domingo, 3 de junio de 2018

CAOS, ORDEN Y ESTRATEGIA DEL ENJAMBRE



Históricamente se ha opuesto el caos al cosmos para comprender la realidad. El cosmos se asocia con la totalidad de lo existente bajo una idea de orden regido por un nomos (νόμος) que tiene su correlato en el campo de la política. El caos (Χάος), por el contrario, refiere lo impredecible y se asocia con desorden. Por ejemplo Aristóteles llama σμήνος, enjambre, para indicar una situación caótica, un desorden, algo impredecible en una estructura lógica. La stasis (στάσις), que hoy se asocia con guerra civil (global), es consecuencia de una alteración del movimiento en una comunidad política que genera desorden (Agamben, 2015). Esta alteración generalmente está asociada con la detención del movimiento de evolución de una comunidad de acuerdo con la interpretación que hizo Rosales (1971/2018). Esta conceptualización me parece idónea si se considera la crítica que hizo Žižek (2006) al concepto de ‘cuerpo sin órganos’ de Deleuze y Guattari (2008)y sus consecuencias políticas teniendo como foco la revolución cultural china. Es decir, la creación de una estructura política fija dentro de un contexto de cambios que conspira contra la permanencia de un orden político dado el contexto de cambios en que nos encontramos en una escala global[1].
La alteración, o sea, la detención del movimiento genera discordia, desorden, enjambre, caos. Sin embargo, John de Salisbury citando a Virgilio le da al concepto de enjambre otra significación con consecuencias políticas. Según él las comunidades políticas deben comportarse como un enjambre con lo cual a esta palabra se le comenzó a dar otra significación en el sentido que se asoció con orden. La importancia de su mención es que cuando lo escribió, es decir, en la alta Edad Media no existía el Estado como convencionalmente lo conocemos hoy en día.
Como la guerra y el Estado surgieron simultáneamente siguiendo los postulados de Deleuze y Guattari (2008), podemos decir que en un duelo entre comunidades políticas lo que busca cada contendiente es generar desorden en la organización del adversario para facilitar la obtención de un fin político. Teniendo presente esta afirmación, vamos a examinar, en primer lugar, cómo se juega el caos y el orden en la guerra, en segundo lugar, como han evolucionado las formas de hacer la guerra hasta llegar a la concepción del enjambre, en tercer lugar, cómo una comunidad puede actuar como un enjambre para alcanzar un propósito político y, finalmente, el enjambre en la sociedad venezolana desde una perspectiva constitutiva. La finalidad es mostrar cómo actuando en enjambre se pueden crear las condiciones de posibilidad de construir una comunidad política republicana en concordancia con lo que he denominado Estrategia del Enjambre[2].
El caos y el orden en la guerra
Boyd (1976/2012) en Creation and Destruction trató de explicar el fenómeno bélico como un flujo de destrucción siguiendo al efecto el pensamiento científico. Él estableció unos patrones de acción en una situación de confrontación siguiendo al respecto, en primer lugar, el Teorema de Gödel, en segundo lugar, el principio de indeterminación o incertidumbre de Heisenberg y, en último lugar, la primera y segunda ley de la termodinámica. En relación con el Teorema de Gödel[3], hizo una diferenciación entre la consistencia de un concepto y la consistencia de un hacer, es decir, hizo un emparejamiento entre realidad observada y el concepto que describe esa realidad. Él creyó que si se asumía como resultado previo un esfuerzo de deducción (con fines destructivos o creativos) se podría obtener de forma no diferenciada una observación dentro de un contexto de experimentación. ¿Cómo podría aplicarse este teorema al conflicto? Si nos apoyamos en la expresión clausewitziana de que la guerra tiene su propia gramática, pero su lógica es la política, la política es un campo donde se puede establecer un criterio de verdad sin necesidad de hacer una demostración; la guerra (gramática), en este contexto, depende de un cúmulo de variables establecidas por la política donde es difícil establecer un criterio de verdad desde el punto de vista científico, que permita su demostración. Por último, la consistencia entre deducciones y razonamientos en un conflicto sólo es posible desde la política.
