorial Panapo. 376 p.

BLANCO, E. (2012). “La Regia Marina Militare Italiana y su Participación en la Concepción de una Estrategia de Defensa Marítima del Territorio Venezolano, 1935-1940”. Caracas. Revista de la Armada. CGA. [Documento en Línea]. Disponible: http://edgareblancocarrero.blogspot.com/2012/03/la-regia-marina-militare italiana-y-su.html.

HUNTINGTON, S. (1964). El Soldado y el Estado. Buenos Aires. Círculo Militar. 507 p.

LUTTWAK, E. (1995). “Toward Post-Heroic Warfare”. New York. Foreign Affairs. Pp 109-122 [Documento en Línea]. Disponible: https://www.foreignaffairs.com/articles/chechnya/1995-05-01/toward-post-heroic-warfare

PERLMUTTER, A (1982).  Lo Militar y lo Político en el Mundo Moderno. Madrid. Ediciones Ejército. 398 p.

RIVERO-BLANCO, R (Ed.). (2013). Historia de la marina de Guerra de Venezuela. Vida y legado del CC Ramón Díaz. Caracas. Ediciones del autor. 276 p.

SOOKERMANY, A. (2013). On Developing (Post)modern Soldiers. An Inquiry into Ontological and Epistemological Foundation of Skill-Acquisition in Age of Military Transformation. Oslo. University of Oslo. 214 p.

TIÉBAULT, P. (1818/1973). Manual General del Servicio de los Estados-Mayores Generales y Divisionarios en los Ejércitos. Caracas. Ministerio de la Defensa. Edición facsímil. 365 p.





[1] Ver al respecto: Blanco (2004).
[2] Ver al respecto: Blanco (2017). “Analogía entre la Revolución Rusa y el fin de la República Bolivariana de Venezuela: Escenarios Prospectivos”. Caracas. [Documento en Línea]. Disponible: http://edgareblancocarrero.blogspot.com/2017/05/analogia-entre-la-revolucion-rusa-y-el_43.html
[3] Esta autor fue considerado por el filósofo Wolfgang Gil en las discusiones que tuvimos acerca de la filosofía de la guerra.
[4] Ver al respecto: Arendt (2004).
[5] Ver al respecto: Blanco (2016). De la Tiranía a la Dictadura Comunal Soberana. Caracas. [Documento en línea]. Disponible: http://edgareblancocarrero.blogspot.com/2017/05/de-la-tirania-la-dictadura-comunal.html
[6] Ver al respecto: Blanco, E. (2017). “Empleo de la Fuerza y Transición Política: Hacia una Venezuela Republicana”. Caracas. [Documento en Línea]. Disponible: http://edgareblancocarrero.blogspot.com/2017/04/empleo-de-la-fuerza-y-transicion.html