A partir de este teorema, siguiendo a Heisenberg, consideró que a nivel de partículas en un medio continuo, la distinción entre observador y lo observado comienza a desaparecer y el valor de incertidumbre representa la inhabilidad para determinar el carácter o naturaleza (consistencia) de un sistema dentro de sí. Los principios por los que se rige un medio continuo son: en primer lugar, conservación de la masa y de la cantidad de movimiento en el medio que ocupa y, en segundo lugar, la primera y segunda ley de la termodinámica. La primera y segunda ley de la termodinámica, están relacionadas con los principios de conservación y transformación de la energía
En estas circunstancias, el carácter y naturaleza de ese sistema (en nuestro caso las operaciones de guerra realizadas desde una perspectiva experimental en un teatro de operaciones) puede ser determinada (aunque no exactamente) desde el mismo momento que el valor de incertidumbre no oscurece la conducta del fenómeno observado de una manera general.
Según Boyd, siguiendo a Gödel, se puede determinar la consistencia de un sistema y por consiguiente su carácter y naturaleza en términos abstractos. Apoyándose entonces en Heisenberg y la segunda ley de la termodinámica consideró que cada esfuerzo por comprender la realidad nos expone a incertidumbre y a la generación de desorden. Tomados todos en conjunto, cada esfuerzo continuado y orientado hacia el interior de un sistema mejora el desarrollo de un concepto y, en este contexto, la incertidumbre y desorden generado por un sistema orientado al interior de otro puede ser desbalanceado desde afuera creando un nuevo sistema. La validez del pensamiento de este autor radica en que con este criterio es posible generar una parálisis estratégica para evitar que un sistema (adversario) produzca flujos de destrucción o un efectivo sistema de contención. En este sentido, la parálisis estratégica es un modo de acción que consiste en operar en un tiempo o ritmo mayor o menor que el del adversario para hacer aparecer nuestras acciones como impredecibles generando con ello incertidumbre y desorden. Un ejemplo del primer caso es la Blitzkrieg, aquí, desde una situación de certidumbre, los planificadores alemanes buscaron en 1940 generar caos en la estructura de defensa aliada mediante el desarrollo de la iniciativa de los combatientes y un conjunto de maniobras por medios mecanizados a un alto ritmo y cadencia que provocaron una parálisis que les impidió responder adecuadamente para contener el flujo. Del segundo, la teoría de la guerra prolongada. En este caso, a un bajo ritmo pero con una cadencia sostenida se fue erosionando el poder del Kuomintang por parte de las fuerzas maoístas hasta que la invasión japonesa produjo un cambio de circunstancias. En Vietnam también se aplicó este concepto.
En Venezuela, la tiranía ha generado caos y por tanto una parálisis estratégica que ha impedido que las fuerzas democráticas que luchan por recuperar la libertad puedan actuar convenientemente. Sólo basta recordar el conjunto de acaecimientos iniciales que condujeron al 11 de abril, al paro petrolero, a la intifada de 2014 y la rebelión de 2017. Por ello se puede afirmar que el orden de la tiranía es el caos de los venezolanos. Los venezolanos hemos aprendido a vivir caotizados y ese es ha sido el modo de resistencia. Pero la tiranía no soporta caos y ese es el reto que tenemos.
Generar un flujo bélico es entonces adecuar la relación de pérdida y aprovechamiento máximo de la energía de dicho flujo para reducir la fricción y vencer la resistencia que representa el sistema de contención o de contraflujo del adversario dentro de un contexto de acción recíproca. Así pues, generar caos es hacerlo desde una idea de orden. Este caos puede ser hecho desde afuera y desde adentro si seguimos el caso chino y vietnamita. El propósito es caotizar la estructura de acción y de información de un adversario, no caotizar mi mundo de vida porque este ya ha sido caotizado por el régimen porque me considera su enemigo.
Como mi mundo de vida es producto de una situación de co-existencia con otros vistos como partículas de un medio continuo, estas partículas desde una perspectiva sistémica pueden estar dispersas o concentradas. Este paso de lo disperso a lo concentrado es posible mediante un proceso de autoorganización sólo posible a través de la cooperación. La cooperación, entendida como táctica, se puede manifestar como un flujo bélico en un caso determinado con un alto nivel de efectividad. La idea es producir acciones que nos conviertan en atractores que faciliten la conformación de un flujo que permita a su vez la generación de un tejido social. Con esto podemos examinar la evolución de las formas de hacer la guerra.
La evolución de las formas de hacer la guerra: de la geometría euclidiana a la geometría no euclidiana
Antes de comenzar a examinar las formas de hacer la guerra es conveniente acotar que estas han sido vistas como la oposición entre nómadas y sedentarios lo cual supone la existencia de agrupamientos basados en formas de producción determinadas[4]. Con ello se puede afirmar que las formas de la guerra están relacionadas con las formas de ordenamiento político y las formas de producción. Esta acotación obedece a que hoy en día estamos viviendo cambios sociales con consecuencias políticas debido al cambio de las formas de producción, en nuestro caso signadas por la inteligencia artificial (IA), la robótica y las tecnologías digitales de información y comunicación (TIC). Byung-Chul Han (2014), al respecto, ha señalado la dificultad de congregar a individuos aislados en una red con una finalidad política debido a que ellos viven en una soledad que impide la reunión y la cooperación de forma sostenida gracias a las TIC. Eso lo ha llamado como enjambre en la era digital que está conformado por individuos aislados que padecen de la incapacidad de decir ‘nosotros’. Y se “diferencia de la masa debido a que en él no es inherente a ninguna alma, a ningún espíritu que tiene la virtud de ser congregadora y unificante que puede, a su vez, generar poder”. A los enjambres digitales les falta esta decisión y su inestabilidad le impide desarrollar energías políticas. Sólo se precipitan sobre entidades determinadas, para comprometerlas o convertirlas en blanco de ataque cuando perciben una amenaza. Esto es lo que nos interesa destacar debido a que nos permite ubicarnos en el plano de la guerra.
Keegan en su estudio de los modos de hacer la guerra a lo largo de la historia se ha apoyado en el análisis de la forma en que la etnia yãnomãmi hace la guerra. Su propósito fue obtener pistas sobre cómo se produce una agresión en grupo que permita el uso de la palabra “guerra”. Al efecto este autor usó la palabra raid para indicar cómo esta agresión se produce. Esta acción (o raid) es un flujo deliberado que produce daño. Después de aquí la evolución de esta forma de confrontación pasó por el desarrollo de fortificaciones, luego siguió con el desarrollo de las armas de proyección, posteriormente continuó con el desarrollo de la organización de la logística y el apoyo y, finalmente, con la aparición de las armas de fuego. Podemos agregar además las armas de destrucción masiva, la modificación climática y cualquier medio para producir daño y reducir la capacidad de maniobra de una entidad política como, por ejemplo, la ira puesto que puede ser vista como arma ofensiva para producir daño, es decir, para producir cambios políticos.
De manera simultánea a la idea evolutiva de estas formas de producir daño, Arquilla y Rundfeld (2000) indicaron que las formas de combatir han sido producto de un proceso evolutivo que ha tenido cuatro etapas: en primer lugar, “melee” o mezcla producida por grupos que se enfrentan sin ningún tipo de organización aparente como hemos mencionado en el caso yãnomãmi, en segundo lugar, el choque de masas como el tipo de combate que se desarrolló hasta la I GM siguiendo un orden geométrico euclidiano similar al que hubo en Arbelas, Cannas, Lepanto, Trafalgar, Ayacucho o Marne, etc.; en tercer lugar, la maniobra tipo Blitzkrieg, como comenzó a realizarse desde la II GM desde la perspectiva operacional; y por último, el enjambre, básicamente el tipo de acciones que comenzaron a realizarse para responder a las operaciones subversivas ejecutadas por movimientos de liberación pero que puede ser observada en las tácticas de manadas de lobos realizadas por los U-Boot en la batalla del Atlántico o en los ataques aéreos realizados contra portaaviones en el teatro de operaciones del océano Pacífico.
Esta última forma de combate evidenció un cambio en los dispositivos de combate desde una perspectiva espacial que expresa efectivamente el paso de una concepción geométrica euclidiana a otra no euclidiana. La constatación empírica de este cambio en importante grupos de combate se observó en el dispositivo empleado por la Royal Navy en la guerra de las Malvinas, pero un análisis más detallados de la estructura de ataque empleada por EE.UU. (y Francia y UK) por una parte y Rusia, por la otra, en Siria obedecen a una concepción espacial completamente diferente a como se entendían las operaciones militares donde la geometría está condicionado por un espacio curvo, es decir, el planeta tierra hasta al menos la órbita L2 se ha convertido en un espacio de combate.
Así pues, el término enjambre establece una analogía biológica con los movimientos de avispas, hormigas y lobos” que hoy en día se basan en el empleo combinado de alta tecnología de comando y control para dar a unidades de combate específicas una ventaja importante sobre un enemigo, provocando caos desde una posición de certidumbre con el fin de generar parálisis estratégica u operacional. Esta forma de combate, entendida como un flujo generado por la acción simultánea se caracteriza por ser relativamente de corta duración y realizado siguiendo unos principios básicos como son: tecnología, movilidad, oportunidad y el conocimiento del ambiente donde se desarrolla la acción.
Dicho de otra manera, es un patrón de ataque donde unidades dispersas en una red convergen en un mismo blanco desde diferentes direcciones a fin de mantener una presión sostenida generando caos en un adversario desde la creación de una forma de orden aunque sea de corta duración. En este modo de acción se busca evitar la simetría o la asimetría debido a que constituyen una condición de desventaja porque permite la comparación. Ello explica la idea de a-rostridad o enmascaramiento que he hecho mención en otras reflexiones[5].
Sobre la forma de comunicación que permite la congregación en una red es lo que se ha denominado stigmergy sobre lo que ya hemos hecho mención[6]. Sus principios, es decir, lo que permita que se constituya en red son: horizonte compartido e intercambio de acontecimientos y afectos. Estos son los elementos característicos en una red que creemos necesario considerar para la constitución de un medio continuo, desde la perspectiva social, que facilite a su vez la constitución de una nueva república debido a que permite hablar de democracia y cosa pública desde una perspectiva horizontal siguiendo el orden de la naturaleza.
Enjambre y constitución republicana
Hay dos visiones de las sociedades que podrían tener una o más consecuencias políticas: la de la re-tribalización[7] y la del enjambre.
Con respecto a la primera visión, Redondo citando un texto de Bartlett coincide en que el “exceso de información y conectividad ha fomentado un modo divisivo de política tribal emocional, en la que la lealtad al grupo y la ira desbancan a la razón y el compromiso” debido a que el resultado político puede conducir al populismo. El tribalismo lo entiende como identificación con un grupo en función de carencias o cualidades  determinadas. En esta identificación, “la defensa de los ideales deja de tener argumentos razonados para recurrir al dogma aprehendido por la agrupación por intermedio de una incesante repetición”. El populismo, por su parte, puede ser visto de dos maneras diferentes como ‘ideología y comportamiento de los políticos que defienden demagógicamente los intereses de las clases populares’ y como ‘la puesta en marcha de procedimientos democráticos antielitistas, capaces de incorporar a la vida política a las masas populares que se habían sentido excluidas en etapas anteriores’. Teniendo presente la experiencia venezolana, me interesa destacar que el acto de incorporación de las masas ha tendido a convertir a estas en rebaño de una ideología, por lo que podemos definir el populismo como el procedimiento de convertir en rebaño a una población mediante un dispositivo que contiene elementos ideológicos y totalitarios.
Vista así las cosas según Bartlett citado por Redondo, el populismo se apoya del ciberespacio por la facilidad de transmitir mensajes caracterizados por su capacidad para remover las emociones y los sentimientos generando así una especie de flujo que es direccionado para destruir cualquier forma de oposición al orden totalitario. Así pues, las TIC en el mundo de hoy no solo tiene la capacidad de ampliar los mensajes populistas y de propagarlos rápidamente a donde se desea, sino también, se comporta como un magnificador de las llamadas para agrupar a la gente y removerlas íntimamente con el fin de conseguir unos propósitos acordes con la ideología que apuntan al mantenimiento de ese orden político. Por lo que considera que gracias a las TIC está cambiando la naturaleza de la política y de cómo actuamos como seres-políticos. Y finaliza afirmando que,
“Esto supone que haya una fragmentación de las identidades hasta ahora estables,…, para ser sustituidas por unidades más pequeñas de personas que piensan igual o de modo similar. Estamos asistiendo a una re-tribalización que supone una auténtica amenaza para nuestras democracias, básicamente porque tiene el efecto de magnificar las pequeñas diferencias existentes entre nosotros y transformarlas en enormes abismos insalvables”.

Estas unidades más pequeñas es lo que nos ha permitido en pensar en el Enjambre. Veamos ahora lo que piensa Byung-Chul Han.
Byung-Chul Han (2014), por su parte, ha señalado que los individuos en la era digital se configuran a veces como multitudes inteligentes dentro de un enjambre. Pero estas multitudes, como hemos señalado, son muy fugaces e inestables, como los “rebaños” debido a su volatilidad. Pero no consideró la existencia de un plano de inmanencia basado en ese horizonte compartido e intercambio de acontecimientos y afectos.
Si creemos, como él señala, que en la era digital no es posible la confianza por quedar obsoleta ante informaciones fácilmente disponibles, la conexión digital ha pasado a ser una especie de ‘panóptico’ en sentido benthamiano[8] para explicar la creciente instrumentación de dispositivos de control. Con lo cual, es posible pensar a la sociedad actual desde una perspectiva global como una especie de estado de naturaleza por el nivel de caos existente pero contralada por un dispositivo. Desde esta perspectiva el orden del instrumentador del dispositivo (panóptico) es el caos de la sociedad. Con el control la principal exigencia de la sociedad es transparencia.
Sin embargo, este autor agrega dos aspectos a tener en consideración: en primer lugar, que en este panóptico digital ha comenzado a desaparecer la diferencia entre el controlador (Big Brother) y los seres que integran las sociedades y, en segundo lugar, que se ha producido un cambio de paradigma, es decir, se ha pasado a una sociedad que él denomina psicopolítica de la transparencia. La psicopolítica, con ayuda del panóptico digital, está en condiciones de leer pensamientos y de controlarlos pudiendo intervenir en los procesos psicológicos desde el mismo momento que es capaz de vigilar, controlar y mover a los hombres no desde fuera, sino desde su mismo ser pudiendo desarrollar rasgos totalitarios.
Pero Byung-Chul Han no desarrolló la capacidad que tienen los mismos individuos de una sociedad de vigilarse y de vigilar al Big Brother. Esta capacidad que me permitió introducir el concepto de estado de naturaleza puede conducir a una estructura totalitaria y convertir un enjambre en un rebaño o generar una nueva estructura política desde el mismo momento que, la marca de un principio de autoridad a partir de un cambio de estado de individuos que poseen un horizonte compartido y pueden intercambiar acontecimientos y afectos (stigmergy). Este es el momento en que podemos afirmar que estamos en una situación constitutiva en el sentido que se puede generar un nuevo orden político. La posibilidad de controlarse por falta de confianza es la base para establecer un horizonte compartido que facilita la cooperación y la generación de confianza en un nuevo sentido gracias a una experiencia común aunque sea instantánea. Un panal no es permanente, una vez que cumple su objetivo da paso a otro tipo de organización en un movimiento que es un devenir. Esto no lleva al caso venezolano.
Enjambre y sociedad venezolana.
Desde que comenzó a instrumentarse el gobierno electrónico en el país, por la acción de un tercer Estado que forma parte de un proyecto político internacional (Foro de São Paulo), los venezolanos hemos entrado al mundo digital. Esto no significa que la era de la sociedad de la información no haya hecho que muchos venezolanos hayan entrado a ese mundo mucho antes, por el contrario, nosotros hemos de alguna u otra manera estado en la cresta de la ola de la era de la información, con lo cual se puede hablar de la existencia de dos niveles de control. Las TIC han dividido a los venezolanos en pasivos y activos. Todos los venezolanos estamos controlados pasivamente por el Estado desde el punto de vista electrónico, pero no desde el punto de vista psicopolítico. Su modo de proceder apunta a la generación de miedo con el fin de empujar a los venezolanos a la soledad como medio de control.
La actividad o no actividad es la que escapa del control del Estado aunque ello no significa que exista otro nivel de control superior generado por los creadores de las TIC. En este caso es una ventaja. La actividad o no actividad puede ser digital o no. La actividad digital puede ser parcialmente controlada por el Estado y la actividad no digital no puede ser controlada por el Estado. En esta parcialidad y la incapacidad de controlar las actividades no digitales es donde el Estado busca actuar con el fin de evitar que se generen situaciones caóticas que puedan amenazar su existencia. En este espacio de no control por parte del Estado no existe el caos sino una forma de orden que es el orden social desde el punto de vista histórico. En ese espacio el Estado ha buscado ejercer un mayor grado de control por otros medios convencionales: espionaje, infiltración, etc., pero hasta ahora no ha podido efectivamente lograrlo debido a que la sociedad venezolana ha podido resistir el caos generado por la tiranía y esta capacidad de resistencia se le ha revertido a la tiranía en su contra porque ha tenido un efecto erosivo en su estructura represiva y de control y se ha reducido su capacidad de acción política a pesar del avance de su proyecto totalitario. Este es el espacio de maniobra de la sociedad venezolana dentro de una estrategia del enjambre. Desde aquí se puede desbalancear desde adentro produciendo  incertidumbre y desorden a partir de la impredictibilidad creando las condiciones de posibilidad de crear un nuevo sistema al generar una parálisis estratégica.
El modo de acción para producir esta parálisis estratégica en la era digital ha sido mediante la creación artificial de sistemas intuitivos. Lo que nosotros creemos es que el horizonte compartido y la posibilidad de intercambiar acontecimientos y afectos es un plano de inmanencia natural de carácter intuitivo que facilita la ejecución de acciones tácticas individuales masivas y dañinas contra la tiranía con consecuencias estratégicas. Sólo hace falta desplegar la iniciativa.
Bibliografía Consultada

AGAMBEN, G. (2015). Stasis. La guerra civile come paradigma político. Homo sacer II, 2. Torino. Bollati Boringhieri. 83 p.

ARQUILLA, J. y RONFELDT, D. (2000). Swarming and the Future of Conflict. Washington. [Documento en Línea]. Disponible: www.rand.org. [Consulta: 05JUN2012]. 102 p.

BLANCO, E. (2016). Ontología de la Guerra. Crítica del concepto de guerra en las obras de Hardt y Negri. Caracas. Editorial Rivero-Blanco. 452 p.

BOYD, J. (1976/2012). “Destrution and Creation”. Atlanta. [Documento en Línea]. Disponible: www.d-n-i.net [Consulta : 14ABR2013].

BYUNG-CHUL HAN. (2014).  En el Enjambre. Barcelona. (T. R. Gabás). Editorial Herder. 111 p

DELEUZE, G y GUATTARI, F. (2008). Mil Mesetas. Capitalismo y Esquizofrenia. 8º éd. Valencia. (T. J. Vásquez y U. Larraceleta).  Editorial Pre-Textos. 522 p.

KEEGAN, J. (1994). A History of Warfare. New York. Vintage Books. 432 p.

REDONDO, S. (2018). “Sobre la re-tribalización de la política en el espacio digital”. [Documento en Línea]. Disponible: http://entreparentesis.org/retribalizacion-politica/ [Consulta: 28MAY2018].

ROSALES, A. (1971/2018). Dynamis y Energeia. Caracas. Editorial Apuntes Filosóficos. 124 p.

ŽIŽEK, S. (2006). Órganos Sin Cuerpo. Sobre Deleuze y consecuencias. Valencia (T. A. Cuspinera). Editorial Pre-Textos. 245 p.



[1] Un Cuerpo sin Órganos es una estructura, sin orden, sin jerarquías, donde “lo que hace de órganos… se distribuye según fenómenos de masa,… bajo la forma de multiplicidades moleculares” (Deleuze y Guattari, 2008). Sobre el Cuerpo sin Órganos, Žižek (2006) ha expresado que la visión de revolución ha partido de la idea de que paradigmáticamente se ha pensado revolucionar algo que está estable, pero se plantea la interrogante acerca de ¿cómo es posible realizar una revolución en un contexto de constantes cambios…” .
[2] Ver al respecto: “T. E. LAWRENCE Y LA ESTRATEGIA DEL ENJAMBRE” en http://edgareblancocarrero.blogspot.com/2018/01/t-e-lawrence-y-la-estrategia-del.html .
[3] Este autor alertó sobre las limitaciones en el tratamiento del problema de la verdad en el proceso que se llevó a cabo para unificar las ciencias al indicar, en primer lugar, que no todo lo verdadero es demostrable, en segundo lugar, no había cálculo que supliera la semántica (hay lenguaje donde lo que se puede deducir es verdadero) y, en tercer lugar, la consistencia entre deducciones y razonamientos, en términos aristotélicos, sólo podría obtenerse si se especifica en qué lógica se está trabajando.
[4] Para una mayor explicación de estos aspectos, ver: Blanco (2016). Ontología de la Guerra. crítica a los conceptos de guerra en las obras de Hardt y Negri.
[5] Ver al respecto: “AUCTORITAS SITUACIONAL, MULTITUD Y COLAPSO SISTÉMICO” en: http://edgareblancocarrero.blogspot.com/2017/11/auctoritas-situacional-multitud-y.html
[6] Ibíd.
[7] Articulo posteado por Yurimia Blanco.
[8] Ver al respecto: Foucault, M. (1979). Jeremías Bentham. El Panóptico. El Ojo del Poder. Madrid. Editorial La Piqueta. 149 p. https://iedimagen.files.wordpress.com/2012/02/bentham-jeremy-el-panoptico-1791.pdf

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